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Inicia una nueva vida Capítulo 2

15 March 2011 3,234 views

Capítulo 2

Un telegrama de Marsella

Ez         Eliza Leegan
Nl          Neil Leegan
Sra L     Sra Leegan
DM        Dr. Martin
Ma        Mary (recepcionista de la oficina pequeña)
SE        Sra Elroy

 

Al –Que pasa Candy?, porque esa lagrima?

 Ca –No, este, no es nada.

 Al –Ahora ya tienes secretos para mí??

 Ca –No, -se apresuro a contestar Candy mientras limpiaba su mejilla, -no es eso, es solo que recordé a Anthony a Stear, y a otras personas más que ahora son parte de mi pasado, -dijo eso pensando en el señor McGregor.

Al -“Seguramente recordó a Terry”, -pensaba Albert mientras miraba a Candy en silencio, -“Aun no lo olvidas verdad?”

Al –Vamos Candy no puedes llorar siempre que recuerdes a Anthony, Stear y las personas que conociste, píensalo, ellos no querrían ver tus lagrimas, ellos preferirían una sonrisa, no lo crees?

Ca –Si, tienes razón, es una buena idea, ahora cada que quiera recordarlos, pondré una cara muy feliz,  -decía mientras hacia una gran sonrisa que hizo reír a Albert también.

Al –“Si, seguramente también habrá una sonrisa para el recuerdo de Terry, como quisiera que ya se olvidara de su amor por él”.

Candy tembló ligeramente, lo que hizo regresar a Albert a la realidad.

Al –Candy, tienes frió??, toma ponte esto –Dijo mientras la cubría con su saco. –será mejor que entremos, ya comienza a enfriar.

Ca –Si, dijo mientras se levantaba, pero un ligero mareo la hizo volver a sentarse de tajo.

Al –Que pasa Candy? Te sientes bien?

Ca –Creo que el vino, ya me hizo efecto, dijo Candy sonriéndole a Albert

Al -Jajaja, ven te ayudo. -Dijo mientras colocaba la mano de Candy alrededor de su cintura y su brazo por encima de los hombros de ella, jalándola un poco hacia él, para que no se cayera, -Vamos detente, no quiero que te caigas.

Ca -Si gracias –dijo bajando la mirada un poco apenada.

Caminaron hacia la casa y Candy volteo hacia Albert para comentarle algo, en eso su nariz se topo con su suéter negro de cuello, algo que le quedaba tan bien y lo hacía ver tan varonil, ella lo observo por unos segundos y aspiro el olor de su fragancia, cerrando los ojos brevemente dejando escapar un suspiro.

Al -No me dirás que ya te estás durmiendo? -Dijo sonriendo al verla

Ca –No, no este yo… -dio un bostezo –bueno si en realidad tengo algo de sueño, dijo para disimular

Ya estaban dentro parados frente a las escaleras

Al –En ese caso permíteme.

Albert levanto a Candy entre sus brazos y comenzó a subir las escaleras, ella sintió que la tiraría y coloco sus brazos a su cuello, pegando su cabeza al pecho de él.

Albert sintió un cosquilleo que recorrió todo su cuerpo de manera extraña, y titubeo para subir el siguiente escalón

Ca –Albert que pasa?, no me dirás que vamos a caer?

Al –Es que –dijo nerviosamente, pesas mucho, no debiste cenar tanto jajaja –dijo para disimular las sensaciones que había producido Candy en él.

Ca -Eres un grosero, bájame!! Dijo Candy tratando de zafarse

Al –No, no es cierto, estoy bromeando, quédate quieta, quieres?, -dijo en un tono tan suave, que Candy no pudo ni responder, más que quedándose quieta y ocultando nuevamente su cabeza en su pecho.

Albert subió las escaleras como hipnotizado, aspirando el perfume que Candy traía en su cabello.

Candy sintió que Albert olía su cabello y pregunto

Ca –Huelo mucho a hospital??

Al –Como??

Ca –Si, que si mi cabello huele a medicinas??

Al –Si, si huele a medicinas jajaja. Contesto nerviosamente, bajándola en la puerta de su habitación.

Al –Podrás llegar a tu cama tu sola?

Ca –Albert!! Claro que sí. Buenas noches dijo mientras abría la puerta de su habitación.

Al –Buenas noches Candy, dulces sueños

Albert se dirigió a su habitación mientras pensaba. Que me sucede?, porque sentí ese cosquilleo cuando la cargue?,  y el olor de su cabello, era ese perfume de rosas que siempre usa, le va tan bien, pensaba mientras de forma automática sin reaccionar siquiera, se quitaba la ropa y se ponía el pantalón de la pijama, recostándose de un tajo en la cama, sin dejar de pensar en ella.

 Ez –Madre no pensaras invitar a mucha gente a la boda de Neal con esa huérfana verdad?

Preguntaba Eliza a su madre con cara de repulsión.

Sra L –No Eliza, si por mí fuera solo estaríamos presentes nosotros, esto es tan vergonzoso, -dijo cerrando los ojos.

Ez –Pero piensa que después de que el “tío Abuelo William” muera, la fortuna pasara a manos del esposo de Candy, a manos de Neal.

