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El amor de la rosa eterna – Parte 18

CAPITULO 133
GUARDIA NOCTURNA

Candy acomodaba los medicamentos en un estante que había en el consultorio, no se veía feliz, se notaba preocupada, tenía un extraño presentimiento, todo esto le parecía una tontería pero que podía hacer si eran ordenes de la jefa de enfermeras, tendría que soportar estar ahí hasta que nuevamente le asignaran otro sitio, la puerta se abrió, ella evito mirar así que siguió acomodando los medicamentos, Isaac se sorprendió al verla, volvió a mirar la puerta del consultorio efectivamente era el suyo, pero que hacía ella aquí, entonces recordó lo que le había dicho el día anterior “mañana le asignaremos a la nueva enfermera” le dijo el doctor Marcous para su mala suerte esa enfermera era Candy, la chica norteamericana que tanto le desagradaba, no tuvo más remedio que entrar, se dirigió al escritorio y comenzó a leer unos papeles, todo fue silencio en ese lugar, con una gran tención que ninguno de los dos soportaba, él la miraba de reojo, mientras ella seriamente seguía con su trabajo hasta que por fin él hablo.

Isaac – Srita Andley necesito que traiga material de curación – le dio una hoja – esto es lo que tiene que traer – le dio el papel sin mirarla –

Candy – Regreso en un momento doctor – tomo la hoja y también evito mirarlo, se dirigió a la puerta y salió – ¡Ash!, no lo soporto – dijo refunfuñando mientras caminaba – es un arrogante, insolente – fruncía el seño –

Eugénie – Sucede algo Candy – se toparon en el pasillo –

Candy – No nada Eugénie – se agacho avergonzada y siguió su camino, Eugénie se dirigió al consultorio de Isaac, estaba por tocar la puerta cuando escucho que hablaba –

Isaac – Maldición – se decía a sí mismo – esto no puede ser posible – alguien llamo a la puerta, Isaac trato de calmarse – adelante – dijo más tranquilo –

Eugénie – Le traigo los expedientes de sus pacientes – dejo unos papeles sobre el escritorio –

Isaac – Eugénie por qué me asignaron a la Srita Andley a mi – más que una pregunta parecía un reproche –

Eugénie – Fueron ordenes del doctor Gerard – explico – hay algún problema con ella – le cuestiono dudosa –

Isaac – No nada – dijo secamente, tomo los papeles que había dejado Eugénie y los comenzó a leer – gracias –

Eugénie – No se le ofrece algo más – no supo que más decir –

Isaac – No por el momento – ella se quedo parada observándolo y él se dio cuenta – se piensa quedar ahí parada – pregunto con un dejo de molestia –

Eugénie – Lo siento – se disculpo y lo dejo solo –

Isaac – Enfermeras – se dijo a sí mismo cuando se quedo solo, dejo los papeles que había estado hojeando, se recargo en el respaldo de la silla, cerró los ojos y suspiro, recordó como ese día por la mañana iba caminando por la calle cuando al doblar una esquina tropezó con una chica, el bolso de ella se cayó cuando chocaron, ella se agacho para recogerlo, él como todo un caballero hizo lo mismo, “excusez- moi mademoiselle(disculpe Señorita)” le dijo mientras tomaba su bolso para dárselo a la chica, pero algo paso cuando sus miradas se cruzaron, el gris de los ojos de Isaac fue envuelto en aquellos hermosos ojos azules, “Merci beaucoup(Muchas gracias)” contesto ella con su delicada voz tomo su bolso, le sonrío y se fue, mientras el miraba como entre la gente ella se perdía – que hermosa era – se decía mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa, cuando alguien volvía a llamar a la puerta –pueden dejarme solo – su voz sonaba molesta ya que habían interrumpido su breve recuerdo –

Nicole – Pensé que te daría gusto verme – dijo cuando entro al consultorio –

Isaac – Nicole que estás haciendo aquí – pregunto curioso –

Nicole – Necesito que hablemos – él se quedo mudo, solo apretó sus labios y con un ademan le indico que se sentara, ella lo
hizo pero no cerró la puerta, por la forma en que lo miraba sabía que estaba por pedirle algo, mientras Candy se dirigía a la farmacia para pedir todo lo que había en la lista no le gustaba la forma en que Isaac la miraba, quería entender por qué precisamente tenía que ser ella quien lo auxiliara quien sabe hasta cuándo –

Candy – Buenas tardes Sr. Banuet – dijo con su graciosa voz –

Sr Banuet – Hola Candy – se notaba que entre ellos ya había confianza –

Candy – Vengo por este material – le dio una hoja –

Sr Banuet – Candy no tengo este material aquí necesito ir hasta el almacén – le comento – puedes regresar por el después – le pregunto pero ella se quedo pensando –

