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Aun en el tiempo y la distancia,… al final habremos de encontrarnos Capítulo 28

Capítulo 28     Cambios de vida,  sueños por alcanzar

“Cuando te
conocí, comprendí que el amor no solo era un sueño, contigo descubrí y aprendí,
que aún se encuentra un corazón sincero. Aprendí a querer y a reconocer, que en
aquel frio invierno aun guardaba un poco de calor”

 

Candy se encontraba ya instalada en su nuevo departamento, era un lugar pequeño y
modesto, pero con todo lo necesario para vivir cómodamente. Lo mejor era que
estaba a dos calles del hospital, compró algunos víveres para merendar y se fue
a acostar temprano, el siguiente día sería el inicio de su nueva vida dentro de
un hospital tan grande como el Medical Center Hospital necesitaría que
estuviera relajada y fresca para desempeñarse lo mejor posible.

 

Poco a poco se fue adentrando en el mundo de sus sueños, en ellos soñaba en
cómo sería el momento en que finalmente pudiera encontrarse frente a frente con
Terry, le pediría que la escuchara y le daría sus razones para haber hecho lo
que hizo, pero también le juraría que al final, su amor por él era demasiado
grande, demasiado fuerte y que ahora ya no habría impedimentos para que juntos
alcanzaran esa felicidad con la que tanto habían soñado. Se veía a sí
misma al lado del hombre que amaba, abrazándose y besándose sin ningún
impedimento, sin embargo, no todo en su sueño era placentero, por momentos la
silueta bien conocida de un hombre aparecía en ellos, haciéndola sentir el
dolor y la angustia de quien ha traicionado a un ser querido…

 

-¡Albert! – dijo murmurando semi-inconsciente y sin abrir los ojos.

 

El resto de la noche transcurrió con tranquilidad. Pronto llegó un nuevo día. La mañana fresca de Nueva York, gusto mucho a la pecosa… más de lo que ella misma habría podido imaginarse… Candy caminaba llena
de ánimos hacia el hospital. El camino estaba rodeado de árboles que traían a la memoria de Candy a su querido padre árbol,
entre cuyas ramas pasara tantos momentos de su vida.

La puerta del hospital parecía hacerse más y más grande a medida que se
acercaba a él, Candy podía observar a los muchos médicos y enfermeras que iban
llegando poco a poco.

 

El Medical Center Hospital era mucho más grande que el hospital Santa Juana y uno de los
más importantes de Nueva York. Le asombraba ver la cantidad de gente que iba
encontrando a su paso

 

– No se compara en nada con Chicago – se decía a sí misma.

 

Llegó a la recepción y preguntó a la encargada:

– ¡Buenos días señorita!, disculpe,
¿dónde está la central de enfermeras?

 

Sin voltear a verla, la señorita de la recepción le respondió:

 

– Tercer pasillo a la derecha y haciael fondo.

– Muchas gracias – respondió la pecosa.

 

Candy buscó en tercer pasillo por varios minutos, después de dar varias vueltas dio con él,
pronto encontró la “Jefatura de enfermería.” Tocó la puerta y entró:

 

– Buenos días, disculpe, ni nombre es
Candy White, vengo del hospital Santa Juana de Chicago, me dijeron que me
reportara el día de hoy a la central de enfermeras.

– ¡Ah!, usted es la nueva – dijo una mujer robusta y algo mayor – Muy bien, bienvenida, soy la jefa de enfermeras,
mi nombre es Regina Mc Arthur, mucho gusto.

– El placer es mío, señorita Mc Arthur – respondió la rubia con una pequeña reverencia.

– Acompáñame, te mostraré brevemente el lugar, poco a poco lo irás conociendo mejor.

– Si señorita.

 

La mujer llevó a Candy por varias partes del hospital, mientras explicaba a la pecosa las cosas
que se hacían en aquel sitio. Candy procuraba poner la mayor atención a todo.
Cuando terminaron el recorrido, la enfermera le dijo que se día se quedaría
para que se fuera familiarizando con el lugar y que al otro día comenzarían sus
responsabilidades. La presentó con quienes serían sus compañeras de trabajo u
le indicó donde podía dejar sus cosas y ponerse el uniforme.

