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El amor de la rosa eterna – Parte 23

CAPITULO 138
ROSAS DE SANGRE

El cielo estaba cerrado por aquella grises nubes, una suave llovizna humedeció el patio del hospital, el ambiente se sentía nostálgico tanto como aquel confundido corazón, muchas preguntas y ninguna respuesta, solo confusión y más confusión reflejaba los ojos triste y grises de Isaac, ¿Pero cómo saber si sus sospechas eran verdad?, acaso seria que por eso nunca pudo verla como mujer a pesar de ser tan bella, los sueños que tenía desde que la conoció tendría algún significado, tantas coincidencias con ella, podría llegar a ser cierto y si se equivocaba, Isaac no había conciliado el sueño durante la noche, no dejaba de pasar por su cabeza la idea de que aquella enfermera norteamericana pudiera ser la misma niña que años atrás pensaron se la había tragado el mar, salió muy temprano de su casa para no toparse con su madre, se encontraba perdido en sus pensamiento s cuando oyó que alguien entro al consultorio.

Laureen – Isaac regrésame el retrato – volteo y miro a su madre con reproche –

Isaac – No sé de qué me hablas – contesto con gran indiferencia –

Laureen – Se que tú lo tienes, nadie más entra al cuarto de costura – le reprochaba –

Isaac – Y qué si lo tengo yo, acaso no es mi derecho, ellos también son mi familia – Laureen lo miro nunca le había respondido de esa manera –

Laureen – Es el único recuerdo que tengo de ellos – su rostro reflejaba una gran tristeza – es por eso que te pido me lo
devuelvas – se acerco al escritorio pero Isaac no se inmuto ante los fríos y grises ojos de su madre –

Isaac – Me mentiste, dijiste que no había ni siquiera un retrato para que yo pudiera recordarlos – también los ojos de Isaac se notaban fríos –

Laureen – No me hagas perder la paciencia – alzo la voz – quiero esa foto de regreso Isaac –

Isaac – Ahora es mía yo la necesito más que tu – no le importo la advertencia de su madre – ¿Por qué no querías que yo la viera? – le pregunto como un reproche –

Laureen – No querías que sufrieras – sus ojos se llenaron de lagrimas –

Isaac – Quisiera entenderte madre – apretó sus labios –

Laureen – Isaac por favor no me juzgues mal, solo te protegía – Isaac la miro con recelo –

Isaac – Por años madre sufrí por no tener el recuerdo de mi padre ni de ella y siempre te pregunte si no había algo que me hiciera recordarlos, algo que hiciera que esos malditos sueños desaparecieran, que por años me atormentaron y tu lo permitiste – le reprocho –

Laureen – Hijo yo pensé que… – él la interrumpió –

Isaac – Vete madre tengo mucho trabajo – le señalo la puerta, acto seguido Laureen se dirigió a la puerta al abrirla le dijo a su hijo –

Laureen – Perdóname hijo no quise sufrieras – suspiro mientras una lagrima rodaba sobre su mejilla y salió, se recargo en la puerta tragándose su dolor, a lo lejos una chica la observaba –

Candy – ¿Quién será? – se pregunto al ver a la hermosa mujer, se encamino hacia ahí tal vez necesitaba ayuda, se le miraba tan triste, en ese instante recordó el día que vio a la madre de Terry llorando afuera de la villa en Escocia –

Eugénie – Candy puedes llevarle esto a el doctor Veruck – Candy se detuvo pero no dejo de observar a la dama –

Candy –Eugénie ¿Quién es la dama? – pregunto llena de curiosidad –

Eugénie – Es la madre del doctor Veruck – dijo con asombro – ella casi nunca viene al hospital – le explico, luego le entrego unos documentos a Candy – ella los tomo y luego se volteo pero la dama se estaba yendo perdiéndose entre la gente –

