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Inicia una nueva vida Capítulo 6

CAPITULO 6

Una lagrima, un recuerdo.

Stear hizo una pausa como queriendo insinuar matrimonio o algo similar.

Ca –Stear!, no, claro que no, en realidad es una larga historia, ya tendremos tiempo de platicar, pero cuéntame, Elizabeth, nos platico sobre los inventos que te salvaron la vida, por fin alguno resulto?

St –Candy no te burles, de hecho creo que era ahora cuando no debían de funcionar, mira como estoy.

Ca –Basta Stear, ya no mas autocompasión, de acuerdo!

St –Lo siento Candy, es que la verdad me siento miserable.

Ca –Basta, mejor platícame como es que resultaron tus inventos.

St –Esta bien, después de una batalla, mi mejor amigo Tommy murió, un tiro le dio en el costado y no pudo resistir, antes de morir, me dijo que no dejara que me hirieran o mataran porque pondría yo muy triste a Patty. Esa tarde en el hangar, vi un pedazo de metal muy grueso, era tanto mi enojo por la muerte de Tommy que agarre una de las llaves que tenia a la mano y comencé a golpearlo hasta que me canse, después cuando lo vi bien, apenas tenía unas pequeñas marcas, a diferencia de la llave, y era justo del tamaño de mi dorso y recordé aquellas viejas armaduras como algunas de Lakewood, las recuerdas Candy?

Ca –Si, sigue.

St. –Así que se me ocurrió simplemente ponérmela, quería yo cumplirle la promesa a Tommy.

Ca –Y el paracaídas con la silla del avión?.

St. –Bueno, recuerdas los paracaídas que hice aquella vez que volamos tu y yo?

Ca –Si

St –Hice lo mismo, solo que ahora coloque unos seguros a la silla del avión, que podía yo zafar desde el control del avión, la silla estaba atada al paracaídas, entonces cuando yo accionara el seguro la silla se desprendería del avión y el paracaídas se abriría por la acción del viento y la velocidad, y así sucedió.

Ca –Fue un milagro que tus inventos si funcionaran, gracias a ellos te tenemos con nosotros.

St –Supongo que si, quien iba a decir que mis locuras servirían para algo, y me dejarían a mi tan mal.

Mi –Basta Stear, agradece que estás vivo, tus inventos hubieran salvado muchas vidas mas, piensa en Tommy, quizás estaría aquí ahora, no crees?.

St –Si supongo que si, y que Tommy me ayudo. Candy?

Ca –Si?

St –Y Patty? Sabe que estoy vivo?

Ca –No, en realidad no le dijimos a nadie, ni siquiera a la tía Elroy.

St –Y entonces como es que están aquí?

Ca –Alb… perdón, George le dijo a la tía abuela que era necesario verificar el estado de las propiedades en Europa, y que un representante de los Andrew tendría que viajar,  y aquí estoy.

St –La tía abuela te envió a ti? Y ya le dices tía? Que tanto ha pasado que no se?

Ca –Ya habrá tiempo para ponerte al día.

St –Pero… si la tía Elroy te envió con George?, que está haciendo aquí Albert?

Ca –Bueno, este… cuando él se entero de que George y yo viajaríamos solos, se ofreció a acompañarnos en secreto, y como George maneja las finanzas pues no hubo mayor problema con incluirlo en el viaje. “espero que me crea y no haga más preguntas”

Ca –Bueno, pero sería bueno incluir en la plática a Michael y Elizabeth no crees?

St –O si lo siento.

Ca –“Fiufff” –Elizabeth me dijiste que eres enfermera cierto?

Eli –Si, y tu también verdad?

St –Si, Candy es enfermera diplomada, cuando Albert se accidento y le dio amnesia, Candy lo cuido noche y día, y estudio mucho para diplomarse y lo logro.

Eli –A comprendo, Albert es tu novio?

Ca –Mi novio?  No, no es mi novio, solo somos amigos, decía mientras su rostro cambiaba de color entre pálido y extremadamente rojo.

Michael al darse cuenta de su reacción, cambio el tema. –Así que ya eres diplomada, te felicito!

Ca –Gracias!

Mi –Y los Andrew están de acuerdo con que tú seas enfermera?

Ca –Si, recientemente el tío abuelo William Andrew (omitiendo el nombre de Albert), acaba de ser presentado ante la sociedad, él me presento a mí, y dijo que a partir de ahora si alguien de la familia deseaba trabajar más allá de los negocios familiares, podría hacerlo sin tener que esconderse o avergonzarse, y que él daría su respaldo para ello.

St –COMO? Ya fue presentado el tío abuelo William, y como es Candy? Cuéntame todo?

