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cap155continua

Nicole – Haré que se comprometa los más rápido posible – le aseguro –
Elisa – Ella no se quedara con Terry, ni con Richard – Enarco una ceja fríamente – de eso me encargare –
Nicole – Ane Britter terminara casada con Archie – se sentía realizada –
Elisa – De eso me encargare también – dijo maliciosamente –
Nicole – Eso de inventar que Ane volvió con Archie fue una gran idea – alabo a Elisa –
Elisa – Yo siempre gano – se miraron en complicidad, sin imaginar que alguien escuchaba la platica detrás de la puerta –
Mucama – Se le ofrece algo joven – le dijo, el reacciono –
Archie – Calle – dijo en un susurro –
Mucama – Pensé que ya se había marchado – Archie se alejo de la puerta –
Archie – Se me olvido mi saco – le explico –por favor usted no me ha visto – le dijo a la chica que lo miro con cara de desconcierto – es una orden – le dijo al ver la cara de ella –
Mucama – Si joven – dijo titubeante, Archie salió de la casa, pensativo, confundido –
Stear – Pasa algo – le cuestiono –
Archie – No nada – evito mirarlo a los ojos, ahora entendía el motivo por el cual el hermano de Candy se marchaba y por el cual Ane había estado triste todos esto días, guardo silencio, tal vez era lo mejor que podía haber pasado, tal vez por primera vez en la vida Elisa había hecho algo bien por él, Candy subió por el elevador, estaba nerviosa, tomo aire en cuanto se abrió la puerta, ya no había marcha a tras –
Recepcionista – Buenos días – la saludo –
Candy – Hola – sonrío –
Recepcionista – El Sr. William no está – le dijo ya que sabía que Candy era la hija adoptiva de él –
Candy – De hecho vengo a ver al abogado Brower – la recepcionista le sonrío –
Recepcionista – El está en su oficina – le señalo – deje anunciarla – Candy la detuvo –
Candy – Gracias prefiero que sea una sorpresa – dijo nerviosamente –
Recepcionista – Claro – Candy se encamino hasta la puerta del despacho de Richard, tomo aire, puso su mano en la cerradura, la giro despacio, al asomarse miro que él estaba de espaldas, acomodando un gran libro color café junto a otros en una repisa –
Candy – Hola – dijo tranquilamente, Richard volteo rápidamente por la sorpresa, el libro se cayó al suelo –
Richard – Candy – no podía creer que ella estuviese ahí –
Candy – Necesito hablar contigo – cerró la puerta –
Richard – Claro siéntate – dijo nervioso –
Candy – Richard yo… – la interrumpió –
Richard – Candy por favor deja decirte algo – la miro con ternura, luego de eso rodeo el escritorio para quedar casi frente a ella, se recargo en el escritorio – quería abrazarla pero sabía que no podía –
Candy – Que es lo que quieres decirme – Richard le extendió la mano, ella no supo qué hacer, se quedo pensando por unos instantes, tomo la mano de él, que la jalo contra si –
Richard – Lamento tanto lo que paso – ella bajo la mirada
Candy – Richard… – el tomo la barbilla de ella –
Richard – Se que perdí el control de mis emociones –clavo sus ojos azules en los verdes de ella – pero es que tengo tanto miedo de perderte, puso su cabeza en el hombro de ella y se aferro a su cintura – no sé qué sería de mi vida si no estuvieras conmigo – su voz temblaba, Candy pudo sentir como latía el corazón de Richard – creo que hasta ese momento viviría – ella sintió como una lagrima de los ojos del chico se resbalaba por su hombro – no te había buscado por que tenía miedo a que me rechazaras, no lo soportaría – ella lo abrazo con delicadeza – te amo Candy – le dijo al oído – la miro, los ojos de ella se llenaron de lágrimas, como decirle que a quien ella amaba era a Terry, sin imaginar que alguien llegaba a esas oficinas –
Recepcionista – Buenos Días – dijo amablemente –
Terry – Vengo a ver a Sr. William – le dijo –
Recepcionista – El no… – sonó el teléfono – permítame un momento – está bien voy para allá – en un momento regreso – se puso de pie –tome asiento –
Terry – Gracias – le regalo una sonrisa de esas encantadoras –
