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Aun en el tiempo y la distancia,… al final habremos de encontrarnos Capítulo 21

Capítulo 21 Confusión, el consuelo de un querido hermano

“Y aun no sé si reír o llorar, y aun no sé si vivir o morir y mi inseguridad corta con el filo de mil cuchillos, porque solo sé que te perdí…”

Los días transcurrieron, Candy se entretenía con los niños, quienes no podían creer que una señorita tan bonita y educada se hubiera criado en el hogar, sin embargo, al ver que esa chica lo mismo trepaba a un árbol que les contaba un cuento o los llevaba a pasear en la carreta terminaron por aceptarla y adoptarla como su hermana mayor, cosa que para Candy no era novedad, había sido la hermana mayor de otros niños anteriormente y eso la ayudaba a distraerse y escapar un poco de sus problemas

Una tarde, una vez terminadas las actividades en el hogar Candy se encontraba sentada junto a sus maestras quienes sin dejar de trabajar decidieron abordar a la joven rubia:

– ¿Cómo te has sentido al estar aquí estos días Candy, has tomado una decisión sobre lo que harás?

– Ehh… aun no Señorita Pony, la verdad es que me he entretenido tanto con los chicos que he dejado un poco mis problemas de lado…

– ¿Cómo es posible eso Candy? – Le retó la hermana María – los problemas no desaparecen con solo dejar de pensar en ellos, ¿no crees que ya es tiempo de que retomes el rumbo? No puedes quedarte aquí ocultándote todo el tiempo…

– ¿Por qué no hermana? – riño Candy al escuchar esto –

– Porque con esconderte de todo no vas a solucionar nada, cuando llegaste te dije que aunque por fuera te ves como una dama, por dentro sigues siendo una niña, y tu actitud no hace más que darme la razón – Candy estaba tan sorprendida por escuchar a la hermana María decirle estas palabras que solo atinó a mirar a la Señorita Pony

– Candy, nosotras no te estamos corriendo ni es que queramos que te vayas, tu sabes lo mucho que ambas te queremos,  lo que la hermana en realidad te quiere decir es que no puedes seguir con esa actitud, tal pareciera que el estar viviendo con los Andley te hizo tímida e insegura, como si buscaras depender de alguien más y esa no eres tú, la Candy que nosotras conocemos es muy decidida y no teme a nada, siempre buscabas tu felicidad, siempre mirabas más allá del horizonte, porque hacia allá te guiaba tu camino, tu libertad, y parece que eso lo has perdido, no te habíamos dicho nada porque confiábamos en que tú misma te darías cuenta, pero las cosas no han sido así, es por eso que estamos preocupadas de verte así, tan insegura y temerosa de lo que la vida te depare

– Mientras escuchaba a su maestra, en lo más profundo de la mente de Candy resonaba la voz de Terry repitiéndole:

“Nunca debes mirar hacia atrás, mira siempre hacia delante…, siempre hacia delante”

Candy jamás imaginó escuchar algo así de aquellas mujeres a las que veía como sus madres, habían sido duras pero directas, y le habían dicho lo que ella no se había atrevido a reconocer de si misma…  al sentirse atacada solo atinó a salir corriendo de la habitación

– ¡Candy!—le gritó la hermana María al momento que se levantó para ir tras ella, pero la Señorita Pony se lo impidió

– Creo que lo mejor es que la dejemos sola, hemos hecho lo que teníamos que hacer, pero la decisión es de ella solamente, y solo nos resta esperar que sea lo que decida hacer sea lo correcto y lo que realmente necesita

La hermana María estuvo de acuerdo con la Señorita Pony, ambas se sentaron para continuar con sus actividades, esperando que la hermosa jovencita entendiera sus palabras.

“Ahora he aprendido que el amor no es una posesión, y aprendí que el amor no espera, pero lo aprendí muy tarde, y ahora él está fuera de mi vida…”

Candy corrió hasta llegar a la Colina de Pony, ahí se echó sobre el pasto, las lágrimas no dejaban de brotar de su rostro… ¿cómo era posible que le hubieran dicho eso?, las palabras de sus mentoras sonaban sin cesar en su mente, miraba a través de la colina como si buscara algo o a alguien, pero esta vez no aparecería ningún príncipe que la consolara… ella se quedó llorando hasta que sintió la presencia de alguien aproximarse…

– Veo que no has cambiado nada, a pesar de ser una chica muy fuerte sigues siendo una llorona

Candy, levantó el rostro y se encontró con la figura de un joven alto, de tez morena y grandes ojos cafés, sus ropas dejaban ver la silueta de sus musculosos brazos, pero a pesar de los cambios propios del paso del tiempo y que convierten a un niño en un adulto, la rubia pudo reconocer a quien había sido como un hermano para ella

– ¡Tom! – exclamó Candy al momento que se incorporaba para ver bien al recién llegado

– No has cambiado Candy – le dijo con una gran sonrisa – no dejas de tener esas pecas traviesas que se mueven con tu nariz je,je,je

Candy abrazó fuertemente al joven quien también la abrazó con emoción, había pasado tanto tiempo desde la última vez que se habían visto, él se había convertido en todo un hombre fuerte y apuesto, y ella en una esbelta y bella señorita, se abrazaron durante unos instantes y después se sentaron sobre el pasto para charlar un poco:

– ¿Qué haces aquí Tom?

