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El amor de la rosa eterna – Parte 14

CERRANDO PUERTAS

Candy miraba por la ventana del hotel, era una mañana calurosa, el bullicio de una gran ciudad como lo era Londres se hacía presente desde muy temprano, Albert iría a hablar con los padres de Paty, tenía que explicarles cómo es que su hija estaba anos meses de ser madre y que él padre de su hijo había muerto en la guerra, era algo complicado por las costumbres de ellos, habían educado a su hija para que se casara como dios manda, no solo por el civil, que clase de hombre se casa y casi enseguida deja a su esposa para ir a la guerra, esperaban se creyeran esa absurda historia que habían inventado para no perjudicar la reputación de Paty, Albert llamo a la puerta.

Albert – Candy puedo pasar – seguía preocupado –

Candy – Claro Albert – se quito de la ventana –

Albert – Nos vamos Candy – suspiro –

Candy – No creo que sea prudente que vaya yo – Albert se sorprendió al saber eso ya que Candy había insistido en ir con ellos, quería estar presente cuando hablaran con los padres de Paty –

Albert – Tú querías ir – le recordó –

Candy – Albert yo… – no sabía cómo reaccionaría Albert con lo que le diría – no quiero ir a Paris –

Albert – ¿Qué estás diciendo? – dijo con gran sorpresa –

Candy – Quiero quedarme con Paty hasta que nazca su bebe –

Albert – Te esperan en el hospital – no entendía a Candy –

Candy – Yo no pedí venir – se encogió de hombros –

Albert – Hablaremos luego Candy – dijo mientras se llevaba las manos al rostro y tomaba aire – Paty espera en la recepción es mejor que no la haga esperar – salió de la habitación –

Candy – Terry porque no pudimos ser felices, ya me canse de luchar con todo esto, a veces quisiera no ser tan débil – volvió a mirar por la ventana mientras su corazón la hacía llorar nuevamente – necesito olvidar – se dijo así misma, fue a la cama y tomo su bolso, salió del su habitación, se encontró con Emily –

Emily – Srita. Candy a donde va – pregunto, Albert le había dicho que no la dejara sola –

Candy – Tengo que salir de aquí – se limpio las lagrimas – dile a Albert que no se preocupe que regresare por la tarde, pediré un auto del hotel – le dijo para que ella se quedara tranquila –

Emily – Pero el Sr. William me pido que no la dejara sola – intento detenerla –

Candy – No cometeré ninguna locura – le prometió – regresare en un rato – camino rumbo a el elevador, alguien observaba todo cautelosamente –

Candy abordo un auto negro lujoso de esos que solo se encuentran el hotel Savoy, sentía que si se quedaba en su habitación se asfixiaría, enfrentaría los dolorosos recuerdos.

Chofer – ¿A dónde la llevo? – volvió a preguntar –

Candy – ¡eh!, perdón lléveme al Colegio Real San Pablo – Candy peso que la mejor forma de olvidar era enfrentarse a todo los recuerdos, estaba cansada de llorar, de sentirse culpable, no podía dejar de pensar en Susana, ella que había sacrificado su vida por Terry, no se merecía que le arruinara la vida, que le quitara su única razón para vivir, Candy recordó la noche en que encontró la carta de Susana en la chaqueta de Terry, esa breve carta que la estaba torturando en cuerpo y alma.

Terry:

Se que es difícil todo esto pero ahora que se tú has llegado a amarme me haces la mujer más feliz sobre la faz de la tierra, pensé que siempre vivirá a la sombra de ella pero me doy cuenta que con mi paciencia, compresión, pero que sobre todo con mi amor he logrado que la olvides, jamás pensé que llegaría a oír de tus labios la palabra Te Amo, todo esto se complementa con la alegría de saber que voy a ser tu esposa muy pronto, el corazón no cabe en mi pecho de gusto, de solo imaginarme vestida de novia con un hermoso vestido blanco mientras tú me cargas en tus brazos me hace estremecer todo mi ser, gracia amor mío, gracias por la dicha de saber que me amas como yo te amo a ti.

Susana.

Candy no podía dejar de pensar en esa breve carta, pero tan dolorosa, como era posible que Terry le dijera que dejaría a Susana cuando le había propuesto matrimonio, cuando le había dicho que la amaba, pero se veía tan sincero, tan determinado, ¿Cómo pudimos Terry? Se preguntaba con gran dolor mientras que sus ojos intentaban dejar de llorar. Todo fue silencio en aquel lujoso auto negro, en algunos momentos un suave sollozo se dejaba escuchar, el trayecto pareció tan corto había llegado al Real Colegio San Pablo.

Chofer – Hemos llegado Srita – dijo en voz baja, no quería importunar los pensamientos de la dama –

Candy – Puede esperarme por favor – el chofer asintió afirmativamente, tomo aire y salió del auto, se dirigió a la reja una
monja estaba cerca del lugar así que se dio cuenta de la visita, se dirigió hacia donde la chica, puso cara de sorpresa cuando vio de quien se Trataba –

Hermana Margaret – ¡Candy! – dijo con gran sorpresa y abrió la reja –

Candy – Hermana Margaret – una gran sonrisa apareció en su rostro, luego la abrazo – me alegra tanto que verla –

Hermana Margaret – ¿Qué haces en aquí? – no podía creerlo –

Candy – Puedo pasar – pregunto, recordaba que no había salido del colegio de la mejor manera, por la cara de la hermana
supuso que no la dejaría entrar – entenderé si me niegan el paso – rio tristemente –

Hermana Margaret – La rectora no está me dejo encargada a mí creo que hare una excepción – Candy no podía creerlo –

Candy – Muchas gracias hermana – Ambas se dirigieron a la oficina de la rectora, cuando se encontraron ahí Candy recordó la primera vez que estuvo en ese lugar –

