Home / fanfics / Yo seré tu realidad – Capítulo 9

Yo seré tu realidad – Capítulo 9

Por Astrid Ortiz (eiffel27)

PARTE IX: Volvamos a casa

La familia Andley se encontraba de regreso en la mansión de Chicago, y Archie se disponía a hablar con la tía Elroy luego que Eliza contara a esta acerca del incidente entre él y Neil ocurrido en la ciudad. Se mostraba tranquilo pues era de esperarse que la chica acudiera de inmediato a su máxima protectora.

Mientras caminaba a través del extenso corredor que lo llevaría al gran salón principal, dos asuntos ocupaban la mente de Archie: uno, la negativa de Candy en casarse con Albert; y el otro, la inminente llegada de Terry Grandchester a Chicago.

El primero, no podía negarlo, le había quitado un gran peso de encima incluyendo el sentimiento de culpa por haber deseado interferir en los deseos de su tío… mientras que el segundo le había provocado una incesante inquietud luego que él y Candy leyeran la noticia en el periódico, más aún ante la indescifrable reacción que ella había mostrado entonces.

“Aquí estoy, tía Elroy”, anunció Archie mientras entraba a la amplia habitación. La tía abuela se volteó y observó a Archie con seriedad.

“Toma asiento. Tenemos que discutir algo muy delicado y por demás vergonzoso.” El la obedeció.

“Si te refieres a lo ocurrido con Neil en la calle…”

“Al menos no tengo que abundar en detalles. ..no es necesario entonces que yo te diga que lo que hiciste fue un acto degradante y poco digno de un Andley, y te exijo que pidas una disculpa a Neil.”

“¿Disculpa, yo?” Se puso rígido en su asiento.

“¿Cómo usted me puede pedir eso, si quien debería pedir una disculpa es él?”

“¡El no fue quien comenzó!”

“¡Claro que no fue él quien comenzó! ¿Aún usted no sabe la razón por la que yo actué de la forma como lo hice? ¿No se le ocurre que yo tuve mis motivos para hacerlo?”

“Aunque tuvieras tus motivos”, interrumpió la tía Elroy, “no había razón para que lo golpearas y menos en público.”

Archie respiró hondo; no había forma en la que él pudiera ganar un argumento con la tía Elroy.

“Tiene razón, fui muy impulsivo y no pensé bien las cosas. De todos modos, ¡no pediré disculpas a Neil!”

“¡Archiwald!”

“Como oye, tía abuela… y ya que Eliza tuvo el descaro de contar a usted lo sucedido, y que Neil no tuvo el valor suficiente para decírselo por él mismo, permítame informarle por qué le di el golpe.”

“No necesito que me lo digas, lo que hiciste estuvo mal y punto.”

“Al menos concédame el derecho de yo dar una explicación al igual como usted escuchó a Eliza…”

“Ya me imagino cuál debe ser esa explicación… tiene que ver con Candy, ¿no es cierto?” Archie no emitió palabra por una fracción de segundo, y luego respondió.

“Sí, Candy está envuelta en todo esto, pero no de la forma como usted cree…”

“¿A qué te refieres?”

“Tía abuela, hay una parte de toda esta historia que Neil omitió decirle, y no sé si Eliza esté al tanto… aunque si lo estuviera, tampoco se lo hubiera dicho a usted.”

“¿De qué se trata?”

“Hace unos meses, Neil ordenó a un chofer que recogiera a Candy en un automóvil bajo el pretexto que Terry Grandchester deseaba verla. Ella tomó asiento en el coche hasta llegar a una villa apartada de la ciudad, y allí la esperaba Neil, quien la encerró en un cuarto para así obligarla a aceptarlo como su pareja. Según me contó Candy camino al hogar de Pony, logró escapar y allí se encontró con el tío Albert, de manera que él es testigo de lo ocurrido, en caso que usted no quiera creerme.”

La tía Elroy enmudeció. Archie esperaba una reacción de la matriarca hasta que ella dijo: “Está bien, no tienes que pedirle disculpas a Neil.”

“No pensaba hacerlo de todos modos… debe ser Neil quien pida una disculpa… no a mí, sino a Candy.” “¡Jamás! ¿No ves que ella es la causante de todos nuestros problemas?”

“¿Hasta cuándo usted va a entender que los verdaderos causantes son Eliza y Neil? Entiéndalo, tía, Candy sólo ha sido una victima de las maldades de Eliza. ¿O acaso no recuerda que hace apenas unas semanas Neil la engañó a usted haciéndole creer que Albert había ordenado su matrimonio con Candy?”

