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El amor de la rosa eterna – Parte 20

CAPITULO 135
EL BESO DE UN ANGEL

En la estación del tren Saint Lazare se sentía algo de frío, era de mañana, Richard había acompañado a Candy a tomar el tren ya que ella se iría a Londres, Isaac se encontraba con ellos en la estación puesto que también Ane partía pero ella ya no regresaría a París ya que de ahí tomaría un barco que la regresaba a los Estados Unidos, Isaac sentía una ligera tristeza ya que durante el poco tiempo logro encariñarse con Ane, su dulzura, ternura y hasta su timidez lograron capturarlo, mientras esperaban a que los llamaran Richard platicaba con Candy, estaba nervioso ya que pensaba que ella no regresaría a tiempo para su graduación.

Richard – Estas segura – le preguntaba nervioso –

Candy – Si no te preocupes – decía mientras buscaba algo en su bolso –

Richard – Yo puedo acompañarte – le propuso –

Candy – No gracias, solo debes preocuparte por tu graduación – saco un pequeño estuche y un espejo –

Richard –No quiero parecer egoísta Candy pero me preocupa que no llegues para ese día – dijo con gran preocupación –

Candy – Te prometí que iríamos juntos no – le recordó entonces ella abrió el pequeño estuche, una cera rosácea tomo un poco con una esponja e impregno sus labios de ella, gesto que lo hizo estremecer – sucede algo Richard – pregunto al ver como la miraba, el movió la cabeza en señal de negativa, Isaac y Ane estaban cerca de donde ellos también platicaban –

Isaac – Me dio gusto conocerte – se notaba algo nostálgico –

Ane – A mi también – decía mientras miraba al piso –

Isaac – Espero no sea la última vez que nos vistes – ella se sonrojo –

Ane – Tal vez algún día tu visites mi país – saco una hoja de papel de su bolso – esta es mi dirección por si algún día quieres escribirme – le extendió el papel, cuando Isaac lo tomo sus dedos chocaron, luego sus miradas se cruzaron tiernamente –

Isaac – Gracia Ane – metió su mano en el bolso de su saco – te un presente para ti – dijo y saco una caja de color rojo y se la extendió a ella –

Ane – Isaac no deberías molestarte – él se encogió de hombros mientras Ane la abría, luego la miro esperando la reacción de
ella que de inmediato se quedo boquiabierta ante tal regalo –

Isaac – Te gusta – pregunto curioso –

Ane – Es bellísimo, pero no puedo aceptarlo – bajo la mirada –

Isaac – ¿Por qué? – se sorprendió con la respuesta de ella –

Ane – Apenas nos conocemos Isaac – él se mordió el labio – no debo –

Isaac – Es un recuerdo de que en Francia hiciste un buen amigo – le explico y ella sonrió tiernamente –

Ane – Gracias, me ayudas – lo saco de la caja, luego se lo dio y él muy amablemente le coloco el collar en el cuello – es precioso – dijo mientras acariciaba el dije que tenía el collar, un dije en forma de clavel era de rubís con esmeraldas un regalo evidentemente muy costoso –

Candy – Ane es hora de irnos – ella reacciono –

Ane –Si Candy, Isaac espero que no sea la ultimas que nos veamos – el sintió como si su corazón se hiciera pequeño cuando
Ane se despido – gracias por tu compañía – luego le dio un tierno abrazo al chico que se quedo sorprendido del gesto de ella,
Candy y Richard también los miraban era evidente que ambos se gustaban –

Richard – Se me harán eternos estos días – se dirigió a la rubia – te extrañare –

Candy – Que cosas dices Richard – se rió, aun que sintió que ella también lo extrañaría – te prometo que llegaré a tu graduación – le dio un abrazo y se despidió de él, abordaron el tren y partieron hacia Londres –

Isaac – Ella volverá para la graduación – le dijo al mirar tan pensativo a Richard –

Richard – Isaac necesitare de tu ayuda – él lo miro desconcertado, ayuda para que se pregunto – tengo que planear bien las cosas para esa noche y necesito de ti –

Isaac – A qué te refieres con eso – no dudo en preguntar –

Richard – La noche de graduación le diré a Candy lo que siento – Isaac se quedo boquiabierto con lo que le dijo su amigo –

