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El pasado regresa Capítulo 26

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Hola chikis, mil disculpas por la tardanza, espero que disfruten del capítulo y muchísimas gracias por loe reviews, besos y abrazos.

El siguiente capitulo tiene contenido lemon…

 

Capitulo 26

 

El día acompañaba maravillosamente a los invitados, el sol resplandecía y las flores de aquel prado al lado del lago se veían radiantes, no tanto como la novia la cual estaba vestida de blanco como el resto de los presentes. Las damas no desaprovecharon la oportunidad y lucieron sus elegantes sombreros con exquisitos adornos.

Aunque las jóvenes no hicieron caso de la moda del momento, si llevaban sombrilla para protegerse del astro de fuego.

Al principio la madre de Annie, se negó a tal locura de hacer una fiesta blanca en vez de una elegante reunión de compromiso, pero nuevamente la tía abuela había hablado en nombre de los novios y la señora Britter se rindió ante el extraordinario don de convencimiento de la matriarca de la familia Andrew.

Archie se acercó a su futura esposa y la tomó de la mano para después susurrarle lo hermosa que se veía. Ella le devolvió la sonrisa y lo beso en la mejilla.

  • Bueno… – carraspeó el primogénito de los Cornwell llamando la atención del resto de los invitados – Me gustaría hacer un brindis por los novio… – dijo levantando su copa a lo que el resto lo siguió – Es un honor estar aquí con ellos, ver a mi hermano tan feliz junto a Annie, me hace creer que si hay alguien destinado para cada uno de nosotros, porque lo que ustedes dos tienen – expresó mirando a los novios – Es un hermoso destino marcado y unido por el amor. Por los novios! – levantó un poco mas su copa y el resto lo imitó.
  • Por los novios!

En ese momento la mirada de Stear se desvió y se posó en ella, en aquella joven que había dejado atrás para cumplir  su sueño. Se interrogó a si mismo “en qué momento Patty se había convertido en una mujer hermosa” la observó detalladamente en cuanto se volvieron a ver. Ella como siempre se comportó de acuerdo a la ocasión, lo saludó brevemente con toda la educación aprendida desde que nació y el correspondió de la misma manera, verdaderamente parecían dos extraños.

Los músicos comenzaron a tocar una bella melodía la cual fue pedida por Archie quien enseguida ofreció la mano a su prometida y la sacó a bailar. Embelesados por el amor que los rodeaba, inconscientemente Archie acarició el vientre de Annie, ésta se sobresaltó mirando a todos lados para cerciorarse que pasó desapercibido en especial para sus padres.

Candy y Patty que si los miraban atentas se dieron cuenta de del pequeño acto fallido del joven Archivald, sonrieron por debajo cómplices de su hermoso secreto. De pronto Candy sintió un agarre casi posesivo y miró sorprendida a la persona que tenía en frente la cual mas que pedir bailar con ella lo exigía.

  • Neal…
  • Candy, me permites esta pieza? – preguntó sonriendo de lado.
  • En realidad no… – contestó segura de sus palabras.
  • Oh vamos Candy, hace tiempo que no conversamos.
  • Si, es verdad Neal, aunque no creo que tengamos nada de que hablar.
  • Yo creo que si… – en ese momento miró a Patty que hasta entonces se había mantenido a raya de toda la conversación – Patty, Patty, Patty…como has estado?
  • Bien… – un escalofrío le recorrió el cuerpo – Y tú?
  • De maravilla. Aunque aun cansado por el viaje. Londres es un lugar sorprendente y mas cuando ves a conocidos agarrados de la mano ajenos de todo lo que los rodea.

Patty sintió que las piernas le fallaban y un ligero temblor dominaba sus frías manos. Candy lo comprendió y tomó una de las manos de Patty mirándola con cariño en señal de que no se preocupara. Pero diferente fue la mirada que le regaló a Neal, soltó a su amiga y agarró con fuerza el brazo del joven Leagan que disfrutaba enormemente de la espina clavada, arrastrándolo prácticamente del lugar.

Albert que no perdía de vista a la joven O’Brien, se percató del cambio de actitud de ésta. Se encaminó donde ella se encontraba pero antes de llegar a destino, vio como su querida Patricia era invitada a bailar. La sangre del patriarca hirvió de celos al ver quien era él que la tomaba del brazo.

  • Stear? – lo nombró asombrada, cayendo en cuenta de lo que hacia.
  • Parece que recién te das cuenta de que estás conmigo… – le contestó divertido ante la distracción de su compañera de baile.
  • Yo…yo lo siento, estaba pensando en otra cosa.
  • No te preocupes. Debo de agradecer tu falta de atención, de otra manera seguramente hubieras rechazado mi invitación a bailar.

Patty no dijo nada, desvió la mirada tratando de buscarlo a él, su verdadera contención, necesitaba abrazarlo y sentirse segura en sus brazos.

 

Candy y Neal se había alejado lo suficiente de la reunión, la rubia lo soltó y le observó con el ceño fruncido.

