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Un lugar donde ir – Capítulo 4

Capítulo IV: “Bajo la luz de la luna”.

Candy bajaba por las escaleras, del brazo de su amigo Eric, un hombre realmente hermoso, tanto por dentro como por fuera, era realmente increíble, todas las miradas se fijaron en ellos, ya que Candy iba realmente bella, con su vestido color esmeralda, tenía su cabello suelto, y sus rizos dorados le caían por la espalda, en el pelo llevaba un lazo de seda semitransparente, de color verde mar, y llevaba pequeños brillantitos por todo el lazo, lo llevaba entrelazado por toda su melena, era un espectáculo digno de ver, la gente creía que eran dos seres celestiales que flotaban escalera abajo, era increíble ver dos personas tan bellas juntas, y además compaginaban de maravilla, Candy se extrañó porque observó que todos los miraban, y le dijo a Eric: -estoy un poco incómoda, ¿ves como nos observan?, ¿acaso hay algo mal?, -jajajajaja- rió Eric, -¿cómo se puede ser tan inocente, Candy?, la gente te observa “a ti”, ¿acaso no te das cuenta de lo hermosa que eres?, dijo Eric. Candy se sonrojó, no conseguía mirar a Eric a los ojos, parecía que la iba a devorar con la mirada, esos ojos verdes miel, tan increíbles…

-¿Pero qué me está pasando?, estoy toda temblorosa y no articulo bien las palabras, siento que la mirada de Eric me envuelve completamente, es muy cálido y algo desconcertante a la vez, ¿por qué siento esto?, tengo un nudo en el estómago, y la cabeza me da vueltas, pero me siento ….¿feliz?…- pensó Candy.

-Candy, ven vamos a bailar, este es mi vals preferido…- dijo Eric tomándola de la mano y llevándola al centro del salón, donde ya había otras personas bailando. Todo giraba alrededor de ellos, pero parecía que solo estaban ellos dos. El mundo se paró de repente, y todo giraba y giraba, aunque ellos solo se veían los ojos mutuamente.

Cuando de pronto, en el segundo vals, alguien tocó en el hombro a Eric y dijo: -¿No es hora de que la compartas un poco?- dijo Albert con una sonrisa en la boca, -nosotros también queremos estar con ella amigo-, -claro…por supuesto, disculpa, no me di cuenta, que la estaba acaparando- dijo Eric mientras le cedía Candy a Albert.

Mientras bailaban, Albert dijo: -Candy estas realmente hermosa-. –Gracias Albert tu también estas muy elegante – contestó Candy, Albert continuó: -¿puedo preguntarte algo?, -si, por supuesto, dime ¿qué es?- dijo la chica. –Candy….¿estás interesada en Eric?, perdona que sea tan directo, pero parece que el si lo está en ti…-, -¿porqué crees eso Albert?, -solo me fijé en como te miraba, esa mirada… es de un hombre enamorado- contestó Albert. Candy se quedó pensativa, ¿sería verdad?, no podía saberlo ya que el nunca le dijo nada al respecto y tampoco lo demostró, aunque siempre era muy amable, y le decía muchos cumplidos, pero ella pensó que era por su carácter agradable.

Aunque ella también estaba empezando a sentir algo por Eric, pero no estaba segura, quizás se dejó llevar por el momento, la felicidad de ver a sus amigos, la fiesta que estaba tan bonita…

No había acabado de bailar con Albert, y este insistió: -no me has contestado…-, -el es solo un amigo, creo que lo que tu has visto solo ha sido un malentendido…-, dijo Candy, -yo se que es lo que he visto, y te aseguro que no fue un error…-, dijo Albert.

Candy enmudeció por la sorpresa, cuando de pronto, vino Archie y dijo, -yo también quiero bailar con Candy, ¿ya me toca?, jajaja,- rió Archie abiertamente, entonces Albert le cedió a Candy, y estos bailaron un par de canciones. Luego se reunieron con Annie y Patty, que también habían estado bailando, turnándose con los chicos. Archie sugirió a Albert y Eric, que fueran a por unas bebidas para las damas, que se veían sedientas, y acaloradas, mientras tanto ellas fueron a la terraza a tomar algo de aire.

