Home / fanfics / El amor de la rosa eterna – Capitulo 141

El amor de la rosa eterna – Capitulo 141

CAPITULO 141

PRISIONERO DE GUERRA

La gente no dejaba de mirarlos, Susana se sentía realizada por el hecho de acompañar a Terry a la fiesta, aunque iba en silla de ruedas, no le importaba puesto que estaba con el hombre que “amaba”, Terry se sentía a disgusto por la situación pero no le quedaba otra cosa más que fingir una sonrisa ante la gente, Susana le había suplicado acompañarlo a esa fiesta, supo manejar bien la situación chantajeando a Terry con eso de que nunca salían juntos, Robert le mando una invitación también a Susana para la recepción de esa noche, Terry no pretendía asistir pero ante la insistencia de Susana y su madre no tuvo más remedio que aceptar, con su porte tan varonil, llamo la atención de las chicas a su llegada, sintiéndose algo miserable ya que su compañera de esa no era quien él deseaba.

Susana – Terry muchas gracias por haberme traído – le dijo mientras el acomodaba la silla de ruedas frente a la mesa –

Terry – No nos iremos muy tarde – dijo indiferentemente – estoy muy cansado espero lo entiendas – se sentó –

Susana –Sera como tú quieras – dijo sumisa, no quería hacer enfadar a Terry, ya que las ultimas semanas había estado muy irritable –

Terry – Iré con Robert espera un momento – sentía que se ahogaba al estar cerca de ella –

Susana – No tardes –le sonrío pero él parecía más frío que el hielo, en cuanto se quedo sola alguien se acerco a ella –

Karen – Hola Susi – su voz llevaba algo de burla –

Susana – Hola Karen – torció el gesto –

Karen – Pero no pongas esa cara, debería darte gusto que la obra es todo un éxito gracias Terry y a mi – se sentó sin siquiera pedir permiso –

Susana – La obra es un éxito porque Terry es el mejor, lo demás es solo el complemento – dijo mientras se llevaba la copa de vino a los labios, Karen la reto con la mirada, se había ofendido con el comentario de Susana –

Karen – Creo que a Terry le falta algo para ser completamente feliz – le replico, Susana la miro con recelo, sabía a dónde iba
Karen con ese comentario – es una pena que por tu culpa no sea del todo feliz – se burlo –

Susana – Creo que tu tampoco llegaras a ser feliz – le dijo también burlonamente, Karen se sorprendió por el comentario –

Karen – No sé a qué te refieres – enarco una ceja, como queriendo mostrar indiferencia –

Susana – Ya sabes que mi hermano está enamorado – su rostro dibujo una sonrisa maliciosa –

Karen – A con que te referías a eso – parecía que no le importaba –

Susana – Me alegra que no seas tú de quien este enamorado – le subrayo –

Karen – Y ya sabes de quien está enamorado tu hermano – Susana no supo que responder – me lo imaginaba – se rio burlonamente –

Susana – Que es lo que te causa gracia – le cuestiono ahora ella era la sorprendida –

Karen – Si pensaste que me molestaría con tu comentario te equivocaste – se levanto de la silla, Susana tenia la boca abierta ante la reacción de Karen – yo sabía que lo de Richard seria pasajero – le explicaba – creo que te sorprenderás el día que te presente a la mujer que ama – le susurro al oído para dejarla intrigada – adiós Susi – fue lo último que le dijo y se fue, Susana se quedo fría con lo dicho por Karen, al parecer Richard le tenía más confianza a ella, ya que aparentemente Karen si sabia quien era la que probablemente en un futuro se convertiría en su cuñada, la noche transcurrió serenamente, Terry se comporto amablemente con Susana delante de la gente que los conocía, muchos se pusieron felices de verla nuevamente, lucia radiante, luego de un rato Terry le pidió retirarse, ella no reprocho aunque le hubiese gustado quedarse un rato mas –

Terry – Susana no vamos – tomo su saco negro –

Susana – Terry muchas gracias – dijo en voz baja –

Terry – Despidámonos de Robert – tomo la silla de ruedas, Susana llevaba puesta una prótesis pero aun así no se animaba a
caminar pero lo que le dijo a Terry le sorprendió –

Susana – Terry me puedes ayudar a levantar – parecía una súplica – es el estar aquí esta noche me ha dado ánimos – le explicaba, Terry se sorprendió de la petición de Susana, él le dio la mano, ella lo miro, tomo su mano sintiendo como una descarga eléctrica, luego Terry le ayudo a sostenerse un poco, ella lentamente se levanto, se apoyaba en Terry, sentía que temblaba al estar tan cerca de él, los presentes enmudecieron al ver a la chica, Robert se acerco a ellos, ya que Susana daba pequeños pasos, así que el decido acortar la distancia –

