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El amor de la rosa eterna Capítulo 175

CAPITULO 175

NO VOLVEREMOS A VAGAR

   Richard ni siquiera volteo a ver a Candy se dirigió a Isaac y a su futura esposa, todos esperaban a que Terry se le fuera encima a Richard, pero supo controlar bien sus impulsos, tomo a su esposa de la cintura como si quisiera hacerle saber a ese chico que ella le pertenecía solo a él, Richard saludo a la familia de Ane, luego a Stear y Paty,  siguió con  Albert y luego llego con Candy y Terry.
Richard – Buenas noches Señores Grandchester – dijo cordialmente –
Candy – Hola – lo saludo Terry la miro –
Laureen – Pasemos al bar – dijo para suavizar el ambiente –
Isaac – Pasen por favor – señalo el camino, todos fueron desapareciendo de la estancia, Richard se fue platicando con Albert, el último que quedo fue Isaac y Terry –
Terry – Por qué lo hiciste – le reclamo en cuanto pasó junto a él –
Isaac – Lo siento Terry pero es mi amigo – dijo firmemente –
Terry – Pero sabías que estaríamos aquí – era insistente –
Isaac – Los problemas que tengas con Richard déjalos de la puerta de mi casa para afuera –  miro a Terry fríamente – tu esposa te espera – se dio la vuelta y se dirigió al bar, Terry se quedo pensativo se tuvo que tragar su coraje –
Laureen – Terry no se quede ahí – salió a buscarlo – no deje sola a su esposa eso no es de un caballero – lo llevo del brazo, Terry se notaba como ausente –
Ane – Candy lo siento no sabía – se disculpo con su amiga –
Candy – No te preocupes – platicaban discretamente –
Ane – Isaac no me dijo que vendría – se notaba apenada –
Candy – Es su mejor amigo – se encogió de hombros – es algo inevitable – sonrío en ese momento Terry se acerco a ella –
Ane – Con su permiso – sabía que debía dejarlos solos por como la miro Terry –
Terry – Sabías que vendría – parecía afirmarlo –
Candy – Claro que no – le dijo algo molesta –
Terry – Por qué no fuiste por mí al teatro – le cuestiono, Richard los miraba y Terry se dio cuenta de eso, así que se acerco a su esposa –
Candy – Estabas molesto – evito mirarlo a los ojos –
Terry – Se que fue una tontería – se disculpo y la abrazo tiernamente –
Candy – No sé si hice bien en contártelo – dijo como si lo lamentara –
Terry – Perdóname por favor – no deseaba estar peleado con ella y menos teniendo a Richard tan cerca –
Candy – No tengo nada que disculparte – lo miro tiernamente – eres el hombre que Amo y no puedo enojarme contigo – sonrío –
Terry – Te quiero – deseo besarla en ese momento pero se contuvo pues sabía no era el lugar indicado, aun que sabía eso le habría reafirmado a Richard que Candy nunca sería para él –
Laureen – Todo bien – se acerco a ellos –
Terry – Si muchas gracias – dijo galantemente –
Laureen – Candy Isaac quiere hablar contigo – le dijo Candy se quedo sorprendida –
Candy – No puede ser en otro momento – frunció el ceño –
Laureen – Me dijo que era algo importante – Candy se soltó de Terry –
Candy – Ahora regreso – se encamino a donde Isaac que estaba con Ane –
Terry – Ahora dígame lo que venía a decirme – dijo algo molesto, Laureen lo miro – se que deseaba que Candy se fuera por qué quiere decirme algo – al parecer la conocía bien –
Laureen – Ya que fue directo al punto – se puso sería – este es un día importante para mi hijo así que espero y le pido de la manera más atenta que guarde la compostura – parecía una exigencia –
Terry – No se preocupe Sra. – dijo seriamente – mientras el amigo de su hijo no me provoque no tengo por qué perder la compostura – apretó los labios –
Laureen – Richard es un  caballero – lo miro con esos grises ojos fríos – con su permiso – se dio la vuelta y se fue –
Candy – Que quieres hablar conmigo – le pregunto a su hermano –
