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cap161

CAPITULO 161

AGOSTO… HERIDAS QUE NO SANAN

Candy miraba extrañada a Isaac, los últimos días había estado algo raro, le llegaban cartas más seguido, eso le inquietaba, pero como preguntarle que le pasaba si apenas y se veían ya que las últimas dos semanas solo coincidían en el desayuno o en la cena y al terminar Isaac se retiraba de inmediato como estaba por hacerlo ahora.

Laureen – Más te – le pregunto a su hija –
Candy – No – dijo al reaccionar –
Laureen – Te noto distraída – le dijo mientras se limpiaba los labios con la servilleta –
Candy – Cansada eso es todo – sintió que era observada –
Laureen – Isaac mañana que es tu descanso quiero que este para que Cédric te tome medidas para el traje – Isaac torció el gesto –
Isaac – Si madre – dio el último sorbo a su tasa – buenas noches – se puso de pie –
Laureen – Isaac – dijo de un modo recriminatorio –
Isaac – Gracias por todo –inclino la cabeza – buenas noches Candy – al fin le hablo, Candy se sorprendió de ello –
Candy – Buenas noches – sonrío mientras lo veía alejarse –
Laureen – El te quiere mucho hija – le explico – solo que es difícil aceptar que tu a mas a Terry – también se puso de pie – voy al cuarto de costura no vienes –
Candy – Ahora voy le diré a Emily que recoja la mesa – Laureen le sonrío y se fue, Candy se puso de pie, decidió recoger los platos para llevarlos, los puso en una charola que estaba en un mueble y se dirigió a la cocina, cuando estaba a punto de entrar escucho que Emily y Lucia hablaban –
Emily – No te lo puedo creer – parecía asombrada –
Lucia – Pues es tal cual te lo cuento – Candy se asomo cuidadosamente para no ser descubierta –
Emily – Pues que no te oigan hablando de él por que recuerda que es el novio de la Srita. – le advirtió, se encontraba acomodando unas cosas Candy se recargo en la pared sabía que hablaban de Terry –
Lucia – Si lo sé – miro la puerta, pudo apreciar que la orilla de un vestido blanco se asomaba, enarco una ceja sabia que la única que estaba vestida de blanco era la Srita – podre de la Srita. – Dijo maliciosamente – si viera la vida que lleva el joven, siempre llegaba a deshoras de la noche y siempre acompañado de hermosas chicas – Candy sintió un golpe en el pecho –
Emily – El es un hombre muy atractivo – suspiro –
Lucia – Es un actor, tiene que cuidar su apariencia – se acerco al fregadero –
Emily – Y tú crees que se le quite… – se detuvo algo apenada por no saber cómo decir esas palabras –
Lucia –Lo mujeriego – lo soltó de golpe – en un hombre como él lo dudo mucho – volteo a ver de reojo si seguía ahí parada Candy – voy a recoger los platos de la mesa – le dijo, en ese momento entro Candy a la cocina – Srita. – puso cara de asombrada y miro a Emily supuestamente preocupada –
Candy – Ya traigo los platos – intento mantenerse tranquila aun que estaba molesta por lo que había escuchado – con permiso – le entrego la charola a Lucia y salió rápidamente de ahí, en cuanto Emily se volteo, Lucia puso cara de satisfacción, Candy subió a su habitación y se dejo caer en la cama – no es verdad – se repetía una y otra vez – Terry no es ningún mujeriego – se dijo para sus adentros mientras suspiraba, por largo rato intento sacarse de los pensamientos esas malditas palabras que escucho de los labios de esa chica hasta que se formulo una pregunta – ¿Cómo es que ella sabe eso? – se levanto abruptamente de la cama – tengo que preguntárselo – se puso de pie, se encamino a su puerta y la abrió, pero cuando se asomo miro que Lucia caminaba sigilosa por el pasillo con dirección a la habitación de Isaac, llevaba algo en la manos, toco la puerta –
Lucia – Soy yo – respondió al de adentro y se metió a la habitación –
Candy – A que habrá venido – se volvía a meter a su cuarto, Candy se sentó en el borde de la cama con la cabeza y el corazón hechos un remolino tanto que le comenzó a doler la cabeza, Candy decidió que lo mejor era descansar así que se quito su vestido blanco y se acostó a dormir, la noche pareció no dudar tanto como otras, Emily abrió las cortinas para que la luz del sol se asomara por los grandes ventanales –