Robert – Susana me alegra que estés mucho mejor – le regalo una sonrisa –

Susana – Hoy ha sido una noche especial – se veía feliz –

Robert – Me alegro tanto que te hayas divertido – le dio la mano – cuídate mucho Susana – se despidió – Terry nos vemos mañana – le dijo luego se marcho –

Terry – Creo que será mejor que te sientes – le sugirió, en ese momento parecía que Susana caería así que Terry la sujeto de la cintura con fuerza, ya que no quería tener problemas con su madre si ella se lastimaba, ella rodeo el cuello de Terry con sus brazos, sin imaginarlo sus rostros quedaron tan cerca el uno del otro, Susana miraba a Terry con gran devoción, él no pudo evitar mirarla a los ojos, entonces lo que ella hizo le sorprendió aun más, Terry parpadeo al sentir los labios de Susana sobre los suyos, ella intento abrir un poco la boca de él, pero Terry de inmediato apretó los labios y se separo de ella, la miro fríamente, sus ojos parecían que echaban fuego, algunos de los presentes murmuraban mientras los miraban, un fotógrafo había logrado captar el momento, Susana bajo la vista, aunque su corazón no dejaba de palpitar por la emoción de haber sentido los labios cálidos de Terry con los suyos, luego de eso él la sentó en la silla de ruedas, bebió un trago mas de vino como si quisiera enjuagarse los labios de aquel estúpido beso, deposito la copa en la mesa con gran fuerza, Susana noto la molestia de Terry, sabía que en cualquier momento explotaría contra ella, luego se encaminaron a la salida, en cuanto se vieron solos Terry le reclamo a Susana – Espero que no vuelvas a cometer esta estupidez, si no te dije nada haya dentro fue porque no quise armar un escándalo – la miraba fríamente, ella se volteo, luego siguieron su camino, el chofer ya los esperaba junto con Lucia, Terry seguía sin hablar, Susana y Lucia se sentaron en la parte trasera del auto, mientras que Terry se sentó con Daniel, por el espejo retrovisor miro a Susana como reprochándole lo sucedido, Lucia espero a que Terry dejara de mirar a Susana, tomo la mano de la chica, se lanzaron una mirada de complicidad, Susana sonrió y suspiro, en ese momento Lucia se dio cuenta de que lo planeado había resultado a la perfección –

Candy se había cansado de estar en la habitación, se sentía mejor así que decidió bajar, Richard no dejaba de visitarla todos los días, Laureen le dijo que estaría en el cuarto de costura, ella la cuidaba con mucho entusiasmo, incluso Candy sentía que ya apreciaba a la madre de Isaac aunque en momentos le extrañaba su desmedido cariño para con ella, incluso parecía que la cuidaba como si fuese su hija, Eugénie también la visito un par de ocasiones, Candy deseaba volver a trabajar, pero Isaac no se lo había permitido, cuando por fin se encontró en la parte baja, camino por la enorme estancia de la casa, estaba por dirigirse a la sala de costura, cuando unas voces llamaron su atención –

Isaac – No Richard no insistas – le decía casi en un grito –

Richard – Nos meteremos en problemas – le repicaba a su amigo – es la tercera carta que manda –

Isaac – Y que me importa, ya te dije que ella se quedara aquí – Candy se acerco curiosa, se parado detrás de la puerta –

Richard – Entonces que hacemos – La voz de Richard se escuchaba llena tensión y molestia, nunca antes Candy había oído a
Richard hablarle así a Isaac –

Isaac – Nada no haremos nada, ya te lo dije ella no se ira, no voy a permitir que ese tal Albert me la quite –Candy se sorprendió al oír el nombre de su amigo – Candy se quedara en Paris con su familia –

Candy -¿Qué? – Candy se llevo las manos para cubrirse la boca –

Isaac – Puedes decirle a ese tal William Albert Andley – lo dijo de modo despectivo – que Candy no regresara – en ese instante Candy abrió la puerta, Isaac y Richard pusieron cara de desconcierto –

Candy – Tu como sabes de Albert – le pregunto molesta a Isaac –

Richard – Candy que haces aquí – exclamo al mirar a la chica parada junto a la puerta –

Isaac – No se supone que deberías estar descansando – no supo más que decir –

Candy – Richard explícame eso de que ya son tres las cartas recibidas, no se suponía que Albert no había escrito, bueno al menos eso fue lo que me dijiste – le reclamo muy molesta –

Richard – Candy yo… – titubeo –

Candy – Isaac como esta eso de que yo tengo que quedarme en Paris – se encamino hacia él –

Isaac – Candy lo que sucede es… – no encontraba las palabras para explicarle las cosas –

Candy – Estoy esperando una respuesta – les exigió a los dos –

Laureen – Candy tú no te puedes ir – dijo al entrar al lugar, al parecer era hora de decirle la verdad –

