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PARTE 3

DOS CORAZONES LA MISMA SOLEDAD

Soy una mala hermana se repetía Candy una y otra vez mientras ayudaba a Emily a recoger los platos de la mesa, su rostro reflejaba la tristeza que sentía en su corazón por todo lo ocurrido, pero sobre todo por el modo en que le hablo a Isaac, en que lo había lastimado entendía que él lo único que deseaba era su bien y que no saliera lastimada, pero las cosas estaban dichas y no había marcha atrás.

Emily – Srita Candy – repitió su nombre, Candy reacciono –

Candy – ¿Qué pasa? –dijo en un susurro –

Emily – Por qué no se va descansar, hace una hora que su hermano se retiro – Candy tomo la copa de vino en que Terry bebió la miro fijamente –

Candy – Por qué – dijo como para sí misma –

Emily – Dijo algo – le cuestiono estaba por llevarse unos platos –

Candy – No – me voy a dormir – suspiro y se fue pensativa, antes de subir las escaleras miro la vacía casa y sintió una inmensa soledad, Candy sentía que el cuerpo le pesaba cada que subía un escalón, camino por el pasillo que la llevaba a su habitación, que estaba al otro extremo de la de su madre e Isaac, miro a lo lejos las dos puertas, quiso ir a tocar a la de su hermano pero no tuvo fuerza ni valor para hacerlo, apago la luz, abrió la puerta de su cuarto lentamente, no podía dejar de pensar en Terry, su habitación estaba a oscuras, cerró la puerta de un empujón, camino unos cuantos pasos cuando alguien la tomo por la espalda, inmovilizándola con una mano mientras que con la otra le tapaba la boca, sus verdes ojos se llenaron de miedo, una suave voz susurro algo a su oído –

Terry – Calma soy yo Candy – la chica sintió como si le hubieran movido el piso e intento zafarse – Por favor tranquilízate – pero Candy seguía moviéndose – Candy te soltare si me prometes no gritar – su voz sonó algo raposa – no hagas que me odien más de lo que ya lo hacen – se refería a Laureen e Isaac – Candy dejo de moverse – Gracias – la soltó –

Candy – Te has vuelto loco Terry – le dijo en cuanto se vio liberada – como te atreves a meterte a mi cuarto – le reclamo en voz baja –

Terry – Te dije que tenía que hablar contigo – le recordó –

Candy – Creo que perdiste tu oportunidad – le hizo saber, Terry la miro interrogante – Terry no quiero escucharte, menos esta noche – se recargo en la cómoda –