Sra L – Si, tienes razón, solo por conservar el buen nombre de nuestra familia es que acepto este escándalo.

Ez –Y dime madre, cuando será la presentación del tío abuelo William?

Sra L –El 7de Mayo, aquí está la invitación.

Ez –Entonces tengo que ir a comprar un lindo vestido y todo lo que necesitare para ese día, quieres venir conmigo madre?

Sra L –No querida, me duele la cabeza, vayan Neal y tú de compras.

Ez –Si madre, -dijo mientras se dirigía a la puerta para salir.

Ez –Neal, Neal, -llamaba a su hermano para irse de una vez

Ez -Aquí estas, vamos quiero que me lleves a la ciudad de compras.

Nl –Mas compras Eliza?, por dios, no sabes hacer otra cosa??

Ez –Neal porque me hablas así?

Neal se encontraba aun pensando en el último desplante que le hizo Candy cuando la mando llamar fingiendo que era Terry.

Nl –Si estoy molesto porque la tía Elroy ordeno que detuviéramos todo lo de la boda hasta después de la presentación del tío abuelo William y para eso todavía falta mucho.

Ez –No mucho, en realidad ya hay fecha para el evento. –dijo Eliza disponiéndose a salir de la habitación de Neal.

Neal dio un salto de la cama y se apresuro a seguirla.

Nl – Ya hay fecha para la presentación?, y cuando será?, dímelo Eliza.

Ez –Te lo diré si me llevas de compras, precisamente comprare un vestido precioso para la presentación, quiero ser la más bella del lugar.

Nl –Esta bien, también comprare un traje adecuado a la ocasión –Y un lindo vestido para Candy también.

Ez –Para Candy?? Pregunto Eliza molesta

Nl –Claro, ella será mi esposa, así que en la presentación la verán conmigo y tendrá que verse bien, -dijo, mientras se tomaba las solapas de su traje de forma presuntuosa.

Ez –Tienes razón, ella estará allí, y será tu esposa, así que tendrá que lucir a la altura, lástima que un vestido no haga milagros, jajaja, -reía Eliza de forma burlona

Neal y Eliza salieron camino a la ciudad en el coche rojo de Neal.

 En una oficina de las empresas Andrew, que no era muy conocida, se encontraba un joven demasiado pensativo, que tenía en sus manos un pañuelo blanco con una fragancia a rosas que era mucho de su agrado.

Ge –Señor William, señor William, Albert!!

Al –Que?? Dijiste algo George??

Ge -Si desde hace un rato, pero parece que tu herida aun te duele o algo parecido no?

Al –Herida? Cual herida?

Ge –La que tienes en la mano donde traes ese pañuelo

Al –Estee, nooo, este pañuelo  yo,… -trataba de decir algo mientras escondía la mano

Ge –Me alegra que te encuentres bien, entonces podemos proseguir con los asuntos pendientes, cierto?? –Dijo George notando que Albert estaba demasiado nervioso para encontrar una respuesta a un hecho tan notable.

George pensaba para si, -“Parece que no me equivoco, de días para acá Albert está muy distraído, y ese pañuelo es el mismo que tiene en su buró junto a su cama, será que en realidad este pensando en Candy?, sería una agradable posibilidad, veamos que sucede”.

Ge –Albert, no te parece que ya es hora de almorzar??

Al –Si, ya es hora de almorzar

Ge  -“Parece que regreso a su distracción favorita”

Ge –Y también parece que será un día nublado no crees? –viendo por la ventana lo soleada que se encontraba esa tarde

Al –Si, un día nublado –contestaba Albert de forma repetitiva, como hipnotizado en el momento.

Ge –Y también parece que sería un buen momento para darme un aumento y una casa de regalo no crees??

Al –Si, sería un buen momento

Ge –Y porque no mejor vas a buscar a la señorita Candy??

Al –Buscar a….  Candy?!?!? Pregunto con cara de sorprendido

Ge –Si te comentaba que era hora de almorzar y que no podría ir contigo porque tengo que ver todavía lo de unos papeles, pero que es hora también de que Candy salga a almorzar.

Al –Este sí, es una buena idea, creo que iré a buscar a Candy para ir a almorzar algo, -decía mientras se levantaba de su escritorio encaminándose hacia la puerta

Ge –Y entonces después veremos lo de mi casa de regalo cierto??

Albert se paró en seco a escasos dos pasos de la puerta de salida y volteo a verlo con cara de no entender de lo que George hablaba

Al –Casa de regalo?, de que hablas George??

Ge –No, de nada, luego te explicare, mejor date prisa antes de que Candy se vaya.

Al –Si, mejor me voy. Nos vemos por la tarde –decía mientras salía y cerraba la puerta detrás de él.

Ge –Si, -contestaba, mientras reía alegremente después de tan divertidos momentos. 

Candy seguía ocupada con el aumento de pacientes que había en la clínica del Dr. Martin, tanto que no sabía ni qué hora del día era.

DM –Candy, ya se ha hecho tarde, es hora de almorzar, quieres que vayamos por algo??