– Sucede que venía a visitar a la Srita Pony cuando vía que alguien corría hacia la colina, eso me resultó extraño sabes, los chicos casi no vienen a jugar hasta aquí, por eso es que decidí venir a investigar – le contestó a la vez que le hacía un guiño

– Ya veo, sigues siendo tan curioso como siempre – le respondió Candy lo cual provocó que ambos rieran al ver que los hábitos que habían adquirido cuando eran niños no son tan fáciles de olvidar

– Sabes Candy, ahora soy un hombre casado

– Eso mismo me dijo la Señorita Pony cuando llegué y la verdad me sorprendió mucho cuando me lo dijo

– ¿Por  qué? – preguntó el joven extrañado

– Porque no te imagino casado – respondió Candy al tiempo que agregaba una risita pícara en su comentario

– Pues aunque no lo creas señorita, me casé y ahora vivo con mi esposa y mi papá en el rancho… bueno, y tú, ¿qué has hecho?, porque antes de mi boda fui a buscarte para invitarte y me dijeron que estabas en Escocia con los preparativos para tu boda, a decir verdad a mí también me sorprendió mucho cuando me lo dijeron, pero cuéntame, ¿ya te casaste?

Al escuchar esto los ojos de Candy se fueron llenando nuevamente de lágrimas, al verla así, Tom sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo dio a su hermana, la abrazó por el hombro y le dijo:

– Mmm, haber, vamos a ver, cuéntame, qué es lo que pasa, ¿qué puede ser tan grave para que mi hermanita llore de esa manera?

Candy al escuchar la frase “mi hermanita” se sintió por un instante realmente como una niña pequeña en los brazos de su hermano mayor, ella nunca había pensado en Tom de esa manera: como un hermano mayor, pero la realidad es que lo era, él había compartido tanto con ella y con Annie cuando eran niñas, sus juegos, sus travesuras y la eterna lucha por ver quién de los era el más fuerte, miles de recuerdos pasaban por la mente de ambos, Tom jamás hubiera pensado que aquella chica tan fuerte y a la que consideraba “más terca que una mula” fuera la misma que tenía ahora cerca de él y que de ser alguien de carácter tan fuerte y decidido pudiera verse de pronto tan endeble e indefensa.

Candy le relató a Tom todo lo que había pasado,  le contó cómo después de tener lo que ella creía era una vida resuelta y tranquila su mundo se había convertido en un verdadero infierno donde la única culpable de lo que pasaba había sido ella al no ser sincera con ella misma y sus sentimientos y cómo por culpa de esto había lastimado a dos personas tan queridas para ella.

Tom la escuchó atentamente, hacía algunas preguntas para poder tener un panorama más amplio de lo que Candy le estaba relatando; su rostro se endurecía de vez en cuando al ver tanta desolación en el rostro de Candy, había tristeza en cada uno de sus gestos, sin embargo no dijo nada hasta que ella terminó de hablar; cuando vio que el relato estaba llegando a su fin la invitó a pararse y a dar un paseo con él, ambos se incorporaron y se fueron caminando por aquellos parajes tan conocidos para ellos, Candy dejó de hablar y le dijo a Tom:

– Como vez, a mí no me ha ido tan bien como a ti, mi vida ha sido un verdadero caos

– ¿Eso crees? – La interrumpió Tom – te aseguro que para mí tampoco la vida ha sido tan sencilla, pero bueno, supongo que no ha de ser nada fácil tratar de entender lo que pasa para esta nueva Candy, no…, perdón, para la señorita Candice White Andley

– ¿Por qué me llamas así? – replicó inmediatamente Candy desconcertada de que fuera Tom el que la llamara de esa manera

– Porque es lo único que esa gente ha logrado, te han convertido en toda una señorita: una señorita de interiores, temerosa de lo que pueda suceder fuera de las paredes de su casa, tímida y que espera que las cosas le sean resueltas

– ¡Eso no es verdad! – Respondió Candy con un tono molesto, – ¡yo he tratado de que las cosas no sean de esa manera, siempre he tratado de ser yo misma!

– Pues déjame decirte que fracasaste – le refutó Tom al mismo tiempo, dejando a la bella rubia callada – la Candy que tengo frente de mi tratando de convencerme que sigue siendo la misma no tiene ese fuego en sus ojos que antes tenía, lo que veo aquí es una niña mimada que al verse sola y con la responsabilidad de tomar sus propias decisiones ha venido a buscar nuevamente donde poder esconderse… ¿te molestó lo que te dijeron la Señorita Pony y la hermana María? ellas no te dijeron más que la verdad, tú no eres la Candy de antes, la Candy Blanca que yo conozco no es el tipo de chica que depende de alguien para tomar una decisión, siempre hiciste lo que querías, lo que creías que era lo correcto para ti sin importar las consecuencias, esas ya las afrontarías después y conforme vinieran, no te ponías a pensar en lo que podría pasar, hasta el momento en el que sucediera.

Candy debes reaccionar y darte cuenta de lo que estás haciendo, creo que lo que les gustó a esos hombres de ti era ese espíritu de libertad tan tuyo, ese fuego interior que te impulsa a seguir adelante cada día, Siempre has sido una chica que lucha por lo que quiere,  ahora es el momento de hacerlo, uno de esos hombres te enseñó a amar, y te dejó porque creyó que eso era lo que realmente necesitabas para ser feliz, y el otro te ha dado la libertad de ir en pos de lo que realmente quieres, ambos te aman mucho, eso deberías considerarlo, lo que más les importa a ambos es tu felicidad, y sea cual sea tu decisión ellos la aceptarán

– Pero eso implicaría que uno de los dos sufra, yo ya les hecho demasiado daño… ya no quiero que eso suceda – replicó la joven dama

– ¿Y eso qué?, – le respondió irónicamente Tom, – ese es precisamente el riesgo a correr en esto, o dime, ¿entonces prefieres que sean tres los que sufran en vez de uno? – Candy se quedó muy sorprendida, ella nunca había pensado en ello, mientras Tom proseguía:

– Candy, ¿no has pensado en que tal vez estuvieras interfiriendo en la búsqueda de la felicidad de alguno de ellos?, a ti te toca descubrirlo tomando la determinación que tu corazón te dicte. Deja ya esas indecisiones que no te han llevado a nada bueno, y deja de preocuparte por lo que piensen o sientan los demás. Ocúpate de lo que sientes tú, de lo que te importa a ti y lo que realmente quieres, verás cómo las cosas poco a poco se van solucionando

– Tom,

– Candy, mira, mira a tu alrededor, para nada ni nadie en este mundo las cosas han sido sencillas y muchas veces hemos tenido que decidir cosas que no siempre son fáciles, pero al final todos resolvemos para bien o mal y dependiendo de la elección es la consecuencia que debemos resolver después, antes de eso no podemos resolver nada

Candy no podía creer que las palabras de Tom llevaran tanta verdad en ellas, se le hacía increíble que la conociera de esa manera, había descrito tan bien la forma en cómo se sentía y lo que pensaba, pero a su vez, esas palabras aunadas a las de sus instructoras eran lo que estaba necesitando, ahora solo hacía falta que ella reaccionara y definiera el rumbo que su vida tomaría. Candy y Tom llegaron al fin de su caminata cuando se encontraron en la colina donde yacía el padre árbol; ambos voltearon a ver el imponente árbol que a pesar de los años se mantenía grande y fuerte, tal y como lo recordaban desde su infancia

– Señorita Candice, supongo que ya te olvidaste de cómo trepar a los árboles…

– ¿Eso crees? – le respondió con la sonrisa pícara de una niña a la que le gustaban los retos

Ambos jóvenes comenzaron a subir tan rápido como  podían, no hubo ganador en la pequeña competencia, ambos llegaron al mismo tiempo, se sentaron sobre una de las ramas del padre árbol y sintieron como el viento mecía las hojas, Candy miró hasta donde el sol comenzaba a ponerse y se sintió feliz de estar ahí, por primera vez en varios días su corazón sintió una verdadera tranquilidad, era como si poco a poco desapareciera el peso de un yugo que por mucho tiempo le hubiera oprimido el pecho

– Oye Tom, te puedo hacer una pregunta, ¿cómo es que conoces el nombre que me dieron en la casa Andley es Candice White?

– ja,ja,ja… – rió Tom… eso es algo que sé desde hace muchos años y la verdad es que se me hace un nombre demasiado delicado y elegante para una chica tan traviesa e intrépida como tu…

– ¿Qué has dicho? – respondió Candy sintiéndose ligeramente insultada, pero contenta, ella también coincidía con la opinión de Tom, ese nombre nunca le había gustado del todo pero se había acostumbrado a él con el paso del tiempo

– Esta bien te lo diré – le dijo Tom – Anthony me lo dijo cuando pasó esa temporada en la casa del bosque

– ¡Anthony! – es cierto, tú y él se hicieron muy amigos en muy poco tiempo – respondió Candy recordando por instantes a aquel hermoso joven de ojos azules que fuera el gran amor de su infancia

– Bueno, era muy fácil hacerse amigo de él, era una buena persona, y sin duda te quería mucho

– Si, lo sé – dijo Candy – me lo demostró en cada momento que estuvimos juntos y eso es algo que siempre le agradeceré

Candy suspiró hondamente y se entretuvo viendo la vista que desde esa altura se podía tener

– Hacia tanto tiempo que no estaba aquí que ya había olvidado la hermosa vista que se tiene desde aquí

– Es cierto, desde aquí alcanzas a ver muchas cosas, es una vista realmente hermosa

– Gracias Tom

– ¿De qué?

– Por ayudarme a abrir los ojos… ya sé que es lo que tengo que hacer, es más creo que desde siempre lo supe, te prometo que esta vez retomaré el rumbo que alguna vez perdí

Candy se levantó y se paró sobre la rama, el aire se dejó sentir más fuerte, sin embargo, lejos de hacerla caer fue un viento que trajo consigo un nuevo aliento para la pecosa, cerró los ojos e hizo una promesa:

– Esta vez a pesar de mis miedos y dudas no me voy a rendir, prometí a Annie al salir de Chicago que buscaría mi felicidad donde quiera que esta estuviera, pero más que la promesa que le hice, lo haré porque eso es lo que quiero, y lo voy a cumplir, yo nunca fui temerosa de nada, siempre busqué mirar hacia delante, Terry me enseñó eso, todos estos años he antepuesto la felicidad de los demás a la mía pero esta vez no me rendiré,  permití que fuera primero lo que debía hacer a lo que realmente quería hacer, una vez más me dejé llevar como Candice White Andley…, como una de los Andley… pero ya no, Mi nombre es Candy Blanca y esta vez voy a luchar por lo que siempre he querido.

¡Señorita Pony, Hermana María, Tom…  gracias amigos míos!, les prometo que esta vez iré en pos de mi felicidad y la alcanzaré dondequiera que esté… ¡Terry! ¡Esta vez seré yo la que voy a luchar por recuperar tu cariño!

Candy y Tom bajaron del árbol y se dirigieron al hogar donde la Señorita Pony y la hermana María estaban preocupadas por ella, pero al verla entrar junto con Tom se tranquilizaron, por alguna razón el rostro de la joven dama había cambiado, no era el mismo que había salido corriendo llorando hacía unas horas atrás, se veía distinta, como si la pesadilla de alguna manera estuviera llegando a su fin.

