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Fic “1918″ Capítulo 40

9 September 2012 4,868 views

FIC  “1918″

por Manzana9

Capítulo 40 

Octubre

Aun en medio del dolor y la tristeza, tu amor me dio aliento y esperanza…

La mañana de otoño del 1 de octubre de 1918 amaneció  muy fría en la ciudad de Londres. Richard Grandchester se encontraba leyendo el periódico disfrutando su acostumbrada taza de té después del desayuno. Las noticias de la guerra seguían llenando los titulares pero una en especial llamó su atención. La fuerza aérea le había dado otra victoria más por aire a Inglaterra en la frontera entre Francia y Alemania, pero muchas bajas se habían reportado en las trincheras entre los soldados franceses e ingleses. Ellos se encontraban hacinados, mal alimentados, débiles y en pésimas condiciones de salud e higiene, razones más que suficientes para ser el blanco perfecto de una enfermedad contagiosa y mortal – Terruce tuvo razón al advertirme en su carta sobre la influenza – el duque murmuró pensativo al terminar la lectura – los soldados están muriendo por miles y tal parece que esta segunda oleada de la enfermedad es mucho más contagiosa. Si las bajas entre los soldados aumentan Alemania no tendrá más remedio que rendirse. Supongo que trataremos esa posibilidad en el Parlamento – un minuto más tarde, mientras estaba sumergido en sus pensamientos  la duquesa entró al comedor.  El rostro de la mujer era de disgusto.

 

- ¿Qué significa esto? – preguntó levantando la voz dejando caer un sobre en la mesa.

-  Veo que entraste a mi despacho y revisaste mis papeles Margaret – respondió sin mirarla.

- ¡Soy tu esposa y tengo derecho a una explicación!

- ¿De qué hablas?

- ¡De la invitación para la boda de tu hijo! – exclamó – ¡¿Cómo se atrevieron a ignorarme y en lugar de poner mi nombre junto al tuyo pusieron el de esa mujer?!  ¡Es imperdonable Richard!

- Yo no mandé hacer las invitaciones – dijo inmutable poniéndose de pie.

- ¡Entonces supongo que no asistirás a esa boda! ¡Sería una gran afrenta a mi persona!

- Te equivocas – se acercó a ella – voy a ir a esa boda y los niños irán conmigo.

- ¡No! ¡Ellos no! – replicó de inmediato – ¡no quiero que intimiden con esa gentuza del teatro que vive en la inmoralidad!

- Mis hijos son hermanos de Terruce y tienen todo el derecho y la obligación de acompañarlo el día de su boda.

- ¡Me vas a exponer a un ridículo social todavía mayor! – exclamó – ¡Tú y mis hijos exhibiéndose en público al lado de esa perdida es algo intolerable!

- No es una perdida.

- ¡Esa mujer es una prostituta! ¡Una mujerzuela! – gritó furiosa – ¿Ya no recuerdas lo rápido que se olvidó de ti?

- ¡Cállate! – exclamó perdiendo la paciencia levantando la mano para darle una bofetada – ¡Eleanor es la madre de mi hijo Terruce y no quiero que vuelvas a insultarla!

- ¡Richard! – exclamó llena de rabia y sorpresa sintiendo arder su mejilla – ¡Nunca antes me habías pegado por decir la verdad sobre esa mujer!

- ¡Esa verdad es tú verdad Margaret! ¡Estuve ciego creyendo tus intrigas y mentiras durante años pero ya no más!

- ¡Ya sabía que Terry solo nos iba a traer desgracias al venir a esta casa! ¡Te vas a arrepentir Richard! ¡Yo soy la duquesa de Grandchester no una cualquiera como su madre! – al decir esto salió deprisa del comedor.

 

El duque se sentó de nuevo dando un sorbo a su té, después tocó la campanita que se encontraba en la mesa.

- ¿Milord? – el mayordomo entró de inmediato.

- Llame al cerrajero – ordenó el duque – quiero que se cambie la chapa de la puerta de mi oficina el día de hoy, también quiero que se me informe diariamente de todo lo que hace la duquesa.

- Entendido milord.

- ¿Alguna noticia de mis hijos?

- El joven Richard está en el colegio – respondió – el próximo fin de semana es el quinto domingo y vendrá a casa a pasar el día.  La señorita Alice y el joven Edward están tomando sus lecciones con los tutores.

- Dé órdenes a las niñeras para que los pequeños no salgan por ningún motivo de la propiedad, ni siquiera con su madre – indicó – y quiero que si alguno de los sirvientes se enferma de influenza no entre a la casa sino que permanezca en su habitación.