Ca -Hora de almorzar, ya?, tan rápido?? Waooo si que vuela el día cuando uno está ocupada, pero si, a decir verdad tengo hambre, pondré el letrero, me quitare el mandil y saldremos a almorzar algo.

Cuando Candy se disponía a dirigirse a la puerta, se escucho que alguien tocaba, y se abrió la puerta, sin darse cuenta de quién era, Candy respondió

Ca –Lo siento tendrá que regresar más tarde por el momento saldremos a almorzar, está bien??

Al –En ese caso permíteme invitarlos a almorzar a ambos.

Ca –Albert!!! Saludo sorprendida de verlo allí

Al –Hola Candy.

Ca –Que no se supone que estabas ocupado en tu oficina??

Al –Si lo estoy, pero también necesito almorzar, y como traje a George por aquí cerca a ver unos asuntos, pensé que sería buena idea ir a almorzar contigo, bueno con ustedes claro –decía mientras veía al Dr. Martin que se encontraba allí.

DM –Este, te lo agradezco Albert, pero mira, detrás de ti hay un paciente, será mejor que yo lo atienda en lo que ustedes van a almorzar, de acuerdo?

Ca –Pero doctor, usted mismo dijo que saldríamos.

DM –Si Candy, pero hay un paciente, así que yo lo atenderé, vamos, márchense ya

Ca –Si, le traeré algo rico de postre, está bien??

DM –Si Candy, gracias, hasta luego Albert.

Al –Hasta pronto Dr. Martin, -decía, mientras él y Candy se dirigían a la puerta

Ca –Que lindo día, está muy bello el sol.

Al –Si es un buen día, vamos Candy vayamos a almorzar, que se te antoja esta tarde?? –decía mientras abría la puerta de su auto para que Candy subiera.

Ca –Porque no vamos a ese café en la calle principal, donde hacen esa tarta de durazno, sabes que es mi favorita.

Al –Como la señorita desee, decía Albert mientras hacia una reverencia de forma juguetona.

Candy y Albert llegaron al café, almorzaron muy rico y platicaron de forma muy alegre, al salir del lugar Candy le pidió a Albert que caminaran hasta la tienda de dulces que estaba en la siguiente esquina pues deseaba llevar unos dulces a los niños de la clínica y un chocolate al Dr. Martin.

Al –Claro, vamos.

Mientras caminaban, reían alegremente, cuando intempestivamente un auto se detuvo junto a ellos y se escucho una voz que llamaba a Candy con un tono muy molesto

Nl –Candy!!! –gritaba mientras bajaba de su auto con rumbo hacia ella.

Nl –Que demonios estás haciendo caminando con este vago?!, vámonos! –decía mientras tomaba a Candy del brazo y la jalaba hacia el auto para subirla.

Ca –Neal suéltame! –decía mientras se zafaba de la mano de él.

Otra voz se escucho también molesta, mientras Albert guardaba silencio y trataba de controlar las ganas que tenia de golpear a Neal.

Ez –Candy! Como te atreves!, que no te das cuenta que dentro de poco tiempo serás la esposa de Neal, no puedes andar caminando por las calles con un vago, que diría la gente si te ve?, estas dejando muy mal a mi hermano.

Ca –Casarme yo con Neal?!?, no me hagas reír, te lo dije una vez y te lo repito, no me casare contigo nunca!! Decía mientras ponía una cara furiosa dirigiéndose hacia Neal.

Nl –No olvides que no es por mi gusto, es una orden del tío Abuelo William, -dijo mientras nuevamente jalaba a Candy, pero esta vez con más fuerza

Albert intervino para zafar a Candy de las manos de Neal mientras simplemente se limitaba a decir. -Ya basta! Déjenla tranquila. Colocándola detrás de él para que Neal no pudiera lastimarla de nuevo.

Nl –Y tu quien eres?, apártate, no sabes con quien estás hablando.

Ca –Pues para que te enteres, él… decía Candy saliendo detrás de Albert

Albert, tomo la mano de Candy y pronuncio su nombre, y la miro insistentemente para evitar que Candy les dijera en realidad quien es.

Al –Candy!

Ca –Esteee, él es un buen amigo mío, muy digno e importante para mí, así que si al Abuelo William no le gusta, lo siento por él 

Ez –Eres una grosera, le diré esto a la tía Elroy, vámonos Neal

Nl –Me las pagaras Candy, aprenderás a respetarme ya lo veras, y tu –mientras se dirigía a Albert –te arrepentirás, ya lo veras.

Al –Ya lo veremos, decía con una mirada fija en él, pero con ganas de darle un buen golpe.

Albert y Candy se quedaron pegados a la pared, mientras Neal arrancaba su coche con toda prisa y con furia, alejándose del lugar rápidamente.

Ez –Porque no hiciste nada Neal?, debiste hacerte respetar por ese vago y Candy, no permitirás que te traten así o sí?? -Decía intrigosamente. 

Nl –Cállate, ese tipo se arrepentirá ya lo veraz.

Al –Estas bien Candy? No te lastimo?, decía mientras volteaba a verla algo preocupado.

Ca –No, estoy bien, pero que tipo tan molesto, decía mientras ponía una cara de enojo que en realidad hizo reír a Albert.

