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El amor de la rosa eterna – Capitulo 140

CAPITULO 140

AMOR DE MADRE

Laureen salió corriendo del auto cuando llegaron a la clínica, no entendía por qué Isaac estaba ahí, la preocupación se reflejaba en su rostro, cuando entro lo primero que hizo fue preguntar por su hijo, la Dra. Kelly le dijo donde estaba ella camino deprisa, Isaac estaba sentado en una banca, frente a una puerta, tenía doblada la manga de su camisa, su codo estaba flexionado, se notaba extraño y Laureen de inmediato lo noto.

Laureen – Isaac hijo que paso – dijo con mucha preocupación –

Isaac – Nada madre yo estoy muy bien – no sabía cómo le explicaría todo lo que estaba pasando con Candy –

Laureen – Que estás haciendo aquí – puso cara de confusión –

Isaac – Done sangre para una chica – no quiso mirarla a los ojos –

Laureen – ¿Cómo? – pregunto con gran asombro –

Isaac – Recuerdas la chica que le gusta a Richard – ella movió la cabeza afirmativamente ya que Isaac en alguna ocasión le
platico algo – a ella le di mi sangre – le explico –

Laureen – Hijo tienes que descansar, mira como te encuentras – su piel estaba pálida – ya la encontraron ahora vamos quieres – se acerco a el amorosamente –

Isaac – No madre – le respondió secamente – no podemos irnos madre – ella lo miro confundida –

Laureen – Isaac se que estas preocupado por Richard y esa chica pero tú no te miras bien – Isaac seguía sin mirarla –

Isaac – Ya te dije que no madre, debemos quedarnos con ella – un suspiro salió de su garganta –

Laureen – Isaac que es lo que pasa, hasta donde recuerdo ella no era muy de tu agrado, siempre llegabas a casa quejándote de ella, incluso me decías que ojala pronto se fuera – Isaac apretó los puños de su mano –

Isaac – Cállate madre – casi grito, todos esos recuerdos le dolían en el alma –

Laureen – Isaac porque me hablas de esa manera – tan bien alzo la voz, Isaac se calmo de su camisa saco un papel y se lo extendió a su madre –

Isaac – Toma esto te pertenece – ella tomo la pequeña fotografía y la miro confundida –

Laureen – Isaac yo creí que tu… – él interrumpió a su madre –

Isaac – Madre hay algo que te tengo que decir – tomo aire –

Laureen – Cariño te noto tan preocupado – tomo la mano de su hijo –

Isaac – Mamá esa chica a la que le done la sangre… – se detuvo, tenía miedo de la reacción de su madre, volvía a tomar aire – ella es… ella es la hija adoptiva de esa familia, una familia adinerada de los Estados Unidos –

Laureen – Hijo porque me dices eso – estaba tan confundida –

Isaac – Madre es que ella es… – sus ojos se llenaron de lagrimas, en ese momento salía la doctora Kelly de la habitación – Dra. ¿Cómo esta? – su voz sonaba ansiosa –

Dra. Kelly – Ella se pondrá bien – el rostro de la Dra. no mentía – tu amigo no quiso separarse de ella, se ve que la quiere mucho – le dijo mientras se llevaba las manos al rostro, se notaba cansada –

Isaac – Gracias – dijo aliviad, Laureen aun seguía sin comprender las cosas –

Dra. Kelly – Gracias a ti, si no hubieras donado la sangre no se que habría sido de ella – En ese momento se escucho un estruendo en la habitación de enfrente, una enfermera salía asustada del lugar – Otra vez – dijo sin mayor asombro parecía que eso sucedía a menudo –

Enfermera – El joven Connor volvió a tirar la comida – le explicaba –

Dra. Kelly – Yo lo arreglare – le dijo a la enfermera, esta se retiro del lugar – Ya no se qué hacer con él – le explicaba a Isaac – porque no entran a hacerle compañía a tu amigo – les sugirió – te veré después – se encamino a una escalera que había al final del pequeño pasillo –

Isaac – Muchas gracias – le volvía a repetir –

Laureen – Entremos con Richard – se encamino hacia la puerta, pero Isaac la detuvo tenía que decirle de algún modo que Candy era aquella niña que se perdió aquella noche, pero ¿Cómo? –

Isaac – Mamá espera por favor – la tomo del brazo –

Laureen – Isaac – los ojos de él estaban llenos de lágrimas –

Isaac – Mamá sé que esto sonara a locura pero… – Laureen miraba atenta a su hijo – ¿Qué harías?, si te dijera que mi hermana está viva – Laureen se quedo boquiabierta al oír eso –

