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La caja de la felicidad

CAPITULO 142
LA CAJA DE LA FELICIDAD

Los grises ojos de Isaac no dejaban de observa a Candy, no entendía porque actuaba de esa manera, tenía ganas de gritarle que no se fuera, pero sabía que no podía retenerla contra su voluntad, su madre le había dicho que la dejaran elegir, el había peleado con ella por eso, se suponía que era su madre y que acababa de recuperar a su hija, como podría dejarla ir así tan tranquilamente, Candy guardaba algunas de sus pertenencias en la maleta, Isaac se encontraba parado en el marco de la puerta, apretaba los puños con fuerza, ella lo miro de reojo, se veía tenso y muy molesto así que ella desvió la mirada.
Isaac – ¿Por qué nos haces esto Candy? – pregunto en modo de reclamo –

Candy – Lo siento mucho Isaac pero ya se los explique – tenía un vestido entre sus manos –

Isaac – Acaso no te interesa lo que nosotros sentimos – se acerco a ella –

Candy – Isaac entiendo que yo tengo una vida hecha… – le explicaba cuando Isaac grito –

Isaac – Ya basta deja las cosas en el pasado Candy – exploto de la tristeza que sentía – tu familia está aquí acaso no lo entiendes – Candy evito mirarlo, no quería sentir la mirada recriminatoria de él – Candy no nos hagas esto – la voz de Isaac comenzaba a quebrarse –

Candy – Isaac yo… – lo volteó a mirar, ella enmudeció cuando miro a Isaac, los ojos de Isaac lloraban de dolor, ella pudo adivinar en ese instante lo que su hermano estaba sintiendo, entonces ella también comenzó a llorar – perdóname por favor – el vestido que estaba sosteniendo se resbalo de sus manos para chocar suavemente con el suelo – no quiero hacerles daño – tomo las manos de Isaac –

Isaac – Quédate con nosotros – no pudo más y abrazo a Candy con fuerza – no quiero que te vayas – dijo entre el llanto – no podría soportarlo –

Candy – Isaac lamento que las cosas tengan que ser así – le susurro, el de inmediato la soltó – que sucede –

Isaac – Eres tan indiferente – la alejo de el bruscamente – nunca pensé que le harías esto a mi madre – se dio la vuelta y salió de la habitación dejando a Candy desconcertada y dolida –
Candy – No sé qué hacer – se dijo a si misma mientras se dejaba caer en la cama, acaso era muy cruel de su parte lo que estaba haciendo, ella solo quería regresar a casa, con los suyos, porque la vida le hacia esta jugada, porque dividir su corazón de esta manera –

