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El amor de la rosa eterna – Parte 21

CAPITULO 136
CARTAS DE UN HOMBRE ENAMORADO

CARTA 1
Apenas hace unos días la conocí y siento que he vivido con ella toda mi vida, no sé cómo expresar lo que siento cada que la veo, lo que si se es que ella es la persona que estuve esperando toda mi vida y no pienso perderla ahora que la he encontrado. Las pocas cosas vividas con ella no creo poder olvidarlas de la noche a la mañana, con ella he aprendido que una simple sonrisa puede llegar a golpear el corazón, me gusta todo de ella, su sonrisa, su forma de ser tan natural, tan sencilla, creo que me estoy enamorando y estoy seguro que me gustaría compartir con ella mi vida. En estos momentos estoy pensando en lo hermoso que sería poder estar a su lado, sentir su calor, ese es mi mayor anhelo.

CARTA 2

Estos días han sido maravillosos, me siento tan dichoso tanto que he agradecido al dios por dejarme tenerla a mí lado, por su sonrisa, por el brilló de sus ojos, por haber encontrado en ella lo que tanto buscaba. Hoy después de todo este tiempo quiero agradecerle a la vida por el amor que siento por ella, por ser tan especial, por complementar mi mundo, un mundo que hacía meses atrás era tan falso, estoy dispuesto a entregarlo todo por el amor que profeso en ella.

Hemos tenido tiempos difíciles, momentos buenos y malos, alegrías y discusiones, todos eso ha pasado y solo queda el recuerdo de lo vivido, de lo más querido, ella es la esencia de mi vida, mi punto de partida y final. Me he acostumbrado tanto a ella, a tomarla de la mano, al sonido de su voz, sin ella no podría respirar y ni ser quien soy.

Yo no creía mucho en las personas, pero ella ha logrado volver la confianza en mí tanto que hasta a veces sueño despierto, con su amor con el día en que pueda probar sus dulces labios, los labios de una mujer maravillosa. Son tantos los secretos compartidos, somos cómplices, se que quiero ser solamente para ella, su pareja, que en mi encuentre siempre su refugio, su sostén, que sepa que siempre habrá alguien en quien confíe, alguien en quien llorar, con quien reír, de lo que sea poder hablar.Las palabras faltan para expresar lo mucho que siento por ella, solo le ruego a dios que este amor que le tengo pueda ser correspondido algún día de la misma manera ya que no solo tiene mi corazón, sino también mi vida entera.

CARTA 3

Hoy es viernes y por fin iré a buscarla entre la lluvia, quisiera llevármela lejos, muy lejos de aquí, a donde solo estemos ella y yo, para velar siempre por sus sueños, yo la quiero y moriría por ella si me lo pidiera, hoy es viernes, hoy quisiera despertar, tomarla de su mano y volar al cielo de sus brazos que cada día se convierten en el mejor lugar que puede existir, no sé si algún día me atreveré a decirle lo que siento, si ella entienda que soy capaz de enfrentarme con dragones de fuego, hadas de alas negras, bosques encantados, por qué LA AMO, por qué por ella sería capaz de sacrificar todo lo que tengo, hoy viernes.

CARTA 4

Este tiempo que hemos estado juntos, ha sido el más hermoso de mi vida, yo nunca pensé que me enamoraría de esta manera tan deliberadamente, se que ella es mi más bello tesoro, ya que es una gran mujer, se que nunca cambiara su forma de ser, ya que hay algo en ella que me hace enloquecer, celos nunca los había sentido, pero ahora, hasta me molesta que otros chicos la miren, pero creo que eso es normal, ya que cuando se ama sin medida no te importa lo que pase a tu alrededor.

Hemos hablado de tanto y sé que la decisión que he tomado cambiara mi vida por completo, lo he pensado, pero sé
que debo hacerlo ya que mi corazón no aguanta seguir callando el amor que le profeso, ahora ella está segura de que contara conmigo en todo momento, hare todo lo posible por no poderla y defraudarla, por qué es lo más sagrado que tengo.