La tía Elroy permaneció en silencio, y Archiwald pudo advertir la lucha interna de la mujer en reconocer las faltas de los hermanos Leagan.

“¿Por qué no le da una oportunidad a Candy, tía Elroy? De no haber sido porque Eliza se hubiera encargado de ponerla a usted en contra de ella, ¡usted y Candy se habrían llevado muy bien!” La tía abuela seguía sin hablar, y Archie continuó.

“¿Debe ser Candy culpable por provenir de un hogar de niños abandonados? ¿No cree usted que eso es más que suficiente para ella? ¿Y qué hay del tío Albert? Sus razones tuvo para conceder nuestros deseos de convertir a Candy en parte de la familia…”

Vio cómo la quijada de la señora Elroy comenzaba a temblar… de repente, ella se levantó de su asiento y dijo en voz baja: “No quiso comer del postre que le preparé.”

Archie contuvo el deseo de reírse. ¿De eso se trataba todo?

“Creo que si le prepara otro postre, esta vez lo aceptará. Además, Candy era una niña entonces, una muy asustada niña en una gran mansión, y con la ansiedad de saber que todos los ojos estaban puestos sobre ella.”

El se levantó de su asiento; no tenía nada más que decir, y por lo visto la tía abuela tampoco. Pero justo cuando él atravesaba el marco de la puerta, oyó una voz a sus espaldas: “La próxima vez que venga, le prepararé otro postre.” Archie sonrió sin haberse dado la vuelta. “Gracias, tía Elroy.”

La batalla estaba ganada. A medida que pasaban los días, Albert no dejaba de sorprenderse ante la rapidez con la que Annie se había adaptado a sus deberes en la pequeña aldea, asistiendo en la distribución de alimentos e incluso ayudando a administrar medicamentos mientras no representara peligro alguno.

En un par de ocasiones había alcanzado a ver a la delicada joven llevar a los más chiquitines en brazos, y su asombro se convirtió en admiración. Annie Britter era una caja llena de sorpresas. Algunas veces , y sin que ella se diera cuenta, no podía evitar observarla mientras se colocaba una de sus muchas cintas en el cabello. Annie, tan femenina, tan ajena a sus propias virtudes y al encanto que podía provocar en… ¿cómo Archie nunca se había fijado? ¿Y cómo de repente no dejaba de pensar en ella… cuando unas semanas antes había pedido a Candy que fuera su esposa?

Lo más que le agradaba de Annie era la capacidad que tenía la joven de escuchar a las demás personas, en especial a él. Cada vez que lo miraba, lo hacía con dedicada atención, como queriendo absorber cada palabra… y para él era una sensación completamente nueva… que alguien lo escuchara sin emitir juicio alguno, pues a lo largo de toda su vida había sido él quien ayudaba desinteresadamente a los animales, a sus amigos, a Candy.

A partir de su llegada a África, Albert no dejaba de preguntarse si acaso él no había confundido sus propios sentimientos hacia Candy. Previo al accidente del tren en Europa, él sólo veía a Candy como su protegida, alguien que necesitaba un ángel en medio de la jauría de leones de apellido Leagan, y luego todo cambió. Candy, con su atención y su cariño de hermana y de enfermera, había despertado en Albert emociones más que filiales en medio de su amnesia…ahora él permanecía sin poder descifrar si lo que realmente él quería era contar con alguien que lo apoyara.

Toda su vida había estado solo y a temprana edad tuvo que aprender a tomar grandes decisiones, incluyendo dirigir los destinos de aquellos que lo rodeaban. Salvo sus fenecidos padres, George, y más tarde Candy y los hermanos Cornwell, nunca antes nadie se había preocupado realmente por él.

Pero ahora Annie… No sintió a la joven acostarse a su lado sobre el césped.

“¿En qué piensas, Albert?”

Ambos se encontraban en medio de la maleza, rodeados de jirafas, monos… y Pupee.

El respondió: “Sólo me distraía un poco, ya casi no quedan enfermos y quería pasar un rato de ocio y contemplar la belleza del lugar… es muy probable que pronto volvamos a casa.”

Annie trató de disimular su tristeza. Esos días en suelo africano habían despertado en ella intereses que hasta entonces le eran desconocidos. Nunca antes se había sentido tan útil y tan importante para otras personas, y de una cosa estaba segura: deseaba continuar siéndolo. Toda su vida había dependido de otras personas, primero Candy, luego de sus padres… y posteriormente de Archie, a quien se había aferrado como un bote salvavidas.

¡Qué injusta había sido con él! Sabía que él no la amaba, y lo que era peor, que amaba a otra, y aun así lo había encadenado luego de ella haberlo manipulado. Ahora en África su vida había adquirido otro sentido; con o sin novio, ella tenía mucho que aportar en este mundo y seguiría adelante… sola.