-¡Candy, como no nos dijiste nada de Eric!…¡eres una mala amiga!…-, dijeron las chicas, -¿qué quería que os dijera?, es un amigo como vosotras- dijo Candy, -¡tu siempre igual!, ¿no te has dado cuenta de cómo te mira?- dijo Annie, -es cierto yo también lo observé, es un chico realmente increíble, muy amable, refinado pero sencillo, ¿como no te das cuenta nunca, cuando un chico está interesado en ti?- dijo Patty.

-¡Vaya Patty, me has dejado de piedra!, ¡es increíble que tu hagas ese tipo de comentarios!- dijo Candy soltanto una carcajada, al instante estaban las tres amigas riéndose, aunque a Candy le dio que pensar las palabras de sus amigas y la de Albert, ¿sería verdad…?, no, no era posible, -simplemente me quitaré esa idea de mis pensamientos- pensó Candy, mientras sacudía y se daba un golpecito en su cabeza.

Acto seguido llegaron los chicos, con champagne, ¡brindemos por estar todos juntos, por esta noche tan hermosa y por volverlo a repetir…!, todos alzaron sus copas y brindaron, ¡¡salud!!…-Annie ¿me acompañas quiero presentarte a alguien?- dijo Archie, -si claro, luego nos vemos…- dijo dirigiéndose a las chicas, después Albert le dijo a Patty, -¿quieres que te enseñe el cuadro que querías ver, Patty?, -por supuesto Albert- respondió la chica, al parecer todos se habían puesto de acuerdo para dejar a Candy y a Eric solos.

La luna estaba llena, y realmente hermosa, justo un rayo de su luz caía directamente sobre Candy y Eric, ella pensó: -¡vaya!, esta realmente guapo con esta luz, nunca me había fijado en lo apuesto que es…-, y Eric a su vez pensó: -¡Candy estas arrebatadora!, eres demasiado tentación para mi, aunque quizás deba esperar, ya que sé que sufriste mucho por un amor, ¿lo habrá olvidado?-, al parecer en sus visitas al hogar de Pony, la hermana María y la srta Pony le habían preguntado a Eric sobre sus intenciones con Candy, además le contaron que ella pasaba por un mal momento, debido a un mal de amores, Eric dijo que por el momento eran amigos, aunque el era un hombre, y por supuesto había notado que Candy era realmente hermosa, y claro está algo si que sentía hacia ella, y no solo por su belleza, sino por su forma de ser, tan especial como ella solo podía ser…

Desde el primer momento que Eric vio a Candy, sintió algo por ella, verla tan frágil pero tan fuerte a mismo tiempo, era algo que lo impresionó tanto, que no pudo dejar de pensar en ella durante toda la noche, y esos maravillosos ojos verdes, y su sonrisa tan fresca y dulce…Si, quizás estaba enamorado… ¿pero tan pronto?, jamás le había ocurrido nada parecido, aunque para todo hay una primera vez, ¿no?.

-Candy…quisiera preguntarte algo, espero no ser demasiado directo-, dijo Eric, -si, dime ¿qué quieres saber?- preguntó Candy, -Candy…¿estás enamorada de alguien?, se que tuviste un gran amor, y quisiera saber si aún ocupa tu corazon- continuó Eric.

-Eric, realmente… creo que mi corazón ya esta preparado para volver a amar, pero un gran amor nunca se olvida, eso no quiere decir que no pueda amar aún mas a otra persona, pero nunca se sabe…- dijo Candy. Eric continuó: –Tengo que decirte algo Candy… yo…yo…te amo…no se como ha pasado ni desde cuando, solo se que eres la única para mi, ¿tu sientes algo por mi?, si no es así, si solo es amistad, no me digas nada, lo entenderé, se que es muy repentino, ¿pero acaso el amor entiende de fechas?-.

Candy se quedó muda por unos instantes, cosa que preocupó a Eric, pero al poco empezó a garraspear y a aclararse la garganta, y entonces dijo:- “mírame a los ojos y dime que es lo que ves….”-, los dos se fundieron en una intensa mirada…

