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Aun en el tiempo y la distancia,… al final habremos de encontrarnos Capítulo 11

Capítulo 11

Cómo retomar lo que dejamos

“Aun en la distancia, cerca te llevo de mí, tu eres quien me hace sentir… que si a veces duele la vida, más me dolería no volver a ti”

El día transcurría y desde su inicio algo decía que ese sería un gran día, se podía sentir en el aire. A pesar de todo, el viaje a Escocia le había servido, llevaba tan solo algunos días, más no perdía la esperanza que este fuera el día que ella acudiera en su busca. Salió a todo galope en su yegua Teodora, ¡sentía tan bien el aire golpearle en la cara!, desde que la había visto y habían charlado esa tarde, podía sentir la libertad recorrer nuevamente todo su cuerpo, parecía que la alegría había regresado a él, sentía y reconocía esa clara sensación que va impregnada de emoción, igual a aquella que lo llenaba en los días del colegio, galopando liberaba esas ansias locas que invadían su mente llenas de ganas de verla de nuevo. Pronto llegó a ese sitio mágico donde día a día la esperaba, más ella no estaba allí, bajo del caballo y miro hacia donde se encontraba la villa Andley, decidido, no lo pensó dos veces cuando decidió ir a buscarla, subió ágilmente al caballo, y emprendió su búsqueda, al irse alejando pudo ir escuchando claramente risas que provenían de los alrededores del camino. Se detuvo para tratar de escuchar, ya que las risas le habían parecido muy familiares y se concentró para distinguir de donde provenían, se podía notar que aunque una de ellas era grave, las demás eran risas de chicas, por el sonido cálido y dulce que emanaban.

 – ¡Archie, Paty! – se escuchó claramente, ¡era la voz de Candy!

Terry bajó del caballo y sigilosamente comenzó a acercarse. Entre los arbustos pudo verla jugando como una niña precisamente con Archie, y Paty, hacia un lado estaba sentada Annie, tan tranquila como siempre, pudo notar el abultamiento en su vientre, pensando lógicamente que ella y Archie se hubiesen casado y ahora estuvieran en la espera de un bello bebé, observó por unos momentos y buscó un árbol donde atar a Teodora, y se acercó un poco más, quería observarla así tan libre, llena de gracia y alegría, trepó a un árbol para evitar ser descubierto en su faceta de espía, y como era su costumbre en los viejos días del colegio, estuvo observándola por un rato, notó la ausencia de Stear en el tan alegre día de campo, y se extrañó ante el hecho, más no le dio mucha importancia imaginando que seguramente estaría en la villa Andley. Seguro de que con el paso del tiempo y a estas alturas alguno de sus inventos ya empezaría a funcionar; de repente Candy en busca de un escondite para su juego, corrió precisamente para donde él estaba, logró verla esconderse tras un arbusto, la veía asomarse impaciente, y no pudo contener el decirle:

 – no te preocupes Tarzán pecosa, yo te cuido las espaldas, Archie no viene para acá

Al escuchar su voz su respiración se agitó, volvió a buscarlo, miro hacia todos lados, al ver la preocupación de la joven por encontrarlo el rió, y ella adivinó: miró para arriba y ¡ahí estaba él!, como aquella vez en el festival de mayo mientras ella se cambiaba; los nervios estaban en todo su cuerpo a causa del temor a que Archie los descubriese.

 – Ja,ja,ja… lo siento pecosa, ¡Como no llegabas a nuestra cita tuve que salir a buscarte!, pronunció sarcásticamente, al dar un salto desde la rama donde se encontraba.

Ella lo miro totalmente sorprendida — Terry alcanzó a susurrar, mientras éste la tomaba de su mano

– Ven, quiero hablarte.

Ella lo siguió hasta donde estaba la yegua, él la desato

-Anda sube, le ordenó.

Candy obedeció sin decir palabra alguna, se sentía como en shock, no había imaginado encontrarlo así y mucho menos estando tan cerca de Archie y Annie, con el temor de ser descubierta por ambos. Una vez en la yegua, salieron a todo galope de ahí, Terry había logrado adivinar en sus nervios que ella por ningún motivo quería que Archie la viera con él, se alejaron unos metros de ellos, y Terry dio la orden al caballo de descender el galope.

– ¿Qué pasa pecas? ¿Por qué estás tan nerviosa?

Ella lo miró angustiada por el hecho de que él se diera cuenta del temor que tenia de ser descubierta.