Isaac – ¿Yo? – dijo sorprendido –
Candy – Mamá dijo que tenias que decirme algo importante – miro a Ane –
Isaac – ¡Ah!, si es cierto – recordó – pero que te parece si lo hablamos después – miro a su novia –
Candy – Que es lo que les pasa – puso cara de molestia –
Isaac – Se que agradara la idea pero te parece que sea en otro momento – Candy se encogió de hombros –
Candy – Pues ya que – se dio la vuelta sin imaginar que chocaría con alguien – ¡Hay! – dijo al sentir el golpe,  el sonido de una copa se escucho en el suelo, Candy se quedo pasmada al ver que quien había tropezado era Richard, los presentes se quedaron quietos y silenciosos – lo siento – dijo débilmente mientras se mordía el labio –
Richard – No hay problema – miro su saco lleno de vino, Terry lanzo una mirada fulminante al chico –
Laureen – Cuanto lo siento – se animo hablar – ven vamos pediré que limpien tu saco –
Richard – No se preocupe Sra. – miro de reojo a Candy –
Laureen – Sigan platicando – salió del bar junto Richard –
Terry – Estas bien – se acerco a su esposa –
Candy – Si gracias – una chica del servicio llego a limpiar –
Terry – No se mancho tu vestido – la miro –
Candy – No – no sabía cómo mirar a Terry a los ojos –
Mayordomo – La cena está lista – dijo desde la puerta –
Isaac – Vamos – le dio el brazo a su novia –
Ane – Estoy nerviosa – su corazón saltaba –
Isaac – Yo también – le confesó Ane lo miro, los invitados se dirigieron al comedor –
Laureen – Lo siento – se disculpo iba acompañada de Richard, luego empezó a cederles el lugar que les correspondía a cada uno, para desgracia de Terry Richard había quedado frente a Candy – puede servir la cena – ordeno a la servidumbre –
Sr. Britter – Es un honor para nosotros que su hijo pida la mano de Ane – comenzó a hablar –
Laureen – Al contrario el honor es para mí – dijo educadamente – Ane es una chica muy buena – la miro y sonrío –
Sra. Britter – Es lo que siempre hemos inculcado en ella – se dirigió a Laureen –
Laureen – Se nota – dijo muy convencida de ello –
Sr. Britter – Joven  Brower he escuchado que usted es uno de los mejores abogados que hay en el gremio – se dirigió al chico –
Richard – Gracias – le sorprendió que se dirigiera a él –
Albert – Eso es cierto – hablo – desde que deje mis negocios en sus manos mi fortuna ha incrementado – se notaba satisfecho de los resultados –
Richard – Solo hago mi trabajo – dijo algo apenado –
Sr. Britter – Es una pena que ya este ocupado – Richard lo miro – si no fuese por qué tiene un contrato con el Sr. Andley le pediría que fuera mi abogado –  Richard se puso nervioso –
Albert – Si él tiene un contrato conmigo – le recordó, Richard bajo la mirada esperaba que Albert no se enterara de que él trabajaba también ahora para los Legan –
Laureen – Además de ser un excelente abogado es un gran ser humano – lo alabo cosa que a Terry disgusto –
Isaac – Si un amigo con ninguno – Terry se puso tenso –
Richard – Pareció no ser suficiente – dijo en un hilo de voz pero alcanzaron a escuchar, todos se le quedaron mirando él noto ese detalle – quiero decir que… – se quedo callado no sabía que contestar – no soy tan bueno como dicen – rio nerviosamente – tengo mis defectos – intento sonar seguro –
Stear – Yo conocí a alguien muy parecido a ti – se dirigió al chico, este lo volteo a ver de golpe – se llamaba Anthony – dijo nostálgico – cuando te conocí en Francia me quede sorprendido del parecido físico con él, luego cuando te trate te me hiciste tan familiar – sonrío –
Terry – Anthony – las miradas se dirigieron hacia él – acaso no es el del trato que vimos en casa de los Andley – se dirigió a Isaac – creo de hecho que fue el amor de la infancia de Candy – Candy lo miro reprochándole ya que  no tenía por qué decir eso, Richard se quedo pensativo, acaso lo que Terry le quiso decir había sido que Candy se fijo en el solo por el hecho de que se parecía a ese chico llamado Anthony –