  • Qué pretendes Neal?
  • Yo? Nada… – contestó sínicamente.
  • Te conozco Neal, y una de tus virtudes, si es que tienes alguna, no es ser discreto. Ese comentario frente a Patty lo hiciste por algo…qué te traes entre manos?
  • Candy, no has cambiado en nada, sigues siendo la misma salvaje de siempre, una muy atractiva para serte sincero…pero salvaje al fin – le dijo en un tono seductor acercándose a ella peligrosamente y jugando con un rizo de la joven.
  • No me toques Neal! – se alejó asqueada por la cercanía.
  • De acuerdo, no te enojes – se defendió de una forma inocente – Pero dime, que piensas que puede llegar a decir la familia cuando se entere que tu queridísima amiga cuatro ojos y el honorable William Andrew son amantes?
  • Cállate Neal! Ni siquiera lo pienses! – le exigió verdaderamente enfadada.
  • No estás en posición de exigirme nada Candy! Al contrario, deberías estar rogando por mi silencio y ofreciendo algo a cambio – rió para luego tomarla por la cintura.
  • Suéltame! Eres un desgraciado bueno para nada! – le gritó tratando de zafarse.
  • Las cosas cambian Candy ya no soy tan débil como antes… – la sujetó con mas fuerza tratando de besarla.
  • Suéltala Neal! – se escuchó una voz detrás de ellos – Para mi sigues siendo el mismo débil y cobarde de siempre Neal – Candy respiró aliviada y de un empujón se liberó.
  • Pero mira a quien tenemos aquí… Anthony…el héroe de la chiquilla de establo.

El rubio lo miraba furioso, apretando sus puños, conteniéndose de no caerle a golpes.

Candy se acercó a Anthony y tocó su brazo – Vámonos, no vale la pena…

  • No Candy, él debe de disculparse.

La joven negó con la cabeza y lo volvió a mirar, pero éste no dejaba de ver a Neal con los ojos inyectados de ira. Candy tomó el rostro del rubio con ambas manos haciendo que éste le prestara toda la atención – Anthony…vámonos, no es momento.

Anthony se sintió frágil por el contacto de Candy, tan sutil y tan delicado. El joven Brower respiró resignado y aceptó. Cuando comenzaron a alejarse la voz de Neal volvió a hacerse presente.

  • Al parecer la huérfana tiene poder de convencimiento…como soportas ser el segundo?

Anthony se volvió a verlo, prestando suma atención a las palabras cargadas con venenos que Neal escupía.

  • Qué, me vas a decir que no es cierto? – preguntó el moreno.
  • A qué diablos te refieres Leagan?
  • A ser el segundo en la lista de amantes de la señorita Candy White Andrew, primero el actorsucho y luego… – pero antes de que éste terminara la frase, un fuerte puño rompía la barrera de la paciencia, dando de lleno en la cara de Neal, quien cayó al piso inconsciente.
  • Anthony! – la rubia se apresuró a detener a Anthony antes de que volviera a descargar su enojo en el joven que ahora estaba tirado en el piso.
  • Candy, no permitiré que nadie hable así de ti!
  • Te lo agradezco…pero creo que con eso ya aprendió – Candy se acercó a Neal y por costumbre tomó su pulso y chequeó sus ojos – Está dormido… – dijo sonriendo por debajo – Debemos de avisar a alguien, que no sea claro su madre o la fiesta se arruinaría y no es justo para Annie ni Archie.
  • Le avisaré a Eliza.
  • Estás seguro?
  • Ella no dirá nada o eso espero, aunque prefiero que seas tú quien vaya, no quiero dejarte con él por si llegara a despertar.
  • Bien, no tardaré…Anthony…
  • Si?
  • Gracias por defenderme.
  • No debes de darme las gracias…- el silencio se volvió incomodo hasta que Candy volvió a tomar la palabra.
  • Volveré enseguida.

Anthony la vio irse y suspiró pesadamente. Llevó una de sus manos hacia su nuca para masajearla. Era frustrante la relación entre ambos, él trataba por todos los medios de ignorarla pero se le hacía imposible y el solo hecho de verla apartarse de la reunión junto a Neal lo tensó de sobremanera. Miró a su primo tendido en el piso y se agachó, lo palmeo en la cara un par de veces pero no respondió – Tú nunca cambias verdad Neal?

  • Anthony! Que sucedió con mi hermano? – el rubio se puso de pie enseguida y por una fracción de segundos se sintió culpable, hasta que su conciencia le dijo “el se lo busco”.
  • Eliza, tu hermano trato de besar a Candy por las fuerzas… – la joven Leagan lo miró dudando para luego suspirar con fuerzas, se acercó al moreno agachándose para tocar su frente y correrle un mechón de cabello que tapaba sus ojos.
  • Eres un tonto hermanito…pareces que nunca aprenderás. Bueno si me ayudan a llevarlo a la mansión para acostarlo nos ahorraremos los gritos de mi madre.

