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Un lugar a donde ir – Capítulo 8

Capitulo VIII: “Una duda en el corazón”.

El beso parecía no tener fin, pero desafortunadamente todo en esta vida lo tiene, así Candy y Terry, se separaron lentamente, ella estaba aún bastante confundida por lo que acababa de ocurrir, se miraron por unos instantes como si no hubiera pasado el tiempo entre ellos, y jamás se hubieran separado, por un momento Candy vio al antiguo Terry del que se había enamorado en el colegio de San Paul, y el vio en ella la chica que lo estaba regañando y corrigiendo cada dos por tres, pero que tanto le alegraba la vida. Por unos breves minutos pudieron recordar, como se sintieron cuando tuvieron que separarse en aquellas escaleras.

De pronto Terry le dijo a Candy: “nunca debí soltarte en las escaleras… no debí dejarte marchar, tendría que haber sido mas fuerte y defender nuestro amor, fui un cobarde, ¡lo siento en el alma Candy!, ¡es por mi culpa que ahora no estemos juntos…!”.

Candy se quedó pensativa por un momento, recordando todo lo que Terry le estaba diciendo, pero de repente le vino algo a la memoria: “Eric…, no puedo hacerle esto, tengo un compromiso con el, si le hiciera daño… no me lo perdonaría jamás”.

-“Lo siento Terry, pero estoy prometida, y tu lo sabes bien… es un compromiso que he aceptado libremente, y que no pienso traicionar, ahora soy yo la que tengo que cumplir con mis deberes… nunca debiste besarme, eso no estuvo bien, haz como si nunca hubiera ocurrido y olvídalo, ya que yo haré lo mismo… y por favor, no te interpongas entre Eric y yo”, dicho esto Candy se dispuso a irse, y mientras lo hacía Terry le dijo:

“Si, llevas razón en que no hice bien, también porque estas prometida a mi mejor amigo, pero ¿me pides que lo olvide y que haga como si nunca hubiera pasado?, eso jamás lo haré, nunca podré hacer como si no te amase, ni como si no quisiera besarte, para mi ha sido lo mejor que me ha ocurrido en mucho tiempo y no tengo la intención de hacer como si no hubiese pasado, lo siento Candy… pero no puedo hacer lo que me pides”.

“Si realmente me amas, lo harás…”, dicho esto Candy se fue corriendo, Terry intentó ir tras de ella, pero recordó lo que le acababa de decir, viendo que sería inútil sus esfuerzos por intentar retenerla. Así el joven se quedó viendo como su amada se alejaba de el, “otra vez”… pero pensó para sus adentros: “ahora te vas Candy, pero no te dejaré ir de nuevo, ¡haré hasta lo imposible por estar contigo…, y esta vez, será para siempre!.”

Una vez Candy llegó a la mansión de los Aston, vio que fuera la estaban esperando Annie y Patty, lo habían hecho para que nadie sospechara nada de lo ocurrido, y no se produjera una situación desagradable, al ver llegar a Candy tan sofocada dijeron sus amigas: “Candy, cálmate, intenta no mostrar como te sientes el tiempo justo de llegar a tu habitación, diremos que estamos agotadas y nos retiraremos a descansar, luego si te sientes con ánimo nos cuentas que es lo que te ha sucedido, ¡queremos ayudarte!, porque esta claro que algo te ocurre.”

Candy solo asintió con la cabeza, su estado era tal… que no acertaba a hablar con claridad.

Una vez dentro de la mansión, hicieron que Candy subiera rápidamente sin que nadie la viera, poniendo una excusa para retirarse ellas también, acto seguido, fueron a la habitación de Candy, ésta una vez se había recuperado les contó a sus amigas que le había pasado con Terry, las dos se quedaron boquiabiertas de puro asombro, no se esperaban algo así, luego le comentaron a Candy, que cuando apareció Terry en su fiesta de compromiso, y mientras ella estuvo arriba recuperándose del golpe, vieron a Albert y Archie bastante preocupados, además la hermana María y la srta Pony se quedaron muy asombradas al verle, pero no creían que hubieran pensado mal de el ni nada parecido, ellas habían comentado que ¡como era posible que hubiera aparecido allí, sabiendo que era tu fiesta de compromiso!, Candy les dijo que Terry era amigo de la infancia de Eric, las chicas no podían creerlo, ¡menuda coincidencia!, ¡el mundo era realmente pequeño!.

-¿Ahora que vas a hacer, Candy, le contarás a Eric?, le preguntaron las chicas, -No se que hacer, quizás contarlo sea mas doloroso que no decir nada, pero no contarlo se podría interpretar mal, podría parecerle una traición, y yo jamás le haría daño a posta, no se lo merece, además Terry está casado y no debió hacer nunca algo así, creo que lo justo y correcto es contarselo- respondió Candy.