Ca -“Upsss, que le digo?” este… no de hecho no puedo contarte nada, porque me pidió que guardara su secreto para que tu lo conocieras en persona cuando regresaras. “fiufff”.

St –mmmm que mala, lo que me sorprende es lo que dice sobre el apoyo para la elección de trabajo, supongo que la tía Elroy se ha de haber desmayado al escuchar eso.

Ca –De hecho no! Ella también ya lo acepta.

St –Como? Y eso porque?

Ca –Porque….

En ese momento tocaron a la puerta y la conversación acabo.

Roger, Albert y George habían regresado, Candy puso cara de alivio cuando los vio llegar.

Sr. R  –Bueno vamos a preparar algo para comer, será algo sencillo pero nos calmara el hambre.

Ca –Que bien, tengo hambre

St –jajaja, ya extrañaba escuchar eso jajaja.

Al ver que Stear reía, el ambiente se alegro y entonces todos rieron, todos con excepción de Candy, que estaba avergonzada.

Ca –Yo ayudare en la cocina.

Al Ge St -No!!

Al –Mejor quédate a platicar con ellos, yo me encargare.

Ca –Que groseros!!

Jajajajaja, la casa nuevamente volvía a reír.

La cena transcurrió tranquila, a pesar de lo poco o austero de la cena, esta fue alegre, el semblante de Stear cambio totalmente aunque cuando trataba de tomar algún alimento, recordaba su problema y por momentos se molestaba, pero Candy trato de ayudarlo para que estuviera más tranquilo.

Al –Roger, crees que sea seguro ya pasar la noche en el Château?

Sr R –Si, después de que lo saquearon, y de que termino la guerra ya nadie se atreve a entrar.

Al –Genial, entonces podremos pasar la noche allí, en ese caso, será hora de retirarnos, aun hay que instalarnos.

Ca –Si, yo te ayudare Stear.

St –Si gracias.

Ca –Quieres que llevemos algo de tus cosas?.

St –Pues en realidad no tengo gran cosa, solo alguna ropa y la placa de metal.

Ca –La placa que te salvo la vida?

St –Si, la conservo por recuerdo a Tommy

Albert volteo a ver a Candy como pidiendo le aclarara la situación, Candy solo hizo una seña para darle a entender que después le contaría.

Ge –Esta bien joven Stear, yo llevare eso a la carreta, Roger, usted podrá acompañarnos??

Michael se adelanto a la respuesta que pudiera dar Roger.

Mi –No, no será necesario, yo los acompañare y traeré de regreso la carreta.

Al –Esta bien, gracias Michael, -dijo notando la apuración de Michael por contestar y la cara de Roger.

Ca –Vamos Stear, dime como debo de ayudarte para caminar contigo?.

St –No entiendo

Ca –Bueno, en la escuela nos enseñaron que debemos ponernos de acuerdo con el paciente para caminar, los dos, así que como te acomodas mejor?, quieres que te tome del brazo o prefieres tomar mi hombro? Estar a mi derecha o a mi izquierda? Y como quieres que te avise cuando allá un obstáculo o escalón?

St –Parece que si estudiaste

Los demás emitieron una risa que fue callada por la cara de enojo de Candy.

Ca –Claro que estudie!, soy una enfermera profesional.

Al –Bueno, bueno, vamos ya, todo está listo en la carreta y aun hay que ver cómo nos instalaremos.

Los cuatro se despidieron agradeciendo la atención a Roger y Elizabeth. Roger menciono que como no hay como prepara alimentos en el Château, los esperarían allí en su casa para alimentarse a la hora que ellos quisieran.

Todos subieron a la carreta, Candy, Stear y George iban en la parte de atrás y Michael y Albert al frente.

Mi –Espero que no les moleste que yo les acompañe, pero Roger no ha entrado al Château desde… el saqueo.

Al –Ahora entiendo el porqué de tu ofrecimiento y de su reacción, que fue lo que paso?, si se puede saber.

Mi –Aquel día, Roger se encontraba como siempre en los viñedos vigilando el riego de las uvas, Elizabeth lo acompañaba, al medio día escucharon fuertes ruidos que provenían del Château, corrieron para ver los sucedido porque la esposa de Roger y sus otros 2 hijos estaban dentro del lugar, cuando llegaron vieron las puertas de la casa abiertas, y al entrar su esposa e hija pequeña estaban muertas una al lado de la otra, su hijo mayor estaba mal herido, porque trataron de evitar que los soldados saquearan la propiedad, pero fue inútil.

