Home / Fan trabajos / El amor de la rosa eterna – Cap 149

El amor de la rosa eterna – Cap 149

CAPITULO 149

DECLARACION DE GUERRA

Un idiota es lo que soy, se decía mientras miraba como el verde de los árboles pasaba rápidamente ante sus ojos por esa ventana, Terry no podía dejar de reprocharse la aptitud que tomo con Candy, estaba profundamente arrepentido, porque demonios no hablo antes Susana, se preguntaba una y otra vez, así las cosas hubieran sido más fáciles, pero todo parecía muy complicado, su único objetivo era recuperar a Candy, pero no tendría tanta suerte, el hecho de que Isaac fuese el hermano de Candy lo hacía más difícil, bueno ese era su único obstáculo, al menos es lo que Terry creía, recordó la noche en que fue al hotel después de que Susana le contara lo que hizo, llego muy alterado al hotel.

Terry – Necesito hablar con Candy White Andley – tomo aire –
Recepcionista – Se siente bien – le pregunto al ver su estado –
Terry – No escucho lo que le dije – lo miro fríamente –
Recepcionista – Lo siento Sr. Pero la Srita. Andley se fue hace una hora – le explico –
Terry – ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿A dónde? – le grito desesperado al recepcionista –
Recepcionista – Pidieron que llevaran sus cosas a la estación del tren – Terry sintió un duro golpe en el estomago –
Terry – Pidieron – cuestiono –
Recepcionista – Se fue con su familia – dijo amablemente – me parece que a Chicago – le dijo –
Terry – Me lo suponía – apretó los labios – gracias – apenas y se escucho, Terry se encamino a la puerta, se detuvo y regreso – disculpe –
Recepcionista – dígame – una pareja llego a pedir su llave – aquí tienen, que pasen buena noche – les dijo volvió su vista a Terry – perdón que es lo que desea preguntar –
Terry – El Sr. Richard Brower sigue hospedado aquí – deseaba que no se hubiese ido con Candy –
Recepcionista – El Abogado Brower partió hace dos horas a la ciudad de Boston – Terry suspiro aliviado –
Terry – Esta seguro – le cuestiono nervioso –
Recepcionista – Pidió que llevarán su equipaje con destino a Boston – lo aseguro –
Terry – Muchas gracias – sintió un gran alivio al oír esas palabras al menos tenía la certeza de que no estaban juntos, bueno al menos eso es lo que se imaginaba ya que no tenía ni la menor idea de que Candy había buscado a Richard para pedirle que se fueran juntos a Chicago –
Pasajero – No veo porque tenga que ser un idiota – le dijo un hombre como de unos sesenta años, Terry reacciono cuando escucho la voz del hombre –
Terry – Perdón – dijo confundido –
Pasajero – Eso fue lo que dijo – Terry se rio –
Terry – Pensé que solo lo había pensado – sacudió suavemente la cabeza –
Pasajero – Creo que fui el único que se entero – cerró su libro – no se ve muy bien joven – le dijo al verlo tan pensativo –
Terry – No lo estoy en verdad – le explico –
Pasajero – Problemas con su novia – le dijo, Terry lo volteo a ver – me lo imaginaba –
Terry – La voz de la experiencia – sonrío tristemente –
Pasajero – Las cosas se solucionaran – le aseguro –
Terry – Eso espero – tomo aire – lindas flores – le dijo al ver el gran ramo sobre el regazo del hombre –
Pasajero – Son para mi esposa – le explico –
Terry – Son muy hermosas – el hombre se notaba feliz, su rostro estaba lleno de paz y serenidad –
Pasajero – Hoy es su cumpleaños – miro las flores – son su favoritas –
Terry – La quiere mucho – lo afirmo –
Pasajero – Demasiado – sus ojos se cristalizaron, hombre de uniforme y con gorro anuncio la próxima parada – bueno joven me despido – tomo sus flores y una pequeña maleta – no se desanime, cuando el amor es verdadero es para toda la vida – Terry lo miro sorprendido –
Terry – Gracias – El tren se detuvo, Terry miro como el hombre que había estado sentado junto a él tomo un camino que se dirigía a una reja algo oxidada por el paso del tiempo, sus ojos se abrieron cuando miro como aquel hombre se introducía en un cementerio, “cuando el amor es verdadero es para toda la vida”, recordó las palabras y el tren siguió su marcha estaba a solo una hora de llegar a su destino –

