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Un lugar a donde ir – Capítulo 5

Capítulo V: “Sentirse querida.”

Hasta bien entrada la madrugada, estuvieron bailando, y hablando, todos juntos, lo pasaron realmente bien, hasta que se fueron yendo todos los invitados, y finalmente se retiraron a dormir.

Al día siguiente, pasado el medio día se fueron despertando, cosa normal ,después de haber bailado casi toda la noche, acabaron bastante cansados, ya no era hora de desayunar, así que una vez que se habían aseado, todos se encontraron en el salón, estuvieron comentando sobre la fiesta y lo divertido que fue, Albert, pidió que les sirvieran la comida, y después de comer, fueron a dar un paseo.

Casi sin darse cuenta, y después de muchos días estupendos, Eric le preguntó a Candy, si le gustaría conocer a su familia, a lo que ella dijo que sí, le gustaría mucho ver donde se crió, y como eran esas personas de las cuales el hablaba tan bien, así que, Candy fue a hablar con Albert y le dijo que al día siguiente se marcharían a Nueva York, para conocer a la familia de Eric, Albert pensó: “Seguramente lo hace para declararse a Candy en Nueva York…”, acto seguido le dijo: -esta bien Candy, se me ha hecho muy corta tu presencia, pero lo entiendo, aunque pronto iremos todos a verte al hogar de Pony-.

Al día siguiente, Eric le dijo a Albert antes de marcharse, que no comentara nada de su proposición a Candy, quería que fuera una sorpresa, y que cuando se lo pidiera les escribiría, contándole los detalles, y le pediría a Candy que les escribiera también, Albert aceptó, diciéndole que no se olvidara de hacerlo y le pidió que cuidara muchísimo de Candy. Seguidamente se despidieron de todos, Annie y Patty le dijeron a Candy que no se olvidara de escribir. Finalmente se marcharon.

Eric había escrito a sus padres, les había dicho, que si todo iba bien, iría a visitarlos con la mujer que amaba, ellos se alegraron profundamente de que su hijo estuviera enamorado, después de todo lo que le pasó…

Justo llegaron a la mansión de los Aston, Eric llamó a la puerta. El mayordomo abrió y saludó a Eric con mucha cortesía: “Bienvenido señor, nos alegra mucho su vuelta…”, -gracias Bernard, ¿están mis padres en casa, o mis hermanos?, por cierto esta señorita es mi invitada de honor, su nombre es Candy-, -bienvenida señorita Candy,- dijo Bernard, y continuó: -su madre está en la sala pintando, y su padre en la biblioteca, su hermano no se encuentra aquí, pero la señorita Cristine, esta en el invernadero-.

-Gracias Bernard, por favor lleve el equipaje de mi invitada a la habitación de invitados, con vistas al jardín, por el mío no se preocupe, ya lo llevo yo-, -si señor- contestó el mayordomo.

-Candy espérame aquí- dijo Eric mientras la llevaba a una acogedora salita de estar, voy a buscar a mis padres y mi hermana y vengo en seguida, -¿quieres tomarte algo?, -si gracias estoy sedienta- contestó Candy. Eric se marchó, y la chica quedó en la sala, al poco llegó una criada que le sirvió una bebida a Candy, y mientras ella esperaba, Eric fue primero a ver a su madre, -mamá, ¡ya estoy aquí!- dijo Eric mientras levantaba a su madre en el aire, -¡mi hijo querido!, ¿acabas de llegar, trajiste a la chica?- dijo su madre.

-Si, mamá y por favor recuerda que te dije en la carta, no quiero que por el momento se hable de …ya sabes…- dijo Eric, -no te preocupes, ya les dije a todos que no te mencionen el tema, hasta que tu lo veas conveniente, hijo…- dijo su madre.

-Ella está en la salita, voy a por mi padre, por favor avisa a Cristine para que venga también, ¿si?- dijo Eric. –No te preocupes, ve a por tu padre que en un momento estaremos las dos allí-, contestó su madre.

Eric fue rápidamente a por su padre, no quería que Candy estuviera mucho rato sola, para que no se sintiera abandonada, el chico entró en la biblioteca, y allí sentado leyendo estaba su padre, que justo levantó la mirada y sonrió: “hijo, ¡ya llegaste!, ¡que alegría que ya estas aquí!, dijo. Eric se acercó y lo abrazó, y luego dijo que le acompañara a la salita que allí estaba la chica que quería presentarle, y a la que había invitado a pasar unos días, para que la conocieran, ya que era la mujer que amaba. Los dos fueron hacía la sala y entraron, Candy estaba sentada esperando a todos, Eric le presentó a su padre y cuando llegaron su madre y su hermana, hizo lo mismo.