Roger y Elizabeth subieron a su familia a la carreta, llevaron a Frank al hospital pero al poco tiempo también murió. Desde entonces Roger no ha vuelto a entrar a la casa.

Al –Entiendo, es lamentable todo esto, hubiera sido mejor que dejaran que se llevaran todo lo que allí se encontraba a perder sus vidas, que pena.

Mi –Llegamos, les ayudare a instalarse.

Al –Muchas gracias Michael, por todo.

Abrieron la casa y entraron, Albert esperaba ver en muy malas condiciones el lugar, después del relato de Michael, pero en realidad no se veía nada mal.

Mi –Cuando pensamos que podrían venir por Stear, Elizabeth y yo venimos a limpiar un poco, sobre todo aquella mancha de sangre que estaba en la alfombra del pasillo, pero tuvimos que quitar la alfombra, solo espero que no se moleste el Sr. William.

Al –No, no te preocupes por eso, no tiene importancia.

Mi –Como dices?, parece que conoces bien al Sr. William

Al –Este, no, pero…. Ya me entenderás después.

Albert, George y Michael entraron para ver que todo estuviera bien y fuera seguro, comenzaron a bajar las cosas y a buscar en las habitaciones lo que pudiera haber que les sirviera, ayudados por las velas y las lámparas que acababan de comprar en la ciudad.

Al llegar a la biblioteca Albert entro, vio que muchos de los libros que se suponía estaban en los estantes, ya no estaban, algunos otros se encontraban tirados por todo el piso, pero cuando volteo hacia la chimenea, vio que sobre ella estaba una pintura, que si no intacta, se veía la imagen perfectamente. Albert acerco la lámpara para verla mejor, pues no recordaba que pintura era, cuando pudo distinguir la imagen, se quedo viendo fijamente los rostros que allí estaban sonrientes, eran los de su familia, Su madre, su Padre, Rosemary su hermana y él.

Al –Mama, -dijo en un susurro, añorando el recuerdo de ella.

Albert se quedo contemplando aquella pintura, recordando esos días en que los cuatro juntos eran una familia, tomo una silla que estaba tirada en el suelo, y se coloco frente a la pintura para seguir observándola, recordando, viviendo…

Candy y Stear habían entrado, Michael se había despedido ya porque era algo noche, Candy comenzó a buscar a Albert en las habitaciones de arriba del ala sur donde George le había dicho que estaba, caminando por el pasillo vio luz en una de ellas y se aproximo. Como vio la puerta entreabierta se asomo y lo llamo.

Ca –Albert?, Albert estas aquí?

Al –Si Candy, pasa.

Candy entro, lo vio sentado allí, viendo la pintura y no dijo nada, solo se acerco a él por la espalda y se coloco detrás de su silla, poniendo las manos sobre sus hombros, Albert tomo sus manos y las jalo hacia su pecho sin dejar de sujetarlas. Candy guardaba silencio, como respetando ese mismo silencio que Albert hacia.

Al –Era muy hermosa, verdad?

Ca –Es tu madre?

Al –Si, ellos son… eran mi familia. -Dijo mientras pasaba un poco de saliva, -ya no recordaba yo esta pintura, fue hecha la última vez que venimos, un pintor francés vino por encargo de mi padre a hacer esta pintura, recuerdo que yo jugaba en los viñedos, era mayo, porque sus flores estaban brotando, yo tenía 7 años y recuerdo que papa me riño porque había ensuciado mi ropa al jugar con unas ardillas que estaban cerca de aquel árbol, mama me levanto en brazos y me cambio de ropa, y  me dijo –Mi pequeño príncipe, -y me dio un beso en la frente, luego regresamos al lado de mi padre y mi hermana y comenzaron a pintar ese cuadro, unos meses después ellos…

Albert guardo silencio, bajo la cabeza, sostuvo las manos de Candy y ella sintió una lagrima rodar por su brazo. Candy nunca lo había visto llorar, así que lo abrazo con fuerza y le dio un beso en la cabeza sin dejar de abrazarlo.

Ca –Vamos Albert, debes estar agradecido por haberlos conocido y tener recuerdos tan hermosos al lado de tu familia, eso es lo que debes recordar y sonreír, no te pongas triste… príncipe!

Albert comprendió las palabras de Candy y si, el tenia suerte a diferencia de ella, así que levanto la cabeza y dijo…

Al -Tienes razón Candy, debo estar muy agradecido por haberlos tenido como familia y por tener a la tía Elroy, Archie, Stear, George y a ti como mi familia ahora.

Albert se levanto de la silla y se puso en frente de Candy sin decir palabra alguna.

Ca –A ver, quiero ver una sonrisa!

