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El amor de la rosa eterna – Cuarta parte

El amor de la rosa eterna
Por Astareth

capítulo 119 – FANTASMAS DEL PASADO

Tres días habías transcurrido desde que Terry abrió su corazón ante Richard, era realmente extraña la forma en que habían sucedido las cosas, el modo en que se habían hecho amigos en tan solo unos días, Terry deposito su confianza en él, tanto que le abrió las puertas de su casa durante su estancia en Nueva York. Richard no dudo en aceptar la oferta de Terry, traslado de casa de Karen sus cosas a la de su nuevo amigo. Esos días pudieron haber sido monótonos como siempre en la vida de Terry pero con la compañía del hermano de Susana todo era muy distinto, que ironía del destino ponerle precisamente en su camino a ese chico. Era una mañana tranquila Richard hizo el desayuno, se dio cuenta de que Terry no era muy buen cocinero, cocino jamón con huevos, pan, café, ambos quedaron satisfechos solo les restaba el café que decidieron tomar tranquilamente, Terry no dejaba de mirar a Richard tan apacible y sereno un gran hombre en comparación con aquellas mujeres que le había hecho la vida imposible. Richard se dio cuenta de la mirada de Terry a pesar de que este intentaba cubrirla con el diario que tenía en las manos, el chico rubio le comento a Terry.

Richard – Terry sé que soy apuesto pero me puedes dejar de ver de esa forma – sus hermosos labios dibujaron una sonrisa –

Terry – Lo siento – dijo cuando se vio descubierto – es que me recuerdas a alguien.

Richard – Así y puedo saber a quién – seguía sonriendo – espero que no sea a tu chica ja, ja, ja.

Terry – no digas tonterías – aunque sabía que era hermano de Susana parecía que no tenían nada en común, ni emocionalmente ni físicamente – me recuerdas a alguien pero no logro ubicar a quien – el modo en que lo dijo parecía cuestionarse el mismo –

Richard –Sabes una cosa, sigo insistiendo en lo mismo – le dio un sorbo a su taza de café –

Terry – Se nota que no quieres a tu hermana – se dio cuenta del giro que la conversación tendría –

Richard – No es que no la quiera, solo que no es muy justo lo que está haciendo contigo, si yo estuviera en tu lugar no dudaría en buscarla, pero tú eres tan… dejémoslo así – Terry no respondió solo apretó los ojos con fuerza – Terry no te da miedo que alguien llegue a su vida y te robe su amor – supo que no era la pregunta correcta cuando vio como Terry abrió los ojos de golpe –

Terry dejo el diario que leía, miro fríamente a Richard enarcando una ceja, bajo la mirada, la expresión de su rostro se volvió amarga, la leve alegría que había en su rostro se esfumo como la espuma de mar que es alejada de la orilla por la embestida de las olas, sus manos que ahora están colocadas sobre sus piernas se cerraron con fuerza, dio un suspiro y por fin respondió a la pregunta de su amigo que por cierto le cayó como un balde de agua helada.

Terry – Se merece ser feliz aunque no sea conmigo – su voz reflejaba la tristeza que esa idea le embargaba –

Richard – No te entiendo, amándola como lo amas y prefieres sacrificarte por alguien que no lo merece.

Terry –Estoy en deuda con Susana, si no fuera por ella tal vez yo estuviera muerto – una sepulcral idea paso por su mente –ella sacrifico su vida por mi es lo menos que se merece, no puedo dejarla sola.

Richard –Algo oculta, si la conocieras mejor, te darías cuenta de eso, a pesar de no haberla visto tantos años no se me olvida esa expresión en sus ojos de culpabilidad, cuando éramos niños siempre sabia por su mirada que algo había hecho, ayer que la vi tenía esa misma mirada.

Terry – Tú sí que estás loco yo no veo nada – resoplo en su melena oscura – solo veo una gran tristeza y todo es por mi culpa – tomo el diario que había puesto sobre la mesa y le dijo a Richard – Te puedo pedir un favor – su amigo que asintió con la cabeza – ya no hagas preguntas tan estúpidas – decía mientras le aventaba el diario a Richard que muy hábilmente rescato antes de que cayera al piso –

Richard – El loco eres tú solo te hago ver que es algo que puede llegar a suceder, mas si ella es tan encantadora y maravillosa como dices. Yo no dudaría en enamorarla – un comentario fuera de lugar que por supuesto a Terry ya no le gusto y fulmino a Richard con la mirada – no te enojes fue solo un decir, pero no dudes que podría llegar otro que lo haga – Terry se quedo mudo ante la observación de su amigo que se atrevió a preguntar – ¿ya me lo dirás? O todavía será un misterio la identidad de la chica que te tiene así –

Terry – Me reservo ese derecho solo para mí – por su tono de voz parecía molesto –

Richard –Esta bien – decidió cambiar el tema – mejor veamos que nuevas noticias hay aquí – comenzó a leer el diario –
Los encabezados hablaban de la guerra, de lo peor que estaban las cosas dia con dia , pero esas noticias no fueron las causantes de que los ojos azul cielo de Richard se abrieran de esa forma, Terry noto la expresión de su amigo cuando lo miro de rejo.