Tom se quedó platicando con ellas un rato más, ya cuando se iba acordó con Candy en que antes de irse iría al rancho para que conociera a su esposa y visitara a su padre quien seguramente se sentiría muy contento de verla nuevamente. Después de la partida de Tom Candy se retiró a descansar, pasado un rato llegaron a la habitación la Señorita Pony y la hermana María ya para descansar, Candy las estaba esperando, las abrazó a ambas y les ofreció una disculpa por su comportamiento y por haberlas preocupado con su actitud,  ambas mujeres no comprendían del todo lo que había pasado más sin embargo, el ver a la joven tranquila y con una sonrisa a flor de labios les llenó de paz, sin hacer preguntas sabían que algo había pasado, y que muy seguramente Tom habría tenido que ver en ello pero no preguntaron nada, ese sería un secreto entre ella y su hermano mayor que tal vez algún día les compartiría.

“Ahora sé que hay muchas clases de sentimientos,  y aprendí que es necesario que el amor se convierta en palabras para que puedas comprenderme, ahora sé que el amor necesita expresarse…”

La actitud de Candy fue muy distinta en los días siguientes, parecía que la alegría había vuelto a su vida, había vuelto a ser la joven animosa y traviesa de antes, era divertido para las maestras ver como dentro del cuerpo de esa bella mujer afloraba una niña que gustaba de jugar con los chicos, pero que poco a poco se tornaba más segura en el rol de mujer que hacía mucho tiempo había comenzado a interpretar. Pronto Candy comprendió que había llegado la hora de afrontarse a sí misma. Regresaría a Chicago, a su trabajo en el hospital, y ya ahí pensaría en la manera de buscar nuevamente a Terry, al externarle estos deseos a sus maestras estas le dijeron que si estaba segura de que eso era lo que quería ellas estarían felices de verla partir una vez más esta vez con la firme decisión de alcanzar sus deseos.

Una mañana, faltando dos días antes de su partida Candy se levantó muy temprano, y ayudó a los chicos a vestirse y dejar sus quehaceres hechos, los subió a la carreta y se dirigió al rancho de Tom.  Candy y los niños iban cantando canciones que las maestras les habían enseñado y que hacían que el camino hacia el rancho se hiciera corto. Llegaron al rancho justo cuando Tom salía de las caballerizas con un hermoso caballo blanco listo para montarse, al ver a Candy Tom le gritó desde donde estaba

– ¡Candy!, ¡Candy!

– ¡Hola Tom! – respondía mientas los niños bajaban de la carreta

– Me alegra que hayas venido y qué bueno que has traído a los chicos del hogar

– Chicos – dijo dirigiéndose a los niños—ya saben a dónde pueden ir y con quien ¿no es así? Vayan pronto que le faltaba poco para terminar

Al escuchar esto los chiquillos salieron corriendo rumbo a los establos, dejando a Candy algo desconcertada

– ¿A dónde van? – preguntó Candy

– Al establo, donde están las vacas, para que tomen leche hasta cansarse y a jugar entre la paja y el heno, ellos ya saben en qué lugares pueden jugar y en cuales no – respondió Tom guiñándole el ojo a Candy—pero ven, vamos a la casa

Ambos se dirigieron a la gran casa en donde al cruzar la puerta se encontraron con un hombre entrado en años pero de complexión robusta y pelo cano que al verla le dijo:

– Buenos días señorita

– Buenos días – respondió Candy divertida al ver que el viejo no la había reconocido – hacía muchos años que no lo veía Señor Steve

– Pero papá, ¿es que no la reconoces? , ¡Es Candy!

– ¡Candy! ¡No es posible! ¿Candy eres tú?

– Si Señor Steve – sonrió la bella pecosa

El hombre se levantó de su asiento y abrazó a la bella dama mientras le decía:

– En que mujer tan bella te has convertido, eres toda una dama, delicada y refinada…

– Señor Steve no me haga sonrojar – respondió Candy al momento que con una sonrisa le agradecía el cumplido al padre de su querido amigo

– Y pensar que alguna vez pensé que fueras la mujer de mi Tom, no,  definitivamente eso era algo imposible, tu simple porte lo dice todo apenas puedo creer que esa niña traviesa y pecosa que conocí hace años se haya convertido en esta bella mujer que tengo frente de mi

– No te dejes engañar papá, las apariencias engañan – dijo Tom — no ha cambiado mucho de cómo era antes, aún sigue siendo la pecosa que trepaba a los árboles

– ¡Tom! Basta, no hagas que tu papá se forme una imagen equivocada de mi – replicó Candy completamente ruborizada ante las miradas divertidas de Tom y su padre

El trío rió fuertemente, el alboroto atrajo la atención de una joven que se acercó para conocer la razón de tanta alegría

– Tom,  ¿qué es lo que pasa ahí? – dijo la recién llegada

– Ven mi amor – se apresuró a decir Tom al momento que acercaba a la joven para que se uniera al grupo – te presento a la Señorita Candice White Andley, hija adoptiva de la familia Andley

– Tom, basta, mi nombre es simplemente Candy Blanca, sonrió la rubia mientras se dirigía a la muchacha, –Buenos días – le dijo haciendo una pequeña reverencia, lo cual provocó el desconcierto de la joven que no estaba acostumbrada a tal protocolo

– Bu, Buenos días — respondió algo apenada la jovencita contestando de esta manera el saludo

– Candy, te presento a mi esposa Clarice,

– Me da gusto conocerte, ¿puedo hablarte de tu verdad? – preguntó Candy a la joven

– Por supuesto señorita le respondió

– No me llames señorita, dime Candy por favor

– Bueno, por qué no pasamos a sentarnos y a tomar algo… no nos vamos a quedar aquí parados todo el día, ¿o sí? – les dijo el Señor Steve al momento que invitaba a Candy a tomarse de su brazo

– Si, gracias Señor Steve – dijo Candy aceptando alegremente la invitación

Todos se sentaron en la sala para charlar, Tom se sentó junto a su esposa, y Candy en un sofá junto con el Señor Steve, Clarice miraba a Candy y se preguntaba cómo era posible que una señorita como esa que se veía tan fina y educada pudiera haberse criado en el hogar de Pony, cuando Tom le había hablado de ella se había imaginado a una chica como las que ella conocía, no como la dama que tenía ante ella, de muy delgada figura, tez blanca y ojos verdes, definitivamente parecía una princesa salida de un cuento de hadas además su porte, la forma de expresarse, sus ademanes… era muy diferente a lo que había alguna vez se había imaginado.

