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Inicia una nueva vida Capítulo 5

CAPITULO 5

La Verdad sobre Stear

EliElizabeth Thompson
MiMichael Chavanel
Sr RRoger Thompson

 

Y levantándose de su asiento volteo a ver a su familia y dijo.

Sr L -Neal yo mismo te llevare al colegio militar, me encargare de que tus gastos sean cubiertos y no te faltara nada, pero no tendrás privilegios sobre tus compañeros ni utilizaras el nombre de la familia para faltar a tus responsabilidades, entendiste!

Nl –Pero padre! Yo no…

Sr L –Entendiste!

Nl –Si padre, -dijo mirando al suelo.

Sr L -Eliza te han dado un plazo bastante amplio para que tu decidas tu destino, pero si no lo haces o te niegas, seré yo mismo quien te lleve al Convento Ma Isabel para que comiences tu noviciado. Entendiste!

Ez –Madre!, no por favor!

Sra. L –Pero Alan no…

Sr. L –Cállate Aurora!, esto debí haberlo hecho antes, vi que mis hijos eran un muy mal ejemplo desde pequeños, por eso hice traer a Candy a nuestra casa, con la esperanza de que ella les mostrara que el dinero no es todo en la vida y ellos pudieran cambiar, pero comprendo que tu influencia fue mayor y solo los hemos estropeado tu por tu conducta, y yo por mi indiferencia, pero eso se acabo.

Sr. L –Candy, me disculpo por todo lo que mis hijos te han hecho pasar, desconozco, por lo que veo, de lo que pueden ser capaces, pero no volverá a suceder. William, también contigo me disculpo por la actitud cobarde de mi hijo, y se acataran tus instrucciones al pie de la letra, dejare de ser indiferente ante el comportamiento de mis hijos y espero algún día lograr de ellos gente de bien.

Eliza volteo con una mirada iracunda hacia Candy y dijo –Te odio Candy te odio!!

Ca –Eliza yo…

Albert le tomo la mano a Candy para evitar que dijera cualquier cosa. Las decisiones correctas estaban tomadas y se harían así. Candy solo guardo silencio y bajo la mirada algo entristecida por lo estipulado para Neal y Eliza.

Sr. L –Nuevamente me disculpo por la actitud de mi familia y nos retiramos, -vamos –volteo y dijo a su familia de forma severa y tajante , Eliza salía abrazada a su madre quien ya no emitió palabra alguna, Neal iba detrás, cuando escucho la voz de Candy

Ca –Neal

Nl –Si Candy?

Ca –Agradezco tus obsequios pero puedes llevártelos, no los aceptare!  Dijo mientras señalaba a un rincón de la biblioteca.

Neal se disponía a seguir su camino cuando su padre le dijo recogiera aquellos paquetes y que el mismo los llevara al auto.

…………………………………………………………………………………………………

Eran las 7:00 AM, el sol comenzaba a salir, y Albert, George y Candy llegaban al camarote.

Ca –Waoow sí que es una linda habitación, espero que la mía no sea tan grande o me perderé Jajaja

Al –Jaja ouchh, lo vez George, Candy me hace reír a propósito, para torturarme.

Ca –Es parte del medicamento, recuerdas?.

Al –Si, pero menos dosis por favor.

Jajaja, rieron George y Candy mientras Albert trataba de evitar reír.

Ge –Esta es la sala común Srita Candy, de hecho su dormitorio esta tras esa puerta.

Ca –No imagine que un barco pudiera tener habitaciones como esta, es sorprendente.

Ca -Entonces supongo que aquella de allá es tu habitación Albert.

Al –Si, así es.

Ca –En ese caso vayamos allá, necesitas recostarte, ya tienes que descansar, vamos.

Al –Primero me tortura y ahora me riñe, George, creo que tu decisión de traerla también es tortura de tu parte, verdad?

Ca –Albert W A, deja de repelar y vamos.

Al –Si señorita enfermera! –dijo con su tono de burla.

Ambos se encaminaron hacia el dormitorio de Albert, y tras cerrar la puerta George se sentó en el sillón y pensó “Si, cada día me convenzo mas de que ese par, están enamorados, pero porque Albert no ha dicho, ni hecho nada, será que Alison McCalister tiene que ver con eso?

George, ayúdame!!

Se escuchó en la habitación de Albert, George se levanto preocupado y abrió la puerta rápidamente, solo para descubrir que Candy torturaba a Albert con la amenaza de hacerle cosquillas si él no se recostaba en cama.

Ge -A no señor, aquí yo no puedo hacer nada, la señorita Candy es la enfermera y si ella dice que se acueste es porque es necesario. Así que no me pida que le ayude.

Al –Mal amigo, y viéndome como estoy dejaras que me torture entonces?.

Ge –Yo mejor iré a solicitar traigan el desayuno. Permiso. Y cerró la puerta tras de sí.

George se dirigía al comedor y pensaba, “con mas dolor que este he visto a  Albert moverse sin problema, solo que ahora se está haciendo el enfermo para que lo consientan, y bueno a la señorita Candy se ve que no le molesta consentirlo, espero que esto termine bien para ambos.”

Por fin Albert se metió en cama y Candy se sentó junto a él en un sillón.