Richard – Vaya que mal, hasta en las mejores familias pasan estas cosas – susurro mientras deposito el diario sobre la mesa – bueno me voy tengo algo que hacer te veré por la tarde, tomo su chaqueta y salió dejando una gran curiosidad en Terry que en cuanto se quedo solo tomo el diario y leyó la nota que tanto había asombrado a Richard.

La noticia le cayó de sorpresa a Terry, pues hacia mucho que no leía los diarios, no se enteraba de lo que acontecía su alrededor, fue un golpe duro, muy amargo, parecía que ahora tenía una razón más para buscarla, como le gustaría poder apoyarla en estos momentos, pero solo se limito a dejar el periódico de donde lo tomo, abandono su departamento, desconcertado y triste. Sobre la mesa quedaron dos tazas de café media vacías y el diario en una página de sociales con un encabezado grande y en letras negras que dictaba de esta forma:

A TRES MESES DE LA MUERTE DE ALISTER CORNWELL

El sonido que el papel hizo sobre el escritorio sobresalto al hombre rubio de cabello largo, sabía que ella estaba molesta y que le reprocharía sobre cómo se manejaron las cosas. Pero que otro remedio tendrían para arreglar el asunto tan rápidamente.

Candy – No lo puedo creer – la molestia se apoderaba de sus palabras – yo pensé que sería de otro modo.

Albert – Es lo mejor que se pudo hacer, ya sabes cómo es la tía abuela – alzo los hombros en señal de resignación – no quería que un escándalo de este tipo manchara el apellido Andley.

Candy – Es una vieja testaruda y egoísta que solo piensa en su buen nombre, cómo si lo que hubiera sido un delito lo que hizo Paty.

Albert – Lo sé Candy pero dime de qué otro modo se podía solucionar si Stear está muerto.

Candy – Lo que más me sorprende es que tú hayas aceptado – sabia que Albert tenía razón pero no dejaba de sentirse decepcionada -.

Albert – Sabes que si hubiera otro modo yo nunca aceptaría, solo que con tan poco tiempo no veo como se podría ayudar a Paty –

Candy – De acuerdo lo acepto – dijo derrotada – a todo esto me gustaría saber cómo fue que se hicieron las cosas.

Albert – Candy se que no estarás de acuerdo con lo que voy a decirte – hizo una pasa – muchas veces el tener un buen apellido y unos cuantos millones en el banco te dan un gran poder acompañado de influencia en una sociedad como esta.

Candy – ¿Qué? acaso me estás diciendo que tuviste que comprar a la gente, por dios Albert tú no eres así – no cabía de la impresión –

Albert – Eres joven Candy, algún día te veras en la necesidad de recurrir a tu apellido y dinero.

Candy – Eso jamás sucederá, al menos que sea por una buena causa – esto lo dijo mientras se acercaba a la ventana para observar a través de ella el jardín donde florecían la rosas a finales del mes de mayo –

Albert – Yo también lo recuerdo de vez en cuando – sabía que Candy estaba recordando a Anthony así que se acerco a la ventana para quedar junto a ella – cada que florecen las rosas me imagino que está aquí – sus ojos reflejaban la melancolía – si viviera estaría por cumplir los veintiuno.

Candy – Me pregunto que habría sido de mi vida si él no hubiera muerto, tal vez jamás habría puesto un pie en Londres, nunca lo hubiera conocido – la mano izquierda de su amigo limpio las lagrimas que sus verdes esmeraldas dejaban fluir atreves de sus mejillas, Albert sabia a quien se refería cuando menciono Londres –

El la abrazo para consolarla, sabía que eso no haría que ella olvidara pero sí que calmara al menos un poco el dolor que sentía, el era como su hermano mayor, podía confiarle sus cosas, siempre encontraba las palabras correctas para reanimarla.

Candy – Albert me siento tan mal, no sabes el remolino de sentimientos que hay dentro de mí.