- Muy bien milord. 

- ¿Algún asunto pendiente para el día de hoy?

- Habrá sesión en la Cámara de los Lores a las 5 – informó el mayordomo – ¿quiere que le prepare el traje gris oscuro?

- Sí, también dígale al chofer que tenga listo el auto a las 4 en punto, pasaré a la oficina de Sir Henry antes de llegar al Parlamento.

- ¿Algo más milord?                                  

- Eso es todo, puede retirarse.

 

El duque de Grandchester se quedó solo en el comedor, tomó su bastón y se puso de pie para salir a caminar por los jardines de la mansión.  El día estaba gris y soplaba un ligero viento helado.

 

-  Me  has dado una gran alegría Terruce – murmuró en solitario después de andar un rato – no pensé que recibiría la invitación para tu boda tan pronto. Has de estar muy enamorado – se detuvo para observar varios rosales en flor en uno de los extremos del jardín mientras los recuerdos regresaban a su mente – nunca me perdonaré por lo que te hice Eleanor – dijo cortando una rosa pero al hacerlo una de las espinas se encajó en su mano haciéndola sangrar, sin embargo no dejó de apretar el tallo – te causé mucho dolor y sé que hasta el día de mi muerte llevaré esa espina clavada en mi corazón – después aspiró profundamente el aroma de la flor – quiero decirte lo mucho que me hiciste falta y confesarte la verdad que he guardado conmigo durante tanto tiempo – continuó caminando – espero que Terruce y tú acepten salir a cenar conmigo como la familia que nunca pudimos ser – finalmente se detuvo frente a una fuente en cuyas cristalinas aguas colocó a la rosa – tengo fe en que muy pronto terminará la guerra pero sino es así de todas formas haré los preparativos para salir lo más pronto posible para América. Quiero ver reunidos a todos mis hijos y ver de nuevo a la mujer que más he amado en mi vida – al terminar de decir esto una ligera llovizna como delicadas lágrimas comenzó a caer en la ciudad presagiando un triste y oscuro otoño.

 

 

Horas más tarde amanecía en la ciudad de New York.  Vientos del norte provocaban un frio poco común para esa época del año. La policía vigilaba de cerca a la población por si alguien tosía, escupía o estornudaba en la calle sin cubrirse para arrestarlo de inmediato.  En el hospital, dos nuevos casos de influenza habían llegado esa mañana.  Dos damas jóvenes que trabajaban en uno de los bares cercanos al puerto se habían contagiado un día antes al atender a unos soldados que tenían los síntomas. Candy las había observado al llegar pero no las había atendido por estar con otros pacientes. Sin embargo no pudo evitar sentir lástima por ellas al observar su deteriorado estado de salud.  Cerca del mediodía la rubia se encontraba en la cafetería almorzando con Noemí quien ese día se había reincorporado al trabajo.

 

- ¿Chris estará en la capacitación? ¡Vaya que es un cínico! – exclamó Noemí – ¡hubieras dejado que Terry lo golpeara esa noche! ¡Muy merecido se lo tenía!

- No quería que se lastimaran – dijo la rubia – además, eso hubiera aumentado el odio de Chris hacia Terry y no quiero que haga algo en contra de él.

- Puede ser pero aun así creo que se lo merecía. Ya es tarde Candy – dijo viendo el reloj de la pared – tengo que regresar con los pacientes, ¿vienes?

- Me voy a quedar un rato más para terminar este reporte.

- Entonces nos vemos mañana – dijo la enfermera poniéndose de pie – que disfrutes la capacitación.

- Gracias. ¡Hasta mañana Noemí!

 

La enfermera se alejó dejando a la rubia ocupada con sus asuntos. Minutos más tarde Candy levantó el rostro lanzando una exclamación de alegría al ver que dos personas muy queridas estaban entrando a la cafetería.

 

- ¡Sra. Rothschild! ¡Arthur! – exclamó feliz corriendo hacia ellos – ¡qué grata sorpresa verlos por aquí!

- ¡Candy! – ambas mujeres se abrazaron – ¡Te ves radiante!

- ¡Hola Candy! – el joven la abrazó con entusiasmo – ¿cómo has estado? ¡Te extrañé mucho!

- Yo también te extrañé y me alegra verte tan recuperado – sonrió la joven – yo estoy muy bien, ¿pero qué hacen en New York?

- Vine a tratar algunos asuntos personales – dijo la Sra. Rothschild.

- ¿Tienes tiempo para charlar un rato? – preguntó Arthur.

- Sí – indicó la rubia – todavía no termina mi hora del almuerzo así que podemos platicar aquí si gustan – los tres se sentaron en la mesa que ocupaba la enfermera.