Ca -Eres muy terco, me recuerdas a alguien, dijo burlonamente mientras pensaba en el Sr. McGregor.

Albert, pensó, “terco, si, seguro está pensando en Terry, recuerdo que así le decía, por lo visto sigue recordándolo a cada momento”.

Ca –Y en qué piensas?

Al –Pensar?, no, en nada, solo estoy tomando un poco de aire.

Ca –Aun pienso que fuiste muy rudo ayer con Eliza y Neal.

Al –Vamos Candy, tú y yo sabemos que el trabajo ennoblece a la gente, y muchas personas de nuestro nivel no son muy nobles que digamos, ya que se sienten los dueños de todo y de todos, estoy seguro de que esta lección les servirá a ambos en sus vidas.

Ca –Bueno, por esa parte tienes razón. Y que crees que decida Eliza estudiar?

Al –La verdad la vi muy molesta, pero tiene suficiente tiempo para pensarlo, al que vi mas resignado fue a Neal, de hecho espere que protestara mas, pero no fue así.

Ca –Crees que fue correcto devolverle sus obsequios?

Al –Si tú no deseabas recibirlos, sí, creo que fue correcto, oye, y no viste que te había mandado?

Ca –No en realidad no.

Toc toc.

Ca –Debe ser el desayuno, iré a ver.

Al –Si está bien, -y mientras Candy llegaba a la puerta dijo -pero deja algo para mí, no te lo termines! “Ja ouch, yo mismo me estoy torturando”, -pensó en voz alta.

Ca –Revoltoso, ya está aquí el desayuno. Colocando el carrito junto a la cama de Albert, veamos que nos pidió George, huele delicioso.

Al –Si y tengo hambre!

Ca –Pero solo hay para dos, y George no nos acompañara?

Al –Él es libre puede ir al comedor si desea, no tiene que estar encerrado como yo, es mas tu tampoco tienes porque quedarte encerrada aquí conmigo, porque no sales y vas al comedor, yo puedo solo con esto.

Ca –Eso significa que no quieres mi compañía para desayunar?!, está bien, tomare esto y esto…

Al –No Candy, no, no me malentiendas, pero te conozco y sé que te gustan los espacios abiertos a ti también, por eso te decía que salieras, pero a decir verdad tu compañía, me es muy agradable. Así que si no te molesta?, me encantaría te quedaras a desayunar conmigo, por favor.

Candy al ver los ojos de Albert,  escuchar sus palabras sintió nuevamente aquel extraño cosquilleo por su cuerpo, y para evitar pensar en eso, le dijo

Ca –mmmm, bueno solo porque hace un poco de fresco afuera, me quedare!

Al -Gracias, entones si el día estuviera soleado, me dejarías aquí.

Ca –No! Tu bien sabes que no, que tu compañía también me agrada! Dijo esto bajando el tono de voz y la mirada hacia el piso, como tratando de evitar la mirada de Albert.

Al –Candy, me preguntaba si…

Ca –Si? Levanto la mirada atenta a lo que Albert le diría.

Él noto esto y se puso muy nervioso cambiando lo que le pensaba mencionar

Al –Me preguntaba si deseabas leche para tu té, o limón? Dijo con un suspiro de alivio o más bien de resignación.

Ca –Ah, leche está bien, gracias, -dijo algo decepcionada.

Ca –Por cierto, voy por tus medicamentos los deje en la salita, -se levanto y fue hacia ellos.

Albert pensaba. Leche o limón? Qué bien!, y en realidad que le ibas a decir??, me desconozco por completo!

El viaje iba a durar algún tiempo, así que ambos pasaban la mayor parte del viaje juntos, días después Albert se sentía más recuperado, de hecho desde la primera semana, pero el hecho de tantos cuidados y mimos, hizo que se quisiera seguir sintiendo consentido un poco más, aunque fue descubierto por el buen ojo de George quien lo descubrió en más de una ocasión.

Una mañana Albert se encontraba en la terraza estirándose un poco y disfrutando del aire de mar, fuera del diván donde Candy lo había dejado recostado mientras iba a tomar un baño.

Cuando Albert escucho la puerta de cristal de la terraza, como un rayo regreso al diván.

Ge –No se preocupe, la señorita Candy aun no sale de la ducha. Así que, como otras veces, quédese tranquilo.

Al –Así que me has visto…

Ge –Fingir?? No… solo noto que a momentos está usted mejor, casualmente cuando su enfermera no está cerca, solo eso.

Al –Bueno, es que yo.. Candy se siente bien y yo….

Ge –Y usted solo se deja consentir, no es cierto?

Al –Consentir?, no, este yo…. Sí, creo que me gusta que me consientan un poco.

Ge –Que lo consientan? o que ella lo consienta?

Albert se hizo el que no comprendía aquella pregunta –A que te refieres con que ella me consienta?.

Ge –Puedo ser honesto contigo cierto?, más que empleado y patrón somos amigos, no es así?

Al –Tu sabes que si.

Ge –En ese caso, dime, porque no te has querido dar cuenta de que estas enamorado de Candy, haz tratado de ocultarlo hasta de ti mismo.

Al –En realidad yo…. –dijo mientras volteaba dándole la espalda a George y viendo hacia el horizonte.