Emily – Buenos días Srita. – le dijo, Candy se tallo los ojos –
Candy – Tan rápido amaneció – se quejo y se volvió a tirar en la cama –
Emily – El baño está listo – Candy no hizo caso – tiene que apresurarse por qué no tarda en llegar el Sr. Cédric – Candy aventó las cobijas –
Candy – Lo olvide – se levanto se puso sus pantuflas y se dirigió al baño –
Emily – Como pudo olvidad que hoy es la primera prueba del vestido de novia – se rio –
Candy – Gracias por recordármelo – se encerró en el baño, luego de un rato Candy bajo hasta el comedor donde su madre e Isaac ya la esperaban – Buenos días – saludo de beso a su mamá se notaba la emoción en su rostro –
Laureen – Candy desayuna que ya no tarda en llegar Cédric – Lucia le sirvió un plato de fruta –
Candy – Lo sé es que la noche se pasa tan rápido – se disculpo –
Laureen – Esto todo lo que desayunaras – le dijo al ver que solo había tomado una taza de café –
Isaac – Tengo un compromiso – le dijo mientras limpiaba sus labios – con permiso – estaba por ponerse de pie –
Laureen – Te recuerdo que hoy viene Cédric a tomarte las medidas para tu traje – Isaac torció el gesto –
Isaac – Pero madre – le replico –
Laureen – Vas a contradecirme – Isaac bajo la mirada – desayuna – le dijo Isaac tomo molesto un cubierto –
Candy – Veras a Ane – le cuestiono –
Laureen – Acaso no vendrá ella ver cómo está quedando tu vestido – le recordó –
Candy – Es verdad – “entonces con quien tiene el compromiso”, se pregunto para sus adentros –
Isaac – Crees que tarde mucho Cédric – pregunto curioso –
Laureen – Si cooperas todo será rápido – le dijo Isaac se llevo un pedazo de fruta a la boca – y tu Candy la fruta no se come con cuchara sino con tenedor – le hizo saber a su hija, Candy miro lo que tenía en su mano –
Isaac – Ja, ja, ja, – se rio burlándose de Candy –
Candy – De que te ríes – frunció el seño –
Isaac – Esto de tu boda sí que te tiene distraída – no podía dejar de reír, Candy lo miro tiernamente desde que se había comprometido Isaac no reía de esa manera así que ella también se río, luego se les unió Laureen haciendo un cuadro sumamente conmovedor, luego del desayuno Cédric llego al poco rato, Isaac no protesto mientras Cédric trabajaba –
Cédric – Listo – dijo al terminar de medir el talle del chico – ahora si puedes retirarte –
Isaac – Gracias – se puso nuevamente su chaleco, alguien llamo a la puerta del cuarto de costura –
Lucia – Joven le llaman – le dijo en cuanto entro –
Isaac – Gracias – apretó los labios y salió del ahí –
Laureen – Dile a mi hija que la esperamos – le ordeno a la chica –
Lucia – Si Sra. – se fue dejando a Cédric y Laureen platicando, Isaac se dirigió a la sala estaba por contestar pero se dio cuenta que ahí estaba Candy –
Isaac – Lucia puede colgar el teléfono contestare en el despacho – se fue de la sala ante la mirada interrogante de Candy –
Lucia – Si joven – espero unos segundos y colgó el teléfono – Srita. la esperan – le dijo a Candy y se fue –
Candy – Gracias – le dijo mientras la chica se marchaba, Candy sentía una gran curiosidad de saber que estaba pasando con Isaac, así que se acerco a la puerta del despacho y puso su odio sobre esta –
Isaac – Lo siento pero no recordaba que estaría ocupado por la mañana – dijo para disculparse – si espérame llego en media hora – aseguro – yo también – fue lo último que dijo y colgó, Candy se fue al cuarto de costura rápidamente, pensativa, analizando las palabras de Isaac –
Laureen – Hija que te pasa – le dijo al verla tan pensativa cuanto entro –
Candy – Nada – miraba al suelo –
Laureen – No ha llegado Ane – le pregunto –
Candy – No aun no – se sentó –
Cédric – Srita. – ella lo volteo a ver – su madre me pidió que también hiciéramos los vestidos de las damas de honor –
Candy – La llamaré – se puso de pie mientras Cédric sacaba algo de una gran caja, ella fue a la sala para llamar a su amiga en ese momento Emily abría la puerta – Ane llegas tarde – le dijo al verla entrar –
