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Un lugar a donde ir – Capítulo 3

Capitulo III: “Un alma indómita”.

Así como si de una ráfaga de aire se tratara, con paso firme pero lentamente, Terry cruzó todo el restaurante, a su paso todos susurraban, ¡es Terrence Grandchester!, ¡es el actor de Broadway!, ¡es mas guapo en persona, decían las damas!, los caballeros quedaban impresionados con su porte, y pensaban, ¡menos mal que ya está casado!, sería un rival muy peligroso… Nadie sabía que lo que dijeron en los periódicos, en realidad nunca pasó, ya que no fue desmentido, y esto fue porque cuando todo ocurrió, al leer la noticia en el periódico, Terry se dirigió hecho una furia hacia Susana, para pedirle explicaciones. Cuando Susana vio, la frialdad que su amado traía en su rostro, palideció, y supo que se avecinaba un temporal, pensó para sus adentros: -he de ser fuerte y continuar, aunque eso me obligue echarle en cara que arriesgué mi vida por el, ahora el me pertenece…- lo que pensaba era cruel, pero la chica se había trastornado un poco después del accidente, ya que cuando creyó que el estar inválida, la dejaría sola de por vida, y que solo sería digna de lástima por todo hombre que la conociera, sin poder inspirar amor hacía ninguno de ellos, eso casi la llevó a la locura, aún sabiendo que ella siempre había sido una mujer hermosa, pero ahora solo veían en ella a una inválida. Más aún, cuando pudo ver que el hombre que ella amaba, el hombre por el cual ella hubiera perdido su vida, el hombre por el cual su vida no tenía sentido si lo perdiese…, a ese hombre, ella solo le inspiraba compasión, pura lástima, y aunque ella lo sabía, no quería verlo, se negaba rotundamente a pensar que el solo estaba con ella por haberle salvado la vida, ya que así saldaba su deuda con ella.

Marie sabía que Terry no controlaría su furia, en el caso de venir enfadado, así que se levantó, llamó a la dama de compañía de Susana y dijo que la llevara hacia su coche, luego se acercó a Terry y le dijo que por favor salieran, y que arreglaran sus problemas en privado. El aceptó, y dijo que se verían en su casa, la cual era una gran mansión propiedad de Terry, este se había hecho enormemente famoso y rico, ya que su presencia era solicitada en todas partes, y por supuesto en todos los teatros de importancia del país. ¡Era el mejor actor, que existía y que había existido jamás!.

Su fama incluso traspasaba fronteras, el había trabajado por los mejores teatros de todo el mundo, convirtiéndose así en un artista internacional. Susana vivía con el desde que salió del hospital, aunque habían llegado a un acuerdo, el se quedaría con ella y la cuidaría, pero nunca se casarían, vivían en la misma casa, pero nunca compartieron dormitorio, dormían separados, Terry le puso una dama de compañía y una enfermera para que cuidaran de ella, y así el poder ir y venir a su antojo, cuando ella puso el anuncio en el periódico, el se enfadó muchísimo, pero al verla llorando y diciéndole que ella no podía vivir con el sin casarse, no solo por ella, sino porque la gente pensarían mal de su comportamiento, y también su familia, ya que no se casarían, al menos que todos pensaran que si lo estaban, y así evitaría pasar vergüenza, -¡yo no merezco esto!, dijo Susana, -¡si no te quieres casar conmigo, al menos finge que lo estas, así no seré el blanco de todas las miradas de la gente de sociedad, que solo esperan que alguien caiga para tener motivo para hablar mal!, ¡mi reputación es muy importante para mi, y además es lo único que me queda…!,- replicó la chica con lágrimas por todo el rostro.

Terry, solo enmudeció, e incluso la entendía, aunque no compartía su forma de pensar, porque a el lo que pensara la gente no le importaba en absoluto, pero sabía que todo el mundo no era como el, alguien independiente, que no le importaba las críticas, de los envidiosos que solo sabían hacer daño, también reconocía que esa chica había arriesgado su vida por el, y en cierta forma se lo debía.

El aceptó entonces, que todos creyeran lo del matrimonio, pero le repitió que nunca se casaría con una mujer a la que no amaba, solo se haría cargo de ella, nada mas…

Terry contuvo su enfado, hasta llegar a su casa, allí estaba Susana, Marie acababa de irse, no sin antes decirle: -intenta comprenderle, el esta sufriendo, y tu no se lo haces nada fácil, quizás está enfadado por…- -¡calla por favor, ya se que es por lo que hice, pero yo lo arreglaré!- dijo Susana, -¡tengo que intentar hasta lo imposible!.

