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El amor de la rosa eterna – Parte 11 continúa

Richard – Por si no lo recuerdas me voy mañana – Terry puso cara de confusión – se que has estado muy ocupado – se notaba extraño –

Terry –Lo siento, es que han pasado algunas cosas de las cuales preferiría no hablar ahora – su voz estaba cargada de melancolía –

Richard – Lo entiendo, iré al teatro a verte esta noche, espero me recibas después de la función – le hizo saber –

Terry – Si claro – torció el gesto, no estaba para actuar en estos momentos tan desesperantes –

Richard – Susana lo entenderá, tal vez sufrirá al principio pero tarde o temprano lo entenderá – le dijo como para calmarlo, pensaba que estaba nervioso tratando de encontrar la mejor forma de decirle a su hermana que lo suyo no llegaría a nada, lo que Richard no sabía era que Terry ya había visto a su novia, que había estado con ella y que inexplicablemente ella desapareció –

Terry – Te veré en el teatro – solo dijo eso y salió de ahí, era curioso pero las últimas semanas había entablado una buena amistad con Richard, pero lo que le sucedió estos últimos días no se lo dijo, menos ahora que sentía el corazón destrozado –

Richard – Si te veo luego – se quedo solo en la habitación, empacando sus cosas, había llegado para reconciliarse con su madre, con Susana, pero al parecer eso no se había dado y ahora se marchaba, dejando un amigo, un gran propuesta de trabajo y una absurda ilusión, no había podido olvidar aquella chica de ojos verdes que vio en el teatro – Candy ¿Quién eres? ¿Dónde encontrarte? – se preguntaba solo sabia su nombre y al parecer es lo único que se llevaría de ella –

Susana estaba sentada en la sala, bordaba un pañuelo para Terry, estaba muy ilusionada de que Terry pronto le pediría matrimonio, eso es lo que Lucia le había hecho creer, alguien llamo a la puerta, su madre fue a abrir.

Sra. Marlowe – Pase usted –

Susana – Quien es madre – pregunto ansiosa ya que tenía la esperanza de que fuera Terry –

Harry – Soy yo Susana – ella puso cara de desilusión –

Sra. Marlowe – Gusta tomar algo – dijo cortésmente –

Harry – Un café está bien, por favor – la Sra. Se dirigió a la cocina, dejando solos a Susana y Harry –

Susana – A que debo tu visita – le cuestiono –

Harry – Nada solo quería saludarte, saber cómo estabas – le coqueteo –

Susana – Ya te diste cuenta de que estoy muy bien – siguió bordando –

Harry – Es para Terry verdad – se dio cuenta lo que estaba haciendo – no creo que lo merezca, es un patán – esta última frase la remarco –

Susana – Te voy a pedir que hables así de mi novio – le reclamo –

Harry – Hoy vi a Karen – le hizo saber –

Susana – Y eso que me importa – dijo molesta –

Harry –Yo no sabía que Karen tuviera amistades muy importantes – dijo soberbiamente –

Susana – Ya te dije que lo que haga de su vida me tiene sin cuidado – le recordó –

Harry – Menos que Terry y ella las tuvieran en común – Susana lo volteo a ver cuando menciono a Terry –

Susana – ¿A qué te refieres? – cuestión ansiosa –

Harry – Hoy por la tarde vimos a una chica muy amiga de Karen, por cierto la otra noche que vi a Terry también estaba esa misma chica – sonrío malévolamente –

Susana – De que chica estás hablando – le pregunto casi en un grito –

Harry – Conoces a una chica llamada Candy White Andley – Susana soltó la costura que cayó al piso junto a su silla de ruedas – Estas bien – fingió preocupación al parecer Karen ya le había dicho como reaccionaria Susana –

Susana – No puede ser – su voz temblaba, sus manos apretaban la falda de su vestido azul y sus ojos se llenaban de lagrimas – dime todo lo que sabes Harry, dime ahora – le grito –

Harry le conto a Susana todo lo que había pasado la otra noche cuando vio a Terry en el restaurante del Hotel, de cómo se puso cuando vio a Candy con otra compañía, Susana comenzó a comprender el por qué Terry había estado tan extraño los últimos días ahora sabia quien era la causa de ese comportamiento.

Susana – Harry hazme un favor – este asintió con la cabeza – llévame al teatro –

El público había quedado maravillado con la actuación de Terry, salió deprisa del escenario, tenía que seguir buscando a Candy, regresaría al hotel para saber si había noticias de ella, cuando entro al camerino alguien lo esperaba.