 

Después de cambiarse y antes de ir con sus compañeras, Candy preguntó por el doctor
Sanderson para entregarle la carta que había enviado el doctor Leonard. La
señorita Mc Arthur le indicó el lugar y que lo hiciera al terminar la jornada
de trabajo. Candy pasó el día ocupada con sus compañeras, ayudándolas en lo que
podía. El día transcurrió rápidamente y por fin llegó la hora de la salida.
Candy se dirigió a la oficina del doctor Sanderson y pidió hablar con él.
Después de un momento, una señorita la pasó a un despacho en donde esperaba el
doctor.

 

– Buenas tardes.

– Buenas tardes señorita, tome asiento por favor.

– Gracias doctor.

-Bien, dígame, ¿en qué puedo ayudarla? – contestó el galeno mientras miraba a la pequeña pecosa.

-Mi nombre es Candy White y vengo del
Hospital Santa Juana de Chicago. El doctor Leonard me dio una carta para usted.
– la pequeña entregó la misiva al doctor que de inmediato la abrió y comenzó a
leer.

 

– Mmm… así que su nombre verdadero es
Candice White Andley… – dijo el doctor asomándose entre la carta.

– ¿Ehh?, si doctor, pero…

– ¡Shh!, deje ver de que más me entero… ahh… ohhh… mmm….

 

Candy no comprendía nada, solo veía al galeno muy interesado en lo que estaba leyendo,
mientras este de vez en vez la observaba de reojo por encima de la carta.

 

Una vez que terminó de leer, puso la carta sobre su escritorio y dijo muy serio.

 

– Bien señorita, he leído el reporte detectivesco de mi gran amigo y he decidido aceptarla en el hospital – dijo a
la pecosa mientras le guiñaba un ojo.

– No comprendo doctor – dijo Candy sin entender de lo que hablaba el doctor.

– Ja,ja,ja… lo que sucede es que el doctor Leonard y yo somos grandes amigos desde que éramos niños, y en la carta
que me envió me comenta sobre quién es usted y que considera que un gran cambio
le será favorable, además de que se expresa ampliamente bien de su trabajo, y
eso es en sí lo que dice la carta.

 

Candy al escuchar todo eso, se emocionó y pensaba que en verdad pasaron muchas cosas
desde que llegó al hospital Santa Juana, le parecía curioso pensar en que
alguien tan estricto como el doctor Leonard pudiera haberle tomado tanto
aprecio.

 

– Señorita, nunca he tenido a una celebridad aquí en mi hospital, pero eso será un secreto entre nosotros, ¿de
acuerdo?

– Si doctor, pero no soy una celebridad – dijo Candy.

– Bueno, eso dice usted, pero le aseguro que el señor Andley si lo es y si usted fue su prometida también algo
le ha de tocar je,je,je… bueno, ya entrando en lo nuestro, supongo que ya se
puso a las órdenes de la señorita Mc Arthur.

– A sí es doctor.

– Bien, le voy a pedir que trate de aprender lo más pronto posible el ritmo de este hospital, y lo más importante,
es mi deber comentarle que difícilmente una enfermera se queda en un mismo
departamento, todas aquí deben saber y conocer de todo, porque por lo grande
del hospital, a veces la cantidad de personal de algún área no es suficiente y hay
que echar mano de otras.

 

Esto último alertó a Candy, en el hospital Santa Juana no era así, pero bueno, no podía
acobardarse, debía ser valiente y enfrentar este nuevo reto en su carrera.

 

– Espero que pueda demostrarme que todo lo que el doctor Leonard e dijo en su carta es verdad señorita.

– Así será doctor – contestó la bella rubia al galeno.

– Bien señorita White, bienvenida entonces al Medical Center Hospital de Nueva York.

– Gracias doctor Sanderson, con su permiso.

 

Candy se retiró del hospital, la tarde comenzaba a cubrirse de estrella cuando por fin llegó a
su departamento, preparó su merienda y después de comer se sentó un rato en el
pequeño sofá, habían pasado muchas cosas en un solo día, ni siquiera le había
quedado tiempo para pensar en Terry, pero bueno, estaba en Nueva York y apenas
se habituara a su nuevo empleo continuaría con sus intenciones de buscarlo. Al
sentir que el sueño se apoderaba de ella se fue a su cama y se durmió, ya
mañana tendría un largo día.

