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El amor de la rosa eterna – Parte 22

CAPITULO 137
SECRETO DE CONFESION

Candy terminaba de curar a un paciente de Isaac, este la miraba intentando adivinar su nerviosismo, desde el día de la graduación ella estaba algo cambiada, sabía que Richard había logrado besarla, ahora él se notaba mas enamorado, pero ella parecía distante, como si en lugar de sentirse entusiasma, sintiera culpa, pero por qué acaso sería por aquel chico del que la escucho hablar con Ane.

Candy – Listo doctor – le dijo cuando el paciente salió de consultorio – solo recojo esto y me retiro –

Isaac – Candy te noto rara – fue directo con su comentario –

Candy – Yo, como crees – evito mirarlo mientras suspiraba –

Isaac – Es por Richard – era una afirmación – tuviste algún problema con él – no quiso que ella supiera que él estaba enterado de lo que paso esa noche –

Candy – No ninguno – intento sonar tranquila, aunque ese recuerdo la ponía algo nerviosa –

Isaac – ¿Quieres tomar un café? – ella sonrío ante la invitación de Isaac –

Candy – Claro creo que me hace falta – él se levanto y luego abrió la puerta, ella salió primero, era raro ver a Candy e Isaac paseando juntos en los pasillos del hospital, así que llamaron la atención de algunos de los ahí presentes, llegaron a la cafetería ella tomo asiento mientras él iba por el café que le prometió – gracias Isaac – le dijo cuando este le entrego la taza de porcelana –

Isaac – Dime una cosa Candy por qué decidiste se enfermera – ella se sorprendió con el cuestionamiento y miro
desconcertada –

Candy – Creo que lo traigo en la sangre – rio mientras ponía un poco de azúcar a su café, Isaac la miro sorprendió ante la respuesta – Yo viví mucho tiempo en el hogar de Ponny ahí cuide muchos niños – le explico – yo creo que por eso me gusta este trabajo, el ayudar a los demás, es una gran satisfacción – Isaac la miraba admirado de cómo se expresaba ella –

Isaac – El hogar de Ponny – pregunto curioso –

Candy – Fue donde me crie con Ane – le explico, al oír el nombre de Ane Isaac puso más atención, ella noto la expresión de él – pero cuando crecimos nuestras vidas tomaron caminos diferentes – cerro los ojos y suspiro –

Isaac – Como fue que los Andley te adoptaron – le dio un sorbo a su café –

Candy – Yo fui con los Leegan para hacerle compañía a su hija – torció el gesto al recordar a los dos hermanos – pero termine cuidando a sus caballos – recargo sus codos en la mesa y puso su babilla en sus manos –

Isaac – Cuidaste caballos – repitió lo que dijo –

Candy – Si eso dije – puso los ojos en blanco – luego algo paso y fui adoptada por los Andley – suspiraba profundamente –

Isaac – Y ese suspiro a que se debe – el rostro de ella entristeció y agacho la cabeza –

Candy – A tantos recuerdos – dijo sin mirarlo, Isaac sintió un extraño sentimiento –

Isaac – Y por qué te llamaron Candy – quiso cambiar un poco la conversación – es un nombre lindo –

Candy – La Srita Ponny me dijo que cuando me encontraron había una muñequita con el nombre de Candy… – le explicaba cuando Eugénie llego hasta donde ellos –

Eugénie – Candy te llego esto por la mañana – le entrego un sobre – buenas tardes doctor, se dirigió a Isaac –

Candy – Gracias Eugénie – tomo el sobre y comenzó a leer, sus ojos verdes destellaron –

Eugénie – Te veré después, con su permiso doctor – se despidió –

Isaac – Hasta luego Eugénie – le sonrió, luego miro a Candy que no dejaba de observar el sobre – alguno problema – la
cuestiono –

Candy – No nada – dijo en un susurro – es una carta de Ane – Isaac reacciono ante el nombre y volteo a ver a Candy –

Isaac – Que bien – dijo como indiferencia aunque no dejaba de mirar ese sobre y Candy se dio cuenta de ello –

Candy – Gracias por el café me voy a descansar – guardo el sobre en el bolso de su vestido –

Isaac – No piensas leerla – pregunto lleno de curiosidad, Candy lo miro de reojo –