Albert sonrió por el comentario de Candy y ella le dio las gracias por compartir aquel momento.

Al –Gracias a ti Candy.

Ca –Bueno, vamos ya, Stear y George nos esperan abajo.

Al –Si vamos, de hecho ya es algo tarde tenemos que ver cómo y donde nos acomodamos.

Ambos bajaron y vieron que George platicaba con Stear, quien le había preguntado sobre su hermano y Annie.

Cuando estuvieron los cuatro juntos, decidieron que los 3 hombres pasarían la noche en uno de los dormitorios y Candy en el de junto, que eran los que Elizabeth y Michael habían limpiado ya.

Ca –Como, yo sola? No es justo!

Al –Pero si duermes sola en tu habitación desde hace mucho Candy.

Ca –Si pero aquello es diferente, esta mi cama y no esta tan lúgubre, No!, definitivamente no dormiré sola.

George y Albert voltearon a verse entre si, como esperando que el otro tuviera la respuesta.

St –Candy, si no te molesta yo puedo pasar la noche en la habitación contigo, de cualquier forma prometo no ver nada! Levanto la mano derecha como haciendo una promesa y rió.

Jajaja, los tres rieron, ante la actitud más positiva de Stear, quien había cambiado su temperamento rápidamente y casi vuelto a ser el de antes.

Ca –Genial será como estar de campamento, solo que bajo techo. Por mi está bien.

Candy ayudo a Stear a subir por las escaleras e ingresar al cuarto en el que pasarían la noche, Albert y George entraron con las frazadas, y almohadas, y las maletas de Candy.

Ca –George, tenemos agua para beber?

Ge –Si señorita, trajimos algo de agua de la casa de Roger, le traeré un poco.

Ca –Gracias. Bueno, creo que esta parte cerca de la ventana estará bien para colocar las frazadas, te parece bien Stear.

St –Si Candy, donde tu elijas.

Al –Correcto, entonces allí colocaremos esto, Candy me ayudas.

Ca –Si, ven Stear siéntate aquí.

Albert  y Candy colocaron las frazadas y almohadas, una caja sirvió como buró para colocar el agua.

Ca –George, subiste la maleta que te pedí?

Ge –Si señorita ya está dentro del closet pero no saque nada.

Ca –Esta bien, mañana lo haré.

Al –Bueno pues entonces nos despedimos, Stear, Candy que pasen buenas noches.

St –Buenas noches Albert y George, y gracias.

Ca –Albert puedo hablar contigo un momento por favor. Dijo Candy mostrando la puerta de salida, refiriéndose a que fuera en privado la conversación.

Al –Si claro, George, puedes esperar un poco por favor.

Ge –Si señ.. Albert.

Candy y Albert salieron, cerraron la puerta, y hablaron quedo, para que no pudiese ser escuchada su conversación.

Ca –Tenemos que contarle a Stear la verdad sobre ti, mientras se fueron por las provisiones hizo muchas preguntas, apenas supe cómo salir de eso, pero no se qué le voy a contestar, si mañana me pregunta más.

Al –Esta bien, mañana ya con calma le contaremos.

Ca –También les dirás a Michael, Elizabeth y Roger?

Al –Si de hecho quiero pedirles que vayan a trabajar al área para heridos en San Julián, las condiciones de vida aquí no son agradables.

Ca –Seria grandioso, es una buena idea. Pero dime una cosa, en realidad el próximo barco sale hasta dentro de dos semanas?

Al –No, de hecho ignoro cuando sale, pero quise que Stear no se sintiera presionado, de cualquier forma no nos esperan tan pronto por allá.

Ca –Esta bien.

Al –Y dime, que traes en esa maleta que le pediste a George?

Ca –Es ropa de Stear, supuse que con ella se sentiría más a gusto.

Al –mmmm, que bien, bueno entremos ya, mañana será otro día.

Ca –Si

La noche transcurría tranquila, el silencio de la noche se hacía presente hasta que una voz comenzó a subir de tono.

St –Patty, Patty, aléjate, cuidado Patty…..

Candy se levanto de inmediato, se acerco a él y trato de despertarlo. –Stear, Stear, despierta.

Stear sobresaltado y bañado en sudor despertó.

St –Patty…

Ca –Tranquilo Stear, soy Candy.

La puerta se abría precipitadamente y Albert y George entraron corriendo, -Que sucede? -Preguntaron por igual

St –Candy, -dijo dando un suspiro de alivio. –lo siento no quise despertarlos es que son estas pesadillas, son tan frecuentes.

Ca –Cálmate Stear, ya todo está bien, te daré una pastilla para que puedas descansar, veras que con esto te sentirás mejor.