Candy se sorprendió por las palabras de la peliroja pensando que pondría el grito en el cielo y armaría un gran escándalo – Si…déjame ayudarte.

  • Candy espera – Anthony la detuvo – Yo lo levanto.

El joven Brower lo llevó hasta uno de los cuartos de la mansión, recostándolo en la mullida cama. Eliza lo tapó con una manta y cerró las cortinas.

  • Me quedaré con él hasta que despierte. Pueden irse.
  • Quieres que te haga compañía? – preguntó la rubia tímidamente.
  • No Candy, vete. Annie y Archie se preocuparan si se dan cuenta que no estás. Pero les pido que si mi madre pregunta por nosotros díganle que Neal no se sentía bien y yo he venido para hacerle compañía.
  • De acuerdo…- contestó la rubia y Anthony sólo asintió con la cabeza.

 

Patty se alejo de la fiesta preocupada porque todavía Candy no volvía. Se sentó  en una gran raíz que sobresalía de la tierra, la sombra que regalaba el imponente árbol la reconforto un poco, suspiro una y mil veces, tapó su rostro y con todas sus fuerzas trato de no llorar, de no flaquear. Tenía que mostrarse fuerte, sin debilidad, pero el miedo de lo que podría pasar si se enteraban de su clandestina relación con Albert le punzaba el corazón. Ella no quería acarrearle problemas a su gran amor, no deseaba que su familia lo repudiara.

Sintió una mano sobre su hombro y se puso de pie enseguida. Contuvo la respiración por unos segundos, se sintió avergonzada al ver quién era, se alejó del contacto que la incomodaba.

  • Estás bien?
  • Stear, que haces aquí? – preguntó en un tono descontento.
  • Yo…te vi alejarte de la fiesta y pensé, bueno…pensé que te sucedía algo.
  • No me sucede nada, sólo quise estar sola.
  • Y yo interrumpí tus planes – dijo desviando la mirada.

Patty lo observó, y la culpabilidad la invadió – No quise ser grosera, pero tu presencia me incomoda…

  • Patty es lo que menos quiero, pero no puedo dejar de estar pendiente de ti. Te sonara extraño pero…te he extrañado mucho.
  • No sigas – la joven O’Brein le rogó – Stear, tus palabras causan mas daño que alivio. Y no es que no te crea, pero lo que me estás diciendo es innecesario.
  • Patty, no creo que sea así…permíteme que lo diga – Stear tomó ambas manos de la joven – Escúchame…
  • Stear!!! – llamó una voz cargada de cólera

El nombrado se dio la vuelta y Patty palideció al escuchar su voz en ese tono tan frió y demandante, soltándose de inmediato del agarre de Stear.

  • Albert!? Sucede algo?

Albert respiro profundamente antes de contestar – Archie te estaba buscando.

  • Si claro… – el mayor de los Cornwell sintió el ambiente tenso – Ohh! Ahí vienen Archie y Annie…

Albert miró a Patty como pidiéndole explicaciones  a lo que ésta sólo respondió con los ojos llenos de aflicción.

  • Patty que bueno que al fin te encuentro – Annie fue hasta donde su amiga se encontraba, dándose cuenta de la incómoda situación en que la joven se encontraba.

Con todo el esfuerzo posible de una inevitable sonrisa falsa, Patty contestó – Annie, sucedió algo?

  • Si, mi madre ha invitado a unos familiares suyos a quedarse en casa, olvidando por completo que tu estaba quedándote con nosotros. Mi madre se siente realmente avergonzada y…
  • Annie… – se apresuro a decir – No debes de preocuparte, me hospedare en el pueblo.
  • Ella puede quedarse en la mansión – Propuso Archie sin pensarlo.
  • Hola… – interrumpió Candy en ese momento quien llegaba junto a Anthony – Hay reunión? – comentó en tono de broma.
  • Candy! Lo que sucede es que mi madre olvido que Patty se hospedaba con nosotros e invitó a unos familiares a quedarse hasta el día de la boda y bueno…

Candy lo comprendió – Podemos compartir la habitación  Patty…

  • No creo que sea buena idea – se excusó Patty tratando de poner punto final a la conversación.
  • Patricia… – Albert quien se había quedado al margen de la conversación por fin hablaba – El hotel debe de estar completo, y en la mansión de las rosas hay habitaciones por demás, si quieres puedes quedarte con nosotros, pero si tu decisión es negativa lo entenderemos…todos! – dijo mirando a los presentes.

Patty se sintió cohibida por tales palabras, dudaba si era o no lo que él quería, lo observó y notó que estaba enfadado – Bueno, siempre y cuando la señora Elroy esté de acuerdo.

  • Bien, iremos hablar con ella – se adelantó a decir Archie encaminándose a destino – Stear vienes?
  • Si…con permiso – Stear se excusó y se marchó junto a su hermano.

