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Continua capítulo140

Candy – Richard donde esta – su voz se escuchaba más, aunque se oía desesperada – por favor dígame que esté bien – tomo la mano de Laureen con gran fuerza –

Laureen – Pequeña no te preocupes el está bien, no se ha separado de ti ni un momento desde que te encontró – le señalo el sofá que estaba junto a la pared, Candy dirigió su mirada hacia el chico –

Candy – Richard – sus ojos verdes lloraban –

Laureen – Espera un momento – le dijo mientras en sus ojos se dibujaba una sonrisa, se dirigió a donde Richard descansaba –
Richard – le hablo – ya despertó – Richard comenzó a abrir los ojos lentamente –

Richard – Que sucede – dijo aun medio adormilado –

Laureen – Ya despertó – reacciono inmediatamente al oírlo, se pudo de pie, casi de un brinco llego a la cama donde Candy que ya lo esperaba con los ojos llenos de lagrimas –

Richard – Candy mi amada Candy – le decía mientras sus ojos azules también se llenaban de lágrimas – pensé que te había perdido – tomo la mano de Candy con la mano buena –

Candy – Richard no me hubiera perdonado si algo malo te hubiese pasado – en ese momento entro Isaac a la habitación –

Laureen – Hijo ya despertó – Isaac se dirigió de inmediato a verla –

Isaac – Candy – sus ojos grises no pudieron evitar llorar – estábamos muy preocupado por ti – le explico –

Richard – Si mi amor – le dijo Isaac volteo a mirarlo – no sabes lo mucho que sufrí por ti todo este tiempo, fue una tortura para mí – Candy le regalo una sonrisa –

Isaac – Déjame revisarla – alguien llamo a la puerta – Adelante – dijo Isaac, era la Dra. Kelly, Arturo la acompañaba –
Dra. Kelly – Como va nuestro paciente – le dio gusto ver a Candy ya despierta –
Candy – ¡Dra. Kelly! – no podía creer que ella estuviera ahí – Arturo que alegría verlos –

Arturo – Me alegra verte mejor – le sonrío –

Dra. Kelly – Si me permiten tengo que revista a mi paciente – le dijo para que la dejaran sola con Candy, Richard era el que menos se quería separar de ella, pero no tuvo más opción que salir, cuando estuvieron solas la Dra. Kelly reviso la herida de Candy, estaba mejorando –

Candy – Nunca pensé que la encontraría en aquí – le dijo mientras la doctora cambiaba los vendajes –

Dra. Kelly – Y yo jamás pensé que te vería nuevamente, aunque hubiera preferido que fuera en otras condiciones –
Candy – Gracias Dra. Kelly – tomo su mano –

Dra. Kelly – A quien debes darle las gracias es a Isaac, de no ser por él tú… – se detuvo como para pensar lo que diría – el dio
su sangre tú te salvaras – le explicaba –

Candy – Isaac hizo eso – le sorprendió –

Dra. Kelly – Se ve que te aprecia mucho – Candy le respondió con una sonrisa – y el otro chico se ve que te quiere mucho –

Candy – Es un gran amigo – le explico –

Dra. Kelly – Pues más bien parece como si fuera tu novio – Candy la miro confundida – desde que te encontraron el no se ha separado de ti a pesar de que también está herido, sabes Candy Arturo vio como pasaron las cosas desde el interior de una cafetería, dijo que se dio cuenta de que eras tú esa chica a la que apuntaban salió de ahí corriendo pero que no alcanzo a llegar, solo pudo apreciar como aquel chico intento empujarte para que no salieras lastimada, pero que no lo había logrado, luego me explico cómo aquel soldado intento terminar con la vida de tu amigo – Candy la miraba atónita ante lo dicho – Arturo no permitiría que algo así pasara así que intervino y… – dejo de hablar – listo tienes que estar en reposo unos días – la tapo, luego se dirigió a la puerta – pueden pasar – la primera en entrar fue Laureen, luego Richard y después Isaac, – los dejo solos – se retito de la habitación –

Isaac – Candy ella es mi madre – le presento a Laureen, tenía ganas de gritar que también era su madre –