Al –Jajaja

Ca –De que te ríes??? Pregunto con la misma cara de molestia hacia Albert

Albert a ver su cara de molestia simplemente dijo –De la cara que pondrá el día de la presentación, te imaginas? Te vera llegar del brazo de este vago, para después enterarse en realidad quien soy yo, jajaja

Ca –Jajaja, si, tienes razón, ya quiero ver esa cara, jajaja.

Al –Si, también yo.

Ca –Albert, con respecto a eso yo…

Al –Dime Candy

Ca –Bueno son muchas cosas

Al –Tengo tiempo para escucharlas todas, vamos dime

Ca –Bueno, en primera, -decía mientras bajaba el rostro – como es eso de que yo voy a llegar de tu brazo?? No se supone que es tu presentación?

Al –Bueno si, pero lo que quiero es entrar primero a la fiesta y pasar desapercibido para escuchar los comentarios, al entrar acompañando a la señorita Andrew,  y ahora mas, para ver la cara de los Leegan cuando nos vean llegar juntos –decía mientras sonreía y le guiñaba el ojo a Candy.

Ca –Si, eso será divertido jajaja

Al –Hay algo mas que te inquiete Candy??

Ca –De hecho si, son dos cosas mas, la primera –decía mientras se paraba frente a él de forma muy seria –no menciones que es mi cumpleaños por favor, no deseo festejarlo con tanta gente, preferiría que fuéramos solo nosotros.

Al –Solo nosotros??

Ca –Bueno –decía con el rostro ruborizado –bueno, nosotros y Annie, y Archie, tu sabes, solo los amigos.

Al –Correcto Candy, está bien, se hará como tú quieras.

Al –Bueno falta un punto en tu lista, dime cual es.

Ca –Este, es que yo….

Al –Vamos Candy que pasa?. 

Ca –Esta bien, es que yo no tengo un vestido apropiado para la ocasión y no sé como escogerlo, tú…,  tu podrías acompañarme a escogerlo, por favor?

Al –Yo? Sí, pero pensé que querrías ir con Annie.

Ca –No, en realidad no me gusta que siempre me escoja vestidos tan tan… no se como de muñeca o algo así, – sonreía algo apenada.

Al –jajaja, de muñeca, jajaja.

Ca –Albert! No te burles, será mejor que vaya yo sola! –decía con su cara de ofendida y adelantándose unos pasos a Albert.

Al –Candy espera, yo no dije que no te acompañaría, lo haré con gusto, pero como sabes que yo no escogeré un vestido así para ti?

Ca –Bueno es que tú… tú siempre has sido sincero conmigo y me has dicho cuando algo de lo que me pongo no me queda bien.

Al –De acuerdo, me convenciste, iré contigo, te parece bien si vamos el sábado de compras?, ese día no tendré tanto trabajo y podré estar más tiempo contigo, que dices??

Ca –Si, será el sábado entonces, lo bueno que aun tenemos tiempo para elegirlo.

Y caminaron hasta la dulcería, regresaron al auto y Albert llevo a Candy de vuelta a la clínica.

Al –Nos veremos en la noche en casa, oye, quieres que pase por ti?

Ca –Si me agradaría, entonces nos vemos al rato.

Albert regreso muy contento a la oficina, dispuesto a terminar con todos los asuntos para ese día de la forma más rápida, pues deseaba regresar lo antes posible por Candy

Ge –Almorzó muy bien, verdad Sr. William?

Al –No me llames señor

Ge –Esta bien.

Al –Si, porque lo preguntas de esa forma?

Ge –Porque se ve que vienes muy contento y con ganas de trabajar, debió ser algo muy rico lo que comiste.

Al –Este sí, de hecho si lo fue, decía mientras mostraba una amplia sonrisa.

George pensaba “siempre que la ve o esta con ella, tiene la misma expresión, me alegra verlo así” 

Ge –Por cierto recibí una carta de la Sra. Elroy, ya viene la próxima semana para terminar con los preparativos de su presentación.

Al –Que bien.

Ge –Y que le dirás cuando vea que Candy está viviendo en Lakewood?

Al –Que le diré?? Pues nada

Ge –No creo que se sienta muy contenta porque Candy vive allí contigo y Archie

Al –Si tienes razón, pues le diré que….. –se quedo pensando.

Ge –Que pensaste que sería una buena forma de enseñar a Candy todo lo que tiene que aprender para tal evento, y que como usted sabia que la Sra. Elroy regresaría antes de la fiesta, entonces podría supervisar las clases de Candy

Al –Veo que ya tienes todo pensado, gracias.

Ge –Por cierto, también recibí este telegrama, aunque me resulto un poco extraño pues es de Francia, -dijo mientras extendía el telegrama hacia él.

Al –Que extraño, veamos que dice.

Albert abrió el telegrama y sentándose en su silla, abrió los ojos demostrando gran sorpresa por lo que leía.

Marsella Francia.

 Sr. William

Sobrino Stear con vida, delicado pero estable, venga lo antes posible.

Dr. Michael Chavanel

 Ge –Como?? El joven Stear con vida?? –decía totalmente asombrado.

Al –George que sabemos del Château Andrew?, como quedo después de la guerra?