Al cabo de unos 15 minutos los hermanos Cornwell regresaron, Candy agradeció porque el ambiente estaba excesivamente tenso. Al parecer Albert por alguna razón que ella desconocía estaba demasiado serio, Patty desviaba su mirada tratando de enfocarlo en cierto lugar que ella sólo sabía. Anthony por su lado no le había vuelto a dirigir la palabra – “¡Que fiesta!” – pensó la rubia, la única que se encontraba como en las nubes y no dejaba de sonreír era Annie – “Una excelente anfitriona”.

Archie volvió con una gran sonrisa en el rostro y no era él único ya que Stear estaba igual – La tía abuela está de acuerdo, nos mando a decirte que puedes quedarte el tiempo que quieras, en la mansión de las rosas siempre serás bienvenida.

Patty se sonrojo un poco, realmente la matriarca era una buena persona.

  • Bien! Ya está todo arreglado entonces – exclamó Annie – Aunque aun me siento mal…lo siento tanto.
  • No te preocupes mas – Patty la abrazó – Ahora es tiempo de seguir con el festejo.

Annie se alivió por las palabras de su amiga.

Quien no estaba seguro de todo eso era Albert, tenerla tan cerca y hacer como si nada sucediera entre ambos y además estaba Stear que no dejaba de verla y no perdía ocasión para acercarse a ella.

  • Albert estás bien? – preguntó Anthony al verlo con el ceño fruncido.
  • Si, sólo recordé algo que me había pedido George… – se apresuró a decir – Bien, será mejor seguir a los novios, la reunión aun no termina – se esforzó por sonreír y se marchó del lugar.

Candy tomó el brazo de su amiga para encaminarse hacia la fiesta. Una vez que se alejaron lo suficiente de los muchachos la rubia por fin pudo preguntarla a Patty lo que había sucedido – Dime Patty, has discutido con Albert?

  • No, pero esta tan serio…a leguas se le nota que está enfadado, pero no sé porque, apenas hemos hablado.
  • Sucedió algo con Stear?
  • Candy…Stear comenzó a decirme que me había extrañado.
  • En serio?…bueno, si tenemos en cuenta que ustedes estuvieron mucho tiempo juntos es algo normal, tú fuiste su mejor amiga.
  • Pero él no lo dijo como amigos, había algo mas en sus palabras…ojalá me equivoque.
  • Albert sabe de esto?
  • No, pero estoy seguro que nos vio…Candy tú lo conoces bien, él está enojado verdad?
  • Bueno feliz, feliz no está…Patty no te preocupes quizás sea algo sin importancia.

Patty se detuvo en seco – Candy, lo olvide por completo, que sucedió con Neal?

  • Relájate, digamos que está tomando una pequeña siesta.

El rostro de Patty se tornó asombrado y dudoso, sólo una cosa se le pasó por la mente – Ohh Candy! No me digas que lo golpeaste?

Candy rió por el comentario – Ganas no me faltaron, pero no fui yo quien le propinó su merecido…fue Anthony.

El rostro de la joven castaño estaba pálido en seguida Candy la tomó de la mano para tranquilizarla – Patty, debes de estar tranquila.

Ésta solo asintió con la cabeza tratando de alejar sus temores – Gracias Candy…

 

La joven sirvió un vaso con agua y se dirigió a la cama, lo miró dormido, como podía estar tan tranquilo…sonrió de lado, levantando su mano para después girarla, así de esta manera el contenido del vaso cayó sobre el apacible rostro de su hermano.

Neal se levantó sobresaltado, pasando ambas manos por su rostro – Que rayos!!! – entre insultos inentendible Eliza volvió a sentarse en el sofá que había en la habitación.

  • Te has vuelto loca! – le grito frustrado.
  • Has dormido de mas hermanito, es hora de irse. No quiero tener que darle explicaciones a mamá ni escuchar sus sermones por tu culpa. Así que levántate, arregla tu ropa y vámonos.
  • Pero… – Neal respiró hondo – Me podrías explicar que hago aquí? – dijo levitándose de la cama haciendo caso a lo que su hermana le había exigido.
  • Al parecer hiciste enojar a Anthony, ahora quisiera saber que demonios hiciste?! – el tono de Eliza había cambiado radicalmente.
  • Cálmate quieres? Qué ahora te podrás de lado de la huérfana y la cuatro ojos?
  • No me digas que les dijiste…
  • Les dije que, según tú?
  • Les dijiste lo que viste en Londres verdad?
  • Y?! cuál es el problema? no he faltado a la verdad – arregló su chaqueta mirándose al espejo orgulloso con él mismo.
  • Pero no te has comportado como caballero, todo lo contrario, lo has hecho como una vieja chismosa que no tiene nada mejor que hacer que inmiscuirse en asuntos que no son suyo! – le reprochó Eliza agarrándolo del brazo y voltearlo para que la viera de frente.
  • No exageres quieres, que demonio sucedió contigo? Eras igual o peor que yo. Al parecer mamá tiene razón – se soltó de ella de una forma brusca y se encaminó a la salida.
  • De qué tiene razón nuestra madre?
  • Que ese don nadie te ha cambiado, que no piensas con claridad, que te has vuelto débil…

Aquellas palabras resonaron en su mente y no porque considerara que su madre tenía razón sino porque se cierta manera todo eso era verdad, Pietro la había cambiado, pero para bien, él le mostró lo que era vivir con AMOR, esa maravillosa palabra que no la dejaba pensar con claridad porque estaba enamorada, porque su corazón sólo anhelaba verlo y sí, se había vuelto débil, Pietro la hacía débil, pero estaba orgullosa de eso.

