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El amor de la rosa eterna – Parte 12

EL ADOLORIDO CORAZON DE UN ANGEL

Había dejado de llover, el cielo seguía gris, era una mañana fría, triste, nostálgica, ya había gente en el puerto, despidiéndose de sus seres queridos, Terry paso muy mala noche y las ojeras pronunciadas en su rostro eran una muestra de ello, insistió en llevar a Richard al puerto los últimos días lo había dejado solo sin ninguna explicación. Salieron del auto Daniel aguardo ahí a su patrón.

Terry – Espero tengas un buen viaje – la tos no lo dejaba en paz al parecer se enfermaría – lamento lo que ocurrió ayer en el teatro – se disculpo, estaba cabizbajo –

Richard – No te preocupes, se que Susana es muy irritante – lo disculpo –

Terry – Me alegro conocerte – apenas se dibujo una sonrisa en sus labios –

Richard – No sé qué te pasa has estado extraño estos últimos días – Terry hizo gesto de dolor, no quería recordar lo sucedido –

Terry – Espero verte pronto – dijo mientras pasaba sus manos por el rostro, el cansancio y la falta de sueño se hacían presentes –

Richard – Ya te dije que trabajare para una de las familias más importantes de país – le extendió la mano – cuídate mucho
Terry – este le dio la mano, Richard le había tomado un gran afecto a Terry y al parecer era correspondido de la misma manera, Richard le dio un fuerte abrazo a Terry, le preocupaba que se quedara solo, al parecer no estaba bien anémicamente –

Terry – Gracias por tu compañía – le dijo nostálgico –

Richard – Gracias a ti por dejarme entrar en tu vida – deshizo el abrazo y se sonrieron –

Terry – Me saludas a tu padre – decía mientras Richard caminaba hacia el barco, este regreso a donde Terry –

Richard – Brower – le dijo, Terry no entendió a que se refería, puso cara de confusión – Brower mi nuevo apellido es Brower – le sonrío a Terry y se fue para abordar el barco –

Terry quedo ahí solo, nuevamente solo, con el corazón hecho pedazos, bajo la cabeza metió sus manos en los bolsillos de su pantalón, camino lentamente, sin saber qué hacer, un auto paso cerca de él, se sobresalto por el ruido que hizo al estacionarse, “idiota” le grito al chofer, unos mozos llegaron rápidamente para sacar el equipaje del auto uno pregunto –

Mozo 1 – ¿A qué camarote los llevo? – Terry no había quedado muy lejos del auto –

Mozo 2 – Al 52 y 53 primera clase – le contesto apresuradamente –

Mozo 1 – Esto sí que pesa – cargo una valija –

Mozo 2 – Las mujeres sí que cargan con todo – se rio, un hombre con un traje de marino le llamo la atención –

Marino – Menos charla, suban esas maletas ahora – les grito – que no se les olvide nada de las pertenencias de la Srita.
Andley – Terry se estremeció al oír ese nombre –

Terry – ¿Dónde puedo encontrar a la Srita. Andley? – se dirigió al marinero – se veía tenso –

Marino – Están por allá – señalo en dirección a otro auto que estaba como a unos 20 metros de distancia – Terry corrió entre la gente, parecía que había una esperanza –

Terry – Candy – grito cuando vio de espaldas a una chica con un abrigo color gris, tapada con una sombrilla, la tomo del brazo volteándola hacia él, se llevo una gran sorpresa – Tu, donde esta Candy –pregunto desesperado –

Paty – Ella se fue – le dijo viéndolo de frente –

Terry – No mientas Paty – sus ojos estaban cargados de suplica – escuche que hablaban de ella –

Paty – Ayer desapareció no sabemos dónde puede estar – bajo la mirada –

Terry – Esto es una maldita pesadilla – algo llamo su atención, observo bien a Paty, Candy no la había dicho nada de esto –
Paty tu estas… – dejo entre cortada la frase –

Paty – Así es Terry – dijo mientras acariciaba su abultado vientre – me case con Stear antes de que se fuera a la guerra – le explico – voy a tener a mi hijo a Londres –

Terry – Me alegro por ti – dijo confundido – ellos dijeron que eran las cosas de la Srita. Andley – cambio el tema ya que le importaba más Candy en estos momentos –

Paty – Se referían a mi Terry, ya te dije que me voy a Londres – dijo convincentemente – me voy preocupada, Albert me mantendrá informada sobre Candy –

Terry – Se fue a la guerra – le hizo saber, Paty puso cara de sorpresa –

Paty – Y tu como sabes de eso – se puso nerviosa, un hombre le llamo –

George – Sra. Cornwell – miro despectivamente a Terry – tenemos que abordar el barco –

Paty – Lo siento Terry, en verdad lamento tanto que las cosas sean de esta manera – fue lo último que dijo, sabia por el dolor que estaba pasando Terry –

Terry – Si la llegaras a ver dile que… que la amo, que no me importa el por qué se fue de esta manera, que yo la estaré esperando siempre – sus ojos se llenaron de lagrimas –

Paty – Si llego a saber de ella se lo dire – apretó los labios con fuerza –Terry… – grito, George la tomo del brazo, haciendo ademan de que hora de partir, ya no la dejo hablar “perdóname Terry”, dijo silenciosamente, una lagrima se escapo de sus ojos –

Terry se quedo mirando como a que enorme barco se alejaba poco a poco, Richard se marchaba, su única compañía en mucho tiempo ahora lo dejaba nuevamente solo, como en un principio, se quedaba peor, ya que lo que paso con Candy lo había dejado herido hasta lo más profundo de su ser, se dirigió al auto, Daniel lo esperaba, todo el trayecto fue silencio y lagrimas silenciosas, lagrimas de amor. Había decidido tomar los días que le pido al Sr. Hathaway no quería tener contacto con el mundo, para cuando llegaron a su casa la lluvia comenzaba nuevamente, la Sra. Rose lo esperaba.

