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El amor de la rosa eterna – Capitulo 124

El amor de la rosa eterna – Cap 124 – Entre la silenciosa oscuridad
por Astareth

Aun expectante a todo lo que ella decía o hacia se encontraba Terry, por un instante paso por su mente dejar las cosas tal y como estaban, pero no podía hacerse a la idea de ser olvidado, al menos que lo oyera de los sensuales labios de Candy, si la voluntad de ella era que él saliera de su vida aun a su pesar lo haría, lo que no sabía era que la voluntad de ella estaba en las manos de él, así que esperaría hasta que se retiraran, ya encontraría la forma de verla, el que el edificio estuviera casi en absoluta oscuridad estaba a su favor.

Michael – La cuenta por favor – se dirigió al mesero –

Mesero – Claro Sr, aguarde un momento – se alejo –

Candy – Gracias por la velada – dijo de modo gentil –

Michael – Espero te hayas divertido, Candy… – se detuvo –

Candy – Si que pasa – le sonrió –

Michael – Se que no hemos tenido mucho trato, es la segunda vez que no vemos pero no me gustaría que fuera la última –

Candy – Michael – lo interrumpió, la sonrisa se había desvanecido de su rostro – no sigas, sabes que me voy y no sé cuando vuelva –

Michael – Tal vez cuando regreses, Candy me gustas – ella se incomodo con el comentario y desvió la mirada – desde que te vi en casa de los Andley –

Candy – No quiero que mal interpretes las cosas, tú me caes muy bien, pero no pidas mas, por favor – dijo frenando las intenciones de medico–

Michael – ¿Acaso estas comprometida con alguien más? – su rostro lo dijo todo –

Candy – No es eso – intento evitar ese tema, acaso era muy evidente –

Michael – Una mujer como tu debe tener muchos pretendientes, seguramente alguno ya se ha ganado tu corazón – eso era una afirmación, se dio cuenta de la reacción de ella –

Candy – Michael yo – titubeo – si hay alguien más, es por ello que no quiero darte falsas ilusiones, lo siento –

Alguien más, pero ¿Quién? Se cuestiono angustiado Terry, acaso Albert es que ella dijera las cosas a medias era más desesperante, su actitud lo irritaba, no era la chica alegre y poco formal que tanto le gustaba, era fría e indiferente, aunque con ese vestido se veía preciosa. La pareja se retiro del restaurante dirigiéndose a la recepción del hotel, un hombre les seguía el paso cautelosamente, debido a la oscuridad y sobre todo a los nervios Terry choco con un mesero, un escándalo se escucho cuando la charola cayó al suelo, Candy miro de reojo para saber que había pasado a lo lejos dos personas recogían algo del piso, no le dio importancia, siguieron su paso hasta llegar con encargado de las llaves de las habitaciones, Terry se coloco sigilosamente detrás de una columna desde ahí pudo escuchar todo lo que hablaban Candy y Michael, el encargado le dio una llave a la chica, ella aguardo ahí y aprovecho para despedirse de su amigo.

Candy – Buenas noches, me la pase muy bien – se coloco un riso que andaba suelto detrás de la oreja –

Michael – Te puedo ver mañana, quisiera dar un paseo – El joven médico era insistente –

Candy – No lo sé, la verdad preferiría quedarme en el hotel – se encogió de hombros –

Michael – solo como amigos, no pido mas – dijo resignado –

Candy – Claro pasa por mí a las diez – no quería ser grosera con el –

Michel – Entonces nos vemos mañana – se puso contento, alguien los interrumpió –

Emily – Ya estoy aquí señorita – llevaba una lámpara de petróleo –

Recepcionista – Es algo rudimentario, pero solo será mientras arreglan el desperfecto – quiso dar una explicación que nadie le pidió –

Candy – No hay problema, hasta mañana Michael – se despidió dirigiéndose a las escaleras junto con Emily –

Michael salido del hotel, mientras Terry seguía dudando en ir a buscarla, los malditos nervios lo estaban torturando, tomo aire y se dirigió a la recepción cuando Candy había desaparecido del lugar.