 

“Me he dado cuenta que me he perdido de sentir por no sufrir; que me he
perdido de reír por no llorar; sin darme cuenta de que al sonreír puedo ser
feliz.”

 

Los ensayos de la nueva obra se
habían convertido en un todo un reto en su vida. Terry se la pasaba ensayando
día y noche. Su personaje, “El Capitán Federico Wentworth” era complejo, ya que
tenía muchos altibajos en su temperamento, lo cual hacía de aquel papel, algo
completamente diferente a lo que había hecho hasta ahora; lo cual hacía renacer
en él un espíritu combativo que asomaba a través de esos ojos azul intenso. A
veces pasaba todo el día en el teatro ensayando con su compañeros, pero al caer
la noche ya que todos se iban, el continuaba practicando, esa tenacidad era
algo que siempre había sido característico en el, aunque en los últimos meses
parecía que se había vuelto una obsesión; a la impresión de varios de sus
compañeros de reparto, parecía que hacía todo lo posible por no llegar a su
casa.

 

Esa noche decidió irse temprano, se daría un baño y continuaría ensayando, al ir
recorriendo las calles en su auto le gustaba sentir el aire filtrándose entre
su cabello, esto lo ayudaba a despejar su mente relajarse. Cuando llegó a su
departamento – después de guardar su auto en el garaje – subió por las
escaleras.

 

– ¿Eres tu Terry? – dijo un hombre grande que se asomaba por la ventanilla de la administración.

– Sr señor O’Farrel, buenas noches – respondió.

– Te dejé la correspondencia bajo tu puerta.

– Gracias, buenas noches – dijo mientras seguía subiendo los escalones.

 

Al llegar y abrir su puerta, vio varios sobres, los levantó y pensó:

– Seguramente son de más fanáticas locas… – aventó los sobres en un cesto que contenía muchos otros sobres más sin
duda, eran de las miles de fanáticas que lograban descubrir su verdadera dirección
y se esforzaban por escribirle cartas con la finalidad de que alguna fuera
respondida con el tiempo. Terry se dio un baño y después de un buen rato,
volvió a pasar junto al cesto de las cartas. De mala gana tomó unas de ellas,
comenzó a leer sin interés los remitentes, hasta que de pronto hubo una que
captó su atención al tiempo que la expresión de sus ojos cambiaba por completo:

 

Srita. Margaret Halligan

Boston

 

Terry abrió de inmediato la carta y se dejó caer en el sofá para leer:

 

¡Hola Terry!

¿Cómo has estado?, espero que cuando
te llegue esta carta te encuentres muy bien, bueno, dentro de lo que un “ogro
ermitaño” pueda llamar como bien, claro, je,je,je… Yo me encuentro muy bien,
aún sigo en Boston con la compañía de teatro. Ahorita estamos presentando una
obra, se llama “Scarlet Princess” y, ¿adivina qué? ¡Interpreto el papel
principal! Trata de una chica algo atolondrada que busca novio, pero se
divierte haciendo sufrir a los posibles pretendientes, hasta que ¡zaz! Llega el
indicado y ahí si todo se torna al revés… ahí si ¡a sufrir!

 

|Está muy entretenida y siempre viene mucha gente a vernos, ¡me gustaría que pudieras
verla! Estoy segura que te divertirías mucho. ¿Cómo va todo allá en Nueva
York?, ¿Ya estrenaron su nueva obra?, ¿De qué se trata tu papel?, ¿Te gusta
hacerlo?, ¿Está fácil o difícil?, ¿Besas a alguien?, ¿Cómo eres con tu
compañera?, ¿Te portas bien o la haces sufrir como me hacías a mi?, ¿En Nueva
York hace frío o calor?, ¿Cómo es tu vestuario?, ¿Qué haces después del
teatro?, ¿Saldrán de gira con la obra?, ¿A dónde van a ir?

