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Inicia una nueva vida Capítulo 53

CAPITULO 53

El Incendio

 

Ar –Si, créeme que la medicina que me dieron me curo. –dijo mientras veía a su hermano con lagrimas en los ojos y una sonrisa de agradecimiento.

Ca –Pero ya está bien, así que ahora se dará un baño rápidamente y lo esperaremos para desayunar.

Archie subió con Annie, se dio un baño, se rasuro, se puso ropa limpia y como un hombre nuevo bajo al comedor, donde ya lo esperaban.

Ar –Me siento tan bien, todo el cuerpo me duele, pero aun así estoy feliz de estar aquí.

Ca –Siéntate a desayunar, no tienes hambre?

Ar –Si claro, que hay para desayunar?

St –Avena

Ar –Avena?, -suspiro -pues avena entonces, de cualquier forma tengo hambre.

Jajajaja

Ya todos los niños se habían enfermado, y los últimos estaban en la fase final del tratamiento, tan solo esperando que les dieran de alta, aun así esa última semana fue totalmente diferente, Archie había cambiado su comportamiento, era más paciente con los niños, si manchaba su ropa, la limpiaba con un paño, y regresaba a jugar, ayudaba a Annie a preparar alguna comida, se levantaba por las noches para ver a las niñas, incluso en dos ocasiones se encontró con Stear en el cuarto de los niños y ambos conversaban un momento, mientras alguno de ellos cambiaba un pañal o veía a los pequeños.

Un día Candy llamo a Dr. Roberts para que diera de alta a los niños, solo que el Dr., iría por la noche al finalizar su turno en el hospital.

Dr. R –Si, ya están bien, ya no hay problema alguno, al finalizar la semana pueden regresar, ya no habrá peligro de nada.

Ca –Albert, George y Patty estarán felices.

Albert se encontraba en el último día de viaje de los que ya estaban programados

Al –Bueno?

Ca –Amor, el doctor los ha dado ya de alta, para el viernes ya pueden regresar.

Al –En serio?, genial, mañana mismo viajare a Chicago, y el viernes temprano estaremos por allá.

Albert llamo a la casa Leegan y comento con ellos la noticia, todo estaría listo para en cuanto regresara, ir por fin a casa.

La junta de Albert había terminado mas tarde de lo programado, y aunque no le gustaba viajar de noche, lo prefirió así, para llegar muy temprano el viernes por la mañana.

No comió más que un sándwich, prefería llegar con Patty y George y cenar algo con ellos, subió a su habitación, bajo su maleta y emprendió el viaje de regreso a Chicago, a mitad de la noche y del camino un neumático se reventó.

Al –Genial, lo bueno que no está lloviendo.

En el preciso momento que bajo el neumático de refaccion, parece que el cielo quiso jugarle una mala pasada y la lluvia torrencial comenzó.

Al –Creo que hable muy pronto.

Albert prefiero terminar de cambiar el neumático, aunque sabía que se resfriaría como siempre cuando se mojaba la ropa.

Al “Pero ya mañana estaré en casa, con ellos” –decía mientras terminaba de cambiar el neumático y limpiaba el agua de sus ojos.

Nuevamente regreso al camino, como la visibilidad era poca, tuvo que bajar la velocidad y así el camino fue más largo.

Al –Achu, Achu, ya lo sabía.

Después de dos horas más tarde de lo programado, y con un resfriado, llego a la casa Leegan.

George, que decidió esperar a Albert en la sala, lo vio llegar y salió con un paraguas y ayudo a Albert a entrar a casa, Patty se había recostado ya porque era más de media noche.

Ge –Porque vienes tan mojado?

Al –Un neumático se estropeo en el camino y comenzó a llover –Achu- perdón, comenzó a llover justo cuando estaba cambiándolo.

Ge –Y como siempre, te resfriaste?

Al –Pues sí.

Ge –Te esperábamos para la cena, Patty subió hace un rato, sabes que no suele desvelarse, me pidió le avisara en cuanto llegaras.

Al –No la despiertes, ya mañana temprano nos veremos, será mejor que vayamos a dormir.

Ge –Primero date un baño, y cena algo, yo lo subiré.

Al –Si gracias, papa, -decía como en cada ocasión que George se preocupaba por él.