Eliza río con ímpetu y eso descolocó a Neal – Ves lo que te digo, has perdido la cordura!

  • No hermanito, sólo he madurado. Algo que te recomiendo hacer si no quieres quedarte solo – Eliza después de decir esto se sintió aliviada. Comenzó a caminar altiva hacía la puerta pero la voz cargada de veneno de su hermano la hizo detener.
  • Y de que me servirá eso según tú. Acaso a ti te fue útil – ella se dio la vuelta con el entrecejo marcado – Al fin y al cabo con toda esa madurez de la que te jactas tendrás que casarte con alguien a quien no amas. Nuestra madre sabe bien como manipular la situación – los ojos de Eliza delataron lagrimas a punto de escabullirse – No puedo creer que llores… eres débil! – le gritó furioso – Agradece que nuestra madre te alejó de ése bueno para nada.
  • Cállate! – contestó frustrada.

Neal se acercó peligrosamente con un semblante burlón en su rostro – Enséñame a madurar hermanita, o mejor dime como enamorarme de alguien que no es nadie…dime querida hermanita que sentiste cuando mamá amenazó en destruirlo si no te alejabas de él?

Las manos de Eliza comenzaron a temblar y las incontables lágrimas no dejaban de caer – Basta Neal… – le pidió sin fuerzas.

  • Como quieras. Pero no me sermonees – Neal abrió la puerta pero antes de salir le dijo – Cuando dejes de llorar, que espero que sea pronto, baja que quiero irme de este maldito lugar – cerró de un portazo dejándola sumida en su tristeza y su patética realidad.

 

Los invitados comenzaban a retirarse, unas de las primeras en hacerlo había sido la tía abuela, seguidos por los Leagan, Louisa argumentó a su familia que sin la tía abuela presente ella no tenía deseos de fingir una felicidad por seguir alli cuando no era cierto.

Los únicos que quedaron para poder admirar el atardecer cerca del lago habían sido los jóvenes Andrew, junto con Annie y Patty.

El sol comenzó a llevarse la cálida sensación del día, dejando en su lugar una sutil brisa fresca que parecía combinar exquisitamente con la hermosa luna menguante y miles de estrellas decorando el firmamento.

Candy se puso de pie de pronto, sorprendiendo a los demás – Ya sé! – soltó de pronto la rubia tomando de la mano a Patty y a Annie – Ya venimos, no vayan a irse – los dijo a los muchachos guiñándoles un ojo.

  • Adónde vamos Candy? – preguntó Annie con suma curiosidad.
  • Ya lo verás…se me antojo algo dulce… – le dijo sin dejar de sonreír. De pronto se paró en seco llevándose la mano al mentón – Pero necesito ir a la mansión – Caminó hacia donde estaba Albert y estiró la mano – necesito las llaves del automóvil.

Albert comenzó a reírse – Es broma Verdad? tú no sabes conducir Candy…

  • Qué tan difícil puede ser? – preguntó de forma superada.
  • Ni lo sueñes, iré con ustedes – Albert se levantó de su cómoda posición.
  • Yo puedo conducir – dijo Patty, dejando a los presentes sorprendidos.
  • Enserio? – preguntó sonriendo Candy.
  • Si… – contestó Patty tímidamente.
  • Cuándo aprendiste Patty? – indagó Archie.
  • En Londres… – por unos escasos segundos su mirada se encontró con la de Albert, él cual la observaba con detenimiento.
  • Albert…y bien? – Candy volvió a preguntar – Las llaves, estoy segura de que Patty aprendió del mejor – sonrió de manera cómplice estirando nuevamente la mano.

Albert suspiró derrotado – Esta bien… – entregó sus llaves – No tarden…

  • Claro que no, vamos!
  • Patricia… – la voz que le quitaba el sueño resonó dentro de la joven O’Brein – Ten cuidado.
  • Si… – contestó regalándole un sonrisa para complacer sus nervios – Lo tendré.

Al llegar a la cocina de la mansión, Candy sacó una olla y la lleno de leche – Cuiden esto, voy a buscar unas cosas.

Al volver la rubia no lo hizo con las manos vacías ya que entró cargando unas mantas y abrigos – Ya hirvió? – preguntó la rubia.

  • Falta poco – contestó Annie.
  • Bien… – comenzó a buscar en la alacena el resto de los ingredientes.
  • Mmm…chocolate – dijo Patty al ver a Candy desenvolviendo el delicioso alimento.

Después de unos minutos la cocina fue invadida por el dulce aroma de la bebida.

  • Tal y como lo preparaba la señorita Ponny – dijo Annie, dejándose llevar por los felices recuerdos.