-Candy estos son, mi padre James Eduard, mi madre Adrianne y mi hermana Cristine, -mucho gusto señorita Candy es un placer conocerla- le dijeron a Candy, ella contestó: -estoy encantada de conocerlos, pero por favor llámenme solo Candy… si no es molestia-, entonces Eric les dijo:- si es verdad, es mejor que nos tratemos con mas familiaridad, los formalismos son para gente extraña, y Candy aquí no es una extraña, ¿verdad?-. –Claro que sí – dijo Cristine, eso es obvio.

-Candy, por favor queremos que te encuentres como en tu propia casa…cualquier cosa que necesites, no dudes…nos lo dices, ¿lo harás?-, dijo Adrianne, -si señora, así lo haré- dijo Candy, -por favor, llámanos por nuestros nombres también, ya que nosotros lo haremos contigo, toda persona amiga de mi hijo es amiga nuestra- dijo la madre de Eric, seguida de una dulce sonrisa, y continuó diciendo –Aún falta mi hijo Eduard, que vendrá después del trabajo-.

-¡Ah por cierto, no he saludado a mi hermanita, ven aquí y dame un beso!- dijo Eric mientras le daba un abrazo y la cogía en el aire al igual que hizo con su madre. Su hermana reía y decía:-Eric, nunca cambiarás, ¡eres tremendo!-.

Hechas las presentaciones, y después de haber hablado un rato, Eric y Candy se fueron a descansar un poco, hasta la hora de la cena, ya que el viaje los había agotado. Llegada la hora se asearon, y se arreglaron para cenar, Eric fue a buscar a Candy, la cual se quedó gratamente sorprendida, cuando la chica que le ayudó a vestirse, le trajo un vestido realmente precioso, era tan azul como un zafiro, y le recogió el cabello con unos lazos de terciopelo azul, algunos de sus rizos le caían por los lados de la cara y por el cuello hasta la espalda, llevaba también un lazo de terciopelo azul en el cuello con un colgante de plata, que tenía un zafiro en medio, era espectacular, pero muy sencillo.

Mientras ellos dormían, había llegado Eduard, y los vería durante la cena.

Eric, llamó a la puerta de Candy, la criada abrió, y dijo: “la señorita Candy está lista”.

Candy, salió de su habitación, la cual tenía unas bellísimas vistas de un jardín que parecía no tener fin, estaba lleno de todo tipo de flores, silvestres y cultivadas.
Al aparecer por la puerta donde Eric la esperaba, el chico casi se cae al suelo de la impresión: “ No sabía que existían los ángeles, pero ahora mismo estoy viendo uno…”, le dijo Eric, Candy a su vez respondió: “Eres muy amable, tu también estas muy elegante…”, – Bajemos a cenar- dijo Eric, ofreciéndole su brazo, el cual Candy aceptó de buen agrado.

Abajo en el salón estaban todos esperando, -disculpad la tardanza- , dijo Eric, -no te preocupes acabamos de llegar…- dijo su madre, -por cierto Candy, este es mi hermano, Eduard- dijo Eric. Eduard se levantó, y saludó a Candy dándole un beso en la mano, -encantado Candy, para mi es un honor…siento no haberte recibido cuando llegaste, pero los negocios me tuvieron trabajando hasta tarde…- dijo Eduard, a lo que Candy respondió: -mucho gusto en conocerte Eduard, no te preocupes por eso.-

Todos se sentaron a comer, y disfrutaron tanto de la cena, como de la conversación que fue realmente agradable.

Eric no paraba de mirar todo el rato a Candy, nunca estaba satisfecho, necesitaba mirarla más, para el era todo un deleite hacerlo…

Todos en la mesa, observaban con admiración a Candy, y no solo por su belleza, sino porque la chica era muy educada, y les dio muy buena impresión por su forma de ser tan sencilla y agradable. Pero había alguien a parte de Eric, que miraba con demasiado interés a Candy…su hermano Eduard.

El padre de Eric, “James”, era un hombre alto y delgado, pero fuerte, su cabello oscuro, lo llevaba corto y hacia atrás, tenía ojos azules, y su piel no era bronceada como su hijo, al trabajar tanto tiempo en su despacho de la casa, y en el de la ciudad, apenas recibía sol, y no es que estuviera demasiado blanco, simplemente no era bronceado.

La madre, Adrianne, era de estatura media, delgada, muy elegante en sus movimientos y en sus maneras, su cabello ondulado y largo de color castaño miel, de piel blanca, y ojos de color castaños miel.