- Candy, ¿te puedo hacer una pregunta personal? – preguntó la Sra. Rothschild – espero no incomodarte.

- Por supuesto.

- Arthur me dijo que eres adoptada.

- Así es.

- Disculpa mi curiosidad pero, ¿quién te adoptó?

– William Albert Andley. ¿Lo conoce?

- Sí, viví en Chicago hace varios años y ahí lo conocí a él y a su familia – murmuró pensativa -  ¿y tú cómo lo conociste Candy?

- Pues fue algo inesperado – recordó – el me rescató del río cuando yo acababa de escapar de la casa de la familia Leagan en Lakewood.  Yo me encontraba desmayada cuando me sacó del agua y me espanté al abrir los ojos – sonrió – tenía una gran barba y bigote  y parecía un oso.  En esa ocasión se presentó como Albert y parecía un vagabundo del bosque. 

- ¿Vivías con los Leagan? – preguntó la señora.

- Si, ellos fueron al Hogar de Pony buscando una dama de compañía para Eliza pero terminé siendo la criada de ella y de su hermano Neil.

- ¡Pero qué malvada gente! – exclamó Arthur.

- ¿El Hogar de Pony es el nombre del orfanato donde creciste Candy? – preguntó la señora.

- Sí.

- ¿Dónde queda?

- A unas cuantas millas del pueblo de Lakewood – al escuchar esto la Sra. Rothschild sintió una punzada en su corazón.

- ¿Y qué pasó después? – preguntó Arthur con curiosidad.

- Ahí en Lakewood conocí a Anthony, Stear y Archie quienes eran primos de los Leagan – recordó con nostalgia – nos hicimos buenos amigos y al ver cómo me trataban los Leagan le escribieron una carta al Tío Abuelo William pidiéndole que me adoptara.

- ¿El tío abuelo William? – preguntó la Sra.  Rothschild con sorpresa.

- En realidad era Albert – explicó – pero la tía abuela nos hizo creer a todos que el era eltío abuelo mientras alcanzaba la mayoría de edad y podía hacer cargo de los negocios. Yo no supe la verdad hasta muchos años después cuando fui a buscar al tío abuelo por que querían obligarme a casar con Neil.

- ¿Quiénes querían obligarte? – preguntó Arthur.

- La tía abuela y los Leagan.

- ¿Pero cómo fueron capaces? ¡Esa vieja decrépita es una bruja! – exclamó el joven.

- ¡Hijo no hables así! – lo regañó su madre.

- Perdóname mamá pero es que por lo visto no le bastó…

- ¡Arthur! – lo interrumpió su madre fulminándolo con la mirada.

- ¿Qué pasa? – preguntó la enfermera.

- Nada Candy – respondió nervioso el joven – estoy hablando de más, son tonterías mías.

- La tía abuela no es mala pero supongo que nunca le he simpatizado – continuó Candy – siempre me ha visto como alguien de la clase baja, como una jovencita sin modales. Por eso el supuesto tío abuelo me mandó a Inglaterra, para aprender a ser una dama pero no creo haberlo logrado – sonrió.

- Me gustaría volver a ver a tu amigo Albert – dijo la Sra. Rothschild – ha de ser un gran hombre.

- ¡Es una persona excepcional! – Candy dijo con entusiasmo – es muy generoso y un gran amigo y consejero.

- ¿Se hospeda contigo cuando viene a New York?

- ¡O no! – la enfermera respondió de inmediato – casi siempre se hospeda en el Hotel Plaza. Solo una vez vivimos juntos cuando llegó de Italia y había perdido la memoria.  Yo lo cuidé en mi departamento como si fuera mi hermano.  Hace unos días me mandó un telegrama y es posible que venga a la ciudad la próxima semana con Archie y mi amiga Annie. Ella quiere acompañarme a comprar el vestido para la fiesta de compromiso.

- ¿Fiesta de compromiso? – preguntó Arthur con sorpresa – en la carta que me enviaste solo hablabas de tu noviazgo. No podía creer que eras la novia de quien había sido el prometido de Susana. 

- Fue una situación muy complicada y dolorosa para todos.

- No tienes por qué  explicarnos si te resulta incómodo – dijo la Sra. Rothschild.

- Estoy bien, no se preocupen – dijo la rubia – además prefiero que sepan  la verdad de cómo ocurrieron las cosas.

- Como gustes.