Candy lleno dos termos, busco unas cuantas tazas y colocó todo en una canasta – Vamos? – preguntó sonriendo.

  • Si! – contestaros unísonamente Annie y Patty.

 

El final de la fiesta fue lo mejor pensó Annie, no hacía falta nadie mas que ellos, sus amigos. Sentir los brazos de Archie rodeándola, posando una mano sobre su vientre, cubiertos por la suave manta, disfrutando de la deliciosa bebida. No había mejor sensación. Cerro los ojos y se acomodó mas su espalda sobre el pecho de su prometido.

  • Te amos damita… – susurró Archie en el oído de la morocha. Ella le contestó con una caricia.

Candy los vio y la invadió una gran felicidad, eran perfecto el uno para el otro. Perdida entre aquellos pensamientos una sensación se hizo presente, y desvió la vista hacia donde ese sentimiento venía, Anthony la observaba, ella le sostuvo la mirada, hasta que él decidió cortar con ese pequeño pero agradable contacto visual. Candy resopló sobre su taza para después beber un poco mas de chocolate.

Al cabo de un par de horas, el cansancio se coló entre los jóvenes y decidieron poner punto final a la reunión, el grupo se disolvió Archie y Stear llevaron a Annie a su casa el resto se dirigió a la mansión de las rosas.

Al llegar Candy tomó la canasta y se fue directo a la cocina – Candy necesitas ayuda? – preguntó Patty siguiendo a su amiga.

  • No Patty ve a descansar.

Patty la miró levantando una ceja y Candy comprendió al instante – Es verdad…ven Patty, te prestaré algo para dormir y te mostraré tu habitación – la rubia le entregó la canasta a Albert y le pidió que la llevara a la cocina.

  • Mañana iremos a buscar tus cosas – Candy revolvió sus cajones un busca de un camisón – Aquí está – dijo contenta al dar con lo que necesitaba – Nunca lo usé – dijo extendiendo la delicada prenda sobre la cama.
  • Candy es hermoso, pero no puedo usarlo si tu no lo has hecho, como podría estrenar algo tuyo.
  • Patty déjate de tonterías, Albert lo trajo para mí en unos de sus viajes. No es que no me guste, pero prefiero mas la comodidad que la elegancia para dormir – contestó sonriendo – Y también necesitaras algo que ponerte en la mañana.
  • No te preocupes…
  • Patty no empieces – la regaño de inmediato – qué te parece esta blusa y esta falda? – pregunto extendiendo una delicada blusa color marfil y una falda azul marino que llegaba un poco mas arriba que las rodillas – O prefieres un vestido, porque si ese es el caso, tengo este – mostró uno color amarillo pálido con varios volados – ó este? – un vestido rosa suave con cuello alto y varios botones al tono.
  • La blusa y la falda estarán perfectas gracias…
  • Bien, ahora te llevaré a tu habitación…

Candy ayudó a  Patty a acomodarse y salió después de desearle buenas noches.

En el pasillo se encontró a Albert que iba en las nubes – Albert! – la rubia llamo la atención del patriarca.

  • Candy…qué sucede?
  • Es lo que quisiera saber – le dijo disgustada dándole un golpe en el brazo.
  • Auch! Y eso porque fue?
  • Por Patty, dijiste que la cuidarías…y hasta ahora lo único que he visto es la forma en la ignoras, te has dado cuenta de eso verdad?

Albert suspiro cansadamente – Lo siento Candy, el día me superó junto con los acontecimientos.

  • No me importa, tendrías que estar al pendiente de ella, sabes lo que pasó con Neal?
  • Neal? De qué hablas? – cuestionó preocupado.
  • Neal sabe lo que hay entre ustedes, los vio en Londres…
  • Que?!
  • Shhhh!!!! Déjame terminar de hablar – le volvió a regañar – Patty pasó un momento bastante estresante y tu comportamiento no ayudó en nada.

Albert se quedó helado, no supo que decir por lo que prefirió el silencio.

  • Tienes que hablar con ella…
  • Si, lo siento Candy…
  • No es a mi a quien le tienes que decir eso – Candy aflojó su postura – Debes de cuidarla – Albert la miró y asintió con la cabeza – Es mejor que descanses, mañana podrás hablar con ella.

El patriarca vio como la rubia se alejaba, se quedó quieto en el lugar por unos segundo, para después dirigirse a su cuarto antes la tentación de verla y charlar con Patty se apoderó encontrándose al frente de su puerta a punto de golpear, pero se detuvo, respiró hondo y miró su habitación que no quedaba lejos de la de Patty, en la mañana hablaría con ella antes del desayuno. Se adentró a su cuarto y comenzó a llenar la bañadera, quería darse un buen baño antes de acostarse, quizás así el agua se llevaría su mal humor. Comprobó que la temperatura era la ideal y cerró el grifo, al percatarse  que había olvidado su pijama fue a buscarlo pero antes de dar con el, algo llamo su atención, en el pasillo se escuchaban voces, lo iba a dejar pasar pero el nombre de alguien lo sacó de esa idea. Abrió apenas la puerta de su habitación y al comprobar quienes eran los interlocutores de la charla su sangre comenzó a hervir, apretó con fuerza su puño y trato de controlarse, cuando la charla hubo terminado esperó unos minutos antes de ir a pedir explicaciones.