Hermana Margaret – Viejos recuerdos – estaba sirviendo agua en un vaso –

Candy – Si – se estremeció –

Hermana Margaret – ¿Cómo esta Terry? – pregunto curiosa sabia que entre Candy y Terry había una bonita relación, ella lo había hecho cambiar mucho y se imaginaba que estaban juntos –

Candy – No lo sé supongo que bien – evito mirar a la hermana –

Hermana Margaret – Creí que tu y él – Candy no pudo más y se lanzo a los brazos de la hermana, dejando escapar su llanto, el vaso cayó al suelo cuando la hermana abrazo a Candy – ¿Qué ocurre Candy? – pregunto preocupada –

Candy – Hermana –dijo entre el llanto, ella comprendió el dolor de Candy así que no hizo más preguntas, solo dejo que ella se desahogara entre sus brazos, por un largo rato Candy lloro amargamente mientras le contaba a la hermana todo lo sucedido con Terry –

Hermana Margaret – Candy tienes que ser fuerte, siempre lo has sido, el pasado déjalo a tras la vida continua tu eres una gran persona además de una hermosa mujer, mírate ya dejaste de ser la adolecente traviesa del colegio, eres muy bella
Candy, no dudes que algún día alguien más llegue a tu vida, debes de cerrar unas puertas para abrir otras – le decía para animarla, Candy estaba más tranquila –

Candy – Lo he intentado pero… – no termino la frase, estaba sentada frente al escritorio con los codos recargados en el –

Hermana Margaret – Candy no se qué decirte – se sentía abrumada de ver a Candy tan triste, ya que llego a apreciarla –

Candy – Hermana quisiera dar un paseo por el colegio – la hermana se sorprendió con lo que le pido Candy –

Hermana Margaret – No creo que se buena idea Candy – creía que sería doloroso para ella – Candy ya no te lastimes de esa manera –

Candy – Estaré bien hermana – le sonrió así que la hermana no se pudo negar –

Hermana Margaret – Los chicos están en clase, así que pues visitar el colegio tranquilamente –

Candy – Gracias hermana – Candy se levanto y salió de la oficina, camino por los pasillos del colegio recordando lo feliz que fue aquel tiempo que nunca más volvería, camino inundada en sus memorias de adolecente, solo algo la hizo reaccionar, el suave viento que chocaba con su rostro, no supo cómo pero estaba para ahí en su segunda colina, el lugar donde compartió muchas cosas con Terry, se recargo en el árbol, sentía que el aire se le acababa, nuevamente esa punzada de dolor se hacía presente en su corazón, tomo un poco de aire, cerró los ojos, sin querer los recuerdos aparecieron nuevamente, tuvo que ser fuerte para no dejar escapar el llanto – como quisiera que mis ojos estuvieran secos para no llorar mas – se dijo a si misma alguien le hablo –

Evans – Se siente bien – dijo suavemente, ella como reacción volteo a mirarlo, era un chico, tenía su uniforme negro y una cabellera castaña –

Candy – Si – dijo mientras secaba las lágrimas que comenzaban a aparecer –

Evans – Se nota muy triste – se había dado cuenta del dolor de Candy –

Candy – Solo recordaba – le explico –

Evans – Usted estudio en el colegio – le pregunto mientras se sentaba en el pasto, a la sombra del árbol –

Candy – Si hace algunos años – seguía recargada en el árbol –

Evans – Mi hermano también fue estudiante del colegio – tomo una pequeña piedra y la aventó–

Candy – Ah – no supo que decir –

Evans – Pero él se fue hace mucho tiempo, no me porte muy bien con él, la última vez que lo vi se notaba tan diferente – Candy no entendía por qué aquel chico conversaba con ella y él se dio cuenta de ello – creo que la estoy importunando verdad Srita –

Candy – No pero me sorprende que me platique esto – no sabía que mas decir –

Evans – Me siento algo solo – Candy decidió sentarse junto a él –

Candy – Puedo saber por qué – sintió la necesidad de escucharlo –

Evans – Mi madre murió hace un tiempo y mi padre salió de viaje – suspiro – pronto regresara – no se veía muy contento –

Candy – Al parecer no le agrada mucho la idea – se dio cuenta que algo le molestaba al chico –

Evans – No es eso – se encogió de hombros – fue a ver a mi hermano, creo que tiene mal de amores – se rió –

Candy – Comprendo – al parecer ella sufría la misma enfermedad que su hermano –

Evans – La madre de él mando una carta diciendo que era urgente que fuera a verlo parecía importante para mi padre así que no dudo y se fue –

Candy – Así que el es tu medio hermano – Evans asintió afirmativamente – tienes miedo de que tu padre se quede a vivir con tu hermano – parecía que esa era la causa de la tristeza del chico –

Evans – No exactamente, más bien me pone mal la idea de que mi padre regreso con la madre de mi hermano – Candy lo miro sorprendida – Mama siempre nos hablo muy mal de ella, nos decía que era una mujer indecente, a mi hermano siempre le hizo
saber el odio que sentía por él y su madre –

Candy – Eso es muy cruel – Evans la miro interrogante –

Evans – Tengo miedo de… – se quedo callado –

Candy – De que su padre se haya reconciliado con su antigua familia – lo dijo como una afirmación pero lo que él contesto fue diferente –

Evans – Tengo miedo de que su ellos no nos acepten, por haber sido tan crueles – le hizo saber –

Candy – Estoy segura de que eso no pasara, debería de alegrarse por qué ellos se han reconciliado –

Evans – Si me alegro mucho por Papá, la hermana Margaret me dijo que debo olvidar lo que paso – Lo mismo que le había dicho a ella –

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