CARTA 5

Se que nuestra relación es única y espero que siga así, este es el primer día que ella se marcho de viaje, si vieras como pienso en ella, me imagino su dulce rostro, no si es una especie de prueba pero sé que la voy a superar, tengo unas ganas de salir corriendo e ir a buscarla, es la mujer que todo hombre desearía tener a su lado, hoy que la tengo hare todo lo posible para retenerla a mi lado, hoy me desperté con la ilusión más bella y es que muero por verla, por abrazarla y nunca más soltarla de mi ser ya que pertenece a mi vida, ahora es dueña absoluta de mi corazón y pensamientos.

CARTA 6

Apenas hace unas horas la vi y ya la extraño, son unas ganas de volver a verla, me hace falta, el calor de su abrazos que se han convertido en el mejor lugar del mundo donde yo puedo estar, pero sobre todo, me hace falta su sonrisa, esa sonrisa que ilumina cada una de las cosas que hago a diario, que me levanta el ánimo y hace que todo parezca mejor.

Ella forma todo mi universo, y quiero que siga asó por convicción propia, tienes idea de todo lo vivido en solo unos meses, ¿Cuántas cosas hemos pasado?, ¿Cuántos cosas hemos hecho?, ¿Cuánto no hemos divertido, peleado y llorado juntos?, ¿Cuántos recuerdos en tan solo unos meses?

Hoy le di un regalo que había guardado celoso para ella, pero el que ella me dio fue el más hermoso de todos, después de que la melodía termino, me acerque a ella, acaricie su suave cabello, la blanca piel de sus mejillas, y sabes que, probé el dulce sabor de sus labios en el más tierno beso que jamás pensé probar algún día, si la bese y no tuve que robarle el beso, fue dado mutuamente y correspondido de la misma forma, todo ello es la síntesis del paraíso.

Por eso y mil cosas más, quiero amarla siempre, amarla con pasión, con locura, con ganas que nunca quedan satisfechas, quiero amarla con el deseo de estar siempre dentro de su corazón, de pertenecerle, de darle a todo lo que hagamos un sentido que solo ella y yo podamos entender, sin palabras, sin límites.

RICHARD BROWER.

Las hojas de papel cayeron sobre la suave tela de aquel diván, un levo suspiro salió de aquella garganta, miro nuevamente hacia la ventana, sus ojos se entristecieron ante todas esas cartas, como si un triste recuerdo embargara sus pensamientos, apretó los puños de las manos, sintiendo un gran enojo consigo mismo, alguien toco a la puerta en ese momento reacciono.

Eleonor – Terry te encuentras bien hijo – entro en la habitación, Terry evito mirarla –

Terry – No te dije que entraras o si – dijo groseramente –

Eleonor – Cariño que sucede – hizo caso omiso al comentario de Terry –

Terry – Es que quisiera ser tan feliz como lo es Richard – le dijo mientras su mirada se clavaba en las hojas de papel –

Eleonor – Recibiste carta de él – se sentón junto a su hijo, luego acaricio su cabello –

Terry – Si hoy por la mañana – tomo las cartas y se las dio su madre – mira se nota que está enamorado – torció su sonrisa y bajo la cabeza –

Eleonor – No leeré tus cosas – la dejo a un lado de él – tu también serás feliz –

Terry – Si tan solo supiera donde esta – se llevo sus manos al rostro – ¿Por qué me dejo? – se cuestiono para sí mismo –

Eleonor – Cariño no te desesperes – no le gustaba ver a su hijo tan triste – y siempre irán a París – intento cambiar el tema –

Terry – No lo sé – se encogió de hombros – la verdad no me importa mucho mamá –

Eleonor – Te veré por la noche cariño – se despidió de el dándole un tierno beso en la sien –

