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Aun en el tiempo y la distancia…, al final habremos de encontrarnos Capítulo 6

Capítulo 6 Aun sigues tan dentro de mí, como yo de ti.

“Cuanto vació hay en esta habitación, tanta pasión colgada en la pared, cuanta dulzura diluyéndose en el tiempo, cuantas caricias perdidas en mi diván, cuantos reclamos a Dios mismo, porque ya no estas” 

Parado entre las sombras, un hombre al fin había encontrado su consuelo, desde su lugar sagrado, obtenía la vista perfecta de aquel que había sido en algún verano su paraíso. 

– A pesar de su abandono este lugar mantiene tu calor, ese calor que en una noche de lluvia impregnaras en esta habitación, aun puedo sentir esa paz que sólo a tu lado logré sentir, tan solo una sonrisa bastó para que marcaras mi vida, una sola noche fue suficiente para que tu calor me invadiera y no me dejara jamás, ese calor que irradiábamos al estar juntos. Si tan solo hubiese sido un poco mayor, te habría llevado conmigo… porque fue desde ese momento que te perdí, ¿por qué? ¿Por qué el destino tuvo que ser así? –

Mi pecosa, ahora he vuelto aquí, al lugar donde floreció nuestro amor, a tratar de revivir en los recuerdos que me trae este lugar, a tratar de olvidar que ya no estás conmigo, y empezar a crear mi mundo en el que pueda sentir que aun estas aquí.

La oscuridad reinaba por completo la habitación, y el joven encendió una vela, al levantar la vista con la poca luz que ésta le proporcionaba, logró divisar el mueble en el que habían compartido esa charla frente el calor de las llamas, ¡aun estaba ahí! Corrió al verla, la tomó fuertemente entre sus brazos, como si fuera a su pecosa a quien tuviera entre los mismos, ¡tenía ahora esa prenda que ella usó en una noche de tormenta!

Terry tomaba el lienzo de tela, lo apretaba, se desvivía, se moría por sentir hasta la última esencia que ella hubiese dejado en ella.

– ¡Candy! Tu aroma aun sigue aquí…, la noche había caído por completo, y estaba acompañada de una fuerte lluvia, la chimenea estaba encendida y sentado frente a ella recordaba claramente esa noche en la que ella había estado con el  

–Pequeña aquí todo sigue igual, solamente que no estás, ¿Qué habrá sido de ti? ¿Acaso serás feliz… sin mí? – Se moría de celos, solo de pensar que ella estuviese con alguien más, – ¿acaso debí buscarte antes de venir aquí? ¿Pero cómo podría volver a tu vida de esa forma? ¿Qué derecho tengo yo? Seguramente seguiste adelante… sin mí. 

Estoy seguro que cumpliste tu promesa y ahora eres feliz, sin duda alguna fue mejor así.

– ¿Por qué esa noche no pudo durar por siempre? – Se decía al recordarla ahí sentada junto a él, sin pronunciar palabra – solo mirándonos nos entendíamos, me sentía tan bien a su lado. ¡Fui un idiota! ¡Por qué la dejé ir! Si la hubiese mantenido entre mis brazos tan solo un momento más, ¡si me hubiera aferrado a ella como realmente quería hacerlo! ¡Pero no lo hice! Y la perdí por mi estupidez.

¿Y ella por qué se fue? ¿Por qué pecosa? ¿Por qué confundiste el amor y el deber? ¿Por qué te hiciste a un lado sin pelear por mí? ¿Por qué te marchaste así? Sin mirar hacia atrás, si tan solo te hubieras detenido una vez, ¡una sola vez! Me habría bastado para entender que querías que fuera por ti.

Si hubiese sabido que todo esto pasaría, habría preferido morir, como lo prefiero ahora, ¡tengo tantas ganas de no existir! ¿Qué es lo que me detiene? ¿Qué es lo que me mantiene aquí? Tal vez es únicamente la duda de lo que podría ser. 

Tantos reproches pasaban por su mente. Minutos después tomó de su saco un pequeño instrumento de metal, lo colocó sobre sus labios y comenzó a entonar una melodía, esa misma melodía con la que desde el colegio encontraba consuelo y desahogo a su tristeza, su más preciado tesoro. 