Terry – Buenas tardes – dijo en voz baja –

Sra. Rose – Buenas tardes joven – estaba sorprendida de ver a Terry así –

Terry – diga a Lucia que me lleve unos analgésicos a mi habitación –

Sra. Rose – Ella no está, la mande a traer una cosas para la comida – esperaba que no le gritara –

Terry – Tráigamelo usted por favor – se dirigió a las escaleras –

Sra. Rose – Joven – lo alcanzo en las escaleras –

Terry – Digam… – se quedo mudo al ver que llevaba la Sra. Rose en sus manos –

Sra. Rose – Trajeron esto hace un rato – le extendió una chaqueta café, Terry se quedo frio cuando supo que era la que le dio a Candy – dijeron que usted la olvido en el hotel Wellington – Terry no dijo nada, tomo la chaqueta –

Terry – Gracias – dijo apretando los labios como queriendo guardar su dolor, subió las escaleras, entro a su cuarto, aventó la chaqueta en el diván que estaba cerca de la ventana, el pequeño cachorro, estaba acostado junto a la cama – quisiera que dejara de doler – se miro en el espejo y comenzó a llorar –

Susana estaba triste, sabía que Terry había visto a Candy, que no dejaba de pensar en ella, que jamás ocuparía su lugar en el corazón de él, su resentimiento creía cada día más, los celos la hacían su presa también el odio hacia su hermano acrecentaba, sobre todo por lo que supo, como era posible que convenciera a Terry de dejarla y buscar Candy.

Susana – No te lo voy a perdonar nunca Richard – estaba recostada en su cama, cuando alguien llamo a la puerta –

Lucia – Srita. Marlowe puedo pasar – dijo en voz baja –

Susana – Si pasa – sus ojos estaba hinchado al parecer había estado llorando –

Lucia – ¿Qué le ocurre Srita? – pregunto supuestamente preocupada –

Susana – Nada – dijo tristemente – no deberías estar en casa de Terry –

Lucia –Salí por unas cosas, pero necesitaba decirle algo – Susana la miro interrogante – creo que el joven no leyó su carta, perdió su chaqueta – le hizo saber –

Susana – Eso no importa ya – se encogió de hombros – Terry no cambiara su actitud, será mejor dejar las cosas así – sus ojos se llenaron de lagrimas – Lucia será mejor que te vayas, no quiero que Terry se molesto contigo – se recostó y le dio la espalda, Lucia no dijo nada, salió del cuarto dejando a Susana llena de dolor, rabia y amargura –

El cielo gris hacia todo más triste, el suave golpeteo de la lluvia en las ventanas era todo lo que se escuchaba esa tarde en aquella triste y solitaria habitación, Terry ya hacia sentado en el suelo, con las rodillas flexionadas mirando como caían las gotas de lluvia, mientras que en sus ojos el agua salada no cesaba, se notaban hinchados, ardían, cuantas horas había llorado no lo sabía, sus dedos no paraban de moverse, un pequeño objeto no dejaba de girar entre ellos, Terry miro el anillo que pensaba regalarle a Candy, otra lagrima se derramo en su mejilla, no sabía que pensar si odio o tristeza, con mucho coraje aventó el anillo que callo debajo de la cama, coloco sus manos en el rostro, comenzó a llorar amargamente unos ojos verdes lo miraban desde la cama, también reflejaban tristeza, entonces recordó el sueño de aquel día era exactamente la misma escena, solo que esos tristes ojos verdes eran los de chocolate, repentinamente los espasmos en su abdomen se hicieron presentes, no sabía que dolía mas si el cuerpo o el alma, como pudo se levanto, dirigiéndose a la cama, se dejo caer, se recostó de lado y de sus labios salió suavemente una frase “Esto es tu culpa Candy” y poco a poco sus ojos se cerraron cayendo en un profundo sueño.

Richard se encontraba en el bar del barco, se sentía un poco extraño aunque no sabía por qué tenía una extraña sensación en el pecho, no había quedado en buenos términos con Susana y su madre lo echaba de su casa la noche anterior cuando llego con su hermana echa un mar de lagrimas, un hombre alto, delgado y de cabello rubio se acerco a él.

Albert – Buenas Tardes – le dijo acercándose a la mesa –

Richard – Buenas Tardes Sr. Andley – se levanto y le ofreció sentarse con él – gusta tomar algo

Albert – Gracias – Richard llamo a un mesero – un whisky por favor –

Richard –Es una coincidencia que viajemos en el mismo barco – le sonrió –

Albert – Si es algo extraño, pero dime como esta Vincent – se refería al Sr Brower –

Richard – Bastante bien, lo aguarda en Suiza – no dejaba de mirar a Albert –

Richard – Quisiera preguntarle algo – se veía dudoso –

Albert – Claro – lo miraba fijamente –

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