Terry – Cuídate – le dijo mientras su madre lo dejaba solo en su grande habitación, la puerta quedo entre abierta, su ya crecida mascota se metió y se coloco a un costado del diván – hola, lo acaricio, el perro lo miro con sus tiernos ojos verdes –
ven aquí – le dijo mientras daba unas palmadas en el diván, chocolate muy obediente se subió, Terry se quedo pensativo, por unos instantes suspiro, luego se puso de pie, guardo las cartas de Richard en uno de sus cajones, de otro del cual el solo tenía la llave saco una cajita negra, luego la abrió, la miro tristemente por unos instantes, termino por cerrarla de golpe, dejándola en el mismo lugar, debajo de aquella chaqueta café, que guardo después de que se la regresaron, ya no la volvió a usar quería que el aroma de ella siguiera impregnado, la tomo entre sus manos, miro al perro que ahora estaba junto a él – te gustaría dar un paseo – le dijo, el animalito al parecer entendió por qué de inmediato empezó a mover la cola –

En la sala se encontraba Lucia, aseando aquel lugar, se veía molesta la Sra. Rose seguía ordenando y eso no le gustaba, Terry bajo por las escaleras seguido de su perro, Lucia torció el gesto al ver al animalito, era evidente que no le gustaba pero tenía que soportarlo, su patrón lo trataba como si fuera un miembro de su familia.

Lucia – Se le ofrece algo joven – dijo cuando vio a Terry –

Terry – No gracias, voy a salir – ni siquiera la miro –

Lucia – Que tenga un buen día joven – miro la prenda que Terry llevaba entre las manos –

Terry – Sucede algo – se dio cuenta de que se puso nerviosa –

Lucia – No, solo que pensé que había perdido esa chaqueta – trago saliva –

Terry – Acaso tengo que darle cuentas yo a usted – su voz sonó algo grosera –

Lucia – No joven – bajo la cabeza – con su permiso – se retiro llena de coraje, Terry se dirigió al garaje de su mansión, Daniel
estaba ahí, recargado en el lujoso auto, leyendo un periódico.

Terry – Daniel deme las llaves del auto – abrió la puerta, el chofer se quedo desconcertado –

Daniel – Adonde quiere que lo lleve – pregunto al su patrón –

Terry – A ningún lado, solo quiero que me de las llaves del coche – le extendió la mano, Daniel conocía el carácter voluble de su patrón, no le gustaba que saliera solo, pero no protesto no quería poner de malas a Terry, así que no protesto, saco las
llaves de su bolso y se las dio, chocolate se metió en la parte de atrás del coche, luego Terry aventó su chaqueta café que cayó junto al canino, luego Daniel abrió el portón, de un modo apresurado Terry saco el auto y se alejo de aquella casa, en el interior Lucia seguía limpiando, refunfuñando por ser siempre reprendida por su patrón, en eso andaba cuando tocaron la
puerta –

Lucia – Que fastidio – se quejo mientras limpiaba sus manos en el mandil, se dirigió a la puerta al abrir una señora se encontraba parada frente a ella – no damos limosna le dijo de modo despectivo al ver la humildad de la señora –

Casera – No vengo por eso jovencita – le contesto del mismo modo –

Lucia – Entonces diga a que viene o retírese – cruzo los brazos –

Casera – Se encuentra el Sr Grandchester – pregunto –

Lucia – El joven acaba de salir y no sabemos a qué hora regresara – miraba de arriba abajo a la Sra. –

Casera – Seria usted tan amble de entregarle esto a Terry – saco un sobre de su bolso – al parecer alguien no supo que Terry
cambio de dirección y le envió esta carta a su antiguo departamento – se la entrego, Lucia la tomo –

Lucia – Si, en cuanto llegue se la entregare – se dio la vuelta y cerró la puerta, ni siquiera le dio las gracias, inmediatamente se vio dentro de la casa y leyó el remitente – puso cara de desconcierto al ver de dónde venía la carta – esto le interesara a
la Srita, Marlowe –

Sra. Rose – Lucia quien toco – esta se exalto por la sorpresa, de inmediato guardo la carta en el bolso del mandil –

Lucia – Era una persona pidiendo caridad – volteó a mirar a la Sra. Rose –

Sra. Rose – Date prisa con esto, que tienes que ir todavía a casa de la Srita. Marlowe – Lucia asintió con la cabeza, le había creído, esa misma tarde le entregaría esa carta a Susana –

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