Finalmente Terry llegó, al entrar sonó un portazo tras de el, Susana se sobresaltó, se escuchaban los pasos que se acercaban al dormitorio de ella, llamaron a la puerta y acto seguido, los dos se encontraron cara a cara, comenzó entonces una conversación muy acalorada: -¿por qué sigues haciéndome esto, acaso no te dije que me encargaría de ti?- dijo Terry, y continuó -¿cómo te atreves a seguir publicando cosas que no son ciertas, como se te ocurre decir que vamos a tener un hijo?, ¿cómo vas a hacer para continuar esa farsa?, ten claro que yo no te lo daré. A lo cual Susana respondió: -tu nunca estas en casa, siempre estoy sola, vivo sola, y moriré sola, ¿acaso crees que soy un perro al que alimentas y luego dejas?, necesito cariño, y ya que tu no me lo vas a dar, he decidido fingir un embarazo, y cuando esté a punto de tener el bebé, adoptaré un niño, ya tengo decidido donde, ya que las personas que llevan el orfanato, me dijeron que hay una joven madre que esta embarazada, y que no puede quedarse con el bebé, le quedan siete meses de embarazo, y es por eso que puse la noticia, ya que puedo pasar por una embarazada de dos meses, además por mi estado me recluiré y nadie sabrá que mi vientre no crece, solo Marie, ya que a mi dama de compañía y la enfermera las enviaré de vacaciones pagadas, alegando que viene a cuidarme mi amiga.

Terry miró hacia el suelo, suspiró, y luego dijo: -haz lo que quieras…. si así eres feliz…-, dio media vuelta y susurro: -no cuentes conmigo para ese bebé, solo te ayudaré económicamente- inmediatamente sonó un portazo tras de el, se había marchado. En unos minutos, tocaron a la puerta de Susana, “toc, toc, toc”, -adelante- dijo Susana, era su dama de compañía, venía a traerle un recado de Terry, – el señor quiere que le comunique, que saldrá de viaje, por algunas semanas- dijo la chica. –Esta bien- contestó Susana, sabiendo que se había salido con la suya, pero Terry no lo aceptaría, y quizás no sabría de el en mucho tiempo. –No importa, haré que se enamore de mi, tarde o temprano olvidará a Candy, yo me encargaré de eso- dijo mientras se dirigió a escribirle una carta a Candy. En ella ponía:

Candy:

Espero que sepas que Terry y yo nos casamos hace casi un año, ahora, estamos esperando nuestro primer hijo, he de decírtelo a ti directamente, quería que estuvieses informada, para que sepas que el ya no siente nada hacia ti, lo ha demostrado casándose conmigo y luego dándome un hermoso bebé que esta en camino.
Por favor, sigue tu vida y no te entrometas en la nuestra, como prueba te mando los recortes de los periódicos donde dice, que nos casamos y que estamos esperando un bebé, en cuanto nazca te enviaré un retrato para que así veas que es real, además Terry también te escribirá confirmándolo todo.

Atentamente,

Susana Grandchester Marlow.

Susana al día siguiente, hizo que su madre buscara a una persona que imitase la letra de Terry y así poder escribirle otra carta a Candy, pasado unos días, llegó el falsificador y escribió la siguiente carta:

Candy:

Como anteriormente ya te escribió, mi esposa Susana, vamos a tener un bebé, quería decirte para que no haya confusiones, que ya no estoy enamorado de ti, ella me ha devuelto la paz y la esperanza, y con ella soy feliz, por favor encuentra a alguien y se feliz tu también, no hagamos esto mas difícil, sabes que lo nuestro es imposible, yo ya me casé y además viene un ser inocente a este mundo, así que no me busques ni hagas nada por verme. Vive tu vida, lo mejor que puedas, que yo haré lo mismo.

Atentamente,

Terrence Grandchester.

Susana sabía que eso era cruel, pero en su mente enfermiza, ella se lo creía y se disculpaba a sí misma, diciendo que Candy era joven y bonita y que encontraría a alguien y además estaba sana, y ella no. –Para mi es imposible, lo siento Candy- pensaba Susana.