Terry – Disculpe, que habitación tiene la srita Andley –

Recepcionista – Perdón – contesto interrogante –

Terry – Acaso esta sordo – le respondió de mal modo, muy a su estilo –

Recepcionista – No lo estoy, así que no grite, no puedo darle esa información – decía mientras acomodaba unos papeles y lo ignoro –

Terry – Ese es su trabajo – sus largos brazos se extendieron, lo tomo por el cuello de la camisa y lo jalo hacia el diciéndole – para eso le pagan – el recepcionista se libero como pudo –

Recepcionista – Es un grosero – se acomodo la camisa, pero al parecer Terry si lo había intimidado- es usted algún familiar – suavizo el tono de su voz –

Terry – Si es mi novia – se sintió raro de decirlo pero para el siempre lo fue –

Recepcionista – Permítame un momento – busco en el libro de registro, sabia cual era la habitación ya que acababa de darle su llave pero quería hacer esperar a ese chico tan arrogante – la seiscientos tres, en el sexto piso –

Terry – Esta seguro – quería que se lo afirmara –

Recepcionista – Aunque no creo que usted esté tan seguro – se burlo –

Terry – Que significa es comentario – lo miro desafiante –

Recepcionista – “Su novia” – lo dijo remarcando la frase – ocupa una suites nupcial, así que no creo que siga siendo su novia – salió de la recepción burlándose de él –

Terry se dirigió hacia la puerta del hotel en estado de shock, lo único que pasaba por su cabeza eran dos palabras “suites nupcial”, se quedo parado en el umbral de la entrada del majestuoso hotel, estaba frio aunque hacia un calor sofocante, ni el ruido de la calle lo hacía reaccionar, no puede ser posible, ella dijo que… coloco su mano en la frente, tomo aire, dio la vuelta de regreso a la recepción, cuidadosamente se dirigió a las escaleras sin que el recepcionista lo viera, subió desesperadamente , tengo que saber quién es, no puedo quedarme con esa duda, se decía mientras seguía subiendo, los corredores se iluminaban con candiles que estaban colocados en las paredes, tan deprisa iba que casi se tropieza con un escalón a llegar al sexto piso, con los nervios haciendo su aparición nuevamente comenzó a buscar la habitación que extrañamente se encontraba al final del pasillo, temeroso de lo que encontraría se aproximo a la puerta, estaba a punto de tocarla cuando se percato de que estaba abierta, su mano tembló al empujarla, solo una vela iluminaba la habitación, no quería ni respirar para no ser escuchado, a paso silencioso se introdujo en ella, la cama se veía vacía, no había rastro de nadie, ¿pero cómo? Si hace ya rato que subió se pregunto, un ruido se escucho en el tocador, acaso era ella, en ese instante alguien empujo la puerta que para fortuna de el quedo detrás de ella y con la poco luz que había no fue visto, una descarga de electricidad se vino a su cuerpo al ver que se trataba de Candy.

Candy – Emily ya vete a descansar – se dirigió directo al tocardor, en ese instante Terry aprovecho para esconderse detrás de las grandes cortinas oscuras –

Emily – Ya esto su baño señorita – le dijo mientras acomodaba una bata en la silla – ambas salieron del lugar, Emily se percato de un pequeño detalle – ¿Qué raro? – se dijo a sí misma –

Candy – Que sucede Emily –

Emily – Las costinas se movieron, pero las ventanas están cerradas – decía mientras se aproximaba a ellas, pero Candy la detuvo –

Candy – Ayúdame a soltarme el pelo, con esta oscuridad no veo bien – se sentó en el banco que estaba enfrente de la cómoda –

Emily – Se ve contenta – le dijo con curiosidad –

Candy – Si me divertí, Michael es muy amable –

Emily – Pero… – le sonrío –

Candy – Solo es un amigo, nada mas – le regreso la sonrisa, en ese momento los rizo de su rubia cabellera cayeron suavemente sobre su espalda tan finamente delineada, Emily dejo los broches de turquesas sobre la cómoda –ninguna de las dos tenía la más mínima idea de que eran observadas por un par de curiosos ojos que se encontraban maravillados de conocer más íntimamente a Candy –

Emily – Bien srita ahora quitaremos el vestido – se notaba cansada –

El vestido, Terry tuvo que controlar los temblores en sus piernas y malos, ver a aquella mujer en paños menores no era algo del otro mundo, recordó fugazmente lo del colegio, aunque ahora era diferente ya que Candy había dejado de ser una adolecente, ahora era una atractiva mujer.