Terry –Creo que tienes que saber lo que pasa – se acerco a ella –
Candy – Terry vete por lo que más quieras – se llevo una mano a la frente –
Terry – Si lo que más quiero eres tu – ella lo miro, Terry se acerco a ella y acaricio su pelo – Candy ya no sé que más hacer para que me perdones – la chica perdía su voluntad cuando él se acercaba a ella – Susana provoco el accidente – dijo de golpe, Candy no podía creer lo que escucho –
Candy -¿Cómo? – titubeo –
Terry – Ella me lo dijo el día que estuviste en mi casa – Candy se quedo boquiabierta – según ella nunca imagino que las cosas resultaran tan trágicas –
Candy – Cómo puedes inventar algo así – no le creyó –
Terry – Crees que digo una mentira – le dolió que ella dudara de él – todo este tiempo estuve atado a una mujer bajo un engaño, cargando con la maldita culpa por algo que yo ni siquiera busque – Candy apretó los labios – te fui a buscar al hotel pero ya no estabas, me dijeron que habías regresado a Chicago, pero al llegar aquí me encontré con la sorpresa de que no estabas sola – dijo con coraje –
Candy – Y que querías que hiciera, tú me dijiste que te casarías con Susana – le reprocho –
Terry – Lo dije por despecho – le explico – pero ahora ya nada me ata a ella – se acerco más a Candy –
Candy – Ya es tarde – evito mirarlo –
Terry – ¿Qué? – dijo como si no hubiera entendido la pregunta –
Candy – Terry las cosas han cambiado – seguía mirando al suelo –
Terry – Mírame – la tomo de los brazos –
Candy – Terry por favor – él buscaba su mirada –
Terry – Por qué no me miras a los ojos – la abrazo – tienes miedo de que descubra que sientes algo por mi – el corazón de Candy latió frenéticamente – disfrazas de indiferencia el amor que me tienes – acerco su rostro al de ella – se que sientes lo mismo que yo por ti –
Candy – Yo estoy con Richard – Terry se aferro más a ella –
Terry – Tu no podrías amar a nadie más – Candy tembló al tenerlo tan cerca – se que mueres por qué te bese – comenzó a acariciar el rostro de ella con el suyo, Candy se estremeció –
Candy – Basta Terry – dijo con nerviosismo –
Terry – Te ves tan hermosa – comenzó a buscar los labios de la chica, sus labios rozaban con los de Candy, la chica comenzó a ceder – no seas orgullosa Candy – seguía provocándola, Candy se recargo en la cómoda, Terry se acerco a ella para aprisionarla entre el mueble y su cuerpo, Terry seguía con el juego de seducción, al parecer saldría ganando – te quiero pecas – sus labios rozaron los de Candy, ella ahora abría los suyos con algo de desesperación, Terry no podría resistir mucho tiempo, Candy quito la manos del mueble las dirigió a la espalda del chico, Terry se estremeció – Te amo – dijo antes de aprisionar sus labios con los de Candy, luego vino el deseado beso, Terry apretó a Candy mientras ella se aferraba a su espalda, sus labios se movía con frenesí, como si no quieran separarse nunca, los besos de Terry estaban llenos de pasión, hacían que ella flotara entre sus brazos, Candy sin pensarlo mordisqueo el labio inferior del chico, acto que provoco una extraña sensación en él, sus corazones parecían latir al mismo ritmo, con la misma fuerza e intensidad, Terry comenzó a buscar la mejilla de la chica con sus labios, ella se dejo llevar por lo que sentía, luego de eso busco el blanco cuello de ella, la chica se estremeció cuando sintió la cálida humedad de los labios de Terry – Candy muero por estar contigo – le susurro mientras la abrazaba con más fuerza, Candy abrió los ojos de golpe y de un tajo detuvo a Terry –
Candy – Basta Terry – lo empujo, Terry se quedo frio ante la reacción de la chica –
Terry – Qué es lo que pasa – estaba agitado –
Candy – No caeré en tus juegos – le recrimino –
Terry – Esto no es un juego – quiso explicarle –
Candy – Yo no puedo hacerle esto a Richard – también estaba agitada –
Terry – Deja de pensar en él – la tomo del brazo –
Candy – Como pretendes que haga eso – Terry se estaba irritando – por favor vete – le pidió –
Terry – Acaso no cambia nada lo que te dije de Susana – Candy bajo la mirada –
Candy – Ya es tarde para solucionar las cosas – no podía hacerle algo así a Richard –
Terry – Candy no digas eso – se acerco y la tomo del rostro –
Candy – Yo tengo a mi lado a alguien que me quiere – evito mirarlo a los ojos –
Terry – Pero tú no lo amas – busco los verdes ojos de la chica –