Candy – Puedo acompañarlo – le sonrío – no tengo nada que hacer por el momento – no quería regresar al consultorio de Isaac sin ese material ya que no deseaba una discusión con él así que el Sr. Banuet dejo encargado a Demian en la farmacia y se fue con Candy hasta el último piso de aquel edificio, subieron por las escaleras, aunque para el Sr. Benuet ya era muy cansado subir a pie pero que remido el elevador estaba en mantenimiento, cuando llegaron hasta el último piso tuvieron que caminar todavía entre varios corredores hasta llegar a un cuarto que estaba al final de un pasillo – deberían tener este lugar en otro sitio – dijo mientras se frotaba los brazos ya que sintió un escalofrió –

Sr. Banuet – Si para este viejo ya es cansado venir tan lejos – comentaba mientras sacaba las llaves de su bolso –

Candy – Que no se supone que el seguro debe estar por dentro – dijo cuando vio que el seguro de la puerta estaba por fuera –

Sr. Banuet – Lo que sucede Candy es que antiguamente aquí eran internados los enfermos mentales – le explico, ella puso
cara de sorpresa – pero desde que sucedió aquella tragedia decidieron volverlo almacén –

Candy – Que paso aquí – lo cuestiono curiosa –

Sr. Banuet – Pues hace algunos años un chico llamado Fabian asesino a varios de los enfermos no sé explican cómo es que consiguió un cuchillo y mato a los demás enfermos incluyendo una enfermera, luego él se suicido – ya había abierto la puerta, mientras Candy temblaba – no me digas que te da miedo – se río –

Candy – No – su voz temblaba – como cree – se introdujo en aquel lugar, sintiendo un golpe de frío en su espalda, mientras el

Sr. Banuet en trancaba la puerta – que está haciendo – le pregunto –

Sr. Banuet – Esta puerta es traicionera, algunas enfermeras se han quedado encerradas – se río – dicen que es el fantasma de Fabian, que lo han visto vagar por las noches implorando misericordia – Candy ya no podía hablar – por favor Candy solo son puros cuentos no me digas que es crees en esas cosas –

Candy – Por favor ya no me diga mas – estaba nerviosa – mejor busquemos las cosas –

Sr. Banuet – El joven Isaac es un gran medico – cambio de tema – su padre también lo era – le explico –

Candy – Conoció al padre de Isaac – dijo sorprendida – me imagino se parece mucho a él– se acerco al estante para ayudar a buscar las cosas –

Sr Banuet – pues Isaac no se parece mucho físicamente a él – Candy se quedo mirándolo – sabes tus ojos me recuerdan a los del Doctor Veruck – ella quedo boquiabierta – eran tan verdes como los tuyos –

Candy – Que cosas dice – son sonrojo, un frasco llamo su atención – que es esto – lo tomo entre sus manos –

Sr. Banuet – Es para combatir la difteria – le dijo – hace un tiempo hubo muchos niños que enfermaron pero con esto lograron salvarlos, no a todos pero si a la mayoría –

Candy – ¡Ah! – Dijo mientras dejaba el frasco junto a una caja – bueno creo que ya tenemos todo – le ayudo a carga al Sr. Banuet –

Sr. Banuet – Gracias Candy por la ayuda – ella le regalo una sonrisa mientras el cerraba la puerta de aquel frío, oscuro y solitario lugar, mientras esto pasaba Isaac platicaba con Nicole en su consultorio –

Nicole – Y dime como esta tu tarde – le pregunto mientras lo miraba traviesamente –

Isaac – Bien eso creo – no podía evitar ponerse nervioso por como ella lo miraba –

Nicole – Y que tal tu nueva enfermera – le pregunto –

Isaac – No muy bien – contesto pero algo llamo su atención – dime una cosa Nicole como es que sabes que tengo nueva enfermera – le pregunto ansioso ya que eso no se lo había mencionado –

Nicole –Sabes que vine a visitar a mi padre – le explico – también quería asegurarme de que me había hecho el favor que le pedí – rio maliciosamente –

Isaac – De que favor estás hablando – la cuestiono, no le gustaba esa sonrisa –

Nicole – Bueno le pedí que te asignara una nueva enfermera – enarco una ceja –

Isaac – ¿Qué hiciste qué? – Se levanto de la silla – no tienes derecho –

Nicole – Creí que si estabas más tiempo con ella se te facilitarían las cosas – le explico – ya sabes enamorarla –

Isaac – Nicole yo no pienso enamorar a esa chica – se veía molesto –

Nicole – Tú me prometiste que me ayudarías a quitarla del camino – le reclamo –

Isaac – No puedes manipular a la gente Nicole –le recrimino mientras golpeaba el escritorio –

Nicole – Ya ves que si puedo – se levanto de la silla –

Isaac – El que tu padre sea el director del hospital no te da derecho a… – lo interrumpió –

Nicole – Tengo todo el derecho de luchar por el hombre que amo – subió su tono de voz – no pienso dejarle el camino libre a esa chica norteamericana – lo miro desafiante – con o sin tu ayuda evitare que ella se quede con Richard –