La mañana se asomaba después de una larga noche de agonía, los tenues rayos de sol que entraban por la ventana anunciaban un nuevo día, un nuevo día que lo incitó a salir de su oscuro palacio, caminaba lentamente, admiraba cada espacio, recordaba cada momento, hacia tanto no había vuelto a ese lugar, pero aunque los años pasaban el lugar era el mismo, después de caminar un rato llegó a un sitio por demás conocido, la sensación que ese lugar le traía, le traía paz, pero una paz como jamás la había vivido, pues dentro de ella la emoción por alguna razón se apoderaba de él, se sentía tan bien en ese lugar, decidió quedarse evocando recuerdos, y tocando la armónica, las horas pasaban pero él no podía irse de ese lugar se sentía tan bien ahí…

La tarde comenzaba a caer, la tía abuela había organizado una pequeña ceremonia, “ La fiesta del té ” en la cual se reunían amistades cercanas, a tomar el té, esta fiesta normalmente se realizaba antes de algún evento social, con las anfitrionas y principales participantes del mismo para afinar los detalles faltantes, en esta ocasión el evento era por supuesto la boda del tío William, y por lo mismo la presencia de Candy en el mismo era indispensable, esta estuvo presente en él, la mayor parte del tiempo, más poco antes de terminar la ceremonia, unas ansias locas invadieron su mente, necesitaba salir desesperadamente del lugar, y así lo hizo, estando ya en los jardines, sus ansias se tranquilizaron, sin embargo, seguía sintiendo una necesidad extraordinaria de estar en aquel lugar mágico, sin pensarlo siguió su impulso y se encaminó al lugar, su paso poco a poco se apresuraba no sabía qué razón la impulsaba a eso, sin saber por qué dentro de ella volvía aquella emoción que la inundaba, esa noche en Chicago mientras buscaba a Terry por las calles. 

Faltaban algunos metros para llegar, la noche había caído por completo, y la bruma bajaba con ella, no muy lejos se alcanzaba a distinguir una melodía conocida, mas con el sonido producido por la bruma la melodía se perdía, conforme se acercaba esta era un poco más clara.

Al llegar al lugar, entre la bruma logró ver una silueta masculina, sus ojos la engañaban de nuevo, era él, pero pronto desaparecería como tantas veces lo había hecho, de pronto se giró para con ella, no podía creerlo, era él… una sensación electrizante pasó de golpe por su cuerpo, no lo podía creer, sentía claramente cómo los latidos de su corazón comenzaban una carrera desenfrenada, no podía ser cierto, estaba ahí, parada en el mismo lugar donde su amor había florecido, frente a él, nuevamente lo encontraba, después de tantos años, un poco más alto, más recio, sus cabellos largos cayendo sobre sus hombros, su físico había cambiado, pero sus ojos eran los mismos, aun podían hacerla temblar,  

¡Terry! ¡Era Terry!

El la miró, y no podía creer lo que veía, sus ojos no pudieron disimular su asombro, bajó lentamente la armónica de sus labios y mientras lo hacía trataba de dar crédito a lo que veía, tantas veces había intentado imaginar cómo sería ella, pero ni la más perfecta de sus fantasías había logrado siquiera igualar en lo que ella se había convertido, sus rizos rubios resbalaban por su rostro, se veía tan hermosa en ese vestido, que bajo el mismo su cuerpo venía a delatar que hacía tiempo había dejado de ser niña y ahora era toda una mujer, sus miradas eran fijas, pudo admirar sus grandes ojos verdes y desde ese momento comprendió que aun seguía perdido en la magnífica selva de sus ojos. 

¡Candy! 

Se atrevió a pronunciar, temiendo que con esto ella desapareciera como tantas veces lo había hecho en sus sueños, se acercaba lentamente a ella. pensando en que por fin estaban frente a frente, después de tantos años, todos los momentos vividos pasaron por su mente, su encuentro en el barco en una noche de invierno como esta en medio de la bruma y el frió, los días en el colegio cuando esa dama era su Tarzán Pecosa, los días en los que sus sonrisas se apoderaron lentamente de su corazón, enamorándolo perdidamente, había pasado tanto tiempo, la vida los había separado tantas veces y ahora los colocaba nuevamente en el lugar donde su amor como tal había comenzado, observando sus labios podía sentirlos aun fundidos en los de él, aun tenía marcado en sus labios ese sabor que una tarde de verano lo hizo preso de los mismos.

–Hola – respondió ella con la voz a punto de quebrarse, y haciendo un sobreesfuerzo por no ir corriendo a sus brazos, lo miraba atentamente cada detalle, como aferrándose a él, su sentir en su inconsciente temía tanto perderlo otra vez, que procuraba aferrarse a cada detalle de este, guardar ese mágico momento en su corazón, habían pasado tantos años y no podía dejar de preguntarse si él aun la aceptaría en sus brazos, por un momento el corazón venció a la razón y dio unos pasos queriendo alcanzarlo, queriendo arrojarse a sus brazos, pero se detuvo al tiempo en que sus ojos se nublaban, cuando su razón cobraba fuerza y traía a su mente la escena en las escaleras del hospital. 