Laureen – Creo que su comentario esta fuera de lugar – se dirigió a Terry reprochándole, luego de eso la cena transcurrió en silencio, en vez hablaban Albert y el Sr. Britter pero Richard no volvió a pronunciar palabra alguna, después del postre vino el brindis –
Isaac – Antes del brindis quisiera decir unas palabras – se puso de pie – cuando vi a Candy por primera vez nunca me imagine que ella traería una de las cosas más importantes en mi vida, aun recuerdo el día en que vi a Ane por primera vez – la miro – mi corazón latió como nunca, poco a poco ella se fue ganando el amor que ahora siento y por el cual quiero convertirla en mi esposa – se dirigió a los padres de Ane – Sr. Y Sra. Britter – ellos lo miraron sonrientes – quiero pedirles la mano de su hija en matrimonio – Ane sentía que el corazón volaba –
Sra. Britter – Es un honor para nuestra familia – dijo orgullosa de saber que su hija se convirtiera en esposa de un Duque –
Sr. Britter – Joven Veruck – dijo seriamente – le agradezco tanto que se dirija a nosotros  pero creo que a quien tienen que preguntarle es a Ane – Isaac le regalo una sonrisa –
Isaac – Ane – se hinco ante ella y saco una caja del bolso de su saco – quieres ser mi esposa – le pregunto –
Ane – Isaac – se llevo la mano al pecho – si acepto ser tu esposa – quería abrazarlo pero se contuvo, Isaac saco un anillo con un enorme diamante y lo puso en su dedo anular –
Candy – Salud por los futuros esposos – levanto su copa, todos hicieron lo mismo y brindaron por la feliz pareja, luego de fijar la fecha de la boda y hablar algunas cosas con los Briterr la cena se dio por terminada, los invitados poco a poco se fueron retirando del lugar, Richard había hablado unas cosas con Albert, luego de que le entregaron su saco se fue no sin antes mirar nuevamente a Candy –
Terry – Muchas gracias por todo – le dijo a su familia política –
Candy – Te veré después mamá – se despidió de beso de ella –
Terry – Que pasen buenas noches – se notaba incomodo, lo único que deseaba era salir de esa casa –
Laureen – Gracias por venir – le dijo y se fue a despedir de los demás –
Terry – Vámonos – Tomo a Candy del brazo –
Candy – Por qué eres así – le pregunto en cuanto abordaron el auto –
Terry – Por qué tu madre no deja de alagar a ese tipo, no se cansa de restregarme en la cara que es mejor que yo – se notaba enojado –
Candy – Mi madre nunca ha dicho eso – le reclamo –
Terry – No lo dice pero lo piensa y eso es mucho peor – Daniel arranco el auto –
Candy – Por qué dijiste eso de Anthony – le reclamo –
Terry – Acaso no es la verdad – no miraba a su esposa –
Candy – Pero lo hiciste sentir mal – se refería a Richard –
Terry – Lo vas a defender otra vez – apretaba los puños de sus manos –
Candy – Es imposible hablar contigo – fue lo último que dijo y miro por la ventana, Terry la miro de reojo sabía que su comportamiento no era el adecuado, pero ya había dicho las cosas y no había marcha a tras –
Terry – Candy no me gusta pelear contigo – se disculpo – por favor ya no más por este día – ella lo volteo a ver –
Candy – Creo que tienes razón – clavo su verde mirada en los hermosos ojos de él –
Terry – Sabes una cosa mañana tendré el día libre – dijo mientras la tomaba de la mano – y te tengo una sorpresa – le sonrío –
Candy – Así y que es – pregunto curiosa –
Terry – Mañana lo sabrás –  abrazo cariñosamente a su esposa –
Candy – Esta bien tendré que esperar – Terry le dio un beso tierno en la mejilla, ambos bajaron la guardia no les gustaba estar peleados mucho menos por terceras personas –