Para la mañana siguiente Albert tenía fiebre, alta, por lo que no se atrevieron a despertarlo, George le ponía paños mojados y Patty llamo a Lakewood.

Ca –Bueno?, Patty? Pensé que ya estarían de regreso, los estamos esperando para desayunar.

Patty comento a Candy las razones por las que no llegaron.

Ca –Voy para allá, George y tu alisten las cosas para que regresen.

Candy tomo su maletín, y salió con Joshua, llego a la casa Leegan y subió a ver a Albert.

Ge –Aun tiene fiebre, pero ya no tanta, aun está dormido.

Ca –Esta bien, vayan a casa, los demás les esperan con ansia, yo me quedare aquí, y si se siente mejor, los veremos para almorzar.

Ge –Estoy seguro de ello, ya quiere regresar a casa.

Candy se quedo a su lado, y para media mañana

Al –Candy, -decía en susurro.

Ca –Aquí estoy, tranquilo.

Albert abrió los ojos, como queriendo salir de un sueño

Al –Candy?

Ca –Si príncipe, aquí estoy.

Al –Amor, mi vida, y un dulce abrazo ofreció a Candy

Ca –Descansa cielo, aun tienes algo de fiebre.

Al –Ya estoy bien, pero que haces aquí?

Ca –Patty me aviso en la mañana que tenías fiebre y vine a verte.

Al –Mejor me hubieran llevado, ya quiero estar en casa.

Ca –Solo que baje tu fiebre y nos iremos.

Al –Ya estoy bien, vámonos, quiero ver a mis hijos.

Ca –Pero yo no quiero que nos contagies a todos, así que por lo menos que la fiebre baje.

Al –Esta bien, pero no me riñas, te extrañe demasiado para oírte así.

Ca –Príncipe, también te extrañe y mucho.

Para después del almuerzo, la fiebre se había ido y Albert no quiso esperar más.

Ca –Esta bien, está bien, vamos, pero ponte la chaqueta y nada de besos a los niños.

Al –Eso no te lo prometo.

Cuando llegaron Ángela fue la primera en correr hacia él.

Ang –Papi, papi,

Y detrás de ella Alex y Stefí,

Al –Ángela, mis niños!

Dijo mientras se agachaba para recibir un fuerte abrazo de Ángela y sus hijos, seguidos por los sobrinos que también deseaban verlo.

Después de unos minutos

Ang –Papi, vamos a jugar con Lokie

Al –Si Angel… –Achu, vamos.

Ca –De ninguna manera, tú estás enfermo y por lo menos hoy y mañana estarás en cama, ya después jugaran

Ang –Porque mama?

Ca –Papa esta resfriado y hoy en la mañana tenía fiebre, así que tu sabes que necesita meterse en la cama, verdad?

Ang –Si mama, y si no se toma sus medicinas, yo puedo ponerle la inyección?

Al –Que?

Ca –Si Ángela, si no se porta bien y se toma sus medicinas, tu le puedes poner la inyección.

Ángela tomo la mano de Albert y lo subió a su habitación.

Ang –Acuéstate papi, pórtate bien, porque las inyecciones duelen mucho, verdad?

Al –Si, duelen.

Ang –Duérmete un rato, le diré a mama que traigamos tu cena y yo te leeré un cuento si?

Al –Si mi pequeña hermosa, -dijo mientras trataba de darle un beso.

Ang –No me des beso, si me enfermo y no me tomo medicinas mi mama me inyecta, no quiero, y salió corriendo.

Albert y Candy sonreían de ver a su pequeña tan viva y linda como siempre.

Al –Puedo saber porque Ángela me inyectara si no tomo mis medicinas?

Ca –Jajajaja, tu sabes que cuando yo pongo una inyección es mínimo el dolor que se siente, cierto?

Al –Aja.

Ca –Bueno pues Stear se enfermo la semana antepasada, y no quería tomarse el medicamento porque no le gusta su sabor, así que me pidió inyecciones, pero sabes que esas solo son para el último recurso.

Al –Aja, y?