Se paró en frente de su puerta y respiró profundo y golpeó la puerta.

Del otro lado Patty al escuchar el llamado de la puerta cerró lo ojos rogando que no fuera Stear nuevamente, dudo en abrir, pero se armó de todo el valor para pedirle que se retirara, abrió pausadamente la puerta, se sorprendió al verlo a él y una felicidad la invadió, pero pronto esa sensación se esfumó cuando lo vio serio, “seguía enfadado”.

Albert recorrió con la mirada la anotomía de la joven percatándose del precioso camisón que llevaba puesto, empujó delicadamente a la joven para darse paso en la habitación de ella, cerró la puerta detrás de él poniendo el seguro. Volvió a mirarla y su respiración se agitó se acercó a ella lentamente aun con la mirada endurecida.

  • Albert… – dijo suavemente.
  • Qué quería?
  • Quién? – preguntó dudando.

Albert la sujetó de la mano con fuerza – Stear… – lo nombre con cólera.

  • Él vino a desearme buenas…Auchh! – Patty se quejó – Albert me lastimas – le dijo tratando de soltarse.

Él solo la observó y al fin percatándose de lo que había hecho la soltó. Ella lo miró con tristeza dándose la vuelta le pidió que se retirara.

  • No – contestó seguro.
  • Quiero que te vayas – volteó para verlo nuevamente.
  • Dije que no, hablaremos ahora.
  • Bien, te quieres quedar hazlo! la que se va soy yo – Patty tomó su ropa y se encaminó decidida hacía la puerta, pero Albert se adelantó interponiéndose en su camino.
  • Patricia…
  • No quiero hablar contigo, ni verte, solo aléjate de mi…
  • A Stear si lo quieres ver? – caminó hacia ella, haciendo que la joven retrocediera – Él puede tomarte de la mano y hablarte como si todo entre ustedes siguiera igual que antes?
  • De qué demonios hablas?! – exclamó aquella pregunta, sorprendiéndolo por el lenguaje utilizado.
  • ..mía Patricia – le dijo tomándola con fuerza de la cintura, llevando una de sus manos a la nuca de la joven para atraerla más hacia él.
  • Eres un idiota – susurro ella, sintiéndose débil en sus brazos.
  • Si, lo soy. Un idiota que lo carcomen los celos, que te adora con locura…

Las palabras se perdieron traes el beso posesivo que él le daba, Patty se entregó al delicioso sabor de su boca, abriendo la suya para que él la tomara por completo, que increíble sensación le otorgaba, lo había extrañado tanto.

Él no se conformó con su boca, comenzó a bajar por su cuello, dejando besos húmedos en el. Patty gimió al sentir como su mano pasó de acariciar su espalda a posarse en su trasero apretándolo con fuerza.

  • Te he extrañado mi amor… – le confesó él entre besos y caricias.
  • Pero tú… – Patty trató de controlar su respiración antes de seguir – Tú…ahhh! – gimió con mas fuerzas al sentir los dedos de Albert jugando con su intimidad.

Albert la levantó haciendo que Patty rodeara su cintura con ambas piernas, la llevó hasta el antiguo tocador de madera, sentándola en el.

  • Mi amor… – Patty lo miró con dulzura – Lo siento mucho, se que me comporté como un imbécil y lo que sucedió con Neal…
  • Shhh… – Patty tomó su rostro y negó con la cabeza – No quiero hablar de eso, no ahora – ella puso una mano en el pecho de Albert empujándolo suavemente – Ahora solo quiero que me hagas tuya – le dijo levantando su camisón dejando por completo sus piernas descubiertas, abriéndolas seductoramente como una invitación.

Albert levantó una de sus perfectas cejas sonriendo de lado – Me vuelves loco – el comenzó a deshacerse de su ropa, Patty solo se quedó observándolo embelesada, él era suyo, completamente suyo. Ella trató de hacer lo mismo, quitarse la estorbosa prenda pero él se lo impidió.

  • Déjatelo puesto…por ahora – le dijo acercándose, tomó una de sus manos – Son tan pequeñas y suaves – confesó besando cada uno de sus dedos – Tócame Patricia – pidió susurrando, llevando la delicada mano de la joven a su ya erecto miembro.

