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Dos almas, un corazón – Capítulo 1

 

Para mi esta es una versión no tanto diferente a las que existente actualmente pero tiene el mismo objetivo que todas deseamos que Candy logre ser feliz quien después de sufrir tanto tuviera una recompensa por su valentía y su amor al prójimo, espero este fic sea de su agrado recuerden dejar sus reviews saben que sus opiniones y comentarios son importantes para mí, que la disfruten…empezamos. Se les quiere miles.

Angie

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Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi, este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; pero la historia es de mi total inspiración incluyendo a los personajes que no son parte del anime original.

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DOS ALMAS, UN CORAZÓN

“Busco un nuevo comienzo sin pensar en caer, sin sufrir más, sin lastimar u odiar, sin prometer o jurar. Busco un nuevo comienzo en el que pueda volver a creer en Amar, creer en Perdonar y creer Olvidar. Encontrar un nuevo comienzo que sea el inicio de una nueva vida donde haya alegría y paz. Como todo en la vida tiene un principio y un final, como el día a la noche, final del que deseo conocer solo así podré encontrar el camino para volver a comenzar”.  Anónimo.

CAPÍTULO I
UN NUEVO COMIENZO

Chicago

Aquella ciudad que alberga los más lindos y tristes recuerdos, la familia, los amigos que significan mucho para nuestra querida Candy. Han pasado tan solo unos meses después de haber descubierto la verdadera identidad del tío Abuelo William, estaba feliz y sorprendida el saber que se trataba era Albert su amigo, su confidente, su hermano; el que siempre ha estado ahí en las buenas y en las malas compartiendo sus alegrías y tristezas, su sorpresa fue tan grande que aun no creía que Albert era esa persona que tan gentilmente la nombro parte de su familia sin pedir nada a cambio y que había marcado su vida para siempre. Candy se había librado del compromiso matrimonial con Neal el cual había sido impuesto por Sara Legan gracias a la intervención de Albert con la ayuda de George hablaron de la situación con la Tía Elroy quien al final desistió y acepto la decisión de su querido sobrino, noticia que no fue bien recibida por algunos de los miembros de la familia Legan.

Pasaron seis meses rápidamente, Candy siguió viviendo en su humilde apartamento, aquel que alguna vez compartió con Albert; el cual estaba lleno de buenos y malos momentos los cuales había sido superado gracias a su ayuda. Cada día que pasaba se sentía feliz en poder hacer lo que deseaba, visitaba el Hogar de Pony cada vez que podía, su amistad con Annie y Archie cada vez era más fuerte y no importando la distancia enviaba y recibía cartas de su amiga Patty; pero sobre todo lo que más disfrutaba era trabajar en la Clínica Feliz al lado del amable Doctor Martin, a pesar que Albert había hecho los arreglos necesarios para que fuera aceptada de nuevo en el hospital Santa Juana no aceptó volver, sino que prefirió quedarse en la clínica. A pesar de eso su convivencia con Albert fue la misma, la visitaba cada vez que podía ya que ahora que asumiría el poder total de la familia tenía más responsabilidades que antes, pero no quería descuidar la amistad, protección y el cariño que profesaba a aquella chica rubia de coletas que cambio su mundo para siempre.

Unos cálidos rayos de sol se colaban por la hendidura de una pequeña ventana, acariciando lentamente el rostro suave y delicado de una hermosa dama que dormía plácidamente sumergida en los sueños más hermosos jamás imaginados, sus hermosos rizos dorados esparcidos brillaban con intensidad, unas pequeñas manchas en su rostro ya no eran tan notorias como antes, de pronto un leve movimiento en sus parpados indicaban que ya estaba lista para explorar el nuevo día, poco a poco se fueron abriendo sus ojos dejando ver a unas hermosas esmeraldas brillar con luz propia irradiando felicidad y amor, pronto en sus labios se dibujo una amplia sonrisa angelical dando así la bienvenida a un nuevo día.

Era una mañana de primavera como cualquiera, se levanto temprano para ir a trabajar, tomo un baño, se vistió, luego preparo su desayuno y como no era tan experta no le tomaba mucho tiempo hacerlo, cada mañana agradecía por la nueva oportunidad que le daba la vida, minutos más tarde salió de su apartamento, habían pasado ya algunos días sin poder ver a Albert, sabía que sus obligaciones ahora eran mayores pero tenía un presentimiento que la invadía desde hace algunos días.

Candy – hace días que no se de Albert, como estará? –dijo mientras salía de su departamento- espero que este bien, creo que iré esta tarde a la mansión a buscarlo –dijo siguiendo su camino hacia la clínica, pensando en llevar consigo algunos dulces para los niños, luego pasó por un puesto de periódicos y para su sorpresa encontró el periódico con un titular que le dio la respuesta a su inquietud, inmediatamente lo tomo en sus manos sorprendiéndose de lo que leía:“El misterioso William A. Andrey patriarca de una de las familias más importantes de Chicago se presentara ante la sociedad en una fiesta de gala en su honor”– creo que Albert ya está listo para asumir su rol como cabeza de los Andrey –dijo sonriendo- ya quiero ver la cara de Elisa y Neal cuando se den cuenta que mi amigo como dicen ellos el vagabundo es ni más ni menos el tío abuelo William –dijo haciendo la mueca que la caracterizaba- creo que ese momento me lo reservare para mí –dijo sonriendo y así siguió su camino entre recuerdos y sonrisas.