- En la carta que  te escribí te mencioné que hace algunos años Albert o el tío abuelo William decidió mandarme a estudiar a Inglaterra después de la muerte de mi primo Anthony – comenzó a relatar – y fue en el barco donde conocí a Terry. Después nos encontramos en el Colegio San Pablo.  Primero fuimos amigos y después nos enamoramos pero tuvimos que separarnos por una trampa de Eliza Leagan, una sobrina de Albert.  Terry decidió venir a América para hacerse actor y estar con su madre, y yo me escapé del colegio para regresar al Hogar de Pony aquí en América. En Chicago comencé a estudiar para ser enfermera. Tiempo después nos volvimos a encontrar cuando él estuvo de gira con la compañía de teatro en Chicago y aunque no pudimos estar juntos me escribió una carta pidiéndome que fuera su novia y yo acepté.  Así duramos un tiempo hasta que tuvimos la oportunidad de vernos en New York para el estreno de Romeo y Julieta donde Terry tendría el papel protagónico, sin embargo algo pasó. En uno de los ensayos cayó una candileja que estuvo a punto de matar a Terry. Susana lo salvó pero al hacerlo perdió una de sus piernas. Ella se había enamorado de él y por eso se había sacrificado.

- ¡Qué terrible! – exclamó la madre de Arthur.

- Ha de haber sido muy difícil para Susana  – murmuró el joven.

- La Sra. Marlow presionó a Terry para que se casaran – continuó Candy – y él se sintió comprometido con ella, así que decidimos separarnos para que él pudiera cuidarla y cumplir con su deber.

- Has de haber sufrido mucho Candy – la Sra. Rothschild la tomó de la mano.

- Sí, fueron días muy difíciles pero afortunadamente ya pasaron.

- Así que cuando se volvieron a encontrar en el hospital hace unos meses se dieron cuenta que seguían enamorados – dijo Arthur.

- Sí, nunca dejamos de estarlo pero no podíamos más que esperar un milagro.

- ¿Y qué fue lo que pasó? – preguntó la Sra. Rothschild.

- Mi amigo John Milligan se enamoró de Susana – intervino Arthur – y ella decidió corresponderle dejando libre a Terry.

- Ella comprendió que Terry no la amaba – explicó Candy – y que ambos serían infelices si se casaban. Cuando rompieron su compromiso yo terminé mi noviazgo con Michael y así fue como Terry me pidió que fuera su novia de nuevo.

- Y por lo visto ya son algo más que novios – sonrió la Sra. Rothschild observando la mano de Candy.

- Sí – se sonrojó la rubia viendo su anillo de compromiso – Terry me propuso matrimonio hace un mes y yo acepté sin dudarlo.  Decidimos casarnos lo más pronto posible así que la boda será en diciembre y espero que puedan acompañarnos.  La invitación debe de estar por llegarles a Boston.

- Me llenan de felicidad tus palabras Candy – dijo la señora – pero sobretodo me da mucha alegría verte tan dichosa y enamorada y que puedas realizar ese hermoso sueño.

- Te felicito de todo  corazón Candy – Arthur se acercó para abrazarla – estoy seguro que serás muy feliz.

- Gracias a ambos – sonrió la enfermera.

- Candy, ¿entonces tu prometido es inglés? – preguntó la Sra. Rothschild.

- Sí.

- ¿Y tiene familia allá? – preguntó Arthur.

- Sí – indicó – su padre y sus hermanos viven en Inglaterra pero su madre vive aquí en América.

- ¿Quién es su padre?

- Su padre es el duque de Grandchester. ¡Miren! – exclamó Candy mostrando una gran sonrisa en el rostro sin poder evitarlo – ¡Terry está entrando a la cafetería! – sin dudarlo un segundo la enfermera se puso de pie para ir al encuentro de su prometido.

- ¡Terry! – exclamó besándolo en la mejilla

- ¡Candy! – la abrazó.

-¡Qué sorpresa mi amor! No esperaba verte hasta en la noche.

- Están arreglando una parte de la escenografía que se rompió así que nos dieron un par de horas para comer  – explicó el actor – por eso vine a verte – después levantó la vista y observó hacia la mesa donde Candy estaba sentada – ¿con quien estás platicando? ¿Los conozco?

- No lo creo – respondió la chica – él es un joven soldado que perdió una pierna durante la guerra, es amigo de John Milligan. Los atendí cuando ingresaron al hospital. La señora es su madre y nos hicimos buenos amigos. Ven para que te los presente, son muy agradables – ambos se acercaron a la mesa donde estaban los amigos de Candy.

 

- Sra. Rothschild, Arthur – los presentó la enfermera – él es mi prometido.

- Encantada de conocerlo caballero – saludó la mujer.

- Terruce Grandchester a sus pies señora – saludó el actor inclinando levemente la cabeza.