Ge –A decir verdad no tenemos muchas noticias sobre el Château, pues apenas hace solo 6 meses que termino la guerra.

 Al –Tenemos que ir de inmediato, a ver si esto es cierto, tú qué opinas?.

Ge –Bueno en realidad solo supimos que el avión del joven Stear se había estrellado, por lo que no buscaron sus restos.

Al –Entonces puede ser cierto, tendremos que ir lo antes posible. Prepara todo

Ge –Albert espera, no es tan sencillo, sabes bien que es un largo viaje en barco hasta allá, y no regresaras antes de la presentación, tendremos que ir después de la misma.

Al –Si es cierto, pero no puedo quedarme como si nada, averigua lo que puedas sobre la veracidad de este telegrama, y quien es el Dr. Michael Mathew

Ge –Esta bien Albert, pero creo conveniente no comentar nada a la familia hasta estar seguros de esto.

Al –Claro, sería muy fuerte el golpe, si esto resultara una farsa. También por favor averigua cuando podemos viajar y si hay las condiciones adecuadas, tenemos que ir lo antes posible, no importa si es al siguiente día de la fiesta.

Ge –Si Albert, así se hará.

El resto de la tarde Albert saco sus pendientes pero con la preocupación a flor de piel por el telegrama recibido.

Ge –Albert ya es algo tarde, porque no continuamos mañana mejor.

 Al –Algo tarde?, qué hora es?

 Ge –Son la 19:30, porque?

 Al –Que??!! 19:30 –decía mientras trataba de guardar el documento que leía en ese momento y se levantaba de inmediato de la silla.

 Al –Quede de pasar por Candy a la salida, voy retrasado por 30 minutos, se enojara conmigo.

 Ge –En ese caso diré a Joshua que te espere con el auto encendido, apresúrate entonces, dijo mientras salía para alistar la salida de Albert.

 Al –Si, salgo en un instante.

 Al bajar corriendo las escaleras la recepcionista Mary lo alcanzo con un ramo de flores blancas en la mano.

 Al –Y esto Mary?? Decía mientras sostenía las flores

 Ma –George me dijo que se las diera con esta nota.

“La Srita Candy se molestara menos con usted”

 Al –Gracias Mary nos veremos mañana, -mientras pensaba, “que bueno que cuento con George”.

 Llegaron a toda velocidad a la clínica del Dr. Martin y Albert bajo como impulsado por un rayo, congelando su carrera al momento de escuchar su nombre. Junto al árbol de la entrada y antes de tocar la puerta

 Ca –Albert W A. ¡!! -Que era la forma  de llamarlo cuando estaba molesta con él pero sin revelar su verdadera identidad.

 Al –Lo siento Candy, es que yo…. –decía con cara de regañado y las manos a la espalda

 Ca –A una dama no se le hace esperar.

 Al –Si, lo sé, no te enojes conmigo, déjame explicarte, es que yo…

 Ca –Jajaja, si vieras tu rostro, jajaja, se que tienes mucho trabajo, está bien, no te preocupes, de hecho tiene poco que yo misma me desocupe.

 Al –Ufff, entonces no estás molesta conmigo?? Gracias.

 Ca –No lo estoy. –dijo sonriendo.

 Al –Entonces vamos, y extendió su brazo para que Candy lo tomara.

 Al llegar al auto abrió la puerta de adelante y saco el ramo de flores blancas que traía allí.

 Al –Toma Candy, espero que con estas flores puedas perdonar mi tardanza.

 Ca –Albert que lindas, no debiste molestarte. Gracias. Pero aun así no te disculpo –dijo mientras le guiñaba un ojo y comenzaba a reír.

 Al –Esta bien, tendré que buscar otra forma para que me disculpes entonces.  Jajaja

 Al –Joshua, vamos.

 Jh –Si señor!

 Dos semanas antes del gran acontecimiento la Sra. Elroy arribaba a Lakewood, y  como de costumbre toda la servidumbre se encontraba en la entrada de la mansión formando una línea de bienvenida para recibirla.

 Buenas tardes señora –decían todos de forma cortes al descender la Sra. del auto.

 SE –Buenas tardes.

 Al –Tía buenas tardes, que gusto que llegara.

 Ar –Tía Elroy, que gusto verle

 Ca –Tía Elroy, bienvenida

 SE –Señora Elroy, no se te olvide! –decía en tono molesto y despectivo al dirigirse a Candy.

 Ca –Si señora –decía mientras bajaba la vista.

 Albert tomo la mano de Candy dándole un ligero apretón y mostrándole una sonrisa y guiño el ojo para hacerla sentir mejor.

 SE –Deseo ir a mi habitación a descansar, los veré en la cena.

 Si tía –dijeron Archie y Albert, mientras que Candy solo permaneció en silencio.

 Archie volteo para mirar a Candy y decirle

 Ar –Vamos Candy no te desanimes, veras que con el tiempo las cosas irán mejor, animo!

 Candy solo asintió con la cabeza, dando un gran suspiro para después levantar la cara y decir

Ca –Creo que tendré que acostumbrarme, -con una mueca de sonrisa en su rostro.

