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Conti159

Candy llego a su casa al entrar vio que las empleadas seguían apuradas con los preparativos, torció el gesto, quiso ayudarle pero no lo permitieron, así que se fue a su habitación, al llegar al pasillo vio que Isaac salía de su cuarto, no se dijeron nada solo se miraron interrogantes, Isaac bajo la mirada y siguió su camino Candy quiso preguntar a donde se dirigía pero no se atrevió, así que se metió a su habitación pensando en porque le era tan difícil comunicarse con él siendo hermanos, se dejo caer en la cama, comenzó a recordar varios capítulos de su vida, su niñez en el hogar de Ponny, para luego pasar al momento en que cambio su vida, la llegada a casa de los Leegan, el momento en que conoció a Anthony, Stear y Archie y cuando Albert dio la orden de adoptarla, Candy sonrío tiernamente mientras cerraba los ojos, su corazón sintió un leve dolor al recordar la muerte de su primer amor, luego de eso llegaron los buenos momentos en Londres al lado del hombre que esta noche la haría su prometida formalmente, entre esos recuerdos el sueño la fue envolviendo sin que ella se diera cuenta, las imágenes parecían pasar por su mente como si fuesen verdad, todos los gratos y tristes recuerdos se hicieron presentes, hasta el momento en que un apuesto joven se acercaba a ella en un barco cuando su corazón más dolía, en ese momento una lagrima se resbalo para humedecer su rostro dormido, entonces vio por primera vez el rostro amable de Richard, que le sonreía tiernamente mientras las gotas de lluvia caían sobre su ya mojado rostro por las lágrimas, cada momento vivido con él se presento como si hubiese sido ayer, ¿Cómo fue que me enamore de ti?, le cuestiono Richard mientras estaban parados debajo de un árbol en un parque de París, el acariciaba su rostro mientras lo acercaba lentamente, ella llevaba un abrigo blanco mientras sujeta un ramo de rosas blancas, Richard le había dicho que tenía algo importante que decirle, Candy yo te amo, le dijo tiernamente, estaba a casi nada de besarla cuando un hombre vestido de negro les grito mientras les apuntaba con un arma, Richard la abrazó fuertemente para protegerla del peligro, entonces el soldado se acerco y le dio un golpe con el arma al chico, que cayó al suelo inconsciente, el hombre la tomo de la mano mientras la gente gritaba confundida y la llevo entre los árboles, ella gritaba llena de miedo, mientras el tipo intentaba quitarle la ropa, sus ojos se llenaron de lágrimas, entre gritos llamaba Richard, cuando aquel hombre de frio corazón estaba por abusar de ella alguien lo golpeo por la espalda, ella se abalanzo a los brazos del chico, él la cubría con su saco para alejarse del lugar, pero entonces una detonación se escucho mientras Richard caía al suelo con el pecho bañado en sangre, Candy se quedo paralizada al verlo, entonces se dirigió al hombre que había matado al chico para írsele a los golpes pero cuando llego a él se dio cuenta de que aquella sombra no era más que su reflejo y que entre sus manos estaba el arma homicida.