Ca –Como habíamos jugado al doctor, Ángela inyecto a todos sus muñecos, entonces me dijo que ya había aprendido a inyectar y que ella le pondría las inyecciones a Stear

Al –Jajajaja

Ca –Eso fue suficiente para que él se tomara sus medicinas, desde entonces está esperando que alguien se enferme para poderlo inyectar.

Al –Pues ese no voy a ser yo, así que mejor me tomo la pastilla de una vez.

Jajajaja.

Esa noche antes de la cena de los adultos, todos fueron a la habitación de los niños, pero Albert se mantuvo en la puerta para no estar estornudando allí dentro.

Al terminar fueron a cenar, conversaron sobre todo lo sucedido, en ambos lados y sobre los negocios que se cerraron en aquellos viajes, al finalizar la cena, cada pareja se dirigió a su dormitorio.

Al –Mi vida, te extrañe tanto!, dijo cargando a Candy y besándola apasionadamente, beso que fue correspondido con la misma intensidad, cosa que llevo a la pareja a un encuentro muy romántico y privado, para después dormir plácidamente uno abrazado al otro, y un resfriado para Candy a los dos días, pero que había valido la pena.

Los días felices habían vuelto a Lakewood, Albert se había tomado una semana de descanso de la oficina mientras que Archie y Stear regresaban al trabajo.

Al –No sabes cómo extrañe todo esto, pero principalmente a ustedes, me hicieron mucha falta.

Ca –Y tú a nosotros.

Al –Como has visto a Archie?

Ca –Totalmente cambiado, la lección que le dio Stear le ha servido mucho. –Decía mientras levantaba el portafolio de Albert para colocarlo en su lugar pero no se dio cuenta de que estaba mal cerrado.

Al –Esperemos que así sea.

Ca –Upss, creo que ya tire todo

Al –No hay problema, solo son papales.

Ca –Y esto? –pregunto mientras tomaba un frasco de su perfume pero que se encontraba a la mitad.

Al –Tu perfume favorito.

Ca –Pero este no es mío, el mío esta en el tocador.

Al –Albert trato de tomarlo para guardarlo pero Candy no se quedaría tranquila sin una explicación.

Ca –Me dirás que hace esto en tu portafolio?

Al –Lo guarde allí, el día que regrese a Chicago, lo estaba olvidando bajo la almohada en el hotel, y como ya se habían llevado mi maleta, lo guarde en el portafolio.

Ca –Pero porque tienes esto contigo? O de quién es?

Al –Candy, por favor no dudaras de mi, o si?

Ca –Y entonces?

Al –Es tu perfume, tu sabes que si paso muchos días lejos de ti no puedo dormir, así que pongo tu perfume en la habitación para dormir.

Ca –Jajajaja

Al –De que te ríes?

Ca –De lo que pensaran de ti en el hotel

Al –Pedí que me llevaran unas rosas a la habitación porque me agradan y así el perfume se disimula.

Ca –jajajaja

Al –Tu tienes la culpa

Ca –Yo? Porque?

Al –Porque te amo demasiado, y si no estás cerca, no me dejas dormir –Dijo abrazándola fuertemente y dándole una vuelta en el aire, para terminar con un dulce beso.

Ca –Te amo!

Durante una noche de fuerte lluvia, truenos y rayos.

Py –Hermana María, despierte.

Hm –Que sucede señorita Ponny?

Py –Me parece que huele a humo, veamos que sucede.

Hm –Es cierto.

Cuando salieron las dos de su dormitorio, la cocina del hogar estaba incendiándose, por lo que se apresuraron a buscar a los niños para sacarlos, pero el fuego se había extendido a la mayor parte de la casa, uno de los niños más pequeños se asusto y fue a esconderse a la capilla, cuando las hermanas se dieron cuenta de ello la señorita Ponny regreso para buscarlo.

Hm –Señorita Ponny no entre, el lugar se quema por completo.

Py –Tengo que buscar a Germán, no puedo dejarlo.

Mientras la Hermana María se mantenía a la expectativa de la señorita Ponny dos de los niños mas grandes se escabulleron para correr a buscar a Tomm al rancho.

La señorita Ponny entro, lo busco por todos lados hasta que lo escucho gritar en la capilla, se dirigió hacia allá, y lo cargo, cuando salían de la casa, una viga del techo callo, aprisionando la pierna de la señorita Ponny, el niño salió corriendo y aviso a la hermana María, ella entro y trato de liberarla pero la viga era demasiado pesada.