   Muy temprano Terry levanto a Candy le había dicho que preparara una muda de ropa ya que regresarían hasta el otro día cosa que le extraño a la chica, pero no pregunto le hacía feliz saber que pasarían una noche fuera de casa y de todo el bullicio de la ciudad, Terry le pidió las llaves a Daniel y salieron con rumbo desconocido para Candy, ella quiso preguntarle a donde la llevaba pero le emocionaba la sorpresa ya que muy pocas veces Terry tenía ese tipo de detalles.

Terry – Ponte esto – saco un pañuelo de la guantera –
Candy – Para qué – cuestiono curiosa –
Terry – No preguntes y póntelo – Candy lo miro algo dudosa, renuente aun se puso el pañuelo –
Candy – Falta mucho – le pregunto ya que habían pasado varios minutos desde que se puso la prenda –
Terry – No cariño – detuvo el auto –
Candy – Al fin – bufo, Terry bajo del auto, luego ayudo a que bajara y la guio con la mano, el olor a mar se hacía cada vez más intenso conforme avanzaban su paso, el crujir de follaje seco era lo que se escuchaba al pisa, el sonido que hacen las olas al romper en la orilla la hizo imaginarse a donde habían llegado, un frío aire erizo su piel o tal vez era la emoción de encontrarse nuevamente ahí con Terry –
Terry – Sorpresa – le dijo al oído y desato el pañuelo – recargo su rostro en el hombro de ella mientas la rodeaba de cintura –
Candy – Te amo – sujeto las manos de Terry con las suyas –
Terry – Recuerdas aquel día – dijo con dulzura –
Candy – Como olvidarlo – su corazón latía frenéticamente –
Terry – Recuerdas que te hice una promesa ese día – sonrío – pues quiero mostrarte algo – la tomo de la mano y camino junto con ella por la orilla de la playa –
Candy – Acaso esta no era la sorpresa – le cuestiono –
Terry – No –  y siguió caminando por la playa, cerca de un risco había una casa que estaba en construcción y que a Candy le había gustado, unas escaleras subían hasta la entrada trasera de la casa –
Candy – Terry que esto – le dijo mientras subían las escaleras –
Terry – No seas impaciente – y continuo caminando, cuando llegaron algunas flores estaban en un jardín que rodeaba una terraza, una silla mecedora colgaba de ahí, la casa estaba hecho da madera y pintada en café con blanco – entra – abrió la puerta, el olor a panecillos salía de la concina –
Candy – Terry que hacemos aquí – lo soltó – no podemos entrar en una casa ajena así nada más – estaba desconcertada –
Sra. Rose – Bueno días Sr. – saludo amablemente a Terry –
Terry – Buenos días – le sonrío, Candy puso cara de confusión –
Sra. Rose – Buenos días Sra. –  Candy miro a Terry –
Candy – Que hace la Sra. Rose trabajando aquí – le pregunto a su esposo –
Terry – Ella sigue trabajando para mí – estaba por tomar una manzana del frutero –
Candy – Deja eso – le dio un golpe en la mano, la Sra. Rose sonrío –
Terry – Que te pasa – le reclamo –
Candy – Estas en una casa ajena así que no puedes disponer de las cosas a tu antojo – le recordó, Terry comenzó a reírse burlonamente – de que te ríes – frunció la nariz –
Sra. Rose – Quiere que sirva el desayuno – le pregunto –
Terry – Claro si mi esposa así lo quiere – le guiño el ojo, la Sra. Rose se retiro –
Candy – Terry no entiendo – lo miro,  el se acerco a ella –
Terry – Sra. Grandchester – le dijo seriamente – le hago entrega de las llaves de su nueva casa – saco una llave de su bolsillo del pantalón, Candy se quedo boquiabierta –
Candy – Terry – se le hecho en brazos y lo beso con todo el amor que sentía por ese hombre, ya que la sorpresa que Terry tenía preparada para ella era esa casa, como lo prometió aquel día en la playa cuando miraron que la estaban construyendo, Terry era un hombre de palabra y sabía que a pesar de su carácter él era un hombre bueno y sobre todo que la amaba, durante el resto del día Terry y Candy disfrutaron de su nueva casa, se la pasaron juntos, algo abrigados por qué el invierno aun no pasaba, Terry quería mirar el atardecer pero en lugar de esto tuvieron un cielo nublado y algo de nieve, la Sra. Rose hizo chocolate caliente y galletas, luego se retiro la noche había caído y el frío arreciaba Terry encendió la chimenea, se sentó junto a Candy y comenzó a leerle un libro de Lord Byron –
Candy – Quien era Lord Byron – le pregunto cuándo Terry leyó el nombre del autor –
Terry – Este poema me gusta – dijo mientras acomodaba el libro – se llama “No volveremos a vagar” – Candy lo miro – te lo puedo decir de memoria ya que lo leía una y otra vez –  
NO VOLVEREMOS A VAGAR
Así es, no volveremos a vagar,
Tan tarde en la noche,
Aun que el corazón siga amando,
Y la luna conserve su mismo brillo.

Pues la espada gasta su vaina,
Y el alma desgata el pecho,
Y el corazón debe detenerse a respirar,
Y aun el amor debe descansar.

Aun que la noche fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
Aun así no volveremos a vagar,
A la luz de la luna –