 – No, por nada, es solo que no esperaba verte aquí, – pronunció mientras se incorporaba a la situación sacando de su mente y cuerpo la agitación producida por el miedo de ser descubierta.

Al encontrarse junto a aquel bello joven, Candy recordó claramente ese paseo en una tarde de verano, que del mismo modo había comenzado, con el fuerte y rápido galopar de un caballo, convirtiéndose en tan solo unos instantes más tarde en un tierno recorrido, tan tranquilo, como la misma ecuanimidad que Terry le inspiraba al estar a su lado, podía sentir claramente ese calor en su presencia, ese fervor tan conocido por ella, después de haber compartido tantas tardes de su adolescencia a su lado, al ir cabalgando él la tomaba en un semi-abrazo, con el pretexto de la posición que el jinete ocupa para dominar al caballo, sus alborotados rizos quedaban en la posición perfecta para que este pudiese perderse en su aroma, sus brazos rozaban suavemente su cintura provocando un sin fin de emociones en el acto, la miraba de perfil, era tan bella… tan perfecta, no lograba entender de dónde sacaba las fuerzas para contenerse a besarla, veía sus labios tan suaves, con su color rosa, formando esa hermosa sonrisa que el amara tanto, su mente divagaba al encontrarla nuevamente tan cerca y no poder mostrarse enamorado, quería decir lo que sentía, su corazón se lo gritaba, necesitaba estrujarla en sus brazos, ese semi-abrazo no era suficiente, precisaba sentir unidos sus cuerpos amoldándose perfectamente a los cambios que habían ocurrido en ellos, más aun, no era tiempo de que su coraza cayera, no podía mostrarse débil, primero tenía que saber si había lugar para él en su corazón, pues había sido suficiente el dolor en los últimos años, no quería volver a lastimarse, así que debía esperar…

Se detuvieron en ese lugar bien conocido por ambos, y él bajó del caballo, al encontrarse en el suelo se volvió para intentar ayudarla a bajar, ella reconoció sus intenciones y dio un hábil brinco evitando con esto el acto de Terry, hacia unos momentos se había sentido tan bien a su lado ¡y eso no debía ser!, se vería mal, tener esas confianzas para con él, aunque a ella no le importaba lo que la gente pensara no podía dejar de anteponer el honor de Albert.

Encontrándose de pie, él la miro y en su mirada pudo deducir que seguía siendo esa chiquilla que una vez lo había bofeteado por sus principios marcados en un ambiente de respeto, después de un momento, él se sentó en el pasto y al tiempo dijo:

– lo siento Candy, tenía muchas ganas de verte, la miraba con ese brillo pícaro en sus ojos y le sonreía dulcemente.

– pero Terry habíamos quedado en vernos aquí, respondió ella otorgando en respuesta esa mirada resignada, a la cual él siempre fuera un hombre sin remedio, hecho para romper las reglas, sin dudarlo esa era su naturaleza

– Lo sé pero bueno, han pasado tres días y no habías regresado, de hecho iba a buscarte a la villa pero los escuche reír en el camino, – confesaba, al tiempo en que la hacía presa de esa mágica mirada que aun lograba domarla aun en sus momentos de enojo.

Ella lo miro resignada, ¿Cómo podía molestarse con él? Era simplemente imposible.

– ¿Y de qué querías hablarme? Enunció dulcemente, ¿qué más podía hacer ante el acto? Solo le quedaba disfrutar de esa compañía tan grata para ella.

– De nada en especial, solo quería verte, y disfrutar de otro bello día como la otra vez.

– ¡Terry! Entonces me mentiste al decirme que tenías que hablar conmigo ¡eres malo!, contestó mientras el percibía como ese tono tan dulce e inocente seguía en su voz, embriagándolo con el sabor de la nostalgia.

– Lo siento, pero han pasado cuatro años sin verte, sin saber de ti, ¿no piensas que necesito de vez en cuando tenerte cerca?, tu sonrisa es la que me mantiene vivo, Terry la miraba dulcemente, y ese comentario vino a remover el corazón de Candy, provocando que ella comenzase a confundirse, ¿a qué venía ahora esto? ¡Si hacía apenas unos días habían quedado como amigos!… la rubia trató de sacudir y sacar esas ideas de su mente, seguramente entendía mal ¿Cómo Terry, siendo el mejor amigo de Albert y sabiendo sobre su compromiso podía mostrar otras intenciones para con ella?, si, seguramente estaba malinterpretando las cosas que éste le decía.