Ge –Entonces si estas enamorado de ella?

Al -Yo… yo no lo sé, a veces pienso que sí, pero a veces pienso que solo es por la cercanía y yo no he querido hacerme ilusiones, se que ella no ha olvidado a Terry lo piensa a cada momento y eso me dice que yo no debo interferir allí.

Ge –Estas seguro de eso? Porque yo he visto que la actitud de la señorita Candy para nada dice que piense en Terry, posiblemente no sea tan indiferente a tus atenciones, o en realidad piensas en la señorita Alison McCalister?

Al – Alison McCalister, lo sé, pero, crees que Candy…?? No George, no, estas equivocado eso no puede ser.

Ca –Que no puede ser? -Preguntaba Candy después de cerrar la puerta de la terraza.

Al –No puede ser que mi vino favorito se haya acabado en el barco. Es una pena.

Ge –Bueno de hecho solo se acabo la añada que usted solicito, pero quedan algunas otras, si desea puedo verificarlo.

Al –Si gracias George, seria genial. Dijo Albert pasando un poco de saliva.

Ca –Y bien, porque estas levantado?.

Al –Porque escuche a unos delfines juguetear en el agua y quise verlos.

Ca –Bueno pero no te esfuerces demasiado, aun tienes que cuidarte de acuerdo?.

Al –Si Candy

Ca –Como has sido un buen paciente, hoy podrás salir a cenar al comedor si así lo deseas, que dices, vamos?

Al –Si, por fin, será muy agradable salir del camarote un rato, ya es necesario, pero no será algún evento en especial o sí?, podemos ir vestidos así como estamos, verdad?

Ca –Si, solo me pondré una chalina y será todo.

Al –Esta bien entonces hoy iremos a cenar al comedor. Espero que George si pueda encontrar mi vino.

Ca –Aun estas tomando medicamentos.

Al –Pero solo un poco, si?? Dijo mientras hacia una mirada de niño pidiendo un dulce,

Ca –Tonto, bien sabes que no puedo negarte nada cuando pones esa cara verdad?, eres un niño muy travieso! -Dijo riñéndole como a un niño pequeño.

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En el comedor durante la cena, George se disculpo porque se sentía indispuesto, claro, indispuesto a arruinar una velada para dos, y se retiro al camarote.

Ca –Pobre George, que le abría caído mal en la cena?, será mejor que lo acompañe y le de algo para que se sienta mejor.

Al –No Candy, no es necesario, George siempre se siente indispuesto cuando come… camarones, si, y con descansar se le pasa.  Decía Albert, dándose cuenta de la intención de George.

Comenzó la música en el salón comedor y la pista ya estaba despejada, Albert se levanto simulando que iría al sanitario, y en el pasillo pidió a uno de los meseros pidiera al chef, si tenía uno de esos pequeños pasteles de durazno que había preparado para el desayuno, pues quería festejar el cumpleaños de la dama que lo acompañaba, el mesero asintió y dijo que preguntaría al pastelero del barco y si lo tenía, él mismo se lo llevaría a su mesa.

Albert regreso del sanitario, se sentó a su mesa y espero pacientemente a ver si la sorpresa llegaba. Al poco rato, un mesero y un violinista se acercaron a la mesa de Albert y Candy, y cuando el mesero coloco el pastel de cumpleaños adornado con una pequeña vela encendida, justo en frente de Candy, solo dijo felicidades y el violinista comenzó a tocar esa canción que se escuchaba para algunas fiestas de cumpleaños.

Candy quedo sorprendida y miro a Albert con los ojos agradecidos de una jovencita que había recibido una agradable sorpresa. 

Al –No tuvimos oportunidad de festejar tu cumpleaños como es debido, así que no quise dejar pasar más tiempo. Felicidades, y mientras decía esto saco una pequeña caja de su bolsillo y se la entrego a Candy.

Candy sorprendida por la acción, tomo la caja y al abrirla, vio unos hermosos aretes en forma de alcatraz que tenían un hermoso diamante al centro de cada uno, se quito los pendientes que traía y se puso los que acababa de recibir.

Ca –Se ven bien? Pregunto Candy refiriéndose a los pendientes.

Al –Si, se ven muy bellos, tienen un brillo muy especial, -claro que Albert se refería a los ojos de Candy, porque no dejaba de verlos.

La melodía había acabado, Albert agradeció al violinista el detalle y el violinista regreso con la orquesta, unos segundos después una dulce música comenzó a sonar, animando a los presentes a bailar un poco.

Albert en tono de juego pregunto, -Señorita enfermera cree usted posible que pueda yo ir a bailar esta melodía con la dama más hermosa del lugar?

Candy había visto que en el comedor había muchas chicas lindas, y pensó que alguna de ellas había llamado la atención de Albert. Así que en tono celoso pero muy discreto solo contesto.

Ca –Si puedes ir a bailar, pero no te excedas.

Albert se levanto de la mesa, Candy bajo la mirada, porque no quería ver a quien sacaría a bailar, Albert dio una vuelta alrededor de la mesa y se coloco justo en frente de Candy, extendiéndole la mano y diciendo.

Al –La dama más hermosa del lugar me concedería esta pieza?