Realmente Candy no sabía que hacer, porque lo que no le contó a sus amigas, fue que le faltaron las fuerzas para negarse al apasionado beso de Terry. Además que sus fuerzas se fueron de ella, tan pronto estuvo entre sus brazos. ¿Qué podrían pensar de ella?, pero de lo que no había duda es que Candy no dio pié a ese beso y que siempre intentó actuar correctamente, aunque en esos momentos sus fuerzas flaquearan. ¿Pero quién es capaz de mandar en sus sentimientos, y mas cuando a uno lo toman por sorpresa?.

Mientras las chicas hablaban, hacía ya un rato que había llegado Eric, en cuanto cruzó la puerta de su casa fue directamente a buscar a su prometida, oyendo sin querer la conversación de las tres jóvenes. –no puedo creer lo que estoy oyendo, ¡Terry es mi mejor amigo desde la niñez!, ¿por qué habrá hecho esto?, ¿será que está enamorado de Candy?, entonces… ¿por qué se casó con otra?, ¿qué habrá pasado en sus vidas antes de conocer a mi amada Candy?- pensó Eric y después se marchó a su habitación. Dejaría pasar un rato para ver a su prometida, así se repondría de lo que había escuchado y meditaría sobre lo que iba a hacer…

Había pasado un buen rato, todo se calmó un poco, Candy estaba repuesta pero aún así seguía muy confusa y pensativa, por su mente pasaba una y otra vez la imagen de ese beso y no llegaba a comprender a Terry, ¿por qué jugaba con sus sentimientos?, ¡se habrá vuelto cruel!, pero ¿qué le llevaba a tratarla así?, Candy creyó que jamás entendería sus motivos, porque lo que no creía para nada es que el la siguiera amando.

Mas tarde en la cena, estaban todos reunidos, una vez acabaron, los chicos estuvieron conversando, y a los que se vieron especialmente entretenidos, sorprendentemente para todos fueron a Eduard y Patty, Eric dijo a todos que no había ninguna prisa y se quedaran todo el tiempo que quisieran, así Candy estaría mas acompañada y no tendría nostalgia al encontrarse sola, aunque estuviera la familia de el. La hermana María y la srta Pony, dijeron que en un par de días se marcharían, ya que no podían estar tanto tiempo fuera del hogar de Pony, había muchas cosas que atender. Llegada la hora de irse a dormir todos se retiraron.

Candy le dijo a Eric que debían hablar a solas, el se dio cuenta que ella lo que quería era contarle lo que le había ocurrido con Terry, pero cuanto mas intentaba ella decirle, mas excusas ponía el, y sacaba otros temas para que ella no pudiera hablar, hasta que finalmente Candy le dijo: “Eric debo confesarte algo importante que me ocurrió hoy… Eric yo…”, el semblante de Candy era de una persona abatida, triste y a punto de echarse a llorar, inmediatamente Eric la interrumpió y le dijo: “Candy si eso que debes decirme te causa tanto dolor… entonces…. ¡no quiero saberlo!, no creo que sea nada que merezca que tu te encuentres así de mal”, Candy continuó: “Pero Eric es que yo… yo debo decirte que…”, -“Candy ya te dije que no quiero oírlo, no insistas, nada es tan grave ni tan importante para mi, que tenga que pagar el precio de verte triste… prométeme que no me contarás nada que te dañe, si me quieres no me lo digas por favor. Candy ¡yo te amo!, lo demás no me importa.” dijo Eric.

Al día siguiente, cuando Eduard había llegado del trabajo, que casualmente había terminado mas temprano, se acercó a la ventana del salón que daba al jardín, allí pudo ver la imagen mas hermosa que jamás había visto, “un ángel entre las flores”, era Candy y sus amigas Patty y Annie. El chico estaba embelesado, se había quedado prendado de esa imagen, tanto que no se dio cuenta cuando en el salón entró alguien que le dijo: “¡vaya últimamente terminas antes de trabajar!, ¿a qué se debe esas prisas por llegar antes a casa?, dijo Cristine, el chico se sobresaltó y se apartó de la ventana, dándole la espalda, su hermana se acercó y miró, luego preguntó: -¿A cual de ellas mirabas?, aunque debes tener en cuenta que dos de ellas están comprometidas, por tu bien es mejor que estuvieras mirando a Patty…. – luego soltó una risita …

-Por favor Cristine, ¡qué cosas tienes!, acabo de llegar y solo escuché a alguien en el jardín y quise ver si eras tu y mamá- dijo Eduard, -¿a sí?, ¿y desde cuando nos miras así a mamá y a mi?, ¿eh?, a mi no me engañas te conozco como a la palma de mi mano, hermano- dijo Cristine, Eduard no le hizo mucho caso a su hermana y se marchó a su habitación para asearse y cambiarse de ropa.