Lakewood

Mientras tanto Albert se encontraba en su despacho verificando unos documentos juntamente con George, desde aquel día que se presento ante Candy como el tío abuelo William prefirió hospedarse en dicha mansión, mientras llegaba el día de su tan anunciada presentación ante la sociedad lo que para el significaba estar atado a un compromiso que no le permitiría hacer lo que siempre le ha gustado.

George – Señor William tengo listo los documentos que tiene que firmar -dijo mirándolo fijamente sin poder terminar la frase, quedándose en silencio dándose cuenta que los pensamientos de su amigo estaban en otro lugar- está bien señor?

Albert – olvidas que te pedí que por favor me llames por mi nombre tu eres mi amigo, mi maestro y además no hay nadie más en esta casa quien te escuche decirlo si eso es lo que te preocupa –dijo levantando su mirada.

George – está bien como tu digas, pero recuerda que ahora ya has tomado tu lugar en esta familia tienes muchas responsabilidades, que es lo que te preocupa? El que no puedas realizar bien tu trabajo o que ya no puedas tener la libertad que tanto anhelas?

Albert – en parte sí, pero sé que tengo que velar por el futuro de mi familia a quien amo sobre todas las cosas y que ha llegado la hora tomar el lugar que me ha sido asignado desde muy joven –dijo levantándose de su silla caminando hacia la ventana fijando su mirada hacia el jardín- pero siempre seguiré siendo el mismo, con la diferencia de que ahora no podré escapar tan fácilmente –dijo sonriendo de lado, mientras recordaba sus viajes, aventuras y de cómo conoció a Candy quien cambio la vida de la familia desde su llegada- sabes George preferiría hospedarme en esta casa permanentemente, sobre todo por el recuerdo de Rosemary y Anthony; talvéz pueda convencer a Candy que regrese y viva conmigo, ya que pienso heredarle a ella esta mansión, para que en un futuro pueda vivir aquí con su propia familia.

George – me parece buena idea, además ha sido tan buena con todos y ha logrado que la Señora Elroy empiece a quererla como parte de la familia aunque no lo haga saber; y creo que la señorita Candy será muy feliz aquí teniendo el recuerdo de Anthony y sus dulce candy.

Albert – es lo que más deseo –dijo sonriendo mientras regresaba a su lugar- oye George enviaste lo que te pedí.

George – Si Albert, pero creo que no fue necesario que.

Albert – no hay de qué preocuparse -dijo interrumpiéndolo- se sabe que entre ellos no hay nada más que una simple amistad, el compromiso esta deshecho desde hace algún tiempo; pero espero no haberme equivocado esta vez, no soportaría ver una lágrima en su rostro de nuevo.

George – no lo creo, pero estas seguro de lo que haces; pensé que tu y ella.

Albert – entre ella y yo no puede haber más que un amor fraternal –dijo cabizbajo- hubieras visto el rostro de ella cuando se lo confesé, creo que nunca se imagino que yo le diría eso.

George – me hubiera gustado que no fuera de esa manera, muchas veces llegue a imaginar cómo se verían juntos.

Albert – yo también –dijo sonriendo- pero no la obligaría a hacer algo que no quiera solo por agradecimiento.

George – lo sé.

Albert – tú sabes cuán importante es ella para mí, por eso decidí hacerlo y es algo que he había pensado hacer desde hace tiempo; darle un poquito de todo lo que me ha dado porque ella se lo merece, solo espero que todo salga bien.

George – así será –dijo sonriendo.

Albert – y bien continuamos –dijo revisando los documentos.

New York

Después de aquella despedida en una fría noche de invierno, pasaron sucesos que cambiaron el destino de un joven de castaños cabellos y el de su Julieta, del cual aun no había un final escrito. Durante un tiempo Terry siguió acompañando a Susana mientras se recuperaba del fatal accidente que casi le costó la vida, del cual aun él se sentía culpable y comprometido a estar con ella, a pesar que no sentía amor sino un profundo cariño. Durante algunos meses Susana fue recuperándose poco a poco, por fin decidió tomar las terapias para recuperar el movimiento de su pierna y más tarde la colocación de una prótesis que le ayudaría a caminar por sí sola; durante este proceso siempre contó con el apoyo incondicional de Terry, que a pesar de las atenciones de Susana hacia él, ella nunca pudo ocupar un lugar en su corazón como siempre quiso; porque aun está el recuerdo de aquella enfermera que vive como una sombra entre los dos. Meses después tratando de tener la atención de Terry finalmente se dio por vencida, Susana decidió que era tiempo de romper su compromiso con él y no atarlo más a su vida. Pronto la noticia de la separación de la pareja circulo por varios diarios de la ciudad; sin embargo la Señora Marlow nunca estuvo de acuerdo con la decisión tomada por su hija. Cada día que pasaba Susana lloraba recordando los pocos momentos que compartió con Terry; siempre trataba de mantenerse firme en su decisión lo cual no le era fácil, pero su lucha y convicción de caminar por sí sola la ayudo a no pensar más en lo sucedido, al final todo termino en una linda amistad y cariño fraternal.