Py –Salga de aquí Hermana, cuide de los niños.

Hm –No puedo dejarla, no puedo.

Py –Tiene que hacerlo los niños, la necesitan.

En ese momento Tomm y los hombres del rancho llegaron, y alcanzaron a sacar a la señorita Ponny antes de que la casa se derrumbara por completo, apagaron el fuego y llevaron a todos los niños y las hermanas al rancho y fueron por el Dr. Leonard para que viera la pierna de la señorita Ponny

To –Tengo que avisarle a Candy Hermana María.

Hm –Ya todo paso Tomm, si le dices algo ahora, será capaz de venir en medio de la noche, de cualquier forma todos quedaron de venir mañana para festejar el

cumpleaños de los niños, no los alertemos mas, estamos bien y ya no hay nada que hacer por el hogar.

To –Esta bien hermana.

La noche transcurrió, a la mañana siguiente la primera en levantarse fue Ángela, pues adoraba las fiestas, sobre todo porque Stear había mandado traer varias piñatas para que los niños se divirtieran aun más.

Ang –Papa, mama, ya es de día, despierten!

Al –Buenos días hija, ven aquí.

Albert la subió a la cama con ellos.

Ang –Ya levántate, ya es hora de irnos.

Ca –Ángela no son ni siquiera las 07:00 de la mañana.

Ang –Pues ya es muy tarde mama

Jajajaja

Al –Esta bien, pero tendrás que despertar a tus tíos también, si no ellos se quedaran dormidos.

Ang –Si papa.

Y la pequeña salió corriendo entrando a la habitación de Stear y Patty.

Ang –Tío Stear, tío Stear despierta.

St –Que sucede Ángela?

Ang –Ya es muy tarde despierta

St –Muy tarde?, qué hora es?

Ang –Casi las 07:00 dice mi mama.

St –Pero aun es muy temprano.

Ang –No tío Stear, ya es tarde, que no vez que los niños del hogar ya quieren romper las piñatas

Stear rió y con eso despertó.

St –Así que los niños del hogar ya quieren romper las piñatas, está bien, vamos a levantarnos, vayamos por tu tío Archie.

Ang –Si tío.

Ambos traviesos fueron en pijama a la habitación de Archie y lo despertaron con un gran susto, que despertó a ambos.

Ar –Que está pasando aquí?

Ángela se asusto por la reacción de Archie y se escondió tras Stear.

Stear lo miro con la ceja levantada y señalo con la cabeza a Ángela, para que Archie se calmara.

Ar –A ver pequeña latosa, ven apara acá, se puede saber porque me despiertas tan temprano?

Ang –Lo siento tío Archie, es que ya es hora de ir a romper las piñatas con los niños del hogar.

Ar –Las piñatas?, entiendo, pues en ese caso –dijo mientras la levantaba por el aire y la ponía sobre su cama.

Ar –En ese caso despertemos con cosquillas a tu tía Annie y vayamos por tus primos.

Annie ya había despertado, pues el susto también fue para ella, pero se quedo quieta para ver la reacción de Archie, y cuando dijeron que le harían cosquillas brinco de la cama, aunque algo tarde, pues ya estaban sobre ella.

Patty, Candy y Albert habían llegado a la puerta de la habitación de Archie y Annie, y reían alegremente al ver aquel cuadro de risas y cosquillas entre Annie, Archie, Stear y Ángela.

Ang –Ya, ya, que no ven que soy tan cosquillenta como mi papa

Jajajaja

Al –Cosquilluda, hija, se dice cosquilluda.

Ang –Por eso.

Jajaja

Ang –Vámonos ya, los niños nos esperan.

Todos se apresuraron, e incluso solo los niños desayunaron, pues según Ángela era mucho más tarde y no había tiempo para que ellos desayunaran.

Cada uno de ellos dispuso de un auto y acomodaron todo lo que llevaban para la fiesta en los cuatro autos, pues incluso George y la tía Elroy irían a la fiesta.

St –Creo que tendré que diseñar un auto con una cajuela más grande.

Ar –De cualquier forma siempre se llenaría, tú crees que no llevaríamos más cosas si pudiéramos?