 Al –Que era eso tan importante que tenias que decirme George

 Ge –Ya estuve investigando sobre el telegrama y tengo noticias.

 Al –Vayamos a la biblioteca, tenemos que ser muy cuidadosos

 Ge –Si

 En la biblioteca y tras cerrar muy bien la puerta, George dijo a Albert los resultados de la investigación.

 Ge –Bueno, Château Andrew, esta algo maltrecha, fue saqueada durante la guerra y sus viñedos prácticamente destruidos, pero parece que ya es seguro arribar allí.

 Al –Y de Stear, que sabes de él?

 Ge –No gran cosa, el telegrama fue puesto en Marsella, que no está muy cerca del Château, por lo que no podemos enviar un telegrama para confirmar nada.

 Al –Y del doctor Michael?

 Ge –Se que él y su familia son de origen Francés, pero que desde hace varios años, viven en San Francisco, y que él se ofreció como voluntario también para ir a la guerra, su familia es reconocida por una larga lista de Doctores, que han pasado de generación en generación.

Al –Son pocos datos, pero algo es algo, y del viaje, cuando podremos partir?

 Ge -De hecho hay un barco que sale a las 6:00 del domingo 08 de mayo

 Al –Esta bien, será agotador, pero no hay problema, reserva dos pasajes y la habitación.

 Ge –Si Albert, pero que le dirás a la Sra. Elroy?

 Al –Aun no lo sé, pero ya se me ocurrirá algo.

 En ese momento tocaban a la puerta de la biblioteca

 Toc toc

 Al –Adelante.

SE –William, estas aquí, necesito hablar contigo en este momento.

 Al –Si tía, tome asiento.

 La tía entro a la biblioteca sin fijarse que la puerta quedaba entreabierta detrás de ella.

 Ge –Me retiro entonces

 SE –No George quédate también, es importante que escuches lo que tengo que decir.

 Albert tomo asiento al igual que George, ambos con una cara de seriedad ante el comentario de la tía.

 Al –Usted dirá tía.

 SE –Esa niña es imposible ¡!! No creo que pueda aprender lo que se necesita para ser una dama, -decía con un tono de fastidio refiriéndose a Candy.

 Al –Vamos tía, ella a tratado de poner de su parte y se ha esforzado por aprender lo que se le enseña, tan solo es cuestión de práctica.

 En ese instante, Candy bajaba las escaleras en busca de Archie o Albert para dirigirse al comedor, pues no quería llegar sola y encontrarse con la Sra. Elroy. Candy se acerco a la puerta de la biblioteca y justo antes de tocar escucho

 SE –Pero son cosas que una dama debe conocer a la perfección, no podemos presentarla como miembro de los Andrew, sería una vergüenza para la familia y para los Leegan también, que dirán cuando se conozca el compromiso de ella con Neal.

 Al –En cuanto a eso tía, no se mencionara en la gala de ese día.

 SE –Como??

 Al –Así es tía, no pienso mencionar ningún compromiso entre Candy y Neal porque no existe ninguno.

 SE –Pero William, Neal a ofrecido sacrificarse para casarse con Candy y mantener a salvo el nombre de nuestra familia, pues según me han dicho, han visto a Candy en compañía de un vago, en varias ocasiones, no podemos arriesgarnos a que ensucie nuestro buen nombre

 Candy reía en forma silenciosa ante este último comentario, esperando a escuchar la contestación de Albert

 Al –Si también estoy enterado de eso, es más, yo sé con quien han visto a Candy

 SE –Tú lo sabes? 

Al –Si, ese vago del que hablan, soy yo!

 SE –William tu, pero como?? Tu por esos lugares?? Y con Candy?? Pero….

 Al –Si tía yo, y antes de que prosigas, te recuerdo que Candy fue quien me ayudo mientras tuve amnesia, ella se preocupo por mí y me cuido, sin saber en realidad quien era yo.

 SE –Lo sé, por eso acepte tu decisión de que viviera aquí, pero porque tienen que andar por esos lugares tan horribles?

 Al –Porque allí se encuentra la pequeña clínica donde trabaja Candy, gracias a que fue el único lugar donde la aceptaron, después de que los Leegan le cerraran todas las puertas de los hospitales en Chicago, lo recuerdas, verdad?

 SE – Bueno si, pero, pero ella es una Andrew, no tiene por que trabajar y menos como una enfermera.

 Al –Basta tía por favor, sabe que no voy a pedirle a Candy que deje su labor como enfermera, y menos después de atenderme a mí.

 SE –En ese caso tú podrías hablar por lo menos en el hospital Memory para que la acepten allí, por lo menos es un lugar respetable y a nuestra altura.

 Candy abrió los ojos sorprendida de la respuesta de la Tía, era increíble que ella ya aceptara que Candy trabajara a pesar de ser una Andrew.

 Al –No haré eso tía, porque fue un nombre quien le cerró las puertas y Candy no quiere que por un nombre se las abran de nuevo, ella prefiere que sea por su propio trabajo.

 SE –Pero no es posible que..