- Hola Terry – Arthur le dio la mano – me da mucho gusto conocerte.

- El gusto es mio Arthur –  después de saludarse los cuatro se sentaron.

- Les decía a Arthur y su madre que eres hijo del duque de Grandchester – dijo Candy.

- ¿Lo conocen? – preguntó Terry.

- Mi difunto esposo y yo lo conocimos hace muchos años en una recepción en la mansión del Barón de Rothschild – explicó la señora – Arthur y el duque comenzaron a frecuentarse, llevaron a cabo varios negocios y se hicieron buenos amigos.

- ¿Su esposo era Arthur Rothschild, el sobrino del barón?

- Sí.

- Ahora recuerdo – el actor dijo pensativo – ellos se dedicaban a la explotación de oro y piedras preciosas en Sudáfrica. En varias ocasiones escuché que mi padre mencionaba su nombre.  Él apreciaba mucho a su marido señora.

- También conocimos a la duquesa pero ella nunca mencionó tener un hijo en América – dijo la Sra. Rothschild.

- Ella no es mi madre – indicó Terry frunciendo el entrecejo – mi madre es americana, yo ya había nacido cuando mi padre se casó con la duquesa.

- No lo sabíamos – intervino Arthur al comprender la situación – disculpa la indiscreción de mi mamá, no queríamos incomodarte.

- No se preocupen – dijo el actor con una sonrisa burlona – ni a mi madre ni a mí nos importa ahora que se sepa la verdad. Quien seguramente estará incómoda cuando vea la invitación de la boda que le enviaron a mi padre será precisamente la duquesa.

- ¿El duque va a venir a la boda? – preguntó la Sra. Rothschild.

- Sí – respondió Terry – hace unas semanas le escribí una carta para darle la noticia de mi noviazgo con Candy, a los pocos días me mandó un telegrama donde me pedía que le informara de la fecha de la boda para estar presente con mis hermanos.

- Me dará mucho gusto saludarlo cuando lo vuelva a ver – dijo la Sra. Rothschild.

- Seguramente a él también le dará mucho gusto saludarla señora.

- Candy – Arthur y su madre se pusieron de pie, y de inmediato la pareja hizo lo mismo – no queremos importunarlos así que es hora de que nos retiremos para que puedas platicar a solas con tu prometido.

- ¿Los veré algún otro día? – preguntó la rubia.

- Claro que sí – sonrió Arthur – estaremos varios días en New York así que te prometo que nos verás de nuevo por aquí.

- ¿Ya tienen donde hospedarse? – preguntó la enfermera – porque pueden quedarse en mi departamento.

- Eres muy amable Candy pero no queremos incomodarte – dijo Arthur – ya estamos hospedados en el Waldorf-Astoria.

- Si me permiten antes de que se vayan – dijo Terry sacando algo de su bolsillo – quiero obsequiarles dos entradas al teatro para el estreno de Hamlet el próximo día 12.

- ¿Tú vas a actuar en esa obra Terry? – preguntó Arthur.

- ¡Él va a ser Hamlet! – Candy exclamó orgullosa.

- Muchas gracias – sonrió la Sra. Rothschild guardando las entradas en su bolsa –  ahí estaremos.

- Gracias a ustedes por aceptar la invitación.

- Ahora sí nos vamos Candy – Arthur se acercó a abrazarla – cuídate.

- Hasta luego Arthur espero verte muy pronto.

- Me dio mucho gusto verte tan feliz y emocionada Candy – la Sra. Rothschild la abrazó – pronto vendremos a visitarte de nuevo, que Dios te bendiga.

- Gracias señora.

- Sra. Rothschild ha sido un placer conocerla – dijo Terry.

- Y usted ha sido muy amable caballero – dijo la señora – los felicito por su compromiso y les auguro una gran dicha.

- Gracias.

- Hasta luego Terry – el joven rubio le estrechó la mano al actor.

- Hasta luego Arthur.

 

Madre e hijo salieron de la cafetería mientras la pareja los observaba alejarse del lugar hacia la salida del hospital.

                                      

- ¿Qué tienes? – preguntó la chica al ver a su prometido permanecer en silencio.

- Es que estoy seguro que he visto a la Sra. Rothschild en algún otro lugar – respondió el actor – su rostro me es muy familiar.

- Tal vez fue en Inglaterra – dijo la rubia – si su esposo y tu padre eran buenos amigos seguramente la llegaste a ver en alguna reunión.

- Puede ser – dijo pensativo.

-¿Vas a comer algo? Todavía me quedan unos minutos y puedo acompañarte.