Laureen – No juegues conmigo – sus ojos también se cristalizaron –

Isaac – Mamá quiero que conozcas a alguien – le dio su mano, abrió la puerta, entraron al cuarto, Richard estaba recostado en un sofá, dormía apaciblemente, a un costado estaba la cama, apenas el sol se colaba entre aquella ventanas, Isaac camino junto a su madre, la tomaba del hombro, ambos temblaban, lentamente se aproximaron a la cama, Laureen se quedo pasmada al ver en la cama aquella jovencita, tan débil, tan frágil, sus ojos se llenaron de lagrimas, luego miro a su hijo, también lloraba, su corazón parecía que saldría de su lugar, luego miro la foto que llevaba en la mano, regreso su mirada a la chica, ella tenía el rostro de su esposo, toda ella era la imagen de Aleric Veruck su amado esposo, aquel que esa noche dio su vida por su familia –

Laureen – Por Dios – dijo entre el llanto y se dejo caer junto a la cama, aprisionando las sabanas entre sus finas manos, por el ruido Richard despertó, se quedo mirando la escena algo confundido –

Isaac – Ella es Candy White Andley – le dijo mientras la ayudaba a levantarse –

Laureen – Isaac dime que no estoy soñando – lo abrazo suplicante –

Isaac – Se que es difícil creerlo madre, sabes yo fui el único que pudo donar la sangre – Laureen levanto el rostro y miro a su
hijo – tenemos la misma sangre – los ojos de Isaac volvían a llorar –

Richard – Isaac – dijo en voz baja, este voltea a ver a su amigo –

Isaac – Richard lamento haberte despertado – se disculpo, Richard le sonrió como respuesta sabía lo que estaba pasando –

Laureen – Puedo acercarme – pregunto a su hijo mientras se separaba de él –

Isaac – Tu más que nadie tiene ese derecho – dijo nervioso, Laureen se acerco lentamente, primero acaricio la mano de Candy con la suya, luego la dirigió a su rizado cabello, la miraba con gran asombro, su corazón no paraba de latir, un extraño sentimiento se apodero de ella mientras la miraba, se acerco y le dio un beso en la frente mientras una lagrima se derramaba –

Laureen – Hija, hija mía – su voz se quebró, Isaac se acerco a ella, sabía que este momento era tan difícil para su madre –

Isaac – Mamá ya todo estará bien – le dijo en voz baja, un suave quejido salió de los labios de Candy, Laureen se asusto al oírlo –

Laureen – Que pasa hijo – le cuestiono a su hijo asustada, Isaac reviso a Candy, al parecer el peligro estaba pasando –

Isaac – Creo que reaccionará pronto – suspiro aliviado –

Richard – Gracias al cielo – también suspiro, acto seguido se llevo su mano al hombro, un rasgo de dolor invadió su rostro –

Isaac – Déjame revisar la herida – sabía que su el estado de su amigo no era el mejor – eres tan necio, deberías estar en una
cama descansando – lo regaño –

Richard – Sabes bien que no pienso alejarme de ella – voltearon a mirar la cama, Laureen seguía ahí parada junto a Candy, no dejaba de acariciarle el cabello y mirarla –

Isaac – Creo que su corazón ha vuelto a latir – le dijo en voz baja a Richard – sé que es difícil de creerlo pero estoy seguro de que ella es mi hermana, estoy seguro que mi madre también llegara a quererla como yo… – decía cuando fue interrumpido –

Richard – Podemos hablar un momento a solas – Isaac lo miro extrañado, ese tono de voz de Richard no le gustaba para nada –

Isaac – Si está bien – luego de que Richard se acomodara la camisa se levanto, miro a Candy nuevamente, salió de la habitación con Isaac, dejando a Laureen con su hija – ¿Qué es lo que pasa? – Le pregunto en cuanto estuvieron solos –

Richard – Isaac se que estas muy contento con la idea de que Candy sea tu hermana pero… – se detuvo, Isaac lo miro mientras enarcaba una ceja interrogante – ¿Qué es lo que harán? – Isaac puso cara de confusión – legalmente ella es hija de los Andley, sigue siendo menor de edad y con lo que paso yo creo que el Sr. Andley querrá que ella vuelva a su hogar… – Isaac apretó los labios ante el comentario de su amigo –

Isaac – Eso no lo voy a permitir – dijo casi en un grito – no voy a dejar que se la lleven ahora que la he encontrado, mi madre no lo soportaría, ese señor no tiene ningún derecho sobre ella… – apretaba los puños de coraje –

