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Herido parte 2

Lucia – Con decirle que hasta su hermano salió a relucir – Susana la miro intrigada –
Susana – Richard – Lucia afirmo con la cabeza –
Lucia – Alcance a oír que lo odiaba – Susana no comprendía porque Terry se pondría así – por la mañana salieron juntos y el joven se veía muy bien pero cuando regreso de la fiesta a la que lo invito su hermano fue cuando se puso así – la chica bajo la cabeza –
Susana – Quiero verlo – se preocupo por Terry –
Lucia – No lo creo prudente, no vaya querer desquitarse con usted – sabia la indiferencia con la que la trataba Terry – yo vendré mañana a visitarla para avisarle como sigue el joven – se levanto –
Susana – Gracias – dijo en voz baja, Lucia se dirigió a la puerta –
Lucia – No se preocupe tanto – le dijo al ver la cara de la chica, tomo la perilla de puerta y la abrió, Susana miraba al piso – Srita la buscan – dijo al ver parada afuera a una persona –
Susana – Que pase – dijo sin imaginar quien era su visita, Lucia cerró la puerta, Susana levanto la mirada solo para saber que su visita no era otra más que Karen – ¿Qué haces aquí? – dijo molesta –
Karen – Solo quería saber cómo estabas – se sentó frente a ella –
Susana – Pues ya me viste ahora vete – le exigió –
Karen – A que se debe esa tención – se notaba que no iba a nada bueno –
Susana – Eso no es de tu incumbencia – sus manos apretaban su falda –
Karen – Richard no te ha visitado verdad – parecía estar muy segura –
Susana – Me imagino que debe estar muy ocupado – no dejaría que la ofendiera en su casa –
Karen – Tal vez tengas razón – enarco una ceja – me imagino que tampoco has conocido a su novia – estaba por derramar su ponzoña –
Susana – Me imagino que debe de ser una mejor persona que tu – dijo con desenfado mientras tomaba su libro –
Karen – Probablemente – dijo entre una risa burlona –
Susana – A caso tu sabes quién es la afortunada – parecía ignorarla y eso molesto a Karen –
Karen – Por supuesto que sí – dijo muy segura – aunque el afortunado es él –
Susana – Estas celosa – quería que se fuera, Karen se puso de pie y rodeo el sillón donde estaba Susana para quedar a sus espaldas –
Karen – Yo creo que la celosa será otra – se volvía a burlar – quieres saber quién es ella – le dijo – Susana apretó los labios – la mujer que robo el corazón de tu hermano es la misma que no te deja ser feliz con Terry – le susurro al oído – Candy White Andley – lo deletreo con cinismo, soltó el libro y este cayo lentamente al suelo –
Susana – Mientes – sus ojos se llenaron de lágrimas –
Karen – No tengo porque, ha de ser doloroso saber que la mujer que tiene el amor de Terry, también tiene el de tu hermano – se encamino a la puerta – me imagino que ya sabrás que Terry se puso muy mal – lo dedujo cuando vio a la sirvienta, el rostro de Susana afirmaba lo dicho – ahora sabes el porqué – salió de la casa de la chica, esta se quedo angustiada, si todo lo dicho por Karen era verdad entonces el motivo por el cual Terry se había comportado de esa manera era porque ya sabía lo de Candy y Richard, Susana comenzó a llorar amargamente, no podía creer que esto fuese verdad, ahora sentía más resentimiento por Candy, no solo era la mujer más importante para Terry, sino también para Richard –

Terry no podía creer que esto estuviese pasando, como si las cosas no estuviesen mal ahora esto, pensaba, pero no podía hacer nada, si era cierto lo que había oído no le convenía armar un escándalo, además de que el cuerpo le dolía demasiado, miraba interrogante como aquel hombre recogía sus cosas en su botiquín, no tuvo más remedio que hablar –

