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Aun en el tiempo y la distancia,… al final habremos de encontrarnos Capítulo 13

Capítulo 13 Cuéntame cómo ha cambiado tu vida

“Amigo mío, esta noche te invito a brindar por ella, que los amores se marchan, y los amigos nos quedan, pero quién iba a decirlo, qué cosas tiene la vida, habiendo tantas mujeres, nos hizo amar a la misma…”

– Albert Andley, – dijo Terry extendiendo su mano, para estrechar la del recién llegado a su residencia, el joven que había sido su camarada, su buen amigo – Me alegra que hayas venido. Tenemos que hablar.

Albert, contestó el saludo estrechando su mano, con cierta camaradería, como en los viejos días en el Blue River Zoo en Londres. Y asintió con el rostro.

– Así es Terry, tenemos años sin vernos, y es precisamente el motivo por el que vine. Me gustaría poner al corriente nuestras vidas.

– Pues toma asiento, – indico él – ¿Quieres algo de beber? – Preguntó mientras se aproximaba a la cava para sacar de esta una botella de vino y servir una copa al recién llegado.

– No, gracias.

Terry se encaminó a su silla, ya habiendo tomado asiento,  Albert inició la conversación:

– Antes que nada, quiero felicitarte, ya que continuamente me entero de buenas noticias sobre tu carrera, veo que cada vez asciendes más en ese ámbito. Te felicito porque finalmente estás haciendo lo que tanto perseguiste.

– Profesionalmente no me pudo quejar – aceptó Terry – en ese sentido la vida me ha sonreído, pero solo en ese sentido. – De pronto se dio cuenta del rumbo que tomaría esa conversación y volvió al tema inicial. – Tú tampoco te puedes quejar, eres un exitoso hombre de negocios, él más influyente de Norteamérica según sé.

– ¡Uff! lo considero más una carga que un éxito. Pero tuve que asumir mis responsabilidades.

– ¿Responsabilidad? – repitió Terry. – ¿Qué palabra no? Casi siempre nuestras responsabilidades se anteponen a nuestros deseos. Por eso es tan difícil crecer.

– Pero crecimos y somos hombres de responsabilidades, Terry. Las hemos asumido a pesar de que son totalmente contrarias a nuestro sentir. Por eso es que somos adultos.

Terry asintió al comentario de Albert, era realmente el amigo con él que podía hablar de esos temas en una tarde sin prisas. Lástima que esa amistad se viera opacada, debido al sentimiento que ambos tenían por la misma mujer.

– Yo finalmente renuncié al ducado, – reveló el actor de pronto – También llega el día en que tienes que poner en una balanza si la responsabilidad te exige tanto como para traicionarse a uno mismo… o a los sueños más preciados, y en ese caso el ducado de los Grandchester era algo superfluo; estoy seguro que la nobleza sobrevivirá sin mí.

Albert, escuchó atento sintiendo que las palabras de Terry, lo conducirían a la verdadera razón por la cual había sido entablada la conversación.

– Pero hubo otras renuncias, más dolorosas que me hicieron perder lo único importante que hubo en mi vida. Y esas fueron inaplazables.

– Estas hablando de Candy ¿verdad?

Terry asintió.

– Quiero decirte que entiendo que te hayas enamorado de ella… y ella se haya enamorado de ti. – confesó el actor a tropezones, era obvio que era muy difícil para él decir eso. Se notaba en su mirada un reclamo apenas contenido. – Y al tratar de comprenderlo quiero decirte qué quiero reafirmarte mi amistad.

Albert lo miró sorprendido.

– Nunca pensé que pudiéramos dejar de ser amigos.

Terry vaciló un momento antes de hacer lo que él consideraba su más importante revelación. Quizá después de oírla, la opinión de Albert cambiaria.

– Yo sí, Albert. A pesar del tiempo y de todo lo que hemos vivido, yo sigo enamorado de Candy.

Albert levantó las cejas viendo el gesto adusto de Terry.

