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Herido

CAPITULO 145
HERIDO

No es verdad, dime que no es verdad preguntaba Terry con la mirada a Candy que seguía conmocionada y confundida por la situación, el corazón de los dos chicos no dejaba de latir frenéticamente, sus manos temblaban ante el asombro, Terry apretaba los puños de sus manos con fuerza, no quitaba la vista de encima a Candy, esperando una respuesta de ella, algún gesto, alguna reacción que negara lo dicho por Richard, Candy desvió la mirada y entonces Terry se dio cuenta de que era verdad.
Richard – Candy el es mi amigo Terry Grandchester – Le señalo al chico –
Candy – No puedo respirar – se notaba agitada –
Richard – Candy que tienes – se asusto al verla tan mal –
Candy – Me falta el aire – fue lo último que dijo y se desvaneció entre los brazos de Richard –
Richard – Candy, que tienes reacciona – tocaba su rostro asustado, mientras la sujetaba para esos momentos el estaba de rodillas en el suelo, con la chica en brazos, Terry seguía parado aturdido y furioso de no ser el que la tuviera entre sus brazos – por dios amor mío que tienes – entonces grito algo que termino por confundir más a Terry – Isaac – lo llamo con gran desesperación la gente comenzó a asomarse a ver pasaba, en cuestión de segundos Isaac llego –
Isaac – Que pasa – se sobresalto cuando miro a Candy desmayada – Richard que le paso – en su prisa por ver que le pasaba a Candy empujo a Terry – Candy despierta – intento hacerla reaccionar – alcohol, sales lo que sea rápido – un mesero corrió para buscar lo que pedía, Terry intento comprender de donde él conocía a la chica – Candy hermana reacciona – toco el rostro de ella, Terry abrió más los ojos ante lo dicho por Isaac, para esos momentos él lugar estaba lleno de curiosos, entonces Isaac levanto la mirada y vio a Terry parado ahí mandándole una mirada desafiante, el mesero llego con un frasco –
Richard – Isaac que tiene – estaba asustado, entonces recordó a Terry y volteó a buscarlo pero el chico ya no estaba, se había ido Richard no le tomo mucha importancia ya que lo único en que pensaba en era en Candy, Terry salió corriendo del salón, agitado, confundido y lastimado, cuestionándose ¿Por qué?, como pudo bajo las escaleras, salió del edificio se encamino del otro lado de la acera donde Daniel lo esperaba, Terry recargo sus manos en el auto, su chofer lo miraba confundido –
Daniel – Se siente bien – se acerco al chico –
Terry – Deme las llaves – le dijo con rudeza –
Daniel – No se ve bien lo llevare a casa – puso su mano en el hombro de él –
Terry – No entendió que me de las llaves y se largue – grito mientras aventaba la mano del chofer, Daniel saco de su bolso un objeto metálico y se lo entrego – discúlpeme Daniel – tomo aire – Por favor váyase – Terry parecía estar al borde de un colapso – tenga – le extendió unos billetes –
Daniel – Gracias – tomo el dinero – lo que sea que tenga que hacer espero salga bien, lo estaré esperando en su casa – le hizo saber y se marcho, en cuanto se vio solo Terry comenzó a llorar recargándose en su auto –
Terry – ¿Por qué Candy? ¿Por qué? – las lagrimas rodaron por sus mejillas, abrió la puerta de su auto y se metió cerrándola de golpe, tomo el volante y recargo su cabeza, no podía parar de llorar, cerró los ojos pero a su mente solo volvieron aquellas imágenes tan doloras, las palabras que rompían el alma en mil pedazos, quería gritar su dolor, comprender que es lo que había pasado ya que toda su vida cambio en cuestión de segundos – Candy – dijo entre el llanto, luego recargo su cabeza en el respaldo del asiento, intento calmarse comenzó a respirar ya que el pecho le comenzaba a doler, tardo unos minutos en reponerse, no lo logro por completo entonces volvió abrir sus ojos, en esos momentos observo que alguien salía del edificio, eran Isaac, Richard y Candy un auto ya los esperaba, Richard abrazaba a la chica subieron, luego el auto arranco, Terry puso en marcha el suyo y sintiéndose nervioso comenzó a seguirlos, solo avanzaron unas cuantas calles hasta llegar hotel donde se hospedaban, Isaac bajo del auto, enseguida Richard y luego Candy, se notaba más tranquila, Terry se estaciono a unos metros de distancia observando todo lo que hacían –
Isaac – Te sientes mejor – le dijo a su hermana –
Candy – Si gracias – dijo en un hilo de voz –
Isaac – Iré a pedir las llaves – se adentro al lugar –
Richard – Candy que fue lo que paso – se quedó en la entrada –
Candy – Algo me cayó mal – no le diría que su amigo era el amor de su vida –
Richard – Estás segura de que solo fue eso – Richard la notaba extraña –
Candy – Si solo eso – bajo la mirada, Richard se acerco a ella y la abrazo –