Candy – Que es lo que está pasando – se notaba confundida –

Laureen – Candy tu sabes que yo hace años perdía a mi hija en un naufragio – se acerco a ella, Candy asintió con la cabeza –
yo viví mucho tiempo con el dolor de haber pedido a mi esposo y a mi hija esa noche, durante años mi vida estuvo incompleta –
Candy seguía tan confundida – hasta hace unos días – la tomo de las manos –

Candy – Pero yo que tengo que ver con eso – inexplicablemente sus ojos se llenaron de lágrimas, su corazón comenzó a latir más rápido –

Laureen – Mira esto hija – soltó a Candy, se dirigió al escritorio y saco un papel de un cajón, luego regreso a donde Candy y le extendió la fotografía, Candy nerviosa la tomo entre sus manos – esa es mi familia – Candy observo la foto, sus verdes ojos
estallaron en llanto cuando miro al padre de Isaac –

Candy – No pude ser – dejo caer la foto – esto no puede ser verdad – se detuvo del escritorio mientras se llevaba una de sus manos al rostro – Laureen se acerco, tomo la babilla de Candy para levantarle el rostro, sus grises ojos y los verdes de Candy se encontraron, ella también lloraba –

Laureen – Sabes porque Isaac fue el único que pudo darte sangre – le dijo serenamente, Candy volteo a mirar a Isaac – porque llevan la misma sangre – apenas alcanzo a decir entre el llanto, luego abrazo a Candy, con gran amor, ella no sabía qué hacer, solo sentía como si todo eso fuera un sueño, Laureen se fue resbalando poco a poco hasta quedar hincada sujetando con fuerza el vestido de Candy – Hija mía – seguía llorando, Richard no pudo evitar derramar una lágrima al ver el momento, al igual que Isaac, este se acerco lentamente hacia ellas –

Isaac – Candy aquí está familia, a ti no te abandonaron porque fueras una carga o porque no te quisieran, las circunstancias fueron las únicas culpables – Candy no lo miro, se hinco para quedar junto frente a frente a Laureen –

Candy – No sé qué decir – comenzó a llorar desconsoladamente por la emoción, siempre deseo conocer a su madre, pero nunca imagino que ese sueño podría ser verdad, mas aun nunca imagino que aquel amargado medico que tan mal la recibía en casa de Richard aquel día y que siempre busco fastidiarle la vida en el hospital resultara ser su hermano, de un solo golpe supo
que no solo tenía a su madre, sino que también un hermano –

Laureen – No digas nada y solo déjame abrazarte – se abrazaron fuertemente, no paraban de llorar, alguien más se les unía al abrazo, Richard salió silenciosamente de aquel lugar, evidentemente era un momento intimo solo de ellos tres –

Richard espero en la sala por más de una hora, se sentía feliz de que las cosas resultaran de esa forma, tal vez Isaac si tenía razón, la vida de Candy era en Paris con su familia, él la amaba, tal vez Candy si podía pertenecer a ese lugar, solo era cuestión de hablar con el Sr. William para hacerle saber las cosas, pero también habría que preguntarle a Candy que pensaba hacer, que decisión tomaría, algo difícil seria pero en el fondo deseaba que ella se quedara en Paris, cerró los ojos para imaginar un futuro junto a ella, primero paso por su mente como se vería vestida de novia saliendo del brazo de él, luego la imagino esperando un bebe, se sonrío, pero lo más bello fue cuando imagino un gran jardín lleno de flores, solo las risas de unos pequeños niños se escuchaban en aquel lugar, el rostro dulce y alegre de ella, mientras la abrazaba y miraban crecer a sus hijos, su sonrisa se hizo más amplia, alguien lo saco de sus sueños.

Isaac – Pensare que estás loco – se rio –

Richard – Solo estoy enamorado – le remarco, Isaac lo miro algo molesto – no pongas esa cara –

Isaac – Se que tú la harás muy feliz – se sentón junto a Richard –

Richard – Como esta ella – pregunto de inmediato –

Isaac – Bien, algo confundida pero bien – suspiro aliviado –

Richard – Hablaron sobre lo que hará – pregunto curioso Isaac torció el gesto –

Isaac – Ya te dije que ella no se irá – le afirmo –

Richard – No te parece que ella es quien tiene que decidir – le replico ante su actitud tan hostil –

Isaac – No quiero empezar a tener problemas con mi futuro cuñado – le dijo ante eso Richard ya no supo que responder –

Continuació de este capítulo
Todos los capítulos de este fanfic

Comentarios

comentarios

Check Also

LA PROMESA DEL OCÉANO… CAPITULO 3

CAPITULO 3 Voces lejos, muy lejos apenas perceptibles gritando con desesperación, unos brazos fuertes que …