Candy – ¡No! – grito con angustia, se levanto con él corazón agitado y los ojos llenos de lágrimas –
Isaac – Candy estas bien – dijo detrás de la puerta pero ella no contesto – que tienes se escucho tu grito hasta mi cuarto – intento abrir la puerta –
Candy – Si estoy bien – dijo agitada y se llevo la mano al pecho –
Isaac – Que fue lo que paso – le cuestiono –
Candy – Solo fue mal sueño – estaba temblando –
Isaac – Le diré a Emily que prepare el baño – le sugirió –
Candy – Gracias – miro el rejos que estaba junto a su cama – las seis me quede dormida tanto tiempo – intento ponerse de pie pero estaba tan nerviosa que no lo consiguió –
Emily – Srita puedo pasar – le dijo amablemente –
Candy – En seguida abro – tomo aire e intento ponerse de pie nuevamente, esta ocasión si lo consiguió – pasa – dijo en cuanto abrió la puerta –
Emily – Que tiene – le dijo al verla tan pálida –
Candy – Nada es que me acabo de despertar – le explico intentando sonreír –
Emily – Voy a preparar su baño – le dijo y se fue al cuarto de baño, Candy se metió a bañar para después vestirse, Emily le ayudo a ponerse el vestido color gris que le compro su madre, son algunos accesorios en plata, sujeto su cabello en un chongo dejando escapar algunos risos, para las siete treinta los invitados ya había llegado al igual que su novio, Terry estaba ansioso de ver a Candy por fin lo que más había deseado en la vida se cumplía, los invitados esperaban a que Candy bajara para felicidad de la pareja –
Terry – Gracias por acompañarme – le dijo nervioso –
Albert – Para qué están los amigos – le dio una palmada en la espalda –
Terry – Tu eres más que un amigo – le dijo en una sonrisa –
Albert – Por eso vengo a representar a tus padres – sonrío –
Terry – El menos contento es él – señalo con la mirada a Isaac –
Albert – Si no puede disimular su enojo – se miraron –
Ane – Isaac quita esa cara – le dijo mientras lo sujetaba del brazo –
Isaac- Crees que me gusta la idea de que mi hermana se vaya a comprometer con ese patán – dijo en modo despectivo –
Ane – Pues ella lo quiere y tú debes respetar eso –
Paty – Felicitaciones Terry – le dijo cuando se acercaron, iba del brazo de su esposo –
Stear – Me alegro tanto que las cosas salieran bien – le dio un abrazo a Terry –
Terry – Gracias – sonrío –
Archie – Cuida mucho a Candy – se unió a ellos –
Terry – Se que algún día tu encontraras un chica que te quiera – dijo mientras miraba a Ane –
Isaac – No sé cómo pueden estar tan contentos – apretó los labios –
Ane – Porque nosotros compartimos esos bellos momentos desde que ese amor empezó – le hizo saber –
Candy – Buenas noches – saludo mientras bajaba las escaleras – los presentes se quedaron boquiabiertos al ver lo hermosa que se veía –
Laureen – Muchas gracias por acompañarnos en este día tan especial para mi hija – se paro junto a Candy – sigan disfrutando de la velada – le dijo amablemente, los ojos de Candy se cruzaron con los de Terry – anda hija ve con tu novio – le susurro al oído, Candy la abrazo gustosa –
Candy – Gracias mamá – se dirigió a donde Terry – Hola – saludo a sus amigos –
Albert – Hola Candy felicidades – le dio un abrazo –
Paty – Me da gusto verte tan feliz – también la abrazo –
Stear – Se muy feliz Candy – la abrazó en cuando Paty la soltó –
Archie – Mis felicitaciones – apenas y sonrió –
Terry – Y a mí no me saludas – se puso junto a ella –
Candy – Hola – lo miro como aturdida de lo buen mozo que se veía –
Albert – Chicos creo que querrán estar solos – le dijo al ver el modo en que se miraban, así que se llevo a todos –
Terry – Te ves hermosa – le dijo seductoramente mientras Candy se sonrojaba –