Todos subieron a los autos y es encaminaron, cada familia cantaba canciones y reían felizmente.

Ang –Mama falta mucho?

Ca –No Ángela, detrás de esa colina esta ya el hogar.

Albert distinguió la casa y vio que algo raro pasaba allí, así que prendió las luces intermitentes para que todos se detuvieran.

Ca –Que sucede Albert?

Al –Espera aquí, no dejes que Ángela baje.

Ca –Porque?, que pasa?

Albert bajo, al igual que los conductores de cada auto.

Ar –Que sucede?, porque nos detenemos aquí?

Al –Velo tú mismo, dijo señalando la casa en ruinas.

St –Pero que sucedió?

Al –George y yo, iremos a ver qué sucedió, mantengan a todos aquí.

Albert y George corrieron hacia el hogar, Candy bajo del auto con Ángela, dejando a los niños en las sillitas de auto.

Ca –Archie, que está sucediendo? A donde fueron Albert y George.

Ar –Vayamos por los niños, vamos.

Archie y Candy fueron por Alex y Stefí al auto y regresaron con Annie.

An –Archie, dinos que sucede.

Ar –No lo sabemos, esperemos a que ellos regresen.

Ca –Que regresen de donde?, yo voy a ver.

Candy se aproximo hacia el lugar y se quedo asombrada de ver aquella escena, y comenzó a correr.

An –A donde va Candy? que sucede?

Ar –Annie espera aquí, por favor.

An –No!

Annie vio lo mismo y también corrió hacia el hogar.

Cuando Candy llego, vio que George y Albert revisaban todo el lugar y comenzó a llorar desesperadamente.

Al –Tranquilízate Candy, no hay nadie dentro de la casa, todos deben de estar bien, cálmate.

An –Noooo!

George se aproximo a Annie quien cayó desmayada por ver aquella escena.

Al –Candy, ve con Annie.

Ca –Si.

Albert se aproximo a la cerca pues desde allí se vía que algo estaba atado y era una cinta que amarraba fuertemente una nota.

 

Candy

Todos están a salvo, están en el rancho. Tomm.

 

Albert llevo la nota, y cargo en brazos a Annie hasta los autos, nuevamente todos se acomodaron y se dirigieron hacia el rancho de Tomm, quien se encontraba pendiente de la llegada de Candy y los otros, cuando llegaron Tomm conto lo sucedido y Candy y Annie entraron a ver a la señorita Ponny y la Hermana María.

Ca –Señorita Ponny

An –Hermana María.

Py –Candy!

Hm –Annie

Todos hablaron, se tranquilizaron y una vez que se dieron cuenta de que los niños estaban bien, Candy regreso a la habitación de la señorita Ponny para revisar su pierna, Tomm había pedido a uno de sus empleados que fuera por el doctor nuevamente, y cuando el Dr. llego, comento con Candy el estado de la señorita Ponny.

Dr. –Candy, que gusto verte

Ca –Que tal Dr. Leonard dígame por favor como se encuentra la señorita Ponny.

Dr. –Uno de los troncos del techo cayó sobre su pierna y la lastimo seriamente, no lo sé con certeza, pero parece que el hueso se rompió en muchas partes.

An –Pero se pondrá bien?

Dr. –Es difícil saberlo sin los estudios pertinentes

Al –En este momento la llevaremos al hospital.

Albert y Candy hablaron con la señorita Ponny.

Py –No podemos esperar? los niños están muy asustados, y sé que con la fiesta se tranquilizaran, yo estoy bien.

Ca –Pero señorita Ponny, tienen que verla ahora, ya mismo.

Py –Iré con ustedes después de la fiesta, vean a los niños, están muy tristes, comprendan que perder su hogar por segunda vez les asusta, no puedo irme y dejarlos así.

Dr. –Podrá quedarse un rato más, pero terminando la fiesta se irá directo al hospital.

Py –Si doctor.

Candy, los chicos y los trabajadores del rancho organizaron rápidamente la fiesta y dejaron a los niños divertirse y olvidarse de todo, los pequeños reían alegremente, todos, excepto una pequeña niña, que se mantenía sentada muy quieta junto a un árbol.

Ángela vio a la niña y trato de animarla a ir con ella, pero la pequeña no quiso.