Recepcionista – no tardo – puso cara de tonta, Terry tomo asiento, deseaba hablar con Albert, un amigo era lo que más necesitaba en estos momentos, miro la oficina de Richard esperaba no se encontrara ahí por qué ahora si le rompería la cara, se puso de pie, se encamino a esa oficina, se quedo parado pensativo, tomo la perilla, luego la soltó, en ese momento se escucharon unas voces –
Richard – Te quiero Candy – Terry abrió los ojos tan grandes como platos al escuchar el nombre –
Candy – Richard yo también – Terry se quedo paralizado al escuchar la voz de ella, tomo la perilla y abrió con mucho cuidado la puerta para observar lo que pasaba –
Richard – Me perdonas – le dijo mientras la abrazaba –
Candy – Claro que si – tomo el rostro del chico con sus manos –
Richard – Que es lo que querías decirme – recargo su frente en la de ella –
Candy – No tiene importancia – cerro los ojos, nunca imagino que Richard pondría sus labios en los suyos suavemente, así como ninguno imaginaba que Terry observaba la escena, su corazón sintió como si se hubiese encogido, era tarde Richard le había ganado esta partida, se dio la vuelta, se dirigió al ascensor, al abrirse la puerta la Recepcionista bajaba de él –
Recepcionista – Espere – le dijo pero la puerta se cerró, se quedo confundía al ver el rostro de desconcierto del chico – a este que le pasa –se pregunto, mientras que en el interior del elevador el alma de un hombre estaba que reventaba de coraje –

Candy miraba el reloj, como le hubiese gustado que ese momento no llegara, pero ya nada podía hacer, sentía tanto dolor, en verdad quería a Isaac, sentía una gran culpa por la decisión que tomo más aun que se fuera con ella, sabía que la felicidad de Isaac no era con Nicole, se miro al espejo, limpio las lágrimas, no quería que él se diera cuenta de su tristeza, llamaron a la puerta.

Laureen – Candy tu hermano se va – se escuchaba melancólica –
Candy – Estoy lista – abrió la puerta y sonrío –
Laureen – Estuviste llorando – le cuestiono al ver sus ojos –
Candy – No – bajo la mirada –
Laureen – Me duele igual que a ti – se quebrara su voz –
Candy – El estará bien – quiso mostrar fortaleza –
Laureen – Vayamos – Candy la abrazo, ambos tomaron aire cuando llegaron a las escaleras, de lejos miraba como Isaac ya las esperaba con algunas maletas, Laureen miro a Candy esta sonrío, bajaron las escaleras –
Isaac – Pensé que no querían despedirse – les dijo en cuanto las vio –
Laureen – Como crees – no pudo ser tan fuerte y se puso a llorar –
Isaac – Mamá yo estaré bien – se aferro al abrazo protector de ella –
Laureen – Te voy a extrañar – dijo entre el llanto, Candy sentía que él corazón se le hacía pequeñito al ver la escena –
Isaac – Cuida bien de mamá – le dijo a Candy –
Candy – Claro que si – sonrío, Isaac la miro, sabía que ella estaría bien –
Laureen – En cuanto llegues escribe por favor – le pidió mientras le acomodaba la solapa del saco, como toda una madre preocupada de que su hijo se viera bien –
Candy – No te portes mal por qué si no yo misma iré a castigarte – Isaac la miro y sonrío al igual que Laureen –
Laureen – Que cosas dices – se limpio los ojos –
Isaac – Bien pecas llego el momento de decir adiós – se acerco a ella –
Candy – Si – apretó los labios – cuídate mucho – miro el rostro de él como si quisiera guardarlo para siempre –
Isaac – Tu también – la abrazo fuertemente – te voy a extrañar – le dijo intentando contener las lágrimas –
Candy – Yo también – no pudo contener las lágrimas –
Isaac – Me alegro que hayas arreglado las cosas con Richard – la miro a los ojos –
Candy – Gracias – otro motivo para estar triste –
Isaac – Me voy – miro su reloj – no quiero llegar tarde – puso cara de desanimado –
Candy – En verdad no quieres que te acompañe – le dijo mientras Isaac tomaba una maleta –
Isaac – No te lo agradezco de todas formas – se mordía el labio –
Candy – Escribe por favor – le dijo mientras se abrazaba con su madre –
Emily – El coche está listo – se veía triste –
Isaac – Gracias por todo – le dijo a la chica, Isaac se encamino a la puerta, salió, abordo el auto –
Candy – Adiós – le dijo mientras ondeaba su mano cuando el auto arranco para llevarse a un ser importante en su vida, Isaac bajo la mirada hasta ese momento sus grises ojos comenzaron a llorar, no quería que su madre y hermana lo vieran devastado por la decisión que tomo, miro la casa de los Andley cuando paso frente a ella y se pregunto ¿Dónde estás Ane?, mientras en casa de los Britter –