 

No te había escrito hasta ahora porque la verdad, se me perdió el papel donde me anotaste
tu dirección y hace poco fue que lo encontré (no sin antes voltear mi casa y mi
camerino al revés) espero que me contestes para que podamos seguir en contacto.

 

¡No se te olvide que me debes un picnic! ¿Eh? Todo este tiempo he estado tan ocupada que casi no
he podido salir, además el problema es que si salgo a la calle, la gente
comienza a juntarse… ¡Ya soy famosa! Ja,ja,ja…

 

El otro día que fue libre, quise ir a comprar algunos víveres al mercado y no pude, porque me
rodeaban y querían autógrafos… ¡Eran como 100! Y francamente no supe que hacer.
¡Me tuve que regresar y pedirle a una vecina si podía ir a comprar mis víveres,
porque si no me quedaría sin cenar! ¡Puedes creerlo?

 

En fin, hay muchas cosas que espero irte contando, espero que me mandes una respuesta
pronto por favor. ¡Hasta los ogros ermitaños usan de vez en cuando el correo!
¿ehh?

 

Te mando un gran
abrazo y espero tu carta de vuelta.

 

Con cariño

Maggie

 

P.D. Te envío una foto, espero te guste.

 

Terry miró la foto, era una foto del parque donde tuvieron aquel picnic, Al verla, sonrió
mientras recordaba aquellos momentos, sin querer habían sido divertidos al lado
de Margaret, sacó un cigarro y comenzó a fumar.

 

– Por la forma de escribir se nota que Maggie sigue siendo dinamita jejeje – Pensaba Terry – Bueno, me da gusto
que en este tiempo no haya cambiado nada…Boston… tal vez algún día vaya de
vacaciones para allá – Terry guardó la carta en el sobre y la puso en el
pequeño librero junto a la rosa blanca ahora ya seca que aún estaba en el papel
oscuro. Se preparó algo en la cocina, y mientras cenaba, imaginaba a la
“atolondrada de Margaret” escribiendo la carta y después buscando como loca la
dirección, lo cual le causaba mucha risa. Terminó y después de lavar los platos
se fue a dormir.

 

Los días siguientes transcurrieron con normalidad. Terry se sentía satisfecho de ver que
cada uno de sus compañeros se exigía mucho a sí mismos y esto estaba seguro que
se reflejaría al momento de presentar la obra al público; hasta Harold que
siempre andaba buscando alardear ante todos de que era mejor actor que él se
había dedicado por completo a ensayar y aunque en un principio había tensiones
cuando ambos estaban en escena, ahora todo transcurría mejor entre ellos.
Aunque fuera del escenario casi no se hablaban, el profesionalismo de ambos en
escena era evidente. Terry sabía que Harold era capaz de cualquier cosa con tal
de “ganarle” así que ahora su “espíritu de competencia” se había vuelto su
mejor aliado, de ninguna manera lo permitiría, ser el mejor era algo que le
había costado muchísimo, y no estaba dispuesto a perder ese “título” tan
fácilmente.

 

Ese día había transcurrido como los anteriores, pero esa tarde, después de que Robert diera
por terminado el ensayo Harold se acercó a Terry:

 

– Terriuce, quiero practicar un poco contigo la escena cuatro del segundo acto.

– Discúlpame, pero hoy no puedo – contestó Terry

– ¿Qué acaso tienes algo más importante que hacer que ensayar? – respondió Harold al escuchar la negativa de
ese joven arrogante tratando de provocarlo.

– Tengo que hacer lo que no te importa – respondió Terry sarcásticamente – Harold, si estas tan interesado en
el ensayo nos vemos aquí mañana a las siete de la mañana. Con permiso. – dijo
mientras salía rumbo a su camerino, dejando al joven solo en el escenario.

– ¡Maldito engreído! Pero ya me las pagarás, seré mil veces mejor que tú.

 

Terry salió del teatro, se detuvo un momento a comprar algo y se dirigió a si casa. Había
“algo” pendiente que cumplir.