Clarice pensaba en muchas cosas que no tenían coherencia mucha lógica para ella, estaba ajena a la alegre charla sostenida entre aquellos hombres y la joven recién llegada, sin embargo, alcanzó a escuchar la voz de su esposo que le preguntaba:

– ¿Quieres algo de beber?

–¿Ehh?, ah sí por favor—le respondió tratando de disimular su distracción- ¿quieres que te ayude?

– No, quédate  aquí, en seguida regreso

Tom salió de la habitación para traer las bebidas y su padre hizo lo mismo para mostrar a Candy un álbum de fotos. Ambas mujeres se quedaron solas, por momentos se miraban y se dirigían una breve sonrisa pero el ambiente se comenzaba a sentir tenso, así que Candy tomó la iniciativa e inició la conversación:

– Y cuéntame, ¿cómo fue que se conocieron tú y Tom?

– Ahh, bueno, conocí a Tom en un rodeo al que asistí, aun éramos muy jóvenes, casi unos niños

– De casualidad, ¿en ese rodeo no participó un joven alto de cabello rubio? – preguntó Candy intrigada

– Ah, sí, era un joven que ganó el primer lugar al hacer el mejor tiempo sobre el potro, en esa ocasión lo recuerdo bien porque Tom quedó en segundo lugar

Candy no podía dar crédito a lo que estaba escuchando… fue en la misma ocasión en la que Anthony participara en un rodeo, ella lo recordaba muy bien, recordaba a Stear y Archie muy emocionados apoyando a Anthony, recordaba a la Tía abuela muy emocionada por ver a su querido nieto concursando, y los muchos nervios que ella tenía a alguien tan querido para ella sobre aquel caballo que le parecía demasiado salvaje, la imagen de Anthony feliz después de haber concursado y ganado… sin duda era un recuerdo que si bien no lo podía guardar en su cofre, si lo tenía guardado en lo más profundo de su corazón, mientras pensaba en que cómo era caprichoso el destino que ponía a las personas en el momento y lugar indicados, aun sin saber por qué o para qué

– Si, también lo recuerdo, – dijo Candy– fue algo muy emocionante

– ¿Usted, perdón, tú también estuviste ahí? – preguntó la joven sorprendida de que la rubia estuviera también en aquella ocasión

– Si, iba con unos amigos para apoyar a ese joven rubio que ganó, sin duda Tom lo preparó muy bien para ello… y entonces, ¿fue ahí donde se conocieron?

– Bueno, ahí fue donde nos presentaron – respondió ruborizada la joven, – fue hasta unos años después que en una fiesta volví a verlo y me invitó a bailar, a partir de ahí nos hicimos amigos y procurábamos encontrarnos en las fiestas donde éramos invitados, y al cabo de un tiempo de conocernos me pidió que fuéramos novios

– ¿Y cómo fue que te pidió que te casaras con él?

– Eso fue después de un baile, ya por la noche cuando íbamos de regreso a mi casa… él estaba muy nervioso y tartamudeó mucho – dijo la joven al mismo tiempo que se reía para sus adentros – pero al llegar a la puerta de mi casa me lo pidió, le respondí que sí y a los dos días se presentó con su padre para pedir formalmente mi mano, seis meses después nos casamos y pues aquí estamos… – concluyó la joven al momento que escuchaba a alguien acercarse

– Me alegra ver que estén platicando — dijo Tom

– Fue muy hermoso como se fue dando lo de ustedes dos – comentó Candy

– Si, así es. Sabes Candy, Clarice también estuvo en el rodeo donde ganó Anthony, ¿te acuerdas?

–Eso mismo me estaba comentando, claro que me acuerdo – respondió la pecosa—fue algo muy emocionante para todos y sobre todo para Anthony

– Si, ¡quién iba a decir que ahí estaba la chica que me robaría el corazón años después! – exclamó Tom mientras miraba a su esposa y la abrazaba delicadamente

Clarice sonrió al sentir a su esposo y se dieron un breve pero amoroso beso, Candy los observaba mientras venían a su mente los momentos pasados junto a Albert, rodeados de una tranquilidad casi idéntica a la de aquel momento, ella siempre pensó que su vida con Albert sería tan tranquila como la que veía frente a sus ojos con Tom y Clarice, parecían tan felices, pronto la imagen de Albert desapareció para dar paso a los besos apasionados que le diera Terry en Escocia, en nada se parecían a esas escenas tranquilas vividas con Albert, Terry era fuerza, era pasión, era un sin fin de deseos reprimidos… parecía que los labios de Terry lograban desatar en ella una pasión y un deseo que no había podido sentir antes con nadie… Candy bajó la cabeza lentamente y buscó dirigir la mirada a algún otro sitio, afortunadamente el Señor Steve regresaba trayendo un grueso álbum fotográfico que comenzó a mostrar a la pecosa. Candy miraba las fotos, había muchas de Tom y su padre, y después comenzaban las fotos de la boda, en todas ellas se veía a una pareja feliz y enamorada, eran en realidad bellos recuerdos que el padre de Tom atesoraba, mientras entre los tres le relataban los detalles y anécdotas de cada fotografía, la mente de Candy imaginaba lo que hubiera sido su propia boda con Albert. Pensó que ellos sin duda habrían tenido también tantos recuerdos como los que tenía enfrente, pero había algo de lo que estaba plenamente segura, en ninguna de esas imágenes se le hubiera visto un rostro de felicidad tan sincero como el de Clarice, simplemente no hubiera podido tenerlo, porque después de lo que había pasado con Terry nada podría haber sido igual. Candy soltó una lágrima al seguir viendo las fotos pero se limpió disimuladamente el rostro, no advirtió que Tom y su padre la miraban, la conversación fue cambiando de tema poco a poco y terminaron pasando una tarde muy agradable, Clarice y Candy se hicieron amigas esa tarde mientras Tom las veía contento pues ambas eran personas a las que quería mucho. La tarde transcurrió y pronto llegó la hora de partir, Candy regresaba de un breve recorrido con el Señor Steve cuando este le dijo:

– Ya veo, entonces te irás de nuevo

– Si, debo hacerlo, porque tengo que encontrar las respuestas a muchas cosas, debo poner en orden mi vida y retomar mi camino, creo que ya es tiempo que haga lo que realmente quiero hacer y tenga aquello que deseo tener

El Señor Steve miró a la joven rubia y la tomó por los hombros – Algún día tú también encontrarás tu felicidad como Tom, no lo dudes pequeña, sabes que te aquí todos te queremos mucho y te deseamos mucha suerte, pero antes de que te vayas tienes que prometerme algo

–¿Qué es? – preguntó Candy

– Que volverás cuando estés convencida que has encontrado tu felicidad

– Así lo haré – dijo la pecosa con una sonrisa y abrazando al corpulento hombre

Regresaron con Tom y Clarice quienes estaban subiendo a la carreta a los chicos del hogar quienes fatigados después de un día de juegos estaban más que cansados y listos para irse

– Promete que nos escribirás pronto – le dijo Clarice a Candy mientras le daba un abrazo

– Si, lo prometo, les escribiré – respondió la rubia

– Cuídate mucho Candy, – le dijo Tom dándole un fuerte abrazo – y por favor hermanita no te rindas, prométeme que algún día regresarás y me presentarás a la persona que hayas escogido para ti

Los ojos de Candy se llenaron de lágrimas y se aferró un momento más a los brazos de Tom luego se separó de él y le dijo:

– Te prometo que algún día lo traeré aquí y te lo presentaré, gracias por todo hermano – ni Candy ni Tom pudieron decir una palabra más, ambos sabían que esta vez el viaje sería muy largo y tal vez difícil pero ahora había un lazo más entre ellos que los unía, un lazo de hermandad que sería muy difícil de romper.

Candy regresó al hogar contenta mientras los chicos dormían en la carreta, pensaba en que algún día cumpliría la promesa hecha al Sr. Steve y a Tom y que pasara lo que pasara esta vez no se permitiría rendirse y llevaría al dueño de su felicidad a conocer a tanta gente maravillosa que la quería, sí, algún día llevaría a Terry con ella.

El día antes de su partida Candy se apresuró a alistar sus cosas, tenía tan poco y tanto que llevarse, tantos nuevos recuerdos que atesorar, tanto cariño de parte de todas las personas que había conocido y que ya conocía, y sobre todo la convicción de una nueva esperanza en su corazón, así que después de terminar con los deberes a los que ayudaba a sus maestras salió y jugó con los niños del hogar durante un largo rato, al caer la tarde salió y fue a la colina de Pony, se recostó un rato sobre el pasto y pensó en lo agradable que era esa sensación, así que procuró guardarla muy bien en su memoria, después fue hacia donde estaba el padre árbol y rápidamente se subió, el viento le movía la rubia cabellera y el atardecer mandaba sus últimos rayos, todo era tan bello y perfecto, así que se quedó ahí hasta que el sol se ocultó totalmente, sin pensar en nada más, solo deseaba que aun no fuera tarde para remediar sus errores.

Al día siguiente después del almuerzo Candy tomó sus cosas y se dispuso a emprender su viaje, los chicos salieron a despedir alegremente a su hermana mayor, la Señorita Pony y la hermana María abrazaron a la joven

– Bueno, Candy, creo que ha llegado el momento de despedirnos una vez más, cuídate mucho y procura informarnos de vez en cuando de cómo te encuentras, desde aquí oraremos porque todo te salga bien y logres encontrar a Terry para arreglar las cosas – le dijo la Señorita Pony mientras abrazaba a su querida hija y la bendecía pidiendo porque su camino no fuera difícil y fuera feliz

– Gracias Señorita Pony – le respondió la pecosa con una sonrisa en los labios – le prometo que haré mi mayor esfuerzo

– Candy, – le dijo la hermana María al tiempo que se acercaba a acariciar el bello rostro de la joven— pase lo que pase esta vez no te rindas, lucha hasta el final por lo que realmente deseas, en ti no debe quedar ninguna duda de que intentaste hasta lo imposible por conseguir lo que quieres

–Gracias hermana así lo haré, se lo prometo, le dijo la joven, abrazó a la mujer y le dio un beso en la mejilla, y así con una gran sonrisa en los labios y el corazón repleto con una nueva esperanza les dijo adiós a los chicos agradecida por haber formado parte de sus múltiples juegos y diversiones y se alejó de su querido hogar de Pony, esta vez quien sabe por cuánto tiempo.