 Al –A demás tía, pienso pedirle a Candy que sea enfermera del área de heridos de guerra en el hospital San Julián en el lado sur de la ciudad

 SE –En el San Julián, no entiendo, es un hospital muy importante

 Al –Si, lo sé y se está terminando un área para heridos de la guerra que llevara el nombre de Alister Cornwell.

 SE –Stear?? Pregunto la tía sorprendida?? Pero cómo??

 Al –Ahora que termino la guerra muchos voluntarios volverán a América y se necesitara un lugar donde puedan atenderlos especialmente, por eso he pedido que construyan un área especial allí en San Julián.

 Ge –Así la señorita Candy podrá trabajar en ese hospital con el nombre de los Andrew, y será una forma de enaltecer el nombre de la familia con una cooperación más activa hacia la sociedad, honrando también la memoria del joven Stear.

 Candy no podía creer aquella noticia, un lugar especial para los heridos de guerra que llevaría el nombre de Stear, eso sería grandioso.

 SE –Entiendo, y estoy de acuerdo con tu decisión. -decía mientras se recargaba en el sillón donde se encontraba sentada.

 Al –Una cosa más, no quiero que se vuelva a tocar el tema de la boda de Candy y Neal, seré yo mismo quien les diga a los Leegan que no se realizara, dijo Albert de una forma seria y tajante.

 SE –Así se hará William. Bueno, entonces nos veremos en un momento en el comedor, con su permiso.

 Esa fue la palabra que hizo que Candy saliera sigilosamente de aquel lugar para no ser descubierta, llegando corriendo al comedor para poder tomar aire antes de que los demás llegaran.

 Ar –Candy porque corres??

 Ca –Hayyy, Archie!! Me espantaste, pensé que no había nadie en el comedor

 Ar –Jajaja, lo siento Candy, de hecho todo mundo está retrasado hoy. Sabes donde están la tía Elroy y Albert?

 Ca –Yo… no, no sé donde están

 SE –Buenas noches

 Se escucho en la entrada del comedor.

 SE –Candy veo que por primera vez llegas a tiempo a cenar.

 Ca –Buenas noches Sra. Elroy, decía con una ligera reverencia.

 Ar –Buenas noches Tía.

 SE –Albert vendrá en un momento, tomemos asiento mientras llegaAl –Buenas noches a todos

 Buenas noches, se escucho al unísono.

 La cena transcurrió tranquila y casi en silencio salvo por uno que otro comentario.

 SE –Por lo menos veo que ya sabes comportarte en la  mesa y comer con propiedad Candy

 Ar –Si tía, Candy ha estado practicando bastante, no es así Albert?

 Al –Si ha sido una buena estudiante.

 SE –Es suficiente, no es para tanto, eso tendría ya que saberlo hacer a la perfección.

 Después del postre.

 SE –Bueno me retiro, que pasen buenas noches.

Buenas noches tía, buenas noches Sra. Elroy.

 Los tres siguieron sentados todavía un rato mas conversando, Archie se disculpo para retirarse y Candy y Albert se quedaron solos en el comedor.

 Al –Candy, quieres ir a dar un paseo al jardín??

 Ca –Si Albert, será una buena forma de estirar las piernas, vamos.

 Ambos dieron un breve recorrido hacia el jardín, en donde siempre tomaban asiento, en su banca favorita, donde habían acostumbrado a charlar por largos ratos cuando los dos tenían oportunidad.

 Ca –Albert, puedo preguntarte algo?

 Al –Si Candy, dime?

 Ca –Porque no me habías comentado nada sobre el área de heridos de guerra en San Julián?? Es que acaso ya me tienes secretos??

 Albert volteo a ver a Candy con una cara de reproche pero no de enojo

 Al –Y tu desde cuando tienes la costumbre de escuchar tras la puerta? –dijo mientras levantaba una ceja en señal de reproche

 Ca –Bueno, yo no quería, pero… pero es que fui a buscarte para ir al comedor y ya no pude dejar de escuchar lo que decían.

 Al –Bueno, y dime que tanto escuchaste?

 Ca –Pues … que tu les dirás a los Leegan que no habrá boda, y sobre que tu convenciste a la tía para que yo viniera a vivir aquí, y sobre el área para heridos que llevara el nombre de Stear.

 Al –Prácticamente escuchaste toda la conversación??

 Ca –Bueno yo…. Pero no me cambies el tema, desde cuando tienes secretos que no me cuentas?.

 Al –Bueno en realidad no es un secreto, más bien era una sorpresa, quería dártela como regalo de cumpleaños.

 Ca –Como regalo? que lindo detalle, y en verdad podré yo trabajar allí??

 Al -Si como enfermera voluntaria, te agrada la idea??

 Ca –Enfermera voluntaria?? Significa que no recibiré paga??

 Al –Candy, pero si aquí tienes todo lo que necesitas y sabes que si quieres disponer de efectivo puedes pedírmelo a mi o a George en cualquier momento, para que quieres una paga?

 Ca –Si lo se, pero es que es un dinero que recibo por mi trabajo y me gusta poder enviarlo al hogar de Pony para los niños o lo que haga falta allí.

 Al –Entiendo, pero después hablaremos de eso, si quieres puedes disponer de la cantidad que desees para que lo puedas enviar al hogar de Pony, y hablando de dinero, George me comenta que casi no le pides nada de dinero para tus gastos, y mucho menos a mí, porque?