 

Querida señorita primera actriz
Margaret Halligan:

Apenas puedo creer que ¿ni en una carta se te puede quitar todo ese parloteo? ¡Jamás había conocido a una mujer
que hasta en una carta hablara cual perico! Ja,ja,ja… Me alegra saber que te
encuentras bien, Por tu carta puedo ver que sigues siendo las misma atolondrada
de siempre je,je,je… bueno, creo que eso es bueno, no me es difícil imaginarte
buscando por todos lados el papel donde estaba notada mi dirección, te dije que
lo guardaras bien, pero como siempre, eres muy descuidada… no dejo de pensar en
cómo estarán de cansados todos tus compañeros de ver todas tus locuras.

Así que ya eres una famosa actriz… ¿me pregunto si ya se te habrá subido la fama a
la cabeza?… con la gente persiguiéndote por todas partes me imagino que
deberás sentirte muy importante, bueno, siempre y cuando no te dejes persuadir
por la fama todo estará bien, créeme cuando te digo que eso son solo
estupideces y que a final de cuentas no te servirán para nada, el reto a
alcanzar es que a pesar de la fama y las adulaciones nunca dejes de ser tu
misma.

 

Maggie,  ¡qué de preguntas haces!, ¡no dejas de ser una chica curiosa y metiche! Ja,ja,ja…
disculpa, pero tenía que decírtelo… no recuerdo todas las preguntas que me
hiciste, pero de lo que recuerdo, te puedo decir que los ensayos aun continúan,
es una puesta en escena bastante larga, aún faltan algunos meses, pero las
cosas están casi listas, sí, si me gusta el papel que interpreto porque es
bastante diferente a lo que había hecho hasta ahora, No, no soy con mi
compañera como era contigo, ella ya me conoce y saber que no me gustan las
chicas que cubren los errores de los demás en el escenario, y no, aún no
sabemos si saldremos de gira con la obra, eso dependerá de cómo nos vaya en las
primeras semanas del estreno.

 

Gracias por la foto que me enviaste. Espero que alguna vez nos volvamos a ver y podamos pasar
otro día tranquilo como ese del picnic, y no, aun no olvido que te debo un
picnic, palabra de caballero inglés, pero solo se cumplirá si alguna vez vienes
a Nueva York, ¿de acuerdo?

 

Me dio mucho gusto haber recibido tu carta y espero que como tú dices, “podamos estar en
contacto más seguido” será divertido enterarme de todas tus locuras ja,ja,ja…

 

Me despido por el momento, porque mi rutina de “ogro ermitaño” me dicta que es hora de
descansar. Je,je,je…

 

Cuídate mucho, señorita primera actriz.

Terry

 

P.D. Espero te guste la postal que anexo con la carta. ¡Ah! Se me olvidaba, el clima aquí en Nueva York es caluroso y
por las tardes fresco.

 

Terry cerró la carta y bajó a la administración para que la enviaran junto con la
correspondencia de todo el edificio. Subió nuevamente a su departamento, pero
al entrar, se quedó pensativo, tomó una chaqueta y una gorra y volvió a salir,
la tarde estaba tan fresca que bien ameritaba un paseo, aquella carta sin duda
alguna lo había convencido de salir a tomar aire fresco.

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23 comments

  1. me gusto mucho el capitulo de hoy pero q ya se en cuentre a candy jajaja;=

  2. LINDO PERO ME TIENES EN NERVIOSA POR QUE NO VEO LA HORA DE QUE SE DE ESE ENCUENTRO…………NO TARDE EN PONER EL SIGUIENTE CAPITULO

  3. Hola sakura, lindo capitulo al fin aparecieron terry y candy solo espero que ese paseo de terry sea para reencontrarse con nuestra adorada y amada pecosa.abrazos,cuidate.

  4. me encanto!!!! sabes maggie se parece a la personalidad de candy demasiado claro eso ya lo habias pensado pero solo lo queria decir es raro que terry no aya visto ese parecido ni, tener un poco de curiosidad de lo que habia pasado con candy pero muy bien tu trabajo, me gusto, espero que prontos pongas el otro capitulo me emociono facilmentey creo que me inspire jaja.. bueno en fin, muy buen trabao.
    saludos.