Candy se levanto hasta una pequeña maletin que llevaba toda clase de medicamentos, busco y saco una pastilla que acerco a Stear junto con un poco de agua.

Candy hizo señas a Albert y George de que podían retirarse, y así lo hicieron, sin decir nada. Se escucho el cerrar de la puerta y…

St –Candy??

Ca –Aquí estoy, tranquilo.

St –Albert y George se fueron?

Ca –Si, no te preocupes, trata de dormir, veras que te sentirás mejor.

St –Platiquemos un momento, quieres??

Ca –De acuerdo, “solo espero que no haga preguntas que no puedo responder”.

St –Candy, y Patty? La has visto?

Ca –Soñabas con ella verdad?

St –Si, en ocasiones sueño que yo estoy herido y que ella se acerca a verme, y cuando quiero levantarme para alcanzarla ella se aleja y no puedo alcanzarla.

Ca –Vamos olvídalo, ya verás como Patty se alegrara de verte.

St –Pero no Candy, no quiero que me vea así, será mejor que me olvide de ella y ella continué con su vida.

Ca –Pero ella te extraña, el día que tu avión se estrello, ella presentía algo, de hecho nos encontramos en una iglesia, y ella rezaba por ti, salimos de la iglesia y nos sentamos en la banca de un parque, allí fue donde le mostré la pequeña caja de música que me regalaste, la recuerdas?

St –Si, la que te di el día que te fuiste con Terry.

Ca –Si, esa, ella la escuchaba una y otra vez hasta que la cuerda se trono, como queriéndonos decir algo, al los dos días nos habían avisado que tu avión se estrello.

St –Otro invento que tampoco resulto.

Ca –De hecho Patty mando a arreglar la cajita con un relojero, que le dijo que estaba muy bien hecha, ella la llevo a tu funeral y cuando solo nos quedamos Archie, Annie, Patty y yo, ella se coloco junto a la cruz y la abrió, fue cuando sonrió y todos te recordamos con una sonrisa.

St –Patty…. Sabes, la he pensado mucho, de hecho los extraño a todos, Candy, gracias por venir.

Ca –Stear, como te imaginas que no vendríamos por ti, sabes bien que te queremos o acaso lo dudas?

St –No, claro que no, pero…

Ca –Vamos, no hay que ponernos tristes, recuéstate y trata de dormir.

St –Y dime Candy, como se encuentra Terry? Aun sigue en el teatro? No se molesto porque Albert vendría contigo a este viaje?

Ca –Terry y yo… terminamos aquella vez que fui a verlo a Broadway.

St –Lo siento Candy, yo pensé…

Ca –No importa Stear, ya hace más de un año de eso.

St –Pero aun lo amas, no es así?

Ca –Esteee, no, creo que no. Pero dime, a ti no te gustaría volver a ve… estar con Patty?

Ca –Stear?

Candy ya no obtuvo respuesta, Stear estaba profundamente dormido y se veía tan apacible que lo arropo y le dio un beso de buenas noches en la frente.

Candy se quedo pensando en la pregunta de Stear sobre Terry y en lo rápido que ella había contestado, pero en realidad ya no amaba a Terry?.

El resto de la noche transcurrió tranquilo, la luz de la mañana entro por las ventanas que ya no tenían cortinas, despertando a los cuatro pobladores de aquella vivienda.

Candy se despertó dando un largo bostezo y diciendo –Mmmm que sueño tengo….

St –Buenos días Candy.

Ca –Hayy, Stear!, me espantaste.

St –jajaja, lo siento Candy.

Ca –Y pudiste dormir mejor, cierto?

St –Si de hecho hace mucho que no dormía tan bien, me siento mucho mejor.

Ca –Y más animado también, verdad?

St –Si, algo.

Ca  -Bueno, te tengo una sorpresa.

St –Una sorpresa?

Candy se levanto y fue hacia la maleta de la ropa de Stear, saco una muda y se la acerco

St –Que es esto Candy?

Ca –George saco alguna de tu ropa del desván, y la trajimos para que te sintieras más a gusto con ella.

St -mi ropa, que diferente se siente, gracias.

Ca –Vamos te ayudare a cambiarte.

St –No! No será necesario, eso aun puedo hacerlo.

Ca –Esta bien, yo me cambiare por allá y tu por acá.

Al poco rato, Candy se acerco a Stear y le pregunto, -puedo arreglarte el cuello de la camisa?, esta algo desarreglado.

St –Si, por favor.

Ca –Toma te falta ponerte esto.

Stear tomo lo que Candy le ponía en las manos y lo estudio.