–Lo imaginaba. – Aceptó, pero sin responder a su mirada desafiante, tratando de conservar la ecuanimidad. Aunque era evidente que había escuchado algo que ya intuía, su gesto dejo entrever un rastro de derrota. – Nadie mejor que yo conoce la historia de ustedes, nadie mejor que yo para entender también.

– Hubo un momento en el que me enfureció lo de ustedes, – Continuó revelando Terry. – Me sentí traicionado por ella… y por ti. Recordé aquel día que me encontraste ebrio y me pediste que la dejara seguir con su vida. Me volví loco de celos, pensando que nos quitaron la oportunidad… bueno ya me conoces, ahora estoy tratando de aceptarlo, y creo que el tiempo me ayudará.

– ¡Candy nunca te traicionó! – Apuntó Albert, se notaba que la conversación estaba siendo muy difícil también para él. – Llegó simplemente el día en que tuvo que seguir adelante. Yo tampoco te traicioné. No busqué enamorarme de ella, simplemente sucedió. Desde niña amé sus sonrisas, pero fue hasta hace poco que comencé a amarla de forma distinta.

Terry asintió pensando en todo el tiempo perdido. Albert siempre había estado a su lado, como amigo, como hermano, como tutor y ahora como enamorado. Sintió un poco de celos por haberse perdido la niñez de la mujer que tanto amaba, y que Albert si hubiera estado con ella.

Por supuesto Terry admitía que no había traición alguna. Antes que nadie fue él mismo el que le dio la espalda al amor que Candy y él se tuvieron. No tenía derecho a reclamar nada, no tenía derecho a guardar rencor, ni a cuestionar.

– Por supuesto, no hubo traiciones, y no tiene caso preguntar más, Albert. – Aceptó finalmente recordando que había sido precisamente Albert, él que lo había hecho regresar y reivindicarse en el teatro, por lo que estaba totalmente agradecido. – Ya no tiene caso hablar más, solo quiero decirte que te sigo considerando mi amigo, y espero que me hagas el favor de considerarme igual.

– Te lo aseguro. – Asintió Albert, preguntándose, si él también había hecho las cosas bien, no por enamorarse de Candy, sino por lo que pasaba ahora.

Salió de sus pensamientos, cuando se percató del prolongado silencio de Terry, era obvio que él, tenía algo más que decir, pero no sabía cómo comenzar.

Finalmente el actor se decidió.

– He visto un par de veces a Candy, la gente, nos vio en el bosque y empezaron algunos rumores. Pero quiero decirte que solo nos pusimos al corriente en nuestras historias, ella te respeta mucho, Albert.

¡Esto si perturbó a Albert!, pues desde que se enteró que estaría en Escocia, precisamente ese fue su mayor temor. Y no pudo evitar sentir cierto recelo.

– Esta bien, pues aunque no confiara en ti, confío plenamente en ella. –Repuso Albert secamente.

Terry percibió cierta molestia en el tono de su voz, y por un instante se puso a la defensiva, pero inmediatamente recapacitó porque sabía lo difícil que era esto para los dos. Esperaba que siguieran siendo tan amigos como antes, cuando la tormenta se calmara, aunque por ahora solo bastara la promesa de ello.

Terry se levantó de su silla y le tendió la mano a Albert, Albert lo miró un poco extrañado, pero la estrechó con energía, sonriéndose ampliamente relajando sus propias tensiones.

– Espero tus cartas entonces, señor Andley. Yo te escribiré en cuanto tenga algo interesante que contar.

Ambos se relajaron.

– Espero no equivocarme y escribirle al duque Grandchester, porque mis cartas nunca te llegarán así…

Ambos rieron despreocupados por un momento, luego Albert se despidió y salió del despacho.

Terry se quedó parado, viendo como Albert se alejaba y se preguntó cuándo llegaría el día en que la tormenta que traían en sus corazones hubiera amainado.