- No, comeré más tarde. Prefiero que platiquemos Candy.

- ¿Te dijeron algo en el teatro?

- Sí, Robert nos avisó que hasta el sábado estaremos saliendo después de las 8 de la noche – explicó – esta semana serán los ensayos con la escenografía y hay mucho trabajo por hacer. Hasta el domingo tendremos un día libre.

- ¡Vas a salir muy tarde! – exclamó con desilusión.

- ¿Y tú a qué hora vas a salir del hospital en esta semana Candy?

- No lo sé pero puedo preguntarle al doctor Alexander.  ¡Mira! – exclamó – ¡viene para acá! – la joven se puso de pie de inmediato caminando hacia donde se encontraba el doctor quien estaba entrando a la cafetería desde el área de los consultorios.

- ¡Buenas tardes doctor Alexander! – saludó al verlo.

- ¡Hola Candy! ¿Lista para el día de hoy?

- ¡Claro que si doctor! – respondió con entusiasmo – ¡ya estoy impaciente por aprender sobre homeopatía! ¿Puede venir un momento a mi mesa?

- Por supuesto – sonrió el caballero.

- Quiero que conozca a mi prometido.

- Muy bien -  juntos caminaron hasta donde el inglés se encontraba esperándolos de pie. Al verlos juntos el actor no pudo disimular su asombro.

 

- Terry,  él es el Dr. Alexander Meyer de quien tanto te he hablado – dijo la enfermera con una gran sonrisa en su rostro.

- Terruce Grandchester a sus órdenes – dijo el actor estrechándole la mano – Candy me ha hablado mucho de usted.

- Mucho gusto – sonrió el doctor – espero que hayan sido cosas buenas.

- Candy me dijo que recibirán capacitación durante algunos días mientras llega el reporte militar – comentó Terry.

- Así es – dijo el doctor – yo espero que con una hora y media diaria de instrucción a partir de hoy y hasta el sábado tendrán el conocimiento suficiente para aprender a preparar los medicamentos en la dosis adecuada para los pacientes.

- ¿Entonces terminaremos como a las 7 de la tarde doctor? – preguntó la enfermera.

-  Sí Candy.

- Saldrás más temprano que yo y no podré venir a recogerte – dijo preocupado el inglés – y no quiero que regreses sola en la noche después de lo que pasó con Chris.

- Disculpen que me entrometa pero yo puedo acompañarla  si les parece bien – se ofreció el doctor – me hospedo en el departamento del Dr. Girard así que podemos regresarnos juntos.

 - Muy gentil de su parte doctor – dijo Terry – siento que puedo confiar en usted.  Esta mujer – dijo besando la mano de Candy – significa todo para mí y no me perdonaría si algo le llegara a pasar.

- Estaré bien mi amor – susurró la enfermera acariciándole la mejilla.

- Le agradezco su sinceridad y confianza – el doctor respondió conmovido al ver la escena de los enamorados – y le aseguro que cuidaré a Candy como si fuera mi propia hija.

- Muchas gracias y si me lo permite – dijo el inglés – nos sentiremos honrados si nos acompaña en nuestro palco para el estreno de Hamlet el próximo día 12. Candy le hará llegar su boleto de cortesía.

- Acepto encantado – sonrió.

- Al terminar la función le pediré a un mozo que los escolte a mi camerino – indicó – después iremos a un brindis en casa de mi madre, la actriz Eleanor Baker para celebrar el estreno. Espero que nos pueda acompañar.

- ¿Usted es actor? – el doctor preguntó con sorpresa.

- ¡Él es el mejor de Broadway! – exclamó Candy con una sonrisa.

- Pues muchas gracias por tan inmerecido honor – dijo el médico – seguramente será una puesta en escena estupenda.

- Esperemos que así sea – dijo el inglés.

- ¡Estoy segura que así será! – exclamó la enfermera.

- Ahora me retiro jóvenes – dijo el médico – solo vine por un emparedado y una taza de café.  Tengo mucho que organizar y planear para esta tarde.

- Hasta luego doctor y de nuevo gracias por todo – el actor le estrechó la mano.

- Hasta luego.

- ¡Hasta la tarde doctor!

- Nos vemos al rato Candy – el doctor se retiró dejando sola a la pareja pero Terry lo siguió con la mirada.

 

- ¿Qué pasa mi amor? – preguntó la enfermera al notar que se quedaba en silencio.

- No es nada – murmuró – es solo que el doctor me pareció que… olvídalo – movió la cabeza de un lado al otro – creo que he estado soñando demasiado últimamente.

- Terry…

- ¿Si?

- Quiero decirte algo.