  5. PRECIOSOOO EL CAPÍTULO MUY LINDO E INETRESANTE, OJALA CANDY Y TERRY SE ENCUENTREN PRONTO. MAGGIE Y SU PERSONALIDAD QUIZAS SE PAREZCA UN POCO A CANDY PERO JAMÁS PODRÍA REMPLAZAR A LA ADORABLE E INCRÍBLE PECOSA DE ESOO NO TENGO DUDA.

    BYEEE SAKURAA ÉXITOS Y OJALA NOS DELEITES PRONTO CON TU PRÓXIMO CAPÍTULO

  6. no pues si… todo esta muy bien… pero la espera de ese primer encuentro si que ha sido larga… ojala que para cuando suceda las cosas no se compliquen mucho… y que haya mucho ramanticismo y pasion… un saludo

  7. Y QUE VEA EN EL PARQUE A CANDYYYYYYYYY………CLARO SOLO DE VISTA..PERO QUE SUS DIAS SEAN PERTUBADOS

  8. Linda historia , apenas la termine de leer, muy interesante que buen mode de redactar tienes, espero el proximo capitulo. 🙂

  9. Reencuentro(…)Estoy.ansiosa
    porque.ya.se.realice.Esperamos
    pronto.la.conti.y.con.ansias
    el.REENCUENTRO.

  10. linda linda tu historia aunque tardes en subirla no le e perdido el rumbo que lleva y si creo que nos tienes a todas con las ancias de leer ese rencuentro como sera? que se diran? como reaccionaran ambos?plis dinos estaremos esperando.

  11. hola muy bonita historia espero que ya pongas la continuacion q estoy anciosa por seguir la historia felicitaciones esta muy bonita

  12. Estoy muy emocionada espero con ansias el siguiente capitulo como
    Quisiera que pudieras publicar dos capitulos seguidos te felicito por tu trabajo

  13. sabe me encanta esta caricatura la veia cuando estava chavito ace un año las consegi i la verdad sigo enamoradod tarzan pecosa saludos amigos

  14. hola sakura te cuento que despues de ver todos los capitulos de candy despues de mas de quince años y de leer todas tus narraciones que son mas que adictivas en cada capitulo me emociono lloro rio pero es lo mejor que he leido no dejo de pensar en el proximo capitulo hace que uno escape de la realidad
    una vez mas felicitacines sakura

  15. Hola:

    Te felicito por tu trabajo, por favor no nos hagas esperar mucho con la continuación!!

    Saludos de una dominicana en Madrid!!

  16. ME ENCANTA ESTA HISTORIA. ES MUY LINDA. PERO YO TAMBIEN QUIERO Q CANDY Y TERRY SE ENCUENTREN Y AL FIN PUEDAN SER FELICES. NO HAY OTRA MUJER MEJOR PARA TERRY Q SU PECOSA CANDY. NO LOS SEPARES PLEASE!!!! conti. conti. conti. to tardes. saludos desde CHICAGO, IL, CANDY & TERRY 4 EVER.:)

  17. excelente historia! 😀 pero por favor ya sube el siguiente capitulo!

  18. y luego????????? por fa conti

  19. HOLA: LINDO MUY LIDO …..PERO YA SUBE EL PROXIMO PORQUE YO ESTOY PREOCUPADA…..Y MIS NERVIOS NO SON DE ACERO..TEN COMPACION DE MI.

  20. hola sakura te saludo muy apreciada mente para decirte que me muero por leer tu proximo capitulo es pero que sigas con esa buena y fabulosa inspiracion saludos desde colombia

  21. si esta muy lindo el capitulo, solo q sigue sin agradarme esa tal Maggie
    oajale que Terry deje aya de pensar en ella y que en este paseo q va a dar se encuentre por fin con Candy y se reconcielen y vivan felices forever♥
    espero q subas el prox. capitulo pronto

  22. es muy bello pero ya te pareces a las autoras japonesas fijacion con el sufrimientoes claro que terry creyendo a candy casaada tratara de olvidarla y ahora le pusiste a margareth cerca y alberttambien buscara olvidarla.entonces que sigue candy sin terry porque el sigue por causa del destino equivocandose.

  23. Son mis mejores recuerdo de la infancia I love candy

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