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Aun en el tiempo y la distancia,… al final habremos de encontrarnos Capítulo 23

Capítulo 23 Maestro de un nuevo sol

“La vida es una obra de teatro, no importa cuánto dure, sino como la interpretas”

 

Margaret no supo que decir, tenía tanto coraje por todo lo que le había hecho Terriuce a lo largo de esas semanas, sin embargo todo lo que le había dicho tenía mucho de verdad, la había enfrentado al rol que había pretendido jugar desde que se decidió por ser actriz e ingresó a la academia de actuación, y aunque le dolía, tenía que aceptarlo. Mientras lo escuchaba, sus ojos se fueron llenando de lágrimas así que para cuando Terry terminó de hablar ella solo atinó a salir huyendo de aquel lugar, se sentía herida por aquel extraño que en unas semanas se había encargado de ir tirando su seguridad a la basura, ¿qué derecho tenía a hacerlo?, ¿Quién le había dado el derecho a meterse así en su vida?, estas preguntas rondaban en la mente de la chica mientras corría escaleras arriba hacia la azotea, llegó ahí y descargó su llanto en aquel lugar, después de unos minutos una mano tomó su hombro y le ofreció un pañuelo.

 

– Deja de llorar así Maggie, no me gusta ver esos hermosos ojos llenos de lágrimas.

– ¡Robert! Estabas aquí, – decía mientras se limpiaba el rostro – no me digas que…

– ¿Que si escuché todo?… así es pequeña, he visto todo el ensayo, no me he ido porque quería ver lo que pasaba entre Terry y tu.

– Robert, ya no puedo más, no puedo trabajar con alguien como él,  ese actor me acosa, me exige demasiado y cuando creo que he logrado algo me tira por la borda todas mis nuevas esperanzas con algún detalle que encontró en mi actuación, ya me cansé, el será un muy buen actor como todos lo dicen  pero eso no significa que le tengo que aguantar todo lo que me hace o dice.

– ¿De verdad lo crees?, yo no lo creo así Maggie… yo no pensaba decirte nada porque quería que tú misma te fueras dando cuenta de algunas cosas, pero… a decir verdad yo también estoy de acuerdo con Terry, ya es tiempo de que comiences a encarar la responsabilidades de un rol protagónico.

– ¿O sea que tu también crees que soy una soberbia y una pésima actriz?, ¿Qué es lo que esperas de mi Robert?, ¿por qué me diste un rol protagónico si no estabas seguro de que podía con el papel?

– Maggie, – le dijo serenamente el hombre – lo que yo creo es que para llegar a alcanzar lo que quieres necesitas de mucho esfuerzo, en este medio las cosas no son sencillas, el espectáculo exige mucho de cada uno de los que forman parte en el, los regaños que Terry te ha dado a lo largo de estos días tienen una simple razón, está preocupado porque las cosas salgan bien, y no nada más por la obra, lo que también pretende es ayudarte aunque no lo creas, yo no te di un rol protagónico solo por el hecho de que hayas sido una buena estudiante en la academia o porque tengas carisma, tienes mucho talento, es cierto, pero también es cierto que aun te falta mucho, el teatro es un trabajo de equipo siempre, todos dependemos de los demás para que las cosas salgan bien, si tenemos errores debemos decirlo y corregirlos, y eso es lo que Terriuce ha hecho contigo, ¿o me vas a decir que cuando te regaña por algo mal hecho no te dice cómo es que lo debes hacer?

 

– Bueno, sí,  me reta mucho pero me dice cómo debo hacer las cosas – respondió la jovencita reflexionando sobre todo lo que el experimentado director le estaba diciendo.

– ¿Lo ves?, pienso que el también ha visto lo que yo, la capacidad que tienes para llegar a ser una gran actriz, pero para eso tienes que trabajar mucho contigo misma; todo lo que Terry te ha ido corrigiendo son errores en los que como actores muchas veces caemos sin darnos cuenta, Terry mismo tenía muchos de ellos y tuvo que irlos corrigiendo sobre la marcha, no hubo quien le hiciera notarlos y le indicara la manera de corregirlos tal y como él lo hace contigo, como ves, para él fue más difícil…una vez te dije que no lo juzgaras tan duramente, es cierto que es muy joven y que tiene un carácter de los mil diablos, pero es un actor como pocos hay, se exige mucho a sí mismo y le gusta que los demás hagan lo mismo cuando ve que tienen la capacidad de hacerlo, sé que él ha visto que tu puedes llegar muy lejos y por eso es que te exige tanto, créeme pequeña, sé que todo esto ha sido muy duro pero también sé que algún día se lo vas a agradecer.