Una tarde como cualquiera, saliendo de un famoso teatro en Broadway un joven de cabellos castaños y ojos azul zafiro caminaba por las calles de la ciudad, hábito que hizo suyo a partir de la decisión que tomo tiempo atrás. Terry se dirigía como todas las tardes a central park a recordar los momentos vividos junto a su único y verdadero amor, siempre llevando consigo una pequeña y vieja armónica que lo hacía suspirar con solo interpretar su melodía favorita. Su vida había tomado un giro inesperado, su padre el famoso Richard Duque de Grandchester había viajado a América con la intención de reconciliarse con su hijo predilecto, no fue tan sencillo acercarse de nuevo mucho menos enfrentar a los demonios del pasado; pero después de tanta insistencia había logrado hablar cara a cara con Terry, logrando lo que tanto ansiaba estar de nuevo al lado de su hijo y también obtener el perdón de su adorada Eleanor Beaker; logrando así una relación fraternal llena de armonía. Ahora en la vida del actor todo era perfecto, tenia de vuelta a su padre, el amor de su madre, pero aun así quedaba ese vacío en su corazón que no podía consolar con nada.

Terry – mi tarzán con pecas –dijo sonriendo mientras se encontraba sentando en las ramas de un árbol- que será de ti te extraño tanto, tu sonrisa tus dulces palabras –dijo suspirando dirigiendo su mirada hacia el horizonte- aquellos días en Escocia –dijo cerrando sus ojos- no volverán más, supongo que abras hecho tu vida con alguien más, no sabes cuánto deseo verte de nuevo -dijo mientras hablaba con el viento pensando así en que Candy escucharía sus palabras.

Hora más tarde Terry se dirigía a su departamento, el mismo lugar sencillo y cálido que lo albergaba día y noche; ahora siendo un actor tan famoso podría vivir cómodamente en un lugar elegante y decente según peticiones de sus padres, pero prefirió quedarse en ese lugar donde alguna vez compartió con su amada, y seguir vivir en la forma como quisiera sin decir que debía o no hacer.
Pronto llego a la puerta del edificio subió las gradas hacia el segundo nivel, saco unas llaves de su bolsillo tomándolas en sus manos; acercándolas a la cerradura para abrir la puerta, sin explicación alguna se resbalaron de sus manos cayendo al suelo.

Terry – demonios –dijo mientras que se agachaba para recogerlas y por un momento dirigió su mirada hacia el suelo y pudo notar que un sobre blanco con un escudo singular se encontraba ahí cosa que no paso inadvertida para él- pero que significa esto.

Chicago

Una tarde saliendo de la clínica, Candy regresaba a su departamento caminando como era costumbre, el ocaso se empezaba a marcar sobre el horizonte, pronto vio que alguien caminaba detrás de ella dándole la impresión que la seguían, volteo su mirada hacia el desconocido; pero no pudo ver el rostro de aquel hombre pero cuando se percato que estaba tan cerca de ella quiso correr pero el extraño hábilmente corrió hacia ella tomándola del brazo llevándola hacia él.

Candy – ahhh auxilio…suélteme abusivo –dijo y empezó a pegarle con su bolso al hombre, tratando de escapar.

Albert – ehh basta -dijo sonriendo- así es como saludas a tus amigos –dijo separándose de ella, al mismo tiempo que se quitaba una gorra que cubría su rostro.

Candy – Albert!!! –dijo inmediatamente al reconocer la voz de aquel hombre- que susto me diste pensé que era un ladrón –dijo abrazándolo.

Albert – jajaja creo que tú hubieras asustado al ladrón, con una golpiza así quien no –dijo sin dejar de sonreír al mismo tiempo que aceptaba el abrazo.

Candy – muy gracioso –dijo deshaciendo el abrazo- que haces por aquí no se supone que debes de andar en el anonimato –dijo silenciosamente.

Albert – se supone, pero no te preocupes por eso –dijo respondiendo de la misma forma mientras se colocaba de nuevo su gorra- como has estado hace mucho que no venía a verte.

Candy – me entretengo mucho en la clínica, pero ya te extrañaba.

Albert – y yo a ti, por eso tuve que escaparme no podía pasar un día mas sin verte.

Candy – hiciste eso por mí.

Albert – claro que si, tú sabes que sería capaz de todo por estar contigo.

Candy – Albert yo.

Albert – no digas nada, lo entiendo –dijo fijando su mirada en ella.

Candy – me alegra que estés aquí –dijo respondiéndole con una sonrisa.

Albert – además quise venir a invitarte a cenar, espero no tengas planes.

Candy – claro que no.

Albert- perfecto, necesito decirte algo importante.

Candy – está bien vamos, de que se trata.

Albert – no seas curiosa ya lo sabrás, y dime a dónde quieres ir –dijo quedándose en silencio por un momento.

Candy – Albert – al café de la esquina –dijeron al unisonido mientras reían.

Caminaron varias cuadras hasta llegar a una pequeña cafetería que solían frecuentar, misma que una vez le dio empleo a Albert cuando estuvo amnésico, mientras caminaban conversaron todo lo había sucedido en los últimos días que tuvieron sin verse; entre risas y recuerdos llegaron al lugar ubicándose en el lugar de siempre, una mesa en un lugar más reservado donde podrían hablar.

Albert – toma Candy –dijo extendiendo su mano entregándole un sobre muy singular.

Candy – para mí –dijo sorprendida, para lo que Albert solo hizo un movimiento con la cabeza indicándole que lo abriera, ella tomo el sobre en sus manos perdiendo su vista en el escudo de la familia Andrey el mismo de aquel broche que aún conservaba, luego lo abrió con cuidado y saco una pequeña tarjeta leyéndola- tu presentación –dijo sorprendida.

Albert – así es, la tía Elroy se encargo de que todo sea perfecto para ese día –dijo sonriendo de lado.