Isaac – Estas loco tú no puedes… – no supo que decir, en ese momento pensó en Nicole y en lo que ella sufriría –

Richard – Se en quien piensas pero no puedes evitarlo – le dijo al ver la cara de preocupación de Isaac –

Isaac – Richard deberías pensarlo bien – recordó el día en que escucho hablar a las chicas, y si Candy ya tenía un amor, y si rechazaba a Richard, no quería ver a su amigo con el corazón destrozado – espero no cometas un error – solo atino a decir eso –

Richard – Quita esa cara Isaac, parece como si te hubiera dicho que me le declararía a tu hermana – Isaac lo miro fríamente – lo siento no quise decir… – se disculpo ante su comentario –

Isaac – Vamos a casa quiero que me digas lo que tienes planeado para esa noche – le dijo serenamente, dejaron la estación del tren Richard planeaba algo para declararle su amor a Candy mientras Isaac estaba preocupado por la reacción de Nicole, aun que no podía dejar de estremecerse ante el recuerdo de aquel breve y tierno abrazo que Ane Britter le había dado un nuevo sentimiento embargaba el corazón de Isaac un sentimiento más fuerte que el que sentía por Nicole, mientras en el tren las dos chicas platicaban en el camarote que Ane había reservado seria un viaje corto pero aun así quería estar cómoda –

Candy – Estoy muy emocionada Ane – dijo mientras se tiro en la cama –

Ane – Si yo también Candy me pregunto a quien se parecerá – sonrío, Candy volteo a mirar a su amiga un objeto brillante capto su atención –

Candy – Ane que cosa traes en el cuello – dijo asustada, Ane grito y se sacudió el cuello – jajaja – se rió ante la reacción de Ane – me refiero a tu collar – Ane tomo el dije entre sus manos –

Ane – Me lo dio Isaac es precioso no lo crees – se ruborizo – sabes una cosa Candy Isaac es muy caballeroso – le dijo tímidamente –

Candy – Te gusta el Doctor Veruck – dijo en modo afirmativo, Ane se llevo las manos a la cara – no debes apenarte Ane haces bien en conocer a otras personas –

Ane – A ti también te gusta el Abogado Brower – le replico mientras ahora era Candy la sonrojada – jajaja – se rio de modo más discreto que su amiga, que de inmediato frunció la nariz – Candy tu le gustas a ese chico – ahora hablaba más seria –

Candy – Ane no quiero hablar de eso – evito mirarla, no quería abordar el tema del amor y de los chicos ya que sabía que Ane
quería llegar a una sola persona “Terry” pero lo que Ane le dijo la desconcertó aun más –

Ane – Candy se que Richard se parece mucho a Anthony – Candy la miro confundida –

Candy – No sé a qué te refieres – contesto dudosa ya que ella pensó que le hablaría de Terry –

Ane – Richard no es Anthony – dijo en voz baja mientras esas palabras retumbaron en la mente de Candy – Sabes Candy – dijo para cambiar la conversación ya que su amiga se había quedado muda por lo que dijo – el me mando flores todos los días –

Candy – ¿Quién? – dijo cuando reacciono –

Ane – Isaac, durante toda mi estadía en París el me mando flores al hotel todos los días –acaricio el dije nuevamente –
claveles rojos – le dijo –

Candy – No sabía que te gustaran los…- se quedo muda por unos instantes – claveles rojos dijiste – Ane asintió con la cabeza afirmativamente, Candy intento fingir una sonrisa luego se volteo de lado sobre la cama e hizo como si durmiera, pero en lugar de eso se mordía los labios de coraje, “claveles rojos” es un imbécil pensaba, pero esto no se quedara así Isaac, Candy entonces cerró los ojos y comenzó a recordar las palabras de Richard aquel día “le mando flores a la chica que me gusta “ “, ahora sabía quién le había mandado los claveles rojos cuando recién llego pero lo que más resonó en su cabeza fueron las palabras de él “la chica que me gusta” entonces soy yo quien le gusta a Richard se dijo, luego se quedo dormida, a lo lejos se escucho como alguien la llamaba con desesperación y angustia, la silueta de un joven de cabello largo caminaba hacia ella, quería moverse pero no podía se había quedado estática en aquel lugar tan oscuro, miro hacia su derecha otra silueta se acercaba a ella, era otro joven que también la llamaba, al acercarse ambos ella pudo apreciar los hermosos rostros de aquellos chicos Terry y Richard ambos extendieron su mano, pero ella no supo qué hacer Terry o Richard, dolor o tranquilidad, tenía que decidir por una opción, antes de que callera en el frio fondo del abismo en el que estaba –