Albert – No creas que no me doy cuenta, se que con lo de Paty no hemos podido hablar, ahora puedes desahogarte pecosa.
Candy estuvo a punto de decirle lo de la carta de Terry pero solo se limito a llorar, para descargar el dolor que le aprisionaba el corazón. Por su parte Albert se imaginaba que todo el asunto de paty había movido los sentimientos de Candy y por ello estaba tan melancólica. Después de derramar sus lágrimas por un breve periodo se tranquilizo para poder seguir conversando con su amigo ya que todavía tenía una duda que él debía aclarar.

Candy – Lo siento Albert es que con todo esto no sé que me paso – claro que sabías que había pasado, la carta de Terry, el asunto de Paty, el recuerdo de Anthony, sacudió la cabeza para despejarla de esos pensamientos – dime una cosa Albert como esta ese asunto de que te vas a caso tus negocios no pueden esperar un tiempo, recuerda como están las cosas en Europa, no temes que te pueda pasar algo nuevamente.

Albert – Candy se que te preocupas pero tengo que ir a Francia, después a Suiza ya sabes asuntos de negocios.

Candy – ¡Francia! Dijiste – casi grito – no creo que sea buena idea.

Albert – Tengo que viajar a Paris, la familia contratara un nuevo abogado, hay que investigarlo primero.

Candy – Pero – titubeo – hay gente que se puede encargar de eso, no veo porque tu tengas que arriesgar solo para saber si ese abogado te conviene o no. Además en este país hay mucho no tienes que ir tan lejos, por favor Albert no quiero que te pase nada no vayas – el solo hecho de pensar en que le pudiera pasar algo a su amigo le aterraba –

Albert – Candy que has pensado del trabajo –ella lo miro confundida – no me mires así, bien sabes de lo que te estoy hablando – la joven seguía sin contestar nada – dime una cosa Candy ya no piensas ejercer tu profesión, no te gustaría prepararte mejor para salvar más vidas – cuestionaba a Candy que seguía sin comprender nada – ¿Te gustaría viajar a parís conmigo? – Candy miro con desconcierto a Albert, había oído bien dijo Paris y como para que tengo yo que ir a Paris se pregunto a sí misma, no entendía nada pero tampoco pidió un explicación, así que Albert tomo la iniciativa, en sus delicadas y suaves manos puso un sobre ahora estaba más confundida.

Candy – ¿Qué es esto Albert? – dijo mientras tomaba el sobre –

Albert – Si no lo abres no te enteraras – estaba a la expectativa de que la chica se decidiera a abrir el sobre, Candy lo abrió y comenzó a leer sus ojos verdes aumentaron su tamaño conforme seguía la lectura del contenido del sobre.

Candy – Albert pero que es todo esto, es una broma verdad.

Albert – No Candy es en serio y me gustaría que aceptaras por favor.

Candy – Pero es demasiado, además yo tenía planeado regresar al Santa Juana.

Albert – Por eso no te preocupes yo hable con el doctor Leonard y el está de acuerdo, dice que será de gran ayuda, además acompañarías a Paty hasta Londres. No la dejaras sola en este momento verdad ¿Qué dices? –decía mientras observaba el rostro atónito de su amiga –

Candy – ¿un traslado? – su voz sonó preocupada

Albert – Iras a Paris a trabajar a uno de los mejores hospitales que hay, aprenderás nuevas técnicas es una gran oportunidad.

Candy – Albert eso lo puedo aprender aquí, además hay guerra no creo que sea seguro.

Albert – No lo puedo creer Candy White Andley esta dudando, vamos Candy Paris aun es un sitio seguro además una oportunidad como esta no la encontraras aquí.

Candy no podía creer con que serenidad hablaba Albert, el por poco pierde la vida en Europa, lamentablemente Stear no corrió con la suerte de Albert, no entendía porque se empeñaba en regresar a esos lugares donde no había pasado buenos momentos, había cosas muy dolorosas para ambos, tampoco tenía idea de que Paty pensara en regresar a Londres, claro era su tierra natal lo más seguro es quisiera que su… alguien interrumpió sus pensamientos.

Albert –Bien que dices vas con nosotros – le dijo intentando animarla –

Candy – Dime Albert como es que quieres ir a un sitio del cual no tienes muy buenos recuerdos.

Albert – Candy se que es difícil pero que hay que enfrentar los fantasmas del pasado, no podemos vivir con los miedos que alguna vez nos atormentaron – su voz sonaba con mucha seguridad típico de el – no voy a dejar de vivir por eso y creo que tu tampoco deberías dejar escapar las oportunidades que te brindan, ¿no lo crees?