Candy – Emily yo puedo hacerlo ve a descansar, gracias por preparar el baño –

Emily – pero es mi trabajo – le recordó –

Candy – Haz lo que te digo – se dirigió a la ventana y quedo a unos pasos de ella –

Emily – Cerrare las cortinas – Terry cerró los ojos se creyó descubierto –

Candy – Dejalas así lo hare después, se estaba quitando los pendientes de diamante y turquesas –

Emily – Si así lo desea la srita, me retiro – se fue hacia la puerta y abandono la habitación dejando “sola” a Candy –

Ella cerro con la llave, la dejo encima de la cómoda y se encerró en el cuarto del baño. Terry pudo respirar al
fin, salió de entre las cortinas, ¿Qué estoy haciendo aquí? Se reprocho, observo toda la habitación, más bien lo que se alcanzaba a mirar con la poca luz que había, al parecer ella estaba sola, pero que hacía ella en una suites nupcial se pregunto Terry, rio traviesamente al darse cuenta de que se encontraban solos en esa habitación sin mencionar que ella se estaba bañando, se llevo las manos al cabello diciéndose a sí mismo, no puedo verla, soy un caballero, maldición al diablo la caballerosidad, acercándose silenciosamente, giro la perilla de la puerta abriéndola un poco y sin dudar clavo la mirada en el interior. Lo primero que vio fue el vestido turquesa que ya hacía en una silla junto a una bata de satín rosa, pero eso no fue la causa que hizo que sus ojos azul verdoso se dilataran, Candy se encontraba en una tina con sus rubios rizos sobre sus hombros, pasaba una esponja por su cuello, brazos, repentinamente saco una de sus pantorrillas e hizo lo mismo con la esponja, luego dejo resbalar su cabeza al interior de la tina, para humedecer su cabello, mientras todo esto pasaba por la rendija alguien la observaba atentamente, cuando ella dio muestra de que saldría de la tina, Terry dejo de mirar, deseaba apreciar aquel cuerpo desnudo, pero de otra manera, no invadiendo los límites del espacio personal, así que muy a su pesar desvío la mirada, por todos los cielos me estoy volviendo loco por ella, cuando te convertiste en mujer, se acerco a la cómoda una idea paso por su cabeza al observar la llave del cuarto la tomo y guardo en su pantalón, por la poca visibilidad no midió la distancia que había entre el y una mesita que con el golpe se movió tirando el candelero, Candy escucho el ruido, se apresuro a secarse y ponerse la bata; cuando llego a la puerta del baño se dio cuenta que se encontraba abierta algo que la desconcertó ya que estaba segura de haberla cerrado, llevaba la otra vela con una solo tenue luz todo era más oscuro, ilumino el lugar donde sabia esta la mesita, hallando el otro candelero en el piso, Emily seguramente lo dejo en la orilla, dijo en voz alta, lo recogió aunque ya no lo encendió, estaba por dormir, se dirigió a la cómoda, tomo un cepillo, libero sus rizos de la toalla, comenzó a escarmenar su pelo, pero noto algo raro, empezó a buscar sobre la cómoda, estoy segura que la deje aquí, se dijo, buscare mañana, se miro al espejo con su pelo aun húmedo, seguía nerviosa intento buscar una razón, sabía que era la necesidad de ver a Terry, no lo hare, dijo nuevamente en voz alta pensando que nadie la escuchaba y apago la vela; quería desaparecer en ese instante , una lagrima solitaria se derramo de sus ojos en aquella silenciosa oscuridad, no pudo más y dijo fuertemente “que ganas tengo de estar contigo”, dejo el cepillo en el borde de la cómoda poniendo su mano junto a él, una grave voz se dejo escuchar en esa habitación.