– Vamos Candy se hace tarde, y los chicos ya nos esperan – pronunciaba Annie, apresurando a Candy, para ambas bajar al encuentro de sus respectivas parejas para el baile de caridad realizado en Edimburgo –

A dicho baile se habían invitado a las familias más prestigiadas de Escocia, y en este año los invitados de honor a dicho baile eran los miembros de la familia Andley.

– Al fin Annie, estoy lista, – dijo Candy, llegando a su encuentro con Annie, para así juntas bajar al encuentro de sus caballeros –

– ¡Te ves lindísima Candy!

– Gracias, aunque tú también te ves formidable, definitivamente la maternidad te sienta muy bien – contestó Candy al comentario de su amiga y ambas tomadas del brazo bajaron las escaleras –

Al verlas bajar, ambos caballeros de inmediato se acercaron a su encuentro quedando totalmente deslumbrados.

– Ven Annie, permíteme ayudarte, – dijo Archie tomándola en un fuerte abrazo ayudándola a terminar de bajar las escalinatas. –

– Te vez bellísima Candy… – susurro Albert mientras tomaba su mano y depositaba un suave beso en su dorso –

– ¡Albert!, me sonrojas, aunque mientes muy bien… me imagino que tu lema es: “lo cortés no quita lo valiente”.

– ¡Cómo crees que podría mentirte yo, pequeña!…, es la verdad, te ves esplendida esta noche, me siento totalmente orgulloso de ser tu pareja y poder lucirme ante todos estando con la dama más bella de lugar… dijo acariciando suavemente y con ternura su rostro haciendo que la pecosa levantara sus bellos ojos hacia él.

Ante el comentario Candy se mostró totalmente sonrojada, ya que nunca se acostumbraría a los galanteos de Albert para con ella, sin embargo con todo y sus mejillas ruborizadas, los cuatro jóvenes se encaminaron a donde el baile los esperaba.

Al entrar al majestuoso salón toda la sociedad escocesa, plantó sus miradas en la joven pareja de prometidos, que entraba tomados del brazo.

Los ojos de Candy vagaron por todo el salón, viendo de reojo a montones de rostros aristócratas; rostros vacíos de emociones, revestidos con telas delicadas, y llenos de finos modales, que servían como la perfecta mascara para disfrazar el vació dentro de cada una de ellas; uno por unos los admiraba, y trataba de imaginar por qué razón estarían en ese majestuoso baile, después de algunos instantes perdida entre la multitud su mirada se estancó al reconocer entre las miradas a una por demás familiar, un rostro totalmente ajeno a lo que sucedía…

¡Era Terry!,

Él estaba ahí, en ese lugar, su corazón brincó al reconocerlo, le veía tan buen mozo, tan varonil, estaba rodeado por tres chicas que flirteaban descaradamente con él, pero él impropio y ajeno a estas, apenas y les dirigía una furtiva sonrisa de vez en cuando, totalmente ajeno de su presencia.

Su cuerpo se encumbró al saberlo ahí, en el mismo lugar donde ella y Albert, se encontraban, sin saber por qué, una aprensión le llenó de pies a cabeza, pensando en que si efectivamente él no sabía de su compromiso con Albert, – como se lo había dejado notar en su último encuentro- su reacción ante la noticia, ahora después de esos momentos vividos a su lado hacia unos días sería catastrófica, ahora al encontrarla actualmente comprometida con Albert.

Su sangre se heló tan solo de pensarlo, y rápidamente volvió a buscar a Albert, tratando de que este no se diera cuenta de la exaltación que el descubrir a Terry le había producido, Albert, al notar su mirada, la tomó más fuerte de su brazo, dándole una enorme sonrisa.

El gesto de Albert, apaciguó por un momento su propia exaltación, y ambos continuaron caminando hasta su respectiva mesa, saludando en su camino a varias personalidades que se daban cita en el baile.

Aun sentada en su mesa, sus ojos seguían vagando por el salón buscando desesperadamente el rostro de Terry, en ese instante y sin percatarse Albert, la tomó de la mano;

– ¿Pasa algo pequeña?, te noto nerviosa, ¿Qué tienes? – Preguntó él al notar su ausencia.

