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El amor de la rosa eterna – Parte 14 continúa

Candy – Creo que tiene razón, hay que cerrar unas puertas para abrir otras – dijo mientras el repetía al mismo tiempo las últimas palabras que acababa de decir Candy – Ambos se rieron – la hermana Margaret – dijo Candy mientras sonreía –

Evans – A todo esto no me he presentado – se levanto – mi nombre es Jack Evans… – en ese momento sonó la campana que indicaba que el receso había terminado –

Candy – Sera mejor que vaya a clases, no quiero ser la causante de que lo regañen – le guiño el ojo –

Evans – Gracias por platicar conmigo Srita – se alejo corriendo de aquel lugar –

Candy se quedo ahí sentada en su segunda colina, volviendo a recordar los buenos momento, no debía de llorar por
ellos, al contrario debería de sentirse feliz de tenerlos, de haber vivido una de las mejores experiencias en su vida, era cierto que causaban dolor por que en aquel lugar compartió maravillosos momentos con su gran amor, pero era necesario dejarlos para no seguir sufriendo mas, , había estado recostada , permaneció con los ojos cerrados parecía dormida, después de un largo rato se levanto del verde pasto, se despido de la segunda colina ya que sabía que tal vez nunca más regresaría y camino nuevamente hacia el colegio quería visitar un lugar más. Cuando entro en la habitación todo parecía estar como el último día que ella estuvo ahí, los libros, el pequeño escritorio, la cama, todo era igual que antes, abrió la venta y dejo entrar el aire en sus pulmones.

Candy – Se que me va ser muy difícil dejar mis recuerdos, pero es lo mejor para los dos, yo no puedo empañar la felicidad de Susana, Terry te ame como nunca pensé que llegaría hacerlo, pero es tiempo de cerrar la puerta, perdóname por no ser tan fuerte, perdóname si te he hecho sufrir, me dejaste los mejores recuerdos de mi vida pero es hora de arrancarte de mi corazón, adiós Terry adiós querido Terry – Una lagrima salió de sus ojos verdes, no pudo estar ahí más tiempo así que salió de la habitación y cerró la puerta – No debo llorar – se dijo a si misma al tiempo que se limpiaba las lagrimas, la hermana Margaret la encontró –

Hermana Margaret – Candy ¿Dónde has estado? – pregunto preocupada –

Candy – Cerrando puertas hermana – intento reírse, un chico se acerco a ellas –

Evans – Olvide un libro hermana Margaret – le explico por qué había salido del salón –

Hermana Margaret – Eres más aplicado que tu hermano – le dijo amigablemente –

Evans – Srita es un placer encontrarla nuevamente – le sonrió – voy por el libro – se introdujo en la habitación de la que Candy acababa de salir –

Hermana Margaret – Candy que estabas haciendo en la habitación de Evans – iban caminando por el pasillo –era la habitación de Terry –dijo la hermana Candy se encogió de hombros –

Candy – Así que es chico se llama Evans, sabe hermana estuve platicando un rato con él, me pareció un chico muy agradable –

Hermana Margaret – Candy – detuvo su andar – sabes quién es ese chico – le pregunto, Candy movió la cabeza en señal de negativa – es Jack Evans Grandchester, el hermano de Terry – Candy se quedo muda al saber que aquel chico era el hermano de Terry, entonces todo el tiempo estuvieron hablando de Terry, su padre y su madre – Sucede algo Candy –

Candy – No hermana nada – dijo apretando los labios, Terry no le conto nada de eso – hermana Margaret me tengo que ir fue un placer verla nuevamente –

Hermana Margaret – Candy deja que te acompañe a la salida –

Candy – Necesitare que habrá la reja – trato de disimular su asombro, siguieron caminando en silencio, no dejaba de pensar en todo lo que aquel chico le dijo, entonces el duque se reconcilio con Terry y su madre – al menos un poco de felicidad – dijo en voz baja –

Hermana Margaret – Dijiste algo Candy – ella negó con la cabeza –

Candy – Hermana gracias por permitirme entrar al colegio, espero esto no le traiga problemas con la hermana Grey –

Hermana Margaret – Claro que no Candy, te deseo lo mejor, cuídate mucho en Paris – le dio un gran abrazo – ve con dios
Candy – Candy abordo nuevamente el auto negro que aun aguardaba por ella el chofer le pregunto –

Chofer – A donde desea ir Srita – pregunto algo desesperado ya que Candy había tardado en el colegio –

Candy – Regresemos al hotel – miro nuevamente el colegio – Perdóname Terry – dijo en un tono cargado de nostalgia, para
cuando llego al hotel, Albert ya esperaba en su habitación solo se oía como regañaba a Emily –

