Home / Fan trabajos / El amor de la rosa eterna – Continua cap 148

El amor de la rosa eterna – Continua cap 148

Isaac – No soy ningún cobarde joven Cornwall, sino un caballero – dijo con aires de grandeza – no me gusta dar este tipo de espectáculos y menos delante de una dama – se refirió a Ane –
Archie – No crea que por ser hermano de Candy tiene derecho sobre Ane – la chica se molesto –
Ane – Tu menos que nadie tiene derecho a decidir sobre mis amistades – le reprocho –
Isaac – Te veré en otro momento – se despidió dándole un beso en la mano –
Ane – Perdón – se disculpo –
Isaac – Tú no tienes porque disculparte – la miro dulcemente – hay quienes no tiene modales – miro a Archie –
Ane – Por favor Isaac – no pudo evitar mirarlo –
Isaac – Te veré pronto – se alejo del lugar –
Archie – No lo soporto – dijo en cuanto estuvieron solos –
Ane – Pero que crees que estás haciendo – no pudo evitar reclamarle –
Archie – Tienes algo que ver con él – no se estuvo con rodeos –
Ane – Es un amigo – apretó los labios –
Archie – Veo que no me extrañaste cuando te fuiste a París – le reprocho – al menos hubieras buscado a alguien que no fuera tan arrogante como Terry –
Ane – Entre Terry e Isaac hay una gran diferencia – se levanto –
Archie – No me digas, ambos tienen que ver en la vida de Candy– no pudo evitar decir –
Ane – Te das cuenta porque termine contigo – sus ojos se llenaron de lagrimas, mientras los presentes miraban la escena – siempre piensas en ella, lo único que existe para ti es Candy, no te das cuenta que ella nunca podrá verte del modo en que tu quieres – Archie se quedo callado sabía que Ane tenía razón –
Archie – Ane lo siento – se disculpo, la chica se levanto – Ane perdóname – la detuvo del brazo –
Ane – Archie quiero estar sola – evito mirarlo –
Archie – Entiendo – la soltó, la chica se dirigió a las escaleras dejando a un Archie desconcertado, él se sentó donde antes estuvo Ane, se llevo una mano a la cabeza, aunque le dolía lo que Ane le dijo, sabía que era verdad más ahora que un nuevo chico había aparecido en la vida de Candy, por el modo en que el la miraba se dio cuenta que estaba enamorado de ella, era evidente que no tenía esperanzas y que el único y verdadero rival de Terry era Richard Brower, porque aunque le molestara aceptarlo él era todo un caballero, si no fuese porque vivo en carne propia la muerte de Anthony pensaría que ese chico era la misma persona –
Candy – Recordando – Isaac salió de sus pensamientos –
Isaac – Así es – abrió los ojos –
Candy – Nicole – le pregunto al verlo tan nostálgico –
Isaac – No – dibujo una sonrisa en su rostro – Ane – le hizo saber –
Candy – ¡Ane! – no pudo evitar sorprenderse –
Isaac – No veo que te sorprende tanto – ella se sentó junto a él –
Candy – Si debí imaginármelo – se encogió de hombros –
Isaac – Y a ti que te pasa – reconoció la tristeza en los verdes ojos de su hermana –
Candy – Nada – susurro –
Isaac – No me gusta que pienses en él – Candy lo observo confundida – sabes que me refiero a Grandchester – apretó los labios al mencionarlo –
Candy – ¿Por qué lo odias tanto? – pregunto de golpe –
Isaac – No quiero hablar de eso – se molesto –
Candy – Isaac que fue lo que paso entre ustedes – no se daría por vencida –
Isaac- Eres insistente – miraba a la distancia, luego suspiro – Cuando llegue al colegio San Pablo – Candy lo miro, Isaac cerró los ojos para recordar – tenía diez años, Terry era más pequeño, éramos vecinos de habitación – se río – yo casi no hablaba con nadie, todos me miraban como un bicho raro, recuerdo que Terry fue el único que se porto amable conmigo, durante mucho tiempo fue así hasta que… – se detuvo, Candy lo miro interrogante – hasta que supe quien era su madre realmente – Candy sintió un nudo en el estomago – un día me sentí muy mal en misa, Terry tenía la costumbre de nunca acudir a los servicios religiosos, me retire a mi dormitorio, ahí sin querer escuche como en la habitación de Terry discutían dos personas, no pude evitar escuchar cómo se peleaban, eran su padre y su madre, Terry intentaba calmarlos, quería que su hijo fuese a vivir con ella, pero su padre se negó rotundamente, su padre abrió la puerta yo estaba parado afuera de la habitación, no supe que hacer, él duque me miro de un modo tan intimidante pero no dijo nada y se fue, intente no mirar al interior pero ahí estaba Terry parado junto a una bella mujer, yo sabía quién era ella, su madre salió corriendo del lugar con los ojos llenos de lagrimas y Terry me declaro la guerra desde ese día, físicamente él era más alto que yo, me amenazó, me dijo que si decía una palabra de lo que había escuchado me arrepentiría, desde ese día nunca más me dirigió la palabra al menos que fuese para molestarme o burlase de mis pecas – abrió los ojos – una noche paseaba por el colegio, claro a escondidas de las hermanas – le aclaro – lo encontré ebrio tirado en un árbol, nunca me imagine que lo vería de esa manera, no sabía qué hacer, por un momento pensé