- Dime.

- Aquí no.

- ¿Entonces?

- Vamos al callejón.

- Está bien – sonrió el actor.

 

Salieron del hospital tomados de la mano y caminaron hasta al final de la calle hasta llegar a la parte de atrás del hospital donde se encontraba el callejón el cual estaba desierto.

 

- ¿Qué querías decirme Candy?

- Yo quería agradecerte por lo que acabas de hacer – dijo la enfermera viéndolo a los ojos.

-¿Y qué hice?

- Fuiste muy amable con mis amigos –sonrió abrazándolo.

- Te prometí que iba a tratar de cambiar – Terry le acarició la mejilla – además parecen buenas personas y si son tus amigos quiero que también lo sean para mi.

- Cada vez que te escucho decir palabras tan dulces solo puedo pensar en lo deslumbrante que eres mi amor – susurró regalándole un pequeño y tierno beso.

- Candy – susurró en su boca – tú me haces así.

- No Terry – volvió a besarlo dulcemente – desde que te conozco tu siempre has procurado ayudar a los demás, has sido generoso y todo un caballero.

- A veces cuando estoy contigo quisiera no ser tan caballero – susurró en su mejilla.

- Y a mí me gusta que no lo seas tanto de vez en cuando – sonrió.

-¿Tendrás libre el domingo? – la miró con amor – quiero pasar todo el día contigo.

- Sí, el domingo estaré libre así que podremos estar juntos desde el amanecer hasta el anochecer.

- ¡Será un espléndido día! – exclamó feliz.

- Pero por ahora tengo que regresar al hospital.

- Lo sé – dijo suspirando – te acompaño – ambos regresaron caminando tomados de la mano hasta llegar a la puerta principal para despedirse con un beso en la mejilla.

- Si no salgo tan tarde te veré en la noche, sino hasta el jueves para celebrar juntos nuestro aniversario.

- Te estaré esperando.

 

Candy se quedó de pie viendo cómo su prometido subía al auto y arrancaba velozmente hasta perderlo de vista. Cuando la joven dio media vuelta para entrar al hospital, al dar el primer paso chocó de frente con Chris.

 

-¡Oh! ¡Disculpa! – exclamó nerviosa dando un paso para atrás – no pensé que estarías detrás de mi.

- Te estaba buscando para preguntarte sobre el horario del curso del día de hoy y en la recepción me dijeron que habías salido – explicó el enfermero.

- El doctor Alexander me dijo que terminaremos a las 7 de la noche y que durará una hora y media – Candy respondió rápidamente

- ¿Entonces comenzaremos a las 5:30?

- Sí.  Tengo que irme Chris – se alejó de prisa – nos vemos después.

- Así es que es en el callejón donde te encuentras con ese maldito arrogante – murmuró el enfermero después de que la rubia entró al hospital – ya verás la sorpresa que te voy a preparar Candy. Te juro que  se olvidará de ti para siempre y no tendrás más remedio que aceptarme.

 

 

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Comentarios

comentarios

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23 Comments »

  • yani dice:

    ay manzanita q lindoooo capituloooooo!!!!! spero cn ansias el siguiente capitulooooo!!!!!! sta muy buena la historia segui asi, sos una geniaaaaa!!!!besitos…..

  • magma dice:

    OMG! que planea Chris? y que emoción, los papás de Candy se encontrarán en el estreno de Hamlet! esto se esta poniendo super interesante!

    ya quiero ver el sig capitulo!!!!!!

    felicidades, como siempre tu trabajo es formidable…

    Saludos!

  • virgy dice:

    wowwwwwwww exelente como siempreeeeeeeeeee me encanto mil grasiassssssssss en verdad eres muy buena

  • mayra dice:

    gracias manzanita por el capitulo mas suspenso ya me estoy transportando al siguiente solo por fa no separes a candy y a terry gracias otra vez estare ansiosa esperando el proximo capitulo te mando mis mejores deseos en tu vida y que sigas dandonos alegria muchos abrazos algun dia quisiera que me respondas soy de Ecuador y de donde eres tu???????

  • manzana9 dice:

    Hola Mayra!

    Gracias por leer el fic. Yo soy de México.
    Te mando muchos saludos desde acá.

  • gaby dice:

    Muchas felicidades en mi opinion encuentro tu trabajo de lo mas congruente porque has manejado muy bien a todos los personajes, lo unico que me queda en duda es donde quedo Klin el mas fiel amigo y compañero de aventuras de Candy, fuera de eso esta muy buena la historia solo espero que nos des el final que tanto queremos.

