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Un lugar a donde ir – Capítulo 9

Capitulo IX: “El descubrimiento”.

Cuando Terry recibió la invitación para la boda de Eric y Candy dijo: “Esto es irreal, ya sé que ella me dijo que los dejara pero de ninguna manera lo haré, pude notar que aun me amaba, tengo que hablar con ella, en el caso que no sea así, la dejaré… pero debo intentarlo todo antes de renunciar a ella, porque aunque no he estado junto a Candy todo este tiempo, mi corazón, mi mente, y mi alma siempre le ha pertenecido solo a ella, antes de reprocharme toda mi vida, que nunca hice nada por estar junto a la mujer que amo, debo luchar … y lo haré por ella”.

Terry decidió que tenía que hacer algo, aún no se explicaba como había recibido una invitación, después de lo que pasó con Candy, simplemente pensó que seguramente ella habría hablado con Eric, y de estar el en su lugar, nunca le habría mandado una invitación, esto era algo que no llegaba a comprender.

Pero lo que realmente Terry no sabía, es que las invitaciones estaban hechas desde un poco antes de comprometerse Eric y Candy, y aunque ellos decidieron no invitarlo, y tiraron la invitación a una papelera cercana de la mesa donde se encontraban todas las invitaciones, alguien la vio tirada y pensó: “¡vaya!, esta debe haberse caído a la papelera, ¡casi se queda ahí y de no haberla visto yo, nunca se hubiera mandado!”, la persona que dijo esto era la propia madre de Eric…

Así que, ni Eric ni Candy estaban enterados, que Terry vendría a la boda…

Mientras tanto, a la hora de la cena todos estaban reunidos, y la madre de Eric dijo: “recibí hace unos días una carta de mi hermano, por supuesto no quiere perderse la boda y de seguro que pronto llegará”, -¡que bien, hace tiempo que no vemos a nuestro tío!- dijo Cristine, Candy se puso muy contenta por volver a ver a el doctor Mitchell, en realidad todos se alegraron mucho.

-¿Vendrán todos tus amigos y familiares verdad Candy?-, dijo Adrianne.

-Si, eso creo, pero no se si podrán la hermana Maria y la srta Ponny, porque me escribieron diciendo que había algunos niños enfermos, y hasta que no se recuperasen, no estaban seguras de poder venir, además me dijeron que no me preocupase por ello ya que como nos íbamos a vivir cerca, nos veríamos muy a menudo, y si ellas no alcanzan a llegar, Eric y yo decidimos hacer una pequeña ceremonia en el hogar de Ponny para ellas y para los niños -, dijo Candy.

Una vez todos se habían retirado, el padre y la madre de Eric se quedaron hablando: “es tan extraño que tu hermano quiera venir…, desde lo que ocurrió se aisló totalmente, y ya nunca quiso mezclarse con la gente de la alta sociedad”, – si es verdad, pero debes entender que fue algo muy triste lo que le ocurrió, debemos entenderlo y no solo por ser mi hermano, si nos pusiéramos en su lugar no sabríamos como hubiéramos reaccionado, ¿verdad?- dijo Adrianne.

-Si, realmente si yo perdiera a mi esposa la cual estaba embarazada, en un accidente de tren, y además lo peor fue, que ella ya no tenía al bebé cuando encontraron su cadáver, al parecer dio a luz y alguien se llevó a la criatura, pero… ¿quién sería?, ¿qué habrá sido de aquel bebé?.- dijo James.
Adrianne dijo: -Querido, ¿has observado que Candy se parece a…?-, -¡si!, también lo he notado, es igual que tu madre querida, y además es de la misma edad que hubiera sido el bebé de tu cuñada Lilian y de tu hermano… además está también la coincidencia del nombre…-, dijo James.

-¿Crees que tal vez podría ser…? Candy es huérfana, y además el accidente fue muy cerca del hogar de Ponny…, pero… ¿no sería esto demasiada coincidencia?, aunque mi hermano fue a trabajar allí porque quería vivir cerca de donde su esposa falleció, y además aunque el estuvo buscando mucho tiempo, alguna pista que le llevará al bebé desaparecido, el nunca supo si fue niña o niño, además tampoco supo si sobreviviría o no, ya que Lilian estaba de ocho meses y aun no le tocaba parir.- dijo Adrianne.

-Aun así, voy a investigar este asunto, contrataré a un detective para que podamos tener una idea aproximada de lo que realmente ocurrió.- dijo James.