Candy – La realidad Terry es que nuestras vidas no llevan el mismo rumbo – le dolió decir esas palabras –
Terry – No Candy – entro en desesperación – recuerda todos los buenos momentos que vivimos, recuerdas el día en que estuvimos en la playa – Candy lo miro – todos los planes que tenias, recuerdas que me dijiste que te gustaría vivir junto al mar, que veríamos correr a nuestros hijos mientras tu yo caminábamos tomados de la mano – su voz estaba cargada se nostalgia y angustia –
Candy – Basta ya – le dolía esos recuerdos – no entiendes que no quiero nada ya contigo – se alejo de él –
Terry – Pero… – querían entender a la chica, tomo aire intentando calmarse – acaso lo has llegado a querer – pregunto Candy se sentó en el borde de la cama –
Candy – Cómo entraste a la casa – respondió con una pregunta –
Terry – Albert – dijo mientras se recargaba en el mueble de madera –
Candy – ¿Cómo? – no lo podía creer –
Terry – Hoy fui a verlo después de que salí del hospital – Candy estiro su mano y prendió una lámpara pudo mirar mejor el rostro del chico – me dijo que no podía invitarme a la fiesta, yo le insistí mucho, el llamo a casa de Elisa para preguntar por ella, luego me dijo donde podría encontrarla – Candy lo miraba sorprendida – era el único modo de poder estar esta noche aquí –
Candy – Eso no fue lo que yo pregunte – dijo en modo recriminatorio –
Terry – El me dijo que en la parte trasera de la casa había una puerta – Candy se quedo pensativa – él me dio la llave, solo espere a que las luces de la casa se apagaran – la miro – subí por la escalera que hay en la pared – señalo con la mirada hacia la ventana – solo tenía una oportunidad para encontrar tu cuarto – sonrío – si me hubiese equivocado tu hermano me mataría – Candy apretó sus labios al recordarlo –
Candy – Como supiste que este era mi cuarto – seguía con el cuestionamiento –
Terry – Por tu uniforme – le señalo la cama – y por esto – le señalo la cómoda, Candy se mordió los labios – fue el único que trajiste a casa – miro el arreglo de orquídeas que le había enviado –
Candy – Vete por favor – le dijo casi suplicante – y olvídame – Terry la miro confundido –
Terry – No me pidas eso – se acerco a ella –
Candy – Es lo mejor para ti y para mi – sus voz temblaba –
Terry – Candy no dejes que influyan lo que piensan de mi – ya no sabía cómo hacerla entrar en razón –
Candy – Crees que me dejo llevar por lo que dicen – sonrío tristemente, Terry puso cara de confusión – Terry ya te dije que yo estoy con Richard – intento sonar con firmeza – lamento mucho lo que te hizo Susana, espero que encuentres a alguien que te comprenda y te quiera – Terry no daba crédito a lo que escuchaba – ahora vete – miraba al piso –
Terry – Yo no dejare de insistir – le aseguro, mientras se alejaba – Candy este es mi regalo – saco una cajita negra – espero aceptes – la dejo junto a las orquídeas – se que estas con Richard por agradecimiento, por qué tú a quien amas es a mí – lo dijo muy convincente, Candy no respondió, Terry camino hacia la puerta tomo la perilla, la giro con mucho cuidado, antes de salir dijo algo – Candy yo no me rendiré por qué te amo – Candy lo miro una lagrima estaba por salir de su verdes ojos, quiso detenerlo pero no se atrevió, el salió dejándola con un gran dolor y llena de soledad –
Candy – Terry – se puso a llorar, su cuerpo se fue resbalando junto a la cama, no le importo que su hermoso vestido se arrugara, no podía creer que ahora que a Terry ya no lo ataba nada a Susana, ella estuviera atada a Richard, lo quería pero Terry hacia que su corazón latiera con solo mirarla, se ahogo en llanto por un buen rato, preguntándose ¿Por qué?, por qué la vida era tan injusta con ellos que tanto se querían, la cabeza le dolía, los ojos le ardían y el corazón lo tenía hecho pedazos, y por un momento se arrepintió de haber viajado a París, de haber conocido a Richard, de haber encontrado a su familia, “si yo era feliz como estaba”, se decía entre el llanto, se limpio las lagrimas, miro las flores y la cajita que dejo Terry, Candy se levanto lentamente, se acerco al mueble, acaricio los pétalos, luego llevo su mano al objeto que Terry dejo, tomo la cajita algo temerosa, se miro en el espejo, no sabía si ver el regalo de Terry o no, se llevo las manos al pecho, luego comenzó a abrir la caja lentamente –

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