Candy levanto la mirada, vio a Albert tan serio y propio que no pudo responder palabra alguna, tan solo se limito a tomar la mano de Albert y acompañarlo a la pista de baile.

La música sonó y sonó, y ellos bailaron en total silencio, silencio para el resto de los presentes, porque sus miradas fundidas entre sí, decían todo, ninguno se atrevía a siquiera respirar más de la cuenta, para no perder el encanto de ese momento, ninguno quería pensar en lo que pasaba, solo deseaba disfrutar de ese mágico instante en que los dos, estaban juntos.

La melodía termino, ambos se separaron y Albert agradeció a Candy el baile con una solemne reverencia, Candy hizo una inclinación propia de una dama y tomo el brazo de Albert

Al – Ouchh,

Ca –Lo siento, lo siento, te lastime?

Al –jajaja, no, -decía mientras mostraba que en realidad su otro brazo era el lastimado.

Ca –Tonto! Jajaja.

Ambos salieron del comedor y simplemente caminaron por el barco sin dirección alguna. La noche estaba totalmente iluminada por esa luna llena que resplandecía tan hermosa. Albert y Candy caminaron por el barco disfrutando de su compañía y del momento, hasta llegar a cubierta, donde la luna y las estrellas se mostraban más bellas que nunca.

Al –Candy?

Ca –Si Albert

Al –Haz disfrutado del viaje?

Ca –Si, mucho, y tú?

Al –Si, ha sido uno de los mas placenteros que he tenido, a pesar de estar encerrado por algún tiempo.

Ca –Lo que me recuerda que es hora de tus medicamentos, vamos, debemos ir a la habitación.

Candy se disponía a dirigirse hacia la habitación cuando sintió que la mano de Albert detenía su andar y la acercaba hacia él.

Al –Vamos Candy, tomare mis medicamentos más tarde, lo prometo, pero quedemos aquí un rato mas, quieres?

Ca –Esta bien. Realmente es una bella noche, y la brisa del mar es tan deliciosa, no crees?

Al –Si, es un olor único, una sensación muy agradable, Candy, gracias por acompañarnos.

Ca –Gracias a ti, me encanto este viaje, espero que no se el ultimo.

Al –Si tú lo desea, podemos hacer mas viajes como este.

Ca –Si, me gustaría.

La plática estaba tranquila, hasta que quien sabe cómo, tal vez Tritón deseaba jugarles una broma, porque una de las olas salpico agua a ese par de rubios recargados en la barandilla.

Ca –Waooo, sí que esta fría, jajaja

Al –Si, la verdad si, será mejor que vayamos al camarote.

Ambos se encaminaron mientras continuaban la conversación.

Ca –Albert, crees que en realidad Stear esté vivo?

Al –No lo sé Candy, resulta extraño, pues ya ha pasado mucho tiempo y él no ha hecho nada por comunicarse con nosotros, si en realidad está vivo, algo debe de pasarle, no crees?

Ca –Si, supongo que eso es, me alegra que Michael te haya avisado.

Al -Bueno Candy, es hora de dormir, mañana llegaremos temprano al puerto y de allí será un largo recorrido hasta el Château, espero que haya las condiciones adecuadas para viajar.

Ca –También espero eso

Al –Buenas noches Candy.

Ca –Buenas noches Albert, y gracias por la sorpresa y el regalo.

Al –Gracias a ti, por el baile. Descansa

La noche transcurrió tranquila lo mismo que la mañana y el desayuno. Desembarcaron, y se dirigieron hacia un punto donde pudieran transportarse hacia el Château.

Ge –Señor no hay forma de movernos por ahora, dicen que conseguir un vehículo tardara 2 o 3 días, si hay suerte.

Al –Es mucho tiempo, debe haber alguna forma de llegar, lástima que no conocemos a nadie por aquí.

Ca –Y tampoco sabemos dónde localizar a Michael Chavanel.

Michael Chavanel?, -dijo una voz femenina que se encontraba a espaldas de Candy.

Ella -Ustedes conocen al Dr. Michael?

Ca –Si, de hecho venimos a buscarlo, necesitamos hablar con él, usted sabe donde podemos encontrarlo?

Ella –Si, se encuentra en lo que era el hospital de Marsella.

Al –Era?

Ella –Si, la guerra derrumbo la mayor parte del hospital, pero lo que quedo en pie sigue siendo utilizado para curar a los heridos, el Dr. Michael ayudo a mi hermano cuando estuvo allí.

Ca –Y queda muy lejos de aquí?

Ella –No, en realidad no, pero no hay forma de llegar, si no es a caballo.

Al –Por eso no hay problema, yo puedo ir a caballo hasta ese lugar, necesito hablar con él lo antes posible. Donde puedo conseguir un caballo?.

Ca –Dos, yo pienso ir contigo.

Ella –Bueno, en ese caso, yo puedo prestarles un par de caballos, mi casa no queda muy lejos de alli, y si quieren pueden dejar sus cosas, porque veo que traen muchas valijas, pónganlas aquí en mi carreta, en un momento nos iremos.

Al –Muchas gracias Srita…?

Ella –Perdón, no me presente, mi nombre es Elizabeth, Elizabeth Thompson mucho gusto.

