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CAPITULO 162

AGOSTO…. ¿TE HE DEJADO DE DOLER?

Candy sentía una gran angustia desde hace algunos días, como preguntarle a Isaac sobre esa bella chica, tenía ganas de reclamarle su actitud para con Ane pero como hacerlo si sentía que no tenía ninguna prueba de ello, lo único que podía hacer era quedarse calla guardándose todos esos malditos sentimientos que sentía contra su hermano, tal vez hubiese sido mejor no averiguar de qué se trataba, “un mujeriego”, hasta el mismo Isaac que se veía tan caballeroso y serio resultaba eso, ¿Y si era verdad que Terry…?, Candy sacudió la cabeza, se abrazo a la almohada y comenzó a llorar amargamente mientras la distancia seguía creciendo entre ella y su hermano, después de un largo rato tratando de calmarse se limpio los ojos, se puso de pie, se cambio el uniforme, se calzo, se dirigió al espejo para acomodarse el cabello, tomo su bolso y salió de su habitación.

Laureen – Hija no piensas descansar – le dijo al verla salir de su cuarto, estaba acomodando un cuadro que estaba movido –
Candy – Tengo ganas de ver a Albert – le dijo mientras miraba el cuadro –
Laureen – Te gusta – le pregunto al observarla como miraba el cuadro –
Candy – Es bonito – se encogió de hombros –
Laureen – Es de Monet – le explico, Candy volteo a ver el cuarto de Isaac – me estas escuchando –Candy reacciono –
Candy – Perdón – se disculpo – tengo que irme te veré después – le dio un beso en la mejilla y salió de su casa, abordo un auto con dirección al centro de Chicago a donde la oficina de Albert, tal vez hablar con él le ayudaría, últimamente entre el trabajo y la boda no le quedaba mucho tiempo de sobra para sus amigos y se sentía algo culpable por ello –
Chofer – Srita. ya llegamos – le dijo Candy reacciono –
Candy – Gracias – le dio unos billetes y salió del auto, Candy se adentro en el edificio, tuvo que esperar a subir ya que había demasiada gente, cuando por fin llego a las oficinas, tuvo que pedir permiso ya que la habían dejado en un rincón – gracias – dijo cuando un hombre la dejo pasar, se dirigió a donde la Recepcionista – Hola como estas – le dijo en una gran sonrisa –
Recepcionista – Hola Srita –la saludo amablemente –
Candy – Se encontrara Albert – le pregunto –
Recepcionista – Permítame un momento – estaba por avisar a Albert cuando sonó el teléfono, luego de un momento colgó – en un momento la anuncio tengo que recoger unas cosas en otro piso – le explico –
Candy – Claro – le sonrío mientras la chica se alejaba al elevador – porque Albert es un hombre tan ocupado – recargo la cabeza en el respaldo del sillón, luego de unos minutos se desespero de que la chica no llegara, se puso de pie – voy a entrar al fin soy su hija adoptiva – dijo en voz baja, se encamino a la oficina de Albert, estaba por tocar cuando alguien abrió la puerta –
Albert – ¡Candy! – casi lo grito, termino de salir y cerró la puerta – ¿Qué haces aquí? – le cuestiono, Candy se sorprendió al ver a Albert tan nervioso –
Candy – No te puedo visitar – le parecía tan extraña su actitud –
Albert – No es eso – se quedo parado frente a la puerta –
Candy – Puedo pasar – tomo la perilla de la puerta –
Albert – Candy estoy con un socio – le explico –
Candy – Y porque lo dejaste solo – le cuestiono –
Albert – Porque vine por unos papeles que necesito entregarle – Candy miro extrañada a su amigo, lo conocía y sabía que algo no estaba bien, en ese momento llego la chica con unos sobres –
Recepcionista – Aquí traigo los papeles para el… – Albert hablo –
Albert – Gracias eso es todo – le dijo la chica de inmediato se fue a su lugar –
Candy – Entonces no me podemos hablar – dijo decepcionada –
Albert – Perdóname Candy tal vez más tarde – se disculpo –
Candy – No te preocupes de todos modos muchas gracias – bajo la mirada, se dio la vuelta y se fue, Albert la miro alejarse sintiendo una gran tristeza pero no podía dejar que ella viera a su visitante, Richard estaba parado detrás de la puerta, escuchando la voz de ella, sintiendo como si su corazón volara, se moría por verla, Albert abrió miro a Richard parado junto a la puerta –
Albert – Lo siento pero será mejor que no la veas – se disculpo –
Richard – Lo sé y te lo agradezco – suspiro, Albert cerró la puerta –
Albert – Se que no deja de dolerte – se volvieron a sentar –
Richard – Nunca me imagine que me enamoraría de esta manera – en su rostro se reflejaba la angustia que sentía, Albert no sabía que más decirle, por un lado le había tomado aprecio a Richard, pero sabía que Terry era la felicidad de ella –
Albert – Aquí están los documentos que pediste – le dio el sobre para cambiar el tema –
Richard – Si creo que eso será todo – los tomo con poco ánimo – me había acostumbrado a vivir respirando su mismo aire – Albert lo volteo a ver – lo siento no debo de meterlo en mis problemas, intento componer su semblante, ambos se quedaron platicando sobre los negocios, mientras que Candy bajaba del edificio, para caminar entre la gente, no podía ir con Paty, mucho menos con Ane para contarle sobre Isaac, así que no tuvo más remedio que seguir guardando los sentimientos –