Candy – Se habrá peleado con Isaac – un extraño remolino de emociones la invadió, creyendo que había sido por el recuerdo de Terry y su madre – Terry por qué no respondes a mi carta – se dijo para sus adentros mientras caminaba hacia el consultorio – Buenos días – dijo cuando entro al consultorio – Isaac estaba parado frente a la ventana –

Isaac – Buenos días Candy – respondió suavemente que apenas se alcanzo a escuchar –

Candy – Vi ya que tuvo un paciente – dijo para ver si le contaba algo sobre la visita de su madre –

Isaac –No – exhalo nerviosamente – era mi madre – le explico –

Candy – Espero conocerla algún día – dejo los papeles en el escritorio, le extraño que Isaac no volteara a mirarla –

Isaac – Tu nunca conociste a tu madre verdad – le pregunto ella puso cara de sorpresa ante la pregunta –

Candy – No creo que ya te conté que me abandonaron cuando apenas era un bebe – no entendía a donde quería llegar con la pregunta –

Isaac – Que te hubiera gustado tener hermanos o hermanas – seguía con el interrogatorio –

Candy – No lo sé nunca lo he pensado – se encogió de hombros – por qué tantas preguntas –

Isaac – Por nada – se encogió de hombros, alguien llamo a la puerta, “y si es su madre” se pregunto Candy, “y si es mi
madre” “y si hago que se conozcan de una vez” “los sentimientos de una madre no mienten” se decía para sí mismo –

Candy – Abro la puerta – la pregunta lo hizo reaccionar –

Isaac – Si – la miro de reojo-

Candy – Adelante – dijo al abrir la puerta, una rosa blanca se asomo – que cosa… – dijo Isaac volteo hacia la puerta –

Richard – Hola Candy – luego entro él –

Candy – Hola Richard – le sonrió – pasa – Richard le dio la rosa y también le regalo una sonrisa –

Isaac – Te estaba esperando – su voz parecía cargada de nerviosismo –

Richard – Que es eso tan importante que me tienes que decir – pregunto ansioso – me hiciste que me levantara más
temprano – le reclamo –

Isaac – Candy nos puedes dejar a solas – le pidió de un modo muy amable, tanto que Richard se sorprendió de ello –

Candy – Te veré por la tarde – le dijo en voz baja a Richard, luego salió del consultorio –

Isaac – Siéntate – le señalo la silla –

Richard – A ti te pasa algo Isaac – conocía muy bien a su amigo –

Isaac – Richard necesito que me ayudes – suspiro –

Richard – En qué puedo hacerlo – el rostro de Isaac reflejaba preocupación – es algo malo –

Isaac – Necesito que me ayudes a investigar más sobre Candy – Richard se extraño de la petición de su amigo –

Richard – Isaac no quiero tener nuevamente problemas contigo, sabes muy bien lo que yo siento por Candy… – la molestia se escuchaba en su voz –

Isaac – No es lo que crees – le aclaro – mira esto – saco un papel del cajón de su escritorio y se lo entrego –

Richard – Haber explícame que no entiendo – miro el papel – que tiene que ver esto con Candy –

Isaac – Mi madre me oculto esto por años, según para no lastimarme – bajo la cabeza –

Richard – Pero si solo es una foto familiar, como podría lastimarte – por la cara que puso Isaac al parecer también se hacia la misma pregunta –

Isaac – Puedes decirme que ves en la foto – quería que Richard la observara bien –

Richard – Pues estas con tu padre y tu madre – dijo cuando la volvió a mirar –

Isaac – Y con quien más – seguía insistiendo –

Richard – Y con tu hermana… – los ojos de Richard se abrieron que parecía que saldrían de su lugar –

Isaac – Te das cuenta – trago saliva – estoy tan confundido – se llevo una mano al rostro –

Richard – Esto es imposible, además de esta foto hace mucho – no daba crédito a lo que veía –