Candy – pero no te veo contento por tu fiesta.

Albert – tú sabes que ese tipo de fiestas no son de mi agrado y menos cuando soy yo el anfitrión –dijo sonriendo- quisiera preguntarte si puedes ser mi compañera esa noche a tu lado me siento me sentiría más seguro.

Candy – ohhh Albert por mi encantada –dijo sonriendo- pero espero no incomodar a la tía Elroy.

Albert – desde cuando te importa lo que opinen los demás de ti? –dijo seriamente- y por la tía no te preocupes eso ya se lo hice saber a ella y está de acuerdo porque tú eres parte de la familia.

Candy – Como? –dijo sorprendida- estás seguro que no habrá problema.

Albert – claro que no, además como te dije tu eres parte de la familia; y no estarás sola también estarán Archie, Annie e invite a Patty también.

Candy – que alegría será verlos a todos reunidos de nuevo, como en el colegio –dijo sonriendo- aunque no esté Stear –dijo cabizbaja.

Albert – lo sé, pero veras que la pasaremos bien; entonces aceptas ser mi acompañante.

Candy – claro que si tío abuelo William.

Albert – muy graciosa.

New York

Terry conducía por las calles de Manhattan a casa de su madre, como era su costumbre acompañarla a cenar los días que no tenia función en el teatro, ese día en particular no podía apartar de su mente el misterioso sobre recibido días atrás; el cual leyó repetidas veces cerciorándose del contenido del mismo sorprendiéndose cada vez más, no podía creer lo que sus ojos veían, como era posible esto -dijo así mismo.

-flash back-
Terry – pero que –dijo tomando en sus manos un sobre que se encontraba bajo su puerta- quien podría enviarlo, este símbolo –dijo fijando su mirada en el sobre- donde lo he visto, veamos de que se trata –dijo dándole vuelta para leer el remitente- no puede ser, será el mismo que conocí en –dijo sorprendido.
-fin flash back-

Momentos más tarde llego a casa de Eleanor quien ya lo esperaba, estaciono el auto frente a una hermosa casa de estilo romano; subió tres escalones quedando frente a una enorme puerta de madera, pronto se abrió dejándolo pasar al interior; entro saludo a su madre con un beso y se dirigieron a la sala.

Eleanor – cuando vas a aprender a ser puntual –dijo sentándose en el sillón.

Terry – vamos Eleanor no pasa tan a menudo, además si me invitas para regañarme mejor me marcho.

Eleanor – no, espera te pasa algo –dijo deteniéndolo- estas diferente hoy a caso es Susana de nuevo, te está molestando –dijo levantando la ceja.

Terry – no, tú sabes que entre ella y yo esta todo aclarado; encontré esto debajo de mi puerta léelo –dijo entregándole el sobre en las manos.

Eleanor – que quieres decir.

Terry – solo léelo por favor –dijo sentándose frente a ella.

Eleanor – está bien –dijo abriendo el sobre, tomando la tarjeta que se encontraba en el interior leyendo el contenido- como conoces a este señor – dijo fijando su mirada en la de el.
Terry – lo conocí fue en Londres en circunstancias que no vienen al caso explicarte –dijo levantando la ceja.

Eleanor – no me hables así recuerda que soy tu madre – dijo levantando la ceja- y has decido ir cierto.

Terry – pensé mucho en si debía hacerlo o no, hace mucho que no sé de el, y después de un tiempo aparece esto debajo de mi puerta puedes creerlo –dijo sonriendo de lado.

Eleanor – lo siento cariño pero no entiendo, quien es el.

Terry – un viejo amigo.

Eleanor – y eso es lo que te tiene tan nervioso –dijo mientras observaba el movimiento de las manos de su hijo.

Terry – es más de lo que te imaginas.

Eleanor – pero entonces que decidiste.

Terry – después de pensarlo mucho estos días, he decido que vayamos ya hable con Robert y accedió a darme unos días de vacaciones.

Eleanor – vayamos, que quieres decir? –dijo levantando la ceja.

Terry – que la invitación es para tres – dijo sonriendo de medio lado- el realmente sabe que es lo que hace – dijo así mismo, fijando su mirada en la pequeña tarjeta que se encontraba en las manos de su madre.

Chicago

El gran día ha llegado, un lujoso automóvil se estaciono en las afueras de un sencillo edificio de departamentos, el chofer de la familia Andrey llego por Candy; todos la veían subir con envidia en tan lujoso automóvil que la llevaría a Lakewood. Días atrás había prometido a Albert que estaría en la mansión a primera hora, durante su trayecto muchos recuerdos pasaron por su mente mientras; y al ingresar por el camino de las rosas vino a su mente el recuerdo de Anthony. Pronto el automóvil se detuvo frente a la entrada principal donde ya la esperaba una de sus grandes amigas la humilde, cariñosa y amable Dorothy.

Candy – Dorothy que alegría verte de nuevo –dijo corriendo hacia ella dándole un abrazo.

Dorothy – oohh no –dijo separándose de ella- no haga eso.

Candy – pero.

Dorothy – bienvenida Señorita Candy –dijo haciendo una reverencia.

Candy – pero Dorothy tu.

Dorothy – por favor sígame a su habitación –dijo señalando el camino.

Candy – porque tanto formalismo –dijo mientras la seguía- te he pedido que me llames por mi nombre recuerda que somos amigas –dijo guiñando el ojo.