Mientras tanto, Candy continuaba en sus quehaceres diarios, y así pasaron unos meses cuando un día, al llegar al hogar de Pony, la hermana María le dijo a Candy que había recibido carta de Chicago de una tal Susana, y no recordaba el apellido, así que Candy dijo que la leería después de la cena, antes de acostarse, que no creía que fuera algo importante, esto lo dijo para que la hermana María no se preocupase, porque para ella pensaba, -¿qué será, le habrá pasado algo a Terry?, ¡me muero de la impaciencia!, pero no lo tengo que demostrar, si son malas noticias no quiero que sufran por mi, mejor leeré la carta a solas.-

Cuando Candy leyó la carta, la expresión de su cara era algo indescriptible, -¿por qué hace Susana algo así, acaso no sabe que yo no me interpondría jamás entre ella y Terry?, por mucho que me duela, nunca lo haría, por mucho que deseara estar con el para siempre, no lo haría…- Pasado unos días llegó la carta de Terry, la que había sido falsificada, claro está eso Candy no lo sabía, si con la carta de Susana sufrió, con la de Terry acabó de morir algo en su corazón, en un principio no se lo quiso creer, pero ¡era su letra!, y además estaban los recortes de periódico, y después de llorar en la colina de Pony, le juró al padre árbol, que “ya no mas….” jamás sufriría de nuevo por Terry ni por Susana, ellos habían decidido y lo dejaron bien claro, ahora le tocaba a ella ser feliz, empezaría su nueva vida, y sería olvidando el pasado. Aún así, Candy decidió responderle a Susana:

Susana:

Os doy mi enhorabuena, por vuestro matrimonio y por vuestro futuro bebé, espero que seáis muy felices en vuestra vida en común, y que criéis a vuestro hijo con mucha salud.

No os preocupéis que yo no seré nunca, un obstáculo en vuestra relación, por supuesto seguiré vuestro consejo e intentaré con todas mis fuerzas ser feliz.

Atentamente,

Candice White Andrew.

Después de esto Candy se fue a dormir, y al día siguiente se marchó al trabajo como siempre.

Pasaron unas semanas y entonces Candy recibió carta de Albert, en la cual le decía que cuando se volverían a ver, ella le contestó que dentro de un par de meses tendría un permiso en la clínica, el doctor Mitchell había estado de vacaciones unos meses, y se habían estado ocupando Eric y ella de la clínica, así que el doctor Mitchell le dijo a los chicos que se fueran por un mes, ya que había una chica de prácticas que venía de otro pueblo, queriéndose formar para estudiar enfermería en la ciudad. Estarían todos juntos durante un mes, así ella se pondría al día y luego tanto Eric como Candy se irían de vacaciones durante otro mes.

Candy, durante estos meses había hecho mucha amistad con Eric, el cual iba mucho por el hogar de Pony, la hermana Maria, la señorita Pony junto con todos los niños, le habían tomado mucho cariño, el era un chico muy dulce y paciente, pero a la vez de tener tan buen carácter, se veía que era un chico con mucha personalidad, ya que su madre se había casado con un caballero rico (su padre, claro está) de Nueva York, y el solo había aceptado que lo mantuvieran mientras fue pequeño, ya que cuando pudo se marchó de casa y mientras estudiaba la carrera de medicina, estuvo trabajando para mantenerse, no le gustaba la clase de vida de los ricos, ni la alta sociedad ni nada de eso, aunque de vez en cuando iba a ver a su familia y por supuesto sabía comportarse con muchísima clase, pero eso solo lo hacía porque era por poco tiempo, el era como un pájaro enjaulado, y no lo soportaba. Tenía un hermano Eduard y una hermana Cristine, ellos si vivían en Nueva York cerca de sus padres, Eduard se dedicaba a los negocios de la familia, y Cristine era una gran pianista, y había estudiado varios idiomas, además le gustaba mucho pintar, y escribir.

Eric era el mayor de los tres, y la más pequeña era Cristine, todos los hermanos se llevaban realmente bien, eran bastante sencillos y habían sido criados para que supieran ganarse el pan, aunque no les hiciera falta trabajar en sus vidas, ya que el patrimonio familiar era inmenso.