Candy –Te interesa el contenido de ese sobre – lo dijo como una afirmación –

Isaac – Claro que no – dijo de modo cortante –

Candy – Te gusta Ane Britter verdad – también lo afirmo y se río, el sonrojo invadió las mejillas de Isaac –

Isaac – Esta usted muy cansada Srita Andley, tanto que alucina – torció el gesto –

Candy – Si y me voy a mi habitación a descansar y a “leer” la carta de “mi amiga Ane” – se levanto molesta, aun seguía peleando en ocasiones con Isaac – con su permiso doctor – Isaac apretó los labios, por qué tenía que seguir peleando con ella, aunque en algo Candy tuvo razón, si le interesaba que decía la carta de Ane, lo recordaría, le había escrito pero no tenía respuesta alguna todavía, saco unas cuantas monedas y las dejo sobre la mesa, luego se retiro también estaba cansado y quería ir a su casa –

Los golpes en la puerta se hicieron más fuertes, la madre de Susana se encontraba en la cocina con Lucia, se asustaron un poco al escuchar lo desesperado de los golpes, luego vino una voz ya conocida para ambas.

Terry – Abra la puerta Sra. Malowe – se escuchaba muy molesto –

Sra. Malowe – Por dios que ocurre – dejo lo que estaba haciendo, Lucia conocía a su patrón y de inmediato supo que estaba de mal humor –

Lucia –Sra. Marlowe – la detuvo – por favor no le diga al joven que estoy aquí – la miraba con ojos de ruego –

Sra. Marlowe – No te preocupes hija – salió de la cocina, el seguía tocando – que pocos modales tiene – se dijo a sí misma, luego abrió la puerta, Terry se introdujo bruscamente en la casa, casi empujo a la Sra. Marlowe –

Terry – Donde esta Susana – le cuestiono casi con un grito, Susana escucho desde su cuarto la voz de Terry, de inmediato guardo la carta de Candy en un cajón y tomo la costura –

Sra. Marlowe – En su habitación, pero que le sucede Terry, debería tener la cortesía de saludar al menos – Terry no le contesto y de inmediato se dirigió con Susana, sus ojos parecían tan fríos, tan llenos de furia –

Terry – Susana – le grito mientras entraba a la habitación, plantándole la puerta en las narices a la Sra. Marlowe –

Susana – Terry que gusto verte – lo miro sonriente pero lo que recibió fue una mirada llena de recelo, ella no pudo aguantar el modo en que Terry la veía y mejor se volteo – mira lo que estoy haciendo para ti – extendió la costura y se la mostro, pero lo que hizo Terry con ella le dolió en el fondo del alma –

Terry – Yo no quiero nada que venga de ti – de un manotazo aventó la costura –

Susana – ¡Terry! – Miro como caía al suelo lo que había hecho con tanto amor – que te pasa –

Terry – ¿Qué qué me pasa? – le grito – esto es lo que me pasa – le aventó una hoja de papel, que cayó en su regazo – tu tuviste la culpa de que se fuera – le seguía gritando –

Susana – Terry no entiendo – se atemorizo al ver a Terry tan molesto –

Terry – No me digas que no entiendes – apretaba sus puños tanto que las venas se le marcaban – de donde sacaste la estúpida idea de que yo me iba a casar contigo – le reprocho mientras la miraba fríamente –

Susana – Terry yo… – se quedo callada, tomo la hoja de papel que había caído en su regazo, la desdoblo y leyó – Terry yo es que yo creí… – este la interrumpió –

Terry – Pues haces muy mal en creer Susana – seguía gritando, mientras afuera la Sra. Marlowe golpeaba la puerta asustada al oír los gritos de Terry –

Susana – ¿Por qué me tratas así? – sus voz comenzaba a quebrarse, sabía que si esa carta se la hubiera escrito ella hubiera reaccionado de otra forma –

Terry – Todavía lo preguntas – se movía de un lado a otro – Susana cuando lo entenderás – ella evito mirarlo –

Susana – Basta mamá – le grito desde el interior de su habitación – vete de aquí esto es entre Terry y yo – se dejaron de oír los gritos y los golpes en la puerta, por fuera Lucia intentaba calmar en silencio a la madre de Susana, luego se la llevo a la cocina discretamente – eres tan cruel conmigo – sus manos aprisionaban la falda de su vestido –