Pasaron unos días y el doctor Mitchell, cuyo nombre era John Alexandre Mitchell, llegó finalmente a la casa de su hermana, todos se alegraron mucho de verlo, cuando el vio a Candy se saludaron cariñosamente, ella le tenía un gran aprecio, ya que el doctor era un hombre realmente bondadoso.

Al parecer, el doctor habló con un colega para que le hiciera el favor de estar en la clínica por el tiempo que el se ausentase, y su compañero le hizo el favor, diciéndole que no se preocupase por el tiempo, ya que hacía mucho que quería probar eso de trabajar en un pueblo pequeño y saber que tal era llevar una vida tranquila, ya que estaba pensando en abrir una clínica parecida.

Mas tarde llegaron, Albert, Archie, y Annie.

La madre de Eric, tuvo una conversación con Albert, le contó la historia de su hermano que nunca tuvo la oportunidad de conocer a su hijo/a, al igual que Candy tampoco pudo conocer a sus padres, entonces le pidió por favor si su hermano podría ser quien acompañara al altar a Candy, Adrianne, se lo pedía a Albert porque sabía que el era quien la había adoptado y por tanto tenía el derecho para acompañar a Candy, y que entendería si lo quería hacer el.

Albert dijo, que para el era ya un regalo ver a Candy tan feliz, así que aceptaría que el buen doctor la acompañara, y que el mismo se lo diría a ambos. Candy aceptó conmovida cuando Albert le dio la noticia, este le dijo a ella que el doctor perdió a su mujer y a su bebé hacía muchos años y que había sufrido mucho con la pérdida, llegando incluso a aislarse.

Cuando el doctor recibió la noticia por parte del Albert, lloró de la felicidad, ya que el buen hombre le tenía mucho cariño a Candy, sintiendo por ella algo mas que cariño, la sentía como a una hija.

Terry mientras tanto, le había dicho a Susana que la mantendría, además le dejó una bonita casa en Nueva York que era la preferida de la chica, pero que no quería saber mas nada de ella, que por favor se fuera.

Susana aceptó, el hizo todo el papeleo y puso la casa a su nombre, pero ella aunque se marchó, no le dejaría ir tan fácilmente, ya que sabía que lo que el quería era recuperar a Candy antes de que se casara.

Terry intentó ver a Candy, siendo sus esfuerzos en vano, le mandó mensajes para reunirse con ella, cuando vio que no le devolvía ninguna respuesta, incluso le mandó una carta diciéndole que no estaba casado y contándole todo lo que Susana hizo, y también le dijo que ya no vivía con ella. Pero Candy cuando vio la carta la rompió sin leerla.

Cuando el vio que Candy no atendía a razones, le dijo que si no hablaba con el, se aparecería en la propia mansión para hablar con ella.

Cuando Candy fue a romper el mensaje, sin leerlo, de pronto se dijo: “está insistiendo demasiado, quizás deba leer el mensaje y luego contestarle, para que me deje de una vez por todas en paz…” , y cuando vio que se presentaría allí, ella le contestó que no lo hiciera, que hablarían pero que sería la última vez…

Llegado el momento de verse con Terry, y una vez llegó al sitio pactado, allí estaba el esperándola, entonces Candy le dijo: ¿qué es lo que quieres esta vez?.

Terry contestó: -Candy solo quiero hablar contigo, tengo que contarte algo, en realidad yo no estoy casado y no tengo ningún hijo…-

-¡Qué!, ¿entonces lo que yo vi fueron imaginaciones mías?, ¿acaso quieres engañarme por alguna extraña razón?, ¿por qué me haces esto?, creí que entre nosotros hubo algo muy especial, y esperaba que al menos por los recuerdos y por el cariño que sentimos el uno por el otro no nos haríamos daño nunca. Además, ¡no puedes dejar así a Susana!.- dijo Candy.

-Yo no puedo atar mi vida, a una mujer que no amo ni amaré jamás y aunque nunca estuviéramos juntos de nuevo, yo no seguiré con ella, aun así me ocuparé de su manutención y la del niño, que por cierto lo adoptó Susana por cuenta propia. Y tu… ¿realmente ya me olvidaste?, ¿de verdad amas a Eric?, ¿no crees que el se merece una mujer que lo ame de verdad?, Candy, aunque no vuelvas conmigo, no debes casarte solo porque te sientes bien con alguien, un matrimonio es algo para toda la vida, y debes amar a tu marido al igual que el a ti. Pero aunque ambos sabemos que el “si te ama”, ¿de verdad quieres que Eric se conforme solo con cariño, y no con un verdadero amor?, ¿le quieres negar la oportunidad de ser realmente amado?. Dijo Terry.

