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El amor de la rosa eterna cap 154

Isaac – Lléveme a este hotel Talbott por favor – el hombre obedeció, no muy lejos de donde estaba la oficina de Richard estaba el hotel donde Terry se alojaba, solo unos cuantos minutos pasaron para que llegara – gracias pude irse – saco unos billetes – tenga muchas gracias – salió del auto – buenas tardes – le dijo al hombre que estaba en la recepción –
Recepcionista – En que puedo ayudarlo – le dijo al ver al elegante chico –
Isaac – Vengo a ver al Sr. Grandchester – torció el gesto –
Recepcionista – El ya lo espera en el bar – le señalo la dirección –
Isaac – Gracias – le dijo, luego de eso se encamino a donde Terry, ahí en una mesa del fondo estaba Terry – Buenas tardes – le dijo en cuanto se encontró frente a la mesa –
Terry – Hola – lo miro – siéntate – le ofreció –
Isaac – Gracias – se sentó –
Terry – Gustas algo de tomar – dijo caballerosamente –
Isaac – Un café – dijo sin mayor entusiasmo –
Terry – Nunca me imagine que tú quisieras hablar conmigo – tomo la copa de coñac –
Isaac –Esto no es una visita de cortesía – lo miro con esos grises ojos fríos –
Terry – Debí imaginarlo – se encogió de hombros y se llevo la copa a los labios –
Isaac – Iré directo al punto – Terry le prestó atención – no quiero que ella sufra – le dijo tajantemente –
Terry – Crees que el motivo de su sufrimiento soy yo – no se dejaría intimidar –
Isaac – Si la verdad es que si –llego un mesero con el café – creo que el solo mencionar tu nombre le causa dolor – Terry lo miro –
Terry – Supongo que deseas que tu amigo forme parte de tu familia – se refería a Richard –
Isaac – Si estuviese en mis manos así seria – le afirmo –
Terry – No tiene las agallas para hablar de frente – murmuro –
Isaac – No necesito que nadie me diga lo que tengo que hacer – apretó los labios de coraje – si a lo que te refieres es que él me pidió hablar contigo estas muy equivocado –
Terry – Fue tu madre –Isaac se estaba exasperando –
Isaac – Siempre a la defensiva – dijo entre dientes, Terry lo miro –
Terry – De que hablas – enarco una ceja –
Isaac – Desde que te conozco utilizas el sarcasmo como medio de escape – Isaac le dio un golpe bajo – recuerdo que en colegio siempre estabas a la defensiva y tu mejor forma para evadir la realidad era el sarcasmo – se dibujo una sonrisa burlona en los labios del chico –
Terry – Que nos paso – su mirada estaba fija en la copa –
Isaac – No lo sé, a veces quiero recordar el momento en que dejamos de ser amigos – lanzó un melancólico suspiro – si lo recuerdo fue cuando supe tu gran secreto – fijo sus ojos en el rostro de Terry –
Terry – No debiste de escuchar – también lo miro –
Isaac – Tu padre no paró hasta echarme del colegio – le recordó – mientras eso pasaba tu me fastidiabas la vida – sonó como a reclamo –
Terry – Fui tan inmaduro – sonó como a disculpa –
Isaac – Creo que aun sigues siendo – dio un sorbo a su café –
Terry – Yo intente que mi padre no te echara – Isaac lo miro –
Isaac – Eres un mentiroso – lo miro desafiante –
Terry – Yo hable con él, le pedí que te dejara en paz, le dije que yo mismo me encargaría en hacerte la vida imposible – Isaac no creía lo que escuchaba – pero ni aun así le importo – Terry pareció envejecer –
Isaac – Deja de decir tonterías – puso de tajo la taza de café en la mesa –
Terry – Candy te mando – cambio el tema –
Isaac – Ya te dije que nadie me pidió venir – puso nuevamente la barrera entre ellos –
Terry – Entonces – sus ojos azules quisieron adivinar lo que pensaba su amigo –
Isaac – Estoy aquí por yo lo quise, solo vine a decirte que no quiero que Candy salga lastimada, no me gusta verla llorar, ni sufrir – se notaba molesto –
Terry – Pues tu amigo tuvo la culpa – le dijo enfadado –
Isaac – La culpa fue de ambos – apretó los puños de las manos –
Terry – Si es así por qué demonios no le das un ultimátum a tu amigo, sé que no soy de tu agrado pero él que, acaso no… – Isaac lo interrumpió –
Isaac – Ya lo hice – le dijo en seco, Terry lo miro confundido –
Terry – ¿Qué? – parecía no haber escuchado bien –
Isaac – Lo mismo que le dije a él te lo diré a ti – lo miro determinante – te advierto que si ella sufre vendré yo mismo a romperte lo poco que te quedo de cara – se puso de pie, saco unos billetes y los dejo en la meso –
Terry – No necesitas dejarlo, yo pagare la cuenta – supo que algo le pasaba a Isaac –
Isaac – No gracias, no quiero deberte nada – se dio la vuelta dejando a Terry desconcertado, salió del hotel, tomo un auto –