Dorothy – recuerda que estoy para servirte y si nota nuestra confianza la señora Elroy me retara.

Candy – está bien –dijo subiendo las gradas, caminando por un largo pasillo llegando a la que era su antigua habitación- aahh todo está igual como la última vez que estuve aquí –dijo sonriendo notando un hermoso ramo de dulces candy que se encontraban en la mesa.

Dorothy – esto lo envía el Señor William como un obsequio de bienvenida -dijo sonriendo.

Candy – son hermosas –dijo acercándose a donde se encontraban- ahora que estamos aquí puedes llamarme Candy recuerda que somos amigas –dijo guiñándole el ojo.

Dorothy – como tu digas –dijo sonriendo- hace mucho que no te veía.

Candy – estoy feliz de verte de nuevo –dijo tomándola de las manos.

Dorothy – me alegra saber que estas bien, me hubiera gustado visitarte pero no he tenido tiempo de salir.

Candy – no te preocupes, y bien dime que es todo esto.

Dorothy – espera que tengo que enseñarte algo –dijo caminando hacia donde se encontraba un enorme ropero.

Candy – que es?

Dorothy – la Señora Elroy te compro estos vestidos -dijo señalando el ropero.

Candy – como dices? –dijo sorprendida no podía creer lo que había escuchado, la Tía Elroy los había enviado para ella.

Dorothy – te pasa algo Candy? -dijo al ver la expresión en su rostro.

Candy – eh…nada, no puedo creer que la Tía Elroy haya esto para mi, siempre ha sido conmigo tan apartada.

Dorothy – créelo y aunque no lo demuestre te ha empezado a querer como miembro de la familia y no te preocupes todo estará bien, confía en mí –dijo sonriendo- te dejare sola un momento, luego regresare para que te arregles para la fiesta.

Candy – Dorothy.

Dorothy – dime Candy.

Candy – donde está Albert?

Dorothy – salió un momento, pero no tardara.

Candy – está bien –dijo sonriendo quedándose sola en su habitación, camino hacia el balcón de donde podría apreciar el jardín, sintiendo el aroma de las rosas que le traían dulces recuerdos de Anthony- cuanto había extrañado este lugar –dijo cuando suspirando, cuando el sonido de la puerta la hizo volver a la realidad.

Albert – toc, toc.

Candy – adelante.

Albert – hola pequeña como estas –dijo ingresando a la habitación.

Candy – maravillosamente –dijo abrazándolo.

Albert – está todo bien? –dijo aceptándola en sus brazos gustosamente.

Candy – si.

Albert – te tengo una sorpresa –dijo guiñando el ojo.

Patty – Candy!!! –dijo corriendo hacia ella con lagrimas en los ojos.

Candy – Paty!!! –dijo abrazándola- que alegría volver a verte.

Albert – creo que las dejare un momento a solas –dijo cerrando la puerta tras de sí.

Patty – no has cambiado nada –dijo separándose de su amiga.

Candy – cuando me contaste de tu cambio no pensé que fuera tan drástico –dijo observando a su amiga que ahora lucia mucho más delgada, con el cabello largo y ya no usaba lentes- te ves muy hermosa.

Patty – gracias –dijo sonrojándose- tengo mucho que contarte.

Candy – yo también, aun tenemos tiempo para charlar antes de la fiesta –dijo guiñando el ojo.

Ambas chicas conversaron por varias horas, de lo que habían vivido durante todo el tiempo que no se vieron mientras que recordaban sus pasadas aventuras años atrás.

Mientras que en otro lugar de la mansión.

Albert – querías verme tía –dijo ingresando a la habitación de ella.

Señora Elroy – ya está aquí –dijo seriamente.

Albert – si, hace un momento la deje en su habitación con Patty.

Señora Elroy – bien, pero necesito hablarte de ella.

Albert – algún problema tía.

Señora Elroy – creo que ya es tiempo que aclare si desea o no ser una Andrey.

Albert – que quieres decir con eso.

Señora Elroy – recuerdas que hace tiempo ella quiso renunciar al apellido.

Albert – si lo recuerdo –dijo sentándose frente a su tía- pero aun no he arreglado eso con ella.

Señora Elroy – deberás hacerlo pronto, como tu hija adoptiva es tu responsabilidad; además que ya está en edad de casarse.

Albert – como dices?

Señora Elroy – al igual que tu; también deberías buscarte una esposa creo que tendré que presentarte a las hijas de nuestros socios.

Albert – no lo harás –dijo levantándose de su lugar- aun no me siento preparado para el matrimonio y mucho menos Candy, no la obligaré a que lo haga.

Señora Elroy – no la obligaras, porque ya he elegido el candidato perfecto para ella.

Albert – que estás diciendo.

Señora Elroy – lo que escuchaste.

George – toc, toc.

Señora Elroy – adelante.

George – siento mucho interrumpir, pero su visita ya está aquí señor William.

Albert – está bien, luego hablamos tía –dijo caminando aprisa a la salida.

Señora Elroy – como tu digas.
George – con su permiso –dijo cerrando la puerta- porque estas tan molesto.

Albert – luego te contaré, porque necesitare tu ayuda –dijo mientras caminaba por el pasillo.

George – como ordenes, el viene acompañado te esperan en la biblioteca.

Albert – está bien.

Horas más tarde, la hora de arreglarse para la fiesta había llegado.

Annie – Candy, Patty –dijo acercándose a sus amigas dándoles un abrazo.

