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CAPITULO 151

El REGALO

Isaac tomo la hoja que había en su escritorio la aprisiono con sus manos hasta arrugarla luego la tiro al piso, sentía tanta rabia, tomo aire fuertemente, se quito la bata dejándola en el perchero, tomo su saco, miro al suelo, levanto la hoja de papel y la guardo, salió del consultorio azotando la puerta con fuerza, mientras por su mente pasaban las palabras escritas en esa hoja, “Por mucho que lo intenten no podrán alejarme de ella, quieras o no tendrás soportarme toda tu vida ya que no pienso renunciar a Candy, Atte. Terry”.
Isaac – Pero como entró al hospital – se preguntaba para sí –
Eugénie – Hasta luego Dr. – Isaac parecía como ido –
Isaac – Perdón que me dijo – salió de sus pensamientos –
Eugénie – Solo me despedía – Isaac la miro – lo veré por la noche Candy me invito a su… – Isaac la interrumpió –
Isaac – Eugénie sabe si alguien estuvo en mi consultorio – pregunto –
Eugénie – No que yo sepa – contesto amablemente – solo estuvo Candy asistiendo al último paciente – Isaac puso cara de desconcierto – el que atendió el Dr. Benatar – Isaac sintió como un golpe en el estomago –
Isaac – Por qué lo asistió mi hermana – pregunto molesto –
Eugénie – Por lo de los heridos, el Dr. Benatar le pidió que lo curara – Isaac torció el gesto –
Isaac – Sabe quien era – cuestiono esperanzado en que sus sospechas fueran falsas –
Eugénie – Si, fue el mismo que me dejo el recado para Usted – Isaac apretó los labios –
Isaac – Esta segura – volvía a preguntar, la chica movió la cabeza en señal afirmativa – gracias – se dio la vuelta y se fue dejando a la enfermera desconcertada por su actitud, mientras Candy viajaba en el auto de Richard estaban por llegar a su casa –
Richard – Amor que tienes – pregunto al verla tan callada –
Candy – Nada – miraba hacia abajo –
Richard – Es tu cumpleaños se supone que debes estar feliz – la chica apenas y sonrío –
Candy – Me duele un poco la cabeza – hubo algo que llamo su atención –
Richard – Sonríe amor – le dijo mientras ella se agachaba a recoger algo –
Candy – ¿Qué es esto? – dijo mientras miraba un pañuelo blanco, Richard volteo a verla nervioso –
Richard – Candy deja eso por favor – se supo descubierto –
Candy – Esto es de una chica – lo afirmo algo molesta –
Richard – Candy deja que te explique – Candy miro las iniciales gravadas del pañuelo –
Candy – Esto es de… – Richard la interrumpió –
Richard – Si es de ella – no tuvo más remedio que hablar –
Candy – ¿Y qué hace en tu auto? – lo miro interrogante –
Richard – Puedo explicarlo – se desvió del camino –
Candy – Por ahí no estás mi casa – dijo cuando Richard dio vuelta en una calle –
Richard – Lo sé – evito mirarla –
Candy – A dónde crees que vamos – se sintió incomoda por la situación –
Richard – Te lo explicare pero no creo que tu casa sea el mejor lugar – no quería que Candy se molestara con él –
Candy – Espero sea una buena explicación – dijo algo molesta –
Richard – No es lo que piensas – le afirmo, pero lo que Candy deseaba era que fuera cierto lo que por su mente pasaba –

Terry llego hasta el edificio donde estaban las oficinas de Albert, esperanzado en que este pudiera ayudarlo, necesitaba hablar con ella, decirle lo que había hecho Susana y Albert era su única esperanza, tal vez el haría entrar en razón a Candy y de no ser así entonces estaría perdido.