Richard aguardaba junto con Laureen a que Candy bajara, él la llevaría con la Dra. Kelly ya que Candy deseaba estar con su amigo en lo que llegaba el día de partir hacia Londres le había mandado un telegrama a Paty diciéndole que pronto estaría con ella y que le tenía una gran sorpresa, Candy por fin apareció cargaba una maleta, comenzó a bajar las escaleras los ojos de Laureen reflejaban una gran tristeza, Candy sintió un gran vació al ver que Isaac no estaba ahí, sabía que estaba dolido por la decisión tomada, pero ella no daría marcha atrás.
Richard – Déjame ayudarte – se acerco a ella y cargo la maleta –
Candy – Gracias – miraba al piso, no se atrevía a ver a su madre – Laureen yo… – dijo en voz baja, era extraño pero a pesar de haber deseado conocer a su madre, ahora que la tenia nunca la había llamado mama en todo este tiempo –
Laureen –Candy – se acerco a ella sus ojos se notaban algo hinchados, seguramente estuvo llorando – piensa lo bien – le dijo mientras tomaba las manos de la chica –
Candy – Por favor no lo haga más doloroso – apretó los labios –
Isaac – Déjala mamá, que se vaya con su familia – dijo desde la parte alta, luego bajo las escaleras mientras Candy sentía que se le hacia un nudo en la garganta – a ella no le importa lo que tú sientes –
Candy – Eso no es verdad – le reclamo cuando se vieron de frente, Richard torció el gesto sabía que comenzarían a pelear –
Isaac – Porque no terminas de una vez y te vas – en sus ojos se notaba la indiferencia, aunque en su corazón había un gran dolor –
Candy – Creo que tienes razón – le grito, disimulando el dolor de las palabras de Isaac –
Laureen – Candy espera – la tomo del brazo, los ojos de Candy están llenos de lágrimas –
Candy – Ya les dije mis razones no puedo que darme con ustedes – dijo entre cortadamente –
Laureen – Candy no te vayas todavía – dijo suavemente –
Candy – Por favor se lo difícil que es esto pero no… – Laureen la interrumpió –
Laureen – No hasta que tengamos nuestras cosas listas – Volteo a mirar a Isaac, Richard sacudió suavemente su cabeza para entender a la madre de Candy –
Candy – Que cosa esta diciendo – cuestiono asombrada –
Laureen – Deja que te acompañemos a los Estados Unidos hija – su mirada parecía suplicante –
Candy – Pero… -Isaac no dejaba de mirarlas –
Laureen – Entenderé si no quieres – suspiro entristecida –
Candy – Claro que si – la abrazo fuertemente, Laureen sintió por primera vez un abrazo espontaneo por parte de Candy, se estaba ganando el amor de su hija, Isaac miro con reprobación lo que acababa de hacer su madre, no dijo más y se fue de ahí, Richard lo siguió, mientras Candy y Laureen seguían abrazadas –
Richard – Isaac que te pasa – pregunto en cuanto se vieron solos en la biblioteca –
Isaac – Déjame solo – se notaba como decepcionado –
Richard – Se que es difícil para ti dejar todo esto… – una suave risa lo interrumpió –
Isaac – Crees que estoy molesto por mi – movió la cabeza en señal de negativa, Richard lo miro desconcertado –
Richard – Que es lo que te causa tanta gracia – pensaba que su amigo no quería irse de su país –
Isaac – Jamás pensé que se lo diría – respondió al ver la insistencia de su amigo que puso cara de desconcierto – anoche hable con mi madre – suspiro mientras con la mano le decía a Richard que se sentara – ella estaba muy triste por la decisión de Candy, me pidió que la convenciera para que no se fuera, pero conociéndola – se refería a la chica – sabía que no cambiaria de opinión – sonrió – así que le dije que sería bueno ir con ella – Richard puso cara de confusión –
Richard – Entonces la idea de irse no fue de tu madre – lo formulo como pregunta –
Isaac – Mi madre se negó ya que todos su recuerdos están aquí, le dije que Candy es como un ave que le gusta volar libre, que no sería bueno tenerla en una jaula de oro si no era feliz, ella se quedo pensativa, luego me dijo que lo intentara, no podía negarle eso a mi madre, pero no pude convencerla – tenía los ojos cerrados –
Richard – Creí que tú eras el que no quería que se fuera – le cuestiono a su amigo –
Isaac – Es verdad – se notaba nostálgico – pero no quiero que ella me vea como el malo del cueto – se rio – también me duele dejar todo esto, pero no pensaras que faltare a la boda de mi hermana – dijo apretando los labios –
Richard – ¿Boda? – casi lo grito –
Isaac – Jajaja – Sé que tú también te irás, espero que pronto se lo pidas – Richard suspiro aliviado –
Richard – Si pronto muy pronto – se decía casi para si mismo, mientras cerraba los ojos, imaginado el bello momento, sintiendo como su corazón latía de solo pensarlo, más ahora que sabía que Isaac aprobaba esa futura relación – y solo vas porque quieres estar con Candy o tienes alguno otro motivo – le pregunto a su amigo –
Isaac – De que estás hablando – se hizo el sorprendido –
Richard – Me refiero a Ane Britter – dijo directamente, Isaac no supo que contestar – lo sabía – se rio –