Richard – Te noto preocupada – el sujeto la babilla de la chica–
Candy – Solo estoy agotada – intento sonreír –
Richard – Candy quiero pedirte algo – no más emociones fuertes por hoy, pensaba ella –
Candy – Que cosa – pregunto, lo único que deseaba era encerrarse en su cuarto para llorar su desgracia –
Richard – Puedo darte un beso – le pido mientras la miraba tiernamente –
Candy – Aquí y ahora – no estaba para esas cosas –
Richard – Si te incomoda, desde que aceptaste ser mi novia no te he vuelto a besar– dijo algo decepcionado –
Candy – No es eso solo que – Richard acerco su rostro al de ella –
Richard – No digas nada – cerro sus ojos y puso sus labios en los de Candy suavemente dándole un tierno beso, él corazón de Terry no soporto más ese espectáculo, puso en marcha su auto y arranco haciendo rechinar las llantas, el ruido que ocasiono hizo que los chicos reaccionaran, Candy de inmediato se separo de Richard – A ese loco que le pasa –miro a lo lejos el automóvil –
Candy – Entremos por favor – le agradecía al tipo haber hecho romper ese beso, luego de eso entraron al hotel, Isaac los esperaba con las llaves, la noche había sido un desastre para Candy, que no podía dejar de pensar en Terry –
Terry llego furioso, azoto la puerta y se dirigió de inmediato al despacho hizo lo mismo con la puerta de ese lugar solo que a esta le puso llave, sentía tanto dolor, tanto desconcierto, tristeza, tantos sentimientos juntos que lo hicieron explotar.
Terry – ¡Nooo! – Grito mientras golpeaba su escritorio – Solo volviste para eso – se acerco a la mesa donde estaban las licoreras, tomo una botella la destapo y la empino en su boca dándole un gran sorbo – mientras sus ojos comenzaban a llorar nuevamente – Candy porque me hiciste esto – dijo entre el llanto y volvió a beber, dejo la botella en su lugar y se acerco nuevamente al escritorio – eres un maldito – grito y con gran fuerza aventó todo lo que había sobre el mueble – te odio Richard te odio – no podía parar de llorar, se sentó, recargo sus hombro en la mesa y luego sujeto su cabeza con las manos apretándola fuertemente – los odio a los dos – se levanto y comenzó a aventar las cosas que había en el librero, la desesperación y el dolor lo estaban matando, se acerco nuevamente a la mesa y tomo la botella y casi de un trago se la termino, enseguida abrió otra y volvía a beberla de manera abrupta, mientras lloraba, queriendo olvidar su dolor, aventó la botella hacia la puerta de madera esta se rompió al chocar, Terry miro como se despedazo el vidrio, su alma estaba herida y despedazada de la misma manera, por fuera la Sr. Rose, Lucia y Daniel escuchaban desconcertados el escándalo que tenía su patrón tenía –
Lucia – Parece que se volvió loco – torció el gesto –
Sra. Rose – Que le pasa Daniel – ignoro a la chica –
Daniel – Salió de la fiesta muy alterado – le explico –
Sra. Rose – Deberíamos preguntarle que pasa – le dijo preocupada –
Lucia – Para que los mande al diablo – mostro indiferencia –
Sra. Rose – Nunca lo había visto así – se llevo las manos al pecho –
Lucia – Dejen que se calme y luego le preguntan – dio un bostezo – me voy a dormir si necesitan algo me avisan –
Sra. Rose – Anda pues mucho ayuda el que no estorba – se molesto, la chica se fue enojada – joven está bien – pregunto nerviosa –
Terry – Lárguense y déjenme en paz – apenas se le entendía lo que decía, la Sra. Rose miro angustiada a Daniel, Terry siguió bebiendo, tirando cosas, echando maldiciones, gritando, llorando durante casi toda la noche, sus empleados no pudieron dormir ya había amanecido, estaban esperando a que saliera del lugar, luego de un rato todo fue silencio, la Sra. Rose miro a Daniel –
Sra. Rose – Ya no se escucha nada – puso un oído sobre la puerta –
Daniel – Avísale a su Madre – la Sra. Rose se encamino a donde estaba el teléfono, Daniel quiso abrir la puerta pero fue inútil – Rose las llaves – le grito angustiado, la Sra. Rose se busco las llaves en su mandil – Rápido – se acerco a ella y casi se las arrebato de las manos, Daniel abrió solo para descubrir que aquel lugar había sido destrozado, comenzó a buscar, cerca de la ventana estaba Terry tirado en el suelo – Joven – grito al verlo inconsciente, en ese momento se escucho que tocaba la puerta –
Sra. Rose – Por dios – se llevo las manos a la boca –
Daniel – Que no oye que están tocando – tomo al chico en brazos, Daniel era un hombre muy fuerte así que no le costó trabajo levantarlo – lo llevare a su habitación, llama a un medico – lo saco de ahí y subió las escaleras, la Sra. Rose no sabía qué hacer si llamar al médico o abrir la puerta – esto está mal – dijo angustiada mientras se encaminaba a la puerta con el rostro aterrorizado –