Recepcionista – El Sr. William está ocupado – le dijo, pero Terry no se detuvo fue directo hasta su oficina – espere no puede pasar así – quiso detenerlo pero no pudo –
Terry – Albert necesito hablar contigo – dijo en cuanto abrió la puerta, Albert colgaba el teléfono –
Recepcionista –Lo siento Sr. No puede evitar que entrara – dijo apenada –
Albert – No se preocupe, pasa Terry – dijo tranquilamente, Terry entro, la chica cerró la puerta para dejarlos solos – me alegra verte – hizo ademan para que se sentara –
Terry – Albert necesito tu ayuda – se sentó –
Albert – Supe que viniste a verme el otro día – recargo sus codos en el escritorio –
Terry – Albert estoy desesperado – le dijo mientras recargaba la cabeza en el respaldo de la silla –
Albert – No necesitas decirlo – Terry lo miro – se te nota –
Terry – Ella no quiere hablar conmigo – le explico –
Albert – Muchas cosas han pasado entre ustedes Terry, no sé cómo quieres que te ayude – parecía muy bien informado –
Terry – Anda que esperas para decirme que soy un idiota – esperaba el regaño de Albert –
Albert – Terry en que estabas pensando cuando le dijiste a Candy que te casarías con Susana – pregunto con mucha curiosidad aunque también sonó a reclamo –
Terry – Ni siquiera yo mismo lo sé – apretó sus labios –
Albert – La lastimaste demasiado – le reprocho – jamás pensé que serías capaz de eso –
Terry – Albert estaba cegado por los celos – le explico –
Albert – Puedo imaginarlo – Terry se dio cuenta de que Albert sabia más de lo que pensaba – Terry tienes difíciles las cosas – enfatizo –
Terry – Por qué tenías que contratar a ese tipo – dijo en modo despectivo al referirse a Richard –
Albert – Yo nunca me imagine que el terminaría enamorado de Candy – Terry lo miro recelo –
Terry – Y tu lo apruebas – pregunto molesto –
Albert – Yo no puedo hacer nada, ella es la que decide – dijo tranquilamente –
Terry – Pero Albert… – Albert lo interrumpió –
Albert – Terry han tenido muchas oportunidades para poder estar juntos, cuando fuimos a Nueva York pensé que solucionarían las cosas entre ustedes, por eso planee ese viaje pensado en que ella no resistiría sus ganas de verte y te buscaría, pero fue todo lo contrario, por mi cabeza nunca paso la idea de que en París terminaría por aceptar a Richard –
Terry – Por eso me golpeaste en el hotel – le reclamo –
Albert – Entiende Terry ella había desaparecido, estaba molesto, sabía que habían estado juntos pero cuando supe que ella había escapado tuve miedo de que cometiera un tontería – le explico – ella pensaba ir a Alemania, cuando supe que se había en listado en el ejercito me sentí tan culpable fui por ella y me la lleve a Francia, en el barco conoció a Richard y bueno para que entrar en detalles – detalles que tampoco el conocía muy bien –
Terry – Albert tienes que ayudarme – le suplico –
Albert – Terry no veo como puedo hacerlo – sintió pena por el chico al verlo tan desesperado –
Terry – Quiero ir a esa fiesta – dijo determinante –
Albert – ¿Qué? – cuestiono a sombrado –
Terry – Se que habrá una fiesta por el cumpleaños de Candy – Albert puso los ojos en blanco –
Albert – Terry no puedo invitarte – Terry lo miro con desconcierto –
Terry – Acaso prefieres a Richard – le reclamo antes de que Albert le pudiera explicar – crees que es mejor que yo, no me crees capaz de hacerla feliz – casi le grito –
Albert – Terry primero cálmate quieres – lo callo – no es que no quiera invitarte, pero no puedo porque la fiesta no será en mi casa – Terry lo miro – será en casa de ella –
Terry – Hasta donde sé la casa donde viven es de tu propiedad – Terry no se daría por vencido –
Albert – Veo que estas bien informado – se levanto – quieres un trago – le ofreció, el chico asintió con la cabeza afirmativamente, Albert se dirigió hasta donde las licoreras, sirvió dos whiskys – toma – le dio un vaso – Terry aunque yo quisiera invitarte no puedo por la razón que ya te explique, además su madre fue quien organizo la fiesta – Terry dejo el vaso en el escritorio – soy un invitado más – dio un sorbo a su bebida –
Terry – Porque se me complican las cosas – se llevo las manos a la cabeza –
Albert – Terry si yo llego contigo a la fiesta tendré problemas con su familia de Candy y no quiero eso – Terry lo miro – ellos se negaban a ocupar una de mis propiedades sobre todo el chico – se refería a Isaac – es tan orgulloso – miro a Terry –
Terry – ¿Qué? – cuestiono ante la mirada de Albert –
Albert – Es que tu e Isaac son tan parecidos – Terry puso cara de fastidio – en verdad solo que él piensa las cosas antes de hacerlas y tu eres más impulsivo – se rio –
Terry – Ni me lo recuerdes – otro obstáculo entre él y Candy – todo está mal – recargo su cabeza en el respaldo del asiento – Albert lo miro preocupado –
Albert – Por que se complican las cosas – le dijo y tomo el teléfono, Terry lo miro confundido, más cuando escucho a donde hablaba, luego de platicar un largo rato Terry decidió marcharse –
Terry – Gracias Albert – dijo con poco animo –
Albert – Lo siento Terry – se disculpo – no estuvo en mis manos –
Terry – Lo sé – se levanto del asiento – te veré después –
Albert – Cuídate – le extendió la mano para despedirse –
Terry – Gracias por todo – le dio un fuerte apretón de manos, se dirigió a la puerta, cuando estaba a punto de salir Albert le dijo algo –
Albert – Otra cosa Terry – el chico lo volteo a ver – eres un idiota – le dijo con una sonrisa, Terry le respondió con otra sonrisa, luego de eso salió y se fue Laureen preparaba todo para la fiesta junto Emily cuando Candy llego –
Laureen – Hija por que tardaron tanto – dijo en cuanto la vio –
Candy – Es que olvide algo en el hospital – le explico y tuve que regresar –
Laureen – Recibiste las flores – pregunto ansiosa –
Candy – Si están hermosas – Emily se acerco a la chica –
Emily – Me llevo esto – le señalo lo que Candy tenía en sus manos –
Candy – Por favor ponlo en mi cuarto – la chica obedeció –
Laureen – Y tu hermano – le cuestiono al verla llegar sola – y Richard – también pregunto por él –
Candy – Isaac se quedo en el hospital ya no ha de tardar y Richard se fue al trabajo tenía algunas cosas que hacer – le explico –
Laureen – Sucede algo hija – le pregunto al ver su rostro entristecido –
Candy – No nada mamá – apretó los labios para no preguntarle sobre Terry –
Laureen – Te gusta como quedo la decoración – Candy no le había puesto mucha atención –
Candy – Si esta linda – suspiro, no podía dejar de pensar en su breve encuentro con Terry –
Laureen – Vamos a tu habitación te compre un vestido precioso – tomo la mano de Candy –
Candy – Si está bien – tuvo que fingir una sonrisa, su animó no estaba para fiestas, ya que por su mente y su corazón pasaban solo las emociones que le había provocado el ver nuevamente a Terry –