Ang –Hermana María.

Hm –Si Ángela?

Ang –Porque esa niña no quiere jugar?

Hm –Es cierto me olvide de Keyna, Ángela, donde esta Stear.

Ang –Allá.

Hm –Podrías tráelo por favor.

Ang –Si.

Ángela llevo a Stear con la Hermana María.

St –Dígame hermana?

Hm –La señorita Ponny y yo necesitamos hablar un momento contigo.

St –Si, vamos.

Cuando entraron con la señorita Ponny, los dos tomaron asiento.

Py –Stear, aun trabajan Patty y tú con el instituto de la ceguera?

St –Si señorita Ponny, porque?

Py –Hace unos días una niña fue dejada en la puerta del hogar con esta nota. –la cual extendió hacia Stear.

 

“Señorita Ponny.

Mi hija Keyna tiene cuatro años, nació ciega, y aunque la amo, no puedo cuidar más de ella, mi esposo bebe demasiado y se molesta mucho con Keyna si ella por accidente rompe algo, siempre le pega, y temo que un día le haga mucho más daño, tengo que ver por mis otros hijos, y no puedo quedarme en casa a cuidar de Keyna, pienso dejar a mi esposo y regresar a vivir con mi madre en otra ciudad, pues no quiero que también los lastime a ellos, no sé cómo cuidar de ella, le suplico que la reciba, se que usted conoce a alguien de un lugar para ciegos donde podrán ayudarla, temo por la vida de mis hijos y por el futuro de Keyna a mi lado. Por favor cuídela mucho.”

 

St –Es la pequeña con la que Ángela quiso jugar?

Hm –Si, ella está muy asustada, teme que le peguen si rompe algo y por eso se sienta sola en un rincón, tiene varias marcas de los golpes de su padre en todo su cuerpo, y está muy asustada.

St –Pobre pequeña.

Py –Es muy cara la educación en tu escuela?

St –Como dice?

Py –Bueno quisiéramos que asistiera a tu escuela para que le enseñaran a leer y escribir, pero tú sabes que no contamos con muchos fondos para eso.

St –Por favor señorita Ponny, no me diga eso, de ninguna forma podría yo cobrar algo por ayudar a esa pequeña.

Hm –Te lo agradeceríamos mucho, sabemos que el señor Daniels va todos los días a la ciudad para llevar la leche que él vende, ya hablamos con él, y nos dijo que podría llevar todos los días a la escuela a Keyna.

St –Seria un viaje muy largo para la niña.

Hm –No podemos hacer otra cosa.

St –Podría quedarse en casa con nosotros, así Patty la llevaría a la escuela todos los días.

Py –Pero no quisiéramos molestarlos con ese favor.

St –Esperen aquí un momento por favor.

Stear salió a buscar a Patty, y le comento la situación de Keyna, le mostro la nota, y comentaron lo que había hablado con las hermanas.

Pa –Estoy de acuerdo contigo, podría llevarla todos los días a la escuela, pero tenemos que comentarlo con los otros, la niña también viviría en casa con ellos.

Stear llamo a todos los Andrew cuando los niños comenzaban a comer su pastel, y les platico sobre la pequeña Keyna.

Al –Por mi está bien, se trata de ayudar a la niña.

Ca –Estoy de acuerdo.

An –También nosotros estamos de acuerdo.

SE –Es un noble gesto Stear, y estoy de acuerdo.

St –Entonces hablaremos con la Hermana María.

Stear y Patty regresaron con las hermanas.

St –Hable con Patty sobre llevar a la niña a casa para que pueda estar cerca de la escuela, Candy y los chicos y la tía Elroy, están de acuerdo, ahora solo falta que Keyna quiera ir.

Hm –Hablaremos con ella.

Pa –Si Hermana.

La niña fue traída a la habitación con la señorita Ponny, y le explicaron la situación.

Ke –Ustedes también quieren que me vaya?, no he roto nada, de veras.

Py –No Keyna, no es eso pequeña, recuerdas que la carta de tu mami, decía que nosotros conocíamos a unas personas que tenían una escuela en donde tú podrías aprender a leer y escribir.

Ke –Si

Hm –Pues esas personas están aquí, -acercándola a ellos, -Ella es la señora Patricia, y él señor Alister.