 

Margaret escuchaba atentamente a Robert, y pensaba en muchas cosas, ella solo se había fijado en lo molesta que estaba con Terry por todo lo que le hacía durante los ensayos, pero nunca se detuvo a ver las verdaderas intenciones que tenía, jamás le pasó por la mente que alguien tan intransigente como él pudiera preocuparse por ayudar a los demás, sabía que lo que le había dicho era la verdad, a ella le gustaba tomar esa actitud de gran actriz, pero sabía y reconocía que no lo era, tenía muchos nervios a medida que se acercaba el día del estreno de la obra y no se lo había dicho a nadie, le hubiera gustado hacerlo, sentía que era su deber mostrarse segura de sí misma y mostrar a los demás que no había ningún problema, pero esa seguridad se venía abajo cuando tenía que enfrentar a Terriuce, él parecía descubrirla tan fácilmente, que la hacía ponerse nerviosa y terminar estropeando todo lo que hacía. Sin duda alguna le hubiera gustado pode confiar en él pero como desde un principio tuvieron problemas ella se enfrascó en esa tonta batalla por querer ganarle a como diera lugar, sin embargo ahora al escuchar de la voz de Robert que lo que Terriuce hacía no era solo por molestarla como ella pensaba sino que era una forma de ayudarla hizo que pensara mejor las cosas y buscara por primera vez tratar de entender a ese joven y la breve enseñanza que buscaba dejar en ella.

 

– Maggie, yo no te voy a forzar a que sigas dentro de la obra si no es lo que quieres – dijo Robert mientras miraba a los ojos a la muchacha – si no quieres seguir con esto solo debes decirlo, no te preocupes por lo que pueda pasar con la obra, siempre podremos encontrar a alguien que pueda cubrir tu papel y las exigencias de Terriuce, lo que quiero es que…

– ¡No, eso no!, ¡No voy a dejar tirado algo que me ha costado tanto trabajo ahora que estoy comenzando a ver las cosas de otra manera! – Se apresuró a responder la jovencita – Robert, yo no había visto nada de lo que tú me has dicho, y ahora menos que nunca puedo renunciar, Terriuce me ha hecho la vida imposible estos días, pero también es cierto que sin darme cuenta he aprendido más de lo que pude haber aprendido en la academia de actuación – la damita, miró hacia el horizonte mientras el viento hacía bailar sus largos bucles color cobre, dio un gran suspiro y se levantó para desarrugarse el vestido, poco a poco una sonrisa fue asomándose nuevamente en su rostro, miró fijamente al hombre que tenía junto a ella y dijo:

 

– Creo que ya sé que es lo que tengo que hacer… y sospecho que desde siempre lo supe – Margaret se adelantó hacia las escaleras, de pronto se detuvo y miro a Robert quien se había quedado más atrás.

– Gracias Robert

– Tu puedes hacerlo pequeña – le dio por respuesta el hombre al momento que le mostraba una sonrisa a la joven actriz.

 

Margaret bajó las escaleras y se acercó al escenario, Terriuce aún estaba ahí. Se miraron fijamente por unos instantes y Margaret comenzó a recitar sus líneas, tratando de invitar a Terry a que hiciera lo mismo, Terry la observó mientras hablaba, no hizo comentario alguno y se limitó a seguir a la joven. A medida que iban pasando las escenas Margaret se mostraba tranquila y relajada, muy natural, Terriuce se dio cuenta de esto, no sabía qué había pasado con esa chiquilla pero lo que era un hecho es que había regresado muy distinta lo cual hacía que el ambiente fuera más tranquilo entre ellos, al llegar a la temida escena del beso Terriuce esperaba que la joven comenzara a acobardarse como era su costumbre pero para su sorpresa las cosas no fueron así, al sentir el suave jalón que Terry le debía hacer la joven lo miró serena y con una expresión que sin duda desconcertó un poco al apuesto joven, Terry se acercó a ella para simular un beso mientras Margaret lo miraba tiernamente, aceptó el leve roce de la mano del joven en su rostro sin cambiar su actitud y por fin se inclinó para darle ese beso imaginario, Robert observaba todo desde lo alto, al fin la escena se había completado sin ningún problema lo cual lo hizo pensar en que la obra sin duda alguna sería un gran éxito. Terriuce y Margaret se separaron, ninguno de los dos dijo palabra alguna, Terry tomó su capa y se encaminó hacia la puerta de salida mientras Margaret lo observaba sin atreverse a decir palabra alguna, Terry pasó muy cerca de ella y le dijo:

 

– Eso es todo por el día de hoy, ensayaremos nuevamente mañana desde las diez.