Chofer – Buenas tardes – le dijo en cuanto Isaac subió – a donde lo llevo – pregunto –
Isaac – Lléveme a la estación de tren – su rostro estaba desencajado, triste y su alma en ese momento se sentía completamente sola, Candy había llegado a su casa, Laureen la esperaba amorosamente como siempre –
Laureen – Hija que bueno que llegaste – le ayudo a quitarse la chaqueta –
Candy – Hola mamá – le dio un beso en la mejilla, se dirigió a las escaleras –
Laureen – Llevas mucha prisa – le dijo Candy se detuvo –
Candy – Quiero hablar con Isaac – le explico –
Laureen – El aun no llega – Candy puso cara de confusión –
Candy – Salió del hospital hace mucho – se preguntaba a donde estaba su hermano –
Laureen – Tenia algunas cosas que hacer – parecía que ella si sabía dónde estaba –
Candy – Nicole – torció el gesto –
Laureen – No lo creo ella estuvo aquí hace un rato – Candy miro a su madre –
Candy – Si no está con ella entonces dónde está – pregunto confundida –
Laureen – No debe de tardar – la tomo de la mano y la llevo hasta la sala – necesito hablar contigo hija – se sentaron –
Candy – De qué – sabía de que quería hablar su madre, al menos lo sospechaba –
Laureen – Es sobre tu apellido – Candy la miro desconcertada –
Candy – Creí que querías hablar de Richard – Laureen sonrío –
Laureen – De hecho que bueno que lo mencionas – Candy se sonrojo –
Candy – Dijiste que era sobre mi apellido – intento cambiar el tema –
Laureen – Si, Candy quisiera que arregláramos eso – se puso de pie –
Candy – Arreglar – pregunto a un sorprendida –
Laureen – No veo la necesidad de que lleves el apellido Andley – la miro –
Candy – Pero… – no sabía que responder –
Laureen – Creo que lo conveniente es que lleves nuestro apellido – dijo firmemente –
Candy – Mamá es que… – en ese momento tocaron la puerta, Emily acudió rápidamente ante el llamado –
Emily – Pase Srita Britter – le dijo a la chica –
Ane – Gracias – sonrío dulcemente –
Candy – Ane que gusto que vinieras – sintió un gran alivio de que llegara –
Ane – Espero no interrumpir – le dijo en cuanto se acerco a ellas –
Laureen – No claro que no – Laureen había llegado a apreciar mucho a Ane, creía que era una dulce chica, sin malicia, de buenos sentimientos –
Candy – Eres tan oportuna – le susurro al oído en cuanto abrazo a su amiga –
Laureen – Emily puedes traernos té – la chica obedeció – sabes Ane estaba hablando con Candy sobre el cambio de apellido – Candy ya no sintió tanto alivio –
Candy – ¡Mamá! – no podía creer que su madre fuera tan insistente –
Ane – Creo que necesitan hablar a solas – lo dijo como disculpa –
Candy – No te piensa ir verdad – dijo nerviosamente –
Ane – Creo que iré a ayudar a Emily con el té – miro a Laureen –
Candy – No es necesario – la quiso detener pero fue inútil, Ane entro a la cocina Emily ya preparaba las tazas –
Laureen – Es algo de lo que no puedes evitar que hablemos – le dijo a su hija, en ese momento alguien abrió la puerta – Isaac que bueno llegaste – le sonrío –
Isaac – Hola – apenas y se escucho lo que dijo –
Candy – Dónde estabas – le cuestiono de inmediato –
Isaac – No seas tan curiosa pecas – le guiño el ojo –
Candy – Ya te dije que no me digas pecas – se cruzó de brazos, en ese momento los ojos de ella se enfocaron en unos papeles que llevaba su hermano en la mano – que es eso – le señalo –
Isaac – Esto no es nada – los quiso esconder, pero Candy se los quito antes de que él los guardara en el bolso de su saco –
Candy – Esto es… – sus ojos verdes se abrieron como platos cuando miro lo que era – entonces estas decidido a irte – dijo tristemente –
Isaac – Candy creo que ya te explique las cosas, aquí nada ni nadie me necesita, tu eres una mujer independiente, mi madre estará contigo, yo no tengo nada que hacer aquí, es por eso que regreso a Paris – le dijo a Candy sin imaginar que alguien lo escuchaba, el estruendo ocasionado por el choque de las tasas en el suelo los hizo reaccionar, Isaac volteo a donde se escucho el sonido – Ane – dijo sorprendido al verla ahí, los ojos de Ane se llenaron de lágrimas, no pudo evitar sentir tristeza ante lo dicho por Isaac, sin decir palabra alguna salió corriendo de la casa – Ane espera – quiso detenerla, pero Candy lo sujeto del brazo –
Candy – Yo iré – y salió de tras de su amiga, Isaac se acerco a donde las tasas, miro como estaban hechas trisas y sintió que su corazón al igual que el de Candy y Ane también estaban destrozados por la decisión que había tomado de regresar a su país, por unos momentos dudo en que su decisión fuese la correcta –

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