Candy no sabía que pensar, ¡eran demasiadas cosas que ella no había pensado antes!, debía digerirlo todo antes de actuar, pero ¿sería verdad lo que estaba diciendo Terry?.

Entonces Candy dijo: “si es verdad que no estas casado, ¡quiero oírlo de la misma Susana en persona!.

-Esta bien, si así lo quieres …. yo mismo la traeré a tu presencia y lo escucharás de su propia boca…- dijo Terry.

Entonces Candy, sintió que sus palabras eran ciertas, y le dijo: “no hace falta, te creo…”.

-Entonces dime una sola cosa mas, ¿aun me amas?, ¿volverías conmigo?, ¡Candy!, si aun me amas…. ¡cásate conmigo!, dijo Terry.

Candy se quedó muy sorprendida, la verdad es que todo lo que estaba escuchando, no se lo esperaba, y también estaba que le había dicho “si”, a Eric, aunque en su corazón aún amaba a Terry, no podía abandonar a su prometido. Candy le explicó todo esto a Terry, y el le dijo:

-Candy, ¿no crees que nos estamos castigando demasiado?, esta bien el no hacerle daño a otros pero…, ¿por qué no podemos ser felices juntos?. ¡Basta ya de tanto sufrir!. ¡Fuguémonos!, propuso Terry.

-¡Quéeeeeee!, ¿tu te estás oyendo?, si esto hubiera pasado antes del accidente de Susana, lo habría hecho con los ojos cerrados, pero ahora debes comprender que no puedo hacerlo así, primero tendría que anular mi boda, y hablar con todo el mundo, y sobretodo con Eric, ¡Eric… el me ama de verdad!, – dijo Candy, además continuó: -Terry, la verdad es que si te amo, todavía y para siempre…, nunca dejé de hacerlo aunque por un tiempo creía que si, así que quiero que sepas que la decisión no depende de mi, yo prometí algo a alguien, y si esa persona no me devuelve mi palabra, yo… no romperé el compromiso, ¡lo siento!.

-¡Candy!, ¡lucha por nosotros!, se que es egoísta por mi parte, pero…, yo mejor que nadie puedo decirte que es permanecer junto a una persona a la cual no amas…- dijo Terry.

-Si, pero hay una diferencia Terry, aunque no amo a Eric como yo creía hacerlo, si que lo quiero muchísimo, y ¡créeme!, ¡siento tanto decírtelo así!, pero yo no hice nada de todo esto a posta, las cosas simplemente se dieron de este modo y yo tengo un deber que cumplir, bien sabes que no se puede ser feliz a costa de la infelicidad de otros, yo desde luego no podría con mi conciencia sabiendo que el esta mal por mi culpa- dijo Candy.

-¿Entonces que vas a hacer?- dijo Terry.

-Voy a volver con Eric, hablaré con el y depende de lo que decida, así haré yo, y por favor respeta mi decisión, aunque esta sea acatar lo que Eric desee hacer- respondió Candy, – y ahora debo marcharme- y dicho esto Candy se marchó.

Terry, se dio media vuelta y mientras se marchaba por su cara resbalaban unas cristalinas lágrimas, que representaban la tristeza que había en su corazón y la incertidumbre que las palabras de Candy le había dejado, sabía que ya solo le quedaba esperar…

¿Pero…, sería capaz de ello, sin hacer nada?

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6 comments

  1. felicitaciones por este grandioso trabajo realmente me encanto y mesiento contenta por que al fin candy y terry quedaron junto y esa mala de susana se quedo sola por que era lo que se merecia

  2. Gracias por leer mi fic Iveth, saludos.

  3. que padre alfin candy y terry juntos yo creo que es lo mejor aunque tambien me consideron fan de tu otro fic el de la rosa de anthony

  4. Gracias por leerlos ambos Swet.

  5. Es un bellísimo final, gracias por compartir tan linda historia y darle a Candy y a Terry, el final que la autora no quiso darles, demostrar que el amor lo puede todo. Saludos desde México.

  6. Gracias Adria, saludos para ti tambien.

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