– Si señor Terriuce, aquí estaré mañana a las diez – dijo la muchacha quien notó como esta vez el timbre de voz de Terriuce había sido diferente a lo que siempre había sido.

– Mmm, – pensó Terry durante un instante, aunque sin detenerse, giró su rostro para mirar a la pequeña comentó:

 

– No soy tan viejo para ser un señor, y dudo mucho que alguien como yo pueda merecer que le llamen de esa manera…, así que solo llámame Terry,  ¿de acuerdo?

– Así lo haré… Terry…, y tú puedes llamarme Maggie – contestó la linda joven mientras sonreía al ver que al fin y de alguna manera Terriuce la había aceptado.

 

Terry partió rumbo a su hotel, y pidió le llevaran la comida a su habitación se sentía tranquilo, tal vez hasta contento, parecía que al fin las cosas comenzarían a salir bien con esa chiquilla, lo que había hecho el día de hoy le daba la sensación de que las cosas cambiarían para bien y si todo seguía así el éxito sería algo seguro, después de todo, la obra estaba programada para cuatro semanas solamente así que debían dar su mayor esfuerzo para que las cosas salieran bien y la obra le gustara al público.

 

Después de cenar y darse un baño el apuesto joven se sentó tranquilamente para meditar un rato, sacó un cigarrillo y comenzó a fumar mientras cerraba los ojos y comenzaba a tararear vagamente una melodía, su mente divagaba sobre muchas cosas, durante esos días había tenido poco tiempo para ponerse a pensar en sus problemas personales, y la verdad no quería amargarse la noche, fumó durante un rato más y decidió que lo mejor era irse a dormir, después de todo había sido un día algo cansado.

 

“Y diré adiós, a quien le entregué el corazón, al amor que fue mi ilusión, aquella noche en la que sin esperarlo perdí su amor”

 

Los días transcurrían rápidamente a medida que se acercaba el estreno de la obra, en todo el teatro no se escuchaba de otra cosa que no fuera la proximidad del estreno y los sentimientos de emoción y nerviosismo de los actores. Margaret y Terry ensayaban mucho, era evidente que algo había cambiado entre ellos, Terriuce era menos duro con ella, se dirigía a la chica en una forma más amable, sin duda el cambio en la actitud de Margaret le había gustado, por su parte, ella estaba atenta a todo para no cometer errores y si por algo llegaba a equivocarse sonreía dulcemente mientras se colocaba nuevamente según fuera lo que se hubiera equivocado, en este tiempo, fue aflorando entre ellos una amistad; Terry se divertía con las ocurrencias de la pequeña que sin duda tenía un buen sentido del humor, parecía que la joven tenía un don especial para contagiar de alegría a todos los presentes, Terry era quien más le celebraba sus ocurrencias comúnmente siguiéndole el juego a la jovencita, lo cual en un principio caía de sorpresa a todo el elenco dada la reputación de seriedad del joven, sin duda Maggie lo hacía pasar ratos agradables, aunque no por eso dejaba de ser estricto con ella.

 

Margaret por su parte había ido descubriendo que su compañero de actuación no era un “ogro ermitaño” como ella solía llamarlo, a medida que pasaban los días había ido aprendiendo a conocerlo, ahora sabía que después de dar un buen ensayo Terry podía cambiar mucho y convertirse en un joven agradable y simpático al que le agradaba bromear un rato con ella, eso la hacía sentirse contenta, interrogaba a Terry sobre cuanto se le ocurría, sobre los escenarios en los que había estado, las ciudades, que había visitado, que obra le había gustado más y por qué. Le encantaba escuchar como después de mucho insistirle Terriuce  le contaba sobre todo lo que quería saber, a veces se mostraba duro y seco y otras veces se mostraba amable y hasta tierno sin embargo, había algo que no cambiaba mucho, ella había notado que a ese joven le costaba sonreír sinceramente, la joven veía como a veces los ojos de Terriuce se cubrían como por un velo de tristeza mientras miraban hacia el horizonte como si esperaran encontrar algo; esto la intrigaba mucho, después de todo, había comenzado a tomarle afecto.