Terry – Cruel, me hablas de crueldad cuando tú te has ensañado conmigo y con Candy – le restregó en la cara, Susana se llevo las manos a los oídos y los tapo, no le gustaba que aquel nombre saliera de los labios de Terry –

Susana – Ya cállate Terry – ahora lloraba – no me hagas odiarla más de lo que ya la odio – Terry la miro receloso –

Terry – Te duele – se dio cuenta de ella – acaso te lástima que te hable de ella – Terry encontró la forma de desquitar su coraje con ella –

Susana – Largarte Terry – le dijo entre el llanto –

Terry – Sabes que es lo que más me gusto de ella – Susana se llevo sus manos a su pecho – la dulzura con la que me miro la primera vez, fue un momento tan maravilloso, desde ese día supe que ella era el amor de mi vida – Susana apretaba los labios ante semejante confesión – fue robando mi corazón poco a poco, mis secretos se volvieron de ella – se sentó en el borde de la cama mostrando una gran soberbia – no tienes idea de cómo batalle para conquistarla, se daba a desear, pero en el fondo yo sabía que le gustaba, el brillo en sus ojos la delataba, su voz temblaba al tenerme cerca y eso me hacia desearla más – miraba el rostro de dolor de Susana, pero no podía perdonarle el dolor que le hizo sentir a Candy con esa carta, el soportaría cualquier cosa, menos ver sufrir a Candy, el imaginarla leyendo lo escrito por Susana, le rompía el alma – no tienes idea lo mucho que deseaba besarla, probar la miel de sus labios – se mojaba los labios al imaginar aquel momento – no me equivoque ese fue el momento más hermoso de mi vida, el día que le arrebate aquel beso, supe que sería para siempre de ella –Susana no pudo mas –

Susana – Calla Terry, no sigas por favor – suplicaba entre el llanto – no quiero saber más –

Terry – Entiéndelo de una vez Susana – apretaba los labios de coraje – NO TE AMO Y NUNCA TE VOY A AMAR – remarco la frase –

Susana – Ojala y estuviera muerta – grito llena de dolor y coraje –

Terry – No digas estupideces – se levanto furioso de la cama – te parece poco todo lo que has logrado con tu egoísmo, con tus ganas de retenerme, tu no me amas solo estas encaprichada conmigo –

Susana – Yo te salve la vida por qué te amo – le recordó – yo sacrifique mi vida por ti, si no fuera por mi tu estarías… – él la interrumpió –

Terry – Muerto – termino la frase – yo no te lo pedí, es más yo hubiera preferido que no lo hicieras, – con estas últimas palabras Terry se encamino a la puerta – Espero te hayan quedado claro las cosas, no pidas más de mí que no lo tendrás – abrió la puerta y luego la azoto con gran fuerza, Susana se quedo inundada en llanto, se miro al espejo y luego puso sus brazos en la cómoda y recargo su rostro en ellos, su madre le gritaba a Terry en la sala, luego se escucho nuevamente azotar la puerta, su madre llego corriendo hasta ella –

Sra. Marlowe – Susi hija no llores – la quiso consolar –

Susana – Déjame sola – no quiso mirarla – vete madre no necesito de tu lastima –

Lucia – Srita Marlowe – también quiso consolarla había oído todo ya que los gritos se oían hasta la cocina –

Susana – Tu tienes la culpa de todo esto – dijo entre cortadamente – largarte no quiero que vuelvas a mi casa – le grito Lucia no supo que más decir –

Sra. Marlowe – Vete Lucia no es un buen momento – está bajo la cabeza y salió de la habitación –

Lucia – El joven fue muy duro con ella – tomo su bolsa y salió de aquella casa, necesitaba llegar antes que su patrón, sabía que si se daba cuenta que no estaba en casa la reprimiría, tomo un auto y se fue –

Los días subsecuentes a la discusión fueron tristes y tensos para Susana, Terry por su parte se seguía preguntado de donde había sacado ella semejante mentira, se encontraba en el despacho de su casa, tomando un trago, tenía tiempo que no lo hacía cuando repentinamente Lucia sin imaginar que su patrón estaba ahí entro para asear el lugar.
Lucia – Lo siento joven no sabía que estaba aquí – dijo cuando entro y miro a Terry sentado en el sillón, su mano sujetaba un cigarrillo –

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