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Parte 22 continúa

Terry – Haga lo que tenga que hacer – casi la ignoro –

Lucia – Si lo prefiere usted pudo regresar después – Lucia se comportaba mansa ante las ordenes de la Sra. Rose y Terry ya que no quería que el descubriera que ella fue quien le dijo a Susana que Terry le propondría matrimonio –

Terry – ¿Qué ha sabido de Susana? – Lucia se impresiono por la pregunta –

Lucia – Nada no he ido a su casa – evito mirarlo a los ojos –

Terry – Llévele esto – le dio un pequeño papel –

Lucia – Esta bien joven, solo termino mi trabajo – extendió la mano y recibió papel –

Terry – Vaya ahora esto lo hará después – Lucia obedeció y se retiro de aquel lugar, cuando salió miro el papel era una cantidad de dinero – cree que con esto borrara todo lo dicho – se dijo para sí misma, luego fue a la cocina, le dijo a la Sra. Rose lo que Terry le había pedido y se marcho a casa de Susana, para cuando llevo la Sr. Marlowe llegaba a el lugar, se notaba algo cansada debieron haber sido días difíciles para ella.

Lucia – Sra. Marlowe deje ayudarla – le dijo ya que llevaba unas bolsas algo pesadas –

Sra. Marlowe – Gracias Lucia – le dio unas bolsas y luego abrió la puerta –

Lucia – La Srita se encuentra bien – pregunto curiosa –

Sra. Marlowe – Si ya está más tranquila – se encogió de hombros – después de que tu patrón la ofendió de tal manera crees
que estaría muy feliz – le reprocho como queriendo sacar su coraje – lo siento se que tú no tienes la culpa de nada pero es que Terry me irrita tanto – se dirigieron a la cocina –

Lucia – Mi patrón – lo remarco – me dijo que le entregara esto – saco el papel de su bolso y se lo entrego –

Sra. Marlowe – Es lo menos que puede hacer – dijo cuando miro el cheque – Susana está en su habitación tal vez sería bueno que hablaras con ella – Lucia se dirigió a la habitación, llamo pero nadie le contesto, así que decidió entrar –

Lucia – Buenos días Srita – dijo amablemente, nadie contesto, las cortinas estaban cerradas Susana se encontraba en la cama, dando la espalda no quería mirar a nadie – lamento tanto lo que paso – se disculpo ya que sabia tenía algo de culpa en todo ese asunto – sabe Srita. El joven pregunto por usted al parecer está arrepentido de todo lo que dijo – Susana se volteo a mirar a Lucia –

Susana – Fue tan duro conmigo ese día – sus ojos se notaban hinchados de tanto llorar –

Lucia – Dese animo, el joven se preocupa por usted, el mando para saber cómo estaba – un breve brillo salió de los ojos de Susana –

Susana – Si no fuera por ella todo estaría bien – dijo con tristeza –

Lucia – Usted tiene ventaja ella está muy lejos – no dejaba de insistir con ello – no sé de por vencida –

Susana – Lucia pude llevarme a la iglesia por favor – en su rostro se notaba un sentimiento de culpa –

Lucia – Lo que la Srita quiera – luego de eso la ayudo a vestir, su madre se sorprendió de que ella deseara salir, había estado tan deprimida esos días, siempre repitiéndose una y otra vez es mi culpa, yo lo provoque todo, su madre quiso entender el significado de esas palabras pero lo ignoro, ahora se sentía feliz de verla salir después de tanto días –

Sra. Marlowe – Quieres que te acompañe hija – le dijo pero Susana se negó –

Susana – Lucia ira conmigo – Lucia empujaba la silla de ruedas, salieron cerca de la casa de Susana había una pequeña capilla, pasaron por el jardín que la rodeaba, entraron al lugar, estaba vacía solo se escuchaba el eco de sus voces, y el rechinar de la silla de ruedas, el párroco de la iglesia estaba encendiendo una velas –