  • manzana9 dice:

    Hola gaby, gracias por tu comentario.
    En el anime Klin es un personaje secundario muy importante, no así en el manga ni en CCFS. Por eso decidí omitirlo.
    Además pensé que Klin estaría mejor viviendo en libertad en los hermosos bosques de Illinois cerca de Chicago. :)
    Saludos!

  • ara dice:

    muy buen capitulo gracias por escribir y adelante con la historia

  • tina dice:

    hola, estuvo bueno, quiero saber que es lo que le va a hacer chris a candy y tambien que van a hacer los padres de candy cuando se reencuentren je,je,je.
    chao

  • YEYAHO dice:

    HOLA MANZANAAAA. ESTE CAPÍTULO ESTÁ SUBLIMEEEEE. GRACIAS POR ACTUALIZAR. ESPERARÉ CON ANSIAS EL PRÓXIMO CAPI. SALUDOSSSS.

  • Gianny dice:

    Hola manzanita recientemente empese a leer tus escritos y permiteme decirte q son geniales, cada cuando los publicas y por fis donde puedo encontrar los capitulo 2 hasta el 35 lo poco q lei me encanto…por fis respondeme pronto

  • manzana9 dice:

    Hola Gianny,

    Aquí puedes leer todos los capítulos en la sección de Trabajos de los Fans. Dale click a esa pestaña que está en la parte superior de la página y te llevará a un listado con todos los trabajos publicados en el foro. Ahí dale click al nombre del fic que quieras y te llevará al primer capítulo. Hasta abajo del escrito de cada capítulo hay una frase que dice LEER EL SIGUIENTE CAPÍTULO. Ahí le das click y te llevará al capítulo que sigue.

    Publico aproximadamente cada dos semanas. Saludos y gracias por leer.

  • PATY GB dice:

    Hola Manzanita, como siempre formidable tu trabajo. Fue sustancioso este capitulo lleno de un lindo reencuentro con sus amigos, bueno en realidad hermano y madre. Nuevamente gracias por el capítulo. Que tengas lindos días llenos de inspiración para continuar con tu historia. Saludos.

  • mariey dice:

    hola manzanita muy bueno el capitulo te felicito x faya q alguien le ponga un alto a chris y quien mejor q el doctor meyer para hacerlo piensalo y no tardes mucho en subir el proximo capitulo cuidate besos !!

  • penny dice:

    gracias por tan buen trabajo manzana. quiero pedirte que por favor ese infeliz no le aga dano a candy ya ha sufrido bastante y que no mueran ninguno de los personaje prinsipale a causa de la gripe, lla fue suficinte con la muerte de Anthony & stear. Gracias nuevamente quidate. Dios te bemdiga.

  • marcela dice:

    Me encanta que por fin Candy conozca a sus papas y mas que la duquesa tenga su merecido y ese Chris es mas malo que el higado mal cocinado
    saludessss manzanita eres muy linda por compartir tu talento

    gracias!!!!!!

  • Jaky G.A dice:

    Hola esta muy hermoso tu fic

    Me encanta qe Cndy este apunto de conocer a sus padres

    Bueno ni qe decir qe Chris como dijo Anthony es mas malo qe el diablo

    No es qe me importe pero… ¿qe paso con Gusana… digo Susana? creo qe es tiempo de ver un poqito d felicidad para ella… apesar de qe tenga qe estar en el mani jejejeeje

    BYE Ya qiero qe salga el capi new( hay qe gringa…)

  • manzana9 dice:

    Susana está muy feliz con John Milligan, un hombre que la ama.

  • vero dice:

    hola manzanita que buen capitulo pero para cuando el otro?? y aprovechando las demas autoras ya no van a continuar con las historias porque veo k no les han dado la continuacion?;(

  • yanita dice:

    ola muy lindo manzanita,no kisiera q acabe este fic jaja tienes mucha inspiracion y t lo agrdesco !!!!!
    ah y xsiacaso alguien sabe que paso con sakura la que hizo el fic “aun en el tiempo y la distancia alfin habremos de encontrarnos” es que no lo ha terminado y tmbn me muero d la curiosidad!!!!

  • lanena d(-.-)b dice:

    Sin palabras,felicidades Manzana lindo capitulo ;)

  • Pelusita dice:

    Gracias Manzanita….por estos capítulos, y por darte tiempo para escribirlos, cada vez que los leo me transporto a otro mundo y se me olvidan los problemas.
    Esperaré ansiosa el siguiente. Besos.

  • liiz dice:

    Felicidades manzanita eres muy talentosa, sigue asi… Te admiro mucho de veras…
    Saluditos y muchas bendiciones :) cuidate y sigue adelante

 

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