Poco a poco, comenzaron a acercarse muy lentamente, Eric inclinó su cabeza y Candy hizo lo mismo, podían notar la respiración del otro sobre su nariz y su boca, era cálida y envolvente, Eric olía tan bien… su perfume era embriagador, muy varonil y atrayente, el aroma de Candy era mas afrutado, un deleite para el olfato, de pronto sus labios se rozaron por un momento, sintiendo el calor que desprendían, se quedaron así durante unos segundos, inmóviles, pensando si continuar o no, ya que continuar significaba el fin de una amistad y el comienzo de algo mas, “quizás amor”, algo que podría salir bien o tal vez no, entre las dudas y los pensamientos, de pronto, unieron sus labios en un beso tierno y apasionado a la vez, Eric tomó entre sus brazos a Candy, con fuerza, pero de forma delicada, para no dañarla, ella notaba el fuerte latir de su corazón, y sintió que una agradable sensación recorría todo su cuerpo, ¡estaban besándose!, era algo que ella no pensaba que fuera a ocurrir, -¿en que momento empecé a enamorame de el?, quizás cuando le veía trabajar, tan amable con los pacientes sobretodo con los ancianos y los niños, tan divertido, siempre haciendo reír a los demás y a mi también, realmente me ayudó a olvidar, todo lo desagradable que me había ocurrido, y me hizo ver lo hermoso de la vida, realmente me encontraba a gusto y en paz con el, era una sensación maravillosa, sin nada que temer, ni ocultar, tan fácil y hermoso…- los jóvenes continuaron besándose bajo la luz de la luna, hasta que finalmente, acabó, se separaron y se miraron a los ojos, Candy estaba toda sonrojada, y el le dijó, -no te avergüences, esto ha sido algo bello, y la belleza solo es motivo de alegría y festejo..- entonces Candy sonrió y le dijo: -por favor, no me rompas el corazón…-, – eso es algo que yo nunca haría, antes rompería el mío en mil pedazos…, no te preocupes yo cuidaré de ti…- dijo Eric susurrándole al oído.

Transcurrió un buen rato hasta que los jóvenes decidieron volver a la fiesta, si por ellos fuera, se hubieran quedado bajo la luz de la luna hasta que amaneciera y esta hubiera desaparecido, pero claro…, estaban los amigos de Candy, deseosos de estar con ella también, y Eric lo sabía y lo entendía, y pensaba que no debía ser egoísta, y acapararla.

Cuando finalmente volvieron, los chicos los observaban acercarse y se sonreían los unos a los otros, seguros, de que algo había ocurrido entre ellos, lo notaron cuando vieron a Candy que aún estaba sonrojada, y a Eric que no apartaba sus ojos de ella, pero así y todo se contuvieron y no preguntaron nada, mas por prudentes que por otra cosa, aunque se morían de la curiosidad, así que antes que llegaran, Albert y Archie casi dijeron al mismo tiempo a las chicas: -“llevaros a Candy con alguna excusa y preguntadle si …”-, a lo que las chicas dijeron: “-chicos, chicos… por favor, no seáis tan atrevidos…,” mientras se guiñaban un ojo recíprocamente luego comenzaron a reírse.

-¿Qué es tan divertido?- preguntó Candy, -nada, nada…cosas sin importancia, respondió Albert, luego preguntó a Eric: -Me gustaría hablar contigo…¿podría ser?-, -por supuesto, Albert, yo también quisiera hablar contigo-, contestó Eric, entonces Archie dijo: -Annie, te dejo un momento con Patty y Candy, tengo que hacer algo, vuelvo pronto-, -no hay problema, ve tranquilo, además las chicas y yo vamos a retocarnos un poco, nos vemos después-, respondió Annie.

Eric y Albert llegaron al despacho que este último tenía en la mansión, Albert le dijo a Eric si quería tomar algo, el chico dijo que no hacía falta, estaba todo bien, entonces Eric le preguntó a Albert: -¿es algo importante lo que querías hablar conmigo?, -si, mucho, ya que… ¿estarás de acuerdo conmigo que todo lo que se refiere a Candy es muy importante?, ¿verdad?- contestó Albert, -Si, por supuesto, dime pues…- dijo Eric.

-Eric, seré muy directo, ya que somos dos hombres adultos, y espero no lo tomes a mal, ¿cuáles son tus intenciones con Candy?, debes saber que yo soy su tutor legal ,y todo lo que a ella le pase me preocupa, además porque la quiero mucho, como amiga y como parte de mi familia, preguntó Albert.

A lo que Eric respondió: -mis intenciones con Candy son las mejores, yo también quería hablar contigo a cerca de ella, porque mi verdadera razón de estar aquí hablando es pedirte su mano en matrimonio, estoy muy enamorado… y tu como hombre seguramente lo habrás notado.