Ca –Un placer, mi nombre es Candy

Al –Es un gusto, mi nombre es Albert y el es George.

Eli –Son Americanos verdad? Puedo preguntar porque vienen?

Al –En realidad el Dr. Michael nos envió un telegrama para ver a uno de sus pacientes, que al parecer es un familiar de Candy.

Eli –Uno de los voluntarios americanos entonces.

Al –Si, pero veo que están subiendo cosas a su carreta, quieres que te ayudemos?.

Eli –No, no es necesario, de hecho ya terminamos, solo falta subir sus cosas.

Entre los 4 subieron las cosas a la Carreta y George se acomodo en la parte de atrás, Albert, Elizabeth y Candy en la parte frontal.

El camino era algo desolador, se veía que la guerra había pasado por aquellos lugares, dejando ver a lo lejos algunas construcciones maltrechas y los campos devastados. La gente que recorría el lugar, tenia rostros muy apesadumbrados los niños no corrían ni jugaban, la gente caminaba cargando cosas de un lugar a otro, y todo el paisaje era triste, dejando ver que cualquier guerra siempre resulta dolorosa para los que tienen que volver a empezar.

Eli –Es tan triste ver todo esto, ustedes conocieron Marsella antes de la guerra?

Al –Si, yo sí, principalmente un Château cerca de aquí, pero hace mucho que no vengo.

Eli –Un Château?, a caso te refieres a Château Andrew?

Al –Si, lo conoces?

Eli –Tu eres un Andrew?

Al –Candy es una Andrew, George trabaja para la familia y yo los acompaño

Durante el viaje, Albert, Candy y George acordaron no comentar quien era en realidad Albert, hasta determinar que era prudente hacerlo.

Eli –Que pequeño es el mundo, mi padre es el encargado del Château, es Roger Thompson

Al – Es genial, y como se encuentra?.

Eli –Bien, algo preocupado por el Château y sus viñedos, esas uvas eran su vida, y la mayoría se perdió. Pero él tiene fe en recuperarlas.

Al –Y tu familia, se encuentra bien?.

Eli –En realidad solo quedamos él y yo. Dijo viendo hacia el piso de la carreta.

Al –Lo siento no quise…

Eli –Esta bien, ya lo superamos, todo fue por la guerra, así que solo hay que aceptarlo y seguir adelante. Así que Candy es familiar de Stear entonces? Pregunto para cambiar el tema.

Ca –Si, entonces tu lo conoces?

Eli –Si, mi padre y yo lo encontramos, a pocos metros de donde su avión se estrello, y lo llevamos al hospital, yo soy enfermera, así que lo he visto a diario.

Ca –Yo también soy enfermera.

Al –Pero cuéntanos, como esta? El Dr. Michael nos envió un telegrama donde decía que estaba delicado pero estable.

Eli –Bueno, estuvo muy grave, pero gracias a sus inventos salvo su vida.

Albert y Candy voltearon a verse uno al otro y dijeron al mismo tiempo con cara de satisfacción y risa “Sus inventos”.

Elizabeth continuo, -cuando lo encontramos, estaba colgado de la rama de un árbol, en el asiento del avión amarrado a un paracaídas, algo raro, no sé como salió del avión a tiempo, tenia fracturado un brazo, un tiro en el hombro, dos tiros en la pierna izquierda y un fuerte golpe en la cabeza, pensamos que era más grave pero al revisarlo bien, en su dorso traía amarrada una especie de placa de metal que impidió que las balas lo mataran, había perdido mucha sangre, no sabemos cuánto tiempo estuvo allí, aunque lo que pensamos era su avión, aun se mantenía ardiendo, cuando lo llevamos al hospital, estaba deshidratado e inconsciente, tardo más de dos semanas en despertar, pero cuando despertó fue lo peor.

Al –Lo peor? Porque?

Eli –Cuando despertó, no podía ver nada, él perdió la vista.

Ca –Como? No puede ser –dijo, llevándose las manos a la boca.

Eli –Michael dice que tal vez sea por el golpe, que aun está muy reciente y que quizás con el tiempo pueda volver a ver, pero desde entonces no ve y eso lo tiene desesperado, ha intentado matarse más de una vez, y no quiso avisar a su casa que estaba vivo, la verdad está muy deprimido, y solo …. Candy, si, ahora lo recuerdo, él te ha estado llamando entre sueños, a ti y a Patty, saben quién es ella?

Ca –Si, lo sabemos, Patty es su novia.

Eli –Con razón cuando escuche tu nombre, en la ciudad se me hizo conocido, un par de días antes de despertar, estaba delirando por la fiebre y no dejaba de llamarlas a ustedes, a Archie, Albert  y Anthony, ellos quienes son?

Al –Archie es su hermano, Anthony era su primo, y Albert soy yo.

Eli –Ahora entiendo, los llama pero no quiere que lo vean, cuando despertó y vimos que estaba fuera de peligro, tratamos de convencerlo de avisar a su casa, no sabíamos que era un Andrew, pero él al descubrirse ciego insistía en que quería morirse, no desea ser una carga para su familia, así que no pudimos saber a quién avisar, él está muy deprimido, y de mal carácter, al poco tiempo Michael llego a este hospital y al revisar a los pacientes, lo reconoció, Stear decía que no era la persona que Michael afirmaba, pero al escuchar los nombres de sus sueños la recordó a usted señorita Candy.