Terry se encontraba parado entre la espesa bruma, buscaba algo desesperadamente, sentía como si se estuviera asfixiando, sentía que la garganta le quemaba, que los huesos dolían, que el alma dolía, “donde estas Candy” se cuestionaba, una suave risa se escucho resonar seguida de ecos, era ella que se acercaba lentamente hasta donde él, su rostro se ilumino al verla tan sonriente, tan alegre como la recordaba, sintió que su corazón saltaba de emoción, por fin estaban juntos, ella se detuvo a unos metros de distancia, “Terry lo siento” bajo la mirada, “que pasa Candy” le cuestiono él “ya no te amo” dijo ella, en ese instante un chico aparecía detrás suyo sujetándola por la cintura, mientras recargaba su rostro en el hombro de ella, “ lo siento Terry pero ella me ama a mí “ decía Richard como burlándose de él, Terry sintió una extraña sensación que recorría su brazo, el ardor era insoportable tanto que lo hizo gritar de dolor, Terry abrió los ojos y grito “No”, entonces se dio cuenta de que había sido un sueño, veía algo borroso, los ojos le ardían, el cuerpo le dolía, sus labios estaban secos, entonces comenzó a buscar con la vista, se tallo los ojos, estaba en su habitación pero no se encontraba solo y hombre de cabello negro le hacía compañía, tenía un objeto punzante en las manos, miro con cierto desprecio al chico en cama.

La señora Marlowe terminaba de preparar la comida para su hija, esta se encontraba en la sala, estaba leyendo un libro, miro la puerta esperaba que Terry llegara en cualquier momento para visitarla, pero como siempre nada, si no era ella la que se lo pedía el no la busca, solo mandaba a algún sirviente para saber si no les hacía falta algo a las damas, ella suspiro decepcionada, en ese momento tocaron la puerta.
Susana – Mamá están tocando – dijo emocionada pensando en que tal ver era Terry –
Sra. Marlowe – Ahora voy – Salió de la cocina –
Susana – A lo mejor es Terry – sus ojos brillaron –
Sra. Marlowe – O tal vez es tu hermano, hace días que llego y ni siquiera ha tenido la cortesía de visitarnos – seco sus manos en el mandil y abrió la puerta, la cara de decepción de Susana no se hizo esperar al ver que no se trataba de Terry – pase Lucia – la empleada entro –
Lucia – Buenas tardes – las saludo, Susana miro a Lucia interrogante, sabía que quería decirle algo importante, la Sra. Marlowe se dio cuenta –
Sra. Marlowe – Hija voy a bañarme – se quito el mandil –
Susana – Esta bien mamá – deseaba con ansias quedarse sola con Lucia –
Sra. Marlowe – Ya esta lista la comida hija – le hizo saber –
Lucia – No pienso tardarme demasiado – le explico –
Susana – Mamá vete a bañar con calma por mí no te preocupes – le sonrío, la Sra. Marlowe subió las pequeñas escaleras dejándolas solas, Susana espero para preguntar hasta que escucho como se cerraba la puerta de arriba – Y bien que pasa – cuestiono a la chica –
Lucia – Hay Srita. si yo le contara todo lo que paso – tomo las manos de la chica –
Susana – Pues dímelo – no le gustaron las palabras de la empleada –
Lucia – El joven se volvió loco – Susana puso cara de confusión –
Susana – ¿Cómo? – sacudió la cabeza –
Lucia – Anoche llego furioso y se encerró en el despacho, comenzó a aventar cosas y echar maldiciones, hoy por la mañana lo encontraron inconsciente, estaba muy mal, no reaccionaba tuvieron que llamar un medico, el despacho quedo destrozado, se bebió todo el licor que había ahí, rompió libros, retratos, una mesa, los vidrios, las cortinas, bueno todo lo que pudo – Susana no podía creerlo – yo vine porque Daniel me mando a avisarle –
Susana – Pero ¿Por qué? – parecía preguntarse a sí misma –

Continuación del capítulo

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