Como Candy. ¡Candy! Su amiga a la que siempre había admirado y envidiado a la misma vez. ¡Pobre Candy! Albert había tenido razón, Annie no tenía por qué hacer responsable a Candy de sus inseguridades.

“¿No quieres regresar, verdad?” Annie lo observó, y no pudo evitar mirar los labios del joven, y por un instante deseó que esos labios rozaran los suyos, lo que nunca ocurrió con Archie.

“Tengo miedo, Albert…se suponía que estuviera triste por lo de Archie, pero ha ocurrido todo lo contrario. ¡Nunca antes había sido tan feliz en toda mi vida!”, y sin miedo alguno añadió: “… en especial cuando estoy contigo.”

Albert quedó sin palabra, y Annie observó cómo un inesperado rubor se asomaba a las mejillas del joven. Se contemplaron por largo tiempo sin decir palabra… Fue entonces cuando sobrevino el terror. En sus respectivas emociones Albert y Annie no se habían percatado que los animales que se encontraban alrededor de ellos habían desaparecido, incluyendo a Pupee. De repente, Albert vio horrorizado cómo un león corría en dirección a Annie, y rápidamente la apartó a un lado, y salió al encuentro del animal.

Tal y como lo hubiera hecho tiempo atrás en presencia de Candy, Albert trató de apaciguar a la criatura salvaje.

“Tranquilo, amigo… yo también amo este lugar, y te respeto mucho… permíteme tocarte…”

Mas no tuvo el mismo éxito que la primera vez, y Albert no tuvo tiempo para reaccionar ante la inevitable embestida del león… entonces sintió que algo lo empujaba con fuerza hacia un lado, cayendo de bruces sobre el césped. Cuando se volteó, no podía creer lo que tenía ante sí… una escena que parecía salida de una obra de teatro… Annie, su valiente Annie, y quien había reunido una extraordinaria fuerza para apartarlo del peligro, se encontraba frente a frente al león… y borbotones de sangre brotaban de una de sus costillas.

“¡ANNIE!!” Agarró un tronco tirado en el suelo. Annie se dio la vuelta, y sonrió con dulzura antes de caer inconsciente al suelo.

“¡Annie, no!”

El león volvió a correr en dirección a Albert, y esta vez el angustiado hombre no fue tan complaciente… justo cuando el animal dio un brinco para atacarlo, Albert propinó un golpe con todas sus fuerzas. La bestia cayó al suelo, también inconsciente, y por vez primera a Albert no le importó la posibilidad que un animal sufriera daño. Corrió al lado de Annie, y llevándola en brazos avanzó en dirección a la aldea.

“¡Annie, no te mueras, resiste!”

Hubo una conmoción en el lugar al todos ver a Albert llegar corriendo con Annie en brazos. Sin contemplación alguna, la llevó a la cabaña de éste, y la depositó sobre su cama. De inmediato abrió el armario y saco de él vendas y una botella de alcohol. Recordó cómo Candy lo había curado de sus heridas luego que otro león lo hubiera atacado en Chicago, y sin pudor alguno rasgó parte de la blusa de Annie y comenzó a limpiar la profunda herida. Acto seguido, administró los vendajes. Una vez terminado, Albert no contuvo más su desesperación, y estalló en llanto… lloró como nunca antes lo había hecho…se había sobrepuesto a la pérdida de sus padres, a su habitual e impuesta soledad, al rechazo de Candy… pero Annie no…. ¡Annie no!

‘¡Dios, haz que ella se salve!’, pidió en silencio. Tocó la frente de la joven, por suerte no tenía fiebre, pero continuaba sin responder. “Annie, no te vayas, no quiero perderte. Nunca pensé que necesitaría a alguien, muchos me necesitan…¡pero yo te necesito a ti! ¡Por lo que más quieras, reacciona!” Al no ver respuesta alguna, Albert continuó dando rienda suelta a sus sollozos. “Albert…” murmuró Annie. Albert alzó la cabeza estupefacto.

“Annie, estás despierta… ¡estás despierta!”

El hombre había bajado del cielo al infierno, y se encontraba de vuelta en la tierra.

“No llores, Albert… yo también te necesito…”, dijo ella con debilidad.

“¿Entonces escuchaste lo que dije?”

“Pensé que era un sueño…”, sonrió al tiempo que se retorcía de dolor.

“Ahora veo que era real.”

“¡No vuelvas a asustarme de esa manera!”, exclamó Albert, riendo y llorando a la vez, y luego la miró con infinita ternura.