St –Mis anteojos? Pero Candy, estos ya no me sirven, por favor.

Ca –Lo sé, pero así te veras como mas tu. Aunque al terminar de decir esto Candy se fijo bien en Stear, quien recibía la luz de la mañana, se veía que  los estragos de la guerra habían pasado por él, tenía una cicatriz no muy grande en la frente, su cabello era más largo y estaba desarreglado, y su cara tenía algo de barba, ese no era el Stear de siempre.

Ca –Veamos, algo no está bien aquí, mm, ya se, ven, siéntate.

St –Que vas a hacer Candy?

Ca –Tu cabello está muy desarreglado, así que te lo cortare un poco.

St –Acaso también sabes cortar el cabello?

Ca –No, pero no es difícil.

St –No, espera, no vas a experimentar conmigo. –dijo mientras escondía su cabeza entre las piernas.

St –Albert, Albert, auxilio, decía mientras Candy trataba de sacar su cabeza de entre sus piernas y acomodarlo para cortarle el cabello.

Albert al escuchar el llamado llego corriendo a la habitación, seguido por George, y vieron a Candy luchando con Stear que no soltaba su cabeza.

Ca –Vamos Stear, no seas niño, déjame arreglarte.

St –No Candy, así estoy bien, Albert ayúdame.

George y Albert comenzaron a reír y Candy volteo a verlos.

Al –Que pasa aquí?, que están haciendo.

Stear aun mantenía la cabeza escondida porque sentía la proximidad de Candy y dijo

St –Candy quiere cortarme el cabello, seguramente piensa que soy una de las ovejas del hogar de Pony

Jajaja

Al –Vamos Candy, déjalo tranquilo, el cortar el cabello no es tu fuerte, aun recuerdo como me dejaste a mí.

Ca –Albert! No quedo tan mal.

Al -Nooo, después de un mes y dos visitas al peluquero no quedo tan mal

Jajaja

Ge –Permítame señorita Candy, yo le ayudare al joven Stear.

St –Gracias George.

Al –Candy, mejor ayúdame a preparar algo para desayunar, anda.

St –Albert, estás seguro de eso?

Ca –Stear!!

Jajaja

Candy y Albert salieron de la habitación y bajaban por las escaleras

Ca –Parece que ustedes piensan que no hago nada bien! –decía con una cara de enojada y afligida.

Al –Vamos Candy, no te lo tomes así, sabemos que eres una buena enfermera y una buena amiga.

Ca –Bueno por lo menos valoran eso.

Al –Y mucho.

George ayudo a bajar a Stear hacia donde era la cocina, algunos muebles estaban en pie y en buen estado, así que sería un buen lugar para desayunar.

Cuando entraron, Stear carraspeo su garganta para hacerse notar.

Ca –Waoo, que bien te vez Stear, y tus anteojos te quedan muy bien, eres el mismo de siempre.

St –Gracias Candy, me siento mejor, mmmm, huele bien, que es?

Al –Algo de té, pan y algunas viandas que pudimos conseguir.

El desayuno transcurrió tranquilo, platicaron, recordaron, rieron, hasta que una pregunta resalto en la conversación.

St –Y cuéntame Albert, recuperaste ya tu memoria?

Los otros 3 voltearon a verse entre sí, y Albert comprendió que era el momento de contarle todo a Stear.

Al –Si Stear, de hecho Candy te comento que contestaríamos a muchas de tu preguntas, creo que es un buen momento para hacerlo.

Stear se quedo extrañado con la contestación, pero no dijo palabra alguna, simplemente se dedico a escuchar lo sucedido hasta ahora con Albert y la familia.

St –Así que entonces tú eres el tío abuelo William?, no lo puedo creer, solo espero que no sigas molesto con aquel intento en el picnic para que recuperaras la memoria –dijo con una cara de preocupación.

Al –Jajaja, no de hecho lo recuerdo con alegría, aquellos momentos fueron muy dichosos para mi, estaba rodeado de gente que se preocupaba por mí, y a la cual yo quería sinceramente aun sin saber porque. Esos momentos los atesoro realmente, cuando tenía que ocultar quien era, pasaba yo la mayor parte del tiempo solo, únicamente George era mi compañía, pero como él tenía que estar entre un lado y otro, pues yo me quedaba aislado de los demás para que el secreto no se descubriera, el perder la memoria me hizo ganar muy queridos amigos, aun sin saber, que en realidad, eran parte de mi familia.

St –Entonces ahora tengo que llamarte tío abuelo William?

Al –Vamos Stear, tío abuelo? Si apenas soy mayor que tu.