El olor a sal se sentía al respirar el aire, el ferri estaba por llegar al puerto Candy y Ane estaban ansiosas, ambos no dejaban de sonreír, cuando por fin tocaron tierra un auto ya las esperaba, el equipaje llegaría después al hotel donde se hospedarían, Candy tomo la mano de Ane, al parecer tenía prisa de llegar, abordaron el auto e inmediatamente arranco, unos cuantos paquetes con moños en color rosa son las únicas cosas que llevaban, minutos más tarde por fin llegaron a la casa de la familia O´Brien, Candy toco la puerta, un rostro ya conocido las recibió.

Abuela Martha – Candy que gusto verte pequeña – la recibió con un gran abrazo –

Candy – Es un gusto Abuela Martha – le regalo una gran sonrisa –

Abuela Martha – Ane me alegra que también vinieras – tomo las manos de Ane – pasen chicas Paty las espera – Ane y Candy se miraron nerviosas, la abuela Martha las guio por aquella casa, subieron unas escaleras para así llegar al cuarto donde Paty se encontraba – Paty tienes visitas – dijo mientras tocaba –

Paty – Hazlas pasar abuela – se oía feliz, la abuela abrió la puerta, Paty estaba recostada en su cama, su espalda estaba recargada en un par de almohadas – Candy, Ane que alegría verlas – sus ojos se llenaron de lagrimas, Candy corrió para abrazar a su amiga, mientras que Ane fue más discreta en su saludo –

Candy – Paty que alegría le has dado a la familia Andley – seguía abrazada de su amiga –

Ane – Candy no vayas a lastimar a Paty – le recordó el estado de su amiga –

Candy – Lo siento – dijo mientras soltaba a su amiga y se levantaba de la cama –

Ane – Te ves hermosa Paty – estaba muy emocionada – mira trajimos estos presentes – puso los paquetes sobre una silla –

Paty – Gracias chicas – Candy buscaba ansiosa con la mirada – quieres conocerla – le dijo al ver la impaciencia de su amiga –

Candy – Si Paty me muero de ganas de ver a tu hija –sus ojos verdes estaban iluminados –

Paty – Abuela, puedes ver si ya terminaron de bañarla – la abuela asintió con la cabeza, luego se retiro – no me dejan hacer nada, dicen que tengo que esperar cuarenta días – le explico –

Ane – Hacen bien en cuidarte – se sentó en el sillón –

Candy – Por favor Ane, tener un hijo no es un impedimento para que hagas tu vida – Ane la miro sorprendida – en otros países hay mujeres que después de dar a luz al día siguiente se levantan para trabajar – Paty y Ane la miraron asustadas –

Abuela Martha – Aquí está la pequeña – en brazos llevaba a la bebe, luego se la entrego a su madre que extendió los brazos llena de alegría –

Paty – Candy, Ane les presento a la pequeña Stephania – ambas se acercaron ansiosas por conocer a la hija de Paty y Stear, Paty miraba embelesada a la niña, era idéntica a su padre –

Candy – Se parece mucho a Stear – dijo emocionada – puedo abrazarla – Paty se la entrego a Candy y la niña se porto tan tranquila en brazos de ella – es hermosa – sus ojos se llenaron de lagrimas – le parecía increíble que aquella chica a la que conoció en el colegio hace algunos años ahora fuera la madre de esa niña – tu padre estaría feliz – le dio un beso y la niña le sonrió –