Candy – Gracias – sonrío tiernamente, mientras Isaac miraba la escena a la distancia, por largo rato estuvieron conversando los invitados hasta que Emily le dijo a Laureen que la cena estaba lista, ella los invito a pasar al comedor que estaba cubierto con un mantel bordado por toda la orilla con alcatraces, los cubiertos eran de plata y las copas eran de cristal cortado, el vino ya los esperaba en la mesa, la comida no podía dejar de ser francesa, en esta ocasión se sirvió salmón en salsa de queso, Terry estaba sentado junto a Candy, sabía que él momento se acercaba y eso lo hacía ponerse nervioso, no pudo evitar mirar de reojo la incomodidad de Isaac ante la situación, antes de que sirvieran el postre Terry hablo –
Terry – Sra. Veruck – se dirigió a Laureen – damas, caballeros – todos los presentes lo miraron – como ustedes sabrán Candy y yo hemos pasado por muchas cosas que no habían impedido estar juntos – ella tomo la mano de él – pero hoy, esta noche se que las cosas van a cambiar – miro a su novia – están reunidas todas las personas que han vivido junto con nosotros este amor – miro a sus amigos – todos ustedes saben que lo que yo mas deseaba era poder estar al lado de ella – Candy sintió como las manos de Terry temblaban – Sra. – miro a Laureen – Isaac – este no tuvo más remedio que voltear a verlo – quiero casarme con Candy – al fin lo dejo salir de su pecho – y esta noche quiero que ustedes sean testigos del compromiso de amor que estamos haciendo – Terry saco una pequeña cajita negra y se puso de rodillas ante su novia, Candy sentía que el corazón le reventaba de emoción – Candy quieres ser mi esposa – abrió la cajita negra, los presentes se quedaron boquiabiertos de ver el anillo de compromiso que Terry le daba a Candy, la chica se llevo la mano al pecho mientras sus ojos se llenaban de lágrimas de felicidad –
Candy – Si Terry quiero casarme contigo – dijo antes de que la voz se le quebrara, Terry tomo el anillo y lo puso en el dedo corazón de ella –
Terry – Te amo Candy – dijo tiernamente –
Candy – Yo también – lo abrazo sin importarle el protocolo y la formalidad –
Laureen – Brindemos por los futuros esposos – levanto su copa, al unisonido todos brindaron por la felicidad de la pareja, todos menos uno –

Luego de la cena para la pareja solo hubo felicitaciones, Laureen se puso a platicar con ellos sobre la boda, puso cara de sorpresa cuando supo que la boda se realizaría en Nueva York pero si ese era el deseo de ambos así sería, Terry ahora ya estaba tranquilo, sabía que nada ni nadie impediría convertirla en su esposa, lo único que no podía hacer en esos momentos era besarla como él deseaba, más viendo lo bella que se vía esta noche, un brillo diferente iluminaba los ojos de ambos, pero al final siempre llegan las despedidas.
Terry – Gracias por todo – le dijo a Laureen mientras se despedía –
Laureen – Lo único que le pido es que la haga feliz – sonrío, Candy sujetaba a Terry del brazo –
Albert –Que pasen buena noche – se despidió al igual que los demás –
Laureen – Hija no tardes – le sonrío y se metió a la casa –
Candy – No mamá – no quería apartarse de Terry – que noche… – decía cuando unos labios aprisionaron los suyos, ella respondió del mismo modo –
Terry – Te amo pecas – su voz estaba cargada de felicidad –
Candy – Yo igual – acaricio el castaño cabello de él –
Terry – Ahora si serás mi esposa – no podía creer que fuese verdad –
Candy – Te voy a extrañar – se aferro a él –
Terry – Se pasara rápido el tiempo – también se aferro a ella – iras mañana a la estación – dijo como si suplicara –
Candy – Crees merecerlo – dijo entre risas –
Terry – En la estación abra lindas chicas – dijo en broma Candy lo miro – sabia que pondrías esa cara – se rio –
Candy – No te hagas el gracioso conmigo – frunció la nariz –
Terry – Sabes que a la que amo es a ti – busco los labios de ella –
