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Yo seré tu realidad – Capítulo 4

Por Astrid Ortiz (eiffel27)
PARTE IV: Cómo aliviar un corazón afligido

El hogar de Pony estaba atestado de parejas en busca de niños a quienes adoptar. Candy iba de un lado a otro, impartiendo disciplina a alguno que otro pequeño travieso, y poniendo en orden el lugar. Nadie advirtió la llegada de un carruaje del cual descendió una diminuta joven de cabello oscuro y compungido rostro.

Sus anteojos ocultaban gran parte de sus facciones debido a la pérdida de peso que había sufrido los pasados meses, y es que Patty O’Brien había bajado del cielo al infierno, destruyéndose en el proceso. 

En varias ocasiones Candy le había ofrecido en sus cartas pasar un tiempo con ella en Lakewood y de esta forma ambas hallar consuelo mutuamente…pero no fue sino hasta ahora que Patty aceptó. Escuchó un ruido proveniente del interior, y temió haber llegado en un mal momento. ¿Qué tal si se encontraba en medio de una gran fiesta? No estaba de ánimo para tanto bullicio, y sus piernas comenzaron a temblar.

“¿Puedo ayudarte en algo?” Patty dio media vuelta. Ante sí un joven de cabello oscuro y chaqueta en cuero montaba un blanco caballo. 

Respondió con timidez, “Sí, estoy buscando a Candice White.”

El joven bajó del caballo, acercándose a la asustada chica. “Debe estar adentro ayudando a la señorita Pony y a la Hermana María. Hoy es el día en que los niños reciben visitas de padres interesados en adoptarlos.”

Patty sólo pudo asentir con la cabeza. Nunca en su vida había sido una persona extrovertida ni conversadora como Candy, pero la partida de Stear la había convertido en una mujer retraída, enajenada del mundo, y poco dispuesta a hablar con los demás… aún con este simpático y amable muchacho que ahora estrechaba la mano.

“Mi nombre es Tom.” Ella extendió su mano apretando la de él. “Gracias, Tom, el mío es Patricia O’Brien. Es mi primera vez aquí, ¿me llevarías con Candy, por favor?”

Tom no salía de su asombro… el granjero que se había prometido a sí mismo no desperdiciar sus pensamientos en ninguna mujer para dedicarse por completo a sus labores en el rancho no paraba de contemplar a la diminuta jovencita de ojos tristes.

“Seguro, Patricia. Permíteme ayudarte con la valija, debes estar algo cansada…”

“¡Patty!” Candy había salido a tomar un poco de aire, y en cuanto lo hizo reconoció a su amiga y compañera de colegio, y corrió a su encuentro, pero se detuvo en seco. Tal era la emoción de Patty al ver a Candy que casi se desploma al suelo, pero Tom amortiguó la caída tomando a la inconsciente chica en sus brazos.

“¡Patty! ¿Estás bien?” Candy se acercó, tocando la frente de su amiga. 

“Está ardiendo en fiebre… ¡y está tan delgada! Entremos, Tom, ¡es preciso bajarle la fiebre cuanto antes!”

“Enseguida”, dijo él, y entraron por la puerta trasera para no irrumpir en el salón principal donde se estaban llevando a cabo algunas de las visitas. 

“Acuéstala sobre mi cama”, dijo Candy una vez entraron a su habitación. Preparó unas compresas y las administró a su amiga, quien aún no despertaba.

“¿Quién es ella, Candy?” “Es Patty, mi amiga del colegio… Stear era su novio y como te he contado antes, lo perdimos en la guerra. Ella vivió un tiempo en Florida mientras yo intentaba convencerla para que viniera…y veo que al fin lo hizo.”

“No debe ser fácil para ella estar aquí.”

“No debe ser fácil para ella estar en ninguna parte. ¡Dios mío, como ha adelgazado!”

“¿Y si encontramos una… una forma de distraerla?”

“¿Como cuál?” “Ayudándote con los niños, por ejemplo. ¿Has pensado lo que conlleva para la señorita Pony y la Hermana María sostener en pie este lugar?”

“Ahora estoy yo para ayudarles.”

“No es suficiente, Candy, eres muy bondadosa con los niños, y la mejor enfermera del mundo; pero cada día son más los niños que llegan al hogar, y nuestras dos madres necesitan de alguien más que les sirva de ayuda… quise decírtelo hace mucho tiempo, pero sólo ahora se me presentó la oportunidad.”

“¿Y eso por qué?” “Por ella”, observó a Patty quien ahora se movía inquieta debido a la calentura. “Supongo que debe estar tan acongojada por su dolor que de sólo verte se emocionó al punto de un desmayo… es obvio que necesitaba la compañía de una amiga, y para sanarse necesita permanecer aquí mas tiempo… para distraerse y por qué no, también para ayudarte con las tareas del hogar, tal vez como maestra, o como cocinera.”

“Tom, ¡apenas he hablado con ella! ¿Cómo puedo estar segura que aceptará?”

“¿Desde cuándo Candy White no puede convencer a nadie?” Ella sacó la lengua en señal de enfado. “Eres un…”

“Tranquila, de todos modos me retiro, quiero ayudar a la señorita Pony y a la Hermana María, para eso vine.”

“¿Te harías cargo tú en mi lugar? Tengo que velar por Patty.”

“Claro, Candy. Adiós.”

“Adiós.” 

Candy no apartaba la vista de su amiga y pensó, ‘Tengo que decirle a Archie que Patty se encuentra aquí… Archie… ¿por qué ahora cuando te veo me inquieto, como si fuéramos dos extraños? ¿Y por qué me sonrió cuando pienso en ti? ¿Cuando comenzó a pasar todo esto?’

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12 – Gran final

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4 comments

  1. estoy de acuardo con esta hostoria
    esta genial yupiii jajaja alguien de acuerdo conmigo

  2. ilian cristina armenta chavez

    me gusta la istoria

  3. ESTÁ EMOCIONANTE! (no te molestaría hacerlos más largos? jajajajaj)

  4. Precioso divino

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