Candy permaneció en silencio unos minutos, Albert solo la miraba sabia que se estaba peleando consigo misma para tomar una decisión, hasta que por fin hablo.

Candy – Esta bien Albert iré a Paris a trabajar a ese hospital, pero te advierto que solo es por prepararme.

Albert – Lo sé Candy y no sabes lo feliz que me haces, es un trato – le extendió la mano a la chica que correspondió con el mismo gesto mientras le guiñaba el ojo-.

Candy – ¿Cuándo nos vamos?

Albert – Candy – titubeo un poco no sabía cómo reaccionaría cuando le dijera la otra parte del viaje – nos vamos el sábado de la próxima semana, todavía tienes tiempo de preparar tus maletas.

Candy – Tengo una duda – Albert la miro sabía lo que se avecinaba ante la pregunta que estaba por hacerle la chica – de donde zarparemos.

Albert – Bueno Candy antes de que te lo diga te recuerdo que el trato está hecho y no acepto negativas, ella le sonrió – ahora que está aclarado eso, tu sabes que soy un hombre de negocios y antes de partir tengo que arreglar algunas cosas es por ello que he decidido que zarparemos de ahí –

Candy – Ya Albert no te andes con rodeos – decía mientras tomaba con sus delgadas manos un vaso con agua que se llevo a los labios –

Albert – Nueva York – dijo mientras observaba la reacción de Candy, que empezó a toser como si el agua que acababa de beber se le hubiera ido a la cabeza -.

Candy – No juegues así Albert, acaso quieres me ahogue.

Albert – No es un juego Candy lo dije en serio.

Candy – Pero no puedo – titubeo – es que… bueno yo… – no pudo terminar ninguna frase.

Albert – Lo sé Candy perdóname – se sintió culpable al ver el pánico que dibujo el rostro de la chica –

Candy – ¡Oh Albert! No te sientas culpable pero mejor que tú sabe lo que ocurrió en mi última visita a Nueva York.

Albert – Candy creí que lo habías superado, no puedes vivir en el pasado, tienes que enfrentar de frente la vida Candy – su tono de voz comenzaba a subir – no me digas que ya no iras con nosotros, no me hagas sentir mal.

Candy – Claro que iré Albert fue un trato no – Por dios Candy que estás diciendo pensó para sus adentros–
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9 comments

  1. olazzzz
    yo de newwww

    jejejje
    bueno
    super tu fic eh!!!!
    muy bueno claro que si
    mil felicidades….!!!

    si yo fuera candy correria a los brazos
    de mi castaño hermoso…!!!
    desde que lei su carta bueno

    me voy acenar ok
    luego seguimos
    esta emocionanteeeee…!!!

    besissssss

  2. AYYY OJALA QUE SE ENCUENTREN CANDY Y TERRY EN NUEVA YORK Y AL FIN SEAN FELICES YA NO SOPORTO MAS LA ANGUSTIA JIJI 🙂

  3. Pues miren, apenas voy en el capítulo 118 y me falta bastante, porque casi no tengo tiempo (ya son las 11 de la noche y ya no puedo más) pero ME ENCANTA

  4. Dios! que magnifico fic ! me tienes al borde de mi asiento astareth jaja voy para el capitulo 119 continuacion pero toooooodoooooooooooooo lo que me falta! uf 1 2 3….. mmm como 30 pues como veo llega hasta los capitulos 160! terminare sera en julio XD pero voy a intentarlo.

  5. Que estará planeando el bello Albert, Nueva York. No se que pensar…

  6. oooooohhh oie muy buena la historia eeeehh O_O!!! no puedo dejar de leer jajajaja

  7. SI MUY BUENA HISTORIA ……..PERO CON MUCHOS MISTERIOS.

  8. que hermoso es poder continuar la historia de Candy, para mi es tan emocionante imaginarme los personajes y esas cartas tienen mucha similitud con la vida real porque yo me tuve que separar del unico hombre al que le entregue mi corazon por eso me identifico con Terry y Candy xk los 2 nos seguimos amando pero sabemos que tiene que ser asi por el bien de los demas.

  9. Alguien me puede explicar quien es Alister Cornwell y porque dice esta frase A TRES MESES DE LA MUERTE DE ALISTER CORNWELL porque yo que sepa el ultimo en morir fue Stear y cual es el secreto de paty? Porque candy dice que Albert las podia ayudar, pero luego Albert se niega.. Pero que es lo que quiere paty, esa parte no me queda clara ya que ella dice que a sus papa no les puede contar y no le puede hechar la culpa a la abuela martha… De que se trata… gracias x alguna respuesta

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