St –Bueno, pero siempre nos hemos referido a ti de esa manera.

Al –Si pero eso, como otras muchas cosas más, ya cambiaron, así que preferiría que me llamara Albert, simplemente.

St –Esta bien, tío abuelo! Dijo haciendo una graciosa mueca para enfatizar esto último.

Jajaja.

St -Ahora comprendo Candy, lo que me decías ayer sobre la aceptación de que los miembros de la familia trabajaran fuera del negocio familiar. Y como se dio este viaje, Albert, dime, como tomaron los Leegan tu presentación, supongo que Neal estaba furioso.

Al –Si tú supieras a que grado, -contesto, mientras levantaba la mirada.

St –Vamos cuéntame, quiero saber cada detalle.

Albert le contó a Stear, la golpiza que recibió, y la conversación que al final de la presentación tuvo con los Leegan.

St –No puedo creer todo lo que me cuentas, así que Neal ahora también estará en el ejercito? Eso me es difícil de aceptar.

Al –En realidad pienso que le servirá, Neal no es tan malo, solo caprichoso y se deja influenciar por Eliza. Ella es la que me preocupa más, pero esperemos que este tiempo le sirva para encontrar algo bueno que hacer, si no, la meteré en el convento como convenimos con su padre.

St –No me imagino a Eliza en un convento, te aseguro que algo se le ocurrirá para zafarse.

En América.

Ez –Si madre, me casare con él

Sra. L –Pero Eliza, es una locura, tienes muy poco tiempo de tratarlo, casi no conocemos a su familia, esto no puede ser.

Ez –Pues él quiere casarse conmigo y yo no quiero ingresar a un convento, o acaso tu quieres que sea enfermera como Candy?

Sra. L –No, pero.. Casarte!, acaso estas enamorada de él?

Ez –No madre!, pero tu tampoco lo estabas cuando te casaste con papa y todo te ha salido bien o no?

Sra. L –Pues si, pero…

Ez –Pero nada, me casare con él, y el tío William no podrá hacer nada conmigo, como lo hizo con el pobre Neal.

Sra. L –Esta bien Eliza, prefiero verte casada que como enfermera. Hablaremos esta tarde con la tía Elroy para preguntar cuando regresa William, para poner la fecha de la boda entonces.

Ez –No! Quiero casarme lo antes posible, antes de que regrese el tío William, no quiero que nadie se meta en mi vida. Así que empecemos a preparar todo. Richard vendrá mañana a formalizar el compromiso, y nos casaremos dentro de dos semanas

Sra. L –Dos semanas?  Pero Eliza!!! –decía mientras se dejaba caer en el sillón.

Ez –Así que ya lo sabes, me casare, le diré a John que me lleve a la ciudad, tengo que comprarme un vestido para recibir a Richard mañana –decía mientras se encaminaba a la salida de la habitación.

Ca –Bueno ha sido ya mucho tiempo aquí sentados, así que vamos a trabajar

Los tres caballeros que se encontraban sentados voltearon hacia a Candy tratando de entender lo que decía.

Ca –Stear, espéranos un momento aquí por favor, George, Albert vengan conmigo.

Si Candy –dijeron los tres.

Albert y George salieron de la cocina, hacia el salón principal, y esperaron a que Candy hablara.

Ca –Bueno ahora tratare de que Stear se acostumbre a movilizarse por sí solo, yo iré a buscar algo al jardín y ustedes moverán todo tipo de cosas poniendo obstáculos en esta pieza, y dejando espacio para que podamos caminar.

Al –Que tratas de hacer Candy?

Ca –Ya lo verán, ahora por favor hagan lo que les pido.

Candy salió al jardín cerca de los árboles y los matorrales, busco y busco hasta que encontró algo que pudiera servirle.

Ca –Si, esta rama es larga y resistente, me servirá mientras conseguimos un bastón adecuado para Stear.

Candy regreso a la casa, vio la habitación y dijo –Bien, ahora esperen aquí, ustedes también aprenderán algo hoy, fue por Stear y regreso.

Ca –Bueno caballeros, en la escuela de enfermería nos enseñaron como tratar a personas que tenían problemas con la vista, como es ahora el caso de Stear, nos entrenaron para ayudarlos y ahora quiero que Stear comience a practicar para movilizarse solo y ustedes aprendan también como es que pueden ayudarlo, si es necesario.

St –Solo?, pero Candy

Ca –Tranquilo Stear iremos poco a poco. Toma esto, -le puso en sus manos la rama que había encontrado.

St –Y esto qué es?.

Ca –Digamos que por el momento será el bastón con el que te ayudaras a caminar.