“Todo es real, Annie. Volvamos a casa, a América, ya no tengo por qué alejarme de lo que soy ni de lo que siento… contigo a mi lado, me siento como en casa. Quiero ser tu realidad, Annie.”

“¡Aaaalbert!” Ella no pudo evitar las ya ocasionales lágrimas rodar por sus mejillas. Pero esta vez no alcanzó a secarlas, pues sin previo aviso Albert unió sus labios a los de ella… y supo que también había llegado a casa.

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12 – Gran final

Comentarios

comentarios

Check Also

LA PROMESA DEL OCÉANO… CAPITULO 3

CAPITULO 3 Voces lejos, muy lejos apenas perceptibles gritando con desesperación, unos brazos fuertes que …

12 comments

  1. Margarita Aguilar

    LA VERDAD ME QUEDE PICADA, ESTA HISTORIA ES BASATNTE BUENA… PERO LE FALTA CONTINUACION, ESPERO TENERLA PRONTO… MUERO POR LEERLA.

  2. WOOOOOW!!!!!! Que bueno fics,creo que de todos es el que más me ha gustado ,pero igual ya quierio saber que sigue, espero que no te tardes en publicar la continuación… GRACIAS,

  3. ESTUVO SUPER LA PELICULA PERO EL FINAL NO POR QUE TERRY SE TUVO QUE QUEDAR CON SUSIE Y NO CON CANDIE PERO ES SU PELICULA ASI QUE CONTINUENLA….

    SUPER

  4. HOLA NENA COMO SIEMPRE ME ENCANTO, ESPERO PRONTO LEER EL CAP SIGUIENTE, QUE TIERNO LO DE ALBERTH Y ANNIE,ME GUSTA LA PAREJITA, FELICIDADES.

  5. Brillante! muchas felicitaciones, yo en lo personal adoro a terry pero muchas veces he soñado tambien con un Archie-Candy y tu eres la primera persona que me cumple ese sueño, annie y albert, bueno total esta bien porque no me gusta albert para mi amiga Candy.
    Muchas felicitaciones sigue así esta historia es de lo más kawaii!

  6. Hola de nuevo, ya termine con esta parte tan emocionantepero falta la continuacion o hasta ahi llega el fic??, si no es asi espero pronto
    el desenlace. Muy Buen Fic. saludos a la escritora magnifoco trabajo.

  7. Hola, me parece que esta historia cada vez se pone más interesante, la lei hace tiempo pero ahora definitivamente quiero leer la continuación, gracias por ti ingenio, me hizo pasar un buen rato y olvidarme de la influenza…jajaja saludos!

  8. HOLA, CHICAS, SOY LA PERSONA QUE ESCRIBIO ESTE FIC Y LES AGRADEZCO MUCHO SUS COMENTARIOS Y EL APOYO QUE ME HAN BRINDADO.

    EL FIC ESTA TERMINADO, POCO A POCO VERAN DESCARGADOS EL RESTO DE LOS CAPITULOS, ESTA PAGINA AUN ESTA EN MEDIO DE UN MANTENIMIENTO Y HA QUEDADO PRECIOSA(GRACIAS, ANDREINA)..REALMENTE SOY TERRYFAN PERO ESTE, MI PRIMER TRABAJO, VA DEDICADO A ARCHIE.

    GRACIAS POR MANTENERSE PENDIENTES, AMIGAS!

  9. bueno tu sabes sobre los finales felices me emcanto este pero siento pena por terry el tambien lo amaba pero tienes razon eso de archi ,Bueno te felicito . Te deseo mucha suerte .
    BYE

  10. ¿¿¿Annie y Albert?? que bueno que esto sea un fanfic, Candy y Archie una posible pareja ya que él siempre la defendió con fiereza, puedo leerlo sólo en este universo que es la internet, Annie y Albert,fué lindo que se enamoraran asi, pero lo prefiero con Candy, no me malinterpretes me gustó la historia, su desarrollo, la idea no es mala, pero que quieres… ni en mi corazón de “Candy” concibo esa pareja, menos en mi cabeza. Sigue escribiendo, lo haces muy bien, felicidades ^^

  11. Es estupendo , la serie me encanto y este fan trabajo estubo genial archie es uno de mis personajes preferidos y se me hacia injusto su final a lado de Annie a la cual solo estaba unido por compacion. si tienen mas trabajos como este o uno con un final con Stear ya que el la amo sin nunca decirlo anadie la prueba estuvo antes de irse ala guerra fue de la unica de la que se despidio y a la cual le obsequio su ultimo invento. por envienme el en lase mil gracias por permitirnos ver su trabajo.

Leave a Reply

Your email address will not be published.