Cristine, una chica realmente hermosa, de estatura media, delgada, su cabello era totalmente liso y largo, de color castaño rojizo, casi parecía pelirroja, lo llevaba recogido en una única trenza que le caía sobre la espalda, anudada con una cinta de seda, que iba a juego con su vestido, con ojos verdes miel, como los de Eric.

Finalmente Eduard, todo un galán por el cual todas las mujeres suspiraban, era serio en su trabajo, pero fuera de el se transformaba, y era totalmente otro, muy agradable, cariñoso, amable con todos, y a veces hasta chistoso, realmente guapo, de cabello oscuro, sus ojos parecían dos aguamarinas, de lo azules que eran, resaltaban bastante en su cara, por lo que era muy difícil apartar la mirada de ellos, alto, de complexión atlética, como su padre. Lo que en la alta sociedad llamarían: “un buen partido”, y eso pensaban muchas señoras, deseosas de casar a sus hijas con el.

Durante la conversación, Cristine le dijo a su hermano Eric y a Candy: “¿pasado mañana me gustaría ir al teatro, me acompañareis?”. Eric preguntó a Candy si le apetecía ir, y ella dijo que “sí”. –Entonces iremos todos, ¿vendrás tu también Eduard?, o tienes que trabajar, la representación es a las seis de la tarde, ¿podrás venir?- dijo Cristine, (a sus padres nos les dijo nada, ya que sabía que tenían un compromiso pendiente, era una cena con unos amigos). –Pasado mañana … si, iré, me tomaré la tarde libre- dijo Eduard mientras hacía un repaso mental, para ver si tenía tiempo libre.

Al finalizar la cena, estuvieron tomando unas copas, y después Eric invitó a Candy a caminar por el jardín, ya que no hacía frío, y quería dar un romántico paseo bajo la luz de la luna, que le traía bellos recuerdos de ellos dos, en la mansión de los Andrew.

Finalmente, estando solos, en medio del jardín, en la parte mas bella, Eric se arrodilló delante de Candy, mostrándole un hermoso anillo, que llevaba un zafiro y diciéndole: “No me partas el corazón, y …acéptame en matrimonio”.

La luz de un farolillo cercano, se reflejaba en sus ojos, que de pura emoción, estaban cristalinos, viéndose aún mas hermosos de lo que ya eran. Esos ojos verdes miel, tan profundos, y tan intensos…

Candy respondió: “ya hace mas de un año que nos conocemos, me siento realmente halagada por tu proposición, pero…¿no crees que aún es un poco precipitado?, me gustaría que nos conociéramos mas, ¿me entiendes?…

Eric dijo entonces:“Candy no digo que nos casemos de inmediato, solo quiero que me aceptes y cuando tu quieras nos casaremos, quiero que seas mi prometida, y yo te esperaré, sea cual sea tu respuesta, pacientemente, el tiempo que necesites…”

Candy se quedó pensativa por unos minutos: “¿Esto me esta pasando a mi…?, ¿este maravilloso ser me pide en matrimonio?…

-Si es así, entonces… “Acepto”…- dijo Candy con una bella sonrisa en su boca, Eric se quedó mudo unos instantes, parecía que su sangre no fluía por su cuerpo de la impresión que se llevó, ya que por un momento, creyó que Candy lo iba a rechazar, una vez repuesto, tomó a Candy por los aires, y luego la abrazó fuertemente, el chico lloraba de felicidad y reía al mismo tiempo, eran demasiadas emociones las que sentía a la vez.

Candy también reía, entonces una vez se tranquilizaron, el le dijo a ella, que ya había hablado con Albert, para pedirle permiso para pedir su mano, y que el estaba de acuerdo si ella aceptaba, claro está. Ella se quedó, sorprendida: -así que era eso lo que tramabas en la mansión Andrew, ¿no?, -era una sorpresa, perdóname por ocultártelo-, dijo Eric. Entonces Candy le dijo que no pasaba nada, no le había ocultado nada malo.

Los dos se fundieron en un hermoso abrazo, seguido de un beso muy dulce, acto seguido Eric dijo: “Tenemos que contárselo a todos, y tu debes escribirle a Albert y a tus amigos, “le prometí que lo harías cuando te pidiera tu mano”. –Así lo haré- dijo Candy.

Los dos se quedaron un buen rato disfrutando de las vistas, cuando empezó a refrescar, se marcharon para la casa.