– ¿Qué pasa Candy?, ¿Por qué te quedas tan pensativa? ¿A caso esta vez si me declararas tu amor? – comentó Terry aludiendo esa frase con la que siempre lograba molestarla.

– ¡Terry! ¡Qué cosas dices! gritó ofuscada, mientras sus mejillas se tornaban rojas, como era costumbre en ella cada que él hacia ese comentario.

Él se echó a reír al ver como se ofuscaba, ella no lograba entender la posición de Terry en este caso, al ver la cara de confusión en ella, él la miro y le dijo:

– La verdad es que siempre he añorado que me digas que sí, cuando te digo eso.

Un vuelco se volvió contra ella en su corazón, ¿Cómo podía decirle eso? ¡Solo eran amigos!, sin embargo, a pesar de la sorpresa que le causaba el escucharlo decir esas tonterías y cosas sobre ella, no podía evitar sentirse inmensamente feliz al recordar en cada frase los días vividos a su lado, no obstante, la confusión reinaba en su corazón, pues hacia tan solo unos días ella había creído haber aclarado todo y haber quedado como amigos ¿Cómo podía venir el ahora con estos comentarios? ¿Qué estaba pensando?

Mientras ella cavilaba, él la miraba dulcemente, tenía tantas ganas de abrazarla, de comenzar todo exactamente donde se quedaron aquel día de invierno, quería confesarle el amor que aun sentía por ella, y que nunca a pesar del tiempo y las circunstancias se había disminuido ¿pero… ¿Cómo decirlo?, ¿cómo comenzar de donde se había interrumpido su romance?, era ilógico, pues primero debía recuperar esa confianza en ella, curar la herida, saber todo de ella, pues aunque sus ojos le decían que el sentimiento era abiertamente correspondido, su coraza no caería por completo hasta no saberse totalmente seguro de ser correspondido.

“Cuéntame, cómo va cayendo el sol, mientras hablas pensaré: ¡Qué guapa estas! qué suerte ser, la mitad del cuento de un atardecer conservo al escucharte porque mis ojos son tu voz”

— Y entonces Candy me contarás ¿qué fue de ti todo este tiempo? – Pronuncio, aquel hermoso joven pensando en que realmente necesitaba armarse de valor para estar seguro de que ella pudiese aceptarle aun en su vida.

La pregunta tomó desprevenida a Candy, pensó en qué responderle, había pasado tanto tiempo y no sabía qué era lo que Albert le había dicho.

— ¡Claro que te contare!, articuló con ese tono alegre, y comenzó su relato diciendo… – Cuando regresé a Chicago tuve problemas con Neil, pues tenía la loca idea de que estaba enamorado de mí, – sonrió al recordarlo. – La tía abuela, y la señora Leegan junto con Eliza querían obligarme a casarme con él, por supuesto yo me negaba, pero era tal su insistencia que tuve que acudir al tío William, y fue que descubrí que ese hombre de identidad oculta, ese que me había adoptado y que me había mandado al colegio, que me había protegido siempre aun sin conocerme, era nada más y nada menos que Albert, – Terry rió para sí al recordar su propia sorpresa al enterarse el mismo, mientras leía una revista de familias aristócratas. – Candy continuó: el me ayudó a impedir esa boda, y con su permiso regrese al hogar de Pony, para despejar mi mente, lo necesitaba, y fue como recargar mis fuerzas en esa especie de huida de mis responsabilidades, pasé casi un año con la hermana María y la señorita Pony.

Cuando volví a Chicago, Albert me pidió vivir en la mansión, a partir de eso regresé a trabajar al hospital Santa Juana, y desde entonces la tía abuela ha insistido sobre el enseñarme a ser toda una dama.

La joven se sonrojó al decirlo, pues sabía que si alguien podía estar seguro que ella nunca encajaría en ese mundo, ese era Terry

– Archie y Annie se casaron hace poco tiempo, ahora esperan la llegada de un bebé. Al decirlo un brillo especial apareció en sus ojos.

– ¿Así que el caballero Archie Corwneld terminó casándose con su siempre enamorada Annie? – dijo sarcásticamente – ¿ambos están felices verdad?.

– ¿Cómo lo sabes? preguntó extrañada

– Los vi mientras jugaban, y por cierto, al que no vi y no me has mencionado es a Stear y a Paty ¿qué ha sido de ellos?