St –Bastón?

Ca –Si, tómalo. Y ve que es resistente, con el aprenderás a caminar por ti solo.

Albert y George estaban atentos a lo que pasaba en esa habitación.

Ca –Bueno por lo pronto daremos una vuelta en este pasillo donde no hay nada en tu camino, primero iras tomando mi hombro y después regresaras con ayuda del bastón.

St –Esta bien.

Caminaron por el pasillo, poco a poco, Candy iba al frente con un paso tranquilo para darle seguridad a Stear, después solo se coloco a su lado mostrándole a Stear que no había peligro y le señalo la posición en que debía mover la rama para localizar algún obstáculo o para dirigir su camino.

Stear recorrió el pasillo muy lentamente, una y otra vez, hasta que domino aquel pasillo sin obstáculos.

Ca –Y bien como te sientes ahora?, un poco más seguro?.

St –Algo extraño, pero si.

Ca –Bien ahora lo haremos con algunos obstáculos, ten calma, al principio tropezaras, es normal, pero con la práctica lo dominaras, está bien?

St –Si Candy.

Entraron a la habitación donde todos aquellos objetos estaban colocados.

Ca –Quieres que te acompañe? o deseas intentarlo solo?.

St –Déjame intentarlo

Ca –Esta bien, pero no te apresures, recuerda toca todos los bordes del objeto hasta determinar por qué camino puedes ir.

St –Si, -, inhalo, exhalo y se dispuso a comenzar.

Candy, Albert, y George, estaban distribuidos en la habitación por si había que auxiliarlo en algún momento.

Stear comenzó a recorrer la habitación, algunos objetos eran más pequeños que otros y fácil de bordear, otros eran más largos, pero aun así Stear lo hacía bien.

St –Ouchhh, dijo mientras caía de lado.

Albert se aproximaba para ayudarlo cuando vio a Candy que le decía que se mantuviera quieto, Albert se detuvo entonces.

Ca –Estas bien Stear? Quieres que te ayudemos a levantarte?

St –Estoy bien Candy, dame unos segundos y yo mismo me levantare.

Albert comprendió lo que Candy hacia y dejo que el ejercicio continuara.

Stear siguió caminando por toda la habitación, la recorrió completamente más de dos veces, y con cada movimiento tomaba más seguridad en sus pasos.

Ca –Muy bien Stear, lo haces muy bien, ahora tomemos un descanso, has trabajado duro por hoy.

St –Esta bien, la verdad ya me duele el brazo, creo que aun estoy algo nervioso.

Al –Pero lo has hecho muy bien.

Toc toc. Se escucho en la puerta principal.

Ge –Iré a ver quién es.

Al –Tal vez sea Elizabeth o Michael, como quedamos en almorzar con ellos

Buenas tardes, se escucho en la entrada del salón. Efectivamente era Michael que venía por ellos para ir a almorzar.

Buenas tardes Michael, pasa, -dijo Stear con ánimo en la voz.

Mi –Stear, que bien te vez, pareces él de antes, pero que es todo esto? –volteo refiriéndose a la habitación.

Ca –Es un salón de entrenamiento, Stear está aprendiendo a caminar por sí solo.

Mi –Waow que interesante, alguna vez escuche de esto pero no había yo visto alguna practica.

Al –Stear ha estado practicando toda la mañana, y lo ha hecho muy bien.

Mi –En ese caso, no solo comeremos, también festejaremos porque Stear se ha repuesto muy bien.

St –Gracias, pero es gracias a mi familia, y a ti.

Mi –No digas eso, pero no se diga mas, vayamos a comer, Roger y Elizabeth nos esperan.

Candy, Stear y Albert se encontraban al otro extremo de la puerta, y se dispusieron a salir.

Ca –Stear quieres que te ayude?

St –Solo dime hacia donde tengo que dirigirme, lo intentare yo solo.

Ca –Esta bien, la salida es hacia allá. –Colocando la rama y su brazo en dirección a la puerta.

Michael se quedo observando como Stear libraba los obstáculos que se encontraban ante él, y dijo.

 Mi –Es sorprendente Stear, parece que llevas mucho tiempo practicando, lo haces realmente bien.

 St –Gracias Michael, pero es solo esta habitación, aun me falta mucho.

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3 comments

  1. hayyy que hermoso capitulo…me agrada mucho que stear no se de por vencido, que intente caminar por si solo y ademas de que se sienta bien a lado de candy…felicidades te quedo muy bonito.espero y pronto esten los demas capitulos!!!

  2. que padre que stear se este esforzando mucho, esta muy linda la historia

  3. Me encanta el animo de todos

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