Patty – Annie que sorpresa –dijo sonriendo.

Annie – ya ansiaba verlas.

Candy – yo también, ahora estamos juntas de nuevo –dijo sonriendo.

Archie – hola gatita –dijo acercándose a ella dándole un beso en la mejilla.

Archie – hola Patty.

Patty – me alegra verte de nuevo.

Archie – a mi también –dijo sonriendo.

Candy – hola Archie, como has estado.

Archie – muy bien gracias, solo pase un momento para saludarte tengo que ir con Albert, pero nos vemos en la fiesta.

Candy – está bien pero no trabajen tanto.

Archie – claro que no gatita, te veo luego querida –dijo guiñándole el ojo.

Annie – pensé que no vendrías.

Patty – lo pensé mucho, pero cuando recibía la invitación fue una sorpresa para mí saber que Albert era el tío abuelo William y no pude rechazarlo, a pesar que el recuerdo de Stear aun sigue en mi.

Candy – creo que nadie se puede resistir a sus encantos –dijo sonriendo.

Annie – bueno ya es hora de arreglarnos, yo me encargaré del peinado.

Patty – y yo del maquillaje –dijo sonriendo.

Candy – cuando aprendiste.

Patty – solo tome unas cuantas clases, verán que quedaremos hermosas.

Dorothy – con permiso –dijo llevando una caja consigo- esto es para ti de parte del señor William.

Candy – para mí –dijo sorprendida.

Dorothy – me dijo que le gustaría que lo usaras estas noche.

Candy – pero y los vestidos que me dio la tía abuela.

Dorothy – no creo que se enoje si no lo usas esta noche, además es una orden.

Candy – está bien –dijo acercándose a ella, tomando la caja en sus manos para luego ponerla sobre la cama- pero que hermoso –dijo sorprendida.

Annie – déjame ver.

Patty – definitivamente Albert tiene muy buen gusto.

Candy – me gusta mucho –dijo tomándolo con sus manos.

Dorothy – bien, es hora de que tomes un baño, yo te ayudare a arreglarte.

Candy – no es necesario yo puedo hacerlo sola.

Dorothy – pero.

Annie – no te preocupes, nosotras nos encargaremos.

Dorothy – está bien.

Horas más tarde.

Dorothy – toc, toc.

Candy – adelante –dijo sonriendo.

Dorothy – vengo a ver cómo están –dijo ingresando a la habitación- oohh Candy pareces una princesa.

Candy – gracias –dijo tímidamente, mientras se veía el espejo y preguntándose como se había convertido en una hermosa dama en tan poco tiempo, lucía un hermoso vestido color verde esmeralda que hacia resplandecer sus ojos, un corsé que se ajustaba perfectamente a su silueta, un escote que mostraba sus atributos delicadamente, en su cabello descansaba una hermosa peineta de esmeraldas que jugaba con sus rizos sueltos, por un momento vino a su mente el recuerdo de un joven rebelde- si él me viera…donde estarás? –dijo para sí misma suspirando- si tu y yo –dijo con lagrimas en los ojos recordando aquel fugaz beso en Escocia un tono rosado se poso en sus mejillas- puedo gritar que aun –dijo así misma quedándose en silencio un momento.

Annie – verdad que sí.

Dorothy – pero ustedes no se quedan atrás, lucen muy hermosas.

Patty – gracias.

Annie – definitivamente ese cambio te sentó muy bien.

Patty – que cosas dices –dijo sonrojándose.

Archie – toc, toc.

Albert – Candy puedo pasar.

Candy – oohh si, adelante.

Albert – te ves hermosa -dijo observándola de pies a cabeza quien inmediatamente hizo sonrojar a Candy con su mirada.

Archie – vaya que sorpresa, lucen fantásticas –dijo sonriendo- no lo crees Albert.

Albert – ehh si –dijo sin dejar de mirar a Candy.

Archie – me sentiré muy honrado en llevar a dos hermosas chicas al baile –dijo ofreciéndoles su brazo.

Annie – oohh Archie –dijo sonrojándose.

Patty – gracias.

Archie – ejem, ejem.

Candy – que decías.

Archie – nada, bien nos vamos los esperamos abajo.

Albert – si –dijo sonriendo- te ves hermosa, como toda una princesa –dijo acercándose a ella.

Candy – tu también te vez muy buen mozo -dijo tímidamente.

Albert – jajaja si seguro, es lo mínimo que podía hacer el día de hoy usar uno de estos aburridos frack-dijo sonriéndole- me costó mucho convencer a la tía dejarme usarlo en lugar del kilt, pero olvidémonos de eso por ahora, he venido a darte esto –dijo abriendo una hermosa caja negra de terciopelo que contenía una hermosa gargantilla de esmeraldas.

Candy – ohh es hermosa Albert –dijo poniendo las manos en su pecho.

Albert – era de mi hermana –dijo al mismo tiempo que se la colocaba en el cuello- quiero que tú lo conserves desde hoy.

Candy – pero porque, si es algo tan preciado para ti.

Albert – sabes Anthony me escribió unos días antes accidente para pedírmelo, insistió mucho en regártelo, pero en ese momento aún no estaba seguro en entregárselo, el te quiso mucho – dijo cabizbajo- así que he decido cumplir su petición, porque ahora sé que tu eres la persona ideal que debe de poseer este objeto tan valioso, así que no te puedes negar en llevarlo y tenerlo contigo.

Candy – Albert yo.