–Han pasado tantos años, 

Dijo él, tratando de contener la emoción que le producía el verla de nuevo, quiso correr hasta ella y rodearla en un abrazo, pero el saber de su mismo comentario lo detuvo

“Han pasado tantos años”

Había sido tanto tiempo el que había estado lejos que dudo si ella lo podría recibir nuevamente en sus brazos, el pensar que ella ya tuviese a alguien más atravesó como un puñal su corazón, y la posibilidad de que ella hubiera cumplido su promesa lo congeló. 

–Sí, muchos… 

Su voz parecía estar a punto de estallar en llanto, mientras recordaba día a día la agonía que vivió después de su despedida, cada lágrima volvió a su mente cada noche sin dormir, su cuerpo se estremecía de tan solo pensar en la forma que lo había perdido, y ahora el verlo de nuevo de repente le trajo una nueva esperanza. 

–No llores por favor pecosa, – dijo él, utilizando ese viejo apodo con el que amaba molestarla en los días del colegio. –

Ella sonrió ampliamente al mirar ese brillo pícaro en la mirada de Terry que ocasionaba el sentir que el tiempo se había detenido desde aquel día en el que él la llamó por vez primera Señorita Pecas, y ese escenario volvía: la bruma el frió y ahora él también estaba ahí, bromeando como siempre, el ver nuevamente su sonrisa la hizo sentir que el tiempo no pasaba entre ellos, que la paz que ocasionaba la presencia mutua nunca se apagaría a pesar de los años y las circunstancias.

– ¿Y qué ha sido de ti? ¿Eres feliz? –- preguntó Terry de una vez, aterrado al pensar en su posible respuesta. –

– ¡Candy! ¡Candy! 

Interrumpió la voz de Archie acercándose al lugar donde se encontraban.

Candy miró sorprendida a Terry…, no sabía si responder, mientras el grito de Archie se escuchaba cada vez más cerca. 

–Lo siento, debo irme salí de casa sin avisar… y están preocupados, – respondía ella apresurándose a despedirse.

–Candy no te vayas. – decía Terry alcanzando a tomarla del brazo, ella volvió su rostro para con él tenía tantas ganas de quedarse… pero la razón ganaba esta vez. 

–Lo siento Terry, me tengo que ir, –- decía sintiendo como la impotencia se apoderaba de ella. –

–Está bien, pero tengo que verte de nuevo

–No lo sé…

–Aquí estaré todos los días esperando por ti, necesitamos hablar. –decía mientras ella soltaba de una vez su mano dejando rodar varias lágrimas por su rostro, y partiendo una vez más sin mirar atrás. 

Tiempo atrás vivió la misma situación en las escaleras de un viejo hospital, la impotencia nuevamente se apoderó de él como aquella fría noche en Nueva York, la vio nuevamente alejarse de él sin mirar atrás sin siquiera dejar respuesta, pero algo en esta ocasión era distinto, ahora por alguna extraña razón la esperanza de verla otra vez se apoderaba de él.

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10 comments

  1. Me encanto, felicitaciones sigue escribiendo xfa 😉

  2. k chidoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
    ame este capituloooooooo como no tienes una idea en verdad k impotencia porkkk ke hablen k se valla con el alber lo entendera porfavor k sea feliz porfavort

  3. Ahy… Porfavor que queden juntos porfavor!!! Que triste 🙁
    Pero bueno es un trabajo magnifico el que haces sigue asi!!
    Argelis

  4. Continua continua, va quedando muy bien
    Candy y Terry for ever!!

  5. Bravo!!! es extraordinaria tu historia que hasta me puso la piel chinita y no podia dejar de leer. sigue porfavor sigue y no demores tanto porfavor, no te tardes que muero por leer que mas va a pasar.
    toda mi admiracion a tu gran trabajo, eres maravillosa!!!

    Lupita!!!

  6. hermoso!!!!! pero que va a pasar con Albert?????….candy y terry volveran a estar juntos????….espero y pronto este el proximo capitulo.!!!

  7. me gusto mucho espero la continuacion y espero que esta vez candy y terry logren ser felices y que albert bendiga esa union

  8. contiunu CONTINUA no m dejes en suspenso hahaha esta supergenial 😉

  9. Mil gracias a todas por seguir leyendo mi fic! ^-^!

    Me falta muy poco para terminar el siguiente capítulo… ¡y no saben lo difícil que esta siendo esto! hay mil ideas en mi cabeza y poco a poco todas tienen que ir saliendo… no se desesperen… créanme que a mi también algo me recorría en el cuerpo al estar imaginando lo que estaba escribiendo!!! ^-^!

    Por favor sigan al pendiente y a pesar del buen de trabajo que tengo (aahhh vacaciones!!!! please) sigo y estoy atenta a leer todos sus comentarios ^-^!

    Sakura H.

  10. esta grandioso tu trabajo siguelo haciendo te felicito

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