Cristine se quedó pensativa, – no creo que vuelva a ocurrir lo mismo… al menos eso espero ya que la última vez Eduard sufrió tontamente por un mal entendido, ¡pobre de mi hermano! teniendo tantas chicas que quisieran compartir su vida con el, y siempre se ve en problemas… En esos momentos llegó su madre y le preguntó: ¿qué ocurre hija?, Cristine le comentó todo, entonces dijo su madre: “solo espero que no pase lo de aquella vez…”, al parecer Eric estuvo muy enamorado de una chica, el creía que ella lo amaba también, pero al llevarla a la casa ella se fijó en su hermano y se enamoró perdidamente de Eduard, ella le confesó sus sentimientos y el la rechazó, nunca le había dicho nada a Eric para no dañarlo e incluso esperó para ver si se arreglaban las cosas, a lo mejor fue un capricho tonto por parte de ella, aunque la chica no paraba de acecharlo e insistía a cada rato, ella le decía a Eduard que solo estaba con su hermano porque era la única forma de estar cerca de el, por eso el estaba siempre en el trabajo, para no coincidir con ella.

Hasta que un día harto de la situación, el le dijo que se marchara y no volviera más si no quería a Eric, ya que el nunca la vería de otra forma que no fuera la novia de su hermano, ella enfurecida le dijo a Eric que Eduard, estaba enamorado de ella y que la estaba acechando e incluso le había propuesto que se fugaran… también le dijo que no podía soportar la situación y que no volvería a verle, marchándose para siempre y dejando a los dos hermanos enemistados.
Eric tuvo una gran pelea con Eduard, ambos acabaron bien dañados pero mas en los sentimientos que en lo físico, Eric no dejó que su hermano le explicara, cegado por los celos y la rabia.

Cuando pasado un tiempo, Eric encontró a su novia, la siguió hasta su apartamento para pedirle que volviera con el. Sería capaz de dejar atrás a su familia, cuando el le dijo esto a ella, esta le respondió: ¿qué, de veras harías eso por mí, acaso no sabes que el único motivo que tenía para estar contigo era ver a Eduard?,¿y sabes que el me echó para que no te hiciera daño?, Eric se quedó helado, pero mas que por las palabras de ella, por el comportamiento tan injusto que tuvo con su hermano, se juró a si mismo que nunca mas haría nada precipitadamente, que primero escucharía los motivos de los demás antes de actuar, no podría perdonarse jamás el haber dudado de Eduard.

Pero esta vez era distinto, Eduard estaba mirando a Candy, el estaba realmente interesado por ella, aunque Patty le gustaba mucho era una chica muy bonita e inteligente, pero era una perla al lado de una brillante esmeralda, Candy le había hipnotizado, y se repetía a si mismo: -va a ser mi cuñada, no debo pensar en ella, además “si no puedes estar con la persona a la cual amas, ama entonces a quien esta a tu lado…”, pero…¿se puede dejar de respirar?, es algo que no hago queriendo, pero debo contenerme, no quiero dañar con mis sentimientos a mi hermano.-

Cuando llegó Eric, le propuso a Candy que se casaran pronto y se irían a vivir cerca del hogar de Pony, volviendo a la clínica de su tío, y aunque el le dijo que esperaría todo lo que ella necesitara, le gustaría que ella aceptara, de no ser así, la esperaría igualmente. Ella pensó: “eso será lo mejor para todos, yo le quiero y no quiero ver peligrar nuestra relación, con el seré feliz,” entonces Candy respondió: “Acepto Eric, cuando tu quieras nos casamos…”.

Eric pudo comprobar que ella realmente lo quería, cuando aceptó su propuesta. Aunque el la habría esperado igualmente si no hubiera sido así.

Al día siguiente la hermana Maria y la srta Pony, junto con los niños se marcharon. Candy les había contado que regresaría a vivir cerca de ellas cuando se casase, finalmente se despidieron.

Albert, Archie, Annie y Patty, se marcharon un par de semanas después.

Candy estuvo unos meses viviendo en la mansión de los Aston, realmente estaba encantada, la trataban como a una hija, ella pensaba: “esto es lo que se debe sentir al tener una familia, una madre, un padre y unos hermanos”, ya que los hermanos de Eric eran muy cariñosos con ella, y Eduard era sumamente respetuoso, ya se le había pasado el enamoramiento y la comenzó a ver como a una hermana, el pensó: “quizás me dejé deslumbrar por su belleza tanto interior como exterior, es que ella no es como las demás, es un ser muy especial, pero ahora puedo ver que no es amor de hombre y mujer si no otro tipo de amor, mas bien fraternal, y gracias a que hemos convivido es que me he dado cuenta, de no haber sido así, hubiera vivido en una gran equivocación”.

Eduard se había estado escribiendo con Patty, a la cual invitó a venir, ella aceptó, y no solo porque estaba interesada en el joven, si no que así también estaría con Candy.

La madre de Eric, sentía algo especial hacia Candy: -esta chica, la siento como si fuera realmente de mi familia, esto es algo muy extraño-

A la llegada de Patty, Candy se puso muy contenta, y ella no fue la única, Eduard, también.

Terry había estado mucho tiempo sin saber nada de Candy, cuando finalmente le llegó una carta, ¡era una invitación para la boda de Eric y Candy!.

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