Los ojos de Candy se nublaron, — ¿no lo sabes? – Preguntó mientras sus ojos se iban llenando de lágrimas

– ¿No sé, qué? ¿Qué pasa Candy?, ¿por qué te pones así?

Ella limpió sus ojos tratando de controlarse, lo miró y dijo:

– Al volver a Chicago los chicos me informaron que Stear se había enlistado como voluntario en la gran guerra… poco tiempo después… ¡murió! – logró articular mientras las lágrimas se apoderaban de sus ojos.

La noticia tomó por sorpresa a Terry, y su rostro también se nubló.

– Él siempre fue un gran hombre, tan noble, tan sencillo, realmente lo apreciaba, es una gran pérdida su muerte – pensó para sí mismo al tiempo en que tomaba a Candy del mentón, mirándola fijamente y dándole en su mirada el consuelo que ella necesitaba.

– Fue atacado por error por uno de sus compañeros, no reconocieron el avión aliado y lo derribaron… es tan curioso pensar que murió, al cumplir su gran sueño de volar un avión de combate – explicaba con un tono irónico, ante la misma ironía de la vida que de esa forma, como tantas otras, se hacía presente jugando con el destino, moviéndolo a su antojo creando circunstancias que ante todo eran vanas acciones con repercusiones en nosotros — todo fue tan horrible, toda la familia Andley lloró su muerte, antes de partir a Nueva York el acudió a despedirse de mí, dejándome como regalo una cajita de música “la cajita de la felicidad” yo se la di a Paty, porque después del sepelio ella partió a Florida… ¡Al fin uno de sus inventos funcionó!, pues Paty, nos dijo que en ella dejo algo más que su ingenio, dejo su esencia y eso nos trae tanta alegría. Candy terminó emanando una sonrisa en su rostro, mas a pesar de lo hermosa que era, en la misma sonrisa no podía ocultar un deje de tristeza por su querido amigo.

 “El tiempo dejo su huella imborrable, y aunque nuestras vidas son distintas esta noche todo vale, ¡tu piel y mi piel!, ¿Sientes cómo se reconocen? es la memoria que hay en nuestros corazones”

Al encontrarla así, tan vulnerable, tan sensible, Terry sintió en su ser esas ganas de protegerla, y sin pensarlo se animó a tomarla en un fuerte abrazo… sus cuerpos se amoldaban perfectamente el uno al otro, la sentía tan cerca, podía apreciar su suave figura sostenida por sus brazos, ella se perdió al idearse entrelazada por ese cálido abrazo, sus brazos fuertes, le daban la sensación de ser protegida, la hoguera encendida en su corazón se desbordaba al sentir los músculos del dorso de Terry ahora junto a su cuerpo. Los latidos de su corazón comenzaban una desbocada carrera ante la emoción profesada en el momento, sintió temor de pensar que el pudiera sentir las fuertes palpitaciones ocasionadas por la excitación de sentirse entre sus brazos…, ella alzó la vista para enfrentar sus ojos, más en el acto se encontró con los insondables ojos de Terry, que parecían más oscuros, la intensidad de su mirada le reclamó el sentimiento y penetró su armadura, desarmándola por completo, no entendía qué pasaba, más sentía su calor quemar cada centímetro de su piel, no sabía por qué, pero se sentía tan bien en sus brazos. Un trepidar nervioso recorrió su cuerpo de pies a cabeza, al fin sentía ese apoyo reconfortante que tanto le hacía falta, y pensó, en quebrar el abrazo, haciendo alusión a su pronta boda con Albert, mas algo en su interior, esa extraña sensación de profesarse plena al lado de Terry, la obligó a preservar ese mágico momento, y mantenerse callada, no entendía las reacciones de Terry hacía con ella, no podía comprender el reclamo de su mirada, pero por nada rompería ese sentimiento que se ocasionaba en su corazón al estar de esa forma, con él, el bajó su mirada como en aquella ocasión en ese mismo lugar, pudo perderse en el tono esmeralda de sus grandes ojos, jadeó al ir acercándose benévolamente para sus labios, sus ojos recorrían su rostro, no podía evitar mirarla, la distancia entre sus labios a cada segundo se acortaba parecía que el tiempo se había detenido desde entonces.

— ¡Te amo Candy! – dijo con la voz enronquecida por el anhelo.