Laureen llamo a sus hijos para que comieran algo antes de irse al trabajo, Candy había llegado solo para intentar dormir un rato, sin conseguirlo, Lucia servía la comida mientras la incertidumbre rodeaba la atmosfera entre Candy e Isaac, Laureen se daba cuenta de ello así que intento suavizar las cosas al menos en la cena.

Laureen – Isaac como vas con tus libros – dijo muy interesada en saber –
Isaac – Bien gracias – contesto a secas –
Laureen – Candy hoy fui a ver a Cédric, tu vestido de novia esta hermoso – Candy no dejaba de mirar a Isaac recriminatoriamente –
Candy – Que bien – le contesto como ausente –
Isaac – Puedo saber qué te pasa – le grito, mientras aventaba la cuchara sobre la mesa – hace días que me miras de esa misma forma –
Candy – Eso es lo que deberías preguntarte tú – le dijo molesta –
Laureen – Por favor basta – también grito – al menos esta noche tengamos una cena tranquila – le suplico –
Isaac – Eso díselo a ella – la señalo –
Candy – Tu bien sabes lo que estás haciendo – se puso de pie –
Isaac – Si estas de malas porque tu “noviecito” no vendrá no te desquites conmigo – Candy se quedo callada –
Candy – Me voy al trabajo – dijo molesta –
Laureen – No iras con tu hermano – no le gustaba verlos peleados –
Candy – Prefiero irme por mi cuenta – tomo su bolso y su uniforme – adiós – solo dijo eso, enseguida se escucho como azotaron la puerta –
Laureen – ¿Qué les pasa? – le cuestiono molesta –
Isaac – No preguntes porque no lo sé – se notaba sin ánimos –
Laureen – Isaac quiero que arregles las cosas esta noche, no me gusta verlos así – parecía una orden –
Isaac – Pero mamá ella no querrá – suspiro desesperado –
Laureen – No te lo estoy pidiendo…. – lo miro fríamente, Isaac adivino esa mirada –
Isaac – Lo intentare – siguió comiendo –
Laureen – Asegúrate de que coma algo – le ordeno también –
Isaac – Si – no dijo más tomo un poco de té, se puso de pie y también tomo sus cosas y se fue al hospital –

Cuando Isaac llego al hospital lo primero que hizo fue preguntar por Candy, Eugénie le dijo que estaba en la cafetería, Isaac fue a cerciorarse de que eso fuera verdad, a lo lejos miro como Candy estaba con otras compañeras de trabajo se encontraban comiendo algo, ella se veía más tranquila, pero sabía que ese no era el momento para hablar así que se fue para asistir a sus pacientes. Era casi la media noche cuando Isaac decidió ir a dar otra ronda por las habitaciones, la noche parecía tranquila, sin ninguna complicación o alguna urgencia, subía las escaleras al llegar al tercer piso paso lo inevitable, Candy estaba frente a él, ella quiso evitarlo pero Isaac la detuvo.