 

¿Qué sería lo que ocultaban esos bellos ojos azules?, ella procuraba siempre estar feliz y transmitir ese sentimiento a todos sus compañeros, pero con Terry las cosas no le salían del todo bien, siempre había “algo” que le impedía que él se mostrara feliz y mientras más pasaba tiempo con él, más quería descubrir que era lo que sucedía con ese apuesto actor.

 

Cierto día, faltando unos días para el estreno Terriuce platicaba con Margaret:

 

– Es cierto, ¿por qué no me crees?,

– No, eso no podría ser Terry, no te imagino como todo un Lord inglés, no tienes el tipo

– ja, ja, ja

– Oye Terry, ¿te puedo preguntar algo?

– dime,

– ¿Te sientes nervioso por el estreno de la obra?

– Solo un poco, pero eso es algo normal…, con el tiempo vas aprendiendo a controlarlo,  y tú, ¿te sientes nerviosa?

– ¡Por supuesto que sí!, ¡y la verdad es que mucho!, me da miedo que me vaya a equivocar en algo, o que cambie los diálogos, o que me tropiece con el vestido… ¡No olvides que será mi primera vez ante el público en un rol tan importante!

– Ja, ja, ja… bueno pequeña, si piensas en todo eso, es muy probable que te pase eso y más, lo mejor es que te tranquilices y solamente te concentres en lo que tienes que hacer, te aseguro que todo va a salir bien.

– ¿En verdad lo crees?

– Por supuesto que sí.

–  Esta bien, te creeré… bueno, y cambiando te tema, ¿fue muy gracioso lo de hace un rato no crees?, ¡hasta el estómago me dolió de tanto reírme!

– Maggie, ¿Es que no puedes dar por olvidado ese incidente?, te has estado riendo desde que dejamos de ensayar, no has parado de reírte, y no creo que el resbalón de Edgar haya sido algo tan gracioso.

– Bueno, así lo ves tú, – la verdad es que fue muy divertido porque parecían unas fichas de dominó apiladas, al caerse uno se fueron cayendo los demás… ja, ja, ja… pero está bien, dejaré de reírme si es lo que quieres.

–  Mejor no, porque después vas a decir que te prohíbo hasta reírte – contestó el muchacho mientras esbozaba una ligera sonrisa en los labios.

– Terry, ¿te puedo hacer una pregunta?

– ¿Después de todas las que me has hecho?

– Mmm… Bueno, si una más

– ¿Qué quieres saber?

– ¿Por qué casi no te ríes? Me he dado cuenta que son contadas las ocasiones en que sonríes, y mucho más escasas las veces en que sueltas una carcajada sincera y quiero saber por qué.

– Bueno, no todos nos la pasamos riéndonos todo el día y menos por cualquier cosa como tú, – respondió el muchacho esperando dejar satisfecha a la curiosa joven.

– Mmm… a veces pienso que perdiste las ganas de reírte o que eres un amargado, aunque la verdad pienso que eres muy joven para esto último.

– ¿Con que un amargado ehh?… bueno, tal vez lo sea.

– Mmm, ¿no crees que esa es una respuesta demasiado superficial?

– Bueno, es una respuesta de acuerdo a una pregunta de la misma clase…

– Entonces no vas a responderme ¿verdad?, bueno, está bien… –  decía la joven mientras simulaba una ligera molestia por aquella respuesta – pero yo creo que una sonrisa es como un destello que viene del alma, tenemos muchos destellos guardados en el alma, a veces buscan salir por los ojos, y a veces lo hacen como sonrisa, y otras veces más salen cuando sentimos a la persona amada a nuestro lado,  pero de que tiene que salir, tiene que salir, sin embargo pareciera que tu quisieras evitar a toda costa, que salieran tus destellos y que alguien los pudiera ver, parece que no encuentras una razón para dejar salir a tu destello… no creo que alguien como tu tenga que ser tan serio, ¿acaso no hay algo o alguien que te haga feliz?

– Bueno, me hace muy feliz que las chiquillas como tú no sean tan preguntonas y curiosas – respondió Terry suavemente para no enfadarla y buscando dar fin en ese momento a las preguntas de Maggie, no quería que terminara metiendo las narices en sus asuntos.

– Mmm, me imaginaba que ibas a responderme así… bueno, no importa, dejaré de molestarte señor Terry Grandchester – dijo la linda joven sonriendo mientras miraba a Terry.