Padre – Buenos días hija – con simplemente escucharlo se sentía una gran paz –

Susana – Buenos días padre – intento sonreír –

Padre – Puedo ayudarte en algo hija – sintió curiosidad por la chica –

Susana – Si necesito hablar con alguien – dijo en un suspiro –

Padre – Ven vamos a la sacristía – Lucia estaba por empujar la silla pero Susana la detuvo –

Susana – Espera aquí – le ordeno – tengo que confesarme – le explico, el padre empujo la silla de ruedas desapareciendo de tras de la puerta de madera – Lucia no podía aguantar las ganas de saber que era lo que la chica le contaría al padre, pero no tuvo más remedio que esperar, ya en el interior, el padre se preparo para confesar a Susana, que se encontraba nerviosa –

Padre – Dime tus pecados hija – le dijo después de hacer la señal de la cruz –

Susana – Acuso me padre de estar enamorada – el padre la miro desconcertado –

Padre – El amor no es un pecado – quiso mirarla a los ojos pero ella lo evadió –

Susana – El que yo siento si – sus ojos azules se llenaron de lágrimas –

Padre – Que es lo que quieres decir con eso – no salía del asombro –

Susana – Hace algún tiempo conocía a un chico, desde el primer momento me gusto, luego poco a poco me fui enamorando de él – su voz palidecía – todo parecía ir bien pero un día fuimos a Chicago y ahí me di cuenta de que él nunca correspondería mi amor, supe que había una chica en la vida de él, pero yo no estaba dispuesta a perderlo – se llevo sus manos al rostro – le suplique que no la trajera que la sacara de su vida y él no me hizo caso siguió insistiendo en que ella viniera, los celos me cegaron padre yo no quería… -se detuvo –

Padre – No querías que hija – pregunto curioso –

Susana – Yo no quería lastimarlo pero no me dejo otra salida – casi lo grito entre el llanto, luego Susana miro al padre, sus labios apenas se movían al ir contado tolo lo sucedido el día del accidente los ojos del padre se abrían como platos ante lo que aquella chica de dulce y hermoso rostro le había confesado –

Padre – Debes decir la verdad – dijo de modo duro –

Susana – No puedo si lo hago lo perdería para siempre – se llevo sus manos al pecho al imaginarse la vida sin Terry –

Padre – Lo que hiciste fue algo muy malo – sonaba como a reproche –

Susana – No vine para que me lo reprochara – lo miro con recelo –

Padre – Yo no puedo absolver tu pecado – se negaba hacer parte de la desdicha de esos chicos –

Susana – Ayúdeme Padre – le rogo –

Padre – Hija con rezar no regresaras el tiempo – quería hacerla entrar en razón – lo mejor es que digas la verdad –

Susana – No puedo eso me costaría mi felicidad – parecía querer convencerse ella misma –

Padre – Y prefieres que se acosta de la infelicidad de otros – intento sonar sereno –

Susana – Perdí mi vida, mi futuro por salvarle la vida a él –casi grito –

Padre – El no te lo pidió, además eso solo fueron las consecuencias de tus actos hija – no podía creer que la chica no entrara en razón – reza hija, reza mucho y que dios te perdone – con esta última frase termino esa charla, se levanto y se dirigió a la puerta luego salió ya no regreso entonces Lucia entro por Susana, cuando salieron de la sacristía Susana miro al Padre rezar imaginando que en el fondo de esos ruegos pedía por ella, por qué algún día aquellos dos jóvenes que se ahora se encontraban separados pudieran perdonar lo que había hecho ella con sus vidas –

Richard había ido al hospital a visitar a su amigo, eso es lo que al menos decía pero ya todas la enfermeras en el hospital sabían que en realidad a quien visitaba era Candy, después de la graduación la visitaba con más frecuencia, aunque todavía no le había pedido formalmente que fuese su novia, estaba por hacerlo pero quería que ese momento fuera inolvidable, ella se encontraba en la sala de enfermeras apurada escribiendo cuando Richard entro sigilosamente para tomarla por sorpresa, de pronto le susurro algo al oído –