Isaac – Candy necesito hablar contigo –
Candy – Pero yo no tengo ganas – dijo cortantemente –
Isaac – Por favor no me gusta estar así contigo – la detuvo del brazo –
Candy – Esta bien – suspiro incómodamente –
Isaac – ¿Qué es lo que te pasa? – le cuestiono –
Candy – En verdad quieres saberlo – lo miro fríamente, el movió la cabeza en señal afirmativa – eres de lo peor – dijo mientras se recargaba en la pared –
Isaac – ¿Cómo? – pareció no entender –
Candy – Como puedes hacerle esto a Ane – dijo molesta mientras apretaba los puños de sus manos –
Isaac – A que te refieres con eso – seguía sin entender –
Candy – Se lo de esa chica – dijo muy convencida, Isaac puso cara de confusión – no te hagas el iluso ya me di cuenta de que estas engañando a Ane – Isaac se quedo boquiabierto –
Isaac – Yo nunca le haría eso a Ane – dijo molesto – creo que la ausencia de Grandchester te está afectando demasiado – se burlo –
Candy – Tú crees que lo estoy inventando – Isaac se dio la vuelta – querías hablar ahora me vas a escuchar – lo detuvo, Isaac la miro desafiante – si no es verdad lo que digo entonces explícame quien es Eurídice – Isaac se quedo pasmado – ya vez como no imagino cosas – le dijo al ver su reacción –
Isaac – Tu como sabes de ella – le cuestiono intentando controlarse –
Candy – Yo lo sé porque… – se quedo callada, se quedo pensando en lo que Lucia le había dicho “si el joven sabe que le conté me correrá” – lo sé porque el otro día entre a tu habitación y vi una carta de ella – dijo convincente, los ojos grises de Isaac parecían haberse encendido de coraje –
Isaac – Entraste a mi cuarto – ahora el apretaba los puños de las manos – invadiste mi privacidad – le reclamo ya que eso era algo que Isaac no toleraba ni siquiera a su madre – cómo pudiste – le grito –
Candy – Porque no contestas a mi pregunta – le dijo también molesta –
Isaac – Así que quieres saber – enarco una ceja desafiante, Candy lo miro de la misma manera – Eurídice es hermana de un amigo medico – le explico –
Candy – Y que quiere contigo – seguía interrogándolo –
Isaac –Nada ella no quiere nada conmigo – le grito – Candy deja de decir tonterías –
Candy – Tonterías eso te parece una tontería – también grito – la vi salir de tu consultorio la otra noche – Isaac seguía sorprendiéndose –
Isaac – También en el trabajo me espías – estaba que reventaba de coraje –
Candy – La vi sin querer – bajo la mirada – es una mujer demasiado hermosa –
Isaac – Crees que soy un mujeriego – fue directo, Candy lo miro nuevamente –
Candy – Es que has estado actuando tan extrañamente – sentía tanto coraje por eso –
Isaac – En primer lugar yo Amo a Ane, en segundo tú no tienes por qué estar hurgando en mi vida – se notaba bastante molesto – ya te dije que Eurídice es solo una amiga y nada más – se dio la vuelta – ella no busca nada conmigo te lo aseguro –
Candy – Isaac si le haces algo a Ane – Isaac no pudo más y exploto –
Isaac – Ya basta Candy acaso crees que soy como el sínico de tu novio – le grito, Candy lo miro molesta – si aunque me veas de esa manera esa es la verdad, Terry es un hombre que tiene suerte con las mujeres, siempre la ha tenido –
Candy – Cállate – sentía ganas de llorar –
Isaac – Tu me hiciste hablar ahora me escucharas – la tomo del brazo –
Candy – Déjame – intento zafarse –
Isaac – Cuando estudiábamos en el colegio sabes a cuantas chicas Terry les coqueteaba – Candy sintió un gran dolor de escuchar eso – te has preguntado cuál es la vida que lleva un actor como él, es un hombre apuesto, rico, con fama, sabes la cantidad de mujeres que lo rodean y que mueren por pasar una noche con él – Candy lo empujo –
Candy – Terry no es así, tú hablas así porque lo odias, pero él me ama – se le llenaron los ojos de lágrimas –
Isaac – Terry se la pasaba buscando haber quien caía en su juego – al fin exploto – hasta que la primera estúpida cayo – Isaac apretó los labios pero era demasiado tarde, miro a Candy que estaba llorando – Candy yo… – se acerco a ella –
Candy – Déjame – lo volvía a empujar solo para bajar corriendo las escaleras, Isaac la miro sintiendo una gran tristeza, se recargo en la pared, una lágrima se resbalaba de sus ojos, se dejo resbalar hasta quedar en el suelo, se llevo las manos al rostro lamentándose el haber herido a Candy, después de eso ya no se vieron durante el resto de la noche, Candy se fue a la sala de enfermeras para tranquilizarse, sabía que los problemas no deberían interrumpir su trabajo, Isaac hizo lo mismo, eran cerca de las seis de la mañana cuando Candy termino de hacer su última ronda con los niños, tenía ganas de tomar aire fresco así que decidió salir al patio, un frío viento se dejaba sentir, se recargo en un árbol, jalo aire hacia sus pulmones, había tenido una noche bastante agitada, miro la ventana donde estaba el consultorio de su hermano, se quedo pensando al mirar que las luces estaban apagadas, levanto la vista para mirar el cielo, entonces sus verdes ojos se postraron en la parte alta del edifico, Isaac estaba recargado en el pretil, su rostro se iluminaba por la tenue luz de luna, Candy lo miro extrañada ya que en todo el tiempo que llevaba conociéndolo nunca lo había visto fumar y era evidente que en ese momento lo estaba haciendo, Isaac se llevo el cigarrillo a la boca mientras miraba a la distancia como si quisiera desaparecer. Eran como las nueve de la mañana cuando Candy salía del hospital, en la puerta se encontró con Isaac –

Continuacion Capitulo 162

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