Albert – no digas nada, no acepto un no como respuesta -dijo acercándose a ella depositando un dulce beso en su frente.

Candy – te aseguro que lo cuidare mucho -dijo tocando con sus manos tan preciosas piedras.

Albert – bueno estas lista para empezar con el espectáculo –dijo guiñando el ojo mientras que le ofrecía su brazo.

Candy – si –dijo con una sonrisa aceptándolo.

Momentos después en el gran salón de la mansión ya se encontraban los invitados y familiares de todo el clan Andrey; quienes eran recibidos por la señora Elroy y George.

Señora Legan – buenas noches tía.

Señor Legan – buenas noches tía como ha estado –dijo dándole un beso en el dorso de la mano.

Señora Elroy – muy bien gracias, bienvenidos.

Eliza – Neal – buenas noches tía –dijeron al unisonido haciendo una reverencia.

Señora Elroy – pasen adelante por favor.

Señor Legan – gracias.

Archie – como ellos aquí –dijo levantando la ceja.

Annie – era de esperarse, recuerda que son tus primos.

Archie – yo no los considero como tal.

Patty – tengo miedo.

Archie – no te preocupes.

Annie – ahí vienen.

Elisa – mira Neal a cualquier gentuza invitan a un evento tan importante como este –dijo observando a Patty.

Archie – cállate y no molestes, vete de aquí a echar tu veneno por otro lado.

Neal – si hermanita tienes razón y hay algunos que disfrutan andar paseando con huérfanas por todos lados.

Archie – no te permito que hables así de mi prometida – dijo furioso levantándose de su lugar para tomar el cuello de la camisa a Neal.

Annie – no pelees por favor Archie.

Neal – suéltame –dijo empujándolo.

Elisa – vámonos Neal no vale la pena tratar con esta gentuza.

Patty – nunca cambiaran -dijo moviendo la cabeza hacia los lados.

Annie – siéntate Archie –dijo tomándolo de la mano.

Archie – está bien, solo espero que no tengan planeado molestar más.

Patty – no creo que lo hagan delante de Albert.

Annie – tienes razón.

Vincent – buenas noches –dijo acercándose a ellos.

Archie – buenas noches como has estado -dijo sorprendido mientras se levantaba de su lugar.

Vicent – muy bien gracias –dijo sonriendo al mismo tiempo que se levantaba de su lugar.

Archie – no esperaba verte por aquí –dijo dándole la mano.

Vicent – hace mucho que no te veía, has cambiando mucho tienes el porte de tu padre.

Archie – gracias, no te veía desde –dijo quedándose en silencio un momento- quiero presentarte a mi prometida Annie Britter y nuestra amiga Patricia O’brien.

Vincent – mucho gusto señoritas –dijo haciendo una reverencia.

Patty – encantada.

Annie – mucho gusto, usted es.

Vincent – así es -dijo interrumpiéndola- soy el padre de Anthony.

Annie – ya lo recuerdo.

Archie – vienes acompañado –dijo sorprendido al ver a la persona que se encontraba a su lado.

Vicent – así es, quiero presentarles a mi sobrino Robert Brower.

Annie – no puede ser –dijo poniendo sus manos sobre su pecho.

Robert – mucho gusto –dijo haciendo una reverencia, se trataba de un joven alto de ojos grises, tez blanca y cabello rubio ondulado, con un enorme parecido a Anthony pero unos años mayor que Archie.

Archie – te pareces mucho a.

Robert – lo sé, ya me había advirtió el tío que ustedes se sorprenderían al verme.

Annie – Candy!!! –dijo pensando en su amiga.

Patty – que pasa? –dijo susurrándole en el oído a su amiga.

Annie – es que se parece mucho a Anthony.

Patty – el chico que.

Annie – si el mismo –dijo respondiendo de la misma forma- no quiero saber cómo reaccionara cuando lo vea.

Archie – mucho gusto mi nombre es Archibald Cornwell pero puedes llamarme Archie; ella es Annie mi prometida y Patty amiga de la familia.

Annie – Patty – mucho gusto –dijeron al unisonido.

Robert – el placer es mío –dijo besando la mano de ambas chicas, acto que no paso desapercibido para Archie- felicidades por su próxima boda.

Annie – gracias Robert.

Robert –oohh por favor nada de Robert pueden llamarme Bobby.

Archie – está bien, te gustaría acompañarnos.

Bobby – gracias sino es ninguna molestia, tío te importaría?

Vincent – no te preocupes por mí, estaré allá con los ancianos –dijo sonriendo- tú debes de estar con los jóvenes, me retiro gusto en saludarles nos vemos luego.

Bobby – como tu digas tío –dijo sonriendo.

Archie – y bien cuéntanos que te trae a Chicago –dijo tomando su lugar de nuevo.

Bobby – pues vengo a trabajar para la familia Andrey, me acabo de graduar de abogado.

Archie – no sabía que Albert necesitara ayuda.

Bobby – no trabajare directamente con el.

Annie – ahh no.

Bobby – trabajare para la hija del Señor William, pero me han dicho que es una chiquilla muy inquieta.

Annie – Patty – Archie – jajaja –rieron al unisonado.

Bobby – que pasa? dije algo que no debía –dijo seriamente.

Archie – no nada de qué preocuparse ya lo veras –dijo sonriendo.

Bobby – ustedes la conocen.

Archie – claro que la conocemos –dijo sonriendo- desde que llego a la familia.

Annie – somos amigas desde nuestra infancia.