Richard – Hola hermosa – ella reacciono ante la voz del chico, de inmediato cubrió con sus manos la hoja de papel – te interrumpo – dijo ante la reacción de ella –

Candy – Si un poco – cubrió lo que escribía en la hoja con otra – solo revisaba algo de los pacientes – se notaba nerviosa –

Richard – Quiero invitarte a cenar – se sentó frente a ella –

Candy – Gracias pero estoy algo cansada – tomo un lápiz no dejaba de jugar con él –

Richard – Escribías una carta – alcanzo a notar cuando ella cubrió la hoja –

Candy – ¡Eh! Si es para el hogar hace mucho que no les escribo – sonrío nerviosa –

Richard – ¡Ah!, que bien – no lo dijo muy convencido, fueron interrumpidos por Isaac –

Isaac – Candy necesito que me ayudes después a revisar esto – dijo al entrar, luego miro a su amigo – hola Richard creo que es algo tarde para las visitas – le recordó –

Richard – No deberías de hacerla trabajar tanto – le reclamo y se levanto de la silla –

Isaac – y tú no te miras enfermo – se burlo –

Richard – Que gracioso – se dirigió a Candy – espero que pronto podamos platicar necesito decirte algo muy importante – la miro con dulzura –

Candy – Si te veré pronto – ella no pudo evitar sentirse atrapada en esos dulces ojos azules –

Richard – No la hagas trabajar tanto – le volvió a repetir a Isaac cuando salió –

Isaac – Deja de molestar – se rio, después de revisar algunos pendientes Isaac se fue a su casa, sabía lo que Richard le quería pedir a Candy, que formalmente fuera su novia, lo supo el día que Richard le mostro aquel finísimo brazalete, por otra parte el no podía de dejar de pensar en Ane, ella le había escrito a Candy pero al parecer de él ya no se acordaba, Nicole no lo había querido recibir después de haberle robado ese beso, al llegar a su casa dejo sus llaves sobre una mesita que había junto a la escalera, sobre ella había un sobre, era una carta dirigida a él – Es de Ane – se dijo a si mismo cuando miro el remitente, la tomo con entusiasmo – mamá donde estas – pregunto pero solo el eco de su voz se escucho en la casa, se dirigió al cuarto de costura, suponía que ahí se encontraba su madre, era un lugar que le gustaba mucho, toco la puerta pero nadie le abrió, así que decidió entrar, estaba algo oscuro, una taza de té se encontraba en la mesa de centro, tal vez su madre decidió irse a recostar, se sentó en aquel sillón blanco, abrió el sobre y comenzó a leer la carta de Ane, sus ojos se iluminaron y una dulce sonrisa ser dibujo en sus labios, parecía aguantar la respiración ante cada palabra ahí escrita, repitió la lectura en un par de ocasiones, luego suspiro dejo la hoja de papel junto a un cojín blanco que tenia bordados unos alcatraces, se llevo las manos a la cara y luego al cabello, bostezo decidió ir a dormir un rato, estaba por tomar nuevamente la carta de Ane cuando movió el cojín, la punta de un pedazo de papel se asomo por debajo de este, eso llamo su atención, no era un pedazo de papel cualquiera era papel de fotografía, miro hacia la puerta, dudoso tomo la pequeña fotografía, la miro y sonrío al ver que era una foto de su familia, su madre la había dicho que no tenía ninguna así que solo tenía vagos recuerdos de su padre, pero sus ojos grises se abrieron como platos cuando miro que no solo estaban en esa foto su padre, su madre y él, Isaac estaba sentado en las piernas de su padre mientras que Laureen cargaba a una pequeña bebe de grandes ojos almendrados , Isaac palideció al mirar a la bebe que cargaba su madre, dejando caer la fotografía sus ojos tenían una extraña expresión de asombro –

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