Ane – Es que me encontré a Isaac – se sonrojo –
Candy – Debí imaginarlo – no parecía sorprenderle –
Ane – Vamos que tu madre nos espera con el diseñador – la tomo de la mano –
Candy – Ane quiero preguntarte algo – su amiga la miro – No has notado raro a Isaac – Ane puso cara de desconcierto –
Ane – Sabes algo que yo no – le cuestiono, Candy puso cara de confusión –
Candy – Claro que no – sonrío nerviosamente – debe ser mi imaginación, ambas se dirigieron con Laureen, cuando entraron al cuarto Cédric ya había colocado el vestido sobre uno de los sillones de la sala, Ane y Candy se quedaron mirando el vestido –
Cédric – Ven vamos a probarlo – le dijo a Candy –
Ane – Ese será el vestido – le cuestiono –
Cédric – Aun no jovencita – la miro recriminatoriamente – faltan muchos detalles, también tenemos que seleccionar las telas y el color para las damas – les explico, por largo rato las tres estuvieron con el afamado diseñador, pero Candy no podía dejar de pensar en Isaac, quería saber en qué asuntos estaba metido su hermano, después de elegir el color del vestido de las damas y de ajustar algunos detalles del vestido de Candy Cédric se fue, al igual que Ane, Laureen salió con Emily para realizar unas compras, solo se había quedado Lucia preparando la comida, Candy pensó que tal vez ella podría aclararle algunas dudas así que se dirigió a la cocina –
Candy – Que bien huele – le dijo cuando entro a la cocina –
Lucia – Gracias – la miro interrogante –
Candy – No quieres que te ayude – necesitaba entablar conversación –
Lucia – No para eso estoy yo – le extraño que la chica estuviera ahí –
Candy – Lucia te pudo preguntar una cosa – fue directa al punto –
Lucia – Claro que si – dio dudosa –
Candy – Es sobre mi hermano – Lucia se puso nerviosa –
Lucia – Su hermano – dijo asombrada ya que pensaba que le preguntaría sobre Terry –
Candy – Quien le escribe – Lucia la miro – porque no contestas – dijo algo molesta, sabía que ella era cómplice de Isaac –
Lucia – Lo siento pero no puedo decirlo – miro firmemente a Candy –
Candy – El te pidió que callaras – casi lo afirmo, entonces Lucia le dio la espalda y se quedo pensando – debí imaginarlo –
Lucia – Srita por favor no quiero problemas – dijo bajando la cabeza –
Candy – Por favor dime que es lo que pasa – casi le suplico mientras la tomo por los brazos –
Lucia – Si él se entera me correrá – fingió debilidad –
Candy – Yo no diré nada lo prometo – Lacia la miro y Candy la soltó –
Lucia – Que es lo que quiere saber – Candy tomo aire –
Candy – ¿De dónde le escriben?, ¿Quién le escribe?, y ¿Por qué? – hizo todas las preguntas al mismo tiempo –
Lucia – Le escriben de Boston – Candy la miro, se quedo pensando y suspiro algo aliviada pero entristecida ya que se imaginaba quien escribía –
Candy – Tal vez no quiera que me entere – se dijo para si –
Lucia – Perdón – dijo al escucharla –
Candy – Gracias – dijo más tranquila –
Lucia – Quien le escribe es una mujer – Candy la miro desconcertada –
Candy -¿Cómo? – no podía creer lo que escuchaba –
Lucia – No sé cual sea el motivo pero lo que si es que es una mujer llamada Eurídice – Candy sintió tristeza – tal vez sea alguna paciente o algo así –
Candy – Si tal vez – bajo la cabeza y se fue – gracias – dijo antes de salir –
Lucia – De nada, Srita. por favor no le diga nada al joven – le volvía a pedir –
Candy – No te preocupes – se fue, Lucia enarco una ceja fríamente, tomo una manzana del cesto de fruta y le dio una mordida mientras sonreía perversamente, Candy se dirigió a la sala para prepararse para su guardia nocturna, Emily estaba cerrando la puerta de la casa –
Emily – Srita. – le dijo al ver a Candy – carta para usted – Candy la miro desconcertada – es de su novio – le sonrío –
Candy – Gracias – tomo el sobre, su semblante no cambio –
Emily – Le pasa algo – le cuestiono al verla tan distante –
Candy – No nada – subió las escaleras y se fue a su habitación ya estando ahí se sentó en la cama y abrió el sobre –