Terry – Y porque lo dejaste ir – pregunto secamente – Al oír esa voz ella reacciono rápidamente, el cepillo callo de su lugar cuando su mano lo rozo, esa voz jamás la olvidaría, empezó a buscar de donde provenía, los nervios la traicionaron no encontraba el candelero, no los fósforos –

Terry – Acaso estás nerviosa – se burlo – dirigió sus ojos a la ventana, una sombra esbelta y larga se difuminaba entre las cortinas, se dio cuenta de que no estaba soñando –

Candy – ¿Qué… haces aquí? – tartamudeo –

Terry – Eso mismo quiero saber – decía mientras se acercaba a ella, que como pudo encendió la vela –

Candy – Como me encontraste – al iluminar con la escasa luz pudo ver su rostro –

Terry – Te molesta – se detuvo – porque tendrás que aguantarte ya que no pienso irme hasta que me aclares unas cuantas cosas –

Candy – Yo no tengo que aclararte nada, así que hazme el favor de retirarte – ella misma se sorprendió con lo que acababa de decir –

Terry – Con que los actores somos temperamentales no – le dijo, ella no salía de la sorpresa, eso solo se lo había dicho a Michael –

Candy – Me ha estado espiando, claro no podía esperar más de ti – le recrimino dándole la espalda y cruzo los brazos –

Terry – Veo que tu si has cambiado – Claro que cambiaste ahora eres más hermosa, se dijo a para sí –

Candy – No sé dé que me hablas – volvió a mirarlo, vestía un traje negro con una camisa color vino, se veía tan varonil, su pelo largo y sus hermosos ojos azul – verdosos, pero demasiado fríos –

Terry – ¿Te sigo gustando? – le pregunto ya que se dio cuenta en la forma que lo miraba, ella se sorprendió con lo directo de la pregunta, acaso era muy evidente lo mucho que le gustaba –

Candy – No dejas de ser un pretencioso, piensas que todas las mujeres se mueren por ti – su respuesta fue tajante –

Terry – Si la verdad es que si, déjame decirte que tú te encuentras en primer lugar de la lista – tenía que averiguar si realmente él ya le importaba –

Candy – Sigue soñando, eso ya paso – tenía que hacer que se fuera, no rompería la promesa que le hizo a Susana – vete de mi cuarto – dijo molesta mientras señalaba la puerta –

Terry – No lo hare hasta que me digas quien era ese tipo con el que estabas – le exigió –

Candy – No tengo porque darte explicaciones de lo que hago o con quien salgo, así que vete de aquí – se dirigió a la cómoda y empezó a buscar –

Terry – Buscabas esto – ella alzo la mirada, por el reflejo del espejo vio a Terry que se hallaba detrás suyo mostrándole la llave de su cuarto, su sonrisa era de burla –

Candy – Dame la llave – lo miro con recelo, se volteo y quiso quitársela pero él no lo permitió – déjate de juegos y vete – puso cara de fastidio – creo que alguien te espera – le recordó –

Terry – Tal vez, pero eso no es de tu incumbencia – se molesto –

Candy – Pues tampoco es de tu incumbencia que hago yo con mi vida – se miraron desafinándose–

Ella se moría de ganas de verlo, a él le pasaba exactamente lo mismo, pero inexplicablemente se encontraban discutiendo, había puesto una barrera que ninguno estaba dispuesto a que el otro la traspasara –

Candy – Si no te vas gritare – lo amenazo –

Terry – No te atreverías – la reto –

Candy – Armare un escándalo y te sacaran a la fuerza – le aseguro –

Terry – Quiero que lo intentes – se dirigió a la cama y se sentó en el borde – burlándose de ella –

Candy – Ayuda por favor – grito y golpeo la puerta, Terry se quedo pasmado – Se metió una animal a mi habitación – lo miro y le saco la lengua –

Terry – Ja, ja, ja, – se burlo mientras ella seguía golpeando la puerta e intentando abrirla –

Candy – No te burles y mejor vete, si te encuentran aquí… –
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