Ca –Dime solo Candy, por favor.

Eli –Esta bien, así fue como Michael averiguo a donde enviar el telegrama y así lo hizo, la verdad pensamos que no había llegado porque ya hace mucho de eso.

Al –Si llego, pero el viaje es largo y había compromisos que no podíamos aplazar, al siguiente día que terminamos el último de ellos venimos, para ver si el telegrama era cierto.

Ca –Stear sabe que mandaron ese telegrama?.

Eli –No, cuando tratamos de averiguar quién era, dijo que si nos comunicábamos con alguien él vería la forma de quitarse del camino, así que para él desistimos en la búsqueda de información y Michael lo hizo en secreto.

Al –En donde se encuentra Stear ahora?.

Eli –Ahora está en nuestra casa, es más fácil vigilarlo, a demás las platicas con mi papa lo tienen más calmado, ya no intenta escapar a cada rato, en el hospital en varias ocasiones desapareció y hasta se cayó de unas escaleras, allí se fracturo el tobillo y hubo que amarrarlo a una cama para mantenerlo quieto, ahora ya esta más tranquilo.

Al –Elizabeth, dime, será conveniente ver primero a Stear o hablar con el Dr. Michael para que nos diga que hacer? Tú qué opinas?

Eli –De hecho pueden hacer las dos cosas, esa es mi casa –señalo hacia una maltrecha casa que se encontraba al final del camino, -y allí está el caballo de Michael, el viene por las tardes a comer en algunas ocasiones.

Al –Entonces hablaremos primero con Michael y que nos diga que debemos hacer.

Eli –Esta bien, ahora esperen aquí, haré señas a Michael para que salga a verlos.

Elizabeth entro a su casa y al poco rato salió con Michael detrás.

Michael –dijo ella –Ellos son Candy White Andrew, Albert y George, los dejare para que puedan hablar.

Mi –Candy, claro, si eres tú, como estas? que haces aquí?, -pensó por unos segundos y dijo –Candy Andrew, ahora entiendo, vienen por Stear, cierto?. Así que si llego mi telegrama, pensamos que no, pues tardaron mucho en venir.

Al –Si lo sé, pero ya estamos aquí.

Ca –Michael, dinos por favor como esta Stear?, porque pusiste en el telegrama delicado pero estable.

Mi –Elizabeth ya les contó la situación, la verdad veo delicado su estado, por su depresión y su desesperación, se ve que es un joven muy activo y ahora que no puede ver, está desesperado se siente inútil y el día es eterno para él, no sabe qué hacer y su estado de ánimo es muy cambiante, por las noches tiene muchas pesadillas y no está comiendo bien, podría decir que se está dejando morir.

Albert y Candy pusieron cara de preocupación ante tal información.

Al –Y dime crees conveniente que lo veamos ahora? O que debemos hacer?

Mi –Mira la verdad ya no se, como puede ser conveniente o todo lo contrario, solo lo veremos cuando entremos, espero que ustedes puedan reanimarlo.

Al –Candy creo que tú debes hablarle primero, él te conoce bien y espero que contigo tenga mejor respuesta, solo recuerda que él no sabe nada del tío abuelo, está bien?

Ca –Si Albert, Michael, podemos verlo ahora? Por favor.

Mi –Si Candy, vamos.

Los cuatro entraron a la casa, Michael se acerco a Stear quien estaba sentado junto una ventana, bebiendo un poco de agua.

Mi –Stear.

St –Michael, pensé que te habías ido, que paso?

Mi –Stear, alguien quiere saludarte.

St –A mi?, quien?

Michael hizo una seña para que Candy se acercara y le hablara.

Ca –Hola Stear, soy Candy

Stear se paró de la silla, soltó el vaso de su mano y trato de dar la espalda a la voz que escuchaba pero al intentarlo, tropezó con la silla y cayó de rodillas al suelo.

Ca –Stear, cuidado!

St –Vete Candy!, vete!, Elizabeth me prometiste que no buscarían a nadie, lo prometiste.

Ca –Stear, cálmate por favor.

St –Vete Candy!, no quiero que me veas así, yo estoy muerto, es lo único que tienen que saber, vete!! Elizabeth, sácala de aquí, Elizabeth por favor.

Candy retrocedió ante las demandas de Stear, Michael se acerco a él e intento levantarlo, -tranquilízate Stear, yo les pedí que vinieran.

St –Michael, cómo pudiste saber a dónde escribir?!.

Mi –Yo te dije que te recordaba, y cuando delirabas llamabas a Candy y Archie, fue allí cuando corroboraste que tenía razón.

Mi –Pero yo te pedí que no lo hicieras, porque?, porque me haces esto?.

Stear comenzó a llorar de desesperación, Michael lo había ayudado a sentarse bien en el suelo, ya que él no quería levantarse, cuando Stear se llevo las manos a la cara y comenzó a llorar, Candy corrió hacia él para darle un abrazo.

St –Candy, Candy, eres tu Candy?

Ca –Si Stear, soy yo, tranquilízate.