Patty lo complació, ella adoraba hacerlo, suavemente como a él le gustaba, de abajo hacia arriba, aumentando la velocidad, deleitándose a ver como su punta se humedecía. Él la detuvo de pronto – No quiero acabar así – le dijo volviéndola a besar y bajándola del tocador. Albert se pego a su cuerpo abrazándola con firmeza. Ella se mordió el labio inferior al sentir la masculinidad de Albert sobre su intimidad rozándola completamente. Patty enterró sus dedos en el rubio y sedoso cabello. Él la volteo desesperado por calmar se deseo, hizo que ella apoyara ambas manos en el mueble, quedándose detrás de ella – Mirame… – le dijo despacio al oído. Ella obedeció y lo por el espejo que estaba enfrente de ambos, Albert sonrió acariciando uno de sus senos – Esta noche me tendrás que perdonar…

  • Porque? – preguntó con curiosidad.
  • Hoy no me comportaré como un caballero – le advirtió empujando sus caderas a las de Patty.
  • Albert…tómame…

Ruego que provocó aumentar el deseo, deshaciéndose de la razón Albert abrió de un tirón la delicada prenda de Patty, dejando al descubierto sus hermosos senos, ella se sorprendió por la acción y se sonrojó al verse con el torso desnudo frente al espejo. Él se dedicó a besar su cuello y acariciar con ambas manos lo que le pertenecía – Despacio… – dijo entre gemidos al sentir que Albert pellizcaba con más fuerza sus pezones

  • Estas segura? – cuestionó, pellizcando nuevamente y ella sólo contestó con un nuevo gemido. La hizo inclinar un poco mas levantando la falda de su ahora rasgado camisón, acarició la intimidad de la joven y la sintió lista para él. Tomó su miembro y lo colocó en la preciosa entrada, jugó antes de entrar, humedeciéndose la punta, acariciando el pequeño pero sensible botón erecto de su amante.
  • Por favor… – dijo Patty completamente sonrojada – Hazlo…

Albert la miró divertido – Qué quieres que haga?

  • Albert…no – se quejó conteniendo su voz.
  • Dilo…dime qué quieres que haga?
  • Penétrame…quiero sentirme tuya.

 

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  1. Jaja q bueno el capitulo ojala subas el siguiente pronto;)

  2. MUY BONITO CAPITULO ME ENCANTO SIGUE ASI UN ABRAZO EN ESPERA DE TU PROXIMO CAPITULO

  3. Querida Lala que emocionante y hermoso tu capítulo
    definitivamente nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y en en este caso le tocó perder a Stear
    Bien por Patty y Alberth que se amen con pasión y que ese amor pueda soportar todo lo que se les viene. Ahora Lalita no te olvides de Candy y Anthony permite que las parejitas se unan.no te olvides de Eliza y su amor, y que paso con Terry?
    No seas mala por favor no nos hagas esperar tanto.
    Bendiciones y exitos.

  4. HeLLo LaLa

    Quel Doux Chapitre, des regards qui en disent long, L’Amour est Omniprésent dans Ce Chapitre !!!
    Je pensais qu’il serait consacré Aux Retrouvailles de Notre Chère Candy et de Son Prince Aux Roses <3

    Merciii pour Ce Nouveau Chapitre et Te Souhaite le Meilleur pour Cette Nouvelle Année.
    Un Câlin et Un BiSsXxX.

  5. Q bueno estuvo! ya espero el Otro con ancias porfavor no tardes lo dejastes en lo mas emocionante. Lo siento por stear pero se lo merece, pero consigele una Novia plz no lo dejes solito. Quisiera leer un capitulo asi pero de candy y Anthony q candela estuviera. Grasias por seguir la historia un abrazo te espero pronto

  6. Eta muy bueno por fis sube elsiguiente capitulo hojala candy se qd con Antosony

  7. k bien otro capitulo mas gracias por no olvidarte de nosotras eres la mejor, ojala pronto nos sorprendas con el sgte capitulo ,bendiciones para ti ♥

  8. Hola antemano espero t encuentres bien ya e leido tu histori y me parese genial es muy hermosa sbes casi todos los dias reviso para ver si ya subist un nuevo capitulo pero no en cuentro nada noseas mala ya tiene tiempo q nosubes o es q acaso no ebuscado bien saludos esde la ditansia esperando q te en cuentre bien

  9. Hola. Excelente capitulo, pero ya sube más pronto ok.saludos.

  10. HOLA
    ESPERO PRONTO SUBAS LA CONTINUACION DE TU HISTORIA,POR FAVOR SUBE YA EL SIGUIENTE CAPITULO. GRACIAS.

  11. Hola!!!!!!!!!!!!!!!!Cómo están? he vuelto, no me maten… ya está mandado el capitulo 27, sólo falta esperar a que lo publiquen. Les mando un beso. Gracias!!!

  12. Hola. Que pasa con el capitulo que no publican????

  13. Estimada Lala deseandote un feliz año 2016,exitos y muchas bendiciones para tu vida, sino es molestia termina por fis tu fanfic yo creo que ya ha pasado mucho tiempo…. aveces lo vuelvo a leer y recuerdo lo hermoso que es y me dan ganas de volverlo a leer….y con ello, llega nuevamente la ansiedad…. espero llegue la inspiraciòn pronto, besos y Dios te bendiga

  14. Hola Lala! Sigo esperando no han publicando nada que esta pasando alguien sabe?

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