Candy volvió su rostro para con Albert, como volviendo de un sueño, y un tanto sorprendida, –Estoy bien gracias, solo un poco nerviosa, por toda la gente que está presente, no dejan de mirarnos…

– Tranquila, es natural, somos los invitados de honor en esta ceremonia, y la sociedad de Edimburgo apenas nos identifica como pareja, no olvides que es la primera ocasión que salimos como tal, aquí en Escocia. – Comento Albert, tratando de dar confianza a su prometida.

– Es cierto, – dijo ella haciendo un mohín – discúlpame Albert, aun no me acostumbro a este tipo de bailes.

– No te preocupes pequeña, estoy contigo, y estoy seguro que pronto estarás como pez en el agua en este tipo de ceremonias, además, te prometo que cuando seas mi esposa, estas etiquetas serán más ocasionales. – Terminó y le guiñó un ojo.

– Me alegro tanto que estés aquí, sin ti no sabría que hacer…

– Yo me alegro de estar aquí, porque no sabes cómo me comen las ansias de bailar contigo pequeña.

– Albert, ¡qué cosas dices!…

Ambos prometidos, platicaban incesantemente, mientras Annie y Archie los observaban.

– Mira nada más Annie, que par de tortolitos tenemos aquí, – dijo Archie con voz alta para interrumpirlos, en un acto de travesura.

– Si Archie, mira nada más, tan ensimismados están, que no se dan cuenta de que toda la sociedad los acaba de llamar para un brindis.

– ¡¿Qué?! – Se volvió Albert, encrespado. – ¡un brindis!

– Ja,ja,ja – la pareja se echó a reír abiertamente al ver como su broma había resultado.

– ¡Chicos, son terribles! – dijo Candy al entender como los habían embromado a ambos como cuando niños y los cuatro jóvenes se echaron a reír.

De repente una armoniosa melodía comenzó a sonar por todo el salón y el mismo alcalde de Edimburgo, hizo el llamado a abrir el baile a la joven pareja de enamorados.

– Su atención por favor, – solicitó el alcalde – como es costumbre en el baile de caridad, la pareja invitada de honor es la que abre el baile por tradición, en esta ocasión me complace presentarles a la joven pareja de prometidos, la señorita Candice White Andley y el señor William Albert Andley un aplauso por favor.

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9 comments

  1. esa canción queda perfecto para la historia, los mejores amigos enamorados de Candy… me encanta la historia hizo que me emocionara 🙂

  2. wow me quede bien picada no tarden mucho por fis en publicar los siguientes capitulos q la semana se me hace eterna esperando jajaj felicidades xq esta muy linda la historia

  3. No puede ser en que dilema anda metida candy, jejeje, espero que todo salga bien, esperare anciosa el siguiente capitulo ojala y sea pronto pleas…

    Bye

  4. Me gustó mucho este capítulo. Por favor no tardes en subir el siguiente, quiero saber como termina todo esto.

  5. JJJJJ,siempre.nos.dejas.con
    la.espinita,pero,vale.la.pena
    soportarla.
    Esperamos.pronto.la.conti,saludos.

  6. haaaaaaescribes muy pokoooo no porfavor….siempre me dejas con las tripas enrroscadas jajaja espero pronto sigas escribiendo grasias ,desde acpulko…bye

  7. oye creo qe ha sido el capitulo mas corto que leido de toda la historia pero ha estado genial me gusto mucho espero con ansias el otro cap y por favor has que candy se de cuenta que no puede vivir sin terry plissss

  8. Me queda claro qu Candy sigue amanado a Terry, pero tengo sentimientos encontrados ya qeu también me gustaría que Candy se quedara con ALbert, el se la merece más ha estado siempre con ella y Terry fue queién decidió dejarla (por el motivo que fuese, en fin estoy segura que lo que decidas será fabuloso, pero por favor no tardes ya quiero la continuación.

  9. Aaaay sakura me encanta, adoro a Albert pero la forma en q nos describes a Terry me haces sentir indecisa sobre quien es mi favorito.

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