Patty tomo la mano de la niña y la saludo.

Pa –Hola Keyna, mi nombre es Patty, y Stear y yo tenemos una bonita escuela en donde puedes aprender muchas cosas, como leer y escribir.

Ke –Pero yo no puedo ver.

St –Lo sabemos, de hecho nadie en esa escuela, puede hacerlo, por eso queremos que tu vengas a estudiar allí, a demás aprenderás a hacer figuras con plastilina, y tendrás amigos que al igual que tu, tampoco pueden ver.

Ke –Pero si rompo algo me pegaran?

Pa –No, no tienen porque hacerlo, a demás todo en ese lugar es seguro para que tu aprendas a caminar con ayuda de un bastón que te ayudara a saber hacia dónde te diriges o que hay al frente de ti.

St –No tienes porque tener miedo, nadie te volverá a pegar, ni en la escuela, ni en la casa en la que vivirás para que puedas ir a la escuela.

Ke –No me gusta que me peguen, me prometes que no lo harán?

St –Te lo prometo, nadie te volverá a pegar. –decía con lagrimas en los ojos.

Pa –Entonces aceptas ir con nosotros?, el tiempo que tú quieras.

Ke –Señorita Ponny, puedo regresar si no me gusta?

Py –Claro que si Keyna, cuando tú quieras, pero estoy segura de que te gustara estar allá.

St –En casa hay 7 niños con los que puedes jugar.

Ke –Son tus hijos?

St –Solo dos de ellos, pero los otros son mis sobrinos.

Ke –Y también son ciegos?

Pa –No

St –Pero una persona en esa casa, estuvo ciega por dos años, y aprendió a leer y escribir, y también hacia otras cosas.

Ke –Y vive allí?

Pa –Si

Ke –Ya no es ciega?

St –No, pero aun va a la escuela que tus iras, le gusta enseñarles a los niños como tú, todo lo que pueden hacer.

Ke –Y la voy a conocer?, puedo jugar con esa persona?

St –Puedes jugar cuanto quieras conmigo.

Ke –Contigo?

St –Si Keyna, yo estuve ciego por dos años, sufrí un accidente que lastimo mis ojos, y los doctores dijeron que no volvería a ver, por eso fundamos la escuela donde yo mismo aprendí a leer y escribir, como lo harás tu.

Ke –Entonces si voy a tu escuela, también podre ver algún día?

Todos pasaron saliva, Stear y Patty voltearon a verse con cara afligida pues aunque deseaban contestar que si, sabían que eso era imposible.

Hm –No Keyna, el ir a esa escuela no significa que puedas ver, pero sí que podrás hacer muchas cosas por ti misma.

Ke –mm, está bien, iré.

St –Me alegra mucho escuchar eso, entonces vayamos a la fiesta, y cuando termine, nos iremos juntos, te parece bien?

Ke –Si.

La fiesta había terminado, los niños estaban reunidos en el patio y aun jugaban, Candy y los otros se encontraban levantando todo para regresar a casa.

Ya casi para despedirse, Steve y los chicos entraron a la habitación donde estaba la señorita Ponny y comenzaron a platicar.

Ar –Como nos acomodaremos, si ustedes llevaran a la señorita Ponny al hospital?

SE –Alexander y Stefanía pueden irse en el auto conmigo.

An –Ángela ira con nosotros

St –Keyna con nosotros.

Candy se aparto del grupo por un momento, y se quedo mirando a los niños por la ventana, Albert la vio y se acerco a ella.

Al –Que sucede amor?

Los demás también se acercaron.

Ca –Pensaba en los niños del hogar, que será de ellos ahora?, donde vivirán?.

An –Sin el hogar no solo ellos se quedan sin casa, no habrá un lugar a donde puedan dejar a los pequeños sin hogar.

Py –Debemos dar Gracias a Dios, por todos los niños que pudimos ayudar, y porque nosotros estamos bien.

Hm –Tal vez podamos buscar otro lugar donde colocar a los niños.

Ar –Pero y ustedes?

Py –Tal vez si hablamos con alguno de los conventos, podamos quedarnos allí.