Albert – Le ordene que no la dejara salir – tocaron la puerta, Emily espero a que Albert ordenara que abriera –abra por favor –

Candy – No deberías de regañar a Emily – entro en la habitación –

Albert – ¿Dónde estuviste? – puso cara de alivio cuando la vio –

Candy – Salí a dar un paseo – le dio su bolso a Emily –

Albert – Me tenias preocupado – le reclamo ante la ligereza de ella sobre el asunto –

Candy – Ya estoy aquí, no tienes por qué preocuparte – se sentó en la cama –

Albert – Candy ya casi es de noche – le recordó –

Candy – Albert ya deja de cuidarme quieres – dijo algo molesta – agradezco tu preocupación pero no soy una niña – Albert se quedo boquiabierto al ver a Candy tan diferente – ¿Cómo te fue con Paty? –

Albert – Sus padres se molestaron, pero que se puede hacer, tuvieron que aceptar que pronto será abuelos – espero que nos acompañes a cenar Candy, mandare un telegrama para avisar que no iras a París – le informo –

Candy – No lo hagas Albert – le contesto, él la miro interrogante – Quiero ir a París – al fin pudo decírselo –

Albert – Creí que tu no querías ir – intentaba comprender por qué el cambio de opinión –

Candy – Los enfermos no esperan Albert – le contesto serenamente – Me quiero ir mañana mismo –

Albert – Esta bien Candy voy a arreglar todo – no comprendía que había cambiado en Candy –

Candy – Me voy a cambiar para bajar a cenar – parecía que quería quedarse sola –

Albert – Rentare un departamento y Emily se irá contigo – parecía que ya había planeado todo, pero Candy le cambio la jugada –

Candy – No necesitare de Emily Albert – Emily se quedo impresionada ante la respuesta de Candy – creo que le será de más ayuda a Paty –

Albert – No te dejare vivir sola en un departamento puede ser peligroso – quería que ella entendiera –

Candy – No voy a vivir sola en un departamento – Albert seguía sin comprender –

Albert – ¿Dónde vivirás? – dijo mientras tomaba una bocanada de aire –

Candy – En el hospital – lo miro muy segura –

Albert – Candy creo que… – ella lo interrumpió –

Candy – Estaré bien Albert te lo prometo – se levanto de la cama – tu confía en mí, sabes que se me cuidar y no pienso cometer ninguna tontería – se acerco a él y lo abrazo – te quiero mucho Albert y por ello no pienso defraudarte más –

Albert – Perdona Candy pero sabes que me preocupo mucho por ti – le dio un beso en el pelo – arréglate para que bajes a cenar –

Candy – Claro Albert – este se dirigió a la puerta, se detuvo para decirle algo antes de salir –

Albert – Candy no soy el único que se preguntaba dónde estabas – le sonrió y cerró la puerta –

Candy – Albert espera – quiso detenerlo pero no pudo – Emily se río suavemente al ver el rostro de desconcierto de Candy –
Emily tu sabes a que se refería Albert –

Emily – El joven Brower ha estado preguntando por usted – Candy puso cara de asombro –

Candy -¿Qué? – dijo confundida –

Emily – Cuando el Sr. Andley le dijo que usted no iría a París se puso muy nervioso, parecía no agradarle la idea – Emily estaba sacando un vestido color beige –

Candy – Creo que exageran las cosas – dijo indiferente aun se quedo con la curiosidad –

Emily – Preparare el baño – Candy se quedo ahí parada algo confundida, se preguntaba por qué el interés de ese joven por lo que ella hacia – sin darle la mayor importancia se quito los zapatos y se recostó en la cama –

Candy casi se quedo dormida se sentía cansada, sobre todo de llorar los ojos le pesaban no había logrado dormir bien en mucho tiempo Emily tuvo que hacer un gran esfuerzo para que ella tomara la ducha, se cambiará y bajara a cenar. Albert la esperaba en el corredor de aquel lujoso lugar, bajaron al restaurante, Paty había decidido acompañarlos, tendría mucho tiempo para estar con sus padres, Candy lucia hermosa con ese vestido beige con detalles azules cuando entraron al lugar Candy se quedo sorprendida de que hay estuviera aquel chico que tanto le recordaba a Anthony, seguramente Albert lo había invitado, que remedio pensó ella, no sabía por qué pero la forma en cómo la miraba la ponía nerviosa, mientras Richard admiraba a Candy por lo bella que se veía cada día, quería preguntarle por qué había cambiado de opinión con respecto de retrasar su viaje a París.

