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cap149seg

Laureen – Emily cierra la puerta – dijo desde interior, Terry alcanzo a ver sobre los hombros de la chica el rostro frio de Laureen, la chica bajo la cabeza y comenzó a cerrar, pero Terry la detuvo poniendo su mano –
Terry – Necesito hablar con Candy – se dirigió a Laureen –
Laureen – Emily hazlo pasar – se dio la vuelta, la chica abrió la puerta, Terry entro, miro el actual hogar de Candy – retírate – le ordeno a la chica –
Emily – Le ofrezco algo – se dirigió a Terry –
Laureen – El joven – lo dijo en modo despectivo – no se demorara mucho – lanzó una mirada retadora a la chica –
Emily – Con su permiso – se retiro –
Terry – Gracias por recibirme – le hablo amablemente – yo quiero hablar con… – Laureen lo interrumpió –
Laureen – Porque no deja en paz a mi hija – lo miro desafiante – acaso no le parece suficiente todo el mal que le ha hecho – Terry quiso responder pero sentía que estaba atado de manos –
Terry – Deje que le explique – intento sonar tranquilo –
Laureen – Porque tenía que ser precisamente usted – apretó los labios – no se conforma con lo que le hizo a mi hijo, si no que ahora también se ensaña con mi hija – le reclamo –
Terry – Yo… – no sabía que responder –
Laureen – Guárdese sus explicaciones, usted no tiene nada que venir hacer aquí – los ojos de Laureen se volvieron tan fríos como los de Isaac –
Terry – Se equivoca – dijo determinante – yo estoy aquí porque AMO a Candy y no pienso renunciar a ella – se veía firme ante su postura –
Laureen – Pues creo que perderá su tiempo – se acomodo un rizo negro detrás de la oreja – mi hija ya no tiene ningún interés en saber de usted – lo dijo muy segura –
Terry – Eso no lo puede decir usted – Laureen lo miro desafiante –
Laureen – Pues creo que mi hija ya lo ha dejado claro – Terry apretó los labios de coraje –
Terry – ¿Qué quiere decir con eso? – no le gustaba el modo en que Laureen decía las cosas –
Laureen – Simple y sencillamente que mi hija reanudo su relación con Richard Brower – Terry abrió los ojos de la impresión al saber esa noticia –
Terry – Miente – apretaba sus puños con fuerza –
Laureen – Entiéndalo de una vez – dijo más tranquila – mi hija no es para usted, ella merece a un hombre que la quiera, que no la haga sufrir, creo yo que Richard es el hombre indicado – Terry intento calmarse – no quiero ser grosera con usted pero si es el único modo en que dejara a mi hija en paz se lo diré – Terry la miro tristemente – usted no es bienvenido en mi familia – Terry sintió como si hubieran golpeado su estomago, Laureen toco una campanita, Emily apareció de inmediato – El joven ya se va – Terry se marcho tragándose su orgullo, quiso decirle tantas cosas a Laureen pero no se atrevió, no quería más obstáculos para reconquistar a Candy, aun que ahora sabía que había uno que lo haría más difícil –

Candy caminaba por el pasillo junto con Isaac, el chico se encontraba muy contento de poder trabajar junto con su hermana como lo hacían en París, no pudo evitar sonreír al recordar eso mementos, llegaron hasta la sala de enfermeras, ya se habían presentado con el Doctor Leonard, muchas de las enfermeras miraban lo buen mozo que era el Doctor Veruck.