Candy – Lo sé – no podía resistirse ante la seducción del chico, en un tierno beso se despidieron esa noche, la cuenta regresiva estaba por comenzar, ambos estarían esperando el momento de volver a verse, de unir sus vidas para nunca más separarse, pues los lazos entre ellos sentían eran indestructibles, Terry se marcho a su hotel, sus maletas ya estaban listas para partir a Nueva York, pero no se marchaba con las manos vacías, esta ocasión cargaba con los sueños de ver realizado su mayor logro, convertir a Candy en su esposa. Terry llego a la estación acompañado de Candy, un grupo de chicas lo rodeo al darse cuenta de quién era, miraban recelosas a Candy al ver que el la abrazaba, un hombre se acerco a ellos –
Reportero – Buenos días – lo saludo, Terry lo miro –
Terry – Buenos días – dijo algo molesto por el tumulto de las chicas –
Reportero – Me puede dar una entrevista – le pidió –
Terry – Mi tren está por salir – le explico mientras firmaba una libreta de una chica –
Reportero – Solo dígame cual fue el motivo de su estadía en Chicago – pregunto –
Terry – Vine a pedir la mano de mi novia – las chicas miraron a Candy –
Reportero – Entonces se casara pronto – le cuestiono –
Terry – Tengo que irme y quisiera un momento a solas con mi futura esposa – los miro con indiferencia y se alejaron del lugar –
Candy – Porque contestaste de esa forma – le cuestiono –
Terry – En este ambiente tienes que aprender a tratar con ese tipo de gente – se encogió de hombros – Candy llego el momento de despedirnos – tomo las manos de ella –
Candy – Terry no quiero que te vayas – ella respondió con un abrazo –
Terry – Entonces ven conmigo de una vez – le propuso –
Candy – Si pudiera lo haría – se miraron amorosamente –
Terry – Y que te lo impide – acerco su rostro a el de ella –
Candy – Ya sabes hay que hacer las cosas como dios manda – se rio –
Terry – Eso me sonó a Ane Britter – puso cara de enfado, el tren silbo –
Candy – Te voy a extrañar – acaricio su rostro –
Terry – Ya seremos dos – sus labios estaban por juntarse – Te esperare – le dijo antes de besarla, las chicas los miraban a la distancia, algunas entristecidas porque tenían la esperanza de conquistar al más afamado actor de Broadway – me voy amor – dijo al romper el beso – cuídate mucho – la volvía a besar –
Candy – Tu también – dijo dulcemente, Terry la dejo de abrazar y subió al tren que comenzó su marcha mientras Candy corría de tras suyo, observando cómo se llevaba al amor de su vida, por un rato se quedo mirando a la distancia, pensativa, pero sabía que nada impediría que se casaran, Candy regreso a su casa, algo entristecida pero sabía que esa separación seria solo pasajera, el tiempo pasaría rápidamente entre los preparativos de la boda, Candy abrió la puerta, al entrar miro a una chica platicar con su madre – Hola – saludo a Laureen –
Laureen – Hola hija – le sonrío, Candy miro interrogante a su madre – mira hija quiero presentarte a la nueva chica – Candy se acerco –
Candy – Hola – le extendió la mano –
Mucama – Hola – la saludo –
Laureen – Ella es la chica de la que te hable – parecía complacida – tiene muy buenas referencias – le hizo saber ante el rostro inexpresivo de Candy –
Candy – Me alegro – sonrío – y su nombre es – cuestiono –
Laureen – Que tonta soy – puso los ojos en blanco – Candy ella es Lucia – se notaba confiada – Lucia ella es mi hija Candy –
Lucia – Estoy a sus órdenes Srita. – hizo una reverencia –
Laureen – Ve a la cocina – le dio una orden la chica se fue inmediatamente, mientras Candy la miraba extrañada – pasa algo – pregunto al ver el rostro de su hija –
Candy – No nada – sacudió la cabeza, Candy sintió un extraño presentimiento, como de preocupación, no sabía porque pero esa chica no le dio confianza pero si era el deseo de su madre que se quedara así sería, Candy subió a su habitación pensativa, mientras que Lucia estaba en la cocina, sonriendo malicosamente ya que nunca pensó que llegaría a trabajar en casa de esa chica que tanto odiaba Susana Marlowe –

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