Candy:

Lamento decirte que no podre ir a Chicago como lo había planeado, Robert aun no está conforme con lo avanzado en la obra y eso le preocupa, creo que exagera demasiado casi le suplique que me diera al menos una semana pero no pude convencerlo, eso me puso algo neurótico ya que yo deseaba verte, poder abrazarte y decirte lo mucho que Te amo, mi madre me conto todo con respecto a la boda, ella dice que tu madre confía en su buen gusto para la degustación del banquete, me alegro de ello ya que no soportaría intoxicarme con champiñones como paso ese día en tu casa, mucho menos que fuese el día de nuestra boda, también está por arreglar la ceremonia civil, pero creo que aquí debes tomar una importante decisión y sea cual sea esa decisión yo la aceptare, Candy tienes que decidir con que apellido te quieres casar, me imagino la cara que estas poniendo en estos momentos, pero no te angusties tanto solo haz lo que tu corazón te dicte, a mí no me importa si es Andley o Veruck ya que yo amo a la persona y no al apellido, pecosa tengo que irme estaré esperando tu respuesta.

TE AMA TERRY.

Candy se dejo caer en la cama, con el corazón hecho un mar de emociones encontradas, la tristeza la invadía al pensar que Isaac le estaba jugando mal a Ane, la felicidad de recibir la carta de Terry, la nostalgia de saber que él no vendría y la decisión que tendría que tomar sobre sus apellidos, cerró los ojos para poner en orden sus ideas solo que se quedo dormida, solo reacciono cuando Emily la despertó.

Emily – Srita. Candy – la movió – se le hará tarde para su guardia – Candy comenzó a despertar –
Candy – Que hora es – se tallo los ojos –
Emily – Las Seis treinta – le dijo mientras miraba el reloj que estaba en el buro junto a la lámpara –
Candy – Me quede dormida – se puso de pie rápidamente –
Emily – Dice su madre que baje a comer algo – Candy estiro los brazos – voy a avisarle a su hermano que baje también –
Candy – Isaac ya llego – le pregunto ansiosa –
Emily – Si hace un rato – saco del closet el uniforme de Candy – voy a preparar sus cosas en lo que baja –
Candy – Gracias – Emily dejo el uniforme de Candy y luego se dirigió a la puerta – tu sigue con esto yo le dijo a mi hermano que baje – intento sonreír –
Emily – Si Srita. – Candy salió de su cuarto y se dirigió al de Isaac, toco la puerta pero nadie respondió –
Candy – Isaac puedo pasar – dijo nuevamente pero no obtuvo respuesta, Candy tomo la perilla y abrió cuidadosamente la puerta, entro a la habitación pero se percato de que no había nadie, miro como los débiles rayos del sol se filtraban en la ventana estaba por darse la vuelta cuando se percato de que encima de la cama de Isaac se encontraba un sobre, Candy se quedo parada, pensativa, dudosa se acerco a la cama, se mojo los labios y suspiro, tomo el sobre y miro el remitente provenía de Boston, pero lo que más llamo su atención era el nombre “Eurídice Doskos” Candy sintió como si un frío hubiese entrado a su pecho que hacía que doliera, dejo el sobre donde lo tomo, salió de la habitación, cerró la puerta y se recargo en ella – Como puedes hacerle esto a Ane – dijo en voz baja, Candy se dirigió al comedor Isaac y Laureen ya la esperaban –
Isaac – Porque tardaste tanto pecas – le dijo en un sonrisa – se nos hará tarde para ir al trabajo – le recordó, Candy no pudo evitarlo recriminatoriamente – te hice algo para que me mires de esa forma – se dio cuenta de ello –
Laureen – Candy siéntate – Candy no respondió y se sentó junto a su madre –
Isaac – Porque tienes esa cara – no se quedaría con la duda de porque su hermana lo miraba de esa forma –
Laureen – Me dijo Emily que recibiste una carta – Candy miro a su madre –
Candy – Si – dijo poco animosa –
Laureen – No son buenas noticias – Isaac solo observaba y escuchaba –
Candy – Terry no vendrá – le explico mientras miraba el plato de comida que le había puesto Lucia al frente –
Isaac – Debí imaginarme que ese era el motivo – Laureen miro molesta a Isaac – está bien me quedare callado – se llevo un pedazo de pan a la boca –
Laureen – Cuanto lo lamento – le dijo amorosamente para consolarla –
Candy – No te preocupes – sonrío –
Laureen – Que más te dice – Candy tomo sus cubiertos –
Candy – Dice que su madre se encargara de la ceremonia civil – comenzó a jugar con la comida –
Laureen – Si en eso quedamos de acuerdo – estaba por probar un bocado –
Candy – Me dijo que tengo que decidir con que apellido me quiero casar – Isaac y Laureen la miraron –
Isaac – Eso es obvio – intervino – te casaras con el apellido de papá – parecía una pregunta –
Laureen – Si sería lo indicado – dijo serenamente –
Candy – Desde mi niñez he llevado el apellido Andley – su hermano y madre se quedaron quietos, Isaac estaba por protestar pero Laureen lo detuvo – lo siento pero no tengo hambre – se levanto de la mesa y se fue dejando desconcertados a sus acompañantes –
Isaac – Como puedes tolerarlo – le dijo entre dientes a su madre –
Laureen – No ganaremos nada con discutir – su rostro entristeció –
Isaac – Pero madre – Laureen lo miro como dándole fin a ese asunto –
Laureen – Como esta Richard – le cuestiono para cambiar la plática –
Isaac – Mucho mejor de la última vez que lo vi – le explico mientras parecía recordar –
Laureen – Me alegro tanto por él – sonrío – sabía que su corazón sanaría – Isaac la miro –
Isaac – Madre hay heridas que nunca sanan y la Richard es una de esas – dijo tristemente –
Laureen – Algún día encontrara una buena chica – le aseguro –
Isaac – El no quiere encontrar a nadie más – Laureen lo miro confundida – se porque te lo digo – tomo el vaso de agua, lo bebió rápidamente y se puso de pie – me voy a arreglar no quiero llegar tarde al trabajo – dejo el vaso y se fue del ahí, Laureen se quedo mirando la mesa, ninguno de sus dos hijos habían comido, suspiro dejo la servilleta sobre la mesa, se puso de pie y se fue al cuarto de costura para pensar cómo es que hablaría de con Candy sobre los apellidos –