Isaac – Lo sé yo también lo estuve pensando, pero es que es igual a papá – Richard no salía de su asombro – es que no lo ves ella es huérfana, tiene la misma edad, sus ojos son igual de expresivo, su cabello, todo Richard –

Richard – Isaac creo que te estás dejando llevar – dejo la foto sobre el escritorio –

Isaac – Me estás diciendo loco – casi grito –

Richard – Es que esto me suena a locura – la gente cambia mucho con el tiempo –

Isaac – Te has preguntado por qué yo no puedo verla como mujer a pesar de ser tan hermosa – recargo la cabeza en la silla –

Richard – Basta ya Isaac – pensaba que su amigo había perdido la cordura –

Isaac – Sabes por qué se llama Candy – le cuestiono –

Richard – Sera por qué así decidieron llamarla las hermanas que la cuidaban – se estaba cansando de la plática –

Isaac – Por que cuando la encontraron había la muñeca con ese nombre – le explico Richard se sorprendió ya que esa parte nunca se la había contado Candy –

Richard – Pues si no tenía nombre tuvie… – Isaac lo interrumpió –

Isaac – Mira esto – le señalo la foto nuevamente, luego saco una lupa y le dijo el punto donde tenía que prestar más atención, Richard observo la foto, la niña extendía sus brazos a la muñeca que sujetaba su madre, entonces pudo observar lo que estaba grabado en la muñeca –

Richard – No puede ser – sus ojos azules se hicieron más grandes – Isaac esto es una locura – le regreso la foto –

Isaac – Quiero presentársela a mi madre – Richard lo miro con asombro – el corazón no miente –

Richard – Y cuando harás eso – pregunto con confusión –

Isaac – Hoy por la tarde, quiero que vaya a comer a casa – Isaac se dirigió nuevamente a la ventana –

Richard – No, no puedes hacerme eso – se puso de pie rápidamente – quede con ella en vernos hoy por la tarde – le explicaba a su amigo – Isaac hoy se lo pediré – Isaac volteo a mirar a Richard algo molesto, si era verdad lo que estaba pensando entonces Richard estaba por ser casi su cuñado –

Isaac – Puedes llevarla después de que se lo pidas – más que una invitación parecía una súplica – te estaré esperando por la noches – le dijo luego se quedo callado –

Richard – ¿Qué pasa? – Sentía a su amigo tenso – Isaac todo estará bien – quiso aliviar un poco el nerviosismo de su amigo –

Isaac – No me gusta esto – Richard no entendió y puso cara de confusión, Isaac volteo a mirarlo y torció el gesto – esta calma no es normal – le explico – esta tensa calma algo malo traerá – suspiro –

Richard – Isaac estas demasiado nervioso – se acerco a su amigo y puso su mano en el hombro de él – tranquilo pase lo que pase tienes mi apoyo –

Isaac – Gracias – sonrió, Richard abandono el hospital entre la suave lluvia de aquel día, poca gente se veía en las calles, solo algunos cuantos militares se paseaban por ahí, no se fijo y choco con un tipo mal encarado, llevaba puesto un abrigo negro, el se disculpo pero el hombre ni siquiera respondió y siguió su camino – es un grosero – se dijo a si mismo mientras abordaba su auto, se encontraba algo nervioso por todo lo que estaba pasando un extraño sentimiento invadió su corazón pensando en que era por lo que estaba por decirle a Candy –

Terry se encontraba en su habitación paseándose de un lado a otro, había fumado mas de tres cigarrillos, se sentía nervioso sin razón aparente, hoy tendría que actuar mejor que otras ocasiones ya que el alcalde de aquella ciudad estaría presente, no dejaba de pensar en Candy, Candy era lo único que pasaba por su mente esa tarde, en ella pensaba cuando llamaron a la puerta.

Lucia – Joven lo buscan – dijo cuando toco a la puerta –

Terry – Pedí que no me molestaran – grito algo agresivo –

Lucia – Es el Sr. Hathaway – puso cara de fastidio, no soportaba a Terry –

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