Terry – Quien te llamo – se acomodo en la cama para sentarse, hizo un gesto de dolor –
Isaac – Tuviste suerte – dijo con gran indiferencia –
Terry – Ahora eres gracioso – no podía contenerse a responderle –
Isaac – Veo que no cambias sigues igual que en el colegio – torció el gesto al recordarlo –
Terry – Habiendo tanto médicos tenias que ser tu – le cuestiono su voz tenía algo de molestia –
Isaac – No lo hice por ti – le hizo saber, Terry puso cara de confusión – si Richard no fuese mi amigo me habría negado rotundamente – Terry lo volteo a ver – no sé cómo pudo entablar una amistad con alguien como tu – dijo con desprecio –
Terry – El te llamo – Terry no podía creerlo –
Isaac – Anche desapareciste y vino en la mañana para saber porque te fuiste de esa manera, cuando entro te traían a tu habitación, el fue hasta el hotel por mí – le explicaba – en verdad Grandchester que eres patético – Terry se llevo las manos a la cabeza, quería preguntarle si era verdad que Candy era su hermana pero como, también le hubiese gustado levantarse y echarlo de su casa pero si eso era verdad no le convenía provocar a Isaac, sujeto las sabanas con fuerza sabía que las cosas no estaban a su favor, en ese momento entro su Eleonor –
Eleonor – Terry hijo por fin reaccionaste – corrió a donde su hijo –
Terry – Ya estoy mejor gracias – se noto evasivo –
Eleonor – Gracias Dr. – se puso de pie – voy por dinero hijo –
Terry – Esta bien madre – dejo solo a los dos chicos –
Isaac – Terry te diré dos cosas – tomo su maletín – como medico te diré que debes cuidar tu salud – dijo amablemente – pero como persona te diré que no me importa lo que hagas con tu vida – dijo maliciosamente – Terry no contesto, tuvo que bajar la guardia ante el chico –
Eleonor – Cuando es de sus honorarios – llevaba unos billetes en la mano, Isaac miro a Terry –
Isaac – Nada Sra. – Terry se sorprendió de lo escucho pensaba que Isaac les cobraría una fortuna – déjelo como un favor – remarco la última frase y luego salió del lugar –
Eleonor – Richard quiere verte hijo – le dijo mientras le acomodaba unas almohadas en su espalda –
Terry – Dile que se vaya – Eleonor lo miro confundida –
Eleonor – Pero ha estado todo el día al pendiente de ti – le hizo saber al chico –
Terry – No me importa, dile que me quede dormido pero has que se largue – le ordeno, su madre salió de la habitación con cierto desconcierto, luego de unos minutos volvía a la habitación de Terry llevaba un sobre en sus manos –
Eleonor – Ahora me dirás que es lo que pasa – su madre parecía molesta –
Terry – Lárgate – evito mirarla –
Eleonor – No Terry, tu aptitud no es normal, hace mucho que no bebías quiero saber qué lo que tienes – se acerco, Terry miro lo que llevaba su madre en las manos –
Terry – Que es eso – le cuestiono –
Eleonor- Son las cartas de Richard, las encontré arrugada y tiradas en la basura – parecía que su madre no se iría hasta saber todo –
Terry – Quémalas, rómpelas, haz lo que quieras con ellas pero sacas de mi casa – comenzó a agitarse –
Eleonor – Que pasa con Richard – dejo el sobre en una mesa, luego se acerco y se sentó en el borde de la cama –
Terry – Anoche conocí a la novia de Richard – bajo la cabeza, sus ojos se cristalizaron de solo recordarlo –
Eleonor – Y por eso te pusiste tan mal – no entendía a su hijo –
Terry – No lo entiendes madre – movió la cabeza – el destino es cruel –se llevo las manos al rostro –
Eleonor – Te molesta que los demás sean feliz, Terry se que algún día Candy volverá contigo y serán muy felices – decía Terry le grito –
Terry – Calla Eleonor – ahora lloraba – eso nunca pasara – le decía – sabes de quien está enamorado Richard – tomo aire, Eleonor lo miro asustada –
Eleonor – No puede ser verdad – ahora caía en cuentas –
Terry – Si madre – se llevo las manos al pecho –
Eleonor – Candy – su rostro mostraba el horror –
Terry – Me duele tanto – su madre lo abrazo para consolarlo sabía lo que su hijo estaba sufriendo, el dolor por el cual estaba pasando, Terry lloro amargamente en brazos de su madre, como queriendo desaparecer, queriendo olvidar, queriendo desaparecer para no sentir la tristeza que lo estaba torturando en vida –

Candy seguía recostada, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, se preguntaba una y mil veces ¿Por qué?, su corazón estaba tan adolorido, se imaginaba el sufrimiento de Terry, era lo que más le podía, hacerlo sufrir de esa manera, no había probado alimento alguno en todo el día, alguien llamo a su puerta, sin mucho ánimo se levanto para abrir.

Laureen – Hija como te sientes – entro a la habitación –
Candy – Bien – aunque su semblante decía otra cosa –
Laureen – No has probado nada – vio la charola de comida –
Candy – No tengo hambre – se acostó nuevamente –
Laureen – Candy ¿Qué es lo que pasa? – nunca la había visto así –
Candy – Solo quiero estar sola – puso un brazo sobre su rostro y comenzó a llorar –
Laureen – No me tienes confianza – la chica no le contesto – entiendo entonces te dejo sola –
Candy – Espera mamá – su voz sonó entre cortada, Laureen se acerco a la cama y sentó –
Laureen – Hija que pasa – la chica se miraba desconsolada –
Candy – Recuerdas que una vez me preguntaste si me había enamorado – miro a su madre tenía los ojos llenos de lagrimas –
Laureen – Si – afirmo también con la cabeza –
Candy – La respuesta es sí – tomo la mano de su madre –
Laureen – ¿Cómo? ¿De quién? – Cuestiono angustiada – creí que tu amabas a Richard – no entendía a Candy –
Candy – Quiero a Richard pero… – se detuvo –
Laureen – Pero que – Candy puso su cabeza en el regazo de su madre –
Candy – Pero yo amo a otra persona – comenzó a llorar desconsoladamente –
Laureen – ¡Candy! – acaricio el pelo de la chica –
Candy – Yo amo a Terry Grandchester – Laureen abrió los ojos como platos, estaba impresionada con lo dicho por la chica, como podía ser posible que eso estuviera pasando, ¿Dónde lo había conocido? ¿Qué diría Isaac cuando lo supiera? ¿Qué pasaría con Richard?, un mar de preguntas invadieron a Laureen mientras intentaba comprender las cosas, sus ojos grises por segunda vez se llenaba de rabia ya que ese chico había hecho sufrir a su hijo cuando era un adolecente y ahora hacía sufrir a su hija y eso no lo permitiría –

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