Isaac tomaba un vaso de jugo, mientras bajaba Candy de su habitación estaba algo desesperado, Laureen lo veía gustosa, como siempre deseo que fueran las cosas, el mirar lo unidos que se había vuelto sus hijos le alegraba la vida, en ese momento llamaron a la puerta, Emily fue a abrir, Candy bajo corriendo también estaba feliz, su rostro se ilumino cuando vio que Richard entraba a su casa junto con Albert –
Candy – Hola – se apresuro a recibirlos –
Albert – Hola Candy – ella lo abrazo –
Candy – Albert que gusto verte – extrañaba los días en que vivían juntos –
Richard – Hola Candy – dijo dulcemente –
Candy – Hola – también lo abrazo –
Richard – Te he extrañado – le susurro al oído –
Candy – Pero si apenas te vi ayer – lo miro desconcertada –
Richard – Para mí es una eternidad – ella se sonrojo –
Laureen – Buenos días Sr. Andley – se les unió junto con Isaac –
Isaac – Buenos días – dijo no muy contento –
Albert – Vine para saber si todo está bien – se acerco a la dama –
Isaac – Gusta sentarse – le dijo antes de que Albert llegara hasta donde Laureen –
Albert – Si gracias – Emily se acerco –
Emily – Gusta tomar algo – le ofreció –
Albert – No gracias solo vine porque quiero saber si les gusto la casa – Isaac lo miro fríamente –
Candy – Es preciosa – dijo no muy convencida –
Albert – Creo que no te gusto – conocía muy bien a Candy –
Candy – No es eso solo que – Albert la interrumpió –
Albert – Candy creo que lo hablamos – ella tomo aire –
Richard – Es verdad y tu lo aceptaste – le recordó, la chica mordió su labio inferior –
Candy – Si lo sé – Isaac se notaba desesperado –
Isaac – Candy se hace tarde – le recordó –
Candy – Es verdad nos tenemos que ir – tomo su bolso –
Richard – Los llevo – le ofreció –
Isaac – No gracias – Richard lo miro desconcertado – ya tengo mi propio auto – le hizo saber –
Albert – Ya sabe que tienen mis carros a su disposición – le recordó –
Isaac – Le agradezco pero creo que no será necesario – Candy lo miro no le gusto el modo en que le hablo a su amigo –
Laureen – Le agradezco su ofrecimiento – miro recriminatoriamente a Isaac –
Candy – Los veré luego – y salieron de la casa –
Richard – Se nota que está desesperado – sonrío –
Laureen – Le apasiona su trabajo – su rostro se ilumino –
Richard – Me alegro que ambos trabajen en el mismo hospital – miro a Albert –
Albert – Pero por favor no le digan que fui yo quien hablo con el Doctor. Leonard para que el también entrara a trabajar ahí – les pidió a ambos – se nota que su hijo es muy orgulloso – le dijo a Laureen –
Laureen – Igual que su padre – suspiro, luego de so Albert y Richard se despidieron, ambos se dirigieron a las oficinas que tenía Albert, Richard había empezado a trabajar con él formalmente, Laureen se quedo sola, no pudo evitar sentir nostalgia, pero a la vez alegría, aunque le preocupaba su hija ya que algunas noches todavía la escuchaba llorar en la soledad de su cuarto –

Terry llego a la estación no llevaba mucho equipaje, no podía dejar de pensar en las palabras de ese hombre que vio en el tren, busco un carruaje para que lo llevaran a un hotel, se notaba nervioso, arrepentido de haberle hablado a Candy de la forma en la que lo hizo, pero ya no había marcha atrás, le explicaría lo sucedido con Susana, estaba seguro de que Candy lo entendería.