Richard – Legalmente si lo tiene – le hizo saber –

Isaac – Pues si intenta arrebatárnosla se arrepentirá – dijo amenazantemente –

Richard – No creo que sea buena idea que se lo digan por el momento – Isaac miro aun mas confundido a Richard –

Isaac – Que cosas dices ella tiene todo el derecho de saber que tiene una familia, un hogar y que no fue abandonada por la
falta de amor – se notaba su enojo –

Richard – Esta delicada de salud, como crees que reaccionaria si al despertar lo primero que le dices es “hola Candy mira quiero presentarte a tu madre” – Isaac apretó los labios con fuerza – creo que deberían esperar a que ella se recupere un poco, no quisiera que tuviera una recaída – Isaac se llevo las manos al rostro, no sabía qué hacer, dentro de todo nunca se puso a pensar en que ella ya formaba parte de una familia, pero como ocultarlo si lo que más deseaban él y su madre era decirle la verdad – Isaac yo no te estoy pidiendo que se lo ocultes, solo que lo aplaces unos días hasta que ella este mejor – puso su mano en el hombro de su amigo –

Isaac – Creo que tienes razón, lo primero es ver por su bienestar – acto seguido llamo a su madre, ella salió de la habitación,
Richard comenzó a charlar con ella, también puso cara de molestia cuando Richard le dijo que el Sr, Andley tenía los derechos legales sobre Candy, pero más le molesto que le pidieran ocultar que ella era su madre –

Laureen – Estas loco – dijo en modo de reclamo – tiene todo el derecho de saber que soy su madre – le gritaba a Richard –

Isaac – Mamá no le hables así, solo te lo estamos pidiendo esperar un poco más, no es prudente que tenga emociones
fuertes – Laureen miraba molesta a su hijo –

Laureen – Y tu lo apoyas – le reprocho –

Isaac – Entiende que es por su bien, su estado de salud es delicado, quieres que le paso algo peor si se entera inmediatamente – Laureen parecía calmarse – Mamá solo deja que se recupere –

Laureen – Solo será mientras se recupera – al parecer había entendido – pero no pienso dejarla sola, la llevaremos a casa, a su hogar – dijo remarcándolo – yo cuidare de ella – dijo por último, luego se volvió a meter a la habitación, Richard e Isaac hicieron lo mismo, las siguientes horas solo esperaron a que ella reaccionara, Richard no se separado ningún momento de ella quería estar presente para cuando ella recobrara el conocimiento, pero nuevamente el cansancio lo hizo presa del sueño y se quedo dormido, Isaac había ido por algo de comer para su madre que permanecía junto a la cama de Candy, se recargo en la cama, tenía un rosario de perlas entre sus manos, el sueño y el haber estado llorando un largo rato también la había hecho su presa dormitaba cuando repentinamente, las sabanas comenzaron a moverse, se levanto de inmediato, unos leves quejidos se escucharon de los labios de Candy, Laureen la miraba atónita, entonces el milagro sucedía, lentamente y poco a poco los ojos de Candy volvían a abrirse nuevamente, algo aturdida por el largo sueño en el que había estado, humedeció sus labios, luego intento hablar –

Candy – Donde estoy – dijo frágilmente que apenas se alcanzo a escuchar –

Laureen – Estas bien pequeña – le dijo casi a punto de llorar –

Candy – Que está pasando – pregunto a la dueña de esa armoniosa voz, luego dirigió su mirar a esa persona, sus ojos verdes se cruzaron con el gris de los de Laureen, que se veían empañados por las lagrimas –

Laureen – No te muevas – le dijo cuando Candy intento moverse, entonces Candy cerró los ojos como si quisiera recordar, por su mente volvía a pasar esa escena, había escuchado el motor de los aviones, en seguida disparos, gritos, estaba por correr con Richard cuando repentinamente un soldado saco su arma de su abrigo negro, apuntándole, ella se quedo paralizada ante los fríos y amenazantes ojos de aquel hombre, su sombrilla cayó al suelo, sentía como el agua golpeaba su rostro, a lo lejos Richard la llamaba, en cuestión de segundos él estaba ahí, luego el hombre comenzó a hablar en un idioma que no entendía, Richard le respondía también, pero aquel soldado no tuvo piedad y disparo, recordó como Richard la envolvía en sus brazos mientras la empujaba, mientras intentaba que no saliera lastimada, luego un fuerte dolor en su costado, sentía como si le quemara las entrañas, lo último que miro fue a Richard tirado boca abajo bañado en sangre, luego solo una terrible oscuridad –

Candy – Richard – intento moverse, el dolor adornaba su rostro –

Laureen – Te lastimaras – le dijo evito que se moviera

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