– Creo que ya es tarde, debemos regresar al ensayo, ya nos tardamos más de la cuenta por todo tu parloteo y es seguro que deben estar buscándonos para darnos indicaciones.

– Si, vámonos entonces… Maggie se adelantó un poco, pero se detuvo y le dijo a su compañero:

– Por si olvido decírtelo después… Gracias por todo Terry, por tus regaños y tus llamadas de atención para conmigo, me alegra ver que ya no eres el ogro ermitaño que conocí hace seis semanas.

– ¿Ogro ermitaño?, ja, ja, ja… ¡Yo siempre seré un ogro ermitaño, esa es mi forma de ser! – respondió el joven divertido por lo que acababa de escuchar.

– Ji, ji, ji… eso no es cierto señor Terriuce Grandchester.

 

Ambos regresaron al escenario solo para recibir las últimas indicaciones, ya que descansarían los siguientes dos días y el viernes por fin se estrenaría la obra. ¡Al fin un tiempo libre! Todos los actores recibieron esta noticia con muy buen agrado, ya que sin duda necesitaban un buen descanso antes del estreno de la obra así que después de cambiarse, todos salieron del teatro dispuestos a gozar de unos días de paz antes del pesado trabajo que sin duda llegaría con la obra. Maggie corrió a alcanzar a Terriuce antes de que este dejara el teatro, durante los últimos días solían caminar juntos desde la calle Congress hasta llegar a la intersección de las calles Cambridge y Tremont donde cada quien tomaba rumbos distintos.

– ¡Terry espérame!

– Creí que ya te habías ido… como siempre te tardas mucho.

– Ji, ji, ji… es cierto… oye, ¿qué vas a hacer en estos días libres?

– Supongo que intentaré descansar de cierta jovencita preguntona – contestó tratando de provocar a la jovencita.

– ¡Eres un grosero! – pero ahora que lo pienso, yo podré descansar también del ogro ermitaño que tengo por compañero…

– Bien, entonces serán unos días sensacionales, ¿no lo crees?

– Si… ja, ja, ja

– Ja, ja, ja

 

Ambos jóvenes rieron divertidos mientras seguían caminando, al llegar a la intersección se despidieron como siempre y cada quien siguió su rumbo.

 

A la mañana siguiente Terriuce se despertó un poco más tarde que de costumbre, se bañó y se puso ropa cómoda, abrió la ventana de su cuarto y observó por unos instantes la bella mañana que tenía frente a sí, se calzó los zapatos, se puso una gorra que le cubría casi todo el cabello y salió a dar un paseo, las calles de Boston siempre estaba atestadas de gente, sin embargo era uno de esos días en que deseaba estar solo, parecía que lo necesitaba así que decidió ir camino del puerto, al llegar ahí, se entretuvo mirando los barcos cargueros que entraban y salían constantemente, a lo largo del muelle, vio a las gaviotas volar por entre los mástiles de los barcos mientras buscaba un lugar en donde pudiera estar solo, lo encontró  al final del muelle, era un sitio donde estaba una vieja bodega al parecer ya abandonada, ¡era el lugar perfecto para meditar un rato! Terriuce se sentó en el muelle, la brisa del mar se dejaba sentir en aquel lugar, se quedó contemplando el leve vaivén de las olas que se formaban por el movimiento de los barcos mientras trataba de poner su mente en blanco.