Candy – Mucho gusto Sra. – le sonrío suavemente –

Laureen – El gusto es mío… hija – su voz parecía quebrase –

Candy – Podrían ayudarme a sentar – le dijo, le acomodaron en la espalda unos cojines para que quedara algo sentada – gracias-

Richard – Sabes mi amor, cuando te recuperes iras a casa de Isaac – Candy lo miro desconcertada – su madre se ofreció
cuidarte mientras te recuperas –

Candy – Muchas gracias –agacho la cabeza –

Richard – Sucede algo – pregunto al mirar la nostalgia de su rostro –

Candy – Richard, Albert ya sabe lo que paso – Isaac volteo a mirar a Richard, como cuestionando quien era Albert –

Richard – El Sr. Andley aun no sabe lo que paso – le explico, entonces Isaac supo de quien hablaba Candy –

Candy – Debe de estar muy preocupado – suspiro lentamente – por favor avísale que estoy bien, él es como un hermano para mí – Isaac apretó los labios de coraje al oír esas palabras – desde que era una niña siempre ha procurado por mi – le explicaba melancólicamente –

Richard – Si te prometo que yo le avisare – los ojos de Richard parecían que veían nuevamente la luz del sol –

Laureen – Candy – dijo nerviosa, esta volteo a mirarla – será que te puedo dar un abrazo – su voz parecía llevar una súplica –

Candy – Claro – dijo confundida ante la petición, Richard le dio el lugar a Laureen, que temerosa se acerco a Candy, luego cuidadosamente la abrazo para no lastimarla, Laureen lloraba silenciosamente, mientras que a Candy un extraño sentimiento de bienestar y protección la invadían, un extraño sentimiento que nunca antes había conocido –

Los dos siguientes días habían transcurrido tranquilamente, Richard aun no le avisaba al Sr, Andley lo acontecido a petición de Isaac, Laureen no se separaba de Candy al igual que Richard quien todo el tiempo procuraba estar con Candy, el temor de días atrás, de perderla se había desvanecido, su brazo estaba mejorando e Isaac seguía con sus labores en el hospital. Esta tarde Laureen había salido a cambiarse a su casa, Richard tuvo que salir un momento, le había informado que una carta había llegado en modo de urgencia, también fue por un poco de ropa para Candy ya que esa tarde saldría de la clínica, así que Candy se quedo sola por unas horas, le había pedido a una enfermera que no cerrara la puerta, así que esta la dejo entre abierta, había terminado de comer cuando le dieron ganas de levantarse, se había fastidiado de estar en cama, bajo lentamente y con mucho cuidado para no lastimarse, en eso estaba cuando en la habitación de enfrente un estruendoso sonido se escucho, como reacción ella volteo, una enfermera salía toda apanicada de ese lugar, ella camino y se asomo no había nadie en el corredor, era curiosa por naturaleza, así que no se quedaría con las ganas de saber que había pasado en el interior de esa habitación, se acerco lentamente a la puerta, en ella había una placa que decía Stuart Connor, tomo la perilla de la puerta , la giro lentamente, en eso estaba cuando alguien le grito fuertemente.

Dra. Kelly – Que haces Candy – ella soltó inmediatamente la perilla – entra a tu habitación – Candy quiso hablar pero no la dejo, se quedo con las ganas de saber quién estaba en ese cuarto – no porque te sientas mejor puedes andar como si nada te hubiera pasado – la reprimía –

Candy – Lo siento mucho – no tenia excusa –

Dra. Kelly – Por que querías entrar a ese cuarto – le ayudo nuevamente a recostarse –

Candy –Tenia curiosidad – solo atino a decir – es que una enfermara salió corriendo y muy asustada de ese lugar –

Dra. Kelly – No es prudente que entres – le explico –

Candy – ¿Por qué? – miro curiosa a la Dra. –

Dra. Kelly – El chico que está en esa habitación no está muy bien – Candy la miraba con mucha atención – lo encontramos hace unos meses, lo tenían como prisionero, él trato que les dan no es el mejor, fue lastimado física y emocionalmente, es por eso que tiene ese comportamiento tan agresivo con las personas, no habla, a penas y come, no permite ni siquiera que entre la luz a su habitación –

Candy – Que extraño – se dijo para si misma –

Dra. Kelly – Es un comportamiento normal para que quien fue un soldado de guerra – Candy la miro – sucede algo –