Candy – Es muy hermoso y triste – dijo al terminar Terry de leer –
Terry – Era un gran poeta inglés – miro a su esposa con devoción –
Candy – Pero en tus labios se escuchan bien esas palabras – acerco su rostro a el de ella –
Terry – Creo que ya es hora de ir a dormir – le acaricio la nariz con la suya –
Candy – En verdad quieres dormir – dijo suavemente mientras acercaba sus labios –
Terry – Es usted muy traviesa Sra. Grandchester – sonrío nerviosamente ante la petición de su esposa –
Candy – Como si no lo desearas – acaricio los labios de Terry con los suyos, Terry abrió su boca para besarla pero ella se alejo un poco –
Terry – No me provoques Candy – su corazón comenzó a latir, Terry dejo el libro en el sofá y se puso de pie, sujeto a su esposa en brazos –
Candy – Terry me vas a tirar – le dio al verlo tambalearse –
Terry – Nunca te haría daño – le aseguro –
Candy – Me lo prometes – le pregunto –
Terry – Te lo juro – le dio un beso para sellar esa promesa, luego la llevo a la habitación, subió las escaleras de madera, mientras Candy admiraba a su esposo, estaba segura que él nunca la haría sufrir por qué cuando amas a alguien nunca le haces daño y sabía que Terry la amaba con toda su alma, Terry abrió la puerta de la habitación y de inmediato la coloco en la cama y comenzó a besarla, poco a poco se fueron despojando de sus ropas, entre besos y caricias, entre palabras de amor y juramentos el tomo el cuerpo de su esposa para hacerla sentirse amada, llevándola hasta la más lejana estrella del firmamento, haciéndola tocar los cuernos de la luna, mientras que ella se dejaba amar por él, quería ser la única mujer en su vida, en su corazón, en su alma, la única que tuviera la dicha de ser amada por él, el resto de la noche no fue muy diferente en esa habitación ya que las llamas de deseo y la pasión se encendían a cada instante entre ellos, mientras que afuera la tormenta se dejaba azotar abruptamente, como si quisiera congelar el corazón de alguien esa noche, al amanecer Candy abrazaba a Terry, lo miro aun seguía dormido, cada instante que pasaba sentía que lo amaba más, sonrío sabía que el día del cumpleaños de Terry estaba cerca y quería prepararle una sorpresa –
Terry – Por qué sonríes – le dijo, ella se sorprendió ya que pensó que él dormía –
Candy – Por nada – recargo su babilla en el pecho de él –
Terry – Eso así hasta que sentí tus manos en mi piel – Candy se sonrojo –
Candy – Quieres bañarte – le pregunto – pediré que preparen el baño – estaba por levantarse –
Terry – Yo solo quiero amarte – la sujeto del brazo y la jalo contra si –
Candy – Terry por favor – se sonrojo – ya es de día – le recordó –
Terry – Quien dijo que solo se debe hacer el amor por las noches – Candy lo miro algo apenada por la frase tan directa de Terry –
Candy – Pues que yo sepa nadie – bajo la mirada –
Terry – Candy el amor no debe de ser algo que se estipule – Candy lo miro – el amor nace así de simple, así de sencillo, nuestro amor nació y nadie puede ponerle reglas – ella le ponía atención – bueno hay quienes las ponen pero por qué hacer caso de ellas, nosotros somos dos almas libres que se encontraron y que decidieron unirse para hacer una vida juntos – Terry llevo las manos de Candy a su pecho – siente como late mi corazón cada vez que me tocas – ella sonrío – Te amo Candy y que te quede claro nunca voy a defraudarte –
Candy – Terry yo también te amo – acerco su rostro a el de Terry lo comenzó a besar, ahora ella era la que daba pie a iniciar el encuentro amoroso, mientras hacían el amor, Candy recordó aquel poema que Terry le había leído, recordó dos frases las cueles resonaron una y otra vez en su cabeza, como si le vinieran a advertir algo, “Así mismo el corazón debe detenerse a respirar e incluso el amor debe descansar”, acaso era tan malo amarse del modo en que ellos lo hacían, acaso el amor debe de tener un límite para la cordura, acaso amar de esa manera hace daño al corazón, acaso el amor daña a el amor, Candy sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos que de momento llenaron su ser, “el amor de Terry hacía a mí podría llegar a terminar, acaso Terry en algún momento me podría pedir un respiro, no eso nunca va a suceder por qué él me ama tanto como yo, no me ama más de lo que llegue a imaginar pues ha soportado tantas cosas y una de ellas era Richard Brower”.

CONTINUARA…

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8 comments

  1. me encanta, cuando vas a publicar los otros capitulo me muerode ganas de leerlos

  2. simplemente genial
    me encanto espero
    con ansias el
    siguiente

  3. Hola:

    Los felicito. Las historias son lindas, pero ojalá cuidaran un poco más la ortografía.

    Gracias por compartir sus escritos.

  4. Es.cierto.lo.de.la.ortografia
    pero.eso.no.importa.lo.k.importa.es.el.conteni2
    y.Astareth.tiene.muy.pocas.faltas.jejeje…Y.disculpa.k.es.sin
    intencion.de.ofender.

  5. genial y anque tengo 15 me encanta el anime
    de ahora y los clasicos como candy 😀
    espero el siguiente

  6. gustarme poco me fasino me super encanto muy bonito felisidades

  7. Woooo increíble felicidades esta lindisimo me mega enknta aunq ya lo lei km 10 veces me sigue gustando xfa continua con esta historia merece un largo pero lindo final xfavor lo pido x todos los fans de Candy

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