en decirlo a las hermanas, pero aun después de todo yo lo apreciaba, recogí las botellas que había tiradas, como pude lo lleve hasta su habitación, parecía que nadie se había dado cuenta de lo que pasaba, pero… – hizo una pausa – cuando lo estaba recostando en su cama, la puerta se abrió encendieron la luz, las hermanas me miraban sorprendidas, pero eso no fue lo peor, su padre también se encontraba con ellas, estaba furioso, yo quise explicarles lo que había pasado, pero no quisieron escucharme, el duque dijo que yo era una mala influencia para su hijo, yo tenía en la mano una bolsa, me la arrebataron y vaciaron su contenido – Candy parecía no respirar ante el relato – eran varias botellas algunas vacías y otras llenas – me encerraron en el cuarto de meditación, pensé que ese sería solo mi castigo, me dejaron salir hasta que mamá fue por mí, el influyente Duque de Grandchester hizo que me echaran del colegio como si fuese un delincuente y su soberbio hijo no hizo nada para evitarlo – apretó los puños de coraje, Candy estaba sorprendida con lo dicho por Isaac – es por eso que no puedo ni siquiera verlo –
Candy – Isaac yo no sé qué decir – le susurro –
Isaac – Solo dime que nunca más lo veras – parecía una súplica – Candy es un hombre que no te conviene – dijo de modo despectivo –
Candy – Eso se acabo – se llevo las manos a su pecho –
Isaac – Estas segura – le pregunto dudoso –
Candy – Si – se vio firme en su respuesta, ya que se imaginaba que para estos momentos Terry ya estaba comprometido con Susana –
Richard – No los interrumpo – se les unió –
Isaac – Claro que no – sonrío –
Candy – Tu tenías pecas – se acerco a mirarlo –
Richard – Jajaja – se río por el comentario de Candy – veo que te ha contado uno de sus grandes secretos –
Isaac – Deja de burlarte – le recrimino, Richard lo miro entonces Isaac supo lo que su amigo le quería decir con la mirada – creo que iré a tomar un poco de agua – se levanto – los dejos para que platiquen – dio una palmada en el hombro Richard – suerte – le susurro al oído –
Richard – Espero no molestarte – se acerco a la chica –
Candy – Claro que no, quieres sentarte – el chico se sentó junto a ella –
Richard – Es un lugar muy lindo – decía mientras admiraba el paisaje –
Candy – Si tengo tan bellos recuerdos – suspiro y cerró los ojos –
Richard – Me imagino – no pudo evitar apreciar el hermoso rostro de Candy – haces juego con todo esto – ella abrió los ojos y lo miro confundida –
Candy – ¿Qué quieres decir con eso? – le cuestiono –
Richard – Que ahora que conozco este lugar se que tu perteneces aquí – quiso tomar su mano pero no se atrevió –
Candy – Que cosas dices – se sonrojo –
Richard – Es verdad, tu sencillez, tu sonrisa tan natural, tu cabello como el sol brillante, tus verdes ojos como el verde de las montañas, tu piel blanca como la nieve de invierno, eres la más bella flor que ha dado este lugar, única e irrepetible – dijo extasiado –
Candy – Richard – no pudo evitar sonrojarse –
Richard – Lo siento Candy no puede evitarlo – se disculpo –
Candy – Richard quiero preguntarte una cosa – tomo aire –
Richard – Dime Candy – no pudo evitar acerca a ella –
Candy – Porque dijiste que eras un buen amigo mío – dijo cuando se armo de valor –
Richard – No dije más que la verdad – le explico-
Candy – Pensé que tu… – se detuvo –
Richard – Que diría que soy tu novio– adivino el pensamiento de la chica –
Candy – Pues si – bajo la mirada –
Richard – El hecho de que me hayas pedido viajar contigo a Chicago no me da derecho de tomarme ese tipo de atrevimientos – aun que en su interior deseaba otra cosa –
Candy – Richard perdóname – sus ojos se cristalizaron –
Richard – No tengo nada que perdonar, al contrario creo que soy yo quien debe pedir pendón por no haberte contado sobre mi pasado – su corazón no paraba de latir –
Candy – Eso no importa ahora – una lágrima rodo por su mejilla, una suave mano limpio su rostro, no pudo evitar mirar a Richard –
Richard – Candy déjame aliviar tu dolor – no pudo evitar expresar lo que sentía – sabes cuánto TE AMO – acerco su rostro al de ella –
Candy – Richard estás diciendo que quieres… – él la callo poniendo su dedo índice en sus labios –
Richard – Si tú también lo deseas – se moría de ganas de besarla – démonos una oportunidad por favor – sonó como ruego – Candy mi flor de primavera – le susurro, Candy no pudo evitar el mágico momento, Richard aprisiono los labios de ella con los suyos, ambos cerraron los ojos, Richard ahora no dejaría que nadie se la quitara, no aunque fuese Terry, lucharía por conquistarla, sabía que debía tener mucha paciencia, pero estaba dispuesto por Candy ya que ella era su razón de vivir, la suave briza de primavera acaricio el rostro de ambos chicos, mientras su cabello se ondeaba suavemente debajo del padre árbol –

Leer capítulo 149

Comentarios

comentarios

Check Also

LA PROMESA DEL OCÉANO… CAPITULO 2

CAPITULO 2 ¡Impura!, eso le había dicho Leonora a Candice cuando le contó lo sucedido …