Al –De que están hablando?, por favor, eso no será necesario, el hogar se volverá a construir y todo será como ha sido hasta ahora.

Py –Pero nosotros no podemos hacerlo.

St –Pero estamos nosotros

Ste –Y nosotros.

Hm –Pero es mucho dinero y no podemos aceptarlo.

Ca –Albert tiene razón, el hogar tiene que volver a construirse, no solo por ustedes, si no por todos los niños que las necesitan.

SE –Nosotros podemos ayudar.

To –Y yo sé donde hay muchos de los niños que vivimos allí, estoy seguro de que también ayudaran.

Hm –Pero no podemos ocasionar tantas molestias.

Al –Hermana María, saben bien que ustedes son muy necesarias, sin el hogar, todos estos niños, no tendrían donde vivir, no podemos permitir eso.

Ste –Tienen que seguir haciendo felices a las familias que adoptan un hijo con ustedes –dijo mientras abrazaba a Tomm.

An –Y siempre ha habido y habrá niños que las necesiten.

SE –Ahora lo importante es que usted se recupere señorita Ponny, después nos encargaremos del resto.

Hm –Yo podre ver donde podemos alojar a los niños, en dos días, si a usted no le molesta señor Steve.

Ste –Eso no es necesario, pueden vivir aquí el tiempo necesario, en lo que el hogar se construye nuevamente.

St –Entonces ya todo está arreglado.

Ca –Hablare con el señor Cardwride, para que esa área del terreno siga siendo para el hogar de Ponny

To –Y yo buscare y hablare con los otros chicos que han vivido allí.

Al –Entonces no hay más de que preocuparse, ahora debemos irnos, y ver que usted se encuentre bien.

Py –Gracias, gracias a todos por lo que están haciendo.

An –No señorita Ponny, gracias a ustedes por cuidarnos

Ca –Por educarnos

To –Y por darnos un hogar.

Todos se despidieron, subieron a la señorita Ponny al auto y regresaron a Lakewood, Albert y Candy fueron al hospital, donde los doctores revisaron la pierna de la señorita Ponny, y aunque las noticias no eran alentadoras, la señorita Ponny nunca dejo de sonreír.

Ca –Pero doctor, significa que tendrán que operarla?

Dr. –Temo que si Candy, el hueso está muy dañado, esa viga era muy pesada.

Al –Pero estará bien, cierto?

Dr. –Lo estará, pero necesitara más tiempo para que eso suceda.

Ca –Señorita Ponny, tendrán que operarla, y tardara en recuperase, pero estará bien.

Py –Si Candy, pero no puedo hacerlo.

Ca –Porque no?

Py –Bueno debe ser muy costoso y…

Al –Y no habrá ningún problema por eso.

Py –Pero Albert, no puedo aceptarlo.

Al –Hágalo por mí, por favor.

Py –Por ti?

Al –Usted es la madre de la mujer que amo, ha pensado que pasaría si no la cuido yo también? Ángela y sus nietos se enojarían mucho con nosotros.

Py –Albert, está bien, gracias.

Al –Pues entonces adelante, cuando pueden operarla?

Dr. –Mañana mismo.

Al –Pues esta noche, dormirá tranquila y mañana todo estará mejor. Candy, puedes hablar con el administrador para que preparen la habitación?.

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8 comments

  1. hay que bonito!!!

  2. Que.acto.tan
    noble.el.de.la.”Srta”.o
    mejor.dicho,Señora.Ponny.

  3. MUY BONITO!!!
    ME GUSTA QUE LE AGREGES UN POCO MAS
    ALA HISTORIA!!!!!!!!!!!!!

  4. hermosa historia me encanta k sigas escribiendo enserio

  5. esta padrsima tu historia sigue asi por fis no tardes en subir otropapitulo de tu genial historia animo sigue asi

  6. super que bien que porfin allas puesto en tu historia a todos los del hogar de pony ya te estaba asiendo falta felisidades…

  7. Soy de Paraguay, ree fanática de la serie Candy, tengo 42 años, y hace poco encontré este sitio y me encanta volver a ver la serie. Quiero volver a ver toooodo los capítulos, cómo lo puedo hacer?? Saludos a todos/as.

  8. Me encanta todo lo q has escrito. Esta hermoso :):):)♡♡♡

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