Isaac – Pronto muy pronto la veré – dijo en voz baja como para sí, luego de ello Candy y Laureen se reunieron con ellos, ella se veía feliz, pero pensaba que Isaac no estaba de acuerdo con la decisión de su madre, sin imaginar siquiera que él era quien había hecho la propuesta, pronto muy pronto Stear se reuniría con Paty y se llevaría una gran sorpresa pensaba Candy –
Stear se encontraba recargado en la baranda del barco, estaba como ausente, con la mirada perdida, la visibilidad era escasa apenas se alcazaba a distinguir a unos metros, se preguntaba si había hecho bien en regresar a su país, en lo que diría Paty al verlo, el tenía la idea de que ella seguía en los Estados Unidos, estaba algo confundido con respecto a la familia de Candy, el supuesto hermano no lo miraba con buenos ojos, todo lo contrario de la que se decía su madre, pero lo que más le había sorprendido fue Richard, el chico que no se separaba de Candy, que no la dejaba de mirar con admiración, era igual a su primo fallecido, los mismos ojos, el pelo, la voz, sus pensamientos fueron interrumpidos en ese instante.
Candy – Stear deberías estar descansando – dijo mientras se paraba junto a él –
Stear – Lo mismo digo – evito mirarla –
Candy – Que te pasa Stear – pregunto al notar la evasiva de su amigo –
Stear – Nada – dijo a secas – déjame solo –
Candy – Stear no comencemos por favor – lo tomo de la mano –
Stear –Mírame Candy – se soltó de la chica bruscamente, ella se quedo boquiabierta ante la reacción de Stear – dime que es lo que ves – le pregunto, ella lo observo con detalle, los ojos de Stear no eran los mismos que miro la ultima vez, estaba pálido, con ojeras, más delgado, con el cabello más largo y el alma envejecida, nada era había quedado de aquel sonriente chico, del ingenioso Stear, Candy sintió una gran tristeza pero no quiso que él la notara, así que no pudo hacer otra cosa más que abrazarlo –
Candy – No digas más, estás vivo y eso es lo que importa – se aferro a su amigo, que arrepentido por haber sido tan brusco con ella, la abrazo –
Stear – Perdóname Candy – sus ojos se llenaron de lagrimas, sabía que ella no era la culpable de lo sufrido en la guerra –
Candy – Stear mira – se soltó de los brazos de su amigo, comenzó a buscar en la bolsa de su abrigo – quisiera que volviera tocar – extendió su mano, en ella había una pequeña cajita, los ojos de Stear se abrieron al verla –
Stear – Candy es… – ella lo interrumpió –
Candy – Si es la caja de la felicidad – le sonrío – ya no se escucha, espero la arregles – la puso en su mano –
Stear – Recuerdo que te la di aquel día – entonces a su mente se vino la mañana en que fue a despedir a Candy a la estación, cada detallo lo había guardado celosamente, ella lucia feliz de saber que pronto vería Terry – Candy dime una cosa – la miro, ella lo miro sonriente – Que paso con Terry – le pregunto, el rostro de ella pareció haber quedado petrificado ante el cuestionamiento de Stear – te sientes bien Candy – le dijo al ver que el color se había desvanecido del rostro de ella –
Candy – Stear Terry y yo – titubeo al intentar hablar, aunque el tiempo había pasado el dolor no desaparecía de su corazón – él y yo terminamos – Stear no podía creer lo que escuchaba –
Stear – Pero como – le cuestiono, ella apretó los puños para no soltarse a llorar, lo que menos deseaba era que Stear la viera triste –
Candy – Hay muchas cosas que debes de saber, pero todo será a su tiempo – lo miro intentando guardar su dolor, ella lo abrazo nuevamente con cariño, el ya no cuestiono más conocía a Candy sabía que era algo que le dolía, ella se aferro a los brazos de Stear era como otro hermano para él, no quería darle más mortificaciones, pronto muy pronto Stear se daría cuanta de lo valioso que era la vida ya que ahora tenía un motivo muy importante para seguir luchando, ambos chicos se abrazaban en la espesa niebla, mientras que a unos metros de ellos unos ojos grises los miraban cargados de celos –
Terry se puso furioso cuando miro el periódico, todos hablaban de eso, no podía creer que dijeran semejante mentira, azoto la puerta cuando llego a su casa, estaba llena de reporteros sensacionalista que querían la nota del día, cuando lo vieron llegar se le lanzaron como jauría de lobos hambrientos sobre él, haciéndole miles de preguntas sobre lo publicado.
Terry – Quien fue el que tomo la foto – le decía a Daniel casi gritando –
Daniel – Un tal Frederick Collins – contesto mientras Terry no paraba de moverse –
Terry – Es un maldito – golpeo la mesa que tenía enfrente – pero hare que se retracte –
Daniel – Cálmese joven – noto a Terry muy agitado –
Terry – Porque tenía que pasarme a mi – se sentó recargando la cabeza en el respaldo del sillón –
Daniel – Voy a buscarlo como me ordeno – salió del lugar dejando a Terry solo y muy molesto –

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