Archie – Ane quieres ir a comer – le pregunto pero ella se miraba ausente – me escuchaste – ella reacciono –
Ane – No te escuche – regreso su mirada a la ventana –
Archie – Que pasa – le cuestiono molesto –
Ane – Nada – lo miro tristemente –
Archie – El no vendrá – le dijo con enfado –
Ane – Lo sé – su voz palideció –
Archie – Creo que lo mejor es que se marche – se cruzo de brazos –
Ane – Se va con ella – le dijo en un susurro –
Archie – Las cosas ahora están en su lugar – se puso de pie y se acerco a ella –
Ane – Por qué no me dejas sola – le dijo en cuanto sintió que se acercaba –
Archie – Por qué me rehúyes – miro la melancolía de Ane – acaso es que ya no me quieres – ella lo miro –
Ane – Archie yo te quise mucho, pero me di cuenta de que las cosas entre nosotros no resultarían bien – Archie lanzo un suspiro de resignación –
Archie – Ane hay algo que tienes que saber – se dio la vuelta y evito mirarla –
Ane – Que cosa – le pregunto al ver el rostro desencajado del chico –
Archie – El se va por qué piensa que tu y yo reanudamos nuestra relación – Ane lo miro confundía, se acerco a él –
Ane – Que es lo que dices – se puso nerviosa –
Archie – Elisa y esa chica Nicole le hicieron pensar que volvimos – sintió un duro golpe en el pecho –
Ane – Desde cuando lo sabes – le reprocho –
Archie – No hace mucho – Ane lo miro con enojo – perdóname – la miro también –
Ane – Tengo que ir a la estación – se encamino a la puerta –
Archie – Yo te llevo – sujeto la mano de ella –
Ane – Quieres remediarlo – sus ojos estaban cristalizados –
Archie – Solo quiero que seas feliz – Ane miro la resignación en los ojos de él –
Ane – Vamos rápido – Salieron de la casa, Ane estaba nerviosa esperaba llegar a tiempo, mientras Archie sabía que estaba por perder definitivamente a Ane, esquivando autos, carruajes, gente, llegaron a la estación, Ane bajo corriendo del auto, Archie se estaciono, miro el reloj que había en la gran pared, estaciono su coche y bajo entristecido –
Nicole – Isaac es hora de irnos – le dijo –
Isaac – Si – miro a la distancia como si esperara a alguien –
Nicole – Seremos felices – acaricio su cabello –
Isaac – Por qué no vas subiendo – se alejo de ella –
Nicole – Esta bien – se encamino a la puerta de él tren, Isaac volvía a mirar entre la gente, ella ni siquiera fue a despedirlo, se dio la vuelta y se dirigió a donde Nicole, miro la expresión de la chica estaba como atemorizada –
Ane – ¡Isaac! – le gritó a lo lejos, él se detuvo, nuevamente repetían su nombre, reconoció la voz que lo llamaba, el tren silbo para anunciar la salida, el volteo a donde escucho su nombre en ese momento unos delicados brazos rodearon su cuerpo –
Isaac – ¡Ane! – no podía creer que ella estuviese ahí –
Ane – No quiero que te vayas – le dijo entre el llanto y aferrándose a él –
Isaac – ¿Qué? – dijo confundido –
Ane – Tal vez no le hagas falta a Candy por qué ella es una mujer fuerte e independiente, pero a mí sí me haces falta, yo necesito de ti – Isaac abrazo a Ane – no me dejes –
Isaac – Pero Ane y Archie – le cuestiono –
Ane – Lo nuestro ya no tiene arreglo – Isaac sintió que la piel y el corazón se le erizaban –
Isaac – Ane – puso un dedo en su mejilla y levanto su rostro, miro los bellos ojos azules de la chica, limpio las lágrimas que de ellos resbalaban –
Ane – Te amo – se atrevía decirlo por fin, Isaac parecía haber tomado vida nuevamente, Isaac acerco su rostro a el de ella, dudo por un momento pero ella lo animo delicadamente a que la besara, Isaac postro sus labios en los de Ane, suavemente, con ternura, con amor, mientras el tren volvía a silbar, a unos metros de distancia una chica se tragaba su orgullo, su fracaso, sus ojos se llenaron de lágrimas, a lo lejos Archie miraba la escena, la había perdido por inseguro, indeciso, pero al final sabia que nunca se llegarían amar, en su interior, muy escondido, bajo del dolor que en ese instante sentía, se encontraban los buenos deseos para Ane Britter –

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