 “Como si fuese tan fácil deshacerse del amor, como si fuese una prenda que se quita y se acabó… como si fuese tan fácil arrancarte de mi mente, como si todo lo vivido hubiese sido tan intrascendente, Así de simple y sencillo me pides que te olvide…”

El viaje hacia Boston había sido largo, frío, lleno de pensamientos de todo lo que había pasado. Mientras caminaba rumbo al hotel en que se hospedaría durante unos días Terry trataba de convencerse a sí mismo que lo mejor sería sacar de una vez por todas ese sentimiento que ahora le estaba prohibido, esa pasión que le quemaba las venas tenía que morir y para siempre, ella ya no sería de él, eso era algo más que definitivo, había escogido a otro, aun a pesar de haber reconocido que no lo amaba, ella se había quedado con otro y le había pedido a él que partiera y la dejara, ¡ella se lo había pedido a él!, él, que había sido quien la enseñó a amar, quien la enseñó a vivir, el autor de esos besos que habían dejado atrás a una niña, para darle paso a la mujer; ¿cómo había podido entonces hacerle esto?, ¿en qué momento perdió el control de los mundos de ambos y permitió que alguien se interpusiera entre ellos?, pero todo simplemente pasó y ahora ella seguramente ya estaría casada y tratando de ser feliz, y bueno, después de todo, se había casado con alguien bueno, Terry pensaba que eso era algo más que frustrante, porque la persona que le había arrebatado a su dama era alguien bueno, había sido su mejor amigo y aun lo estimaba mucho, ¿cómo intentar odiarlo?, ¿Cómo recriminarle y gritarle que le había quitado algo muy importante?, y ahora que la había perdido, ¿Qué le quedaba por hacer?, solo tratar de olvidar, ¡Cómo si fuese tan fácil hacerlo! ,  ¿En qué momento ella perdió ese poder de decisión que tenía?, ¿en qué momento perdió su determinación por seguir a su corazón y prefirió anteponer el deber a sus verdaderos sentimientos?, y él, ¿por qué no pudo convencerla?, las cosas se habían complicado tanto todo ese tiempo que pasaron lejos… ahora ya no quedaba nada, así que lo mejor sería tratar de retomar cada quien su vida y olvidarse de que alguna vez existieron, ahora solo quedaría guardar su recuerdo y seguir adelante.

Terry llegó al hotel, se registró y subió hasta su habitación para dejar su equipaje, entró a la habitación y dejó la maleta a medio camino para dejarse caer sobre la cama, sacó un cigarrillo, lo encendió y cerró los ojos por un momento, la imagen de ella aún estaba grabada en su mente, era tan inevitable, y ¿cómo poder evitarlo si estaba tan hermosa?, se había convertido en una mujer tan bella, esos ojos verdes, esa boca color carmesí, esa piel pálida como una rosa, su esbelto cuerpo, sus rizos dorados… – ¡basta! – se dijo a sí mismo, terminó de fumar con un gesto adusto en su rostro, tomó su capa y salió del hotel rumbo al teatro, lo mejor sería distraer su mente, no pensar más que en trabajo sin duda lo ayudaría en ese momento.

El Boston City Hall era un recinto algo espectacular, era un teatro antiguo pero grande y lujoso, la compañía de teatro Strafford que había sido llamada para esta puesta en escena había llegado desde hacía varios días y estaban ensayando porque la puesta en escena era cuestión de unas cuantas semanas, a Terry lo habían llamado para hacer un papel protagónico, hacía tiempo que ya habían pasado esos días donde tenía que hacer audiciones para aspirar a un papel, su trayectoria actoral era grande a pesar de ser tan joven y era considerado como un actor muy importante en toda la compañía, simplemente el talento nato que tenía era algo que se proyectaba inmediatamente, sin duda el gusto por el teatro era algo que traía en las venas.

– Terry, que gusto verte, me alegra que ya estés aquí – le dijo Robert Hathaway al momento que le daba un abrazo al apuesto joven

– Si, gracias, perdona el retraso – comentó adusto – dime cómo van los ensayos

– Bien, ahora solo nos hace falta ensamblar las últimas partes de la obra y realizar los ensayos contigo y tu compañera

– ¿Quién va a ser la co-protagonista?

– No la conoces, es una chica nueva, es muy guapa y tiene mucho talento, esta va a ser su primera obra en un rol protagónico.

– Mmm… – refirió Terriuce indiferente, la verdad no le importaba en lo más mínimo quien fuera su pareja en el teatro, por el momento prefería no saber nada que se refiriera a mujeres.

– ¿Te pasa algo Terry? – Le preguntó Robert – no traes muy buena cara, tal pareciera que no te ha ido muy bien en estos días.

– No me pasa nada – contestó tajante – simplemente no tengo mucho humor, estoy algo fatigado, pero eso es todo.

– De acuerdo, de acuerdo Terry, pero entonces mejor te hubieras quedado a descansar en el hotel y hubieras venido hasta mañana, bueno, eso no importa, ven, acompáñame a la oficina, ahí te daré más detalles de lo que ha pasado aquí para que estés al tanto de todo y te puedas integrar sin problema.

– Esta bien, vamos.

Terriuce y Robert caminaron hacia la oficina, se metieron y estuvieron largo rato hablando de detalles de la obra, Terriuce, se metió de lleno en lo que Robert le decía y aprovechaba para intercambiar con él puntos de vista sobre lo que él consideraba que podría ayudar a la puesta en escena, lo cual fue ayudándole a relajarse y dejar de pensar por un rato en lo acontecido en Escocia. Para cuando salieron, la mente de Terriuce solo tenía en mente ponerse a estudiar para integrarse de lleno a los ensayos, se fue a su hotel con cierta emoción, el papel que le habían asignado era un personaje con fuertes cambios, no seguía un patrón específico y eso lo emocionaba mucho, tantos altibajos en un solo personaje era todo un reto para él, así que trataría de interpretar su rol lo mejor posible, llegó a su habitación y pidió le llevaran su cena al cuarto, junto con una botella de vino, cenó escuetamente y se dedicó a revisar su argumento, destapó la botella y comenzó a beber, se entretuvo durante un buen rato con el libreto, pero al cabo de un rato apagó la luz y trató de ir imaginando lo que había leído en el texto, sin embargo poco a poco su mente se fue apartando de la tranquilidad para traerle el recuerdo de aquella hermosa rubia que había perdido en Escocia; el recuerdo de ese cuerpo estremeciéndose entre sus brazos mientras sus labios se rozaban uno con el otro lo hizo ir consumiendo poco a poco el licor encerrado en aquella botella mientras recriminaba en silencio:

– Candy, mi hermosa Candy, aun no sabes que yo hice míos tus ojos, tu mirada, tu sonrisa, tu manera de pensar, tu alegría y tu tristeza, tu mentira y tu verdad, todo lo tuyo fue mío, y ahora simplemente nada ya me pertenece… te fuiste y me dejaste aquí, la verdad es que me siento perdido entre tinieblas, sin hoy y sin mañanas, sin un poco de esperanza, acabaste con lo nuestro, lo borraste tan sencillo como la escritura de un lápiz, ¿cómo hacer a un lado el pasado? ¿Acaso crees que soy una roca? soy solamente un ser humano, Candy… como si fuese tan fácil suplicarle a mi cerebro que le ordene al corazón que anule cualquier recuerdo tuyo, así de simple y sencillo me pediste que te olvide, te olvidaste que yo si te amo… Candy…

Poco a poco la extenuación fue venciendo al apuesto hombre quien fue quedándose dormido mientras su mente no dejaba de evocar a aquella a la que había amado y a la que había perdido, hasta que la botella se terminó y el cansancio lo venció quedándose dormido mientras la noche seguía su curso.

La mañana llegó y con esta el comienzo de un nuevo día, un rayo de sol entre las cortinas fue el encargado de despertar a Terriuce anunciándole la llegada de una nueva mañana, abrió lentamente los ojos, no recordaba mucho de lo que había hecho el día anterior, por lo que se levantó y después de darse un baño se dispuso a salir rumbo al teatro; al llegar no había nadie, aún era temprano y el ensayo comenzaría unas horas más tarde, esto lejos de disgustarlo le agradó, tendría la oportunidad perfecta para comenzar a practicar sus diálogos y ponerse al corriente, por lo que sacó su libreto y se dispuso a ensayar.

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8 comments

  1. Jejjejejejeje.volvio
    la.Candy.de.siempre.

    Ya.por.fin.se.encontraran.los
    caminos.de.los.dos.

    Gracias.Sakura.por.regalarle
    la.felicidad.a.ntra.pareja
    favorita.

  2. Me encanto,gracias por este giro, hay que reconocer que esta situación que le pasa a Candy no has pasado a cualquiera de nosotros.

    Que bueno que regreses a la antigua Candy!! decidida, segura de sus acciones y fuerte para afrontar retos esa es la Candy de nuestra historia.

    Ahora falta Terry y que se llegue a dar el recuentro y los dos esten juntos por siempre!!!!

    Gracias cada vez me encanta más tu historia!!!!!

    Saludos

  3. hola sakura gracias por hacerle entender a candy, que se debe luchar por quien se ama y que ya era hora que reacionara. esa es la candy que todos adoramo decidida y segura de si misma, esta de tu parte ahora que su encuentro con terry sea tan lleno de felicidad que nadie pueda separarlos. felicidades eres muy buena escritora///.

  4. me gusto mucho pero komo k senti k algo pasara con la nueva actriz?????????? no si es mi imaginacion o lo intui …ojala k no sea asi pork la verdad ya se merecen un rato juntos…bueno grasias y espero seguir leyendo esta hermosa historia …

  5. YO TB PIENSO LO MISMO…NOOOOOOOOO….YA NO OTRA INTROMISION DE UNA TERCERA PERSONA ENTRE ELLOS? SE VOLVERIA A REPETIR LO MISMO CON SUSANA……QUE EL DESTINO NO SEA MUY CRUEL…..PERO CONFIO EN TI Y SE Q NOS GUSTARA EL SIG FIC COMO TODOS LOS ANTERIOS CAPITULOS

  6. HOLA
    ESTOY PREOCUPADA PORQUE YA SON 2 SEMANAS Y NO HAS PUESTO LA CONTINUACION, NOS TIENES ACOSTUMBRADAS A QUE 2 A 3 VECES POR SEMANA PONES NUEVO CAPITULO, NO VAYAS HACER LO QUE OTRAS ESCRITORAS QUE CUANDO SE PONE MAS INTERESANTE LA HISTORIA SE DESAPARECEN Y NO TIENEN LA ATENCION DE DECIR QUE PASA? ESPERO NO SEA TU CASO, OJALA Y PRONTO TENGAMOS NOTICIAS TUYAS.
    TE MANDO SALUDOS

  7. Hola hermosas chicas!!!

    Mil perdones por la ausencia, estas semanas fueron muy intensas con muchísimo trabajo para mí, y la verdad seré sincera, llegaba tan cansada a mi casa que solo llegaba buscando mi cama para dormirme… jejeje… afortunadamente ya salí de vacaciones, así que ya estoy nuevamente por aquí y prometo no volver a atrasarme con mi fic… esto segura que en estos días verán ya la continuación, porque la acabo de subir… jejeje… ya las extrañaba chicas!!! ^-^! las quiero mucho!

    Sakura Hayashi.

  8. Me ha encantado tu fic, todavia no termino de leerlo, y es el segundo fanfic que leo, gracias por esto, me ha sacado un poco de mis penas y preocupaciones… Saludos Sakura, desde Chile, estoy muy ansiosa de terminar de leer esto.

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