Cochero – Lo llevare a su hotel – le dijo en cuanto Terry subió –
Terry – No – cambio de opinión – tengo que hacer algo muy importante – su mente divagaba en los recuerdos no muy gratos de unos días a tras, no supo en qué momento llego a la casa de los Andley – espere por favor – le dijo en cuanto bajo, una empleada pasaba por el jardín – disculpe Srita. – ella lo miro y se acerco a la reja –
Empleada – En que puedo ayudarle – se seco las manos en su mandil –
Terry – Estoy buscando a la Srita. Candy White Andley – apretó sus labios –
Empleada – Ella no vive aquí – Terry puso cara de desconcierto –
Terry – Entonces donde puedo encontrarla – le cuestiono –
Empleada – No puedo darle esa información – se dio la vuelta –
Terry – Espere – ella se detuvo – es algo importante – le lanzo una mirada seductora – yo no diré nada – la chica se sonrojo ante esa mirada –
Empleada – ¿Quién la busca? – le pregunto –
Terry – Soy Terry Grandchester – la chica palideció –
Empleada – Es usted el famoso actor de Broadway – se llevo las manos a la boca –
Terry – Así es – la chica se acerco a la reja – soy un viejo amigo del Sr. Andley vine a visitarlo – le explico –
Empleada – El se fue a sus oficinas pero le daré la dirección, espere un momento por favor – estaba por marcharse cuando Terry la detuvo –
Terry – Espere, yo tengo muy buena memoria solo dígame la dirección – la chica le dijo como llegar hasta ahí – disculpe donde puedo encontrar a la Srita. Candy – esperaba se lo dijera –
Empleada – La Srita. Andley está viviendo en una de las propiedades del Sr. William, no está muy lejos de aquí, al finalizar esta calle de vuelta a la izquierda, siga derecho hasta topar con pared, es la última casa que vera, tiene este mismo emblema – le señalo el escudo de los Andley –
Terry – Muchas gracias bella dama – le sonrío, la empleada sintió que su corazón latió frenéticamente – Ya escucho, por favor necesito que me lleve a esa casa – Terry subió al carruaje que de inmediato partió a la casa de Candy, alguien llego hasta donde la empleada –
Archie – Quien era – le cuestiono a la chica –
Empleada – Buscaban a Sr. William – le explico – dijo que era un viejo amigo – se puso nerviosa –
Archie – No dejo dicho su nombre – pregunto –
Empleada – No dijo que luego regresaba – recordó como un día Archie discutía con Ane Britter sobre Terry Grandchester –
Archie – Candy no ha venido – se dijo a sí mismo –
Empleada – Perdón dijo algo joven – lo miro desconcertada –
Archie – Vuelva a sus labores – se retiro del lugar –
Terry – Muchas gracias – bajo del carruaje – tal vez tarde un poco – le dijo al cochero –
Cochero – Estoy a sus órdenes, por mi no hay problema – Terry le sonrío, se acerco hasta la puerta de madera, tomo el picaporte en sus manos y toco –
Laureen – Emily por favor ve a ver de quien es – estaba en las escaleras –
Emily – Si Sra. – bajo rápidamente para abrir la puerta – Buenos días que se le ofrece – le dijo al abrir la puerta –
Terry – Buenos días – la miro, estaba nervioso – estoy buscando a la Srita. Candy – sintió como un escalofrío que recorría su cuerpo –
Emily – Ella no está – le explico, Terry puso cara de decepción –
Terry – Pero si vive aquí – le cuestiono ansioso –
Emily – Si – le afirmo –
Terry – ¿Dónde puedo encontrarla? – su voz sonaba angustiada –
Emily – Ella esta… – fue interrumpida –

Continuar leyendo el capítulo

Comentarios

comentarios

Check Also

LA PROMESA DEL OCÉANO… CAPITULO 2

CAPITULO 2 ¡Impura!, eso le había dicho Leonora a Candice cuando le contó lo sucedido …