– Estos días sin duda han sido muy cansados, pero me siento satisfecho, todo saldrá bien, sin embargo, a medida que los días van pasando no he dejado de pensar en qué es lo que haré una vez que regrese a Nueva York… Nueva York, ese lugar encierra tantas cosas, tantos recuerdos… creo que se parece a Escocia, sin duda hay lugares a los que les damos significados especiales en nuestras vidas… aunque no todos los seres humanos le damos los mismos grados de importancia… ella por ejemplo, a ella no le importó que Escocia fuera un lugar especial… ¡tan nuestro!… y se fue a casar ahí… es cierto que como los Andley son de Escocia era obvio que la boda del principal de la familia fuera en ese lugar, pero… bueno, creo que ya no vale la pena pensar en ello, después de todo ya no se puede hacer nada, ella lo quiso así, ella fue la que me pidió dejarla…. Ja, ¡qué fácil!, ¡es irónico como algo que se dice tan sencillo sea tan difícil de hacer!… creo que soy un idiota, aun no me he querido convencer de que ya nada es posible entre los dos, y pensar que la amé durante tanto tiempo…después de todo creo que también tengo algo de culpa… tal vez si la hubiera buscado antes… bueno, pero él hubiera no existe y lo hecho, hecho está… lo que no entiendo es por qué aun me brotan las lágrimas y siento un dolor muy profundo cuando pienso en ella… ¡Si se supone que los ogros ermitaños no lloran ni sienten! Ja, ja, ja… ¡vaya ocurrencias las de esa niña!… Margaret Halligan… sin duda esa niña llegará lejos… tiene madera para hacerlo… esa chiquilla me ha hecho los días más a menos, incluso creo que he de reconocer que hasta divertidos… lo malo es que las cosas no siempre pueden ser así… es curioso, Tarzán pecosa también me hacía olvidar mi tristeza cuando estábamos juntos… tal vez me escuche como un viejo, pero ¡esos días en el San Pablo fueron los mejores de toda mi vida! Y lo fueron porque no estaba solo, ella siempre estuvo conmigo… ¡Dios! ¿Por qué no puedo encerrarte en lo más profundo de mi de una vez y para siempre?, ¿Aun pensarás en mi pecosa?, ¡Que tonto soy!, lo más seguro es que para ti yo ya sea solo un recuerdo… después de todo, tu esposo te ha de tener ocupada pensando en los planes que realizarán juntos… juntos… más vale que me vaya ya, de aquí, creo que si sigo un instante más en este sitio me voy a volver loco… – el rostro de Terriuce poco a poco se iba haciendo presa de la tristeza que estaba en su corazón, suspiró hondamente, como si con esto pudiera sacar del alma una honda pena y exclamó: ¡Candy!, ¡aun te amo!, ¡pero algún día he de aprender a decir Te amé! – mientras una silenciosa lágrima resbalaba en su mejilla.

 

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8 comments

  1. Hola Sakura:
    Aquí reportandome, como fiel seguidora a tu fic.te quedo fantastico pero…Candy solo se aparecio en los pensamientos de Terry!!!!en cambio con Maggie las cosas ya cambiaron y ahora hasta resulta que ya son muy buenos amigos!!!??espero que pronto se reencuentren , ojala no te molestes solo es un pequeño comentario.Un fuerte abrazo!!!

  2. JJJJ.Maggie.lograste.hacer
    sonreir.al.ogro.ermitaño.
    Candy.aparece.pronto.pleace.

    Que.te.continues.inspirando.

  3. no veo nada de candyyy!! k pasa donde esta k se valla a verlo porfavor no dejes k esa niña tonta lo conkiste porfavorr!!!! k candy valla a buscrlo rapidooooo jajja

  4. sakuara gracias por escribir tan pronto,te quedo genial pero por favor que candy llegue rapido ya estoy empezando a odiar a esa maggi jejeje

  5. Ay noooo!!! que no sea lo que estoy pensando porfavor!!! esa niña podria conquistar a Terry casi como Candy y Terry esta cayendo. Candy, si dejaste a mi amado Albert por Terry apurate o te lo van a bajar!!! Excelente capitulo Sakura!!! YA QUIERO LEER LO QUE SIGUE!!!

  6. que tal sakura,,,,,,,oye sabes que me gusta mucho tu historia pero no soporto ver a terry con otra que no sea nuestra querida candy…saludos se te quiere*.*

  7. aqui terry se deberia de enamorar de maguie y despues ver a candy pero ya no sentir el mismo amor por ella, y sentirse confundidoo por maguie. y que candy se de cuenta de su inestabilidad emocional. y lo ayude a que enceuntre su vida y sea feliz pero ella ya no quiera estar con el y que su amor por el ya no sea el mismo sino que simplemente se sienta confundida, y que no sabe que el pasa, pero ella que no deje de pensar en albert y que llore por el, y le envie una carta pidiendole perdon =y pidiendo que la vea… y que llore con albert y le confise que lo ama y que no puede olvidarlo que el es todo lo que ella mas quiere y que no sabia si asi era porque aun terry estaba como sombra en su vida pero ella se dio cuenta que no era el lo que ella queria, cuando lo volvio a ver. que se reanuncie la boda y que albert esta vez se apasione mas de candy y candy de el y que se casen a los ojos del mundo entero.

  8. hola sakura,no se que paso cuando escribi el comentario que aparece anonymous lo escribi yo…pero en verdad no soporto ver a terry con otra que no sea candy..besos

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