Patty – yo la conocí en el colegio.

Bobby – oohh entiendo

Archie – o sea que Albert no te la ha presentado.

Bobby – aun no, me dijo que lo haría esta noche.

George – su atención por favor –dijo tratando de llamar la atención de los presentes.
Annie – ya es hora –dirigiendo su mirada hacia el centro del salón.

Patty – supongo que ha de estar nervioso.

George – bienvenidos y buenas noches a todos, madam Elroy tiene unas palabras para ustedes –dijo mientras varios fotógrafos se acercaban.

Señora Elroy – buenas noches y gracias a todos por estar aquí, como sabrán hoy se revelará la identidad de la cabeza de la familia, por lo tengo el honor de presentarles a William Albert Andrey mi sobrino ahora Patriarca del Clan Andrey quien a partir de este momento toma el lugar que le corresponde, por favor denle la bienvenida -dijo a su vez señalando hacia las gradas por donde aparecería el rostro de tan misteriosos hombre.

 

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17 comments

  1. Me resultó interesante este capítulo, espero que Terry también esté presente en la fiesta y vea a Candy, me gustó cono narras la historia, te deseo lo mejor y actualiza pronto
    Saludos

  2. me gusto mucho el capitulo espero que por favor continues! muchas gracias por compartir tu historia con nosotras
    Muchos saludoooos 🙂
    cata

  3. Esta genial…. Felicidades y actualiza pronto por fis.

  4. Felicidades!!!!!!
    Suena muy interesante este inicio, estaré al pendiente de tu historia !!!
    Por favor actualiza pronto y no nos dejes en espera!!!!

    Saludos !!!!

  5. Genial! Cada cuanto actualizaras?…

  6. La verdad me gustaria que Albert se quede con Candy. Terry fue muy cobarde para pelear por Candy… La dejo ir y se quedo con la Gusana para luego…. Terminar? Doblemente cobarde. Albert<3Candy

  7. claro que no no fue cobarde,solo obedecio los deseos de candy,espero pronto el proximo cap.

  8. woow interesante me gusto el capitulo te felicito me parecio un buen comienzo una preguntas es un Terryfic alberthfic o …….. bueno me resulto super super bueno te sigo cada cuanto actualizaras???

  9. Excelente propuesta Angie, me encanta. Espero la continuacion del fic y ya me estoy imaginando lo que se aproxima (que pasara cuando Pecas vea a Romeo? Y Bobby…).

    Bueno, a esperar la conti. Cada que tiempo actualizaras?

  10. Estuvo espectacular!!!!! me encantó , te deseo lo mejor para tu fic y ansiosa espero el siguiente capitulo ….. a y una preguntita Angie : ¿cómo cuantos años tiene Candy,Terry,Albert,Annie? te pregunto porque me intriga jejeje ….Suerte!!!

  11. wow…. Esta muy interesante tu fic….. Cuando estaras actualizando??? Ya qiero leer el siguiente…. Felizidades.. Buen comienzo … Saludos

  12. Hola Angie la verdad si me gusto la forma en que narras tu capitulo y también me dejas en suspenso que pasara y si vera a Terry sigue así y cada que tiempo actualizas tu fic

  13. oh!!! no me digasse encuentra con terry aaaah!!!. se puede saber cada cuanto tiempos actualizas??? porfis

  14. felicidades Angie muy linda historia y excelente narración… Solo te pido no la dejes inconclusa y que las actualizaciones no tarden meses jijiji…. Y que Terry vaya a la fiesta y se reencuentre con Candy… Y que ese abogado no vaya meterse entre ellos.

  15. Hola a todas
    Que agradable saber que les gusta mi historia y tambien quiero agradecer por sus geniales comentarios tambien…como sabran soy nueva por aqui :)pero me siento feliz de poder compartir esto con todas ustedes. Se que hay muchas inquietudes por la trama pero trare de responderles para aclarar sus dudas:

    1.Trataremos de actualizar cada semana.
    2.En cuanto a la edad de los personajes principales, en la narracion no ha pasado mucho tiempo desde que se supo la identidad de Albert, tan solo ha sido 1 año, por lo que podria decirles que Albert tiene 24, Candy tiene 19 y Terry tiene 20.
    3.La verdad me es dificil decirles si es o no un Terryfic o un Alberthfic ya que no puedo decidirme por alguno de los dos porque son tan lindos…pero de igual forma ambos encontraran su camino, ya lo podran ver en la historia.

    De nuevo agradezco sus comentarios y el apoyo de una de las editoras del sitio que hizo posible mi participación en esta página. Nos leemos en el siguiente.

    Cariños,
    Angie 🙂

  16. Hola angy me gusto tu fic espero actualices seguido y espero y sea un terrific candy y terry hasta el final porfis yo se que albert es bueno y generoso pero terry es el amor de su vida de candy ok nos leemos pronto saludos y te deceo suerte en esta travesia.

  17. ME gustria que fuese un Alberfic, ya que en el manga Candy sin darse cuenta siempre amo a su príncipe , siempre amo a Albert, y fueron muchas situaciones que ellos llegaron a enamorarse…. la misma candy lo dijo cuando penso qu no se sobrepondria al rompimiento de terry, cuando lo vio en el teatro ambulante de mala muerte, donde candy reconocio, FUISTE AL QUE AME… asi que Albert era su gran amor… bellisima esta historia… por favor a nuestra ilustres escritoras, hagan justicia…. 🙂

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