Candy se fue junto con Isaac al trabajo, pero como de costumbre ninguno hablaba, aunque Candy deseaba gritarle a Isaac que era un desgraciado por estar engañando a su amiga con esa tal Eurídice pero no estaba segura de que eso fuera cierto, mientras Isaac deseaba exigirle que se casara con el apellido de su padre, pero ambos sabían que si hablaban lo único que terminara por pasar será que pelearían y no resolverían nada, cada uno se fue a sus deberes cuando llegaron al hospital sin dirigirse la palabra, Candy comenzó su ronda por los pasillos del hospital se encontró con Eugénie.

Eugénie – Hola Candy – dijo alegremente –
Candy – Hola – miro el semblante de su amiga – esa sonrisa la provoco Albert – casi lo aseguro –
Eugénie – Candy como dices eso – se sonrojo –
Candy – No debes apenarte – se río –
Eugénie – Hoy fui a comer con él – siguieron caminando juntas –
Candy – Que bien – le daba gusto que por fin Albert diera indicios de que su amiga le interesaba –
Eugénie – En un hombre encantador – suspiro – por cierto me dijo que si puedes mañana ir a verlo a su oficina – le dijo –
Candy – Gracias – habían llegado a la escalera –
Eugénie – Te veo después tengo que ir ahora con los niños – subió las escaleras –
Candy – Claro pero ya no te sonrojes tanto que los niños se darán cuenta de que ya tienes novio – se río –
Eugénie – Candy que cosas dices – se sonrojo más y desapareció, Candy bajo las escaleras estaba por llevarle unos papeles a Isaac pero al llegar al último escalón se detuvo ya que vio que una joven mujer salía del consultorio de su hermano, era una joven de cabello rubio hasta los hombros, ojos azules, de finos rasgos y una figura envidiable –
Candy – Quien será – se cuestiono mientras la veía alejarse – a esta hora no se da consulta al menos que sea algo urgente – quería adivinar que estaba haciendo ahí y a esta hora, un hombre alto de cabello negro la llamo –
Chofer – Srita. Olvido esto en el auto –
Mujer – Gracias – tomo un sobre – ten listo el auto ya que no tardare mucho – le dijo –
Chofer – Srita Eurídice el joven la espera – Candy abrió los ojos de la sorpresa de saber que ella era Eurídice –
Eurídice – Gracias puedes retirarte – el hombre obedeció, la chica nuevamente se introdujo al consultorio de Isaac, Candy se recargo en la pared, acaso sus sospechas eran ciertas y si Isaac… Candy sacudió la cabeza para sacar esos pensamientos, pero las cosas parecían estar en contra de Isaac, Candy quiso ir a escuchar detrás de la puerta pero no pudo ya que otras enfermeras se quedaron paradas cerca de ahí, así que decidió ir a donde Eugénie para que ella le entregara los papeles ya que sentía que su corazón estaba por explotar –

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