Terry entro en una restaurante con el rostro desencajado, por su mente no dejaba de pasar el momento en que estuvo a punto de besar a Candy, pero ella seguía dolida por lo que le dijo, aunque él no se daría por vencido tan fácilmente, si había viajado desde Nueva York no era para quedarse con los brazos cruzados, una irritante voz llamo su atención –
Elisa – Crees que estoy loca – dijo mientras se sentaba, Terry miro de reojo a la chica –
Marian – Acaso no te mueres por el al abogado Brower – sabía que Elisa se moría por ese chico –
Carol – Y que tal el Dr. Veruck es tan buen mozo – suspiro –
Elisa – Es una pena que sea el hermano de Candy – dijo con cierto repudio –
Carol – Pues no me importaría emparentar con ella – se rio –
Marian – Nial ira no es así – le afirmo –
Elisa – Ni que me lo recuerdes, si pudiera besaría el suelo por donde ella pasa –
Carol – Que mala eres con tu hermano –
Marian – Que suerte que tiene Candy, mira que de ser un huérfana ahora pertenece a una buena familia, además de que tiene como novio a ese chico – Terry ponía atención a todo lo que decían las “damas” –
Elisa – Que tendrá que todos la quieren – dijo con enojo y envidia –
Carol – Pues si yo fuera tu iría a esa fiesta – le insistió –

Continuación de este capítulo

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