Stear abrazo fuertemente a Candy aferrándose a ella, y lloro por algunos momentos hasta que se tranquilizo, Candy se quedo allí con él, abrazándolo fuertemente, hasta que noto que él se tranquilizaba y comenzaba a soltarla.

St –Pero Candy que haces aquí?, porque viniste?

Ca –Por ti, Stear venimos por ti, en cuanto nos enteramos que había la posibilidad de que estuvieras vivo, hicimos todo para venir lo antes posible.

St –Venimos?, quien está contigo?

Ca –Están George y Albert.

St –George, Albert? Porque están aquí?

Al –Venimos acompañando a Candy y a buscarte a ti.

St –Pero como pudieron venir?.

Candy le iba a decir todo, pero Albert le hizo señas de que guardara silencio.

Al –El Señor William le pidió a Candy que viajara para saber si el telegrama era cierto, George la acompaña y yo decidí venir con ellos.

St –Entiendo, y los demás saben que estoy vivo?

Ca –No, quisimos ver que todo esto fuera verdad, y llevarte de vuelta con nosotros antes de decir algo.

Stear, se aparto de Candy cuando escucho aquello, -Llevarme con ustedes?, no, de ninguna manera, yo estoy muerto y se acabo. No regresare!.

Ca –Cálmate Stear.

St –No Candy no voy a regresar, mírame!!, no puedo!, no puedo regresar!, que voy a hacer?, no quiero ser una carga para los demás, entiéndeme!.

Al –Y prefieres quedarte aquí descuidándote para dejarte morir? Esa es tu idea entonces?

St –Yo ya estoy muerto, es solo cuestión de tiempo.

Candy volteo un bofetón a Stear después de esas palabras y le dijo –Basta! No puedes hablar así, no debes, hemos venido por ti porque te queremos, tú no puedes hacernos esto!

Stear se quedo petrificado ante la reacción de Candy, pero ya no pudo decir más.

Mi –Vamos Stear, sabes que esto puede ser pasajero, que todo depende del golpe en tu cabeza, quizás en un futuro recuperes la vista y esto habrá sido un mal sueño solamente.

St –Y si no sucede eso?, y si voy a ser un maldito inútil por el resto de mi vida, que voy a hacer Michael? Dime! Dime que voy a hacer!.

Al –Un inútil no Stear, hay formas de que aprendas a hacer algo con tu vida, hay un instituto en Chicago donde pueden enseñarte a vivir con tu ceguera a partir de hoy, pero todo depende de ti.

St –Un instituto, y si no?, y si no puedo hacer nada, entonces solo seré una carga para mi familia, no quiero.

Ge –Joven Stear, está siendo usted muy egoísta, y solo pensando en sí mismo, creo que su familia tiene el derecho de saber que está vivo, y de tomar la decisión de aprender a vivir con usted y su ceguera o de no hacerlo, no solo depende de usted, o acaso no sabe que su hermano Archie, la Sra. Elroy, Candy, el señor William lo aman?, ha pensado usted en ellos?, ha pensado en la señorita Patty?

St –Patty???, si George, claro que he pensado en ellos, por eso es que decidí no regresar, Patty y los demás tienen el derecho a vivir plenamente, yo solo seré un estorbo para ellos.

Ca –En realidad crees eso?, que tonto eres!, Patty aun reza todos los días por ti, se ha ido a Florida con la abuela Martha para tratar de quitarse la tristeza, pero la abuela Martha me ha dicho que no te ha podido olvidar y no quiere hacerlo. Stear, Patty tiene el derecho de saber que estás vivo.

St –No Candy, ella tiene que ser feliz, tiene que encontrar a alguien que la haga feliz, yo no puedo.

Al –Te entiendo Stear, yo me sentía igual cuando perdí la memoria, me sentía perdido sin saber qué hacer, pero Candy y ustedes me enseñaron que las personas que te quieren estarán junto a ti para apoyarte.

St –Pero no es lo mismo Albert, tu podías ver y estabas bien, podías iniciar una nueva vida, pero yo, yo solo soy un inútil ahora.

Al –Stear, deja de compadecerte a ti mismo, puedes iniciar una nueva vida, aceptando tu ceguera y aprendiendo a vivir con ella. Pero depende de ti!

St –No, no voy a regresar, será mejor que se vayan!

Ca –Pero Stear…

Albert le pidió a Candy que guardara silencio para decirle –Esta bien Stear, respetaremos tu decisión si quieres quedarte aquí para auto compadecerte a ti mismo, está bien.

Candy volteo a ver a Albert con la cara de sorpresa al escuchar lo que él le decía.

Albert continuo –Pero tendrás que soportar nuestra presencia hasta que podamos regresar, pues con todo lo que pasa aquí, el próximo barco hacia América sale en dos semanas, así que tendrás que soportar estar con nosotros ese tiempo.

St –Estar conmigo, no, no lo sé, esta no es mi casa, ya suficientes problemas doy aquí.

Ge –No joven Stear, no nos quedaremos aquí, de hecho el Sr. William dispuso que se podía utilizar el Château para nuestra estancia, así que nos iremos para allá, usted puede venir con nosotros, claro.

El Sr. Roger quien no había dicho una sola palabra hasta ese momento dijo –El Château no está en condiciones para recibir huéspedes, no hay nada, todo fue saqueado durante la guerra, -dijo mientras miraba al suelo y apretaba los puños.