Candy – Sera mejor que te vayas a trabajar – le dijo en cuanto llegaron hasta la puerta –
Isaac – Extrañaba esto – le dijo sonriente –
Candy – Me lo imaginaba – también sonrío, abrió la puerta entonces sus ojos verdes se abrieron al ver quien estaba ahí – no puede ser –
Isaac – ¿Qué haces aquí? – también estaba sorprendido –
Candy – Por dios – sus ojos se llenaron de lágrimas – Eugénie – corrió a abrazar a la chica –
Eugénie – Hola Candy – respondió de la misma manera, Eugénie era unos años mayor que Candy, de piel blanca, ojos aceitunados y cabello rojizo, era una chica muy bella se gano la amistad de Candy ya que fue la que más la apoyo en su estancia en París –
Candy – Me alegra tanto verte – se limpio los ojos –
Isaac – A mi también – la saludo –
Eugénie – Como le va Doctor – lo saludo –
Candy – Porque tienes puesto el uniforme del hospital – le dijo en cuanto la observo bien –
Eugénie – He venido a trabajar – Candy sonrío –
Candy – Que gusto me da – la volvió a abrazar –
Isaac – Que bien – miro su reloj – Candy me tengo que ir –
Candy – Esta bien, te veré en la comida – tomo aire –
Isaac – Necesito ver quien será mi asistente – le explico –
Eugénie – Candy creo que también me voy a trabajar – le dijo – no quiero que mi jefe se moleste conmigo – le guiño un ojo –
Candy – ¿Cómo? – Eugénie e Isaac se miraron en complicidad – así que tu lo sabías – Isaac le sonrió –
Isaac – Eugénie hay que ir a trabajar – la chica se dirigió a la puerta –
Eugénie – Te veré después – le dijo adiós con la mano –
Candy – Que felicidad – se dijo así misma mientras se llevaba las manos al pecho, Candy se quedo pensando en lo feliz que era en ese momento, sentía que tenía todo lo que deseaba, se acerco a la ventana, acaricio el vidrio con una mano, sabía que solo había algo que faltaba para completar la felicidad que sentía, pero que eso que complementaba su felicidad se había quedado en Nueva York –

Terry llego hasta el centro de la ciudad a la zona donde se encontraban las oficinas de Albert, espera poder hablar con él tal vez lo ayudaría a acercase a Candy, necesitaba ayuda urgente, que alguien lo comprendiera, necesitaba conseguir el perdón de Candy, ya que sabía que le había hecho tanto daño, se llevo las manos a la cabeza, sentía que había fracasado antes de intentar y luego Richard venia a complicarlo todo.