Candy le había escrito a Albert, que si podía llevar a un amigo, y que por favor le respondiera con el chofer, que le iban a mandar, cuando este llegó le dio el mensaje de parte de Albert éste decía: -“Por supuesto Candy, tus amigos son mis amigos, trae a quien quieras será bienvenido”-. -¿Sabe usted si también estarán Archie, Annie y Patty?- preguntó Candy, -si señorita, ellos están esperándola desde hace unos días- dijo el chofer, entonces Candy tomó su equipaje, se despidió de todos y se fueron al pueblo a por Eric, que los estaba esperando, ya que Candy lo había invitado con anterioridad, sabía que Albert diría “si” a su petición.

De camino a la mansión Andrew, Candy puso mas o menos al día a Eric, para que al llegar supiera como eran sus amigos y su familia.

Una vez llegaron a la cancela de las rosas, Eric quedó maravillado con el trabajo tan exquisito, que habían hecho con las flores, era tan delicado y emanaba tanto amor…

-¿Qué ocurre Eric, estas mal?- dijo Candy, -no, no… para nada, es que me quedé impresionado, había visto muchos jardines en mi vida, pero ninguno como este, lo debió diseñar y cuidar una especie de ser celestial… ¿fue así, verdad?- comentó Eric, a lo que Candy respondió: -si, mas o menos fue algo así, aunque no fue un ser celestial, pero si una bellísima persona… eso es una historia que te contaré en otro momento, es bastante larga y debe ser contada, con mucho respeto y cariño…-

-Entiendo…- dijo Eric, y no preguntó nada mas.

Al final del camino, como siempre estaban todos esperándola, cuando la vieron bajar del auto con Eric, todos quedaron muy sorprendidos, esperaban un amigo, y aunque Candy le había dicho a Albert con una carta, que era el sobrino del médico de la clínica, no esperaban al alguien tan bien parecido, y tan elegante.

Annie y Patty, se sonrojaron al verlo, y las criadas que estaban en la puerta esperando que entraran todos, se quedaron mirándolo fijamente, ¡era realmente digno de contemplar!. No podía pasar inadvertido, y eso que vestía de forma sencilla.

Una vez todos se habían saludado, y habían hecho las presentaciones correspondientes, Albert le dijo a Candy: -“Esta vez si te hago fiesta de bienvenida, ¿no?”, -Candy sonrió y le dijo, “por supuesto, mi querido Albert”, mi corazón esta curado….

Todos se fueron a sus habitaciones para arreglarse para el evento, que sería esa misma noche, cuando Candy abrió su ropero, vió un hermoso vestido de color esmeralda, y una criada la ayudó a peinarse y vestirse, cuando ya estaba lista, bajó la escalera y mientras bajaba y vió que todos estaban allí, aunque Eric se retrasaba, ¿le pasaría algo?, pero al voltear para mirar escaleras arriba, vio que un hermoso joven, ataviado con unas finas vestiduras, y con su cabello ondulado peinado hacia atrás, bajaba por las escaleras, y decía: -Candy esperame, voy contigo, perdona el retraso pero me perdí- dijo esto mientras le ofrecía su brazo, Candy lo tomó y bajaron juntos, ante la expectación de todos….

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10 comments

  1. pzz la verdad m3 encanto este fic, no habia leido una tan bueno desd3

    el retorno de anthony

    ¡¡m3 encanta candy candy!!

    la adoro y amo los fics de 3lla

    pzz seguir3 leyendolos ok bye…….

  2. Gracias por leerlo f3rnandA. Saludos.

  3. Wow!!! este fic es muy bueno realmente
    sige asi ^^

  4. Gracias me alegra que te guste Lunallison, por cierto esta completo, saludos.

  5. Patricia de Donis

    WOWWWWWWWWWWWW impresionante mente bello
    gracias por compartirlo y bendiciones

  6. Gracias Patricia de Donis, besos.

  7. Gusana no te trago ni con aceite y mantequilla me caes gordo.
    Y no es amor lo k tu sientes se llama obsecion, una ilusion
    en tus pensamientos k te hase hacer cosas, asi no funsiona
    el amor.

    Felicidades Floryaiza tienes mucho talento,
    ahora es k vengo encontrando tus fics y
    me gustan mucho, y cm escribes.

  8. Gracias Maride, besos.

  9. me encanta amo a candy muchisimas felicidades eres muy buena escritora y gracias por continuar la historia

  10. Gracias a ti Lulu por leerla, me alegra que te guste, saludos.

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