Al –No hay ningún problema, supongo que podremos conseguir algunas frazadas y algo de comer en la ciudad, nos acondicionaremos para vivir allí por este tiempo, de cualquier forma es un techo bajo el cual dormir, no es así Candy?

Ca –Si, nos acomodaremos allí,

St –El Château?, pero es un lugar muy grande, yo no puedo, no…

Ca –Basta Stear, iras al Château con nosotros, por favor…  Archie, Anthony y tu siempre me cuidaron, ahora déjame cuidar de ti, por favor.

St –Pero Candy yo… no quiero ser una carga.

Al –Y no lo serás, Bien sabes que Candy ha recibido entrenamiento para cuidar de cualquier paciente.

St –Candy, crees poder ayudarme??

Ca –Si Stear, claro que si, esa es la actitud, vamos, no te desanimes.

St –Esta bien, iré con ustedes, pero no regresare a América.

Al –Esta bien, esa será tu decisión.

Unos minutos después cuando Michael ayudo a Stear a levantarse y sentarse en una silla, Albert se dirigió al Sr. Roger que no entendía muy bien todo este alboroto.

Al –Sr. Thompson, mil disculpas por todo esto, no nos hemos podido presentar, la señorita es Candy White Andrew,

Sr. R –Andrew??

Ca –Si, un gusto

Albert continuo, El señor es George, trabaja para la familia Andrew, y mi nombre es Albert, yo los acompaño.

Cuando el Sr. Roger, estrecho la mano de Albert, lo vio muy fijamente como estudiándolo, parecía reconocer en él a alguien, pero tal vez era una coincidencia.

Sr. R –Perdón señorita Candy, pero no recuerdo su nombre en la familia.

Ca –Eso es porque yo soy adoptada, los Andrew me adoptaron cuando tenía 10 años.

Sr. R –Entiendo, de cualquier forma sea usted bienvenida, mi nombre es Roger Thompson, mi hija Elizabeth, y a Michael ya lo conocen.

Ca –Gracias.

Sr. R –Pero cuando llegaron?

Al –Esta misma mañana.

Sr. R –En ese caso deben estar muy cansados, es un largo viaje, y deben tener hambre. Elizabeth, ayúdame a preparar algo. Los señores disculparan pero las condiciones no son muy favorables.

Al –Por favor señor Thompson…

Sr. R –Llámeme Roger.

Al –Esta bien, Roger,  no se preocupe, nosotros estamos aquí sin invitación, si nos permite George y yo iremos a la ciudad a conseguir lo que haga falta, regresaremos por Candy y Stear, y nos iremos al Château, no queremos dar molestias.

Sr. R –Yo les acompañare, los extraños no son muy bien vistos estos días por aquí. Elizabeth por favor atiende a la señorita. 

Eli –Si papa.

Los tres hombres salieron en la carreta con dirección hacia la ciudad.

 St –Candy, no entiendo cómo es que estas aquí, y Albert contigo, acaso ustedes dos…

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9 comments

  1. biennnnnnn me gusto….

  2. Muy.interesante.

  3. que bueno que Stear si está vivo!! seguro que con la ayuda de Candy va a querer regresar con su familia y con Patty!!esta muy interesante la historia en verdad 🙂

  4. ME ENCANTO….ESTA MUY BONITA LA HISTORRI..ESTA TOMANDO UN RUMBO DIFERENTE A LAS QUE E LEIDO Y ESO ES MUY INOVADOR…OJALA Y CANDY Y ALBERT YA SE HAGAN NOVIOS.:)

  5. no tardes tanto poefis la historia va bien que candi sea feliz con albert y terri con susana ademas me gustaria que candi encontrara a sus papas y fueran duques o gente importante gracias bay…….

  6. Hola Cali!!! tu historia me enknta, la verdad esta tan tan linda que puedo creer que esto realmente pasaria porque no perdiste la escencia de los personajes y les diste la personalidad que tenian en la serie. No puedo dejar de leer y de leer porque tu historia ademas de que esta muy padre tiene como galan principal a mi adorado Albert, que es sin lugar a dudas el mejor para candy, ojala existieran muchos alberts en este mundo jejeje porque Albert aun siendo un personaje ficticio es maravilloso!!!
    gracias por hacerme pasar ratos tan lindos al leer tu fanfic, porfa no tardes tanto sip? porque odio esperar y mas cuando muero por leer.
    que tu gran don para escribir siga contigo siempre!!!
    saludos y besos desde nayarit

    Lupita!!

  7. Me parece genial el giro que le haz dado a esta historia yo siempre kize k albert se kedara con candy me encanta tu historia, un gran trabajo. Solo que no t demores en escribir los siguientes capitulos!!

    Esta increible!
    Gracias por tu trabajo eh!

  8. La historia es de lo mas romantica me encanta

  9. 13 décembre 2010Mmh après cet échec trahit aussi en creux le dynamisme (Ooh certes relatif, mais Bon) de la Presse féminine par rapport à son homologue masculine . . . au sujet de laquelle On peut (malheureusement) parler de « paysage siriptné&nbss;» !!!à Bientôt, Antoine

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