Isaac – Nicole – dijo al acercarse a ella, la tomo del rostro dejando un mínimo de distancia – ¿Dónde quedo la chica tierna? ¿Cuándo cambiaste tanto? ¡Eras tan dulce! ¿Cuándo te convertiste en esta chica? – Nicole estaba muda por como Isaac acariciaba su rostro, luego la miro tiernamente, ella no entendía a su amigo, quería hablar pero no le salían la palabras, Isaac estaba próximo a besarla cuando alguien lo interrumpió –

Candy – Aquí esta lo que… – se quedo callada, Nicole reacciono cuando miro a Candy ahí parada – lo siento – dijo y bajo la cabeza –

Nicole – Sera mejor que me vaya – se alejo de Isaac que apretaba sus labios mientras cerraba sus ojos al mismo tiempo, molesto de que Candy hubiera estropeado ese momento – espero me hagas caso Isaac – le dijo antes de salir, Candy evito mirarla –

Isaac – Deje las cosas y haga el favor de retirarse – su voz sonaba molesta –

Candy – Si doctor – dejo la caja con las cosas, salió y cerró la puerta – por dios como si no fueran las cosas difíciles ahora esto – se dijo en voz baja, mientras caminaba a la sala de enfermeras pensando que apenas las cosas comenzaban, esta noche seria una noche muy larga –

Todo transcurría tranquilamente, parecía que la noche no sería tan pesada, Candy intentaba entender que había pasado en ese consultorio, no se suponía que eran amigos, Richard me dijo que Isaac le mando flores a la chica que le gusta y si en verdad esa chica es Nicole, pensaba Candy, “va eso no es de mi incumbencia” dijo en voz alta pensando en que estaba sola en la cafetería.

Isaac – Si habla sola pensaran que está loca – le dijo mientras se sentaba en la mesa contigua, su rostro dibujaba una sonrisa, Candy lo miraba confundía – acaso lo está –

Candy – Es un grosero – frunció el seño y lo ignoro –

Isaac – Y que es eso que no le incumbe – le pregunto mientras daba un sorbo a su tasa –

Candy – Pues si no me incumbe a mí menos a usted – dijo indiferentemente –

Isaac – Es imposible hablar con usted, no entiendo por qué Richard es su amigo – parecía reclamo –

Candy – Por qué no se lo pregunta a él – se levanto, tomo su charola de alimento, estaba por irse cuando la alarma del hospital comenzó a sonar – algo pasa – dejo la charola y salió del lugar Isaac iba de tras suyo, cuando llegaron a urgencias se encontró con Eugénie – Que sucede – le pregunto –

Eugénie – Llegaron varios heridos parece que hubo un ataque en una aldea de las afueras de parís –se veía preocupada –

Isaac – Gracias Eugénie – siguió caminando – se piensa quedar ahí parada Srita. Andley – le pregunto –

Candy – Perdón Doctor – le dijo tristemente, desde que había llegado a París no habían recibido heridos por cuestiones de la guerra, una guerra le que le había costado la vida a su querido amigo Stear, todos los doctores en turno estaban apresurados atendiendo a los heridos, unos tuvieron que ser llevados a quirófano puesto que estaban en muy malas condiciones, una mujer era atendida por quemaduras en su espalda, había protegió a sus hijos con su cuerpo cuando el fuego alcanzo su hogar, su bebe tenía una leve quemadura en su mano, pero no era de peligro, Candy la miraba con respeto había arriesgado su vida para salvar a sus hijos, un pequeño niño estaba esperando afuera por saber de su madre y hermana, tenía como siete años, el no llevaba heridas pero si una severa tos que no lo dejaba, pero nadie le hacía caso, hasta que Candy paso por ahí y lo miro – Te sientes bien – le pregunto ya que no dejaba de toser – cómo te llamas –

Bernard – Me llamo Bernard – dijo entre la tos – como esta mi mamá – le pregunto a Candy –

Candy – Bueno ella esta… – como le explicas a un niño que su mamá está muy delicada – se pondrá bien, solo es cuestión de
tiempo – no supo que mas decirle – ven te llevare a comer algo – lo tomo de la mano, entonces se dio cuenta de que el niño ardía en fiebre – tienes fiebre – le toco la frente, Isaac salía en ese momento y le llamo la atención a Candy –

Isaac – ¿Qué es lo que hace? – Dijo molesto – no ve que necesitamos ayuda –

Candy – El niño tiene fiebre – se veía preocupada –

Isaac – Esto es más importante – ella lo miro con recelo –

Candy – No le preocupa este niño – le reprocho – tiene mucha tos – Isaac torció el gesto por el disgusto pero aun así se acerco al niño y lo reviso –

Isaac – No puede ser – dijo para sí mismo con gran preocupación –

Candy – Sucede algo con el niño – Isaac la miro y asintió afirmativamente –

Isaac – Necesitamos aislarlo – dijo en voz baja –

Bernard – Me voy a morir – le pregunto mientras los miraba con sus ojos tristes y seguía tosiendo –

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