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El sol, el mar y el cielo

CAPITULO 144
EL SOL, EL MAR Y EL CIELO

Las cosas no estaban bien pensaba Archie, Candy había decidido quedarse con su familia en Nueva York, Richard tenía que arreglar unos pendientes de Sr. Andley, Candy no deseaba quedarse pero tampoco dejaría a su familia y a su novio solos en la ciudad, Archie se había sorprendido del parecido del chico con Anthony, pero no le hacía gracia que Candy lo hubiese aceptado como novio, era evidente su molestia, Ane se dio cuenta de ello y eso la entristecía, pero no había marcha atrás decidió que no regresaría con Archie, aunque por algún tiempo él le suplico por que volvieran.
Archie – No entiendo a Candy – le dijo algo molesto a Albert –
Albert – Pues deberías – parecía reclamo –
Archie – Pero por que quedarse –lo interrogo –
Albert – Archie debería darte gusto que ella haya encontrado a su familia – dejo un libro sobre la mesa –
Archie – Ese tipo no me cae muy bien – se cruzo de brazos – se ve que es tan arrogante como Terry – se refería a Isaac –
Ane – Pues Isaac es un caballero – los interrumpió, no le gusto el modo en que Archie se refería al hermano de Candy –
Archie – Me di cuenta del modo en que lo mirabas – le reprocho –
Ane – Tú no tienes porque reclamar nada – le dolía hablarle así –
Albert – Creo que salgo sobrando – se puso de pie –
Ane – Lo siento Albert – salió del lugar dejando solos en el camarote –
Albert – Deberías hablar con ella – le sugirió, Archie se volteo algo desconcertado – creo que sería bueno que reanudaran su relación –
Archie – Creo que será la mejor – dijo en voz bajo mientras miraba el paisaje a través de la ventana del tren – cada instante que se alejaba ese tren de Nueva York sentía que la posibilidad con Candy se desvanecía –