Cochero – Llegamos joven – se detuvo frente a un edificio –
Terry – Muchas gracias – abrió la puerta y bajo – lamento tanto hacerlo esperar nuevamente – su semblante reflejaba tristeza –
Cochero – Aquí esperare – Terry asentó con la cabeza, se dirigió a la entrada del edificio –
Portero – A donde se dirige – lo detuvo –
Terry – Voy con el Sr. Andley – le explico –
Portero – Sus oficinas están el quinto piso – le hizo saber – pude registrarse por favor –
Terry – Si claro – el hombre saco un gran libro de pasta color negro con rojo, busco hasta encontrar la hoja de registro de ese día, Terry comenzó a llenarla, sus ojos reflejaron un rasgo de furia al ver quien estaba anotado en esa lista, no le quedó más remedio que poner su nombre debajo del de Richard Brower como si fuese una burla del destino – gracias – se dirigió al elevador, espero hasta que llegara, subió casi sin darse cuenta, estaba hundido en sus pensamientos, la puerta se abrió, salió del ascensor, unas lujosas oficinas lo recibían, una chica en un escritorio lo miraba boquiabierta –
Recepcionista – Puedo ayudarlo en algo – le dijo en cuanto se acerco –
Terry – Estoy buscando al Sr. William Albert Andley – la chica se notaba nerviosa –
Recepcionista – No se encuentra en este momento – Terry puso cara de fastidio – ¿Quién lo busca? – dijo la chica aun que ya sabía quién era –
Terry – Terry Grandchester – la chica se emociono al saberlo –
Recepcionista – Por dios soy una gran admiradora suya – pero Terry no la tomo en cuenta –
Terry – Tardara mucho – pregunto –
Recepcionista – Tal vez pero si es urgente puede pasar con su abogado – Terry sintió mucho coraje cuando escucho eso –
Terry – El se encuentra aquí – casi lo afirmo –
Recepcionista – Sí deje anunciarlo – Terry la detuvo –
Terry – Soy un viejo “amigo” no es necesario anunciarme – la chica lo miro confundida –
Recepcionista – Pero yo… – Terry la interrumpió –
Terry – Le aseguro que no habrá problema, cual es su oficina – la chica le señalo una puerta junto a la oficina principal – gracias – Terry se encamino hacia la puerta, ni si quiera toco, la abrió silenciosamente, ahí estaba él, parado frente a un librero buscando algo – Hola – Richard volteo sorprendido –
Richard – ¿Qué haces aquí? – dijo extrañado –
Terry – Eso mismo te pregunto – respondió secamente – hasta donde tenía entendido tú te marcharías a Boston – le reprocho –
Richard – Cambie de opinión – dejo unos papeles sobre el escritorio – si me permites tengo muchas cosas que hacer – le señalo la puerta –
Terry – Deja de hacerte el gracioso conmigo – se acerco y golpeo el escritorio como queriendo intimidar a Richard –
Richard – Veo que no cambias – lo miro retándolo –
Terry – Que pretendes – le reclamo –
Richard – Yo nada – dijo desenfada mente – yo no soy el que anda buscando problemas –
Terry – Deja en paz a Candy – le ordeno, cosa que Richard no le permitiría –
Richard – Tú no eres nadie para venir a darme órdenes – se puso de pie –
Terry – Soy el hombre que ella ama – Richard apretó los labios de coraje –
Richard – Eso se acabo Terry – dijo firmemente –
Terry – Eso es lo que quieres creer – dijo a modo de burla –
Richard – Que es lo que quieres – le cuestiono –
Terry – A ella – le dijo Richard enfureció –
Richard – Perdiste tu oportunidad – Terry lo desafío con la mirada – yo la deje libre para que fuese feliz contigo y tu lo echaste a perder – le grito –
Terry – Seguramente te conto lo que sucedió esa tarde – Richard no bajaba la mirada –
Richard – Claro que no, pero conociendo lo orgulloso que eres y al ver la tristeza de ella me puedo imaginar la crueldad con la que la trataste – Terry enmudeció –
Terry – Tu que sabes lo que paso, tu hermana me destrozo la vida – le grito – ella… – se quedo callado –
Richard – Yo te lo dije alguna vez, pero tú nunca me hiciste caso – le recordó –
Terry – Y tu aprovechaste la oportunidad – Richard golpeo el escritorio –
Richard – Fue Candy la que me busco, si a eso te refieres – Terry palideció –
Terry – Y tú tan sensible que eres – dijo arrogantemente – pero te advierto que no voy a permitir que me la quietes – le aseguro – quieres guerra, pues guerra tendrás – le dijo Richard lo miro decepcionado –
Richard – No eres más que un imbécil – se burlo –
Terry – No te permito – le grito, quería írsele a los golpes –
Richard – No te das cuenta – Terry lo miro confundido – Candy es una mujer, no un objeto que se puede tomar a la ligera – Terry bajo la guardia – el amor de una mujer es un privilegio que se gana y creo yo me he ganado ese privilegio con Candy – le hizo saber –
Terry – Ella no te ama – no sabía que más decir, se dio cuenta que Richard tenía razón – yo la amo desde el primer día que la vi, ella es mi razón de vivir – Richard no soporto más y estallo –
Richard – Yo la amo – se quito el saco y la corbata, luego comenzó a desabotonarse la camisa – Terry lo miro confundido – yo daría mi vida por ella otra vez – hizo su camisa a un lado, mostrándole la cicatriz que tenía cerca de su pecho – Terry se quedo mudo – no me la quitaras Terry – le aseguro –
Terry – Eso lo veremos – se miraron desafiantes – voy a luchar por ella, no vine aquí para irme con las manos vacías – casi lo grito –
Richard – Terry será mejor que te retires con dignidad – se veía muy convencido de que se quedaría con Candy – Terry no dijo más salió del lugar, la chica lo miraba desde su escritorio confundida, por primera vez Terry sintió temor de Richard se veía tan seguro de Candy, pero él no se rendiría ante nada ni nadie, Terry salió rápidamente de esas oficinas, no había podido ver a Candy, todo lo planeado estaba saliendo mal, por su parte Richard se quedo solo, temeroso de ver a Terry tan decidido y determinante en recuperar a Candy y sintió miedo de perderla, se acomodo la camisa, se puso el saco, necesitaba hablar con Isaac y Laureen, decirles que Terry estaba en chicago, abrió la puerta de su oficina, la cerro miraba al piso cuando alguien le hablo “Hola Richard”, le dijo una frágil voz, el miro hacia el frente sus ojos azules estaban atónitos ante lo que veían – ¿Tú? – dijo sorprendido “Necesito hablar contigo”, Richard se llevo una mano al rostro, muchas emociones en tan poco tiempo lo estaban volviendo loco aun así no se reúso – Pasa a mi oficina – dijo aun confundido, encerrándose con su visitante –

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