Ca –Bueno en realidad no gasto mucho solo en comprar algunos dulces para los niños, y una que otra pequeña cosa para mí,  como dices, aquí tengo todo lo que necesito.

Al –Pero dime, no te gusta ir de compras?? Vestidos, zapatos, sombreros, todas esas cosas que el resto de las chicas compran??Ca –No bueno, en realidad, no suelo comprar esas cosas, ya que tú me has dado muchos vestidos y no necesito más.

 Al –Pero algún capricho has de tener o no?Ca –En realidad no estoy acostumbrada a comprar nada por capricho, solo por necesidad, pues tú sabes que antes solo contaba con el dinero que yo misma podía ganar.Al –Si lo sé, pero ahora es diferente.

 Ca –Pero yo no lo soy, o acaso preferirías que cambiara y fuera como Eliza, quizás?

 Al –No! Claro que no y mucho menos parecerte a Eliza. No Candy tú eres linda como eres, y no me gustaría que cambiaras nunca. En ese caso quien se case contigo se pondrá muy contento –dijo en un tono burlón y juguetón

 Ca –Como??

 Al –Si porque entonces no serás una de esas esposas dedicadas a tirar el dinero en frivolidades. Jajaja

 Ca –Albert!!! Eres un grosero. –decía Candy mientras le daba la espalda y después de unos segundos bajaba la mirada guardando silencio.

 Al –Lo siento Candy, no quise ofenderte –decía Albert al ver la expresión de seriedad que Candy había puesto.

 Ca –No Albert, no me ofendiste, entiendo que fue una broma, pero aun así pues…no sé.

 Al –Que pasa Candy, que es lo que no sabes?? –al mismo tiempo que la tomaba de los hombros para voltearla hacia él.

 Ca –Bueno, es que no se, si algún día podría yo ser una buena esposa, no creo encajar ahora en ningún lado.

 Albert extrañado por lo dicho por Candy, pregunto –A que te refieres con no encajar en ningún lado?.

 Ca –Bueno, por un lado, soy una Andrew, y no creo que alguna de las personas con las que convivo desee acercarse a mí sinceramente. Y por otro lado, no soy una dama que sepa comportarse a la altura de la alta sociedad, como debiera, como lo hace Annie o Eliza, y tampoco asisto a esos eventos, entonces, pues yo no seré aceptada en ningún lado.

 Albert, miro a Candy con deseos de abrazarla y hacer algo que le quitara esa cara de tristeza e incertidumbre sobre su futuro.

 Al –Vamos Candy, no te pongas así, eres una joven muy especial, y cualquiera que esté interesado en ti sinceramente te querrá por quien eres, no por lo que tienes o no tienes,  -decía mientras levantaba el rostro de Candy para ver sus ojos, -Eres linda, simpática, sabes querer a las personas, eres amable y te preocupas por los demás, a demás eres muy bella cuando sonríes –Albert limpiaba aquella pequeña lagrima que caía por la mejilla de Candy, sin dejar de ver sus ojos, -eres una mujer maravillosa, Candy yo…

Candy estaba perdida en las palabras y en los ojos de Albert, sentía recorrer un cosquilleo por su espalda, escuchando atentamente lo que decía Albert o más bien lo que no decía.

 De repente se escucho ruido entre los arbustos y Puppe dio un pequeño salto a la falda de Candy, seguido por Clin.

 Ca –Puppe, Clin que hacen aquí?, no los había visto en muchos días!

 Al –Puppe, pequeña latosa, donde habías estado? Pregunto Albert, Sorprendido, aliviado o tal vez frustrado por no terminar lo que estaba diciendo, mientras la pequeña mofeta saltaba a su hombro.

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Comentarios

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4 Comments »

  • maria dice:

    esta muy linda la historia, ya quiero leer la parte donde Eliza y Neal se enteran de quien es Albert!! :)

  • C@taa dice:

    JAJAJ YO TB QUIERO VER SU CARA! ME TINCA MUUY CHISTOSOO YA SOLO IMAGINAR A ESE COBARDE QE CREIA PODER *ROMPERLE LA CARA* A ALGUIEN TAN FUERTE COMO ALBERT JAJA!
    ME PRUGUNTO SI EN ALGUN MOMENTO APARECE TERRY, PORFAVOOR NO ME DIGAS QE VAS A CASAR A CANDY CON ALBERT :S ES MUUY RARO DESPUES DE TODO ALBERT ES SU PADRE ADOPTIVOO JAAJ BUENO ESPERANDO LA CONTI SE DESPIDE
    C@taa!

  • nely dice:

    ESTA MUY PADRE TU NARRACION, ME GUSTO MUCHO, Y MAS AUN POR QUE EN CIERTA FORMA ALBER MERECE TENER UN LUGAR EN EL CORAZON DE CANDY, Y TAMBIEN CANDY TIENE QUE SER FELIZ, FELICIDADES POR ESTA HERMOSA HISTORIA Y ESPERO QUE SIGAS PONIENDO MAS CAPITULOS.

  • virgy dice:

    seeeeeee

 

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