Terry – ¿Qué haces aquí? – dijo con gran molestia –

Susana – Solo quería saber cómo estabas, te he notado raro los últimos días – dijo tranquilamente –

Terry – No te puedo atender ahora, tengo algo muy importante que hacer, si me permites me voy a cambi… – no logro terminar de hablar cuando Susana grito –

Susana – Que es eso tan importante – le cuestiono – más bien ¿Quién es tan importante? – lo miro fríamente –

Terry – No sé de que hablas – se volteo para no mirarla –

Susana – Vas a buscarla verdad, se que la has visto acaso no creíste que me enteraría – le reclamo –

Terry – Bueno ahora que lo sabes me puedes dejar solo – le grito –

Susana – Tu tienes que estar conmigo, yo salve tu vida – le recordó –

Terry – Claro que lo sé, tú y tú madre no se cansan de recordármelo – le grito –

Susana – Ella no te alejara de mí, no lo voy a permitir – también grito – es una maldita, no sabes cuánto la odio, ojala se muriera – grito llena de coraje –

Terry – Cállate – estaba a punto de soltarle una bofetada cuando alguien le grito desde la puerta –

Richard – Basta Terry – le grito – deja de tratarla así – parecía una súplica –

Terry – Tú no te metas en esto –

Richard – A pesar de todo es mi hermana y no me gusta lo que haces con ella –lo miraba desafiante –

Susana – Basta ya Richard, no te metas en esto – dijo groseramente –

Richard – No permitiré que la lastimes Terry – Parecía que se pelearían –

Terry – Eres un hipócrita – le dijo sarcásticamente – acaso no fuiste tú el que me dijo que la dejara y que buscara a mi antigua novia – Susana volteo a ver a Richard – dejo solos a los hermanitos – salió muy molesto del camerino, solo tomo su ropa al parecer se cambiaria en otro lado –

Susana – ¿Por qué Richard? – preguntaba tristemente –

Richard – Por qué no es justo lo que haces con Terry – quería que ella entendiera –

Susana – Espero que nunca regreses de Paris – le dijo amargamente, mientras lo miraba con un gran odio y resentimiento –

Terry tuvo que buscar otro camerino para cambiarse, Susana ya le había quitado mucho tiempo, tenía que salir deprisa para el hotel, se dirigía a la salida cuando se encontró a Harry.

Harry – Ya viste a tu novia – le dijo burlándose –

Terry – No fastidies –dijo mientras pasaba junto a él –

Harry – Yo no sabía que Karen tenía amistades tan prestigiadas – Terry lo ignoro – recuerdas a la chica de la otra noche –
Terry se detuvo – veo que si – pues déjame decirte que yo no sabía que era muy amiga de Karen –

Terry – ¿Quién te lo dijo? – dijo mientras se volteaba y tomaba a Harry de la solapa del saco – contéstame Harry – le exigió saber –

Harry – No seas tan brusco – se soltó – Karen, la vimos hoy por la tarde – dijo mientras se acomodaba el saco –

Terry – Donde la vieron – pregunto desesperado –

Harry – A las afueras de un hospital, se estaba enlistando, al parecer se va en el buque de guerra que llego – Terry se quedo mudo cuando supo que había hecho Candy –

Terry – ¿Por qué? – Se pregunto el mismo – estás seguro – Harry afirmo con la cabeza – tengo que ir por ella –

Harry – No creo que la alcances, ese buque debe de estar zarpando en estos momentos – al parecer se estaba burlando –

Terry salió corriendo del teatro, subió al auto, le indico a Daniel a donde ir tenía que alcanzarla como fuera, ella no podía estar cometiendo esa locura, necesitaba saber que la había llevado a tomar esa decisión, la lluvia hacia el transito más lento y la desesperación de Terry se volvía peor, esperaba llegar a tiempo, que cosa había cambiado de un día a otro, no podía dejar escapar la felicidad tan fácilmente, ya no le importaba nada ni nadie, solo ella y el futuro que se había imaginado a su lado. Cuando por fin llegaron al puerto el salió corriendo del auto, ni siquiera tomo la sombrilla para cubrirse de la torrencial lluvia, el piso mojado hizo que cayera, pero él se levanto de inmediato, en cuestión de segundo estaba completamente mojado, las gotas de lluvia parecían pequeños pero afilados cuchillos que se clavaban en su cuerpo, pero el peor fue el que recibió en el corazón, cuando descubrió que el buque había salido hacia su destino a la distancia con la poca visibilidad que dejaba la lluvia, solo se podía apreciar como un gran barco se alejaba llevándose consigo lo que el mas amaba, un marinero estaba parado a unos metros de él, se dirigió de prisa para preguntarle algo.

Terry –Disculpe – dijo agitado –

Marinero – Diga usted, le puedo ayudar en algo – se cubría con una sombrilla, llevaba unas hojas en las manos –

Terry – Necesito saber si alguien que conozco viajo en ese barco – lo miro suplicante –

Marinero – ¿Cuál es el nombre? – se compadeció de él –

Terry –Candy White Andley – el marino busco en la lista que tenia, cuando llego a la cuarta hoja se detuvo –

Marinero – Si, aquí esta, se enlisto esta tarde – Terry sintió un dolor en el pecho, se llevo las manos a la cabeza –

Terry – A donde va ese barco – le pregunto en un susurro –

Marinero – A Alemania – le dio la espalda y se fue –

Terry se quedo, ahí parado, desconsolado, intentando comprender porque Candy se fue a la guerra, no podía creer que la felicidad se le escapara así de las manos, las gotas de lluvia seguían cayendo con gran fuerza sobre él, ya no le lastimaban el cuerpo, pero el alma si que dolia, sus ojos azules comenzaron a humedecerse ante la frustración que sentía en ese momento, ante el dolor que sabia seria su compañía nuevamente, un grito se escapo de su garganta llamándola “Candy” gritaba una y otra vez como si quisiera que lo escuchara, preguntándose ¿Por qué el amor lastima tanto?.

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