Apenas y llegaron al hotel Candy se encamino a su habitación, había ido a despedirse de sus amigos, no sabía cuando regresaría a Chicago, sentía nostalgia de que sus amigos tuviera que marcharse tan pronto, pero que remedio pensaba Candy, cuando entro a su habitación se dejo caer en la cama, cerró los ojos como para olvidar muchas cosas, suspiro profundamente, un suave golpeteo en su puerta la hizo levantarse como no queriendo.
Candy – Un momento – se encamino a la puerta –
Richard – Hola Candy como te fue – la saludo y se quedo parado en la entrada –
Candy – Bien gracias – le sonrío – pasa no te quedes ahí – abrió más la puerta –
Richard – Gracias pero solo vengo a saber que has pensado – ella se mostro algo evasiva-
Candy – No lo sé – bajo la cabeza –
Richard – No me dejaras ir solo a esa fiesta – busco los ojos de ella –
Candy – Pero iras con Isaac – sabía que su hermano había sido invitado por Richard –
Richard – No es lo mismo – le dijo en verdad deseaba que ella aceptara –
Candy – Pero mi madre se quedara sola – busco un pretexto –
Richard – Ella ya dio su consentimiento – era insistente con ella, la miro tiernamente con sus bellos ojos azul cielo –
Candy – Esta bien – no pudo resistirse a esa mirada – pero no regresaremos noche –
Richard – Como digas – beso la mano de la chica – ahora me voy tengo algo importante que hacer –
Candy – Así y que es eso importante que harás – le cuestiono curiosa –
Richard – Es una sorpresa que te tengo – le sonrío – te veré por la tarde – se quedo sola, su madre se encaminaba a su habitación, de camino se encontró con Richard, la saludo caballerosamente luego de ello Laureen miro a Candy parada en el marco de la puerta –
Laureen – Hola hija – detuvo su andar – como te fue con tus amigos – le pregunto –
Candy – Bien, pasa – le hizo un ademan con la mano –
Laureen – Richard se veía muy apresurado – noto la prisa que llevaba el chico –
Candy – Parece que tenía algo importante que hacer – se sentó en el borde de la cama –
Laureen – Iras a la fiesta – le cuestiono –
Candy – Si, aunque no tengo muchas ganas – suspiro profundamente, Laureen se sentó junto a ella –
Laureen – Tienes que lucir preciosa – le acomodo uno de sus risos –
Candy – No sé que ponerme – le hizo saber – no debía aceptar ir –
Laureen – Porque no usas el vestido que utilizaste el día de la graduación – Candy la miro con asombro, como supo Laureen de eso si ella no asistió a la fiesta –
Candy – Como sabes de eso – le cuestiono, Laureen le sonrió –
Laureen – Me dijeron que ese día lucias preciosa – Candy la miro asombrada –
Candy – Richard – dijo a modo de pregunta, Laureen negó con la cabeza –
Laureen – Isaac – Candy no podía creer lo que escuchaba – si hubieras visto el modo en que él se expreso de ti, como todo un hermano orgulloso de la belleza de su hermana –
Candy – Isaac – no podía creerlo –
Laureen – Muéstrame el vestido – se levanto de la cama – te ayudare a preparar todo, también en tu arreglo – Candy se levanto de la cama, se acerco a el pequeño closet y saco un vestido color purpura – es precioso – lo tomo con sus manos –
Candy – Gracias mamá – dejo el vestido sobre la cama y miro a Laureen –
Laureen – Hija por algo soy tu madre, solo quiero tu felicidad – la abrazo, luego de ello siguieron platicando sobre lo que harían para que Candy luciera hermosa esa noche, sería la primera fiesta a la que asistiría como novia formal de Richard –
Richard tomo el picaporte entre sus mano y golpeo la puerta de la mansión de Terry, Lucia abría poniendo su hipócrita sonrisa, lo hizo pasar a la sala, el tomo asiento, le pido que lo anunciara con Terry, esta se retiro, subió las escaleras, el joven actor aun seguía en su habitación.
Lucia – Lo buscan – toco la puerta – es el joven Brower, Terry abrió la puerta –
Terry – Gracias – salió de su habitación, ya se había arreglado, luego bajo las escaleras para reunirse con su amigo – Richard hola como estas – le extendió la mano –
Richard – Bien gracias, me dejaste esperando el otro día – le reclamo –
Terry – No pude llegar – se disculpo –
Richard – Espero que esta noche no hagas lo mismo – le dijo mientras se levantaba –
Terry – Te agradezco la invitación pero no creo poder – Richard torció el gesto – tengo función y quiero descansar – le explico –
Richard – Como quieras – no quiso insistir conocía a Terry y sabía que no lo convencería –
Terry – A dónde iremos – dijo mientras se ponía saco –
Richard – No muy lejos, necesito comprar algo para mi novia – le dijo, Terry lo miro extrañado –
Terry – Si claro – sacudió la cabeza – conozco un lugar – se dirigieron a la salida de la casa, Daniel los esperaba, parado junto al automóvil –
Richard – Gracias por acompañarme – Terry le sonrío, algo raro en él –
Terry – Por ti lo que sea – le había tomado un gran aprecio ya que el chico fue un gran apoyo para él en momento duros, se metieron al automóvil, Daniel arranco llevaría a los jóvenes a una de las joyerías más exclusivas de las ciudad – le piensa pedir matrimonio – pregunto curioso –
Richard – Aun no, pero quiero obsequiarle algo digno de ella – le explico, se notaba algo nervioso, no tardaron en llegar a una joyería muy reconocida, bajaron del auto y se encaminaron a la entrada –
Terry – Veamos que encontramos para tu novia misteriosa – le remarco –
Richard – Pronto la conocerás – sonrío al recordarla, entraron al lugar, los aparadores eran grandes, todo en ese lugar resplandecía, comenzaron a mirar todas las joyas, Terry se quedo parado observando unas gargantillas con unas bellas esmeraldas, no pudo evitar recordar los bellos ojos de Candy, Richard casi de inmediato fue directo a ver los anillos de compromiso, Terry lo miro de reojo, suspiro y se acerco a él –
Terry – Creí haber oído que aun no piensas proponerle matrimonio – se cruzo de brazos –
Richard – Es verdad, pero no lo puedo evitar – seguía mirando, Terry se dirigió a donde los brazales y comenzó a mirar –
Terry – Mira este – Richard se acerco a él – es hermoso no lo crees – le señalo un brazalete de brillantes combinado con amatistas –
Richard – Tienes muy buen gusto – le expreso al ver la joya –
Terry – Lo sé – dijo algo vanidoso –
Richard – Puede mostrármelo – le dijo al vendedor, este saco la pieza y la mostro al chico, mientras el chico se decidía, Terry se dirigió a donde los anillos de compromiso, los miro algo nostálgico, él tenía uno muy hermoso, pero desgraciadamente no había dama a quien entregarlo –
Richard – Si me llevo ese – le señalo el que había escogido Terry –
Vendedor – Excelente elección – tomo la joya cuidadosamente y la puso en una cajita roja –
Richard – Es para mi novia – le hizo saber, estaba muy contento –
Vendedor – La dama estará complacida – Richard pago la joya, luego de eso se acerco a Terry –
Richard – Te invito a comer – le dijo cuando se acerco a él –
Terry – Claro, solo espero que no sea comida Francesa – torció el gesto –
Richard – Claro tu escoge el lugar – salieron de la joyería –
Terry – Creí que tardaríamos más – dijo cuando miro su reloj –
Richard – Yo también, pero con la elección que hiciste fue más rápido – el chico lucia reluciente –
Terry – Vayamos a comer – le dijo mientras nuevamente se metían al coche, Richard no dejaba de pensar en el rostro de Candy cuando mirara su regalo, esperaba le gustara y también esperaba que Terry se animase a ir a la fiesta, deseaba presentarle a su novia y su futuro cuñado –
Laureen ponía los últimos broches en el pelo de Candy, lo llevaba suelto como en aquella ocasión de la graduación, su madre le había prestado un collar con brillantes y amatistas, los broches eran del color de su vestido y sus labios parecían bañados con el color de las jacarandas, Candy se colocaba un poco de ese perfume con olor a orquídeas, luego de ello se puso sus guantes blancos, Laureen no dejaba de admirar lo hermosa que lucía su hija, tal y como lo describió Isaac, sus ojos resplandecías de la emoción.
Laureen – Candy te ves hermosa – tenía las manos en su rostro –
Candy – Gracias mamá – se sonrojo y luego se miro al espejo –
Laureen – Es una lástima que no tengo un brazalete que combine con el collar – se encogió de hombros –
Candy – No te preocupes mamá – la tomo de las manos – gracias por ayudarme – le sonrío, en ese momento tocaron a su puerta –
Laureen – Yo abriré – se dirigió a la entrada de la habitación – ya esta lista – le dijo a Isaac y Richard que la esperaban en la puerta – en un momento saldrá – Candy te están esperando, tomo el abrigo de la chica y se lo dio – que se diviertan – la abrazo cuidadosamente para no arruinar su peinado –
Candy – Gracias mamá – cuando salió de la habitación Richard e Isaac se quedaron boquiabiertos de lo bella que se veía –
Richard – Te ves hermosa – sus ojos brillaban maravillados –
Isaac – Es verdad – Candy se sonrojo –
Candy – Que cosas dicen – le reprocho algo avergonzada, Isaac miro a Richard –
Isaac – Los esperare en el vestíbulo – al parecer quería dejarlos solos –

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