Ella podía adivinar sus intenciones, mas no hizo nada para evitar su contacto, deseaba tanto sentir nuevamente sus labios, que el corazón ganó a su razón y se alzó levemente para acudir al encuentro, de esos suaves labios que venían a apoderarse de los suyos. Los labios de Terry habían estado tan sedientos de ella, que nada habría podido evitar el momento, el comenzó a sentirla en esa caricia suave al principio que dulcemente reclamaba sentirla más…

El beso de Terry era exigente y apasionado no obstante, en el llevaba impreso la suavidad y ternura; era igual a él, como un huracán lleno de los más complejos sentimientos sacudiéndose enteramente hacia ella. Ella sentía como sus labios se adueñaban de su boca, se perdía en ese beso húmedo y tibio, sintió sus manos deslizarse en su cintura estrujándola hacia su cuerpo, no quedaba nada de cordura en su ser, se concebía tan bien a su lado, ¡pero no debía sentirse así! La razón volvió con más fuerza, Un deje de tristeza volvió a su rostro al sentir que traicionaba a Albert, al pensar eso, no pudo evitar soltarse bruscamente del beso, terminarlo y alejarse de él.

Ante el hecho, Terry la miró sin entender, el por qué hacía eso ¿Por qué se apartaba de esa forma?— ¿Qué pasa Candy? – Indagó contrariado, y totalmente impactado por la forma tan brusca en que ella, había cortado ese momento tan mágico y anhelado para el… para ambos.

Las lágrimas nublaron el rostro de Candy – lo siento Terry esto no está bien – Gritó envuelta en llanto mientras cubría su rostro y huía dejándolo confundido, no podía entender qué había pasado.

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11 comments

  1. Ahhhhh que tierno!!!!!

    Me encanta tu forma de
    escribir Sakura.

  2. que emoción!! con quien se va a quedar Candy?? es una excelente e inesperada historia… un gran trabajo, felicidades

  3. noooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!! ya k asepte k se kede con terry porfavorrrrrrr grSIAS

  4. Fabuloso!!!!!
    Es magnifico este encuentro,tan magico y tan anhelado
    Creo que vas muy bien con esta historia y me encantaria
    Leer la continuacion ……. Los quiero juntos ya que ellos
    Nacieron para estar juntos y amandose!!!! Quiero mucho a
    Albert es el mejor amigo y no dudo que podria hacer
    Feliz a Candy, pero Terry es el amor de su vida y solo
    Con el sera completamente feliz!!!!!

    Estare esperando ansiosamente la continuacion, mil gracias
    Por compartir tan maravillosa imaginacion!!!!

    Saludos

  5. lindo en vdd estoy emocinada en saber q pasara me agrada la idea q se case con albert pero tambien esta terry dios q dilema jejej felicidades y no tardes en escribir la continuacion

  6. Me impresionas con tu trabajo Sakura, sigue así vas muy bien y estoy de acuerdo con lo que dices, pienso que no todo es color de rosa y que para llegar a la verdadera felicidad tienes que pasar por muchos obstaculos…

    Felicidades!!!

    Cuidate mucho, esperare anciosa el siguiente capitulos.

    Bye

  7. Oye Sakura una pregunta, habra alguna forma de leer los 3 primeros capitulos de tu fic, lo que pasa es que ya no alcance a leerlos, porque no fue hace mucho que me encontre con esta pagina, pliss

  8. yo opinoque no se vale que candi juegue asi con los sentimientos de albert que asido tan bueno con ella candi no tiene sentimientos sinceros en esta historia hojala albert tambien se este enamorando en su viaje de otra chica mejor que candi asi no se quedara solo.GRACIAS POR TU HISTORIA Y BAY.

  9. Hola Sakura!!! que capitulo mas tierno!!! encuentros tan esperados!! la verdad me gusta muho tu forma de esribir, siempre es magnifico leer historias en las que los personajes conservan esa escencia de si mismos, que conserven su verdadera personalidad. me haces recordar ese caracter de terry que nos hechizaba a todas, terry es genial y si en esta historia sera el ganon pues hay que seguir disfrutando de tu historia, solo quisiera pedirte que a Albert no lo hagas sufrir xq el es el menos responsable de la desdicha de candy y Terry y el es taaaaaaaaaaaaaan dule y bueno que merece ser feliz. bravo x tu historia y estaremos esperando lo que sigue!!!

  10. Hola Gracias por tu cap. espero nos deleites con uno nuevo pronto lo esperamos con ancias gracias excelente trabajo..

  11. woraless sigueeeeeeee 😀

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