-Sin duda, no hay mas que mirarte, aunque deberías saber que antes de concederte su mano en matrimonio, debes pedírsela a ella, y si esta de acuerdo, yo también lo estaré, ya que solo quiero verla feliz, además debes saber que Candy ha sufrido mucho en su vida, ella tiene un alma muy pura, y un corazón muy noble, es un ser bondadoso, que solo piensa en la felicidad de los demás, y creo que va siendo hora que le toque a ella ser feliz, pero por favor, debes pensarlo bien antes de pedir su mano, tienes que ir muy en serio con ella, no la decepciones…, además ¿tu familia la aceptará?, no me gustaría que ella tuviera ningún obstáculo, y se ilusionara contigo, y luego no pudiera ser. Además ¿sabes que siente ella por ti?.-

Eric contestó:- por supuesto que si, mi familia es muy sencilla, aunque estemos en la alta sociedad, nuestros pensamientos son distintos, nunca creímos en matrimonios concertados, además si no fuera así, a mi no me importaría la opinión de nadie, “yo la amo”, para mi es lo único que importa, debes saber que soy totalmente independiente, y me refiero a la cuestión económica, me valgo por mí mismo desde muy joven, y puedo mantener a Candy, si ese fuera el caso, ya que veo que ella es muy independiente también, ella es un espíritu libre, yo la dejaría trabajar si ese es su deseo, y si no la trataría como a una reina, la cuidaría con todo lo mejor que yo pudiera ofrecerle, para mi todo sería poco para ella. Y nunca podría dañarla, antes moriría… Yo creo firmemente que ella también me quiere, quizás no tanto como yo a ella, pero seré paciente y si me acepta, haré todo por lograr que me ame al menos la mitad que yo la amo a ella…

-Eso me basta, es lo que quería saber, ¡tienes mi aprobación!, espero que ella acepte, y seáis muy felices- dijo Albert.

Mientras tanto las chicas, acosaban con preguntas a Candy: ¿qué paso en la terraza?, ¿te besó?, ¿lo quieres?, ¿te ha dicho que te quiere…?, ¡¡¡vamos Candy dinos algo…!!!.

Candy estaba perpleja ante la curiosidad de sus amigas, y el ansia con que hacían sus preguntas: -¿dónde quedaron vuestros finos modales?, ¡¡chicas, me asombráis cada vez mas!!, ¿dónde está vuestra timidez…?, “ya”…, ¡se perdieron con los años!, ¿no?- dijo Candy con una sonrisita en los labios. -¡vamos, no nos hagas sufrir, cuéntanos!, dijeron las chicas. –Vale, esta bien…- entonces Candy les contó todo, como se conocieron, el tiempo que habían pasado juntos, trabajando y en el hogar de Pony, y finalmente el beso de la terraza…Cuando acabó Candy vió que sus amigas, estaban con la boca abierta del asombro, y se quedaron mudas por unos instantes.

-¡Candy…¿tu lo quieres….?,- dijo Annie, entonces Candy le respondió: -“si…”, ¿cómo prodría no hacerlo?… ¡es maravilloso, único e incomparable, me hace feliz, y me hace reír, es una persona sencilla, se preocupa mucho por los demás, no es nada interesado, y sobre todo ha llenado mi corazón de paz y de amor!, ¿cómo podría hacer para no amarlo?…entonces Patty preguntó: -“¿entonces olvidaste a…?,
-“¿Terry?-, dijo Candy, amiga mía…, ¿podría olvidaros a ustedes aunque tuviera mas amigas…?, un amor no se olvida jamás, pero eso no significa que no pueda volver a amar a otra persona, además el rehizo su vida, creo que es justo que yo haga lo mismo, ¿no?.

-Bueno, vamos a reunirnos con los chicos…, deben andar buscándonos- dijo Annie. –Si vamos…- contestaron Candy y Patty.

Cuando llegaron al gran salón, Candy no podía sospechar, sobre lo que Eric y Albert habían estado hablando y sobre la propuesta de matrimonio de Eric hacía ella…

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2 comments

  1. ilian cristina armenta chavez

    Es realmente hermosa me que sin palabras es algo increible quisiera tener la suerte de candy. <3

  2. Gracias por tu comentario ilian cristina, saludos.

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