Richard – Buenas noches Sr. Andley – lo saludo primero – es un placer verla de nuevo Srita. Andley – ella extendió su mano esperando que él no la besara, pero claro que no fue así, el clavo su mirada en la de ella poniendo la nerviosa –

Candy – Buenas noches Sr. Brower – su voz delataba lo nerviosa que estaba, Albert tocio para que ambos reaccionaran, Candy retiro su mano –

Richard – Buenas noches Sra. Cornwall – se dirigió a Paty ella le regalo una ligera sonrisa –

Albert – Pasemos a la mesa – nuevamente Richard le acomodaba la silla a Candy ahora se sentaba junto a ella –

Richard – Entonces Sr. Andley irá directamente a Suiza – pregunto para entablar conversación –

Albert – Si los negocios no esperan – Candy frunció el ceño al ver que empezarían hablar de negocios – sucede algo Candy – Albert se dio cuenta de ello –

Candy – Solo me preguntaba que si es necesario que hablen de negocios a todas horas – Paty la miro como para decirle que
tenía que ser discreta –

Albert – Creo que Candy tiene razón, dejemos los negocios un poco, bien Candy porque mejor no nos cuentas de que hiciste hoy – el corazón le salto, no iba a contarles que había ido al colegio a intentar cerrar el pasado –

Richard – Londres es una ciudad muy hermosa no lo cree – se dirigió a ella intentando rescatarla del tema que al parecer la empezaba a poner mal –

Candy – Si claro – no sabía que responder –

Richard – Me imagino que por eso desea quedarse más tiempo – era obvio que le preocupaba que ella no quisiera ir a París –

Candy – No pienso quedarme en Londres – le hizo saber, a él se le ilumino el rostro cuando ella respondió –

Richard – De verdad Srita. Andley – se noto su entusiasmo –

Candy – Candy – los presentes se quedaron sorprendidos ante la respuesta de ella – quiero decir que me puede llamar Candy – le aclaro – hablándonos de usted me siento algo extraña, te parece que dejemos la formalidad un poco – Albert y Paty se miraban desconcertados parecía como si ellos no estuvieran en la mesa –

Richard – Claro que si Candy – no podía creer que ella le pidiera que la tuteara – ahora podría llamarla por su nombre, eso lo hizo estremecer –

Paty – Podemos ordenar la cena – les hablo y ambos reaccionaron –

La cena fue tranquila en momento hablaban ambos caballeros de negocios algo que al parecer no le agradaba mucho a Candy, Paty estaba algo nostálgica de saber que Candy se marchaba a París, pero tenía la seguridad de que cuando su pequeño hijo naciera ella estaría más cerca para poder acompañarla, aun que no dejaba de intrigarle aquel apuesto joven, la forma en que él la miraba a cada cosa que ella hacía o decía pero Candy al parecer no se daba cuenta de ello al menos eso aparentaba. Ordenaron el postre, Candy pidió la especialidad de la casa se veía contenta, diferente parecía que le había hecho bien querer dejar el pasado, pero cuando llego el postre no pudo evitar volver a recordar.

Candy – Gracias le sonrió al mesero – este dejo un pequeño plato de porcelana blanca frente a ella, en el cual había una pequeña tarta de queso con algunas fresas –

Paty – Estas bien Candy – había cambiado su semblante –

Candy – Si estoy bien – se mordio el labio inferior – mesero puede retirar el plato por favor – le dijo este la miro extraño pues lo acababa de ordenar, Richard se dio cuenta de que no era la primera vez que se ponía así, recordó lo del barco, al parecer esas rojas fresas le traían algún doloroso recuerdo – sabes Albert me puedo ir con Richard – dijo mientras retiraban el plato, él se estremeció cuando ella dijo su nombre – el va a París podríamos irnos juntos no lo crees – se dirigió a él –

Richard – Claro será un honor para mí tener tan grata compañía – la miro clavándose en esos ojos verdes que lo estaban volviendo loco –

Candy – Me alegro de haberlo conocido – desvió la mirada ya que no pudo aguantar lo penetrante que eran esos ojos azules, trago saliva algo nerviosa mientras se acomodaba aquel travieso rizo detrás de su oreja –

Candy se sentía algo abrumada por el hecho de que aquel chico la pusiera tan nerviosa, no dejaba de pensar en lo mucho que se parecía a Anthony, aunque tampoco dejaba de pensar en Terry, en su gran amor, otra vez las rojas fresas le recordaban los momento maravillosos de aquel día, ese día que junto los pocos pedazos de voluntad que le quedaban cuando se encontraba con Terry, ya que las palabras de amor, los besos apasionados de él, estuvieron a punto de desquebrajarla y que ella por poco cometía la locura de entregarse a él cuando estaban tirados a la orilla del mar.

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