Ane – Deja que la cargue – Candy se la dio con mucho cuidado, ambas tenían experiencia con los niños, ya que en el hogar cuidaron muchos bebes – hola preciosa – dijo suavemente mientras sus ojos se llenaron de lagrimas, en su mente remonto los sucesos vividos con Archie cuando platicaron sobre los hijos “Ane yo creo que después de casarnos deberíamos esperar a tener hijos” “Archie acaso no te gustaría formar una familia conmigo” “Claro que sí pero entiende que somos muy jóvenes no sabemos qué puede pasar en un futuro” , habían sido las palabras del hombre que pensó algún día llegaría a ser su compañero de vida, luego sus recuerdos se remontaron unos días atrás cuando una tarde Isaac llego al hotel para invitarla a comer, caminaron juntos, a las orillas de río Sena, una pareja de esposos llevaban en brazos a su pequeño hijo, Ane los miro melancólica, “ Te gustan los niños Ane” pregunto al ver la forma en la que ella miraba al niño, “Si mucho”, “A mí también el día que me case me gustaría que mi esposa me diera hijos prontamente”, ella lo miro enternecía, que diferentes eran él y Archie –

Candy – Ane estas bien – ella reacciono – te ves pálida –

Ane – Si Candy estoy bien, felicidades Paty es una niña preciosa – se la entrego a su madre, luego la niña comenzó a llorar, al parecer tenía hambre –

Paty – Creo que tiene hambre – Paty alimento a la bebe, la veía con tanto amor, amor de madre, Stear estaría orgulloso de ver a Paty de esta manera, pensaba Candy, luego por su mente paso una ilusión se miraba así con un hijo en brazos, mientras el hombre que amaba estaba a su lado, su rostro y el de Terry se encontraban para sonreírse llenos de dicha y alegría, por la mente de Ane pasaba lo mismo se imaginaba con un bebe en brazos, mientras Archie sonreía, eran sueños simplemente sueños que al parecer jamás se cumplirían –

Isaac se encontraba solo en habitación la gran noche del baile de graduación había llagado, por la mañana habían
acudido a la ceremonia de clausura, su madre lo acompaño, tenía la intención de presentarle a Candy pero ella no llego, Richard estaba preocupado, aunque el Sr Brower asistió para acompañarlo, se noto intranquilo, nervioso, esperaba que por la puerta de aquel lugar entrara ella, pero nada, al parecer todo lo planeado por su amigo había sido una pérdida de tiempo, se estaba secando el cabello, acababa de ducharse, se arreglaría para ir a la fiesta, traía puesto un pantalón y su dorso estaba desnudo, se miro en el espejo, se acerco a el, aprecio lo bien formado que estaba, sus brazos, su abdomen estaba marcado, había cambiado tanto en todo este tiempo, el haber dejado aquel colegio le hizo bien, sobre todo el librarse de ese chico que siempre lo molestaba y por el cual tuvo que abandonar aquella escuela, a pesar de ser tres años mayor que él, el que fuera más bajo de estatura le causo muchos conflictos ya que ese mocoso(menor que Isaac) siempre se burlada de él por tener su cara llena de pecas, Isaac se llevo su mano hacia el rostro, acaricio sus pómulos suavemente, sintió como si alguien hubiera golpeado su estomago, durante su adolescencia el también había tenido esas manchas en su rostro pero con el tiempo fueron desapareciendo, “y si fuera cierto” se cuestiono.

Isaac – Es una tontería – dijo mientras aventaba la toalla a la cama, no se percato de que su madre había entrado –

Laureen – ¿Qué es una tontería? – pregunto curiosa cuando escucho a su hijo –

Isaac – Nada mamá – se sobresalto al ver a su madre, le llevaba el smoking que usaría esa noche – de verdad no quieres
venir – le dijo mientras se ponía una bata –

Laureen – No hijo estoy cansada, tu diviértete – le sugirió amorosamente –

Isaac – ¿Cómo me gustaría que ellos estuvieran aquí? – sé sentó en el borde de la cama – su mamá lo hizo lo mismo –

Laureen – Ellos estarán orgullosos de ti – puso su mano en el hombro de su hijo –

Isaac – Mi hermana bailaría conmigo – cerro los ojos para imaginarse aquella escena, bailaba con una linda chica, de cabello
rubio, ojos verdes, abrió los ojos de golpe el rostro de Candy se hacía nuevamente presente en los pensamientos de él –

Laureen – No dejarían de pelear – le dijo entre una suave risa –

Isaac – Por qué dices eso mamá – pregunto curioso –

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