Al día siguiente, antes de que Candy se despertara, Eric ya les había contado a todos, y decidieron hacer una fiesta de compromiso, a la cual invitarían a todos sus amigos y familiares, lamentablemente el doctor Mitchell no iba a poder ir, pero Eric y Candy celebrarían con el cuando regresaran. Cuando Eric le contó a Candy, esta invitó a sus amigos y familia, Eric le dijo que podía invitar a la hermana María y la señorita Pony y a todos los niños del hogar, Candy se puso muy contenta, y así lo hizo, pero ¿no supondría problemas?, -desde luego que no- dijo Eric, -ellas son tu familia, por tanto van a ser la mía también, junto con todos los niños-.

Candy estaba como en un sueño, Eric era adorable, y además su familia la aceptó de inmediato, ¡era todo increíble!, al rato todos estaban felicitándolos, y viendo como harían para la fiesta de compromiso, le preguntaban a Candy como quería que fuera, esto y aquello, para que ella también formara parte de los preparativos, el día pasó tan rápido…, Candy fue con Cristine a comprar un vestido para el teatro, ya que al día siguiente irían, y no tenía que ponerse, -esto debe solucionarse…, Candy puedes tomar cualquier vestido que te guste de mi ropero, mientras solucionamos tu vestuario, hay que hacerte uno completo, iremos de compras, mañana mismo y también te haremos algunos a medida, y ¡no te vayas a negar!, ¿si?, déjate mimar, a veces en la vida hay que dejarse querer y no poner trabas a todo, ya se que no te gusta abusar, pero créeme no lo estas haciendo, ya eres casi de la familia, y debes tomarlo como un regalo de nuestra parte para ti, para eso estamos- dijo Cristine, -muy bien, pero cuando yo quiera hacer algo por vosotros también debéis aceptármelo, ¿eh?- dijo Candy.

Llegada la hora, todos se dispusieron a ir al teatro. Estaban todos muy elegantes, Eric preguntó a su hermana: -¿qué obra vamos a ver?, Cristine contestó: “El rey Lear”…

Candy se sorprendió, pero intentó disimularlo, y pensó: “quizás el no trabaja en esta obra…¡Dios mío espero que sea así!, ¡no quiero verlo!…

Al llegar al teatro, Candy no quiso ni mirar el cartel, solo esperó que el no estuviera en el reparto. Una vez tomaron asiento y comenzó la obra, Candy solo pensaba cabizbaja: “que no trabaje el, no quiero verlo…” Cuando de pronto…escuchó una voz familiar…¡era su voz!…no quería alzar su mirada pero…aun así lo hizo, allí estaba el “Terry”… en todo su esplendor, Candy no sabía si seguir mirándolo o por el contrario marcharse… ¿qué puedo hacer?, pensaba, -no debiera ni siquiera mirarlo…, pero no puedo marcharme, ¿qué dirán Eric y sus hermanos?… A Candy solo le quedaba esperar, a que la obra acabase.

La obra continuaba, y Candy se quedó asombrada, con lo bien que lo hacía Terry, ¡era magnífico!, daba igual lo que hubiera ocurrido entre ellos, aunque ya no hubiese nada, no significaba que no admirase su trabajo, era realmente un buen actor. Entonces llegó un descanso y todos abandonaron sus asientos, para tomar un refrigerio.

Eduard dijo: -Cristine, ¿cuándo le vas a dar la sorpresa a Eric y Candy?, -cuando acabe la obra- dijo ella. Una vez finalizó, Cristine les pidió que la acompañaran a los camerinos, llamaron a la puerta y solo entró ella, estuvo unos minutos y luego salió y dijo: “ya podéis entrar, he hablado con nuestro amigo y vamos a vernos después en una recepción, entrad, quiero presentárselo a Candy”. Todos entraron, había una persona sentada delante de un espejo, pero no se alcanzaba a ver su rostro desde la puerta, de pronto se giró para saludar… ¡era el camerino de Terry!…

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7 comments

  1. ilian cristina armenta chavez

    HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!
    TRIANGULO AMOROSO <3<3<3<3

  2. ilian cristina armenta chavez

    triangulo amoroso hermoso

  3. Si, eso mismo, jajajaja, saludos.

  4. Aaaaaaa q capítulo más emocionante

  5. Me alegra que te lo parezca Mari, saludos.

  6. CandyAndTerry4Ever

    Si me muero ahora,es de pura emocion!, esta genial el capitulo, bueno toda la trama es muy interesante, la verdad es que con el final del anime me quede con muchas ganas de mas y ahora… te agradesco mucho que hayas compartido esta historia con nosotras floryaiza.

  7. Gracias CandyAndTerry4Ever me alegra que te gustase, saludos.

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