Candy – Es que hace unos meses yo perdí un ser querido en la guerra – recordó a su querido Stear –

Dra. Kelly – Cuanto lo siento – se encogió de hombros – me ha tocado mucho mirar ese panorama estoy últimos meses – le explicaba – por favor ya no te levantes, espera pronto vendrán por ti – Candy sonrío –

Candy – La madre de Isaac ofreció cuidarme – Candy sentía algo muy hermoso al recordar a Laureen – se ha portado tan bien conmigo, me cuida mucho a veces siento que me protege como si fuese su hija –

Dra. Kelly – Creo que te pareces un poco a ella – Candy la miro desconcertada – no te asustes es solo un comentario – ella se sonrojo – descansa un poco – se dirigió a la puerta y luego salió, Candy se extraño tanto de ese comentario pero la verdad es que al mirar a la madre de Isaac si encontraba cierto parecido con ella –

Candy no tuvo más remedio que esperar acostada, no le agrado mucho la idea, seguía intrigada por saber quien ere ese chico que estaba en la habitación de enfrente, Stuart Connor el nombre le recordó a alguien muy querido para ella, sus ojos verdes se llenaron de lagrimas cuando intento imaginar el dolor por el que probablemente debió pasar Stear, no dejaba de pensar tampoco en Albert, en Ane, en Archie y sobre todo en Terry, que habría hecho el si estuviera aquí, se habría comportado de la misma forma que Richard, entre tantos pensamientos no supo cuando fue que el sueño la venció y se quedo dormida. Horas después Richard aguardaba en la pequeña puerta de aquel lugar, su rostro denotaba un rasgo de preocupación, esperaba que Isaac llegara solo, necesitaba decirle algo importante, cuando miro llegar el auto de su amigo supo que tendría que esperar otro mejor momento para decirle lo que sabía que irremediablemente pasaría, Laureen ayudo a Candy a vestirse, luego salieron de ahí, Richard la cuidaba de que no se lastimara, abordaron el auto, por la ventanilla le dijo a dios a la Dra. Kelly, le debía mucho, le regalo una sonrisa a Arturo, luego de se fueron a casa de Isaac, cuando llegaron varios de los sirvientes los aguardaban en la puerta, el rostro de una mujer mayor era el más feliz de todos, seguramente Laureen ya le había contado sobre Candy, como si fuese una niña miro la enorme casa en la que vivía Isaac, era evidente que eran una familia muy acaudala, con grandes ventanales, cuando entraron se quedo mas maravillada, Richard cargo delicadamente a Candy, subió las escalera, llegaron a una puerta blanca de entre tantos pasillos, Laureen la abrió, Candy miro una habitación toda pintada de blanco con detalles en rosa, las cortinas cubrían el gran ventanal, un gran espejo adornaba una pared, una cómoda de madera hacia juego con la cabecera de madera que tenia tallados unas grandes flores.

Candy – Es preciosa – Richard bajo lentamente a Candy – creo que es más grande que el departamento donde vivía en chicago – dijo con su graciosa voz, intento reírse pero la herida dolió con el esfuerzo –

Isaac – Te pasa algo Candy – se acerco rápidamente a ella –

Candy – Creo que fue por el esfuerzo al intentar reírme – le explico, luego de acomodarla en la habitación Richard e Isaac dejaron solas a Laureen y Candy en aquel lugar, bajaron a la biblioteca Isaac había notado la preocupación en el rostro de Richard –

Isaac – Quieres tomar algo – le ofreció, Richard movió la mano en señal de negativa, Isaac si se sirvió un whisky – Richard que
sucede – le pregunto ansioso –

Richard – Isaac mira esto – saco un sobre del bolso de su saco, lo extendió, Isaac lo tomo nervioso, entonces saco el contenido y comenzó a leer, sus hermosos ojos grises se llenaron de furia ante lo leído, el coraje se apodero de su rostro y con mucho dolor e impotencia golpeo con su mano el escritorio, ya que sentía que el contenido de esa carta le destrozaría nuevamente el corazón a su madre y eso Isaac no lo permitirá, por muy poderoso que fuese el Sr. William Albert Andley –

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